Los planes sociales permitirán este año poner un piso a la merma del consumo dado que las partidas crecerán a un ritmo de 10 puntos porcentuales, superior al de los sueldos de empleados públicos y privados, según el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea.
“La masa de recursos asociados a planes sociales no ha dejado de crecer: respecto de los ingresos de los trabajadores formales, la proporción de estas partidas pasó de 8,7% a 15,3% entre 2006 y 2016”, destacó el informe del instituto.
Para este año “los planes sociales y jubilaciones se estarán acercando al 30% del total de la masa salarial, debido a que esas partidas habrán de crecer a un ritmo 10 puntos porcentuales, superior al de los sueldos de empleados públicos y privados”.
El Ieral destacó que estas políticas sociales “permitirán ponerle un piso más firme a la floja evolución del consumo” que cayó a un ritmo del 3,6% en el cuarto trimestre del 2016.
No obstante el informe advirtió que la “contracara de esta expansión de la ayuda social es el aumento de la presión tributaria”.
“Deberían acordarse políticas de Estado para que una fracción de los planes sociales desemboquen en empleos genuinos, con un financiamiento que ya está disponible”, sugirió el IERAL.
El centro de estudios privados remarcó que “pese a esta red” de ayuda social, “la tasa de pobreza ha escalado por encima del 30%, pero esto no ocurre por escasez de partidas específicas, sino por su falta de focalización”.
“Además, refleja la influencia negativa que tienen la todavía elevada inflación y la mala calidad de una franja de los empleos, particularmente los informales”, concluyó el informe.
La crisis generada por las asimetrías y los problemas de las principales ramas de la economía misionera durante el primer año del gobierno de Mauricio Macri, tuvieron un fuerte impacto en el empleo: se perdieron más de dos mil empleos formales entre diciembre de 2015 y el último mes del año pasado.
En Diciembre de 2016, se contabilizaron en Misiones 99.921 trabajadores asalariados registrados en el sector privado. En la comparación interanual, se advierte una contracción neta de 2.291 asalariados formales con respecto al mismo mes del año anterior, lo cual implica una reducción anual del 2,2 por ciento del total de los trabajadores bajo relación de dependencia.
Si se toma la serie desestacionalizada, la caída interanual asciende a 2.256 trabajadores asalariados registrados, significando una reducción anual del 2,1%, señala el último informe del Instituto Provincial de Estadística y Censos.
Lejos de recuperarse, la economía expulsó 869 trabajadores registrados del sector privado, en diciembre en relación al mes anterior. En términos porcentuales, el total del trabajo asalariado registrado en empresas disminuyó un 0,9%. En tanto, desde el punto de vista de la variación desestacionalizada, en Diciembre de 2016 se observó un incremento de 721 trabajadores, representando un aumento del 0,7% mensual. Sin embargo, se está lejos de alcanzar el pico de empleo registrado en julio de 2015, con 111.938 trabajadores.
El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en febrero un retroceso del 9.5% respecto al mismo mes del año anterior. En el mes la producción industrial estuvo parcialmente afectada por lluvias que obstaculizaron el normal desenvolvimiento de la actividad, junto con un día hábil menos respecto a febrero de 2016.
Al mismo tiempo, la producción industrial del mes resultó 4.5% inferior a la de enero incluyendo factores estacionales, mientras que si estos se corrigen, la actividad se contrajo 1.2%. En el acumulado para el primer bimestre del año, y en la comparación interanual, la actividad industrial acumula un retroceso del 3.3% respecto al mismo periodo de 2016 (Véase Tabla 1 y Gráfico Nº 1).
A nivel de ramas de actividad, en el acumulado para los dos primeros meses del año y en la comparación interanual, los sectores de Papel y Celulosa (‐1%) y Minerales no Metálicos (‐1.2%) registran una caída inferior al promedio de la industria.
Los restantes sectores industriales muestran caídas de la producción superiores al promedio comenzando con la producción automotriz (3.5%) y siguiendo con Alimentos y Bebidas (3.8%), Insumos Textiles (4.7%), Insumos Químicos y Plásticos (5%), Petróleo Procesado (5%) y Cigarrillos (7.7%). La producción siderúrgica junto con la metalmecánica cierran la nómina de sectores con retroceso de la actividad, que alcanza en cada caso al 8.7% y 10.3% en el bimestre y en relación al mismo periodo de 2016. (Ver Gráfico Nº 2).
Tomando en cuenta la clasificación de la actividad industrial por el tipo de bienes, la producción de Bienes de Consumo continúa liderando la contracción de la actividad. En el primer bimestre del año y en la comparación interanual, la producción de Bienes de Consumo Durable retrocede 13.9%, mientras que la de No Durables lo hace 4.6%.
Por su parte, los Bienes de Uso Intermedio registran en el período una caída del 0.8%, al tiempo que los Bienes de Capital sostienen el avance de la actividad en el primer bimestre de 2017 al crecer en la comparación interanual 6.1%. (Gráfico Nº 3).
En términos desestacionalizados, el IPI de febrero mostró un retroceso del 1.2% en la comparación con el mes anterior (Tabla 1).
Este resultado ha marcado un impasse en la sucesión de mejoras mensuales observadas en el último trimestre de 2016, colocando al primer bimestre de 2017 2.4% por debajo de la medición desestacionalizada de diciembre, pero 1.7% por encima de la de septiembre.
Adicionalmente, los indicadores que permiten anticipar una consolidación de la recuperación de la actividad industrial han mostrado un deterioro, al tiempo que la difusión sectorial de la recuperación ha evidenciado un retroceso. No obstante lo anterior, el atípico comportamiento de la actividad en el primer bimestre de 2016 sugiere cautela en la extrapolación de las mediciones hacia el resto del año.
El presente informe se propone analizar el desempeño de los principales sectores de actividad durante el primer año de gestión de Cambiemos, identificando aquellas ramas que han sido beneficiadas y perjudicadas por la política económica aplicada en 2016. Asimismo, se pretende contrastar el desempeño de estas ramas con respecto al período previo (año 2015), de manera tal de balancear los efectos de las políticas aplicadas por las distintas gestiones y develar el esquema de ganadores y perdedores implícito en los distintos modelos económicos. Para ello, se tomará como principal indicador el Valor Agregado Bruto (VAB). Esta variable macroeconómica mide el valor generado por el conjunto de productores de un área económica y comprende a) remuneración de los asalariados; b) Ingreso mixto bruto; c) excedente neto de explotación; d) consumo de capital fijo; e) otros impuestos netos de subsidios a la producción1 .
El objetivo será entonces, por un lado, analizar la participación porcentual en el valor agregado total entre 2015 y 2016 de cada una de las actividades económicas, identificando cómo avanzan o retroceden de un año a otro.
Por otro lado, examinar la variación interanual de los diversos sectores a lo largo del tiempo y por lo tanto considerar su desempeño en términos dinámicos. Este análisis se complementará con la evolución del índice de Volumen Físico (IVF), que mide la evolución de los volúmenes de la producción física según sector de actividad, y del Índice de Precios Implícitos (IPI), que mide las variaciones de precios.
De esta forma es posible analizar en qué medida los sectores que experimentaron un crecimiento (o caída) del VAB lo hicieron por un aumento de su producción, o si ello se produjo como resultado de la (des) valorización de su producción. Así, a partir del análisis del desempeño de las variables antes mencionadas, podremos dar cuenta del esquema de ganadores y perdedores del primer año del gobierno de Cambiemos y al mismo tiempo establecer las comparaciones pertinentes en cuanto al período previo.
1. Valor Agregado Bruto (VAB)
Tal como se ha anticipado en la introducción, analizar la participación porcentual de cada sector de actividad en el Valor Bruto Agregado en 2015 y 2016, permitirá dar cuenta de la contribución de los mismos en el total de lo producido para el período en cuestión y de este modo establecer cuánto han avanzado o retrocedido estas ramas durante el primer año del gobierno de Cambiemos con respecto al período inmediatamente anterior. En definitiva, el objetivo reside en aproximarnos a las transferencias entre sectores de actividad producidas a partir de las decisiones políticas impulsadas por Cambiemos.
Es posible inferir un esquema de ramas ganadoras y ramas perdedoras a partir de los datos arrojados en el Cuadro 1. Entre los ganadores, se encuentra en primer lugar la agricultura, ganadería, caza y silvicultura que aumentó su participación en la economía 1,48 puntos porcentuales, posicionándose contundentemente por encima del resto de los sectores.
En un segundo grupo de ganadores, se encuentran la intermediación financiera (con un incremento de 0,49 puntos porcentuales); electricidad, gas y agua (incremento de 0,21 puntos porcentuales); servicios sociales y de salud (incremento de 0,16 puntos porcentuales); y la explotación de minas y canteras (incremento de 0,10 puntos porcentuales).
En cuanto a los perdedores, las actividades más afectadas de toda la economía han sido la industria manufacturera, la cual vio retroceder su participación porcentual en 0,82 puntos, y la construcción que retrocedió 0,88 puntos porcentuales.
2. Índice de Volumen Físico (IVF) e Índice de Precios Implícitos (IPI)
El índice de volumen físico (IVF) es un indicador que mide la evolución de los volúmenes de la producción física según sector de actividad. El IVF permite analizar en qué medida los sectores que experimentaron un crecimiento medido a través del VAB lo hicieron por un aumento de su producción o, por el contrario, por una simple modificación de los precios relativos.
Este último efecto de precios puede evidenciarse a través de la evolución del Índice de Precios Implícitos (IPI), es decir, el incremento por valorización de su producción por efectos del aumento de los precios relativos.
Cuadro 2. Variación interanual por cantidad (IVF) y precio (IPI) según rama de actividad, Período 2015-2016
En el Cuadro 2 puede verse que los sectores que habían visto crecer su aporte a la generación de valor en la economía, cuando se analizan según la producción física retroceden en la comparación interanual. Cuando se analiza el IVF e IPI, se comprueba por ejemplo que, entre las ramas ganadoras, Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura, sector que había registrado un crecimiento de 73,71% según VAB, en realidad decrece en términos físicos 5,52%, pero que esta caída es compensada por un aumento del 83,86% de los precios de la actividad.
Lo mismo ocurre en las ramas de intermediación financiera, Pesca y en Explotación de minas y canteras, donde la variación del VAB se encuentra impulsada por los aumentos de precios mayoristas, en contexto de retracción productiva en cantidades.
En contraste, se observa que en las ramas perdedoras la retracción en cantidades físicas no logró ser compensada con aumento de precios.
Es el caso de Comercio mayorista, minorista y reparaciones, Industria manufacturera y Construcción. Como conclusión, los sectores que lograron aumentar su participación en el total del producido de un año al otro medido según VAB lo hicieron principalmente como consecuencia de una traslación de ingresos a través del efecto precios. Esto se debe, esencialmente, a que la devaluación de diciembre 2015 – conjugada con quita de derechos de exportación – logró modificar los precios relativos entre los sectores de actividad generando un nuevo esquema de ganadores y perdedores.
La liberalización cambiaria y la suba de tasas significaron, asimismo, un impacto positivo en el sector financiero. De esta manera, y pese a haber decrecido su producción en termino reales, sectores como Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura, Intermediación Financiera y la Explotación de minas y canteras pasan a explicar un mayor porcentaje de la economía argentina.
Se entiende de esta manera que las medidas adoptadas por la nueva gestión generaron un efecto redistributivo entre los sectores que fue apropiado desigualmente, lo que permitió a los sectores previamente identificados participar en una mayor proporción de la riqueza socialmente generada sin un aumento productivo equivalente.
Gráfico 1. Variación interanual por VAB, Período 2015-2016
4. Conclusiones Un análisis de conjunto.
Las ramas en conjunto han mostrado un crecimiento del 38,29% del VAB impulsado es soledad por la variación de precios, que con un 41,62%, más que compensó la retracción de las cantidades de 2,37%. Transferencias entre ramas de actividad. Agricultura, ganadería, caza y silvicultura. La rama ha mostrado un crecimiento importante en cuanto a su representación en el Valor Agregado Bruto, pasando de explicar 5,76% del VAB en 2015 a 7,24% en 2016, es decir una variación positiva de 1,48 puntos porcentuales. Esto representa un cambio estructural ya que la rama pasó a ser el sector ganador del modelo económico en 2016.
Este cambio de escenario responde a las medidas económicas tomadas por el gobierno en los primeros meses de gestión, la devaluación, la baja de las retenciones a la soja y la eliminación total de los derechos de exportación. El shock en la evolución del VAB no se produjo como resultado de un aumento de la producción física del sector, la cual registró una caída interanual de 5,52%, sino que el incremento de precios más que compensó la retracción de la producción mostrando un desempeño único: 83,86% de aumento.
Electricidad, gas y agua. Este sector ha sido otro de los grandes ganadores del primer año de la actual gestión. Si se observa la evolución en la variación interanual para 2016, se puede registrar el “despegue” de la actividad en el primer trimestre de 2016, momento en el que se empiezan a concretar los aumentos de tarifas, que finalmente permiten explicar el crecimiento de 0,21 p.p en su participación en el VAB.
En la comparación interanual, dicho crecimiento del VAB ha sido del orden del 59,63%, impulsado justamente por la evolución de los precios, que aumentaron en el orden del 57,43%, complementado con un leve incremento de la producción física del sector, de 1,39%. Intermediación financiera.
Se observa que mientras para 2015 su participación porcentual en el VAB era de 4,13%, en 2016 pasa a representar 4,63%, mostrando una variación positiva de 0,49 puntos porcentuales de un período al otro. Es posible asociar este crecimiento a una serie de medidas adoptadas por la gestión de Cambiemos favorables al sector: la suba de la tasa de interés, la desregulación del sistema financiero, el acuerdo con los fondos buitres, y la libre disponibilidad de divisas, entre otros.
Estas medidas garantizaron grandes ganancias al sector pese a la baja en la demanda de créditos, permitiendo poner a valorizar sus activos a través de distintos instrumentos (particularmente a través de Lebacs, las cuales llegaron a rendir un 38% anual a principio de año).
En la comparación interanual, el crecimiento del VAB ha sido de 54,79% por encima del promedio de las actividades, del orden de 38,29%. Sin embargo, este crecimiento no se produjo por un aumento de la producción física del sector, la cual registró una caída interanual de 3,82%. Fue, en definitiva, el aumento de precios el que impulsó el crecimiento del VAB mostrando un incremento del 60,94%.
Explotación de minas y canteras. Esta rama de actividad ha experimentado un crecimiento en cuanto a su participación en el total del Valor Agregado Bruto de 0,10 p.p. En términos de variación interanual, el crecimiento del VAB ha sido de 42,00% (el promedio de las actividades creció un 38,29%), impulsado por la variación de los precios (60,94%), acompañado por una caída en la producción física de 5,28%, algo superior a la del promedio del IVF.
Este desempeño de la actividad está relacionado con el beneficio derivado de la quita de retenciones a las exportaciones mineras. Industria Manufacturera. La industria ha sido una de las ramas más perjudicadas por las políticas económicas impulsadas por Cambiemos. El sector industrial pasó de representar 17,25% del total del VAB en 2015 a representar sólo 16,43% del total del VAB para 2016.
Es decir, en sólo un año la participación porcentual de la industria en el conjunto del valor bruto agregado por la economía cayó 0,82 p.p. En términos de la variación interanual, el crecimiento del VAB ha sido de 31,71%, muy por debajo del 38,29% del promedio de las ramas.
Este desempeño es el resultado de una caída de la producción física fue de 5,69%, y un aumento en precios de 39,67%. Construcción. La construcción se ha visto también profundamente afectada por las medidas económicas adoptadas a la actual gestión (en especial la paralización de la obra pública). En cuanto al VAB total, la actividad ha visto caer su participación 0,88 p.p. pasando de representar 5,55% en 2015 a representar 4,66% en 2016.
En términos de variación interanual, el crecimiento del VAB ha sido de 16,29%, muy por debajo del 38,29% del promedio de las ramas. Este desempeño es el resultado de una caída de la producción física de más del 11,28%, y un aumento en precios de 30,53%. El nuevo esquema de ganadores y perdedores propone una nueva situación estructural en la cual los sectores que más trabajo aportaron durante los últimos años empiezan a reducir su participación, y los tradicionales sectores ligados a las ventajas comparativas del sector primario comienzan a ser protagonistas.
Es esperable, entonces, que de no revertirse este proceso, en el futuro nos enfrentemos a una economía crecientemente primarizada y con eje en la especulación financiera, escasa transformación industrial y consiguientemente mayor desempleo.
En el segundo mes de 2017, el consumo medido por el Indicador Mensual de Consumo (IMC) se contrajo un -0,9% anual, la decimocuarta caída consecutiva.
La serie sin estacionalidad arrojó una leve variación negativa de -0,1% mensual, lo que implica el segundo mes consecutivo en baja. Las ventas de autos nacionales bajaron un -12,3% anual, mientras que el IVA Neto moderó su caída y se contrajo un -1,5%.
Por su parte, de acuerdo a CAME, las ventas minoristas volvieron a acentuar su baja y cayeron -4,1% anual, en línea con una inflación que muestra rigidez a la baja. Finalmente, el crédito real en pesos al sector privado continúa estabilizándose, aunque exhibió una caída de -7,8% anual.