Reportaje

La COP30 y el reto latinoamericano de reducir emisiones

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Escribe Emilio Godoy / Inter Press Service – Brasil, el anfitrión desde este jueves 6 de la Cumbre de Líderes, primero, y de la 30 Conferencia de las Partes (COP30) sobre cambio climático, que se desarrollarán en la nororiental ciudad de Belém, en plena Amazonia, es un ejemplo de esas contradicciones y paradojas.

En los últimos dos años, el país más grande de la región redujo las emisiones por deforestación, pero las emanaciones de sectores como la energía y la agricultura crecieron, lo que influye en el aumento de la temperatura y la sequía en la Amazonia.

Para David Tsai, coordinador del brasileño Sistema de Estimaciones y Remociones de Gases de Efecto Invernadero (Seeg), el hecho encierra tanto una contradicción y una paradoja en la política brasileña de mitigación de emisiones contaminantes.

“En los dos últimos años, hubo una disminución de emisiones debido al control de la deforestación, que es necesario, pero lo que muestran los últimos 15 años no es suficiente. Necesitamos descarbonizar otros sectores también”, dijo a IPS desde Brasilia.

Y la paradoja consiste en que, a pesar de la caída de la tala en el macizo selvático más grande del mundo, este sufrió incendios forestales debido a altas temperaturas y sequía, efectos de la catástrofe climática. “Esto muestra que el gobierno tiene que hacer más en otros sectores, como el mundo entero. Salvar la Amazonia no es ya solo responsabilidad brasileña”, subrayó el especialista.

Datos del no gubernamental Seeg indican que la mayor economía latinoamericana redujo sus emisiones de gases de efecto invernadero, procedentes de las actividades humanas y responsables del aumento de la temperatura del planeta, 17% en 2024, la mayor baja desde 2009.

Si bien el cambio de uso de la tierra (deforestación) reportó una caída de 32%, sectores como la ganadería, uno de los motores de la economía nacional; generación y consumo de energía crecieron 20%, frente al año de referencia de 2005 para su contribución determinada a nivel nacional (NDC, en inglés).

Así, Brasil, el cuarto mayor contaminador mundial, no cumplirá la meta de emisiones de 1320 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) equivalente, el gas responsable del recalentamiento planetario, en 2025, al registrar un faltante de 9 %, según el Seeg, ni la de 2030.

El CO2 equivalente es una medida utilizada para comparar las emisiones de diferentes gases de efecto invernadero en relación con su potencial de calentamiento global.

El expediente brasileño muestra las dificultades de la región para cumplir con sus compromisos voluntarios de reducción de emisiones plasmados en las NDC, el conjunto de políticas de mitigación y adaptación a las consecuencias de la catástrofe climática, que los países deben presentar cada cinco años para cumplir con el Acuerdo de París de cambio climático, rubricado en 2015.

En ese contexto arriba la región a la COP30 de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), que acogerá Belém, en el estado de Pará, del 10 al 21 de noviembre.

La cita anual estará precedida excepcionalmente por una Cumbre de Líderes políticos los días 6 y 7, segmento que la presidencia brasileña de la COP30 adelantó debido a cuestiones logísticas por lo inadecuado de Belém para acoger un encuentro que proyecta acoger a más de 40 000 personas, entre representantes gubernamentales, de organismos internacionales, la academia, organizaciones de la sociedad civil y periodistas.

Paneles fotovoltaicos en una casa en la ciudad de Aguascalientes, en el estado homónimo en el centro de México. La transición energética hacia modos menos contaminantes marcha con lentitud en este país latinoamericano y lo que repercute en la reducción de emisiones de dióxido de carbono. Imagen: Emilio Godoy / IPS

Mal de muchos…

 México, la segunda economía regional y el segundo mayor contaminador latinoamericano, enfrenta una situación semejante a la de Brasil, cuya tercera NDC es “insuficiente”, acorde con la plataforma científica internacional Climate Action Tracker (CAT).

Las emisiones totales entre 1990 y 2022 crecieron 67%, mientras que en el decenio 2012-2022 este indicador se situó en 5,8%.

La generación y uso de energía aportó 63%, la ganadería, 15%; los procesos industriales, 9,6%, y los residuos, 8,5%.

El gobierno mexicano asegura que está en ruta de alcanzar la reducción de 30% de las emisiones en 2030, en línea con su NDC de 2022, que CAT calificó de “críticamente insuficiente” ante la meta del Acuerdo de París de estabilizar el incremento de la temperatura global en 1.5 grados centígrados.

Cuando están por abrirse las puertas de la COP30, México está aún por publicar su nueva NDC, que estipularía una meta de reducción de emanaciones de 35%, unos 225 millones de toneladas de CO2.

Argentina, por su parte, asegura que está muy cerca de lograr su meta de baja de contaminación, que totalizó 401 millones de toneladas en 2022. La nación sudamericana colocó su meta para 2030 en 349 millones.

Pero organizaciones de la sociedad civil de la tercera economía regional hallan difícil el seguimiento al proceso y la corroboración de la cifra.

“La fuente confiable debería ser el inventario (de emisiones), porque de lo contrario es muy difícil acceder a la información. Cuando la incertidumbre es tan grande, es muy difícil el seguimiento. No estaríamos en dirección correcta para la meta. Tampoco hay políticas que incentiven reducción de emisiones”, dijo a IPS desde Buenos Aires Camila Mercure, coordinadora de Política Climática de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (Farn).

Entre 1990 y 2022, las emisiones aumentaron 46%. En este último año, la generación y utilización de energía colaboró con 50%, la agricultura y ganadería, 25%; uso de la tierra y cambio de uso de suelo (Uscus, medidor de la deforestación), 13%; residuos y procesos industriales, ambos 6%.

Para el cumplimiento de su NDC, Argentina elaboró un plan de adaptación y mitigación que contiene 250 medidas y estimaciones de financiamiento necesario de 180 322 millones de dólares para 169 acciones. Sin embargo, no especificó montos para el resto.

Pero en 2024 publicó un informe de avance del plan y cita que la mayoría de las políticas no se han aplicado y de otras no existe información.

CAT catalogó de “insuficientemente crítica” la NDC de 2022 y estimó que el nivel de emisiones de 2022 implicaría una proyección de aumento de 15% en 2030, lo que incumpliría su propia meta voluntaria de recorte. Entre tanto, se espera que el país presente antes de inaugurarse la COP30 la actualización de su NDC.

Mientras, Chile, la quinta economía regional, ha sido de los países latinoamericanos más ambiciosos en su NDC, aunque esto se ha atenuado en sus nuevos objetivos.

En 2022, la nación sudamericana lanzó a la atmósfera 111 millones de toneladas, para una subida de 135 % frente a 1990 y de 7 % desde 2020.

La energía cooperó con 50%, Uscus, 33%; y agricultura, residuos y procesos industriales, los tres 5%.

La NDC de 2020 planteó una meta de disminución de 95 millones de toneladas en 2030 y su nueva política, presentada en septiembre último, la situó por debajo de 90 millones en 2035

Al respecto, CAT la calificó de “casi suficiente” frente al Acuerdo de París, pero advirtió que la brecha entre ambos objetivos ha crecido, de 10 millones de toneladas en 2030 a 22 millones en 2035, indicativo de un debilitamiento de la ambición.

Finalmente, Colombia, la cuarta economía regional, emanó 280 millones de toneladas en 2021, que representan un aumento de 25,8 % en comparación con 1990.

El Uscus participó con 34,49%, seguido por energía (32,71%) y agricultura (20,69%).

En su NDC actualizada en septiembre, el país aumentó su ambición a un límite de emisiones entre 155 millones y 161 millones en 2035, ante 169 millones asumido para 2030 en su política previa. Sin embargo, el alcance y la ruta de ejecución aún son una incógnita.

CAT consideró “insuficiente” la NDC 2, mientras aún no evalúa el nuevo instrumento.

Los países abordados han asumido la meta de cero neto en 2050, entendidas como la equivalencia de las emisiones lanzadas y las evitadas, y el diferencial, anulado mediante el uso de depósitos de carbono, como bosques y manglares, o herramientas tecnológicas.

Varios informes recientes alertan de la insuficiencia de las NDC frente a la meta de 1,5 grados. Por ejemplo, el Balance Mundial sobre el cumplimiento del Acuerdo de París señaló que el avance es lento frente al desafío y que el mundo tiene una ruta extraviada hacia los objetivos plasmados en el acuerdo.

La construcción de alojamientos en la ciudad amazónica de Belém, en el norteño estado brasileño de Pará, para alojar a los más de 40 000 participantes en la COP30, ha seguido hasta las vísperas de cumbre, que busca reencauzar la lucha climática en un contexto de desastres y de retroceso en el diseño y aplicación de políticas climáticas. Imagen: COP30

¿Más de lo mismo?

El brasileño Tsai menciona la necesidad de compromisos obligatorios a nivel internacional para abandonar progresivamente el petróleo, el gas y el carbón, así como medidas nacionales para reducir las emisiones, como el fomento a biocombustibles provenientes de residuos y la restauración de áreas pastoriles dañadas.

“Según nuestras estimaciones, hay suficiente tierra para biocombustibles que descarbonicen Brasil. Es una forma rápida de cambiar el panorama de las emisiones. Pero tenemos que arribar a tecnologías más eficientes, etanol de caña de azúcar y soja no son las mejores opciones. Pero seguramente veremos lo mismo de cumbres previas, es un panorama difícil de cambiar”, planteó el experto.

Para la argentina Mercure, la principal barrera es la falta de prioridad de la temática climática.

“Hay una puja por seguir con el modelo actual (de uso de combustibles fósiles). El escenario es bastante complejo. En la reducción (de emisiones), lo que termina sucediendo es que las metas y compromisos son ambiciosos en el papel, pero no están las hojas de ruta correspondientes para llegar a ese número. Vale preguntarse cuál es el camino para seguir, para presionar para elegir una ruta mejor”, lamentó.

Con la intensificación de desastres, como huracanes poderosos, y la meta de 1,5 grados al borde de la ruptura, la COP30 difícilmente aportará un cambio de ruta, especialmente bajo la luz de las NDC actualizadas.

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COP30: Alcaldes reclaman protagonismo y fondos en la lucha climática

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Escribe Mario Osava / Inter Press Service – El Foro de Líderes Locales tuvo lugar entre el lunes 3 y este miércoles 5, promovido por la brasileña presidencia de la 30 Conferencia de las Partes (COP30) de la convención sobre el clima y la fundación Bloomberg Philanthropies, creada por el empresario y exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.

Fue un encuentro previo que llevará a la COP30 que empieza el 10 de noviembre y termina el 21, en Belém, una capital amazónica en el norte de Brasil, los reclamos y propuestas de las ciudades.

También lo harán llegar a la Cumbre de Líderes políticos, que será el jueves 6 y el viernes 7 la excepcional antesala de la COP decidida por Brasil, para así poder paliar los problemas logísticos de la reunión climática anual, donde se esperan más de 40 000 personas.

El rol destacado de los alcaldes ganó dimensiones dramáticas en Estados Unidos, donde el gobierno central, presidido por Donald Trump, niega el cambio climático y desactiva los programas y fondos ambientales.

Por eso tuvo una fuerte presencia en el foro la coalición America is all in (Estados Unidos está totalmente comprometido), que busca reafirmar el compromiso de Estados Unidos con el Acuerdo de Paris, pese al retiro de su gobierno.

El acuerdo mundial firmado en 2015 en la capital francesa fijaba como meta contener el recalentamiento planetario a 1,5 grados centígrados, para evitar efectos incontrolables como los crecientes eventos extremos.

Trump abandonó el acuerdo en 2017, durante su primer gobierno de 2017 a 2021, y volvió a hacerlo en este primer año luego de su segunda administración.  La coalición, una respuesta a esa decisión, cuenta actualmente con 368 alcaldes y 10 gobernadores de estados, además de 4724 líderes empresariales, religiosos y culturales.

Está presente en todos los 50 estados del país y representa dos tercios de la población y tres cuartos de la economía, según el sitio web del movimiento, que asumió las metas nacionales acordadas en Paris, de reducir las emisiones de los gases invernadero en 50 % hasta 2030, en comparación con las de 2005, y 100 % en 2050.

La lucha climática se hace desde abajo, donde “sucede la magia”, y en Estados Unidos muchos estados y ciudades se adelantaron en las metas de mitigación, dijo a IPS Gina McCarthy, exadministradora de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés) quien copreside la coalición junto con dos gobernadores y un alcalde.

El Museo de Arte Moderno, un símbolo de la arquitectura modernista brasileña, acogió el Foro de Líderes Locales, la mayoría alcaldes, de todo el mundo para un encuentro de tres dias con debates sobre el rol de las ciudades en la lucha climática y la necesidad de financiamiento a sus acciones para adaptarse y mitigar los efectos del alza de las temperaturas. Imagen: Mario Osava / IPS

Trump realza rol de las ciudades

En cambio, en el gobierno central “no pasa nada” actualmente, acotó en uno de los debates que encabezó en el foro. Las críticas reiteradas al presidente Trump durante el encuentro acentuaron la necesidad de fortalecer la acción climática de los gobiernos subnacionales.

Trump es “el principal destructor del clima”, definió el alcalde de Londres, Sadiq Khan, al inaugurar, el 3 de noviembre, la cumbre mundial del C40 Ciudades, una red de concertación de 97 ciudades de todos los continentes que suman 920 millones de habitantes.

El grupo promovió varias reuniones temáticas en el ámbito del Foro de Líderes Locales, sobre transición energética, el agua, la basura y las ciudades del futuro.

“La crisis del clima es una crisis de desigualdades”, destacó en sus discursos la alcaldesa Yvonne Aki-Sawyerr, de Freetown, capital de Sierra Leona, quien copreside el C40 junto con Khan e introdujo así el tema de la justicia climática y las distintas necesidades del Sur global.

La dramática carencia de financiamiento para las ciudades de los países en desarrollo se reflejó en la declaración del alcalde Carlos Piedrahita, de Mocoa, capital del estado de Putumayo, en el sur de Colombia, que tiene 63 000 habitantes y sufrió una avalancha a causa de lluvias torrenciales en 2017, que provocó al menos 336 muertes.

“Hasta hoy no fue posible reconstruir las viviendas para 2000 personas que viven en cambuches, en situación difícil, sin agua”, señaló el alcalde en el Foro de ciudades de la Amazonia, que reúne municipalidades de los ocho países de la región.

Falta capacidad de inversiones para las necesarias obras de infraestructura, el financiamiento climático debe considerar que las vidas humanas también son importantes, no solo la preservación del agua y la selva amazónicas, reclamó.

Finanzas son el tema central de las COP del clima hace varios años. En la COP29, celebrada hace un año en Bakú, quedó acordada la meta de alcanzar 300 000 millones de dólares de aportes anuales al mundo en desarrollo hasta 2035, lejos de la meta pretendida de 1,3 billones (millones de millones) de dólares.

En la COP30 se tratará especialmente de la “implementación” de las metas ya acordadas y de la adaptación a los eventos climáticos extremos que proliferan en el mundo y tienden a intensificarse ante la batalla ya considerada perdida de contener el recalentamiento en 1,5 grados.

El grupo de alcaldesas y representantes de la coalición America is all in, de alcaldes, gobernadores de estados y lideres empresariales, religiosos y culturales de Estados Unidos, que impulsan acciones climáticas en oposición al negacionismo del presidente Donald Trump. En el medio la copresidente del movimiento, Gina McCarthy. Imagen: Mario Osava / IPS

Agua, termómetro de la crisis

El agua refleja la gravedad de la crisis, sea por su escasez o el exceso en algunos momentos.

Bogotá sufrió una sequia en 2024 y enfrenta el riesgo permanente de deslizamientos cuando recibe un flujo excesivo de lluvias amazónicas, de las cuales depende, destacó a IPS el alcalde de la capital colombiana, Carlos Galán.

Los fenómenos La Niña y El Niño, provocados por el enfriamiento o el calentamiento del agua superficial en el Pacífico y que llevan más lluvias o sequías en las distintas partes de Sudamérica, tienen efectos más intensos en los países andinos, advirtió.

Son efectos que afectan también a Lima, donde pasan décadas sin llover, pero los riesgos de derrumbes fueron destacados por su alcalde, Renzo Reggiardo.

Es que bajan desde los Andes hacia la capital de Perú las aguas de tres cuencas con flujos más variables, debido al cambio climático, explicó a IPS.

Ante la intensificación de los eventos extremos, el Foro de las Ciudades Amazónicas elaboró un plan de trabajo para 2026-2027, volcado a la adaptación climática, a la asistencia técnica para aprovechar mejor los recursos y la cooperación regional.

Una “Guía de buenas prácticas en la gestión ambiental urbana en municipios de la Amazonia Legal” fue presentado por el Ministerio de las Ciudades de Brasil.

La Amazonia no es solo bosques y agua, sino que es principalmente urbana, destacaron varios ponentes en el foro. Cerca de 70 % de sus 50 millones de habitantes viven en las ciudades, realzaron.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, copresidente del C40 Ciudades, red que promueve la concertación entre 97 municipalidades del mundo, especialmente en la acción climática, rodeado de otros líderes locales. Imagen: COP30 Local Leaders Forum: Bloomberg Philanthropies

Buenas prácticas climáticas

El foro mundial de los alcaldes, que incluyó varios gobernadores de Brasil y Estados Unidos, enfatizó la necesidad de políticas multiniveles, de cooperación entre los gobiernos nacionales, provinciales y municipales, para lidiar con la crisis climática.

Fue principalmente un encuentro para divulgación de buenas experiencias de ciudades a lo largo de todos los continentes.

La ciudad india de Mumbai, por ejemplo, informó que sus planes para alcanzar cero emisiones netas de gases invernadero cuentan con un presupuesto de 25 500 millones de dólares para 2025-2026 destinado especialmente a energía renovable y a la construcción.

Chengdu, una de las megaciudades de China, apoya 32 de sus comunidades a eliminar sus emisiones con energía solar y reformas de los edificios.

Londres, bajo la gestión de Sadiq Khan, logró reducir la contaminación del aire a un punto que se preveía alcanzar solo dentro de 200 años.

En Accra, capital de la Ghana, en África, el problema de los residuos sólidos sigue preocupante, pero la recolección de la basura aumentó de 75 % a 87 % en dos años y el reciclaje de 5 % a 18 %.

Pero datos impresionantes indican un fuerte enganche la cultura artística con la acción climática, en 45 ciudades creativas que participan en un Foro cultural mundial. El 88 % de las grupos culturales colaboran con las autoridades ambientales y 76 % apoyan la descarbonización de los transportes.

En Brasil un grupo de 3 organizaciones sociales identificó y compiló el Banco de Soluciones Climáticas con 55 casos ejemplares de acciones en energía, transporte, infraestructura urbana, agua, agricultura, sistemas alimentarios y otros rubros.

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El Sur global puede reequilibrar la agenda climática en Belém

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Por Joyce Chimbi / Inter Press Service – El principal negociador de Gambia en materia de mitigación cree que la 30 Conferencia de las Partes (COP30) sobre cambio climático ofrece una oportunidad única para reequilibrar el liderazgo climático mundial.

«Esta COP no puede quedar envuelta en la vaguedad. Hay demasiado en juego», afirma Malang Sambou Manneh en una entrevista con IPS, cuando se acercan las nuevas negociaciones sobre el clima. Identificó una amplia gama de cuestiones que se espera que definan las COP30, que acogerá la ciudad de Belém do Pará, en el norte de Brasil, entre el 10 y el 21 de noviembre.

La comunidad climática mundial se congregará por primera vez en la Amazonia, la selva intacta más grande del mundo, donde viven más de 24 millones de personas solo en Brasil, incluidos cientos de pueblos indígenas. Aquí, los delegados se enfrentarán cara a cara con la realidad del cambio climático y verán lo que está en juego.

La COP30, la cumbre anual sobre el clima de las Naciones Unidas, promete ser inclusiva y centrada en las personas. Pero con una geopolítica fragmentada y frágil, las negociaciones para alcanzar el mejor acuerdo climático no serán fáciles.

Sambou, un destacado negociador climático que ha asistido a todas las COP, afirma que un Sur global unificado está a la altura de la tarea.

El entrevistado, Malang Sambou Manneh, en una actividad con las becarias de She-Climate en su país, Gambia. Imagen: Clean Earth Gambia / Facebook

Destacó en particular la necesidad de un «enfoque inquebrantable en la mitigación o en las acciones para reducir o prevenir las emisiones de gases de efecto invernadero».

El problema de la financiación climática

Consideró que el Programa de Trabajo sobre Mitigación es fundamental, ya que es un proceso establecido por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc) en la COP26 para ampliar urgentemente la ambición y la implementación de los esfuerzos para mitigar el cambio climático a nivel mundial. Esa COP se celebró en la ciudad escocesa de Glasgow en 2021.

Sambou habló sobre las diferencias entre la COP30 y las conferencias anteriores por las especiales expectativa del Sur global, el problema de los combustibles fósiles y la tantalesca financiación climática.

Detacó que «al igual que ocurrió en Bakú, Azerbaiyán, con la COP29, Belém será una ‘COP financiera’, ya que la financiación climática sigue siendo el principal obstáculo. Las negociaciones serán difíciles, pero preveo un mejor resultado en esta ocasión».

Se espera que pronto se publique la Hoja de ruta de Bakú a Belém hacia 1,3 billones (millones de millones) de dólares, en la que se esboza un marco de las presidencias de la COP29 y la COP30 para ampliar la financiación climática para los países en desarrollo hasta al menos 1,3 billones de dólares anuales para 2035.

A diferencia de conferencias anteriores, la COP30 se centra en cerrar la brecha de ambición identificada por el Balance Mundial, una revisión periódica que permite a los países y otras partes interesadas, como el sector privado, hacer un inventario para evaluar el progreso colectivo del mundo en el cumplimiento de sus objetivos climáticos.

El primer balance se completó en la COP28 en 2023, celebrada en Dubái, revelando que los esfuerzos actuales son insuficientes y que el mundo no está en camino de cumplir el Acuerdo de París, alcanzado en la capital francesa en la COP21, en 2015.

Oportunidades de acción climática sostenibles

Pero aunque el Acuerdo de París, un tratado internacional jurídicamente vinculante sobre el cambio climático, partió con muy buen pie cuando entró en vigor en noviembre de 2016, esa unidad está hoy lejos de estar garantizada.

Siempre iba a ser difícil encontrar oportunidades de acción climática sostenibles y de gran impacto en medio de la turbulencia geopolítica. El presidente Donald Trump no solo retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París, sino que ahora se ha reactivado en contra de los programas climáticos y apoya firmemente los combustibles fósiles. Y peor aún hay quienes escuchan su mensaje.

Sambou afirma que, aunque esta postura «podría afectar a la transición de los combustibles fósiles a las energías limpias, son muchos más los países que están a favor de las energías renovables que los que se oponen a ellas».

«Pero las cuestiones energéticas son complejas porque los combustibles fósiles han sido una forma de vida durante siglos, y los países desarrollados los han aprovechado para acelerar su desarrollo», renoce.

Más tarde, añade, «los países en desarrollo también comenzaron a descubrir su petróleo y gas, pero no deben tocarlos para acelerar su propio desarrollo y, en cambio, deben pasar a las energías renovables. Es una situación compleja».

Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán, describió el petróleo como un «regalo de Dios» en la COP29 para defender la dependencia de su país de los combustibles fósiles a pesar de las preocupaciones por el cambio climático.

Transición energética

Esta declaración pone de relieve la complejidad de la situación, sobre todo porque se produjo solo un año después de que el histórico Consenso de los Emiratos Árabes Unidos, logrado en Dubái con gran esfuerzo en la COP28, incluyera la primera referencia explícita a «transición para abandonar todos los combustibles fósiles en los sistemas energéticos» en un acuerdo de la COP.

Como negociador, Sambou afirma que es muy consciente de esta dinámica, pero aconseja que la comunidad internacional «no combatirá con éxito los combustibles fósiles diciendo que son malos y perjudiciales; debemos hacerlo a través de la tecnología».

«Mostrando alternativas que funcionan, esta es una oportunidad para que el Sur global tome la iniciativa y presente las mejores prácticas en materia de energías renovables», aduce.

Y parece que hay pruebas que respaldan su optimismo. Un informe reciente muestra que la adopción de las energías renovables superará a la generación de carbón por primera vez en la historia en la primera mitad de 2025, y que la energía solar y eólica superarán el crecimiento de la demanda.

En esta ocasión, el Sur global tiene mucho trabajo por delante, ya que se espera que dé un paso al frente y proporcione el liderazgo que tanto se necesita, mientras los líderes occidentales se retiran para abordar los problemas urgentes de sus países, definidos por la escalada de las crisis económicas, los problemas de inmigración, los conflictos y el malestar social.

Sambou ve oportunidades en el liderazgo del mundo en desarrollo, especialmente a medida que se acumulan las pruebas científicas sobre los efectos de la crisis climática.

La Organización Meteorológica Mundial prevé que se mantengan las temperaturas globales récord, lo que aumentará los riesgos climáticos y podría marcar el primer quinquenio, 2025-2029.

Sambou afirma que no todo está perdido a la luz de los nuevos y ambiciosos planes de acción climática nacionales o las contribuciones determinadas a nivel nacional, las NDC.

En septiembre venció el plazo para presentar un nuevo conjunto de estas contribuciones, que servirán de guía para las negociaciones de la COP30.

En busca de soluciones escalables

Cada cinco años, se pide a los gobiernos signatarios del Acuerdo de París que presenten nuevos planes nacionales sobre el clima en los que se detallen objetivos más ambiciosos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y de adaptación.

«La ambición nunca ha sido un problema; lo que sigue siendo una cuestión apremiante es la falta de aplicación. Los planes de acción no pueden aplicarse sin financiación. Por eso es preocupante la fragmentación política actual, ya que si alguna vez ha habido un momento para permanecer unidos, es ahora. La supervivencia de la humanidad depende de ello», subraya.

Y añade: «En lugar de limitarnos a establecer nuevos objetivos en Belém, esta vez es mejor que impulsemos unas pocas soluciones escalables, compromisos de los que podamos responsabilizarnos firmemente, que 200 páginas de resultados que nunca se traducirán adecuadamente en acciones climáticas».

A pesar de los numerosos retos que se plantean y de dar un paso adelante y dos atrás aquí y allá, desde el corazón de la selva amazónica, se espera que el énfasis de la COP30 en el papel fundamental de los bosques tropicales y las soluciones basadas en la naturaleza impulse de manera significativa las medidas en favor del crecimiento medioambiental y económico.

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Habitantes de Gaza regresan a sus hogares destruidos con el cese del fuego

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Inter Press Service – Miles de familias palestinas desplazadas por la guerra en la Franja de Gaza iniciaron el regreso a sus hogares, la mayoría derruidos, apenas al mediodía local de este viernes 10 se produjo el cese del fuego convenido entre Israel y la milicia islamista Hamas.

Reportes recibidos en las sedes de las Naciones Unidas daban cuenta de la movilización de más de 200 000 gazatíes -un río de caminantes y vehículos-, desde los improvisados campamentos y refugios en el sur de la Franja hacia el norte, a diferentes urbes, principalmente la ciudad de Gaza, escenario de los últimos bombardeos del ejército israelí, .

Cada gazatí provee un testimonio: “Todos en Gaza están felices por el fin de las masacres y el genocidio contra la población civil. Por fin podemos sentirnos seguros y protegidos tras dos años de destrucción y derramamiento de sangre de niños y adultos.”, expresa un desplazado, Taysir Jneid.

O el de Mariam al-Ghoula, anciana que vive en un campamento en el centro de Gaza: “Estoy feliz y triste a la vez; feliz porque hay un alto el fuego y es posible que podamos regresar a nuestros hogares, pero triste por los que perdimos, nuestros hijos que permanecen enterrados bajo los escombros”.

El fin de la guerra

La guerra que se ha detenido se inició el 7 de octubre de 2023 con el ataque de Hamas al sur israelí que en el que murieron más de 1100 personas y 251 fueron tomadas como rehenes. La respuesta militar de Israel ha matado a unos 68 000 palestinos y herido a otros 170 000.

También la mayoría de los 2,2 millones de habitantes de la Franja debieron desplazarse, muchos de ellos varias veces, y la mayor parte de las viviendas y la infraestructura de servicios se redujo a escombros por los bombardeos.

Dos años después, los contendores acordaron los primeros pasos para cesar la guerra, con base en un proyecto que presentó el presidente estadounidense Donald Trump, respaldado por el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y aceptado por Hamas con la mediación de Egipto, Estados Unidos, Qatar y Turquía.

Con el cese del fuego y el repliegue que inician las fuerzas israelíes, se espera la liberación de los últimos rehenes en poder de Hamas -unos 20 con vida y los restos de otros 28 que perecieron en cautiverio- entre el domingo 12 y el lunes 13, y el rápido ingreso masivo de ayuda humanitaria por parte de las agencias de la ONU.

Stepháne Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, dijo que la organización obtuvo autorización de Israel para ingresar a la bloqueada Franja 170 000 toneladas métricas de alimentos, suministros sanitarios y nutricionales, así como artículos para refugios y otros productos esenciales.

Los suministros se encuentran actualmente en la región, principalmente en Israel, pero también en Chipre, Cisjordania, Egipto y Jordania, y centenares de camiones están listos para llevarlos a Gaza.

Al bloquear durante meses el ingreso de ayuda humanitaria a la Franja, Israel colocó a la población en una situación crítica por la falta de alimentos, agua potable, medicinas y otros bienes, lo que implicó la aparición de la hambruna en sectores de Gaza y la muerte de cientos de personas como consecuencia de la desnutrición.

Ricardo Pires, portavoz del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) pidió que se abran urgentemente los pasos fronterizos para que ingrese la ayuda, ya que hay unos 50 000 niños en riesgo de desnutrición aguda que necesitan asistencia con alimentos y abrigos a medida que se acerca el invierno.

Acuerdo de Paz

El acuerdo aún no establece cuál será el papel de las distintas agencias de la ONU -incluida Unrwa, la dedicada a la población palestina refugiada- en la fase que sigue inmediatamente a la adopción del acuerdo.

El plan de la ONU para los primeros 60 días supone reforzar la producción local de alimentos, detección y tratamiento de la malnutrición, restablecimiento de los servicios sanitarios esenciales, reparación de la red de abastecimiento de agua, y un aumento masivo de la provisión de refugios de emergencia.

Según el acuerdo, las tropas israelíes se replegarán reduciendo su control, de 80 a 53 %, del territorio, que alcanza a 365 kilómetros cuadrados. Hamás dispone de 72 horas para comenzar la liberación y entrega los rehenes a la Cruz Roja.

Israel y Hamás aún tienen que acordar la lista de quiénes conformarán los 1950 prisioneros palestinos que serán liberados a cambio de los rehenes.

En las 24 horas previas al cese del fuego al mediodía del viernes murieron en ataques 17 palestinos y un soldado israelí, abatido por un francotirador.

Trump prevé viajar al Medio Oriente este fin de semana para participar de la firma de los acuerdos que ponen fin a la guerra. Aspiraba obtener, por esta y otras gestiones en sus poco más de ocho meses de gobierno, el Nobel de la Paz 2025, pero el Comité que otorga el premio en Oslo lo concedió a la opositora  venezolana María Corina Machado, por liderar los esfuerzos por la democracia en su país.

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Impetuoso crecimiento agrícola en Brasil ignora la crisis climática

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Por Mario Osava / Inter Press Service – Brasil multiplicó por 7,4 veces su producción de granos en los últimos 50 años. Comprobó así la pujanza de la agricultura tropical con potencialidad para seguir creciendo, pero con las amenazas de la crisis climática y de la geopolítica.

La cosecha de cereales, leguminosas y oleaginosas del año 2024/2025 alcanzará 350,2 millones de toneladas, con un aumento de 16,3 % sobre el período anterior, estima la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) del Ministerio de Agricultura. El año agrícola abarca de octubre a septiembre siguiente.

El primer año de serie histórica de las estadísticas de Conab, 1976/1977, registró 46,9 millones de toneladas, pero el año siguiente cayó a 38,2 millones de toneladas.

“Cuando me gradué de agrónomo (1991) éramos importadores de alimentos. Hoy nos transformamos en una potencia con participación increíble en los mercados mundiales: 60 % de toda la soja importada por el mundo, 30 % del maíz, 52 % del azúcar y 25 % o 27 % del algodón”, celebró Marcos Fava Neves, profesor de universidades en Brasil, Argentina y Estados Unidos.

“Hacia fines de esta década alcanzaremos 40 % de las importaciones mundiales de carne de pollo, 30 % de la carne de vacuno y 20 % de la carne porcina”, agregó.

Brasil es el mayor productor y exportador mundial de soja, café, azúcar y jugo de naranja, además del mayor exportador de otros cinco productos: carnes de pollo y de vacuno, algodón, celulosa y tabaco, de que es segundo o tercero productor.

Muestra de los productos agrícolas de los que Brasil es el mayor productor mundial y mayor exportador, con datos de FAO, Estados Unidos y Brasil. Tabla: Fava Neves

Factores del crecimiento

Eso se logró con la incorporación de nuevas tierras a la producción y “un inmenso aumento de productividad”, destacó a IPS por teléfono desde la ciudad de Ribeirão Preto, en el sureño estado de São Paulo, donde es profesor de la pública Universidad de São Paulo y de una escuela superior privada enfocada en el agronegocio, como se llama en el país a la agricultura a gran escala.

El área sembrada de granos creció mucho menos, de 37,3 millones de hectáreas en 1976/1977 a 81,7 millones de hectáreas en 2024/2025, es decir un aumento de 119 %, contra 647 % en la producción.

“Brasil triplicó la productividad agrícola, gracias a mucha investigación científica de los suelos, las semillas, los fertilizantes y de defensivos”, sostuvo Francisco Matturro, agricultor y uno de los directores de la Asociación Brasileña del Agronegocio (Abag).

La “domesticación” de los suelos del Cerrado, especie de sabana que ocupa 2,03 millones de kilómetros cuadrados, un poco más que el territorio de México, en el centro de Brasil, fue uno de los grandes factores de ese salto productivo, apuntó Neves.

La estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), creada en 1973, se destacó por estudios que facilitaron esa expansión, especialmente al adaptar la soja para el cultivo en tierras antes menospreciadas del Cerrado, consideradas infértiles y muy secas.

Pero hay otros centros de investigación más antiguos que contribuyeron también al bum agrícola brasileño, como el Instituto Agronómico (IAC), vinculado al gobierno del estado de São Paulo, observó Matturro.

El monocultivo de soja en el estado de Tocantins, en el centro del Brasil, pasó a ocupar extensas áreas de la región del Centro-oeste de Brasil. Esa oleaginosa era prácticamente desconocida en el país hace medio siglo y ahora es su mayor productor y exportador, con una producción de 171,4 millones de toneladas en el periodo 2024/2025. Imagen: Mario Osava / IPS

Soja lidera

La soja encabeza la multiplicación de los granos. Un cultivo casi desconocido en Brasil hace 50 años lidera ahora la producción, con 171,4 millones de toneladas en 2024/2025, seguido del maíz, con 139,7 millones de toneladas.

Buena parte de la producción de maíz se debe a la expansión de la soja en la región del Centro-oeste de Brasil, como el segundo cultivo del año, tras la cosecha de la soja. La posibilidad de hacer dos o incluso tres cultivos cada año en la misma tierra es una de las ventajas de la agricultura tropical, de la que Brasil se tiene como un caso exitoso.

La soja tiene un rol “determinante” para el segundo cultivo, al responder por 80 % de la fertilización necesaria, realzó Matturro en entrevista telefónica a IPS desde São Paulo.

Otras leguminosas cumplen una función similar, como el maní, cultivado antes de una nueva siembra de la caña de azúcar, cuyo ciclo productivo es de cinco años, pero se amplió a varios años más con las nuevas técnicas.

La siembra directa también impulsó el segundo cultivo. Se trata de una práctica, iniciada en los años 70 y diseminada por 40 000 hectáreas, que mantiene la paja en el suelo para fertilización y conservación de la humedad, explicó Matturro, también economista y exsecretario de Agricultura del estado de São Paulo.

“Pero no se puede olvidar el factor humano, el productor que con su coraje y disposición de correr riesgos impulsó la expansión agrícola, especialmente los que migraron del sur hacia el Centro-oeste”, la región que responde hoy por la mayor producción nacional de granos, acotó.

Estimulados por programas de ocupación del territorio nacional, durante la última dictadura militar (1964-1985), los agricultores de todo el Brasil, principalmente los “gaúchos” del sur, se hicieron propietarios de grandes extensiones de tierras baratas en el oeste y en el norte amazónico, donde prosperó la soja, el maíz y el algodón.

Pero solo cerca de un tercio de los 850 millones de hectáreas del país tiene uso agrícola actualmente, hay territorio para seguir aumentando la producción. Cerca de 20 millones de hectáreas de pastizales degradados se pueden transformar en tierras agrícolas en los próximos años, estimó Neves.

Ese potencial de expansión se asegura por el lado importador, ya que la demanda mundial debe incrementarse por el crecimiento poblacional, la urbanización y alza del consumo, argumentó.

El algodón y el maíz expandieron su producción tras la soja en el estado de Mato Grosso, mayor productor de granos de Brasil. Se siembran en las mismas áreas como segundo cultivo tras la cosecha de soja, posibilidad que ayudó Brasil a convertirse en la potencia agrícola actual. Imagen: Michel Alvim

Nuevas vulnerabilidades

Pero hay problemas para la sostenibilidad de la actividad agrícola y su crecimiento futuro, como la dependencia brasileña de insumos importados, la escasez de mano de obra especialmente para manejar máquinas cada día mas sofisticadas y las restricciones ambientales, reconoció el experto.

Brasil importa cerca de 90 % de los fertilizantes que consume y la invasión de Ucrania por Rusia desnudó los riesgos de esa dependencia de pocos proveedores. Rusia provee ahora cerca de 30 % de los fertilizantes importados por Brasil.

El temor es que Estados Unidos imponga sanciones a Brasil por adquirir tanto fertilizantes como diéseles rusos, como hizo con India, que tuvo sus productos gravados en 50 % por importar mucho petróleo de Rusia.

Otras guerras y las disputas entre los Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, y China pueden afectar el suministro de fertilizantes a Brasil, que los importa también de China (20 %) y, en menor cantidad, de Canadá, Egipto, Marruecos y Biolorrusia.

Lo mejor es diversificar las fuentes y evitar privaciones, recomienda Neves. El gobierno brasileño trata de ampliar la producción interna, pero ello cuesta tiempo.

El elevado endeudamiento de los agricultores es otra amenaza, que requiere un mejor sistema de financiación de su actividad, añadió.

“Son problemas que existen hace años y no impidieron el crecimiento de nuestra agricultura”, concluyó.

Matturro destacó, por su parte, la carencia de almacenamiento que no se acompasó con la producción de granos. Estimó ese déficit en 125 millones de toneladas, agravado por un desequilibrio. En Estados Unidos 65 % de la capacidad de los almacenes se concentra en las haciendas, mientras en Brasil se limita a 5 %.

Otra vulnerabilidad es el transporte, de costo elevado por la insuficiencia de ferrocarriles, hidrovías y buenas carreteras, agregó. Los grandes ríos se adecuan muy lentamente para el transporte de grandes volúmenes de granos, lamentó.

Osvaldo Aly, director de la Asociación Brasileña de Reforma Agraria, apunta el riesgo hídrico como el gran factor de insostenibilidad del “modelo tecnológico muy productivista” de la agricultura brasileña.

Las áreas de gran producción en Brasil, que logran dos cosechas anuales con un sistema de secano, disfrutan de una situación singular, de las lluvias que provienen de la Amazonia y que se dirigen al centro-sur del país por la barrera de la cordillera de los Andes.

“La deforestación, especialmente en la Amazonia, pone en jaque ese ciclo hidrológico” y un sistema compuesto de grandes acuíferos, ríos y los llamados “ríos voladores” que transportan la humedad amazónica, señaló Aly, un agrónomo que se especializó en temas hídricos.

El bioma amazónico ya perdió 17 % de sus bosques, según organizaciones que los monitorean por satélites, y científicos como el afamado climatólogo Carlos Nobre estiman que la pérdida de más de 20 % puede constituir el punto de no retorno.

Eso significa la eliminación de la capacidad de autoalimentarse de los bosques, convertirlos en una sabana  y poner fin a los servicios ambientales del bioma, que incluyen las lluvias en las principales áreas agrícolas de Brasil.

La gran agricultura brasileña sobreexplota los recursos hídricos, sin evaluar los riesgos ante la confianza en la abundancia de agua, pero en el Cerrado, bioma del centro del país, las lluvias ya sufrieron una reducción de 20 % y en el centro-sur ellas se atrasan 20 días en relación al pasado, y muchos acuíferos se están agotando, advirtió.

Además se trata de “monocultivo intensivo que destruye la biodiversidad, usa muchos agrotóxicos para controlar plagas y aplica en la agricultura el proceso industrial”, añadió.

“Se busca la utilidad inmediata, sin compromiso con la perennidad, en ciclos cortos de gran destrucción de la naturaleza”, de que es ejemplo el café, un cultivo que se desplazó de las cercanías de Río de Janeiro en el siglo XIX, migró hacia el sur por tierras fértiles y luego se dispersó por varias regiones, concluyó.

Mario Osava – es corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsalía en Brasil desde 1980

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