recesión
Recesión: Llega al 39% la capacidad ociosa en las industrias
Surge al analizar la utilización de la capacidad instalada en empresas, que se ubicó en 61,1% en septiembre, según INDEC. Un dato inferior al mes pasado
Según los últimos datos publicados por el INDEC este martes, la utilización de la capacidad instalada en las industrias se ubicó en el 61,1% en septiembre, un nivel inferior al registrado en el mismo mes del año anterior (66,3%). Es decir, subío al 39% la estructura ociosa de las empresas.
Además, cayó 1,9 puntos porcentuales respecto a los datos registrados el mes anterior (agosto), donde el nivel productivo empleado por las compañías fue del 63%.
Los rubros más golpeados son el automotriz, el textil y el de alimentos y bebidas.
Las ramas sectoriales que presentaron en septiembre pasado los niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al nivel general fueron: industrias metálicas básicas (84,3%), refinación del petróleo (75,7%) y productos minerales no metálicos (74,1%).
También tuvieron buen desempeño papel y cartón (73,8%), productos del tabaco (66,5%) y sustancias y productos químicos (63,2%).
En cambio, los rubros que se ubicaron por debajo del nivel general de la industria fueron: productos alimenticios y bebidas (59,4%), productos de caucho y plástico (52,4%), y edición e impresión (50,7%).
A ellos les siguieron los productos textiles (49,1%), la industria metalmecánica (excepto automotores), con el 46%; y la industria automotriz (44,8%).
El informe de utilización de la capacidad instalada en la industria (UCII) mide la proporción utilizada de la totalidad de la estructura de las empresas del sector
Según detalla el INDEC, para su cálculo se tiene en cuenta cuál es, efectivamente, la producción máxima que cada sector puede obtener con la capacidad instalada actual.
“Se consideran criterios técnicos, como el aprovechamiento potencial de las plantas productivas en el caso de emplearse el máximo de turnos posibles y las paradas necesarias para el mantenimiento apropiado de dicha capacidad”, describe.
Rubro por rubro
El golpe de la crisis económica en la producción es diverso de acuerdo a cada sector industrial.
-En alimentos y bebidas la utilización de la capacidad instalada fue de 59,4% en septiembre, inferior al del mismo mes de 2017 (63,8%).
“La caída en el nivel de utilización de la capacidad instalada se origina, fundamentalmente, en las bajas de la elaboración de bebidas y de la molienda de cereales y oleaginosas”, detalla el informe del INDEC.
-En el caso de las bebidas, acota, la disminución de la utilización de la capacidad instalada se vincula con el menor nivel de actividad de los segmentos de aguas y sodas, cerveza y bebidas gaseosas.
-Respecto a los productos del tabaco la utilización de la capacidad instalada fue de 66,5% en septiembre, menor al de igual mes de 2017 (77,3%), como consecuencia de la caída en la producción de cigarrillos.
-Asimismo, en el séptimo mes del año el bloque de productos textiles presentó un nivel de utilización de la capacidad instalada de 49,1%, inferior al registrado en el mismo período de 2017 (68,3%), debido a la menor actividad en la fabricación de hilados de algodón, tejidos planos y de punto.
-La industria del papel y cartón tuvo en el mismo mes de referencia presenta un UCII de 73,8%, bastante inferior al de septiembre de 2017 (82,5%), a partir de la caída en la producción de papel para envases y embalajes y papel para usos sanitarios.
-En tanto, por el lado de la edición e impresión tuvo en septiembre un nivel de utilización de la capacidad instalada de 50,7%, inferior al del mismo lapso del año pasado (63,0%), como consecuencia de la retracción de la demanda interna de distintos segmentos, como la industria de alimentos y bebidas, la actividad de la construcción, la actividad publicitaria, entre otros.
-La refinación del petróleo registró en el séptimo mes del año el empleo de su estructura de 75,7%, inferior al de septiembre de 2017 (85,7%), como consecuencia de la realización de paradas de planta que afectaron el nivel de procesamiento de petróleo crudo.
-El bloque de sustancias y productos químicos presentó un nivel de utilización de la capacidad instalada de 63,2% en el mes relevado, inferior al informado en septiembre del año anterior (64%) como consecuencia principalmente de las caídas registradas en las producciones de detergentes y jabones, materias primas plásticas y productos químicos básicos.
-Los artículos de caucho y plástico mostraron una utilización de la capacidad instalada de 52,4% en septiembre, inferior al registrado al mismo mes en 2017 (56,9%), como consecuencia de la menor elaboración de neumáticos y de manufacturas de plástico.
-Los productos minerales no metálicos registraron un nivel de utilización de la capacidad instalada de 74,1% en el lapso relevado, inferior al de septiembre de 2017 (74,7%), como consecuencia principal de la menor producción de cemento y de vidrio para envases.
-Las industrias metálicas básicas indicaron un nivel de utilización de la capacidad instalada de 84,3% en el séptimo mes, superior al registrado en el mismo período del año pasado (81%), vinculado a los crecimientos de la generación de acero crudo y de aluminio primario.
-La industria automotriz reflejó en septiembre un nivel de utilización de la capacidad instalada de 44,8%, inferior al del año pasado (57,1%).
“La menor producción de vehículos automotores se origina en la caída de las ventas al mercado interno”, sentencia el INDEC.
-La industria metalmecánica, excepto automotores, utilizó apenas 46% de su capacidad, inferior al dato de septiembre de 2017 (54,7%).
El motivo fundamental de esta baja fue la disminución de los niveles de producción de tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos agrícolas, de la menor elaboración de distintos segmentos de línea blanca y de la caída de la actividad de la construcción.
Preocupante: creció 17.3% la cantidad de personas sin cobertura médica en Posadas
La larga agonía de la recesión está mostrando sus peores señales. No hay rama de la economía que no esté padeciendo los efectos de la crisis: la industria se desplomó 11,5% en septiembre, en el peor dato registrado desde mayo de 2009 y la construcción registró una baja de 4,2% respecto a igual mes del año anterior, la peor caída en más de un año y medio. Pero hay otros datos que también encienden la alarma.
El Instituto Provincial de Estadística y Censos emitió un extenso informe sobre el mercado laboral en Posadas y entre los datos aparece uno que muestra una de las consecuencias de la crisis de largo plazo: la cantidad de personas con cobertura médica se redujo 5,6% en el segundo trimestre de 2018 en relación al mismo período del año pasado.
En el mismo período, la cantidad de personas sin cobertura médica aumentó 17,3 por ciento.
¿Cómo se traduce esto? En el hospital Madariaga aumentó 40 por ciento la demanda de atención desde 2016. Sobre todo, la atención ambulatoria es lo que tuvo una explosión, aunque también se observa una mayor demanda de internaciones. “Cada atención tiene un efecto multiplicador, ya que el médico pide estudios específicos y eso obliga a cuidar más que nunca los recursos para que no se resienta la atención”, indicó el ministro de Salud, Walter Villalba. “Hay algunos problemas de saturación, especialmente con las personas que tenían obra social y por ahí estaban acostumbradas a un sanatorio privado”, indicó.
El titular de la cartera sanitaria destacó que la mayor demanda de cualquier modo no afecta la calidad de atención por la enorme inyección de recursos que hace el Gobierno provincial. Este año se invierten 6,7 mil millones de pesos. En 2019, casi diez mil millones.
El crecimiento del número de personas sin cobertura médica contrasta con los datos del empleo. Sobre el total de ocupados en todas las ramas de actividades, el 72,3% son asalariados; el 22,1% cuentapropistas y el 5,3% restante, patrones o empleadores. Los datos esconden una enorme proporción de empleo en negro.
Industria y construcción se desplomaron y no hay buenas perspectivas hasta 2019
Afectado por una brusca desaceleración de la economía, el Estimador Mensual Industrial (EMI) se contrajo un fuerte 11,5% interanual en septiembre, reportó este martes el INDEC. Se trata del peor dato registrado desde mayo de 2009.
El acumulado anual del EMI, respecto de igual período del año previo, arrojó una baja del 2,1% en el noveno mes del año.
En tanto, entre las firmas exportadoras, el 54,7% de los consultados no anticipa mayores cambios hasta diciembre inclusive; 28,6% espera una suba; 16,7% vislumbra una disminución.
Con todo esto, el 64,3% de las empresas industriales no espera cambios en la dotación de personal durante el cuarto trimestre; 29,8% anticipa una disminución; y 5,9% prevé un aumento.
El acumulado del índice serie original durante los nueve meses del 2018 presenta un aumento de 6,4% respecto a igual período del 2017.
En septiembre de 2018, el índice de la serie desestacionalizada arroja una variación negativa de 0,8% respecto al mes anterior y el índice serie tendencia-ciclo registra una baja de 0,6% respecto al mes anterior.
Como complemento de los datos del ISAC, se publica información sobre los puestos de trabajo registrados en la actividad de la construcción en el sector privado. La información se refiere a puestos de trabajo sobre los que se efectúan aportes y contribuciones al sistema previsional. Este indicador, en agosto de 2018, bajó 2,9% con relación al mes anterior. Por su parte, con respecto al mismo mes del año pasado, el dato de agosto no registró variación. En el acumulado enero-agosto 2018, este indicador presentó un incremento de 5,8% con respecto al mismo período del año.
Presupuesto 2019: ¿estamos tentando a la suerte?
Oscar Wilde, dramaturgo y escritor irlandés afincado en Londres durante la segunda mitad del siglo XIX, acuñó la famosa frase: “ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad”. Por otra parte, los infortunios asociados a la imposición de la propia voluntad remiten al cuento de Jacobs, “La pata de Mono”. Un talismán que concede deseos, los cuales se cumplen en forma contraproducente.
La oposición dialoguista le concedió el Presupuesto 2019 al oficialismo con mínimas modificaciones, el cual implica un fuerte ajuste sobre el resultado primario. El deseo de Cambiemos se convirtió en realidad. Ahora bien, ¿podemos afirmar que este ajuste será exitoso?. Difícilmente. El Gobierno, de ser relegido, debe preparar a la sociedad para que pueda convivir con una realidad que dista mucho del pasado reciente.
Veamos. Se suele calificar a un proceso de consolidación fiscal como exitoso si logra reducir el cociente de deuda a producto respecto a los niveles que tenía antes de iniciado el ajuste. Debido a una combinación de factores que involucran tanto al stock de deuda, como a los intereses y el producto en dólares, en Analytica creemos que son bajas las chances de que esto ocurra. Se “cumplieron” los deseos del Gobierno, ahora debe estar preparado para lo que estos implican. Al ajuste con condicionamientos sobre todos los resortes de la política económica le siguen las “reformas estructurales” asociadas a la renovación de los vencimientos del Stand-By en 2022-3. Todo esto en un contexto de escaso crecimiento del producto y generación de empleo, con niveles de inflación similares a los observados antes de iniciar el primer mandato.

La idea en detalle
¿De qué depende la dinámica del stock de deuda sobre producto?. Del resultado financiero, compuesto por el déficit primario más los intereses y del producto nominal.
La dinámica del PBI. Estamos a las puertas de un acelerado proceso de consolidicación de las cuentas públicas antes de intereses, lo que genera una recesión en ciernes, al menos en 2019. Para los años próximos el Gobierno de turno enfrenta una disyuntiva: una mejora del producto en dólares en el corto plazo asociada a un comportamiento “díscolo”, respecto a los cánones del FMI, implica una mayor contracción de la actividad en el futuro debido al endurecimiento de las condiciones que impondría el organismo para renovar los vencimientos asociados al Stand-by.
- Teniendo en cuenta la acumulación de vencimientos en 2022-23, que rondan los U$S 30 MM en cada uno de esos años, y la imposibilidad de financiar esos montos “por mercado”, la Argentina deberá renegociar el acuerdo con el FMI. Típicamente esto implica condicionamientos adicionales para la política económica. A los ajustes “macro” (fiscales y externos) se suman los “estructurales” como las reformas al sistema previsional, al mercado laboral y eventualmente alguna privatización. Exceptuando la última medida, todas estas son de naturaleza recesiva. Por otra parte, la estabilización del sendero macro condiciona la dinámica del tipo de cambio. Si se quieren evitar nuevas crisis del balance de pagos, se debe sostener el tipo de cambio real alto. Todos estos factores redundan en un producto en dólares que difícilmente crezca lo suficiente de manera de “licuar” la dinámica de la deuda en dólares. Este sería el escenario de “obediencia debida” para con el FMI.
- Si por el contrario el Gobierno decide, dentro de sus posibilidades, apreciar el tipo de cambio, mejorando el desempeño del consumo en detrimento de la cuenta corriente, podría incurrir en algunas medidas que no sean del agrado del FMI (como la no acumulación de reservas de acuerdo al memorando), aumentando los condicionamientos a la hora de renovar los vencimientos. En este caso, la mejora del producto vendría acompañada de mayor recesión futura y el sendero de mediano plazo no sería muy distinto.
La evolución del stock de deuda. Aquí identificamos 3 factores:
- La combinación del gradualismo aplicado entre 2016-18 y el adelantamiento de los desembolsos del FMI genera un sendero “empinado” para el nivel de deuda en dólares.
- A su vez, mientras el ajuste es fuerte en términos primarios (V. Gr. sin intereses), no lo es tanto si lo medimos a través de la evolución del resultado financiero. Según el escenario implícito en el Presupuesto, el ajuste excluyendo intereses sería de 5 puntos del producto en 6 años. Si agregamos los intereses, la consolidación se reduce a sólo 3 puntos.
- La evolución del resultado financiero se debe al salto en el nivel de deuda que implicó la salida del “default” y el gradualismo, pero también a un aumento de los intereses luego de la crisis del balance de pagos que se desató en 2T18. El cambio en el escenario financiero internacional permite anticipar que será difícil bajar los intereses asociados a las nuevas emisiones de deuda, lo cual se reflejará en elevados niveles de riesgo país.
Todos estos factores implican un sendero creciente para la deuda en dólares el cual se combina con un mal desempeño del producto; impidiendo la estabilización del ratio de deuda y con esto el éxito del programa de ajuste fiscal.

A modo de conclusión.
Pedir un deseo implica, contrariamente a lo que se cree, tentar a la suerte. Es la enseñanza de “La pata del Mono” de W. W. Jacobs. Recesión sin política económica contra-cíclica y un tipo de cambio condicionado por la sostenibilidad macro y asediado por la volatilidad de la cuenta capital no nos permiten ser muy optimistas respecto a la posibilidad de un ajuste fiscal exitoso. Al menos entendiendo este como la estabilización del sendero de deuda pública.
