Reservas BCRA

Shock de oferta de divisas y ortodoxia preelectoral: Daza prometió una “avalancha de dólares”

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La exposición de José Luis Daza en el evento “Inside Argentina” marcó una hoja de ruta disruptiva para el ciclo 2026-2027: el fin del ciclo de reactivación por estímulo fiscal. Al desestimar medidas de expansión monetaria para el año electoral, el Palacio de Hacienda envía una señal de anclaje de expectativas que busca consolidar el superávit financiero como política de Estado. La promesa de una “avalancha de dólares” —sustentada en proyectos del RIGI por u$s97.401 millones— plantea un escenario de abundancia de divisas que, paradójicamente, representa un desafío de productividad para las economías regionales.

Disciplina fiscal vs. Competitividad cambiaria

Para Misiones, la ratificación de la “disciplina de hierro” fiscal implica que no habrá alivios tributarios discrecionales ni obra pública nacional para dinamizar el consumo interno antes de las elecciones. La reactivación dependerá exclusivamente de la desregulación y la inversión privada.

Riesgo de atraso cambiario: Una sobreoferta de divisas por minería y energía (sectores beneficiarios del RIGI) podría apreciar el peso, encareciendo los costos en dólares de la yerba mate y la madera, sectores que ya operan con márgenes estrechos frente a la competencia de Brasil y Paraguay.

Asimetrías Fronterizas: Sin estímulos artificiales, el comercio misionero queda expuesto a las diferencias de precios con Encarnación y Foz de Iguazú. La competitividad no vendrá por la vía monetaria, sino por la eficiencia logística y la reducción de costos transaccionales derivados de la desregulación laboral mencionada por Daza.

Ejecución financiera y variables clave

El esquema presentado por Economía destaca indicadores que impactan directamente en la disponibilidad de crédito local:

Vencimientos 2027: El programa financiero ya se encuentra “cerrado”, lo que disminuye el riesgo de default y debería presionar a la baja las tasas de interés corporativas para el sector industrial.

Acumulación de Reservas: La compra de más de u$s7.000 millones en el primer cuatrimestre fortalece el balance del BCRA, otorgando previsibilidad a las empresas que dependen de insumos importados para la cadena forestal.

Depósitos en dólares: En máximos históricos, funcionan como un colchón de liquidez que podría volcarse al financiamiento de proyectos de infraestructura si el riesgo país continúa su senda bajista.

La mirada en la economía real

Mientras Daza proyecta un potencial exportador de u$s40.491 millones, las cámaras empresariales del NEA mantienen una cautela estratégica. La preocupación central es el timing: la desregulación y las reformas estructurales suelen tener efectos de maduración lenta, mientras que la falta de estímulo fiscal impacta de forma inmediata en el consumo minorista.

“El mensaje es claro: la Argentina cambió de régimen. La volatilidad ha caído y eso debe traducirse en un riesgo país más bajo para que el sector privado pueda sustituir al gasto público como motor del crecimiento”, subrayó Daza ante el auditorio de Moody’s.

Lo que el inversor debe monitorear

A mediano plazo, el foco debe estar en la velocidad de aprobación de los proyectos del RIGI. Si el flujo de divisas se materializa antes de que las economías regionales logren ganancias de eficiencia, el sector exportador misionero podría enfrentar un escenario de “enfermedad holandesa”, donde la abundancia de dólares energéticos castigue la rentabilidad de las manufacturas de origen agroindustrial. La clave será observar si la baja del riesgo país es lo suficientemente veloz para abaratar el capital antes de que el tipo de cambio real erosione los márgenes de exportación.

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El dólar oficial rebota y el Banco Central acumula divisas en un mercado sostenido por el agro

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El dólar oficial retomó la senda alcista este lunes 4 de mayo y cerró a $1.425 para la venta en el Banco Nación, tras tres ruedas consecutivas en baja. El movimiento —un alza de 0,73%— se dio en la primera jornada hábil del mes y se apoyó en un contexto de fuerte ingreso de divisas que sostiene la estabilidad del mercado cambiario, con el Banco Central (BCRA) como actor central en la acumulación de reservas.

La dinámica no es neutra: el tipo de cambio vuelve a mostrar señales de piso mientras el esquema cambiario depende, en gran medida, de factores estacionales y financieros que podrían tensionarse en el segundo semestre.

Bandas cambiarias y acumulación de reservas

El comportamiento del dólar se inscribe en el actual régimen de bandas cambiarias, donde el tipo de cambio mayorista —que cerró en $1.402,5— se mantiene alejado del techo, hoy en $1.710,59. Esa distancia, cercana al 22%, refleja un margen operativo que el Gobierno utiliza para sostener estabilidad sin presionar sobre el límite superior.

En ese esquema, el BCRA sostiene una estrategia de compras sistemáticas en el mercado oficial. Solo en la jornada sumó u$s71 millones, llevando el acumulado anual a u$s7.222 millones. El dato no es menor: representa más del 70% de la meta anual de u$s10.000 millones acordada con el FMI, según lo informado.

La acumulación se apoya en una oferta robusta de divisas. En abril, el ingreso privado alcanzó los u$s10.297 millones —un 30% más que en marzo—, impulsado principalmente por el sector agroexportador. Este flujo permitió al Central absorber u$s2.769 millones en ese mes, equivalente al 27,9% del total operado.

El rebote del dólar oficial rompe una racha bajista y reacomoda expectativas en el corto plazo. En el segmento minorista, la cotización subió $15 hasta los $1.425 para la venta, mientras el promedio del sistema financiero se ubicó en $1.419,1.

En paralelo, el dólar blue avanzó a $1.405, el MEP se mantuvo en torno a $1.448,50 y el contado con liquidación operó cerca de $1.494,10. El dólar tarjeta, por su parte, se ubicó en $1.852,5.

En el mercado de futuros, los contratos registraron subas de hasta 0,7%, con estimaciones que ubican el tipo de cambio mayorista en torno a $1.631 hacia diciembre. Esa curva refleja expectativas de ajuste gradual dentro del esquema vigente.

El BCRA gana margen, pero depende del flujo

El principal actor fortalecido en esta etapa es el BCRA, que logra acumular reservas sin presionar el tipo de cambio. La combinación de alta liquidación del agro, emisiones de deuda corporativa y superávit energético configura un escenario favorable en el corto plazo.

Sin embargo, el equilibrio es condicionado. La estabilidad cambiaria descansa en factores que no son estructurales: el ingreso estacional de divisas y condiciones financieras que hoy resultan favorables. El propio mercado, según se desprende de los análisis privados, monitorea señales como las tasas reales negativas y la disyuntiva creciente entre inversiones en pesos o dolarización.

Estabilidad de corto plazo, incertidumbre futura

En términos concretos, la estabilidad del dólar contribuye a moderar expectativas inflacionarias y a sostener previsibilidad en precios y costos, al menos en el corto plazo. El volumen operado —superior a los u$s500 millones diarios— refuerza esa dinámica.

Las reservas brutas, en tanto, subieron u$s1.200 millones hasta los u$s45.683 millones. No obstante, las reservas netas cayeron a u$s1.491 millones por cuestiones contables vinculadas a compromisos futuros, lo que introduce un matiz relevante sobre la solidez real del balance del Central.

Para regiones como Misiones y el NEA, la estabilidad cambiaria tiene efectos indirectos pero concretos. Un dólar contenido tiende a ordenar el comercio fronterizo y reduce volatilidad en precios de bienes importados o transables.

Sin embargo, al no haber medidas específicas dirigidas a estas economías, el impacto depende de la continuidad del esquema macro. Cualquier cambio en la dinámica del tipo de cambio podría trasladarse rápidamente a mercados regionales sensibles a la brecha cambiaria.

El segundo semestre como punto crítico

El mercado observa una variable central: la sostenibilidad del flujo de divisas. El ingreso del agro podría extenderse hasta julio, pero históricamente el segundo semestre presenta menores liquidaciones y mayor presión cambiaria.

En ese contexto, el BCRA podría enfrentar la necesidad de intervenir vendiendo reservas para sostener el esquema. Las expectativas de devaluación, por ahora contenidas en los futuros, podrían reconfigurarse si el flujo de dólares se desacelera.

La calma actual tiene fundamentos claros. La incógnita es cuánto duran.

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Caputo cierra acuerdos en Washington y apunta a refinanciar deuda por US$4.300 millones sin afectar reservas

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El ministro de Economía, Luis Caputo, finalizó su gira por Washington tras participar de las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, donde cerró una serie de acuerdos con organismos multilaterales orientados a refinanciar vencimientos de deuda y fortalecer el frente financiero del Gobierno. El objetivo inmediato es cubrir compromisos por US$4.300 millones en julio sin presionar las reservas del Banco Central.

La agenda incluyó reuniones con el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el propio FMI, en una semana que el equipo económico calificó como positiva en términos de acceso a financiamiento y respaldo institucional.

Respaldo internacional en un momento crítico

La gira se desarrolló en un contexto donde la Argentina enfrenta exigencias concretas del programa firmado con el FMI, que incluye metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas. En ese marco, Caputo se reunió con la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, tras la aprobación de la segunda revisión del acuerdo vigente.

Esa instancia habilitaría un desembolso cercano a los US$1.000 millones, según lo informado, lo que permitiría reforzar reservas y atender compromisos inmediatos. Durante el encuentro, se evaluó la marcha del programa y los próximos pasos en materia de deuda y financiamiento.

El programa con el FMI, firmado en 2025 por US$20.000 millones bajo la modalidad de facilidades extendidas, establece revisiones periódicas que condicionan el acceso a nuevos fondos.

Financiamiento y costo de la deuda

Según el balance difundido por el ministro, los acuerdos alcanzados con el FMI, el BID, el Banco Mundial y el MIGA permitirán al Gobierno acceder a financiamiento en condiciones más favorables que las del mercado.

El eje de la estrategia es claro: refinanciar vencimientos a tasas más bajas, reduciendo el costo financiero y evitando una salida de divisas del Banco Central en un momento donde la acumulación de reservas sigue siendo un punto sensible.

Además, el equipo económico expuso ante inversores internacionales distintas alternativas para afrontar pagos en dólares, incluyendo nuevas herramientas de financiamiento.

El respaldo como activo político

La gira dejó un dato central: el Gobierno busca consolidar apoyo externo como ancla de su programa económico. El aval de organismos como el FMI y el Banco Mundial no solo habilita financiamiento, sino que también funciona como señal hacia los mercados.

El respaldo al rumbo fiscal aparece como uno de los puntos más valorados por los organismos. En marzo, el sector público nacional registró un superávit financiero de $484.789 millones, con un resultado primario de $930.284 millones. En el acumulado del primer trimestre, el superávit financiero alcanzó aproximadamente el 0,2% del PIB.

Este resultado refuerza la narrativa oficial de disciplina fiscal, un componente clave para sostener las negociaciones internacionales y acceder a mejores condiciones de crédito.

Reservas, deuda y estabilidad

El esquema que busca implementar el Gobierno apunta a evitar un deterioro de las reservas internacionales en un momento crítico del calendario financiero. Cubrir vencimientos sin recurrir a reservas implica sostener la estabilidad cambiaria y reducir riesgos de tensión en el mercado.

Al mismo tiempo, una baja en el costo de financiamiento podría aliviar la carga de intereses en el mediano plazo, aunque su efectividad dependerá de la continuidad del acceso al crédito multilateral.

Impacto indirecto en economías regionales

Si bien los acuerdos se negocian a nivel nacional, sus efectos alcanzan a las economías regionales. La estabilidad macroeconómica, el acceso al crédito y la evolución del tipo de cambio son variables que inciden directamente en sectores productivos del NEA, incluyendo exportaciones agroindustriales y cadenas forestales.

En provincias como Misiones, la disponibilidad de financiamiento y la previsibilidad macro son factores clave para sostener inversión y actividad.

El resultado de la gira abre una nueva etapa en la relación con los organismos internacionales, pero deja variables en seguimiento. La capacidad del Gobierno para cumplir metas del programa, sostener el superávit fiscal y acumular reservas será determinante para mantener el flujo de financiamiento.

También será clave observar la evolución del costo del crédito y la reacción de los mercados ante los próximos vencimientos. El desafío no es solo conseguir fondos, sino sostener condiciones que permitan refinanciar sin aumentar la vulnerabilidad financiera.

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Compras récord de dólares y riesgo país en baja refuerzan la estrategia del BCRA

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) profundizó en enero su estrategia de acumulación de divisas y ya compró USD 978 millones en lo que va del mes, tras sumar 75 millones de dólares en el cierre de la última semana. Como resultado, las reservas internacionales superaron los USD 45.000 millones y alcanzaron USD 45.561 millones, el nivel más elevado desde 2021, en un contexto marcado por una baja del tipo de cambio y una mejora en los indicadores financieros.

La dinámica permitió al organismo monetario cumplir los objetivos comprometidos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), que elogió el desempeño argentino durante el Foro Económico Mundial de Davos, y reforzó la señal de solvencia macroeconómica hacia los mercados.

Compras de divisas, reservas en alza y señales al mercado cambiario

Según los datos oficiales del BCRA correspondientes al viernes 23 de enero de 2026, el Central cerró la jornada con compras netas de USD 75 millones, consolidando un saldo positivo que llevó la acumulación mensual a USD 978 millones. En paralelo, las reservas brutas se ubicaron en USD 45.561 millones, un registro que no se observaba desde hace más de cuatro años.

Este proceso se dio con una dinámica cambiaria particular: el tipo de cambio minorista promedio vendedor se ubicó en $1.454,561 por dólar, lo que implica una caída del 2% en lo que va del mes, aun cuando el billete estadounidense mostró una suba puntual en la última rueda.

La combinación de compras oficiales y retroceso del dólar refuerza el mensaje de estabilidad cambiaria, en un escenario donde el BCRA logró intervenir sin presionar al alza la cotización.

El rol del financiamiento privado y las exportaciones del agro

El avance en la acumulación de reservas se apoyó, en buena medida, en las colocaciones de deuda de empresas privadas y en las ventas del sector agropecuario, dos fuentes clave de ingreso de divisas durante enero.

En ese marco, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, estimó ante inversores que las empresas todavía podrían colocar deuda por unos USD 6.500 millones, lo que abriría margen para seguir fortaleciendo el nivel de reservas en las próximas semanas.

Entre las compañías que protagonizaron emisiones de deuda que contribuyeron al plan oficial se destacaron YPF, Scania, Telecom y Macro, en un contexto de mayor previsibilidad financiera y menor percepción de riesgo.

Los analistas del mercado esperan que el BCRA continúe comprando dólares en el corto plazo y subrayan que la acumulación sostenida de reservas funciona como una señal contundente de solvencia y respaldo macroeconómico.

Mejora de indicadores financieros y perspectivas de financiamiento externo

El fortalecimiento de las reservas se vio acompañado por una caída del riesgo país, que descendió a 527 puntos básicos, el nivel más bajo en siete años y medio. Este indicador refuerza la percepción de menor vulnerabilidad financiera y mejora la posición de la Argentina para volver a buscar financiamiento en los mercados internacionales de crédito.

En conjunto, la combinación de reservas en máximos desde 2021, compras sostenidas de divisas, baja del tipo de cambio y reducción del riesgo país configura un escenario que el Gobierno y el BCRA exhiben como respaldo a la estrategia económica, con impacto directo sobre la estabilidad cambiaria, el acceso al crédito y la relación con los organismos internacionales.

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Dólar oficial cae a $1.435 mientras Economía acelera su retorno al mercado internacional de deuda

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El Gobierno acelera su retorno a los mercados mientras el dólar oficial cae a $1.435 y Finanzas prepara una emisión clave en dólares, el análisis de la consultora Ecolatina

Con el dólar oficial retrocediendo 1,1% hasta $1.435 y la brecha cambiaria estabilizada en torno al 2%, el Gobierno avanza con un giro decisivo en su estrategia financiera: el 10 de diciembre lanzará un bono en dólares bajo legislación local para cubrir vencimientos por USD 1.187 millones y negocia un REPO por hasta USD 7.000 millones con bancos internacionales. Las medidas buscan reducir el Riesgo País, recomponer reservas y marcar el regreso de la Argentina al mercado global de deuda.

El Tesoro vuelve a emitir en dólares y negocia un REPO por USD 7.000 millones

La semana cerró con señales concretas de que la administración nacional se prepara para retomar el financiamiento externo. El miércoles 10, la Secretaría de Finanzas lanzará la colocación del BONAR 2029N, un título denominado y pagadero en dólares, con legislación local, tasa anual del 6,50%, amortización bullet el 30 de noviembre de 2029 y pagos semestrales cada 30 de mayo y 30 de noviembre.

Según el Ministerio de Economía, los fondos obtenidos se utilizarán para cancelar parcialmente los vencimientos de capital de los AL29 y AL30, que suman USD 1.187 millones y vencen en enero de 2026. La operación, por su diseño, no implicaría un aumento de la deuda pública en dólares.

La licitación será el primer test relevante para evaluar el apetito por “riesgo argentino” bajo legislación doméstica. Su resultado delineará la capacidad del Tesoro para administrar un calendario de vencimientos que asciende a USD 4.200 millones, de los cuales USD 1.500 millones corresponden a bonos bajo legislación extranjera cuyo eventual rolleo requerirá intervención del Congreso entrante el 10 de diciembre.

Paralelamente, el ministro Luis Caputo confirmó en una charla organizada por El Cronista que el Gobierno negocia un REPO con bancos privados por hasta USD 7.000 millones, replicando las operaciones de enero (USD 1.000 millones) y junio (USD 2.000 millones). Con un rolleo total de la emisión del miércoles, una adjudicación de USD 3.000 millones permitiría cubrir los vencimientos de enero, mientras que un REPO completo por USD 7.000 millones cubriría prácticamente también los de julio.

Caputo también expuso la hoja de ruta para recomponer reservas. Según explicó, mantener la Base Monetaria en 4% del PBI permitiría comprar USD 7.000 millones en 2026; un aumento de un punto porcentual permitiría sumar otros USD 7.000 millones. No obstante, indicó que la capacidad real dependerá de la posición del tipo de cambio dentro de la banda (entre +USD 6.200 millones y +USD 8.200 millones), del comportamiento de los agregados monetarios y del ingreso de capitales por la Cuenta Financiera.

Mercado cambiario: dólar oficial a la baja, brecha mínima y futuros en retroceso

El dólar oficial cerró la semana en $1.435, ubicándose 1,1% por debajo del viernes anterior. La cotización se mantiene dentro del rango post electoral de $1.400–$1.450, pese a la rotación de contratos de futuros y al vencimiento de letras atadas al dólar.

El tipo de cambio informado por el BCRA finalizó en $1.439 (-0,8%). Y la entidad confirmó que modificará su metodología de cálculo hacia un promedio ponderado. Las Reservas Netas —descontando swap con China y EE.UU., encajes, REPOs y SEDESA— finalizaron en torno a –USD 600 millones.

Los dólares alternativos también retrocedieron: Minorista: $1.463 (-1,7%). MEP con AL30: $1.474 (-0,2%). CCL con CEDEARs: $1.526 (-0,3%). Blue: $1.425 (-0,7%)

La brecha se sostuvo en torno al 2%, uno de los niveles más bajos desde el inicio del actual esquema cambiario.

En el mercado de futuros, los contratos acompañaron la tendencia del spot. Los vencimientos de diciembre a febrero subieron apenas 0,1%, mientras que los de marzo 2026 en adelante cayeron 0,4%. Las devaluaciones implícitas quedaron en 1,1% para diciembre, 3,6% para enero y 5,4% para febrero.

Empresas y provincias reabren el crédito externo y anticipan el regreso soberano a los mercados internacionales

Antes de la colocación soberana, el sector privado y las provincias testearon el apetito por instrumentos en dólares. Desde la compresión del Riesgo País —de la zona de 1.000 puntos a 650 puntos básicos— las empresas colocaron USD 4.000 millones en Obligaciones Negociables en noviembre y USD 600 millones en los primeros cuatro días hábiles de diciembre.

En el plano provincial, CABA abrió el camino con una emisión de USD 600 millones, mientras que Santa Fe colocó USD 800 millones esta semana.

Estas operaciones configuran el escenario para el retorno soberano a los mercados externos. Aunque para consolidarlo el Gobierno deberá avanzar sobre dos frentes: Estabilidad cambiaria y credibilidad del esquema de bandas. Eliminación de restricciones financieras, como los límites a empresas y la “restricción cruzada” para personas.

    Solo con estos elementos podrá producirse el ingreso de capitales por la Cuenta Financiera. Necesario para compensar un eventual déficit de Cuenta Corriente y permitir que el BCRA recomponga reservas sin tensionar la demanda de pesos.

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