Reservas del BCRA

El Banco Central profundiza la contracción monetaria: cae la base y el dinero en circulación mientras crecen reservas y crédito hipotecario

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La política monetaria del Banco Central de la República Argentina volvió a mostrar en febrero una señal clara de endurecimiento: menos pesos en la economía, compras de dólares que fortalecen reservas y un crédito que empieza a mostrar comportamientos divergentes según el sector. El Informe Monetario Mensual de febrero de 2026, cuyo cierre estadístico fue el 6 de marzo, revela que la base monetaria cayó 0,8% en términos reales y que el agregado monetario amplio M3 privado se contrajo 1,1%, reflejando una menor demanda de dinero y una estrategia de absorción de liquidez.

Al mismo tiempo, la autoridad monetaria compró USD 1.557 millones en el mes y acumuló USD 2.715 millones en el primer bimestre, lo que impulsó el crecimiento de reservas internacionales hasta USD 45.566 millones. En paralelo, el crédito al sector privado dejó de expandirse en términos reales después de dos meses de crecimiento.

El cuadro general plantea una pregunta relevante para la economía argentina: si la estrategia de contracción monetaria puede sostener la estabilidad financiera sin frenar la incipiente recuperación del crédito y la actividad.

Menos pesos en la economía: el Banco Central mantiene el sesgo contractivo

El informe confirma que la política monetaria mantiene un sesgo restrictivo. Durante febrero, la Base Monetaria se redujo en $1,8 billones entre fines de enero y fines de febrero, acumulando seis meses consecutivos de contracción real.

El principal factor detrás de esta dinámica fue el impacto de las operaciones fiscales. En particular, el Tesoro depositó en su cuenta del Banco Central recursos obtenidos en licitaciones de deuda, lo que absorbió liquidez del sistema financiero. Además, la autoridad monetaria realizó operaciones en el mercado secundario que reforzaron ese efecto contractivo.

Aunque el Banco Central compró divisas al sector privado —una operación que normalmente expande la cantidad de dinero— ese impacto quedó neutralizado por las operaciones fiscales y financieras. El resultado fue una reducción del dinero disponible en términos reales.

Esta estrategia se reflejó también en los agregados monetarios. El M3 privado, que incluye circulante y depósitos del sector privado, cayó 1,1% real en febrero y se ubicó en 12,6% del PIB, un nivel apenas superior al mínimo observado en abril de 2024.

La contracción se concentró en los medios de pago —especialmente depósitos transaccionales— mientras que los depósitos a plazo y las colocaciones remuneradas mostraron variaciones marginales.

Reservas en alza y depósitos en dólares en máximos

Mientras el dinero en pesos se contrae, el balance en moneda extranjera del sistema financiero muestra una tendencia opuesta.

Las reservas internacionales cerraron febrero en USD 45.566 millones, con un incremento mensual de USD 1.062 millones. El principal factor fue la compra de divisas del Banco Central en el mercado, aunque también contribuyó la suba del precio del oro.

El informe también muestra un crecimiento sostenido del ahorro en dólares dentro del sistema financiero: Los depósitos en dólares del sector privado alcanzaron USD 38.367 millones, un máximo histórico reciente, con una suba interanual del 24%. Los préstamos en dólares al sector privado crecieron 50% interanual, hasta USD 20.245 millones.

Este comportamiento refleja un sistema financiero con mayor profundidad en moneda extranjera, un fenómeno que convive con la contracción monetaria en pesos.

Crédito: estabilidad general y divergencias entre sectores

El crédito en pesos al sector privado se mantuvo estable en términos reales durante febrero, luego de dos meses de expansión. En términos interanuales, sin embargo, el financiamiento muestra una recuperación significativa: creció 19,8% real y representa 8,9% del PIB.

El informe identifica dinámicas distintas según el tipo de financiamiento:

Crédito comercial: Creció 1,3% real mensual, con impulso de los documentos para capital de trabajo.

Crédito hipotecario: Continúa la tendencia expansiva con 1,4% de crecimiento real mensual. En términos interanuales se disparó 141,2%, impulsado principalmente por préstamos ajustados por UVA.

Crédito al consumo: Cayó 0,6% real en febrero, debido a bajas en préstamos personales y financiamiento con tarjetas.

El contraste sugiere que el crédito vinculado a inversión o vivienda muestra mayor resiliencia que el consumo financiado, un patrón habitual en etapas de política monetaria restrictiva.

Tipo de cambio y tasas: señales de estabilidad monetaria

El informe también señala que el tipo de cambio nominal cerró febrero en $1.409 por dólar, ubicándose por debajo del límite superior de la banda de flotación cambiaria.

En paralelo, las tasas de interés de corto plazo mostraron cierta volatilidad durante el mes, con un aumento a mediados de febrero que luego se revirtió. La tasa mayorista TAMAR para depósitos a plazo fijo se ubicó en torno al 31,1% nominal anual al cierre del período.

Este comportamiento sugiere que el mercado monetario mantiene niveles de liquidez relativamente controlados.

La estrategia monetaria en perspectiva

Los datos de febrero muestran un esquema monetario que combina tres pilares: Contracción real del dinero en circulación para sostener la estabilidad nominal. Acumulación de reservas mediante compras de divisas. Y recuperación gradual del crédito, aunque con diferencias entre segmentos.

    La señal institucional es clara: el Banco Central busca consolidar un régimen de disciplina monetaria mientras intenta sostener el funcionamiento del sistema financiero.

    Sin embargo, el verdadero test de la estrategia no está en las estadísticas mensuales sino en la dinámica de los próximos meses. La evolución del crédito, la estabilidad del mercado cambiario y la capacidad de mantener reservas en crecimiento marcarán si el actual equilibrio monetario logra sostenerse sin frenar la actividad económica.

    Informe Monetario Mensual Febrero de 2026 by CristianMilciades

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    El Gobierno baja tasas y aumenta la intervención cambiaria para contener al dólar en el inicio de marzo

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    El inicio de marzo expone un nuevo movimiento táctico en la política económica: el Gobierno redujo las tasas de interés en pesos y al mismo tiempo intensificó su intervención cambiaria para contener la presión sobre el dólar. El tipo de cambio oficial cerró la semana en $1.416, con una suba de 1,4% semanal, mientras el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Tesoro volvieron a operar activamente en distintos segmentos del mercado.

    El diagnóstico, elaborado por la consultora Ecolatina, muestra una dinámica que empieza a definir el tono del frente monetario: menor tasa en pesos, mayor liquidez y presencia oficial en los mercados para evitar un salto cambiario. La pregunta que sobrevuela la estrategia es si el equipo económico podrá sostener ese equilibrio en un contexto de demanda de dinero debilitada y actividad interna aún incierta.

    Baja la tasa y sube la intervención

    Inicia un marzo con una serie de movimientos en el plano cambiario-monetario. El tipo de cambio de cambio se estabilizó por encima de los $1.400 que registró la semana previa, cerrando en la jornada de hoy en $1.416 (+1,4% semanal).

    El reciente cambio de estrategia que motivó una baja de las tasas de interés en pesos y un aumento del dólar produjo una intervención de las autoridades económicas. El Tesoro reapareció en el mercado de cambios vendiendo divisas y el BCRA volvió a intervenir en el dollar linked. De todas formas, las operaciones por el momento no afectaron una liquidez bancaria que luce holgada y las tasas se mantienen en torno al 20% TNA. En otro orden, con datos por febrero cerrado la Base Monetaria volvió a caer nominalmente, producto de una esterilización de las compras de dólares vía BCRA (Pases y mercado secundario) y el Tesoro (licitaciones y superávit fiscal). En este sentido, la compra de divisas está siendo contra mayor deuda pública. Esto ocurre porque la demanda de dinero nominal y real no logra recuperarse.

    Para que el programa de compras prosiga sin sobresaltos, será fundamental mantener las expectativas de devaluación a raya, máxime en un año donde los drivers de la actividad interna (y la demanda de dinero que tiene como contrapartida) cada vez están menos claros. Asimismo, para que esta estrategia sea más sostenible en el tiempo será clave retornar a los mercados internacionales de deuda para despejar el perfil de vencimientos en moneda dura y robustecer las perspectivas de Reservas del BCRA. 

    Inicia un marzo con una serie de movimientos en el plano cambiario-monetario. El tipo de cambio se estabilizó por encima de los $1.400 que registró la semana previa, cerrando en la jornada de hoy en $1.416 (+1,4% semanal). No obstante, con un techo de la banda aumentando el ritmo de deslizamiento (ajusta a la inflación de 2,9% de enero) la distancia a la banda superior se mantiene en torno al 15% que viene oscilando desde finales de febrero.

    Detrás de esta suba, se evidenciaron movimientos en tándem del BCRA y el Tesoro. Mencionábamos la semana pasada que desde mediados de febrero se notó un cambio en la estrategia monetaria, con las autoridades inyectando con mayor determinación liquidez en el mercado (vía licitación de Finanzas y operaciones del BCRA) para contener una tasa en pesos que se posicionó por encima del 40% TNA (hoy en 20% TNA) a costa de un aumento del tipo de cambio.

    Respecto al aumento del dólar, se superpuso a esta recalibración monetaria un mayor ruido externo tras los episodios y la escalada bélica de medio oriente, que repercutió en la cotización de las divisas. En concreto, el dólar actuó como refugió global y subió 1,6% en términos nominales en la semana, revirtiendo la tendencia que venían presentando las monedas emergentes. Por caso, Brasil se depreció nominalmente 2,4% desde la irrupción del conflicto, corrigiendo parcialmente la apreciación que venía presentando a lo largo del 2026 (+7%).

    En este contexto, el Tesoro reapareció en el mercado de cambios. El pasado 23 de febrero los depósitos del Tesoro en dólares subieron USD 119 M, al tiempo que los depósitos en pesos (expresados en dólares) bajaron USD 132 M, por lo que estimamos que las compras fueron por al menos USD 126 M. Sin vencimientos relevantes por delante, lo importante ocurrió luego: durante las tres ruedas posteriores, el Tesoro se desprendió de la misma cifra en el mercado cambiario, justo en momento donde el dólar (producto de la recalibración mencionada) acumuló un alza del 2,7%.

    Por estas razones, estimamos que la estrategia fue contener la presión alcista de la divisa en un contexto donde el equipo económico apostó por lanzar más liquidez al mercado. Y decimos esto porque, a pesar de que por esas fechas se producían vencimientos de deuda en dólares provinciales (puntualmente Buenos Aires por poco más de USD 350 M), no se registraron movimientos inusuales en los depósitos en dólares del sector público. Por el contrario, a finales de febrero se redujeron USD 355 M, indicando que los mencionados vencimientos se cancelaron con depósitos prexistentes (es decir, las provincias no salieron “a demandar”).

    En cuanto al BCRA, habría vuelto a ofrecer cobertura cambiaria en el mercado. En una semana atravesada por el ruido externo, se registraron operaciones inusualmente elevadas en la curva de dólar linked (en especial en el instrumento con vencimiento a abril), lo que indicaría que la autoridad monetaria optó por contener el alza en el dólar oficial y por retirar parcialmente la liquidez inyectada a finales de febrero.

    Más allá de ello, hasta el momento las operaciones no fueron de una magnitud suficiente para afectar a las tasas en pesos, que se mantuvieron en el orden del 20% TNA. De hecho, el colchón de liquidez luce lo suficientemente “holgado” para que los bancos puedan administrar con comodidad las obligaciones de encajes en pesos. Visto en números, luego de que los Pases que tienen las entidades con el Central se ubicaran al cierre de febrero en $2,6 bn (día donde el Tesoro inyectaba los $0,5 bn correspondientes a la subasta), el stock por dichas operaciones se redujo hasta los $0,98 bn al 4 de marzo (último dato disponible). En contraposición, la obligación de integración en pesos en el BCRA subió en la misma cuantía durante el mismo lapso. Por lo tanto, los bancos cuentan con una liquidez suficiente para rotar desde Pases a encajes y cumplimentar las obligaciones, y un colchón de liquidez cercano al $1 bn (más del doble de lo que exhibieron en gran parte de febrero).

    En otro orden, con datos monetarios cerrados por febrero podemos confirmar que la estrategia de compra de divisas del Central a cambio de deuda pública se mantuvo firme. De hecho, lejos de ello la estrategia se profundizó. Yendo al detalle, la Base Monetaria cayó $1,8 bn en términos corrientes durante el segundo mes del año, producto principalmente de una mayor esterilización del BCRA mediante la rueda de simultáneas (-$3,5 bn) de los pesos emitidos por las compras de divisas (+$2,2 bn) y en menor medida del rollover obtenido por Finanzas (-$1,2 bn).

    El cambio respecto a enero es que la inyección de liquidez de mediados de febrero implicó que la autoridad monetaria tenga una postura expansiva en el mercado secundario (al menos +$0,5 bn) y, por lo tanto, las compras en el MULC no tuvieron como contrapartida la cobertura cambiaria ofrecida en aquel entonces. Respecto a esto, habrá que ver si la reciente nueva intervención en dollar linked se convierte en una postura sistemática u obedece a factores puntuales debido a la coyuntura internacional.

    Parte de esta estrategia obedece a una demanda de dinero que no termina de aparecer. Los diferentes agregados monetarios (proxy de la demanda dinero) cayeron en mayor medida durante el mes pasado. El M2 Privado Transaccional (circulante + depósitos no remunerados) cayó a 0,2% mensual sin estacionalidad y el M3 Privado (M2 + plazos fijos) descendió 1,1% s.e., mientras que el M2 Privado (circulante + depósitos sin excluir remunerados) fue el único en subir (+0,7% s.e.).

    El punto está en que sin una recuperación de la actividad interna y el consumo no habrá demanda que compense la emisión de Base. Los indicadores de consumo (autos, escrituras, etc.) no terminan de despegar y el panorama del crédito no luce alentador (moras históricamente elevadas), sumado a una actividad anclada principalmente en actividades primarias que no dan espacio a que emerja una demanda de dinero por motivos transaccionales en el corto plazo. Incluso, el leve “oxígeno” para actividades domésticas que puede implicar la reciente suba del tipo de cambio no tuvo como contrapartida una depreciación real. De hecho, se apreció, fruto de la aceleración de la inflación y una depreciación nominal que estuvo por debajo de los socios comerciales (nos apreciamos 2% con Brasil desde el conflicto en medio oriente).

    Para peor, la demanda nominal de dinero no tiene una recuperación clara. El M2 Privado transaccional y el M2 Privado acumulan una baja del 2,0% y 4,7% en lo que va de 2026, respectivamente, mientras que el M3 fue el único que creció (+1,6%) fruto del comportamiento de los plazos fijos (+9,9%) que fueron constituidos a una tasa de interés real en terreno positivo. Es decir, la demanda de pesos no está apareciendo ni siquiera para convalidar un contexto de mayores precios (necesito más $ para comprar la misma cantidad), algo que está detrás del cálculo de las compras por USD 10.000 M que estimó el BCRA en el relanzamiento del programa.

    En suma, la política monetaria es contractiva. La inyección de pesos por compra de divisas se las esteriliza en mayor cuantía mediante las operaciones del Central (Pases + mercado secundario) y el Tesoro (licitaciones y superávit fiscal). Para que el programa de compras prosiga sin sobresaltos, será fundamental mantener las expectativas de devaluación a raya, máxime en un año donde los drivers de la actividad interna (y la demanda de dinero que tiene como contrapartida) cada vez están menos claros. Asimismo, para que esta estrategia sea más sostenible en el tiempo será clave retornar a los mercados internacionales de deuda para despejar el perfil de vencimientos en moneda dura y robustecer las perspectivas de Reservas del BCRA.  

    Sube del dólar oficial

    El tipo de cambio spot finalizó en $1.416 (+1,4% semanal). Por otro lado, el BCRA compró USD 291 M en la semana y las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se ubicarían en terreno negativo por USD 500 M.

    La brecha cambiaria se estabiliza

    Los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista subió 0,7% ($1.436) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar CCL operado con CEDEARs ascendió 1,3% ($1.479) y, por el contrario, el dólar MEP operado con AL30 se redujo 0,4% ($1.431) y el blue bajó 0,7% ($1.415). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 2%.

    Los futuros de dólar suben

    Los contratos a futuro del dólar acompañaron al movimiento del spot. En detalle, los contratos con vencimiento entre marzo a mayo subieron 0,5% y aquellos con vencimiento desde junio 2026 aumentaron 0,7%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación del +1,7%, +4,0% y +6,3% para marzo, abril y mayo, respectivamente.

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    El precio del oro golpeó a las reservas y el BCRA cerró enero con una fuerte baja diaria

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    Las reservas internacionales del Banco Central (BCRA) registraron una fuerte caída en el último día de enero, como consecuencia directa de la baja del 9% en el precio del oro y de los ajustes contables habituales de cierre de mes por parte de las entidades financieras, movimientos que suelen revertirse en la rueda siguiente. Como resultado, las reservas brutas internacionales se hundieron USD 1.738 millones y cerraron la jornada en USD 44.502 millones, perforando el umbral de los USD 45.000 millones.

    El retroceso se produjo a pesar de que la autoridad monetaria volvió a cerrar una jornada con compras netas en el mercado cambiario, consolidando su vigésima rueda compradora consecutiva y acumulando en enero adquisiciones por USD 1.157 millones, en el marco de su programa de atesoramiento de reservas.

    El impacto de la caída del oro y los ajustes de cierre de mes

    La principal explicación del desplome diario de las reservas estuvo vinculada a la fuerte corrección del precio del oro, que cayó 9%, un activo que forma parte del stock de reservas del BCRA y cuya valuación impacta de manera directa sobre el nivel de activos internacionales.

    A este factor se sumaron los ajustes de cierre de período realizados por las entidades financieras, movimientos contables que suelen observarse al final de cada mes y que, según el comportamiento habitual, tienden a revertirse en la primera rueda hábil siguiente. No obstante, en esta oportunidad, la combinación de ambos elementos generó una baja significativa en el nivel de reservas brutas.

    Pese a este retroceso puntual, el balance mensual de los activos internacionales cerró enero con un crecimiento de USD 3.337 millones, reflejando que la caída del último día no anuló la mejora acumulada a lo largo del mes.

    Compras del BCRA, resultado mensual y señales para el mercado

    En el frente cambiario, el Banco Central compró USD 23 millones en la última rueda de la semana, lo que le permitió cerrar ese tramo con un saldo positivo de USD 179 millones. De esta manera, enero concluyó con un resultado neto comprador de USD 1.157 millones, superando los USD 1.100 millones de adquisiciones durante el mes.

    El desempeño del BCRA en el mercado de cambios se dio en paralelo con una evolución favorable de los activos financieros. Los bonos acumularon subas durante enero, en línea con el programa de atesoramiento de reservas, aunque mostraron bajas marginales en las últimas dos ruedas del mes.

    Desde el punto de vista económico e institucional, la dinámica de enero deja una señal mixta. Por un lado, el Banco Central logró sostener un ritmo consistente de compras netas, fortaleciendo su posición cambiaria. Por otro, la volatilidad en el precio del oro y los efectos contables de fin de mes evidencian la sensibilidad del nivel de reservas brutas a factores externos y de valuación, aun en un contexto de saldo comprador sostenido.

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    Georgieva recibió a Caputo en Davos y destacó la acumulación de reservas

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    En el marco del Foro Económico Mundial de Davos, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo un encuentro con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, quien destacó “el fuerte desempeño de la economía argentina y el progreso en la acumulación de reservas”. La reunión se produjo en la antesala de la segunda revisión del acuerdo vigente, de la que depende un nuevo desembolso de USD 1.000 millones, y a pocos días de un vencimiento de USD 824 millones en intereses, previsto para el 1° de febrero.

    Señales políticas y financieras en Davos: respaldo del FMI y diálogo en un momento clave

    El encuentro entre Caputo y Georgieva fue calificado como “breve”, pero se dio en un contexto de alta sensibilidad financiera. Tras la reunión, la titular del FMI compartió una imagen en sus redes sociales junto al ministro argentino y subrayó el “progreso en la acumulación de reservas”, una de las principales metas bajo observación del organismo.

    “El tiempo es muy corto y estamos tratando de tener un abrazo. Está todo muy bien, se están reconstruyendo las reservas”, afirmó Georgieva al ser consultada sobre la delegación argentina, luego del discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Davos. Caputo citó el mensaje y respondió: “Seguiremos trabajando para hacer grande a Argentina nuevamente”.

    La señal pública del FMI llega cuando una misión técnica del organismo se prepara para viajar a la Argentina en febrero, con el objetivo de realizar la segunda revisión del programa. De su aprobación depende la liberación de un giro por USD 1.000 millones, clave para reforzar la posición financiera del país y atender compromisos externos.

    Vencimientos, reservas y la expectativa de un waiver

    El calendario financiero inmediato agrega presión. El 1° de febrero, el Gobierno debe afrontar un pago de USD 824 millones en intereses al FMI. Fuentes del Ministerio de Economía evitaron precisar si el pago se realizará antes o después de la auditoría del organismo, y tampoco confirmaron la fecha exacta de arribo de la misión, más allá de que será durante febrero.

    Entre los economistas, el consenso apunta a que el Ejecutivo cumplirá con el vencimiento. “El Gobierno lo va a pagar y va a esperar el desembolso de USD 1.000 millones luego de la revisión”, sostuvo Fausto Spotorno, director de la consultora OJF.

    El foco central del análisis del FMI estará puesto en el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA) durante 2025. Si bien el equipo económico cumplió con las exigencias fiscales, no logró alcanzar el objetivo de reservas, lo que abre la puerta a la solicitud de un waiver (dispensa).

    En la revisión anterior, el Fondo ya había recortado de manera significativa las metas para facilitar el cumplimiento. Inicialmente, el BCRA debía cerrar el cuarto trimestre de 2025 con reservas netas positivas por USD 2.400 millones, pero el objetivo fue modificado a USD -2.600 millones. Aun así, la meta no se alcanzó, influida por la estrategia de no comprar divisas hasta tocar el piso de la banda cambiaria y, en menor medida, por ventas destinadas a contener el dólar antes de las elecciones legislativas.

    Nueva fase del programa y compras del BCRA: el punto fuerte de la revisión

    De cara a la próxima evaluación, el Banco Central llega con una posición más favorable. Desde el 1° de enero, comenzó una nueva etapa del programa económico, con bandas cambiarias ajustadas por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y un esquema de compras de dólares en función de la demanda de dinero.

    En ese marco, el BCRA compró USD 712 millones en las últimas 12 jornadas, y al 20 de enero las reservas internacionales brutas alcanzaron USD 44.874 millones, tras adquisiciones por USD 716 millones en ese período. Luego de la primera revisión, el FMI había solicitado explícitamente que la autoridad monetaria “desempeñe un papel más activo en el proceso de acumulación de reservas, incluyendo la compra de divisas según un calendario predecible”, recomendando observar experiencias de Chile, Colombia y México.

    La portavoz del organismo, Julie Kozack, celebró el inicio de esta nueva fase: “Si bien todavía es temprano, el proceso de acumulación empezó este año a un ritmo más rápido de lo previsto. Las compras del Banco Central superaron el 5% del piso del volumen diario del mercado de cambios en la mayoría de los días, lo cual es bienvenido”.

    Para 2026, las metas acordadas tras la primera revisión establecen que las reservas internacionales netas deben ubicarse en USD -3.100 millones al cierre del primer trimestre, en USD 1.600 millones al segundo trimestre y en USD 8.400 millones en diciembre, todos objetivos inferiores a los originalmente pactados.

    Lectura económica e institucional

    El respaldo discursivo de Georgieva en Davos refuerza la estrategia del Gobierno de mostrar alineamiento con el FMI y avances en los ejes centrales del programa, en especial la reconstrucción de reservas. Sin embargo, la necesidad de un waiver vuelve a poner en evidencia la fragilidad del frente externo y la dependencia de la política económica argentina de la validación periódica del organismo multilateral.

    En el corto plazo, la atención del mercado estará puesta en dos definiciones: el pago del vencimiento del 1° de febrero y el resultado de la segunda revisión, de la que depende no solo el desembolso de USD 1.000 millones, sino también la señal de continuidad y previsibilidad del programa financiero.

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    El BCRA compró USD 43 millones y el dólar cerró la semana en baja

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    En un clima de estabilidad cambiaria impulsado por la intervención oficial, el dólar mayorista cerró la semana con una baja acumulada de $10 (-0,7%), mientras el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró USD 43 millones en la última rueda y elevó las reservas internacionales a USD 44.396 millones. El escenario permitió, además, cancelar las operaciones con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos bajo el acuerdo de estabilización cambiaria por USD 20.000 millones, anunciado en octubre de 2025.

    Compras del BCRA, reservas en alza y cierre del swap con EE.UU.

    En la jornada del viernes 9 de enero de 2026, el BCRA volvió a intervenir en el mercado oficial y adquirió USD 43 millones, consolidando un saldo positivo cercano a USD 200 millones en el arranque del año. De esta manera, la autoridad monetaria encadenó su cuarto día consecutivo de compras netas, con un acumulado de USD 175 millones en los primeros cinco días hábiles de enero.

    Las reservas internacionales brutas cerraron la semana en USD 44.396 millones, en un contexto en el que el Banco Central informó que en diciembre de 2025 canceló las operaciones realizadas durante el cuarto trimestre con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, en el marco del acuerdo de estabilización cambiaria por USD 20.000 millones, anunciado el 20 de octubre de 2025.
    Ese entendimiento establecía operaciones bilaterales de swap de monedas, con el objetivo de calmar los mercados antes de las elecciones legislativas, y su cancelación fue interpretada como una señal de normalización financiera bajo la actual estrategia cambiaria.

    Evolución del dólar oficial, financieros y volumen operado

    En este contexto de pax cambiaria, el dólar mayorista avanzó $1 en la última rueda, hasta $1.465, y se mantuvo 4,9% por debajo del techo de la banda cambiaria. A pesar del rebote de las últimas jornadas, la divisa cerró la semana con una baja acumulada de $10, luego de descontar casi la mitad de la suba previa, cuando había trepado $22,50 (+1,6%).

    El dólar minorista cerró a $1.487,59 para la venta, mientras que en el Banco Nación (BNA) operó a $1.490, con una suba diaria de $5. El dólar tarjeta o turista, que suma un recargo del 30% deducible del Impuesto a las Ganancias, se ubicó en $1.937.

    En el segmento financiero, el dólar Contado con Liquidación (CCL) cotizó a $1.533,81, con un avance de 0,2%, mientras que el dólar MEP se mantuvo casi estable en $1.494,15. En el mercado de futuros, los contratos mostraron una tendencia mixta, con expectativas de un dólar en torno a $1.486,50 para fines de enero.

    Durante la rueda, el volumen operado alcanzó USD 494 millones en el segmento de contado y USD 420 millones en futuros, reflejando un mercado activo pero sin sobresaltos.

    Blue, cripto y señales del mercado informal

    En el mercado informal, el dólar blue cedió $5, hasta $1.505, mientras que el dólar cripto operó en torno a $1.523,87.
    El jueves previo, el BCRA había comprado USD 62 millones, equivalentes al 12,9% del volumen operado en MAE, reforzando la señal de presencia oficial para sostener la estabilidad.

    En paralelo, las reservas brutas mostraron un incremento semanal de USD 541 millones, aunque solo USD 38 millones se explicaron por efectos de valuación, lo que refuerza el peso de las compras genuinas de divisas en la dinámica reciente.

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