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Daniel Artana: “El verdadero indicador macroeconómico que da mal es la inversión”

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La economía argentina consiguió ordenar algunas de sus variables fundamentales, resistió una sucesión de shocks y comenzó a desplegar una potencia exportadora que promete cambiar su estructura durante la próxima década. Pero todavía tiene un punto débil que condiciona todo el programa: la inversión no reacciona.

Daniel Artana puso allí el foco durante una entrevista con Economis en el Encuentro de Ejecutivos de Finanzas realizado en el hotel Loi Suites de Puerto Iguazú. Para el economista, la estabilidad alcanzada es una condición necesaria, pero no garantiza por sí misma un ciclo de crecimiento sostenido. Sin inversión, productividad y reformas estructurales, el orden macroeconómico puede convertirse en una plataforma prolija, aunque insuficiente.

La estabilidad es condición necesaria, pero no suficiente. Los países no crecen porque tienen inflación; al contrario, la inflación complica el crecimiento económico. Pero se necesitan otras cosas: más inversión y más productividad”, definió.

Artana considera que la Argentina todavía necesita ampliar su horizonte. Aunque el Gobierno haya corregido desequilibrios importantes, entre los empresarios persiste la duda sobre la continuidad política de esas transformaciones. El temor a que el país vuelva a aplicar políticas que no existen en otras economías desalienta decisiones que requieren años para recuperar el capital comprometido.

Esa incertidumbre, sumada a problemas coyunturales, explica por qué la inversión sigue rezagada. No ocurre lo mismo con las exportaciones, que muestran un fuerte dinamismo, ni necesariamente con el producto bruto interno, que soportó numerosos impactos sin desplomarse. Tampoco es el consumo, según su lectura, la principal señal de alarma.

El verdadero indicador que da mal macroeconómicamente es la inversión. Está muy baja”, remarcó.

La estabilidad no compra el crecimiento

El planteo de Artana atraviesa el debate económico de fondo. Bajar la inflación, reducir el déficit y ordenar los precios relativos son pasos imprescindibles, pero no producen automáticamente nuevas fábricas, infraestructura, tecnología ni empleos de mayor productividad.

Para que eso ocurra, el sector privado necesita previsibilidad suficiente para invertir y el Estado debe avanzar en reformas capaces de remover obstáculos acumulados durante décadas. La estabilidad evita que la economía se desordene, pero el crecimiento requiere aumentar la cantidad y la calidad del capital productivo.

La Argentina todavía enfrenta, además, el riesgo de volver atrás. Una parte de las decisiones empresariales continúa suspendida por la pregunta que acompaña a todos los programas económicos del país: cuánto de lo realizado permanecerá después de la próxima elección.

Artana considera que un programa será verdaderamente consistente cuando pueda atravesar la alternancia política sin que se discutan nuevamente sus principios elementales. Lo que definió como el “ABC” económico -aquello tan básico como aceptar que dos más dos es cuatro- debería sobrevivir a los cambios de presidente.

El problema es que todavía existe una parte de la dirigencia dispuesta a desconocer esas reglas. Mientras esa amenaza siga abierta, el horizonte permanecerá corto y la inversión tendrá dificultades para despegar.

La falta de infraestructura apareció como uno de los puntos centrales de la entrevista. La retirada del Gobierno nacional de la obra pública dejó proyectos paralizados y trasladó presión hacia provincias que, al mismo tiempo, enfrentan una menor disponibilidad de recursos y reclamos para reducir impuestos.

Para Artana, la explicación debe buscarse en la forma en que creció el gasto público durante las últimas décadas. El Estado expandió fuertemente sus erogaciones, pero concentró buena parte de ese incremento en gastos corrientes.

En el nivel nacional, los mayores recursos se destinaron principalmente a subsidios económicos y moratorias previsionales. En las provincias y los municipios, el aumento estuvo asociado, en gran medida, con la expansión del empleo público. El economista aclaró que su descripción no supone necesariamente un juicio sobre la legitimidad de esas decisiones, sino la constatación de una restricción básica: el dinero es limitado.

Si uno gasta más en gasto corriente, gasta menos en gasto de capital”, sintetizó.

La Argentina habría recorrido una historia diferente si el auge del gasto público se hubiera dirigido hacia rutas, energía, conectividad, puertos y otras obras capaces de elevar la productividad. Otros países aprovecharon períodos de abundancia para ampliar su infraestructura. El país, en cambio, consolidó compromisos corrientes que luego resultaron difíciles de reducir.

Cuando el Gobierno nacional decidió recortar el déficit fiscal, una de las partidas más castigadas fue la inversión pública. También cayeron con fuerza las transferencias de capital destinadas a las provincias. Los gobiernos subnacionales ajustaron menos, pero quedaron frente a la misma disyuntiva: revisar el gasto corriente o resignarse a invertir poco.

“Las provincias siempre tienen la opción de ser austeras por el lado del gasto corriente para poder gastar más en infraestructura. Tampoco hay mucho espacio para seguir subiendo impuestos. La plata tiene que salir de algún lado, porque mágicamente las cosas no se resuelven”, señaló.

La definición resulta especialmente sensible para Misiones, una provincia que necesita inversiones nacionales para compensar déficits históricos de infraestructura, pero que también debe competir con Brasil y Paraguay, reducir costos internos y sostener servicios públicos con recursos propios.

Artana considera que el Gobierno nacional podría haber moderado algunos movimientos del programa económico. La alternativa, explicó, habría sido acumular una mayor cantidad de reservas y sostener un tipo de cambio “un poco más depreciado” que el actual.

No propone regresar a una devaluación permanente ni construir competitividad exclusivamente a partir de un peso débil. Su observación apunta a la velocidad con la que se produjo el encarecimiento de la economía argentina en dólares y al impacto que ese proceso genera sobre sectores que todavía no alcanzaron niveles suficientes de productividad.

De todos modos, advirtió que el país probablemente será más caro en dólares que en otros momentos de su historia. Esa tendencia no necesariamente expresa una anomalía: puede ser el resultado de una economía que aumenta con fuerza su capacidad de generar divisas.

“Si no matamos la gallina de los huevos de oro que nos da el campo, la minería, los hidrocarburos y muchos sectores industriales que están aumentando sus exportaciones, esta economía va a ser más cara en dólares de lo que fue históricamente”, explicó.

La proyección que trazó es ambiciosa: en menos de una década, la Argentina podría alcanzar exportaciones por 200.000 millones de dólares anuales. El salto sería impulsado por los recursos naturales, pero también por actividades industriales que ya consiguen colocar más producción en el exterior. La carne es uno de los ejemplos mencionados por el economista.

Ese flujo de dólares cambiaría la estructura económica. También tendería a apreciar los costos internos y obligaría a elevar la productividad. El problema, otra vez, es qué ocurre durante la transición con los sectores que no participan del boom exportador.

No todas las actividades cuentan con petróleo, gas, minerales o una demanda externa en expansión. Parte de la industria depende del mercado interno, arrastra problemas de escala y debe competir después de años de operar dentro de una economía protegida.

Para Artana, esos sectores deberán reconvertirse. El proceso no será inmediato ni indoloro.

“Hay actividades con problemas de demanda interna y esas reconversiones no son fáciles”, reconoció.

La construcción sufrió el golpe más directo por el derrumbe de la inversión pública. Después de una caída muy fuerte, mostró una recuperación parcial, volvió a retroceder y todavía no consiguió estabilizar un sendero de crecimiento. La industria, por su parte, permanece estancada en un nivel relativamente bajo.

Sin embargo, Artana encontró una señal menos negativa: la producción industrial lleva varios meses sin continuar cayendo. El piso puede ser bajo, pero al menos dejó de profundizarse el deterioro.

“Uno puede decir que está en un nivel bajo, y es cierto. Pero por lo menos no cae desde hace varios meses”, observó.

Su expectativa es que la industria empiece a reaccionar a medida que las empresas introduzcan mejoras, eleven su productividad y adapten sus estructuras. No habrá una recuperación uniforme: algunas compañías conseguirán reconvertirse y otras encontrarán mayores dificultades para sobrevivir en una economía más abierta y competitiva.

La combinación entre menor obra pública nacional, presión tributaria elevada y gasto corriente rígido deja a las provincias ante una ecuación incómoda. Necesitan invertir para mejorar su competitividad, pero tienen poco margen para aumentar impuestos y enfrentan resistencias para reducir estructuras estatales consolidadas.

Artana no ofreció una salida sencilla. Precisamente, advirtió que no existe. Si las provincias quieren recuperar capacidad de inversión, deberán revisar prioridades y liberar recursos actualmente absorbidos por gastos corrientes.

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El FMI destaca la fortaleza de Paraguay, pero reclama acelerar reformas y ordenar las cuentas públicas

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La economía de Paraguay sigue demostrando una notable resiliencia, respaldada por sólidos fundamentos macroeconómicos y esfuerzos de reforma. La implementación de reformas estructurales de manera sostenida será esencial para impulsar la productividad y garantizar un crecimiento duradero e inclusivo en el mediano plazo.

La política fiscal debe seguir anclada en restablecer el cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF) protegiendo al mismo tiempo los gastos esenciales, reforzar la gestión financiera pública, y regularizar los atrasos en los pagos, a fin de preservar la credibilidad de la política fiscal.

La calibración actual de la política monetaria es adecuada en el corto plazo y deja margen para una flexibilización gradual adicional si el shock energético resulta ser temporal, las expectativas de inflación permanecen ancladas, y la actividad económica se modera según lo proyectado.

El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó la Consulta del Artículo IV con Paraguay[1]. Las autoridades han dado su consentimiento para la publicación del informe del personal técnico del FMI preparado para esta consulta[2].

Paraguay ha registrado un sólido desempeño macroeconómico. Tras expandirse un 6,6% en 2025, el PIB real creció un 5,8%, en cifras interanuales en el primer trimestre de 2026, sustentado en el sólido desempeño de los sectores de servicios, manufactura, agricultura, construcción, y distribución energética. Se prevé que en 2026 el crecimiento alcance el 4,4% y que a mediano plazo se modere hasta su nivel potencial del 3,8%. Los riesgos en torno a las perspectivas económicas están equilibrados. En junio la inflación general se situó en un 2,1%, en términos interanuales, debido a que el alza de los precios internos de los combustibles se vio compensada por reducciones de precios en algunos segmentos alimentarios y en los bienes duraderos importados, gracias a la apreciación del guaraní. Se proyecta que la inflación general alcance la meta del banco central del  3,5% este año. El déficit en cuenta corriente disminuyó en 2025 hasta el 2,5% del PIB y se prevé que se sitúe en el 2,6 % en 2026. El guaraní se apreció un 23,1%, interanual frente al dólar estadounidense en términos nominales, y un 8,6% en lo que va del año hasta junio de 2026. A fines de junio, las reservas internacionales netas rondaban USD 11.000 millones, y las reservas brutas se encuentran dentro del rango considerado adecuado.

El déficit presupuestario alcanzó el 2% del PIB en 2025 y se prevé que aumente hasta el 3,5% del PIB en 2026, debido principalmente a la regularización parcial de los atrasos en el pago de gastos acumulados durante el período 2023-2025 y a la disminución de los ingresos como consecuencia de la apreciación del guaraní. Hasta junio de 2026, los ingresos tributarios crecieron un 2,1% en cifras interanuales acumuladas, impulsados por los impuestos internos, mientras que los ingresos aduaneros se contrajeron un 11,5%. Los ingresos no tributarios disminuyeron un 11,3% en términos interanuales, debido principalmente a la apreciación del guaraní.

El crecimiento general del crédito se ha moderado, y el sector bancario sigue mostrando buenos niveles de capitalización, liquidez, y rentabilidad. Tras alcanzar un máximo del 22,8% a comienzos de 2025, el crecimiento del crédito fue del 6,8% en cifras interanuales en diciembre, y el 3,2% en mayo de 2026. Sin embargo, el crédito al consumo sigue creciendo y se situó en el 22,8%. En mayo de 2026, los activos líquidos de los bancos representaban el 24,3% de los pasivos totales y los coeficientes de suficiencia de capital se situaban en el 14% y el 17,3% (capital de nivel 1 y capital regulatorio total, respectivamente), muy por encima de los mínimos del 8% y el 12%.

Evaluación del Directorio Ejecutivo[3]

Los directores ejecutivos estuvieron de acuerdo en términos generales con la evaluación del personal técnico. Acogieron con satisfacción los buenos resultados macroeconómicos que sigue registrando Paraguay, respaldados por políticas sólidas y reformas estructurales sostenidas, y valoraron positivamente las perspectivas favorables de crecimiento a mediano plazo, así como el equilibrio de los riesgos para las perspectivas. No obstante, teniendo en cuenta la mayor incertidumbre externa y las vulnerabilidades internas, los directores subrayaron la necesidad de mantener políticas macroeconómicas prudentes y seguir impulsando reformas estructurales para reforzar la resiliencia y apoyar un crecimiento duradero e inclusivo.

Los directores celebraron el compromiso de las autoridades de restablecer el cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal para 2028. Señalaron que las iniciativas sostenidas para mejorar la administración tributaria y ampliar la base imponible, así como para fortalecer la eficiencia en el gasto, facilitarían la consolidación fiscal y generarían margen para el gasto social y en desarrollo prioritario. Los directores destacaron la importancia fundamental de regularizar oportunamente los atrasos por concepto de gastos y de reforzar la gestión financiera pública para preservar la credibilidad de la política fiscal, y acogieron con satisfacción los esfuerzos de las autoridades en este sentido. Asimismo, se mostraron a favor de revisar y fortalecer el marco fiscal, una vez que se hayan alcanzado las metas de consolidación.

Teniendo en cuenta el aumento de la incertidumbre externa, los directores se mostraron de acuerdo con que las decisiones de política monetaria deben seguir basándose en los datos. Coincidieron en que la credibilidad del régimen de metas de inflación de Paraguay y su tipo de cambio flexible han contribuido a la estabilidad macroeconómica, y subrayaron que el tipo de cambio debe seguir desempeñando una función esencial a la hora de absorber los shocks externos. Los directores instaron a realizar esfuerzos adicionales para mejorar los marcos de gestión de liquidez y de divisas, así como para fortalecer la autonomía y la gobernanza del banco central.

Los directores señalaron que, si bien los riesgos del sector financiero parecen estar controlados, el rápido crecimiento del crédito al consumo justifica un seguimiento minucioso y la disposición a actuar en caso de que surjan indicios de un debilitamiento de los criterios de evaluación de préstamos. Destacaron que el desarrollo de un conjunto de herramientas macroprudenciales, especialmente de aquellas basadas en los prestatarios, contribuirá a reforzar la capacidad de las autoridades para contener las vulnerabilidades. Los directores instaron a las autoridades a que completen la aprobación de la Evaluación Nacional de Riesgos actualizada y subsanen sin demora cualquier deficiencia detectada, con el fin de reforzar aún más el marco de lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo (LLD/LFT).

Los directores valoraron positivamente los esfuerzos de las autoridades en materia de reformas estructurales y subrayaron que su aplicación continuada será fundamental para aumentar la productividad y garantizar un crecimiento duradero e inclusivo. Animaron a las autoridades a seguir adelante con nuevas reformas para reducir la informalidad, aprovechando los avances recientes.  Asimismo, los directores alentaron a las autoridades a seguir fortaleciendo la gobernanza y las instituciones de lucha contra la corrupción para mejorar el clima de inversión. También señalaron que continuar con las reformas relacionadas con el clima, incluidas las iniciadas en el marco del Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad (SRS), afianzaría aún más la resiliencia de Paraguay ante los desastres naturales.

Se prevé que la próxima consulta del Artículo IV con Paraguay se celebre en el ciclo normal de 12 meses.

[1] Conforme al Artículo IV de su Convenio Constitutivo, el FMI mantiene conversaciones bilaterales con sus países miembros, habitualmente todos los años. Un equipo de funcionarios del FMI visita el país, recaba información económica y financiera, y analiza con las autoridades la evolución del país y sus políticas en materia económica. Tras regresar a la sede del FMI los funcionarios elaboran un informe que sirve de base para el análisis del Directorio Ejecutivo.

[2] Opción 1: El Convenio Constitutivo del FMI establece que la publicación de documentos que se refieren a los países miembros es voluntaria y requiere el consentimiento del país miembro. El memorando del personal técnico se publicará en breve en la página www.img.org/pry.

[3] Al concluir las deliberaciones, la Directora Gerente, como Presidenta del Directorio, resume las opiniones de los directores ejecutivos, y el resumen se comunica a las autoridades del país. En el siguiente enlace consta una explicación de las expresiones utilizadas en las exposiciones sumarias: https://www.imf.org/external/spanish/np/sec/misc/qualifierss.htm.

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Ravier defendió el rumbo económico: “Lo peor ya pasó”

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En su primera conferencia de prensa como vocero presidencial, Adrián Ravier buscó instalar un mensaje de continuidad y optimismo sobre el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei. Con un discurso enfocado en consolidar las expectativas, sostuvo que “la economía va bien”, insistió en que “lo peor ya pasó” y afirmó que el Ejecutivo trabaja para fortalecer la estabilidad financiera de cara a un eventual escenario de incertidumbre política y económica en 2027.

La exposición de Ravier tuvo un doble objetivo: defender los resultados alcanzados por el programa económico encabezado por el ministro Luis Caputo y presentar el inicio de una nueva etapa política del oficialismo tras la designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete. Para el flamante vocero, ambas dimensiones —la económica y la política— son complementarias para avanzar con las reformas estructurales que impulsa el Gobierno.

En el plano económico, Ravier sostuvo que la recuperación ya comenzó, aunque admitió que no todos los sectores transitan el mismo ritmo. Reconoció que la industria y el comercio permanecen entre las actividades más rezagadas y que el nivel de consumo continúa siendo una preocupación. Sin embargo, aseguró que la desaceleración de la inflación y la recuperación del crédito permitirán extender la mejora al conjunto de la economía durante los próximos meses.

“Creemos que la economía va bien y el camino es por acá”, afirmó el funcionario, quien reiteró uno de los conceptos que el oficialismo viene utilizando desde comienzos de año: “Lo peor ya pasó”. Incluso proyectó que “vendrán los mejores 18 meses” para la Argentina, en línea con el discurso optimista que el Gobierno busca consolidar antes del inicio del ciclo electoral.

Como uno de los principales argumentos para sostener esa visión, Ravier anticipó que la inflación de junio perforaría el 2%, lo que consolidaría el proceso de desaceleración de los precios iniciado tras la implementación del programa de ajuste fiscal y monetario. “No estamos corriendo, pero estamos de pie. El paciente está mejor. Sabemos que falta, pero sabemos que este es el camino”, resumió.

Uno de los pasajes más relevantes de la conferencia estuvo vinculado a la estrategia cambiaria. En medio de la reciente presión sobre el dólar y el reacomodamiento del mercado financiero, Ravier aseguró que el Ministerio de Economía y el Banco Central trabajan para “blindar a la Argentina” frente a posibles episodios de volatilidad.

Según explicó, la acumulación de reservas y el fortalecimiento del balance del Banco Central buscan evitar que un escenario de incertidumbre política, similar al observado antes de las elecciones de 2025, genere inestabilidad financiera. En ese contexto, utilizó el concepto de “riesgo kuka” para describir la posibilidad de que un eventual cambio de signo político provoque alteraciones en las reglas económicas y desaliente inversiones ya realizadas.

El vocero sostuvo además que esa estrategia se complementa con el respaldo financiero de organismos internacionales y del gobierno de Estados Unidos, elementos que, según afirmó, fortalecen la posición de la Argentina frente a eventuales shocks externos.

Consultado sobre la persistente dolarización del ahorro de los argentinos, Ravier evitó cuestionar esa conducta y la calificó como “razonable”, en una señal de pragmatismo frente a una práctica profundamente arraigada en la economía local.

El funcionario también destacó el desempeño del sector energético, al que el Gobierno considera uno de los principales motores del ingreso de divisas durante los próximos años. Informó que en mayo la producción de petróleo alcanzó un récord histórico de 903.700 barriles diarios, con un crecimiento interanual del 19,6%, mientras que Vaca Muerta explicó el 69% de ese volumen.

En paralelo, señaló que la producción de gas llegó a 156,6 millones de metros cúbicos diarios, con incrementos del 11,4% respecto del mes anterior y del 6% en términos interanuales, consolidando el aporte del complejo energético a la balanza comercial.

La conferencia también marcó el inicio de una nueva etapa política dentro del oficialismo. Ravier presentó la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete como un paso destinado a fortalecer la construcción parlamentaria del Gobierno y facilitar la aprobación de las reformas pendientes.

El vocero sostuvo que La Libertad Avanza carece de mayorías propias tanto en Diputados como en el Senado y remarcó que la alianza con el PRO resulta “clave” para avanzar con la agenda legislativa. En ese sentido, destacó la sintonía entre Javier Milei y Mauricio Macri y relativizó las diferencias públicas surgidas en los últimos meses.

Asimismo, confirmó que la salida de Manuel Adorni respondió a una decisión “personal e indeclinable” y sostuvo que el exfuncionario afrontará la investigación judicial que pesa sobre él “sin fueros”.

Como parte del balance de gestión, Ravier reivindicó la reducción del empleo público, al señalar que la administración nacional eliminó más de 71.000 cargos desde el inicio del mandato, a un ritmo cercano a las 3.000 bajas mensuales, mediante revisiones de estructuras y programas de retiros voluntarios que alcanzaron a organismos como INTA, ANSES, PAMI, Radio y Televisión Argentina, Casa de Moneda, Belgrano Cargas, ANAC, el INCAA y la Comisión Nacional de Regulación del Transporte.

También destacó mejoras en materia educativa, al mencionar que las últimas pruebas Aprender registraron los mejores resultados en Lengua de la última década para los alumnos de sexto grado de primaria, un dato que el Gobierno busca incorporar a su narrativa sobre la eficiencia de las reformas implementadas.

Con un discurso que combinó optimismo económico, respaldo a la estrategia fiscal y monetaria y una fuerte apelación a la construcción política, Ravier dejó en claro que la Casa Rosada buscará sostener durante el segundo semestre un mensaje de estabilidad y confianza. El desafío, sin embargo, será que esa recuperación que el Gobierno observa en los indicadores macroeconómicos logre traducirse en una mejora perceptible para sectores como la industria, el comercio y el consumo, donde la reactivación aún aparece como una promesa más que como una realidad consolidada.

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Adrián Ravier asumirá como vocero presidencial y promete poner el foco en los logros de gestión: “Se agrandó el aula”

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La Casa Rosada inició una nueva etapa en su estrategia de comunicación con la presentación de Adrián Ravier como futuro vocero presidencial, cargo que asumirá formalmente tras el regreso del presidente Javier Milei de su viaje a España. En una exposición sin preguntas de la prensa, el economista, académico y diputado nacional por La Libertad Avanza delineó el perfil que buscará imprimir a la vocería: una comunicación orientada a explicar el programa económico y las reformas estructurales del Gobierno, con menor énfasis en la agenda política cotidiana.

Ravier abrió su intervención con un mensaje de solidaridad hacia el pueblo venezolano por los terremotos que afectaron al país y confirmó que la Argentina puso a disposición recursos para asistencia humanitaria, en línea con el anuncio realizado por Milei.

Luego, dedicó gran parte de su presentación a reconstruir su trayectoria académica y política, vinculándola con el recorrido intelectual del Presidente. Licenciado por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, destacó la influencia de referentes de la Escuela Austríaca como Jesús Huerta de Soto, Alberto Benegas Lynch (h) y Martín Krause, además de recordar su primer vínculo con Milei, surgido a partir de intereses comunes en la teoría económica liberal.

Ravier sostuvo que el crecimiento político del actual mandatario respondió a la fuerza de las ideas más que a una estrategia comunicacional. “Muchos conocíamos estas ideas, pero jamás nos escucharon. Se subestimó el poder de las ideas”, afirmó al recordar los primeros años de Milei como divulgador del pensamiento libertario.

Defensa del programa económico

El futuro vocero realizó un extenso balance de la gestión económica y aseguró que el Gobierno logró revertir el escenario crítico heredado en diciembre de 2023. Según expresó, la Argentina pasó de una economía “rota” y con severos desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios a un esquema de mayor estabilidad macroeconómica.

En ese marco destacó que la inflación mensual descendió desde niveles cercanos al 25% hasta el 2,1%, mientras que la pobreza bajó desde más del 50% al 28% y la indigencia desde más del 18% al 6%, indicadores que atribuyó al equilibrio fiscal, el saneamiento del Banco Central y la eliminación de restricciones económicas.

Aunque reconoció que “todavía hay problemas” y que el proceso se encuentra “a mitad de camino”, sostuvo que el rumbo económico ya modificó estructuralmente la realidad argentina. “No hay que esperar para ver otra Argentina. Ya estamos en otra Argentina”, resumió.

Una comunicación centrada en las reformas

Uno de los principales ejes de su discurso fue la necesidad de modificar la agenda pública. Ravier consideró que durante los últimos meses existió “una discrepancia muy grande entre los logros del Gobierno y la conversación pública”, por lo que adelantó que la nueva vocería buscará explicar de manera sistemática el impacto de las reformas sobre la vida cotidiana de los ciudadanos.

“Se agrandó el aula”, expresó al describir el desafío de trasladar a la comunicación gubernamental la experiencia docente y académica que desarrolló durante más de dos décadas.

En esa línea remarcó que el Ejecutivo continuará defendiendo el equilibrio fiscal como principio rector de la política económica. Sostuvo que el Gobierno no recurrirá ni a la emisión monetaria ni al endeudamiento para financiar gasto público y que toda reasignación presupuestaria deberá respetar ese criterio.

Ravier vinculó además esta estrategia con el concepto desarrollado recientemente por Milei bajo la idea de “la moral como política de Estado”, una doctrina que coloca el equilibrio fiscal y el respeto por la propiedad privada como principios éticos antes que meramente económicos.

El respaldo al paquete reformista

Durante su exposición también repasó las principales iniciativas legislativas impulsadas por el oficialismo desde su llegada al Congreso, entre ellas el presupuesto equilibrado para 2026, la reforma laboral, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la reforma del régimen de zonas frías, la denominada Ley Hojarasca, la modificación de la legislación minera y el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.

Asimismo, anticipó que la segunda etapa del proyecto presidencial incluirá iniciativas como el denominado “Súper RIGI”, orientado a atraer inversiones en sectores tecnológicos estratégicos, y una futura ley de sociedades que habilitaría nuevas figuras jurídicas para empresas basadas en inteligencia artificial.

Según explicó, el objetivo final es consolidar un modelo económico con mayor apertura, menores regulaciones y un fuerte incentivo a la inversión privada.

Una nueva relación con la prensa

Sobre el vínculo con los medios, Ravier intentó marcar un tono institucional distinto. Reivindicó el periodismo independiente, afirmó que la sala de prensa volverá a ser un espacio de intercambio de ideas y anunció conferencias semanales todos los martes a las 11.

También aclaró que limitará sus intervenciones a cuestiones vinculadas con la administración nacional, evitando pronunciarse sobre disputas partidarias, decisiones judiciales o asuntos internos de otros países.

El desembarco de Ravier ocurre en un momento en que el Gobierno busca consolidar la comunicación de una segunda etapa de gestión, menos enfocada en la estabilización de emergencia y más orientada a mostrar resultados económicos y defender un programa de reformas de largo plazo. Su perfil académico, su identificación con la Escuela Austríaca y su cercanía intelectual con Milei anticipan una vocería que buscará profundizar la batalla cultural que el Presidente considera uno de los pilares centrales de su proyecto político.

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Caputo anuncia acuerdo con el FMI y asegura acceso a USD 1.000 millones para sostener el programa económico

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El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que Argentina alcanzó un Staff-Level Agreement con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco de la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas (EFF). El entendimiento, sujeto a aprobación del Directorio del organismo, habilitaría un desembolso cercano a los USD 1.000 millones.

El anuncio se produjo tras negociaciones entre el equipo económico argentino y técnicos del organismo en Washington. Según lo informado, el acuerdo forma parte del seguimiento del programa vigente y apunta a consolidar el proceso de estabilización macroeconómica iniciado por el Gobierno.

Revisión del programa y señales al mercado

El entendimiento técnico se inscribe dentro del acuerdo de 48 meses firmado con el FMI. La segunda revisión evalúa el cumplimiento de metas fiscales, monetarias y externas, así como el avance de reformas estructurales.

De acuerdo al organismo, el proceso se dio en un contexto de fortalecimiento del “momentum reformista”, con la aprobación del Presupuesto 2026 y otras iniciativas legislativas vinculadas a formalización de activos, flexibilización laboral, acuerdos comerciales e incentivos a la inversión, particularmente en sectores estratégicos.

Además, el FMI destacó mejoras en el esquema monetario y cambiario, con compras de divisas por parte del Banco Central que superan los USD 5.500 millones en lo que va del año, lo que contribuye a reforzar las reservas.

Metas fiscales, reservas y política monetaria

El nuevo entendimiento incluye un paquete de políticas orientado a sostener la desinflación, fortalecer la estabilidad externa y recuperar el crecimiento.

En el frente fiscal, el programa mantiene el equilibrio como ancla central, con un superávit primario proyectado de 1,4% del PBI. Este objetivo se apoya en el control del gasto público, aunque contempla márgenes para asistencia social focalizada.

En materia monetaria, se prevé continuar con una política contractiva, con medidas para reducir la volatilidad de tasas y mejorar la transmisión del crédito. También se profundiza el esquema cambiario con bandas más amplias y mayor transparencia en los objetivos del programa.

En el plano externo, el compromiso oficial apunta a incrementar las reservas internacionales netas en al menos USD 8.000 millones durante 2026, a partir de compras sostenidas de divisas y financiamiento en moneda extranjera.

El esquema de financiamiento incluye emisiones de deuda en dólares bajo legislación local, utilización de activos estatales, operaciones del Banco Central y préstamos externos.

Respaldo internacional y disciplina interna

El acuerdo refuerza la posición del Gobierno en dos niveles. Hacia el exterior, consolida el vínculo con el FMI y envía una señal de continuidad del programa económico ante los mercados. Hacia el plano interno, ratifica el rumbo basado en ajuste fiscal, desregulación y apertura.

El respaldo técnico del organismo también se apoya en avances legislativos recientes, lo que sugiere un alineamiento entre el Poder Ejecutivo y el Congreso en aspectos clave del programa.

Al mismo tiempo, el esquema establece condicionamientos claros: el cumplimiento de metas y la implementación de reformas estructurales siguen siendo requisitos para sostener el financiamiento y avanzar hacia el acceso a mercados internacionales.

Reservas, crédito y acceso a financiamiento

El desembolso potencial de USD 1.000 millones se suma a una estrategia más amplia de fortalecimiento de reservas, un punto crítico para la estabilidad cambiaria.

Según el FMI, la mejora en los buffers externos y la recomposición del marco macroeconómico buscan facilitar el retorno a los mercados internacionales de crédito en condiciones más favorables.

En paralelo, la continuidad de una política monetaria restrictiva y el orden fiscal apuntan a sostener el proceso de desinflación, aunque con impacto en la dinámica del crédito y la actividad económica.

Efectos indirectos en economías del NEA

Para regiones como el NEA y Misiones, el acuerdo no tiene medidas específicas, pero su impacto puede sentirse de forma indirecta.

La estabilidad macroeconómica, el acceso a financiamiento y la evolución del tipo de cambio inciden en variables clave para las economías regionales, como el costo del crédito, la inversión productiva y la competitividad exportadora.

En particular, sectores vinculados a la forestoindustria, la agroindustria y la energía podrían verse condicionados por la disponibilidad de financiamiento y el ritmo de apertura económica.

Aprobación pendiente y cumplimiento de metas

El acuerdo aún debe ser aprobado por el Directorio del FMI, paso necesario para habilitar el desembolso. Además, el cumplimiento de las metas fiscales, monetarias y de reservas será determinante para las próximas revisiones.

En el corto plazo, el foco estará en la evolución de las reservas, la dinámica inflacionaria y la capacidad del Gobierno para sostener el programa sin desvíos.

El entendimiento técnico marca un nuevo capítulo en la relación con el organismo, pero deja abierto el interrogante central: si el esquema actual logrará traducirse en estabilidad sostenida y recuperación económica.

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