Reservas BCRA

El dólar superó los $1.500 por tercera jornada consecutiva y el Banco Central intensifica su intervención

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El mercado cambiario volvió a enviar una señal de tensión al Gobierno. Por tercera rueda consecutiva, el dólar oficial registró una suba y consolidó su cotización por encima de los $1.500, mientras el Banco Central reforzó su estrategia de intervención indirecta mediante ventas de contratos de dólar futuro y títulos dollar-linked para evitar que el movimiento derive en una mayor volatilidad y, eventualmente, en un traslado a los precios.

La cotización minorista del Banco Nación cerró en $1.510 para la venta, con un incremento diario de $10, mientras que el dólar mayorista avanzó hasta los $1.489, apenas tres pesos por debajo del máximo nominal alcanzado el 24 de octubre pasado. El dólar blue también acompañó la tendencia y finalizó en $1.525, mientras que el contado con liquidación se ubicó en torno a los $1.577, su valor más elevado desde fines de octubre.

El movimiento estuvo acompañado por un elevado volumen de operaciones. En el mercado mayorista se negociaron más de USD 820 millones, confirmando una demanda sostenida de divisas que comenzó a intensificarse en las últimas jornadas y que coincide con una menor oferta proveniente del sector exportador.

Aunque el tipo de cambio continúa lejos del techo de la banda cambiaria fijado por el Gobierno —que actualmente supera los $1.800—, la velocidad del ajuste comenzó a generar inquietud en el equipo económico, que busca preservar el proceso de desaceleración inflacionaria.

El Banco Central intervino con futuros y bonos atados al dólar

A diferencia de otros episodios de tensión cambiaria, la autoridad monetaria evitó vender reservas de manera directa en el mercado spot. En cambio, desplegó una estrategia basada en instrumentos financieros para moderar las expectativas de devaluación.

Operadores del mercado señalaron que el Banco Central incrementó significativamente la venta de contratos de dólar futuro, principalmente en los vencimientos de julio, al tiempo que ofreció importantes cantidades de letras dollar-linked, títulos emitidos por el Tesoro que ajustan según la evolución del tipo de cambio oficial.

La operatoria alcanzó volúmenes inusuales. Solo en el mercado de futuros se negociaron contratos equivalentes a unos USD 1.700 millones, mientras que las operaciones con instrumentos atados al dólar superaron los USD 500 millones diarios, muy por encima del promedio habitual.

La lógica detrás de esta estrategia consiste en ofrecer cobertura cambiaria sin necesidad de desprenderse de reservas internacionales, retirando al mismo tiempo pesos del mercado y reduciendo la presión sobre la demanda de dólares.

Analistas coinciden en que el objetivo oficial no es defender un valor específico del tipo de cambio, sino evitar movimientos bruscos que puedan alterar las expectativas inflacionarias.

Menor liquidación del agro y mayor demanda privada

La suba del dólar encuentra explicación en una combinación de factores estacionales y financieros.

Por un lado, comenzó a reducirse la liquidación de divisas del complejo agroexportador luego del pico registrado durante la cosecha gruesa. Si bien durante junio las cerealeras liquidaron más de USD 3.000 millones, esa cifra representó una caída del 18% respecto del mismo mes del año anterior.

Además, distintos informes privados detectaron una mayor retención de granos por parte de los productores, que esperan mejores condiciones de precios antes de desprenderse de sus exportaciones.

Al mismo tiempo, la demanda privada de divisas ganó protagonismo. Portfolio Personal Inversiones (PPI) sostuvo que el agro mantuvo prácticamente estable su ritmo de liquidación diaria respecto de mayo, por lo que la menor capacidad compradora del Banco Central obedeció principalmente a un incremento en la demanda de dólares por parte de empresas, bancos e inversores.

También influyeron mayores giros de utilidades al exterior y una menor oferta proveniente de la cuenta financiera, luego del fuerte ingreso de capitales registrado durante mayo.

En paralelo, operadores detectaron un cambio en la estrategia de los bancos comerciales. Varias entidades pasaron de mantener posiciones vendidas en dólares a incrementar sus compras para abastecer una mayor demanda minorista, impulsada en parte por el cobro del medio aguinaldo.

Reservas arriba de los USD 47.000 millones, pero con compras moderadas

En ese contexto, el Banco Central volvió a comprar divisas, aunque en un volumen considerablemente inferior al observado durante abril y mayo.

La autoridad monetaria adquirió apenas USD 25 millones durante la primera rueda de julio, equivalente a cerca del 3% del volumen total operado en el mercado oficial.

Pese a ello, las reservas internacionales brutas mostraron una fuerte recuperación y cerraron por encima de los USD 47.000 millones, tras aumentar más de USD 2.180 millones.

El rebote respondió, fundamentalmente, a la reversión de movimientos contables y de encajes registrados en el cierre de junio, por lo que los analistas no interpretan la mejora como un cambio estructural en la capacidad de acumulación de reservas.

Las compras netas del Banco Central durante 2026 ya superan los USD 11.000 millones, aunque el ritmo de incorporación de divisas comenzó a desacelerarse desde junio.

El mercado descarta una devaluación abrupta

Pese al repunte del dólar, el consenso entre economistas y operadores continúa descartando un salto discreto del tipo de cambio.

La expectativa predominante es la de un proceso de depreciación gradual, acompañado por una menor oferta de divisas estacional y por un escenario internacional menos favorable para los mercados emergentes.

Sin embargo, la preocupación comenzó a trasladarse hacia otro frente: el posible impacto que esta aceleración del dólar pueda tener sobre la inflación durante el segundo semestre.

Ese riesgo también explica el fuerte protagonismo del Banco Central en los mercados de futuros y de deuda indexada al tipo de cambio. El Gobierno procura evitar que un movimiento más acelerado del dólar termine alterando las expectativas de precios y reduzca uno de los principales activos políticos de la administración de Javier Milei: la desaceleración de la inflación.

Mientras tanto, el mercado seguirá observando dos variables centrales durante julio: la capacidad del Banco Central para recomponer reservas sin aumentar significativamente su intervención y la evolución de la demanda privada de divisas, que comenzó a convertirse en el principal factor de presión sobre el mercado cambiario.

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Jornada financiera: los bonos argentinos extendieron las subas, el riesgo país cayó a 421 puntos y el dólar volvió a superar los $1.500

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La plaza financiera argentina volvió a mostrar señales mixtas en una jornada marcada por la fortaleza de la deuda soberana, un nuevo avance del dólar y un escenario internacional menos favorable para los activos de riesgo. Mientras los bonos en dólares prolongaron su recuperación y el riesgo país descendió hasta los 421 puntos básicos —muy cerca de su mínimo de 2026—, las acciones locales retrocedieron en línea con Wall Street, que interrumpió la racha alcista de las últimas ruedas.

El movimiento más relevante para el Gobierno volvió a producirse en el mercado de renta fija. Los bonos Globales y Bonares avanzaron en promedio 0,3%, impulsando una nueva baja del índice elaborado por JP Morgan, que retrocedió tres unidades hasta los 421 puntos básicos. La compresión del riesgo soberano consolida una tendencia iniciada tras las recientes mejoras en la calificación crediticia de Argentina por parte de las agencias internacionales.

Desde Puente destacaron que la decisión de Standard & Poor’s de elevar la nota soberana a B-, en línea con la mejora previamente otorgada por Fitch, representa un cambio cualitativo para el mercado argentino. La nueva calificación no solo reduce el costo financiero implícito de la deuda, sino que además habilita el ingreso de fondos internacionales que, por reglamento, solo pueden invertir en países con ese nivel mínimo de calificación otorgado por al menos dos agencias.

Para el mercado, este cambio amplía las posibilidades de que Argentina recupere gradualmente el acceso al financiamiento voluntario internacional, un objetivo central de la estrategia económica del Gobierno una vez consolidado el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria.

El S&P Merval acompañó el mal clima externo

A diferencia de la deuda, la renta variable operó bajo presión. El índice S&P Merval perdió 1,5% y cerró en 3.121.855 puntos, luego de haber acumulado una mejora cercana al 4% en pesos durante el primer semestre.

La corrección respondió principalmente al comportamiento de Wall Street. El Nasdaq cedió 0,7%, mientras que el Dow Jones retrocedió marginalmente. Los inversores permanecieron atentos a las declaraciones de autoridades de la Reserva Federal en el foro organizado por el Banco Central Europeo, buscando señales sobre la evolución futura de las tasas de interés estadounidenses.

Entre los ADR argentinos negociados en Nueva York predominó el rojo, aunque algunas compañías lograron destacarse. Globant registró una fuerte recuperación diaria cercana al 9%, mientras Mercado Libre avanzó alrededor del 2,6%. Banco Supervielle también mostró un desempeño positivo, en contraste con el tono general del mercado.

El dólar volvió a subir y se consolida por encima de los $1.500

En el frente cambiario, la presión compradora volvió a sentirse por tercera jornada consecutiva.

El dólar mayorista avanzó siete pesos hasta los $1.489, ubicándose nuevamente muy cerca del máximo nominal alcanzado en octubre del año pasado. Durante la rueda llegó incluso a tocar los $1.493 antes de moderar parcialmente la suba sobre el cierre de las operaciones.

El volumen negociado volvió a ser elevado, con operaciones superiores a los USD 823 millones en el mercado contado, una señal de que la demanda privada continúa firme en el inicio del segundo semestre.

En paralelo, el dólar minorista del Banco Nación subió diez pesos y cerró en $1.510 para la venta, mientras que el dólar blue alcanzó los $1.525. Los dólares financieros también continuaron escalando, con el contado con liquidación acercándose a los $1.577, su valor más alto desde octubre.

Los operadores observaron además un importante movimiento en el mercado de futuros, donde se negociaron contratos por aproximadamente USD 1.700 millones. La baja registrada en las posiciones más cortas fue interpretada como una señal de intervención oficial mediante ventas de contratos para moderar las expectativas de devaluación.

La autoridad monetaria volvió a participar de manera acotada en el mercado oficial. Compró apenas USD 25 millones, equivalente a cerca del 3% del volumen operado, por debajo del objetivo del 5% que el propio Gobierno había planteado como referencia para acumular reservas sin alterar el funcionamiento del mercado.

No obstante, las reservas internacionales crecieron con fuerza hasta los USD 47.056 millones, un incremento diario superior a USD 2.180 millones explicado principalmente por la recomposición de encajes bancarios habitual al comienzo de cada mes, más que por compras genuinas de divisas.

Menor riesgo financiero, pero mayor tensión cambiaria

La jornada dejó en evidencia el contraste que hoy domina a los mercados argentinos. Por un lado, la mejora del perfil crediticio del país sigue favoreciendo a los bonos soberanos y permite que el riesgo país se mantenga en niveles que no se observaban desde hace varios años.

Por otro, el mercado cambiario comienza a reflejar un escenario diferente al del primer semestre. La menor liquidación estacional del agro, el aumento de la demanda privada de divisas y las intervenciones oficiales en futuros y títulos atados al dólar muestran que el Gobierno enfrenta un desafío creciente para administrar la transición hacia la segunda mitad del año sin que la aceleración del tipo de cambio termine trasladándose a los precios.

En ese equilibrio entre estabilidad financiera y presión cambiaria estará puesta buena parte de la atención de los inversores durante las próximas semanas.

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El dólar mayorista alcanzó su nivel más alto en ocho meses

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Durante el último lunes de junio, el mercado cambiario volvió a mostrar una presión alcista sobre el tipo de cambio oficial. El dólar mayorista cerró este lunes en $1.481,50, con un incremento diario de 0,3%, alcanzando así su cotización más elevada desde el 3 de noviembre de 2025. La jornada estuvo acompañada por un importante volumen de operaciones, que superó los USD 818 millones en el segmento de contado, reflejando una demanda sostenida de divisas en un contexto de menor oferta estacional.

Con este movimiento, el tipo de cambio oficial acumuló una suba de 5,2% durante junio, equivalente a $73,50, mientras que en el balance del primer semestre de 2026 el avance alcanza apenas 1,8%, muy por debajo de una inflación acumulada cercana al 16%, lo que mantiene prácticamente estable el tipo de cambio real respecto del inicio del año.

En las pizarras del Banco Nación, el dólar para la venta permaneció en $1.495, nivel que mantiene desde hace cuatro ruedas consecutivas y que representa el valor más elevado desde comienzos de enero. En tanto, el mercado informal mostró un comportamiento diferente: el dólar blue retrocedió cinco pesos y cerró en $1.510, aunque en el mes conserva un incremento de 5,6%.

Mientras tanto, el Banco Central continúa reforzando su posición externa. De acuerdo con las principales variables difundidas por la entidad, las reservas internacionales alcanzaron los USD 46.666 millones, luego de una nueva compra de divisas por USD 25 millones. El techo de la banda cambiaria quedó fijado en $1.805,38, lo que deja al tipo de cambio oficial todavía un 21,9% por debajo del límite superior del esquema de flotación administrada.

Detrás de la dinámica cambiaria aparecen varios factores. Para el analista Salvador Di Stefano, un dólar más elevado mejora los incentivos para el sector exportador, aunque advirtió que la comercialización de granos continúa siendo reducida. Según sus estimaciones, de una cosecha de soja de 51,5 millones de toneladas apenas se comercializaron con precio unas 11,8 millones, mientras que en maíz solo se fijó precio para 22,3 millones de toneladas sobre una producción proyectada de 68 millones. En conjunto, calcula que aún restan liquidarse cerca de USD 33.900 millones provenientes de ambos cultivos.

Di Stefano también sostuvo que la política del Banco Central contribuye al movimiento del mercado. Recordó que la autoridad monetaria ya acumula compras superiores a USD 11.000 millones en lo que va del año y estimó que todavía buscaría incorporar otros USD 6.000 millones durante el segundo semestre. A su juicio, esa estrategia demuestra que el organismo no considera preocupante el nivel actual del tipo de cambio.

Desde la mirada financiera, Gustavo Ber señaló que el mercado comenzó la semana con un “gradual deslizamiento” del dólar mientras las tasas de interés de corto plazo en pesos se reacomodaron al alza tras la última licitación del Tesoro. Según explicó, los operadores concentran ahora su atención en encontrar un nuevo equilibrio entre tipo de cambio, tasas e inflación para anticipar cómo evolucionará la demanda de dinero en una etapa caracterizada por una menor estacionalidad en el ingreso de divisas.

Portfolio Personal Inversiones identificó otro elemento relevante: la disminución en las emisiones de deuda en moneda extranjera. La sociedad de bolsa estimó que durante junio las colocaciones totalizaron unos USD 1.310 millones, frente a los USD 2.169 millones registrados en mayo. Esa menor oferta de dólares provenientes de la cuenta financiera habría contribuido a explicar parte de la presión observada sobre el mercado cambiario y el menor ritmo de compras del Banco Central.

En la misma línea, Invecq Consultora Económica destacó que junio estuvo marcado por un fortalecimiento global del dólar. El índice DXY avanzó alrededor de 2,5%, mientras que monedas regionales como el real brasileño se depreciaron cerca de 2,4%. Argentina no quedó al margen de ese contexto internacional y el tipo de cambio pasó de la zona de $1.410 hasta ubicarse cerca de $1.480, al mismo tiempo que el ritmo diario de compras del Banco Central se moderó desde un promedio de USD 87 millones durante la primera parte del mes hasta unos USD 50 millones diarios.

Para GMA Capital, el inicio del segundo semestre presenta un escenario menos favorable que el observado meses atrás. La consultora advirtió que la menor liquidación del agro, la baja de los precios internacionales de los commodities y una creciente demanda de cobertura financiera reducen el margen de maniobra de la política cambiaria. En ese contexto, el principal desafío será sostener el delicado equilibrio entre tasas de interés, reservas internacionales y tipo de cambio.

Por su parte, desde IEB remarcaron que la apreciación global del dólar y la recomposición de posiciones vinculadas a instrumentos atados al tipo de cambio explican buena parte de la presión observada durante las últimas ruedas.

Finalmente, Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, consideró que el escenario base continúa siendo el de una corrección cambiaria gradual y ordenada, sin episodios de crisis, siempre que continúe el ingreso de divisas provenientes del complejo energético, el agro y el financiamiento privado. No obstante, advirtió que una eventual aceleración inflacionaria o una caída en la oferta de dólares podrían alterar el comportamiento esperado del mercado durante la segunda mitad del año.

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La estabilidad financiera cedió por la menor compra de reservas, pero el Gobierno llega cerca del pago clave de julio

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El Índice de Estabilidad Financiera elaborado por Analytica volvió a encender una señal de cautela. En la semana del 16 al 19 de junio, el indicador cayó 2,2% y regresó a niveles similares a los de fines de abril y comienzos de mayo. Aun así, permanece 10,6% por encima del punto de partida del programa económico, lo que muestra una mejora acumulada, pero con una dinámica más frágil.

El dato central del informe es la desaceleración en la compra de reservas. El Banco Central adquirió USD 233 millones en la semana, a un promedio diario de USD 58 millones, el ritmo más bajo desde fines de enero. Para Analytica, esa cifra quedó por debajo de la métrica prudencial de acumulación, estimada en USD 505 millones para el período.

La lectura no es menor. La Argentina enfrenta el 9 de julio un vencimiento de deuda con privados por USD 4.300 millones. Por eso, la capacidad de acumular dólares vuelve a estar bajo observación. La consultora advierte que la exigencia sobre el ritmo de compras es mayor precisamente por la cercanía de ese pago.

El Tesoro, sin embargo, logró acercarse al objetivo. La Cuenta Única del Tesoro en dólares en el BCRA subió USD 600 millones hasta el miércoles, aunque Analytica interpreta que el movimiento respondió a una compra de divisas al propio Banco Central con recursos de la cuenta en pesos. Como esa operación no incrementa las reservas netas consolidadas, el efecto real fue mucho más acotado: la acumulación conjunta entre BCRA y Tesoro fue de USD 232 millones.

Con esa operación, la cuenta en dólares del Tesoro quedó en USD 3.681 millones. Según el informe, podría trepar a USD 4.046 millones si se concreta la colocación del bono AO28 prevista para el 26 de junio y no se realizan nuevos pagos a organismos internacionales. La cifra todavía no alcanza para cubrir completamente los USD 4.300 millones de julio, pero deja al Gobierno cerca de completar el monto mediante una nueva operación con el BCRA o con parte del crédito garantizado por organismos internacionales por hasta USD 5.000 millones.

El frente cambiario también mostró tensión. El dólar mayorista subió 2,1% en la semana y cerró en $1.460. De todos modos, la distancia respecto del techo de la banda cambiaria se mantuvo holgada: promedió 23,7% y siguió por encima del 20%.

Para Analytica, la menor compra de divisas refleja que el Banco Central tiene menos margen para intervenir sin generar presión sobre el tipo de cambio. Ese escenario podría volverse más frecuente en el segundo semestre por la menor oferta del agro. La diferencia, según la consultora, es que esta vez el ajuste podría ser menos brusco por la liquidación pendiente de obligaciones negociables y por el aporte de las exportaciones energéticas.

El sector energético aparece como uno de los amortiguadores del programa. El superávit comercial del rubro alcanzó USD 5.389 millones entre enero y mayo, el máximo histórico para ese período. En un contexto de menor aporte estacional del campo, Vaca Muerta y las exportaciones de energía empiezan a ocupar un lugar más relevante en la caja externa.

El informe también marca algunos factores de alivio. Bajó el volumen operado en títulos dólar linked, que la semana anterior había saltado por mayor demanda de cobertura e intervenciones oficiales. También se redujo el interés abierto en futuros, una señal de menor tensión cambiaria esperada.

En los activos financieros hubo una toma de ganancias. El S&P Merval cayó 1,6% medido en dólares y cerró en USD 2.211. El riesgo país, en cambio, apenas subió de 423 a 430 puntos básicos y se mantiene en mínimos desde 2018.

En pesos no hubo grandes movimientos. La caución a un día se ubicó cerca del 20% nominal anual y la TAMAR en torno al 22%. Analytica destaca que la flexibilización de la CNV para que las ALyCs puedan operar contado con liquidación aun con posiciones tomadoras de caución permite sostener las tasas cortas y reducir el uso del repo del BCRA. Ese stock bajó desde más de $4 billones a fines de mayo hasta cerca de $2 billones en las últimas ruedas.

En el balance del año, el Banco Central acumula compras por USD 10.862 millones, por encima de la métrica prudencial de Analytica, ubicada en USD 9.783 millones. Pero el Tesoro, neto de operaciones con el BCRA, utilizó USD 2.780 millones para cancelar deuda. Por eso, la acumulación consolidada de dólares, considerando repo con bancos y pagos de BOPREAL, asciende a USD 8.793 millones.

El diagnóstico final es mixto. La estabilidad financiera no se quebró, pero perdió impulso. El mercado sigue lejos de un escenario de estrés cambiario abierto, aunque la capacidad de acumular reservas será el dato crítico de las próximas semanas. El Gobierno llega al vencimiento de julio con una caja más robusta que meses atrás, pero todavía dependiente de ingeniería financiera, colocaciones de deuda y eventuales créditos externos.

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El dólar aceleró su suba en junio: la mayor demanda impulsa el tipo de cambio

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El mercado cambiario cerró una nueva semana con una señal que comienza a consolidarse: el dólar retomó una trayectoria ascendente impulsada por una demanda más firme de empresas y ahorristas, en un contexto en el que el Gobierno busca sostener el nuevo esquema de flotación administrada sin resignar reservas ni alterar el programa económico.

Durante la última semana, el tipo de cambio mayorista avanzó 33 pesos, equivalente a un 2,3%, revirtiendo ampliamente la caída registrada en la semana previa. En lo que va de junio, la cotización oficial acumula un incremento de 53 pesos, un alza del 3,8% que, de mantenerse las proyecciones privadas de inflación por debajo del 2%, implicará un ajuste cambiario superior al aumento general de precios por primera vez en varios meses.

El viernes, pese al feriado en Estados Unidos que redujo el volumen operado, la presión compradora volvió a intensificarse. Con negocios por US$408,1 millones en el segmento contado —unos US$160 millones menos que el jueves— el dólar mayorista cerró en torno a los $1.461, tras subir diez pesos en la jornada.

El movimiento llevó al tipo de cambio a su nivel más elevado desde el 12 de enero, cuando había alcanzado los $1.467,50. Además, volvió a ubicarse por encima del valor con el que había finalizado 2025, una referencia que el mercado sigue observando para medir el ritmo de corrección cambiaria.

Un dólar que comienza a recuperar terreno

La aceleración del dólar aparece luego de varios meses de apreciación cambiaria que habían fortalecido el peso en términos reales. Ahora, el escenario parece modificarse lentamente.

En el segmento minorista, el dólar del Banco Nación cerró en $1.480 para la venta, acumulando cuatro ruedas consecutivas de aumento. Durante junio avanzó 50 pesos, equivalente a un 3,5%.

En paralelo, el dólar blue retrocedió cinco pesos en la última rueda hasta los $1.480, aunque también registra una ganancia mensual del 3,5%, luego de haber alcanzado el jueves su valor más alto desde fines de enero.

Los dólares financieros también acompañaron la tendencia. El dólar MEP avanzó hasta los $1.480, mientras que el contado con liquidación permaneció cerca de los $1.509. En el mercado de futuros, todos los contratos operaron con subas de entre 0,4% y 0,9%, reflejando que los operadores continúan incorporando expectativas de un tipo de cambio más elevado para los próximos meses.

El Banco Central mantiene margen dentro del esquema de bandas

Uno de los factores que aporta tranquilidad al mercado es que, pese al avance del dólar, el precio continúa muy lejos del techo establecido por el Banco Central para el régimen de bandas cambiarias.

La autoridad monetaria informó que el límite superior del sistema se ubica en $1.790, por lo que el dólar mayorista todavía permanece unos 330 pesos por debajo de ese nivel, equivalente a una distancia del 22,6%.

Ese amplio margen le permite al Banco Central continuar interviniendo mediante compras en el mercado de contado sin poner en riesgo el funcionamiento del esquema cambiario vigente.

En ese marco, la entidad adquirió US$70 millones durante la última rueda, elevando las compras acumuladas del año hasta US$10.800 millones. Las reservas brutas alcanzaron los US$47.502 millones, aunque las reservas netas continúan en terreno negativo, estimadas en alrededor de US$400 millones.

El mercado espera ahora que el Gobierno anuncie en los próximos días un nuevo financiamiento internacional, ya sea mediante un préstamo con bancos privados o una colocación de deuda respaldada por garantías recientemente otorgadas por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De concretarse esa operación, las reservas netas volverían a terreno positivo, fortaleciendo el frente financiero.

Cobertura empresaria y señales del mercado de deuda

La dinámica cambiaria también se reflejó en el reciente canje de deuda llevado adelante por el Tesoro Nacional.

La operación permitió reducir los vencimientos de fin de mes desde $20 billones hasta $16 billones. Sin embargo, uno de los datos que más llamó la atención de los analistas fue que el 89% de quienes ingresaron al canje eligieron bonos con vencimiento en julio de 2026.

Para Eric Ritondale, economista de PUENTE, este comportamiento confirma que buena parte de los inversores privados continúa privilegiando instrumentos que ofrecen cobertura frente al riesgo cambiario de corto plazo.

Según el analista, la composición del canje evidencia que la demanda corporativa mantiene un fuerte interés por preservar posiciones protegidas frente a posibles movimientos del tipo de cambio, tanto por razones financieras como por necesidades propias de la operatoria y la contabilidad empresarial.

El desafío del Gobierno

El movimiento del dólar durante junio abre un nuevo escenario para la estrategia económica del Gobierno.

Por un lado, una corrección moderada del tipo de cambio podría contribuir a aliviar parte del atraso cambiario que distintos sectores exportadores vienen señalando desde hace meses. Pero, al mismo tiempo, el Ejecutivo deberá evitar que esa recuperación se traslade rápidamente a precios y complique el proceso de desaceleración inflacionaria, uno de los principales activos políticos de la administración nacional.

La evolución de las próximas semanas dependerá de la capacidad oficial para recomponer reservas, sostener el ingreso de divisas y administrar una demanda de cobertura que comienza a mostrar mayor intensidad en un mercado que, lentamente, vuelve a incorporar expectativas de un dólar más alto.

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