reconversión productiva

Familias tabacaleras de Misiones avanzan en diversificación productiva cultivando pimiento

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La diversificación productiva del sector tabacalero misionero avanza hacia una nueva etapa. 55 familias de 18 municipios de la provincia comenzaron a incorporar el cultivo de pimiento como alternativa productiva, luego de completar una primera fase de preparación de la infraestructura necesaria para producir bajo cobertura. De este grupo, las primeras entregas de plantines se realizaron en dos puntos de la provincia. En Campo Viera, fueron alcanzados 13 productores de esa localidad y de Campo Ramón, mientras que en Campo Grande recibieron los plantines 8 productores de esa localidad y de Salto Encantado. La distribución continuará posteriormente en los demás municipios que participan de esta etapa.

El material vegetal fue producido por Biofábrica Misiones S.A. y constituye el punto de partida para la incorporación efectiva del cultivo. Previamente, las familias habían recibido los materiales e insumos destinados a la construcción de los invernaderos y a la instalación de los sistemas de riego, además de avanzar en la preparación de las estructuras. De esta manera, el programa ingresa en una instancia en la que las inversiones realizadas comienzan a traducirse directamente en producción: la infraestructura instalada se pone en funcionamiento con un nuevo cultivo y las familias cuentan con los recursos necesarios para iniciar el ciclo productivo del pimiento.

Una política sostenida para reconvertir y tecnificar

Esta nueva etapa forma parte del Programa de Asistencia Financiera para la Reconversión, Tecnificación y Diversificación Productiva, ejecutado por el Gobierno de Misiones, a través del Ministerio del Agro y la Producción, con recursos del Fondo Especial del Tabaco (FET).  Según el ministro del Agro, Facundo López Sartori, “la herramienta busca acompañar a las familias tabacaleras en la ampliación y mejora de sus sistemas productivos, incorporando alternativas capaces de fortalecer la escala comercial, mejorar los rendimientos y consolidar nuevas cuencas hortícolas y frutícolas”.

Entre 2021 y 2024, los proyectos implementados dentro de esta estrategia alcanzaron a 161 productores y productoras. El acompañamiento combinó asistencia financiera, provisión de insumos estratégicos, incorporación de tecnologías y seguimiento técnico permanente en territorio. Las inversiones incluyeron kits de materiales para infraestructura productiva, sistemas de riego, módulos de semihidroponía, plantines de alta calidad genética y herramientas para la reconversión hacia tomate, pimiento y frutas tropicales.

Luciana Imbrogno, subsecretaria de Producción y Desarrollo Vegetal explicó que “la estrategia territorial permitió consolidar polos hortícolas y frutícolas con orientación comercial en 17 municipios, incorporando tecnologías que anteriormente no estaban disponibles en numerosas chacras”. Además agregó que la participación de mujeres también constituye un componente relevante: al menos el 30% de los emprendimientos contó con mujeres al frente.

Cuatro años, distintas producciones y una misma estrategia

El proceso comenzó en 2021 con dos proyectos de la línea hortícola. Uno alcanzó a 47 productores de Alba Posse, Campo Ramón, Campo Viera, Cerro Azul, El Soberbio, Itacaruaré, Leandro N. Alem, San Vicente y Santa Rita, mediante kits destinados a fortalecer la infraestructura para tomate y pimiento.En paralelo, 19 productores de 25 de Mayo, Colonia Aurora, Dos de Mayo y El Soberbio recibieron materiales e insumos para fortalecer el cultivo de jengibre, incorporándolo como una alternativa de diversificación. Ese mismo año se avanzó también en la conformación de nuevas cuencas frutícolas. 14 productores de 25 de Mayo, Campo Grande, Campo Viera y Colonia Aurora recibieron insumos para la implantación de banano bajo riego, incorporando infraestructura y tecnología a una producción con potencial de desarrollo comercial.

En 2023, la estrategia profundizó la tecnificación de la horticultura. Un proyecto específico de pimiento alcanzó a 46 productores de 25 de Mayo, Itacaruaré, Panambí y San Javier, con materiales e insumos para construir y poner en funcionamiento estructuras productivas bajo cubierta. También durante ese año, 24 productores de Dos de Mayo, El Soberbio, San Pedro y San Vicente incorporaron nuevas tecnologías para la producción de tomate en semihidroponía bajo invernadero, avanzando hacia sistemas capaces de optimizar el uso de los recursos y mejorar la continuidad de la producción.

La línea frutícola continuó en 2024, con dos experiencias orientadas a fortalecer especies de mayor demanda. Por un lado, 7 productoras de Campo Ramón, Aristóbulo del Valle, Campo Grande y Campo Viera recibieron materiales e insumos para desarrollar y fortalecer el banano bajo riego. En este proyecto, el 100% de los emprendimientos beneficiarios estuvo encabezado por mujeres. Por otro lado, 4 mujeres tabacaleras de Campo Grande, Campo Ramón y Campo Viera recibieron asistencia para incorporar y tecnificar el cultivo de palto mediante riego por goteo, promoviendo una alternativa frutal con demanda en los mercados local y regional.

Tecnología para producir más y durante más tiempo

Uno de los principales ejes de la política es la incorporación de tecnologías que permitan modificar las condiciones tradicionales de producción. Los sistemas de riego eficientes, las estructuras bajo cubierta y los módulos semihidropónicos permiten optimizar el uso del agua y otros recursos, mejorar los rendimientos y la calidad de los productos y, además, extender los calendarios de cosecha.

El acompañamiento técnico constituye otro componente central. La asistencia en territorio permite orientar la implementación de las inversiones, capacitar a las familias y favorecer que las tecnologías incorporadas puedan ser utilizadas de manera adecuada durante el ciclo productivo. En este esquema, la diversificación se plantea como un proceso que comienza con la identificación de una alternativa y continúa con la infraestructura, la tecnificación, el material vegetal y el acompañamiento necesario para llevarla efectivamente a producción.

Del tabaco a una chacra con más alternativas

La entrega actual de plantines de pimiento representa, en este recorrido, un nuevo paso sobre infraestructura que ya fue construida y tecnificada. Las familias que forman parte de esta etapa comienzan ahora a aprovechar sus invernaderos y sistemas de riego con una producción que se incorpora a otras experiencias desarrolladas en la provincia. 

Así, el programa fue ampliando las alternativas disponibles para las familias tabacaleras: tomate, pimiento, jengibre, banano y palto, junto con tecnologías como el riego por goteo, la producción bajo cubierta y la semihidroponía. La trayectoria acumulada entre 2021 y 2024 muestra una política pública sostenida de inversión y acompañamiento, orientada a fortalecer la infraestructura productiva, incorporar tecnología, generar nuevas cuencas y ampliar las posibilidades comerciales de las chacras.

Con la incorporación de 55 familias de 18 municipios al cultivo de pimiento, esa estrategia continúa avanzando.  La directora general de Frutihorticultura y coordinadora del programa, Analía Mango, explicó que el objetivo es que la diversificación permita construir sistemas productivos con mayor capacidad de respuesta, nuevas fuentes de ingreso y mejores condiciones para abastecer los mercados locales y regionales. Más que reemplazar una producción por otra, el proceso busca ampliar las posibilidades de la chacra tabacalera misionera, sumando cultivos, tecnología y conocimiento para fortalecer las economías regionales y generar nuevas oportunidades productivas en el territorio.

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Pequeños productores de Arroyo del Medio fortalecen la ganadería como una oportunidad de desarrollo

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Durante décadas, el tabaco fue una de las principales actividades productivas de muchas chacras de Arroyo del Medio. Con el paso de los años, numerosos productores comenzaron a diversificar sus sistemas productivos e incorporar con mayor protagonismo la producción ganadera, una actividad que hasta entonces cumplía principalmente un rol complementario, destinada al autoconsumo o a la venta ocasional de animales. El desafío dejó de ser simplemente criar ganado para pasar a desarrollar una producción más eficiente, capaz de generar ingresos estables y convertirse en uno de los pilares de la economía familiar. Ese proceso de reconversión no implicó solamente aumentar la cantidad de animales, sino también planificar de forma más eficiente para optimizar el uso de los recursos propios y pensar de que forma mejorar la producción.

Un relevamiento realizado sobre cerca de 60 establecimientos del municipio muestra que la mayoría de los productores dispone de entre 25 y 50 hectáreas y rodeos de 25 a 40 animales. Se trata de explotaciones familiares ubicadas en una zona con suelos pedregosos, con fuertes pendientes y limitaciones para la mecanización, donde además muchos productores continúan combinando la ganadería con otras actividades agrícolas para sostener los ingresos del hogar.

Mucho más que tener ganado

La mayoría de estas familias no comenzó de cero en la actividad. Los animales ya formaban parte de la chacra, pero el desafío primordial está puesto en transformar esa producción en un sistema más eficiente y rentable, capaz de ocupar un lugar central dentro de la economía familiar.

“Más allá de que hoy la ganadería está pasando por un buen momento, esta reconversión productiva se viene dando hace mucho tiempo en la zona. La demanda constante de carne, la factibilidad de comercializar en la zona y las características propias del terreno hacen que sea una alternativa muy importante para estos productores”, explicaron Ariel Marastoni y Demetrio Ferreyra extensionista de INTA Cerro Azul.

El diagnóstico permitió identificar que las principales limitaciones no pasan únicamente por la infraestructura o la disponibilidad de recursos económicos. También aparecen dificultades vinculadas a la planificación productiva, al manejo y al aprovechamiento de los recursos forrajeros, escasa subdivisión de potreros, problemas para garantizar agua durante todo el año para los animales y pocas reservas de alimento para afrontar el invierno. A esto se suma que cerca del 90% de los productores no dispone del capital suficiente para realizar inversiones importantes.

“Uno de los problemas principales con que cuentan estos productores es que al tener ya los animales en sus chacras y contar con poca superficie ganadera disponible, esto dificulta realizar los ajustes o correcciones sugeridas que principalmente rondan en mejorar la infraestructura y la oferta forrajera”, señalaron los extensionistas.

Frente a esa realidad, el trabajo de acompañamiento técnico se orientó a promover mejoras graduales y de bajo costo, priorizando aquellas prácticas capaces de generar cambios sostenibles en el tiempo.

Pequeños cambios, grandes transformaciones

Entre las acciones impulsadas se encuentran la división de potreros para mejorar el aprovechamiento de las pasturas, la incorporación de nuevas especies forrajeras con mayor producción, la confección de silos de sorgo y maíz como reserva para el invierno, el fortalecimiento de cañaverales y la construcción de tajamares para asegurar agua de calidad para los animales durante todo el año. A ello se suman capacitaciones sobre planificación en infraestructura, sanidad, reproducción, nutrición y utilización de pasturas.

Según Marastoni y Ferreyra, uno de los principales cambios observados es que los propios productores comenzaron a incorporar estas prácticas a partir de los resultados obtenidos. “Varios productores ya incorporaron nuevas pasturas, empezaron a generar reservas forrajeras, algunos hicieron silos de sorgo y maíz, otros reforzaron sus cañaverales y mejoraron las aguadas. Ellos mismos, al ver los beneficios que van teniendo estos cambios, se animan a incorporar nuevas recomendaciones e innovaciones”, destacaron.

El trabajo articulado con el municipio también facilitó el acceso a maquinarias para la construcción de reservorios de agua y la preparación de suelos destinados a nuevas pasturas o cultivos.

Organizarse para seguir creciendo

Quizás uno de los resultados más significativos del proceso no esté solamente relacionado con la producción, sino con la organización de los propios productores. A medida que fueron compartiendo experiencias y resolviendo problemas comunes, surgió la iniciativa de conformar la primera Asociación Ganadera de Arroyo del Medio.

La propuesta nació de los integrantes del grupo, que comenzaron a visualizar las ventajas de trabajar de manera organizada para realizar compras y ventas conjuntas, acceder a capacitaciones y fortalecer las gestiones necesarias para el desarrollo de la actividad.

“La asociación fue impulsada por los productores. Ellos mismos fueron viendo los beneficios de trabajar juntos y entendieron que muchos de los problemas que enfrentan individualmente pueden resolverse mejor de manera colectiva”, explicaron Marastoni y Ferreyra.

Más allá de los avances logrados hasta el momento, y el camino por seguir recorriendo, esta experiencia aborda un desafío complejo para muchas chacras misioneras: la reconversión productiva, que va mucho más allá de cambiar de actividad. Se trata de cambios complejos, que necesitan de la construcción de nuevas capacidades para planificar, tomar decisiones y gestionar los recursos disponibles. En ese camino, la asistencia técnica, el intercambio de experiencias entre productores y la organización colectiva aparecen como herramientas tan importantes como las mejoras incorporadas en los establecimientos para consolidar una ganadería más eficiente, rentable y sostenible en las pequeñas chacras misioneras.

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