Reservas del BCRA

El Banco Central moderó las compras de divisas mientras el dólar oficial volvió a subir

Compartí esta noticia !

El Banco Central (BCRA) mantuvo este miércoles su posición compradora en el mercado de cambios, aunque con una intensidad menor a la observada en los últimos meses. La autoridad monetaria adquirió US$ 34 millones en el mercado oficial, el menor monto desde comienzos de abril, en una jornada en la que el dólar mayorista volvió a registrar una suba y las reservas internacionales retrocedieron por efecto de la valuación de los activos.

Con este resultado, el BCRA acumula compras por US$ 986 millones durante junio y un saldo neto positivo de US$ 10.655 millones en lo que va de 2026, consolidando una estrategia orientada a fortalecer las reservas internacionales de cara a los próximos vencimientos de deuda y sostener la estabilidad del mercado cambiario.

La intervención oficial representó apenas el 6% del volumen operado en el Mercado Libre de Cambios (MLC), donde se negociaron US$ 607 millones. El dato refleja un menor nivel de participación del organismo, en línea con la estrategia oficial de otorgar mayor protagonismo a la oferta y demanda privada dentro del esquema de bandas cambiarias.

Las reservas bajaron pese a las compras oficiales

A pesar del saldo comprador, las reservas brutas internacionales descendieron en US$ 147 millones y finalizaron la jornada en US$ 47.508 millones.

La caída respondió principalmente al efecto contable generado por la baja del precio internacional del oro, que retrocedió 2,3% durante la rueda y habría reducido en alrededor de US$ 200 millones el valor de los activos que integran las reservas del Banco Central.

También incidieron las variaciones de las monedas que integran la canasta de Derechos Especiales de Giro (DEG). El euro perdió 1,02% frente al dólar y la libra esterlina cayó 1,14%, mientras que el yuan avanzó apenas 0,03% y el yen registró una suba de 0,19%.

El comportamiento vuelve a poner de manifiesto que la evolución diaria de las reservas internacionales no depende exclusivamente de las compras o ventas de divisas realizadas por la autoridad monetaria, sino también de las fluctuaciones de los activos financieros que integran su cartera.

El dólar oficial extendió la recuperación

En paralelo, el mercado cambiario mostró una nueva suba del tipo de cambio oficial. El dólar mayorista avanzó $5 y cerró en $1.441,50 para la venta, consolidando la recuperación iniciada tras el feriado y manteniéndose todavía lejos del techo de la banda cambiaria, ubicado en $1.786,94.

La brecha con el dólar contado con liquidación (CCL) se redujo a aproximadamente 4,1%, uno de los niveles más bajos desde marzo, reflejando una mayor convergencia entre las distintas cotizaciones.

El volumen negociado alcanzó los US$ 606,5 millones, mientras que en el mercado de futuros predominó una tendencia alcista, con incrementos de hasta 0,4% en los contratos correspondientes a 2026.

Las expectativas del mercado continúan mostrando un sendero de depreciación moderada. Los contratos proyectan un dólar mayorista en torno a los $1.449,50 para el cierre de junio y cercano a los $1.617 hacia fines de 2026.

Los dólares financieros mantuvieron una brecha acotada

En el segmento minorista, el dólar cerró en $1.460 para la venta en el Banco Nación, llevando la cotización del dólar tarjeta a $1.898. De acuerdo con el promedio relevado por el Banco Central entre las entidades financieras, el tipo de cambio minorista se ubicó en $1.461,27.

Entre las cotizaciones financieras, el contado con liquidación finalizó en $1.499,68 y el dólar MEP en $1.455,80, mientras que el dólar blue avanzó $5 hasta los $1.475.

Los analistas atribuyen la estabilidad relativa del mercado a una combinación de factores: una mayor oferta de divisas proveniente de las exportaciones, el ingreso de dólares del sector energético y minero y una menor demanda del sector privado, en un contexto donde el Banco Central continúa acumulando reservas, aunque con intervenciones más moderadas que las registradas durante abril y mayo.

La evolución de la liquidación del complejo agroexportador, el comportamiento de la demanda privada de divisas y el ritmo de acumulación de reservas seguirán siendo las principales variables bajo seguimiento del mercado durante las próximas semanas.

Compartí esta noticia !

El Banco Central resiste la auditoría sobre el oro enviado al exterior

Compartí esta noticia !

A casi dos años del primer traslado de lingotes de oro al exterior, el Banco Central mantiene bloqueado el intento de auditoría sobre esas operaciones y tensiona su relación con los organismos de control del Estado. La entidad conducida por Santiago Bausili continúa sin entregar la documentación requerida por la Auditoría General de la Nación (AGN), incluso después de que la Justicia ordenara responder los pedidos de acceso a la información pública.

El episodio no es menor dentro de la arquitectura institucional del país. En juego está la capacidad de los órganos de control vinculados al Congreso para supervisar la administración de las reservas internacionales del Banco Central, uno de los activos más sensibles de la política económica.

Según fuentes vinculadas a la AGN, el organismo aún no recibió precisiones sobre dónde se encuentra el oro enviado al exterior ni bajo qué condiciones se realizó la operación, lo que impide avanzar con el trabajo técnico de auditoría.

La tensión abre una pregunta de fondo: si el Banco Central puede limitar el acceso a la información sobre una operación vinculada a las reservas o si debe someterse plenamente a los mecanismos de control institucional.

Transferencias de lingotes y documentación ausente

El origen del conflicto se remonta a cuatro transferencias de oro realizadas en 2024, que la AGN identificó en la documentación oficial. Las fechas registradas son 18 de junio, 2 de julio, 31 de julio y 13 de agosto de ese año.

En cada envío se trasladaron 250 lingotes de oro.

Cuando el organismo de control intentó iniciar la auditoría, solicitó documentación básica para reconstruir el procedimiento administrativo y financiero de las operaciones. Entre los materiales requeridos se encontraban actas, dictámenes e informes internos.

Sin embargo, el Banco Central no entregó esa información. Según lo reconstruido por fuentes cercanas al proceso, el argumento central de la entidad fue el carácter confidencial y reservado de los expedientes vinculados a las reservas internacionales.

La respuesta del Central introdujo además un elemento inesperado: en notas internas enviadas al organismo de control sostuvo que no existen contratos de colocación de los lingotes con el Banco de Pagos Internacionales (BIS) ni con otros depositarios del exterior, ni en la actualidad ni al cierre de 2024.

La afirmación complica la reconstrucción administrativa de las transferencias y alimenta la controversia sobre el alcance real de la operación.

El límite del control parlamentario

La AGN es el órgano técnico encargado de auditar la administración del sector público y depende institucionalmente del Congreso de la Nación. Por ese motivo, el conflicto con el Banco Central adquiere una dimensión política que excede la discusión técnica.

A fines de 2025, cuando el organismo todavía no tenía completo su cuerpo de auditores, su conducción —encabezada por Juan Manuel Olmos— optó por elevar el caso a la Comisión Bicameral Revisora de Cuentas Mixta del Congreso, sugiriendo que se evaluaran medidas legales para garantizar el acceso a la información.

Ese paso marcó el ingreso formal del conflicto en la arena parlamentaria.

Con la posterior designación de los auditores faltantes, la AGN recuperó plenas facultades institucionales para avanzar con acciones legales destinadas a exigir al Banco Central la documentación necesaria para la auditoría.

Confidencialidad versus control público

El Banco Central sostiene que la información solicitada tiene carácter secreto y confidencial y que se encuentra en expedientes reservados. Bajo ese argumento, el organismo ofreció una modalidad de acceso restringido: permitir que los auditores revisen los documentos desde computadoras del propio Central.

El problema es que esa propuesta impide copiar, fotografiar o tomar notas, lo que en la práctica imposibilita construir evidencia documental para un informe técnico.

Para el equipo de la AGN, esa limitación convierte el acceso en un ejercicio meramente visual, insuficiente para respaldar una auditoría formal.

La discusión gira en torno a un punto clave del sistema de control público: si un organismo auditado puede imponer condiciones que vuelvan impracticable el trabajo de fiscalización.

El argumento final del Banco Central

Cuando la AGN evaluó aceptar parcialmente las condiciones propuestas por el Banco Central, apareció una nueva objeción.

La entidad sostuvo que no existe ningún contrato que pueda ser auditado, lo que según su interpretación dejaría sin objeto el análisis técnico solicitado por el organismo de control.

“Los informes del servicio jurídico del BCRA respecto de cada contrato no se han tenido que elaborar ya que no hay contratos”, indicaron desde el Central.

Ese planteo refuerza el carácter atípico del caso. En operaciones financieras vinculadas a reservas internacionales, la existencia de acuerdos formales suele constituir la base documental para cualquier auditoría posterior.

Antecedentes que tensionan el argumento oficial

Desde la AGN señalan que existen antecedentes recientes que contradicen la negativa del Banco Central.

En 2024, el organismo aprobó el informe titulado “Procedimientos empleados por el BCRA para la administración de reservas internacionales”, una auditoría que incluyó el análisis de la totalidad de las reservas del Central, no solo del oro.

En esa oportunidad, el Banco Central proporcionó la información solicitada para la revisión técnica.

La diferencia de criterios entre aquel proceso y el actual refuerza la percepción dentro del organismo de control de que el conflicto responde más a una decisión institucional que a una limitación operativa.

La intervención judicial

El caso también ingresó en el terreno judicial. El 22 de diciembre del año pasado, la Cámara Contencioso Administrativo Federal ordenó al Banco Central que responda los pedidos de acceso a la información pública relacionados con el traslado de los lingotes.

A pesar de esa resolución, la AGN sostiene que no recibió la documentación necesaria para avanzar con la auditoría.

El incumplimiento o la demora en la respuesta abre un nuevo frente institucional que podría derivar en medidas judiciales adicionales si el conflicto se prolonga.

Un episodio que pone en juego el sistema de control del Estado

Más allá del destino específico del oro, el conflicto expone una discusión más amplia sobre el funcionamiento de los organismos de control en la estructura del Estado.

El Banco Central, por su autonomía institucional, mantiene una posición particular dentro de la administración pública. Pero la AGN tiene mandato constitucional para auditar la gestión de los recursos públicos, incluidas las reservas.

El choque entre ambos criterios deja en evidencia una zona gris del sistema institucional: hasta dónde llega la confidencialidad financiera y dónde comienza el control parlamentario.

Un frente que todavía no se cerró

Con la AGN nuevamente integrada y con el antecedente de una orden judicial vigente, el conflicto parece lejos de resolverse.

En las próximas semanas se definirá si el organismo de control avanza con nuevas acciones legales o si el Banco Central modifica su posición y habilita el acceso pleno a la documentación.

Lo que está en juego no es solo el seguimiento de una operación puntual. También se discute el alcance real de los mecanismos de control sobre uno de los activos estratégicos del país: las reservas internacionales.

La historia, por ahora, sigue abierta.

Compartí esta noticia !

El Banco Central profundiza la contracción monetaria: cae la base y el dinero en circulación mientras crecen reservas y crédito hipotecario

Compartí esta noticia !

La política monetaria del Banco Central de la República Argentina volvió a mostrar en febrero una señal clara de endurecimiento: menos pesos en la economía, compras de dólares que fortalecen reservas y un crédito que empieza a mostrar comportamientos divergentes según el sector. El Informe Monetario Mensual de febrero de 2026, cuyo cierre estadístico fue el 6 de marzo, revela que la base monetaria cayó 0,8% en términos reales y que el agregado monetario amplio M3 privado se contrajo 1,1%, reflejando una menor demanda de dinero y una estrategia de absorción de liquidez.

Al mismo tiempo, la autoridad monetaria compró USD 1.557 millones en el mes y acumuló USD 2.715 millones en el primer bimestre, lo que impulsó el crecimiento de reservas internacionales hasta USD 45.566 millones. En paralelo, el crédito al sector privado dejó de expandirse en términos reales después de dos meses de crecimiento.

El cuadro general plantea una pregunta relevante para la economía argentina: si la estrategia de contracción monetaria puede sostener la estabilidad financiera sin frenar la incipiente recuperación del crédito y la actividad.

Menos pesos en la economía: el Banco Central mantiene el sesgo contractivo

El informe confirma que la política monetaria mantiene un sesgo restrictivo. Durante febrero, la Base Monetaria se redujo en $1,8 billones entre fines de enero y fines de febrero, acumulando seis meses consecutivos de contracción real.

El principal factor detrás de esta dinámica fue el impacto de las operaciones fiscales. En particular, el Tesoro depositó en su cuenta del Banco Central recursos obtenidos en licitaciones de deuda, lo que absorbió liquidez del sistema financiero. Además, la autoridad monetaria realizó operaciones en el mercado secundario que reforzaron ese efecto contractivo.

Aunque el Banco Central compró divisas al sector privado —una operación que normalmente expande la cantidad de dinero— ese impacto quedó neutralizado por las operaciones fiscales y financieras. El resultado fue una reducción del dinero disponible en términos reales.

Esta estrategia se reflejó también en los agregados monetarios. El M3 privado, que incluye circulante y depósitos del sector privado, cayó 1,1% real en febrero y se ubicó en 12,6% del PIB, un nivel apenas superior al mínimo observado en abril de 2024.

La contracción se concentró en los medios de pago —especialmente depósitos transaccionales— mientras que los depósitos a plazo y las colocaciones remuneradas mostraron variaciones marginales.

Reservas en alza y depósitos en dólares en máximos

Mientras el dinero en pesos se contrae, el balance en moneda extranjera del sistema financiero muestra una tendencia opuesta.

Las reservas internacionales cerraron febrero en USD 45.566 millones, con un incremento mensual de USD 1.062 millones. El principal factor fue la compra de divisas del Banco Central en el mercado, aunque también contribuyó la suba del precio del oro.

El informe también muestra un crecimiento sostenido del ahorro en dólares dentro del sistema financiero: Los depósitos en dólares del sector privado alcanzaron USD 38.367 millones, un máximo histórico reciente, con una suba interanual del 24%. Los préstamos en dólares al sector privado crecieron 50% interanual, hasta USD 20.245 millones.

Este comportamiento refleja un sistema financiero con mayor profundidad en moneda extranjera, un fenómeno que convive con la contracción monetaria en pesos.

Crédito: estabilidad general y divergencias entre sectores

El crédito en pesos al sector privado se mantuvo estable en términos reales durante febrero, luego de dos meses de expansión. En términos interanuales, sin embargo, el financiamiento muestra una recuperación significativa: creció 19,8% real y representa 8,9% del PIB.

El informe identifica dinámicas distintas según el tipo de financiamiento:

Crédito comercial: Creció 1,3% real mensual, con impulso de los documentos para capital de trabajo.

Crédito hipotecario: Continúa la tendencia expansiva con 1,4% de crecimiento real mensual. En términos interanuales se disparó 141,2%, impulsado principalmente por préstamos ajustados por UVA.

Crédito al consumo: Cayó 0,6% real en febrero, debido a bajas en préstamos personales y financiamiento con tarjetas.

El contraste sugiere que el crédito vinculado a inversión o vivienda muestra mayor resiliencia que el consumo financiado, un patrón habitual en etapas de política monetaria restrictiva.

Tipo de cambio y tasas: señales de estabilidad monetaria

El informe también señala que el tipo de cambio nominal cerró febrero en $1.409 por dólar, ubicándose por debajo del límite superior de la banda de flotación cambiaria.

En paralelo, las tasas de interés de corto plazo mostraron cierta volatilidad durante el mes, con un aumento a mediados de febrero que luego se revirtió. La tasa mayorista TAMAR para depósitos a plazo fijo se ubicó en torno al 31,1% nominal anual al cierre del período.

Este comportamiento sugiere que el mercado monetario mantiene niveles de liquidez relativamente controlados.

La estrategia monetaria en perspectiva

Los datos de febrero muestran un esquema monetario que combina tres pilares: Contracción real del dinero en circulación para sostener la estabilidad nominal. Acumulación de reservas mediante compras de divisas. Y recuperación gradual del crédito, aunque con diferencias entre segmentos.

    La señal institucional es clara: el Banco Central busca consolidar un régimen de disciplina monetaria mientras intenta sostener el funcionamiento del sistema financiero.

    Sin embargo, el verdadero test de la estrategia no está en las estadísticas mensuales sino en la dinámica de los próximos meses. La evolución del crédito, la estabilidad del mercado cambiario y la capacidad de mantener reservas en crecimiento marcarán si el actual equilibrio monetario logra sostenerse sin frenar la actividad económica.

    Informe Monetario Mensual Febrero de 2026 by CristianMilciades

    Compartí esta noticia !

    El Gobierno baja tasas y aumenta la intervención cambiaria para contener al dólar en el inicio de marzo

    Compartí esta noticia !

    El inicio de marzo expone un nuevo movimiento táctico en la política económica: el Gobierno redujo las tasas de interés en pesos y al mismo tiempo intensificó su intervención cambiaria para contener la presión sobre el dólar. El tipo de cambio oficial cerró la semana en $1.416, con una suba de 1,4% semanal, mientras el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Tesoro volvieron a operar activamente en distintos segmentos del mercado.

    El diagnóstico, elaborado por la consultora Ecolatina, muestra una dinámica que empieza a definir el tono del frente monetario: menor tasa en pesos, mayor liquidez y presencia oficial en los mercados para evitar un salto cambiario. La pregunta que sobrevuela la estrategia es si el equipo económico podrá sostener ese equilibrio en un contexto de demanda de dinero debilitada y actividad interna aún incierta.

    Baja la tasa y sube la intervención

    Inicia un marzo con una serie de movimientos en el plano cambiario-monetario. El tipo de cambio de cambio se estabilizó por encima de los $1.400 que registró la semana previa, cerrando en la jornada de hoy en $1.416 (+1,4% semanal).

    El reciente cambio de estrategia que motivó una baja de las tasas de interés en pesos y un aumento del dólar produjo una intervención de las autoridades económicas. El Tesoro reapareció en el mercado de cambios vendiendo divisas y el BCRA volvió a intervenir en el dollar linked. De todas formas, las operaciones por el momento no afectaron una liquidez bancaria que luce holgada y las tasas se mantienen en torno al 20% TNA. En otro orden, con datos por febrero cerrado la Base Monetaria volvió a caer nominalmente, producto de una esterilización de las compras de dólares vía BCRA (Pases y mercado secundario) y el Tesoro (licitaciones y superávit fiscal). En este sentido, la compra de divisas está siendo contra mayor deuda pública. Esto ocurre porque la demanda de dinero nominal y real no logra recuperarse.

    Para que el programa de compras prosiga sin sobresaltos, será fundamental mantener las expectativas de devaluación a raya, máxime en un año donde los drivers de la actividad interna (y la demanda de dinero que tiene como contrapartida) cada vez están menos claros. Asimismo, para que esta estrategia sea más sostenible en el tiempo será clave retornar a los mercados internacionales de deuda para despejar el perfil de vencimientos en moneda dura y robustecer las perspectivas de Reservas del BCRA. 

    Inicia un marzo con una serie de movimientos en el plano cambiario-monetario. El tipo de cambio se estabilizó por encima de los $1.400 que registró la semana previa, cerrando en la jornada de hoy en $1.416 (+1,4% semanal). No obstante, con un techo de la banda aumentando el ritmo de deslizamiento (ajusta a la inflación de 2,9% de enero) la distancia a la banda superior se mantiene en torno al 15% que viene oscilando desde finales de febrero.

    Detrás de esta suba, se evidenciaron movimientos en tándem del BCRA y el Tesoro. Mencionábamos la semana pasada que desde mediados de febrero se notó un cambio en la estrategia monetaria, con las autoridades inyectando con mayor determinación liquidez en el mercado (vía licitación de Finanzas y operaciones del BCRA) para contener una tasa en pesos que se posicionó por encima del 40% TNA (hoy en 20% TNA) a costa de un aumento del tipo de cambio.

    Respecto al aumento del dólar, se superpuso a esta recalibración monetaria un mayor ruido externo tras los episodios y la escalada bélica de medio oriente, que repercutió en la cotización de las divisas. En concreto, el dólar actuó como refugió global y subió 1,6% en términos nominales en la semana, revirtiendo la tendencia que venían presentando las monedas emergentes. Por caso, Brasil se depreció nominalmente 2,4% desde la irrupción del conflicto, corrigiendo parcialmente la apreciación que venía presentando a lo largo del 2026 (+7%).

    En este contexto, el Tesoro reapareció en el mercado de cambios. El pasado 23 de febrero los depósitos del Tesoro en dólares subieron USD 119 M, al tiempo que los depósitos en pesos (expresados en dólares) bajaron USD 132 M, por lo que estimamos que las compras fueron por al menos USD 126 M. Sin vencimientos relevantes por delante, lo importante ocurrió luego: durante las tres ruedas posteriores, el Tesoro se desprendió de la misma cifra en el mercado cambiario, justo en momento donde el dólar (producto de la recalibración mencionada) acumuló un alza del 2,7%.

    Por estas razones, estimamos que la estrategia fue contener la presión alcista de la divisa en un contexto donde el equipo económico apostó por lanzar más liquidez al mercado. Y decimos esto porque, a pesar de que por esas fechas se producían vencimientos de deuda en dólares provinciales (puntualmente Buenos Aires por poco más de USD 350 M), no se registraron movimientos inusuales en los depósitos en dólares del sector público. Por el contrario, a finales de febrero se redujeron USD 355 M, indicando que los mencionados vencimientos se cancelaron con depósitos prexistentes (es decir, las provincias no salieron “a demandar”).

    En cuanto al BCRA, habría vuelto a ofrecer cobertura cambiaria en el mercado. En una semana atravesada por el ruido externo, se registraron operaciones inusualmente elevadas en la curva de dólar linked (en especial en el instrumento con vencimiento a abril), lo que indicaría que la autoridad monetaria optó por contener el alza en el dólar oficial y por retirar parcialmente la liquidez inyectada a finales de febrero.

    Más allá de ello, hasta el momento las operaciones no fueron de una magnitud suficiente para afectar a las tasas en pesos, que se mantuvieron en el orden del 20% TNA. De hecho, el colchón de liquidez luce lo suficientemente “holgado” para que los bancos puedan administrar con comodidad las obligaciones de encajes en pesos. Visto en números, luego de que los Pases que tienen las entidades con el Central se ubicaran al cierre de febrero en $2,6 bn (día donde el Tesoro inyectaba los $0,5 bn correspondientes a la subasta), el stock por dichas operaciones se redujo hasta los $0,98 bn al 4 de marzo (último dato disponible). En contraposición, la obligación de integración en pesos en el BCRA subió en la misma cuantía durante el mismo lapso. Por lo tanto, los bancos cuentan con una liquidez suficiente para rotar desde Pases a encajes y cumplimentar las obligaciones, y un colchón de liquidez cercano al $1 bn (más del doble de lo que exhibieron en gran parte de febrero).

    En otro orden, con datos monetarios cerrados por febrero podemos confirmar que la estrategia de compra de divisas del Central a cambio de deuda pública se mantuvo firme. De hecho, lejos de ello la estrategia se profundizó. Yendo al detalle, la Base Monetaria cayó $1,8 bn en términos corrientes durante el segundo mes del año, producto principalmente de una mayor esterilización del BCRA mediante la rueda de simultáneas (-$3,5 bn) de los pesos emitidos por las compras de divisas (+$2,2 bn) y en menor medida del rollover obtenido por Finanzas (-$1,2 bn).

    El cambio respecto a enero es que la inyección de liquidez de mediados de febrero implicó que la autoridad monetaria tenga una postura expansiva en el mercado secundario (al menos +$0,5 bn) y, por lo tanto, las compras en el MULC no tuvieron como contrapartida la cobertura cambiaria ofrecida en aquel entonces. Respecto a esto, habrá que ver si la reciente nueva intervención en dollar linked se convierte en una postura sistemática u obedece a factores puntuales debido a la coyuntura internacional.

    Parte de esta estrategia obedece a una demanda de dinero que no termina de aparecer. Los diferentes agregados monetarios (proxy de la demanda dinero) cayeron en mayor medida durante el mes pasado. El M2 Privado Transaccional (circulante + depósitos no remunerados) cayó a 0,2% mensual sin estacionalidad y el M3 Privado (M2 + plazos fijos) descendió 1,1% s.e., mientras que el M2 Privado (circulante + depósitos sin excluir remunerados) fue el único en subir (+0,7% s.e.).

    El punto está en que sin una recuperación de la actividad interna y el consumo no habrá demanda que compense la emisión de Base. Los indicadores de consumo (autos, escrituras, etc.) no terminan de despegar y el panorama del crédito no luce alentador (moras históricamente elevadas), sumado a una actividad anclada principalmente en actividades primarias que no dan espacio a que emerja una demanda de dinero por motivos transaccionales en el corto plazo. Incluso, el leve “oxígeno” para actividades domésticas que puede implicar la reciente suba del tipo de cambio no tuvo como contrapartida una depreciación real. De hecho, se apreció, fruto de la aceleración de la inflación y una depreciación nominal que estuvo por debajo de los socios comerciales (nos apreciamos 2% con Brasil desde el conflicto en medio oriente).

    Para peor, la demanda nominal de dinero no tiene una recuperación clara. El M2 Privado transaccional y el M2 Privado acumulan una baja del 2,0% y 4,7% en lo que va de 2026, respectivamente, mientras que el M3 fue el único que creció (+1,6%) fruto del comportamiento de los plazos fijos (+9,9%) que fueron constituidos a una tasa de interés real en terreno positivo. Es decir, la demanda de pesos no está apareciendo ni siquiera para convalidar un contexto de mayores precios (necesito más $ para comprar la misma cantidad), algo que está detrás del cálculo de las compras por USD 10.000 M que estimó el BCRA en el relanzamiento del programa.

    En suma, la política monetaria es contractiva. La inyección de pesos por compra de divisas se las esteriliza en mayor cuantía mediante las operaciones del Central (Pases + mercado secundario) y el Tesoro (licitaciones y superávit fiscal). Para que el programa de compras prosiga sin sobresaltos, será fundamental mantener las expectativas de devaluación a raya, máxime en un año donde los drivers de la actividad interna (y la demanda de dinero que tiene como contrapartida) cada vez están menos claros. Asimismo, para que esta estrategia sea más sostenible en el tiempo será clave retornar a los mercados internacionales de deuda para despejar el perfil de vencimientos en moneda dura y robustecer las perspectivas de Reservas del BCRA.  

    Sube del dólar oficial

    El tipo de cambio spot finalizó en $1.416 (+1,4% semanal). Por otro lado, el BCRA compró USD 291 M en la semana y las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se ubicarían en terreno negativo por USD 500 M.

    La brecha cambiaria se estabiliza

    Los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista subió 0,7% ($1.436) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar CCL operado con CEDEARs ascendió 1,3% ($1.479) y, por el contrario, el dólar MEP operado con AL30 se redujo 0,4% ($1.431) y el blue bajó 0,7% ($1.415). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 2%.

    Los futuros de dólar suben

    Los contratos a futuro del dólar acompañaron al movimiento del spot. En detalle, los contratos con vencimiento entre marzo a mayo subieron 0,5% y aquellos con vencimiento desde junio 2026 aumentaron 0,7%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación del +1,7%, +4,0% y +6,3% para marzo, abril y mayo, respectivamente.

    Compartí esta noticia !

    El precio del oro golpeó a las reservas y el BCRA cerró enero con una fuerte baja diaria

    Compartí esta noticia !

    Las reservas internacionales del Banco Central (BCRA) registraron una fuerte caída en el último día de enero, como consecuencia directa de la baja del 9% en el precio del oro y de los ajustes contables habituales de cierre de mes por parte de las entidades financieras, movimientos que suelen revertirse en la rueda siguiente. Como resultado, las reservas brutas internacionales se hundieron USD 1.738 millones y cerraron la jornada en USD 44.502 millones, perforando el umbral de los USD 45.000 millones.

    El retroceso se produjo a pesar de que la autoridad monetaria volvió a cerrar una jornada con compras netas en el mercado cambiario, consolidando su vigésima rueda compradora consecutiva y acumulando en enero adquisiciones por USD 1.157 millones, en el marco de su programa de atesoramiento de reservas.

    El impacto de la caída del oro y los ajustes de cierre de mes

    La principal explicación del desplome diario de las reservas estuvo vinculada a la fuerte corrección del precio del oro, que cayó 9%, un activo que forma parte del stock de reservas del BCRA y cuya valuación impacta de manera directa sobre el nivel de activos internacionales.

    A este factor se sumaron los ajustes de cierre de período realizados por las entidades financieras, movimientos contables que suelen observarse al final de cada mes y que, según el comportamiento habitual, tienden a revertirse en la primera rueda hábil siguiente. No obstante, en esta oportunidad, la combinación de ambos elementos generó una baja significativa en el nivel de reservas brutas.

    Pese a este retroceso puntual, el balance mensual de los activos internacionales cerró enero con un crecimiento de USD 3.337 millones, reflejando que la caída del último día no anuló la mejora acumulada a lo largo del mes.

    Compras del BCRA, resultado mensual y señales para el mercado

    En el frente cambiario, el Banco Central compró USD 23 millones en la última rueda de la semana, lo que le permitió cerrar ese tramo con un saldo positivo de USD 179 millones. De esta manera, enero concluyó con un resultado neto comprador de USD 1.157 millones, superando los USD 1.100 millones de adquisiciones durante el mes.

    El desempeño del BCRA en el mercado de cambios se dio en paralelo con una evolución favorable de los activos financieros. Los bonos acumularon subas durante enero, en línea con el programa de atesoramiento de reservas, aunque mostraron bajas marginales en las últimas dos ruedas del mes.

    Desde el punto de vista económico e institucional, la dinámica de enero deja una señal mixta. Por un lado, el Banco Central logró sostener un ritmo consistente de compras netas, fortaleciendo su posición cambiaria. Por otro, la volatilidad en el precio del oro y los efectos contables de fin de mes evidencian la sensibilidad del nivel de reservas brutas a factores externos y de valuación, aun en un contexto de saldo comprador sostenido.

    Compartí esta noticia !

    Categorías

    Solverwp- WordPress Theme and Plugin