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Lory Máquinas proyecta desde Oberá una estrategia de internacionalización industrial

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La empresa Lory Máquinas, radicada en la ciudad de Oberá, decidió avanzar en una estrategia de internacionalización productiva que combina profesionalización de su área exportadora y capacitación técnica internacional, en un movimiento que articula iniciativa privada con programas públicos de promoción comercial. La firma confirmó su incorporación a la segunda edición del programa Argentina Exporta, una herramienta impulsada por el Ministerio de Acción Cooperativa a través de la Dirección de Comercio Exterior, que prevé 100 días de asistencia técnica para empresas que buscan consolidar su inserción en mercados externos.

El paso no es menor dentro del ecosistema productivo regional. La empresa, dedicada a la fabricación de cosechadoras para té, tabaco y yerba, ya registró exportaciones aisladas hacia Inglaterra, Brasil, Ecuador y África, pero ahora busca transformar esas experiencias puntuales en un esquema exportador estructurado. En paralelo, la compañía avanza en conversaciones con el centro de capacitación alemán DEULA-Nienburg para desarrollar un programa de formación técnica para su personal.

La combinación de ambos movimientos plantea una pregunta estratégica para el sector metalmecánico regional: ¿puede una pyme del interior argentino convertir la capacitación tecnológica y la profesionalización exportadora en una plataforma real de competitividad internacional?

Un programa público para ordenar la estrategia exportadora

La decisión de sumarse a Argentina Exporta se inscribe en un esquema de acompañamiento institucional diseñado para fortalecer la capacidad exportadora de las empresas. El programa asigna un asistente técnico durante 100 días, período en el que se realiza un diagnóstico del funcionamiento de la firma, se identifican áreas a mejorar y se diseña un plan de acción que incluye contactos de posibles importadores internacionales.

La ministra de Acción Cooperativa, Liliana Rodríguez, visitó la empresa en Oberá y destacó el proceso que atraviesa la firma familiar. Según explicó, el objetivo del programa es transformar la experiencia exportadora aislada en una estructura profesional de comercio exterior.

Durante la visita, Rodríguez mantuvo reuniones con Jorge Lory y David Lory, representantes de la segunda y tercera generación de la compañía. La empresa se especializa en maquinaria agrícola orientada a economías regionales, particularmente cosechadoras para cultivos característicos del nordeste argentino.

El enfoque institucional apunta a algo más que un acompañamiento técnico: busca consolidar una red de empresas capaces de competir en mercados externos con estándares comerciales y productivos más previsibles.

Alemania como referencia tecnológica y educativa

En paralelo al proceso de profesionalización exportadora, la empresa inició un acercamiento con el centro alemán DEULA-Nienburg, una academia dedicada a la formación en tecnología agrícola, gestión y mecanización.

El vínculo surgió a partir de una visita realizada por Jorge Lory a la feria Agritechnica, en Alemania, a fines de 2025. Durante ese viaje se abrió la posibilidad de enviar operarios del taller de Oberá a capacitarse en áreas vinculadas a la actividad metalúrgica.

Aunque el acuerdo aún no está formalizado, el contacto ya derivó en intercambios iniciales. Directivos del centro alemán visitaron Oberá durante su paso por Argentina rumbo a Expoagro, lo que permitió profundizar el diálogo sobre futuros programas de capacitación.

Mientras tanto, la empresa inició un proceso preparatorio interno: los operarios comenzaron clases de alemán, condición necesaria para participar en los programas formativos del centro europeo.

La iniciativa introduce una lógica poco habitual para pymes del sector metalmecánico regional: invertir en formación técnica internacional como parte de una estrategia de crecimiento industrial.

Redes, conocimiento y competitividad industrial

La estrategia de Lory Máquinas se sostiene en dos pilares complementarios. Por un lado, la incorporación a un programa público de promoción comercial que busca ordenar la estructura exportadora de la empresa. Por otro, la construcción de vínculos directos con centros de conocimiento tecnológico en Europa.

El enfoque tiene implicancias productivas concretas. La capacitación en tecnología agrícola, mecanización y metalurgia podría impactar en los procesos de fabricación de maquinaria para economías regionales, un segmento donde la innovación tecnológica empieza a definir diferencias de competitividad.

Al mismo tiempo, la profesionalización del comercio exterior abre la posibilidad de convertir exportaciones puntuales en operaciones más sistemáticas, ampliando la presencia de la empresa en mercados internacionales.

Para el entramado industrial de Misiones, el caso plantea un modelo de articulación entre política pública, formación técnica y estrategia empresarial.

Un proceso en desarrollo

La incorporación a Argentina Exporta y el acercamiento a DEULA-Nienburg no representan todavía un punto de llegada. Se trata más bien de una fase inicial en un proceso que combina aprendizaje institucional, inversión en conocimiento y construcción de redes internacionales.

En las próximas etapas será clave observar si el diagnóstico técnico del programa exportador se traduce en operaciones comerciales concretas y si las conversaciones con el centro alemán derivan en programas formativos efectivos para los trabajadores de Oberá.

La empresa ya tomó una decisión estratégica: abrir su estructura productiva al aprendizaje internacional y al comercio global. Lo que resta por ver es hasta qué punto esa apuesta logra transformar a una pyme metalmecánica regional en un actor más visible dentro del circuito de innovación agrícola.

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La industria del té pide a Nación un dólar exportador para no perder mercados

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La industria tealera de Misiones atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Tras un 2025 marcado por una caída cercana al 18% en las exportaciones, el sector enfrenta una combinación de factores que amenaza su competitividad internacional: costos internos en dólares en fuerte alza, un tipo de cambio considerado poco competitivo y una demanda externa cada vez más exigente.

En diálogo con Canal 12, el empresario yerbatero y tealero Renso Klimiuk analizó el escenario actual y advirtió que el problema no es exclusivo de Misiones, sino que forma parte de un contexto que atraviesan muchas economías regionales del país.

El debate se da además en medio de un deterioro industrial a nivel nacional. En los últimos dos años, la industria argentina acumuló una caída cercana al 7,9%, una de las más pronunciadas del mundo, según distintos informes internacionales. En ese marco, la Unión Industrial Argentina respondió al discurso del presidente Javier Milei en el Congreso con una frase que volvió a instalar la discusión sobre el rol productivo del país: “Sin industria no hay país”.

Klimiuk explicó que el 2025 fue particularmente duro para el sector tealero, que depende casi exclusivamente de los mercados externos.

“Fue un año muy duro, con una caída brusca en las exportaciones. Hoy Argentina tiene un costo de elaboración en dólares muy caro para producir. Con un dólar que no es competitivo, producir en el país se vuelve bastante complicado para un producto commodity como el té”, señaló.

Argentina representa alrededor del 4% del comercio mundial de té, lo que obliga a competir con grandes productores internacionales como Kenia, Sri Lanka o China.

“Cuando los costos suben en dólares se hace muy difícil trasladarlos al precio final. Competimos con países que tienen estructuras mucho más eficientes o costos más bajos”, explicó.

Energía, combustible y costos en dólares

Uno de los principales problemas del sector es el fuerte incremento de costos medidos en dólares durante los últimos años.

“El combustible se nos triplicó en dólares y la energía aumentó cerca del 300%. Son insumos fundamentales para la elaboración del té y todo eso termina impactando en el precio final”, indicó.

Para Klimiuk, el problema radica en que esos aumentos ocurren en una actividad donde los precios internacionales están fijados por el mercado global.

“El té es un commodity. No podemos trasladar esos aumentos como sí ocurre en otros productos. Entonces terminamos perdiendo competitividad y mercado”, sostuvo.

La crisis también impacta en la producción primaria. Según explicó el empresario, la zafra pasada terminó antes de lo habitual y muchos productores decidieron no fertilizar los cultivos ante el escenario de incertidumbre.

“A eso se suma la sequía, que también afectó los rendimientos. Todo eso genera una caída en la producción y una oferta que no acompaña la demanda del exterior”, explicó.

En este contexto, el sector viene reclamando medidas que permitan mejorar la competitividad exportadora.

Entre las alternativas aparece la posibilidad de implementar un tipo de cambio diferencial para el agro y las economías regionales, una herramienta que el sector viene solicitando desde hace meses.

“Durante todo el año pasado venimos buscando alguna herramienta para poder competir. Hoy lo que pedimos es un dólar diferencial para el agro, porque vamos perdiendo mercado”, afirmó.

Sin embargo, sostuvo que hasta el momento no hubo respuestas concretas del Gobierno nacional.

“Desde las cámaras y consorcios exportadores venimos buscando respuestas, pero hoy no hay un acompañamiento”, señaló.

Para Klimiuk, el escenario actual genera preocupación entre las pymes industriales del interior del país.

“Con un dólar barato y costos altos en dólares, el riesgo es que nos llenemos de productos importados y que eso termine destruyendo la industria nacional”, advirtió.

El empresario sostuvo que la situación no es aislada del sector tealero.

“Si uno recorre el interior del país ve que la cadena de pagos está muy complicada, creció la morosidad bancaria y la cantidad de cheques rechazados es muy alta”, aseguró.

También remarcó que hasta ahora las pymes no registraron reducciones impositivas que alivien la presión sobre los costos.

No hubo una sola baja de impuestos para el sector pyme exportador o no exportador. En cambio, sí tuvimos fuertes incrementos en energía, combustible y fletes”, explicó.

India, un mercado en exploración para la yerba mate

El panorama es algo diferente para la yerba mate, donde las exportaciones muestran una tendencia de crecimiento, aunque el mercado interno sigue siendo el principal destino.

Mientras el té destina cerca del 90% de su producción al exterior, la yerba mate concentra alrededor del 85% de su consumo en el mercado interno.

En ese marco, Klimiuk participó recientemente en una misión comercial en India junto a empresas y autoridades de Misiones.

“India es un mercado enorme, de 1.500 millones de personas y con una fuerte cultura de consumo de infusiones. La yerba mate es un producto nuevo para ellos, pero tiene un potencial enorme”, explicó.

Según indicó, ya se realizaron algunos envíos iniciales y el objetivo es avanzar en el desarrollo de ese mercado en los próximos años.

“Si logramos posicionarnos aunque sea en un pequeño nicho de ese mercado, puede abrirse una oportunidad enorme para la yerba mate argentina”, concluyó.

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