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Deuda corporativa en máximos: empresas argentinas aceleran emisiones y el mercado vive su mejor inicio de año desde 2015

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El mercado de capitales argentino atraviesa uno de sus momentos más activos de la última década y empieza a mostrar señales concretas de reapertura financiera para el sector privado. Entre enero y abril de 2026, las emisiones de obligaciones negociables y fideicomisos financieros de las empresas superaron los US$ 6.200 millones medidos al dólar contado con liquidación, configurando el mejor primer cuatrimestre desde 2015 y consolidando un cambio de clima que el sistema financiero venía esperando desde hace años.

El dato surge de un informe elaborado por el equipo de Deals de PwC Argentina y refleja no sólo una recuperación del financiamiento corporativo, sino también una transformación en las expectativas de empresas e inversores frente a la estabilidad macroeconómica, la baja del riesgo país y la desaceleración de tasas.

El volumen operado expone además un fenómeno político y económico más profundo: el regreso gradual del crédito privado de mediano plazo en una economía que durante años funcionó prácticamente sin financiamiento genuino y con mercados cerrados para la mayoría de las compañías.

Durante el primer cuatrimestre se concretaron 142 emisiones, el segundo registro más alto de la última década. El principal motor fueron las obligaciones negociables, que totalizaron US$ 5.586 millones distribuidos en 100 operaciones, también un récord histórico para este período del año.

El mercado mostró además una clara preferencia por deuda denominada en dólar hard, que explicó cerca del 90% de las colocaciones dentro del Régimen General. El dato revela que, pese a la desaceleración inflacionaria y cierta estabilidad cambiaria, las empresas todavía privilegian financiamiento atado a moneda dura para aprovechar tasas internacionales más competitivas y captar demanda externa.

La novedad más relevante fue el retorno de las emisiones internacionales. Entre enero y abril, compañías argentinas colocaron US$ 3.069 millones en el exterior mediante ocho operaciones, el mejor desempeño de los últimos tres años. En la City interpretan ese movimiento como una consecuencia directa de la caída del riesgo país tras las elecciones legislativas de octubre de 2025, donde el oficialismo logró consolidar poder parlamentario y reforzar expectativas de continuidad del programa económico.

Desde entonces, el mercado internacional comenzó lentamente a reabrirse para firmas argentinas que durante años habían quedado prácticamente excluidas del crédito global. Según PwC, desde octubre hasta fines de abril se registraron 18 emisiones internacionales por US$ 7.250 millones.

El cambio también empezó a verse en la composición de los instrumentos financieros demandados. Las ON dólar linked y ajustadas por UVA representaron apenas el 2% del total emitido, el nivel más bajo desde 2020. La lectura del mercado es clara: cayó la necesidad urgente de cobertura cambiaria e inflacionaria que dominó las estrategias financieras durante los años de alta volatilidad macroeconómica.

La baja de tasas se convirtió en otro factor decisivo. La tasa promedio de colocación de obligaciones negociables en pesos cayó de 37,6% nominal anual en enero a 26,3% en abril. La compresión supera los 1.100 puntos básicos en apenas un trimestre y marca las tasas corporativas más bajas desde el inicio de la gestión de Javier Milei.

Ese descenso comienza a modificar comportamientos empresariales que estaban prácticamente paralizados desde hacía años. Empresas que postergaban inversiones o dependían exclusivamente de capital propio vuelven ahora a evaluar financiamiento vía mercado de capitales.

Incluso en el segmento PYME avalado empezaron a observarse colocaciones con márgenes negativos, una anomalía poco frecuente en la Argentina reciente y que refleja el fuerte apetito inversor por instrumentos corporativos de riesgo moderado.

Los fideicomisos financieros también consolidaron su recuperación. En el primer cuatrimestre alcanzaron US$ 630 millones mediante 42 emisiones, con crecimiento tanto en monto como en cantidad de operaciones. Estos instrumentos volvieron a ganar atractivo porque ofrecen respaldo sobre activos específicos y permiten aislar riesgos en un contexto donde todavía persisten niveles elevados de mora en algunos sectores de la economía real.

Dentro de ese segmento, Mercado Libre tuvo un rol dominante. La compañía realizó dos emisiones por $230.000 millones y explicó cerca del 69% de todo el volumen colocado en fideicomisos financieros durante abril. El dato ratifica cómo las grandes empresas tecnológicas y fintech empiezan a consolidarse como actores centrales del nuevo esquema financiero argentino.

El segmento PYME también mostró señales de reactivación. Las obligaciones negociables para pequeñas y medianas empresas alcanzaron US$ 39 millones en el cuatrimestre, el mayor volumen nominal desde 2015 para ese período.

Aunque todavía se trata de cifras relativamente pequeñas frente a las grandes colocaciones corporativas, el dato es relevante porque refleja una reapertura gradual del financiamiento hacia sectores productivos medianos que históricamente quedaron fuera del mercado de capitales argentino.

Para provincias periféricas como Misiones, la mejora del acceso al crédito corporativo podría convertirse en un factor estratégico si logra extenderse hacia economías regionales. Sectores como yerba mate, forestación, agroindustria o energía renovable siguen enfrentando fuertes restricciones de financiamiento de largo plazo y costos elevados para capital de trabajo.

El desafío será observar si esta mejora financiera logra derramarse más allá de bancos, energéticas, fintech y grandes grupos económicos, que hoy concentran buena parte de las emisiones.

El mercado también sigue de cerca la reglamentación de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), previstos dentro de la reforma laboral. En el sistema financiero estiman que ese mecanismo podría canalizar cerca de US$ 2.000 millones anuales hacia instrumentos administrados por fondos comunes de inversión, aportando mayor profundidad al mercado en pesos y nuevas fuentes de fondeo tanto para privados como para el Tesoro.

La combinación entre tasas descendentes, menor riesgo país y reapertura gradual del crédito internacional empieza a configurar un escenario financiero distinto al de los últimos años. Sin embargo, el mercado todavía observa con cautela variables clave como acumulación de reservas, sostenibilidad fiscal y estabilidad política.

La gran incógnita hacia adelante será si esta ventana financiera logra sostenerse en el tiempo o si queda limitada a un ciclo corto de optimismo financiero. Por ahora, las empresas argentinas aprovecharon el momento y aceleraron emisiones como no ocurría desde hace más de una década.

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El 30% de los CEOs predice que enfrentarán más de una crisis en los próximos 3 años

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En un mundo incierto e impredecible las compañías deben prepararse para enfrentar las crisis con mayor frecuencia. Ya no es una cuestión de si sucederán sino cuando lo harán. El 30% de los CEOs consultados predice que enfrentarán más de una crisis (1) en los próximos 3 años. Este y otros resultados provienen de la última encuesta CEO Pulse de PwC, realizada a más de 160 CEOs en todo el mundo.

 

Las crisis no se presentan de forma aislada. Surgen, crecen y en muchos casos tienen consecuencias con efectos duraderos. El 65% de los CEOs entrevistados afirmó haber experimentado al menos una crisis en los últimos 3 años. A futuro el 30% prevé que enfrentará más de una crisis en los próximos 3 años. Esto sugiere que el surgimiento y manejo de una crisis ya es parte del negocio y la agenda de los CEOs. En este sentido, los tipos y frecuencia de las crisis que experimentan las empresas probablemente se deba a las condiciones inciertas en las que están operando. El 72% de los CEOs señaló a la incertidumbre económica global como la mayor amenaza que enfrentan. Una mayor regulación y multas severas por incumplimientos también preocupan a los ejecutivos.

 

La crisis financiera lleva la delantera

 

Mientras que poco más de la mitad de los CEOs indicó haber experimentado una crisis operativa (interrupción en la cadena de suministro, fallas de las instalaciones, retiro de productos del mercado) o de capital humano (huelga, alta rotación), la mayoría (80%) afirmó haber atravesado por una crisis financiera. La razón por la que este tipo de crisis se destaca sobre las demás podría ser que, independientemente de lo que la haya desencadenado, cuando la situación llega a la mesa del CEO su alcance ha escalado a tal punto que ya afectó las finanzas de la organización o su valor accionario.

Otros orígenes se refieren a temas legales (incumplimientos, sanciones), tecnológicos (delitos informáticos), reputacionales (pérdida de posición en el mercado, impacto negativo en la marca), humanitarios (terrorismo, catástrofe natural).

 

Liderazgo, tiempo y recursos: claves para responder a una crisis

 

Con frecuencia, las respuestas ante una crisis carecen de una visión a largo plazo. Es por esto que es clave contar no solo con un liderazgo firme sino también con una estructura corporativa adecuada. El 91% manifestó que se hace cargo de la situación cuando se produce una crisis. Pero no alcanza con esta acción, sino que debe estar acompañada con una estrategia, un plan claro y una estructura para abordar la cuestión y luego poder recuperarse de la misma.

 

Los CEOs se sienten más vulnerables durante una crisis cuando se trata de reunir información en forma rápida y precisa (65%), de comunicarse en forma adecuada con los stakeholders (55%) y sus empleados (51%) y de contar con un plan estratégico desactualizado (57%).

 

La incorporación de planes preventivos como parte del modelo de negocios está siendo considerado de a poco por parte de los ejecutivos. El 30% de los encuestados comenzaron proactivamente la planificación de crisis y otro tercio prevé hacerlo el próximo año. Para que sean efectivos los planes deben estar alineados al propósito y a los valores de la organización. Las crisis no son únicas y varían de acuerdo a la organización en donde surgen y se desarrollan.

 

El 39% de los CEOs afirmó que su capacidad de gestionar una crisis en forma adecuada ha contribuido en el crecimiento de su negocio. Algunos de los atributos que comparten las organizaciones que están bien preparadas para enfrentar una crisis:

Proactividad, en identificar, monitorear y mitigar los riesgos.

Recursos in-house para gestionar la crisis y detectar posibles problemas

Disponer de un toolkit de crisis

Contar con un equipo de trabajo que se encuentra constantemente desarrollando las capacidades necesarias para enfrentar una crisis.

 

Salir de una crisis de la mejor manera posible, no sólo tiene repercusiones hacia dentro de la empresa sino que también influye en la relación con los stakeholders, clientes y la sociedad en general.

 

Los argentinos buscan su “dream team”

 

Más allá de los planes y estrategias para responder a una crisis, los CEOs argentinos se están enfocando en las capacidades de las personas. En la 20° Encuesta Anual Global de CEOs, la misma proporción de empresarios argentinos (81%) expresó su preocupación tanto por la rapidez para responder en casos de crisis como por la disponibilidad de talentos.

Se trata de dos factores estrechamente vinculados, que además dan cuenta del valor que las organizaciones argentinas asignan a las personas a la hora de enfrentar una crisis, lo que puede comprobarse si se analizan las capacidades más requeridas en la búsqueda del talento: el 100% de los CEOs entrevistados en Argentina destacó la capacidad para resolver problemas, el liderazgo y la colaboración. Asimismo, la gran mayoría señaló otras habilidades como adaptabilidad, creatividad e innovación, inteligencia emocional y gestión del riesgo, de gran valor en cualquier situación de crisis.

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