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El Banco Central refinanció US$6.000 millones con bancos internacionales y despejó vencimientos hasta 2028

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) dio un nuevo paso en su estrategia de fortalecimiento del balance al refinanciar la totalidad de sus operaciones de pase pasivo (REPO) con bancos internacionales por US$6.000 millones. La operación no incrementa el endeudamiento de la entidad, pero sí modifica sustancialmente el perfil de vencimientos, al trasladar los compromisos previstos para 2026 y 2027 hacia septiembre de 2028, un horizonte que deja las obligaciones fuera del calendario electoral nacional.

La decisión oficializada este viernes constituye una señal relevante para los mercados financieros porque mejora la liquidez en moneda extranjera del Banco Central y reduce las necesidades de refinanciamiento durante los próximos dos años, un período que coincide con el proceso electoral que culminará con la elección presidencial de 2027.

Según informó la autoridad monetaria, el nuevo acuerdo fue suscripto con diez bancos internacionales de primera línea, ampliando la cantidad de entidades participantes respecto de operaciones anteriores y obteniendo, además, una reducción en el costo de financiamiento.

La refinanciación se instrumentó mediante la utilización de títulos BONAR que integran la cartera del BCRA como garantía de la operación. El nuevo préstamo tendrá vencimiento en septiembre de 2028 y devengará una tasa equivalente a la SOFR en dólares más un spread de 4%, nivel que el organismo destacó como una mejora respecto de colocaciones previas.

Más liquidez y menor presión sobre el calendario financiero

Desde la entidad presidida por Santiago Bausili explicaron que la operación permite eliminar completamente los vencimientos de REPO previstos para 2026 y 2027, fortaleciendo la posición de liquidez en divisas y otorgando mayor previsibilidad al flujo de dólares del Banco Central.

El objetivo es reducir la presión financiera sobre el organismo en un período considerado clave para la estabilidad macroeconómica, otorgándole mayor capacidad de intervención ante eventuales tensiones cambiarias y consolidando el proceso de saneamiento de su balance.

La autoridad monetaria sostuvo además que el resultado de la licitación confirmó el interés de los mercados internacionales por los activos argentinos. En la subasta realizada el 30 de junio recibió ofertas por US$8.250 millones, cifra que superó ampliamente el monto finalmente adjudicado de US$6.000 millones.

Para el Gobierno, esa sobredemanda constituye una señal de confianza de las entidades financieras internacionales en el programa económico y en la evolución del balance del Banco Central, uno de los principales objetivos de la actual política monetaria.

Una estrategia para mejorar el perfil de deuda

Los préstamos REPO funcionan como financiamiento garantizado mediante títulos públicos. En este caso, el Banco Central canceló íntegramente las operaciones vigentes y tomó un nuevo crédito por el mismo monto, sin incrementar el stock de deuda, pero extendiendo considerablemente los plazos de repago.

La maniobra permite aliviar el cronograma financiero de corto y mediano plazo y evita que el organismo deba enfrentar importantes vencimientos durante los próximos dos años, cuando también se concentrarán compromisos del Tesoro Nacional y un escenario político atravesado por el proceso electoral.

Desde el BCRA remarcaron que la operación forma parte de una estrategia más amplia orientada a fortalecer el equilibrio macroeconómico, mejorar la calidad del balance de la institución y consolidar un marco de estabilidad financiera.

En ese contexto, la entidad ratificó que continuará implementando medidas destinadas a reforzar su posición patrimonial, administrar con mayor previsibilidad sus necesidades de divisas y contribuir al funcionamiento ordenado del mercado cambiario.

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El dólar oficial volvió a subir, pero se mantiene lejos del techo de la banda

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Tras cinco ruedas consecutivas de bajas, el dólar oficial retomó la senda alcista, aunque sin alterar el escenario de relativa estabilidad cambiaria que domina al mercado desde las últimas semanas. El tipo de cambio mayorista avanzó hasta los $1.436,50, todavía muy por debajo del límite superior del esquema de bandas y en un contexto donde la oferta de divisas continúa superando la demanda.

La dinámica cambiaria mantiene bajo seguimiento a operadores e inversores, que ahora concentran la atención en tres variables determinantes para la segunda mitad del año: el ritmo de liquidación de las exportaciones agropecuarias, el incremento esperado en la demanda de dólares por los viajes vinculados al Mundial y la estrategia del Banco Central para continuar acumulando reservas sin alterar el funcionamiento del mercado.

El dólar mayorista subió $8,50 y cerró en $1.436,50, recuperando parte de la caída de $12 registrada durante la semana anterior, la primera baja semanal desde mediados de mayo. Aun así, la cotización permanece con un amplio margen respecto del techo de la banda cambiaria, ubicado en $1.785,41, lo que deja una distancia cercana al 24,3%. La jornada estuvo acompañada por un elevado nivel de operaciones, con un volumen superior a los 723 millones de dólares en el mercado de contado.

En el segmento minorista, el Banco Nación ubicó la cotización en $1.455 para la venta, mientras que el promedio relevado por el Banco Central alcanzó los $1.453,61. Con ese valor, el dólar tarjeta se posicionó en torno a los $1.885.

Los tipos de cambio financieros también registraron leves avances. El contado con liquidación cerró en $1.497,16 y el dólar MEP en $1.453,91, manteniendo una brecha reducida respecto del oficial. El dólar blue, por su parte, avanzó $10 hasta los $1.470.

Las operaciones en el mercado de futuros reflejan que los inversores continúan descontando una depreciación gradual del peso. Los contratos proyectan un dólar mayorista de aproximadamente $1.446 para fines de junio y cercano a $1.613 hacia diciembre, mientras que las estimaciones relevadas por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubican la cotización en torno a los $1.658 al cierre del año.

De cumplirse esas previsiones, el tipo de cambio avanzaría alrededor del 14,5% durante 2026, un ritmo inferior al de la inflación proyectada, consolidando el esquema de apreciación cambiaria que caracteriza al actual programa económico.

La acumulación de reservas gana impulso

El Banco Central continúa fortaleciendo su posición externa. Luego de adquirir USD 121 millones el miércoles y otros USD 73 millones el jueves, el saldo positivo acumulado durante junio asciende a USD 823 millones.

Sin embargo, detrás de esa mejora aparecen factores estructurales que van más allá de la intervención oficial.

Un informe elaborado por Estudios Económicos del Banco Provincia sostiene que la menor actividad industrial se convirtió en un aliado inesperado del proceso de acumulación de reservas. Entre enero y la primera mitad de junio, la autoridad monetaria compró más de USD 10.000 millones, uno de los mejores desempeños de los últimos años.

La contracara de ese proceso es una fuerte reducción en la demanda de dólares para importar insumos industriales. Según el informe, el déficit cambiario del sector manufacturero se redujo prácticamente a la mitad debido a la menor actividad económica y no como consecuencia de un incremento de las exportaciones.

El Índice de Producción Industrial (IPI) refleja una caída del 11,5% respecto de la primera mitad de 2023, con bajas especialmente pronunciadas en los sectores textil, maquinaria y equipos, industria automotriz y caucho y plástico.

Energía y minería consolidan un nuevo motor de ingreso de divisas

Mientras la industria reduce su demanda de dólares, otros sectores comenzaron a ocupar un lugar cada vez más relevante en la generación de divisas.

Entre enero y abril, el complejo energético y minero acumuló un superávit comercial cercano a los USD 8.200 millones, equivalente a aproximadamente el 85% del aporte generado por el complejo agropecuario durante el mismo período.

Esta diversificación de las fuentes de ingreso de dólares constituye uno de los cambios estructurales más importantes de la balanza externa argentina y explica parte de la estabilidad cambiaria observada en los últimos meses.

Los analistas coinciden en que el actual equilibrio cambiario responde a una combinación de factores que hoy juegan a favor del Gobierno: una elevada liquidación de exportaciones agroindustriales, el creciente aporte de energía y minería, una demanda industrial deprimida y la continuidad de las compras oficiales de divisas.

No obstante, el verdadero desafío aparecerá durante el segundo semestre. A medida que disminuya el ritmo de liquidación del agro y aumente la demanda privada de dólares —tanto para turismo como para ahorro— el mercado pondrá a prueba la capacidad del Banco Central para sostener la estabilidad cambiaria sin recurrir a intervenciones de mayor magnitud.

En ese escenario, la evolución del tipo de cambio dependerá menos de las compras oficiales y más de la capacidad de la economía para seguir generando dólares genuinos mediante exportaciones y mantener contenida la demanda de divisas en un contexto de recuperación económica.

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El Banco Central compró US$ 50 millones y las reservas quedaron en US$ 47.419 millones

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El Banco Central compró este viernes US$ 50 millones y las reservas quedaron en US$ 47.419 millones.

Las reservas tuvieron un retroceso como consecuencia de distintos pagos y reacomodamiento de cotizaciones.

El jueves, las reservas internacionales brutas del Banco Central (BCRA) habían subido.

La autoridad monetaria mantuvo el saldo comprador, aunque moderó el ritmo de intervención en el mercado oficial.

El BCRA llevó el acumulado de compras en junio a US$ 873 millones. 

En lo que va de 2026, las compras netas ya ascienden a US$ 11.542 millones, por encima del piso de la meta anual de acumulación de reservas, fijado en US$ 10.000 millones.__IP__

Aunque el Banco Central ya superó el objetivo inicial de compras para todo el año, el mercado sigue mirando cuánto de esas adquisiciones logra traducirse en una recomposición sostenida de las reservas brutas y netas.

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El Banco Central compro 447 millones de dólares y acumula 96 jornadas como comprador

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) lleva 96 días consecutivos con resultado positivo en sus intervenciones cambiarias, producto de acuerdos alcanzados con bancos, empresas y organismos públicos. El jueves, la entidad sumó 447 millones de dólares, la segunda compra más alta del año, con lo que el acumulado anual supera los USD 9.600 millones, cifra que representa más del 96% de la meta de compras de divisas para este año.

Desde que se implementó el nuevo marco monetario en enero, el BCRA incorporó 9.681 millones de dólares. El mes con mayor actividad fue abril, con adquisiciones por USD 2.769 millones, y solo el 2 de enero no hubo operaciones. Solo se había registrado una adquisición más alta el pasado 10 de abril por 457 millones de dólares.

“Con la compra de hoy, el BCRA llega a 96 ruedas consecutivas comprando divisas, la tercer mejor racha de la historia. Y lo hizo de gran manera, comprando USD 447 millones”, señaló Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex.

En mayo, el ritmo de compras diarias fue inferior a 100 millones de dólares durante los primeros días, aunque se aceleró en las semanas recientes. En la última semana, el BCRA adquirió 909 millones y el total del mes ascendió a 2.526 millones de dólares.

Desde el Ministerio de Economía señalaron que los ingresos principales de la cosecha agrícola todavía no aparecieron en el mercado, lo que podría traducirse en un aumento de la oferta de divisas y otorgar un mayor margen de maniobra al Central en el corto plazo.

Hasta el momento, el BCRA alcanzó el 96% de la meta anual de compras. Durante el primer trimestre, la demanda del Tesoro para cubrir obligaciones financieras restringió el aumento neto de reservas. Para sostener la acumulación, el Central impulsó la emisión de pesos sin esterilizar, mientras que el Tesoro absorbió ese excedente mediante deuda en moneda local, con el objetivo de estabilizar la cotización del dólar y frenar la inflación.

Las proyecciones oficiales ubican el saldo neto de compras para 2026 en un rango de 10.000 a 17.000 millones de dólares, según la disponibilidad de divisas y la demanda de pesos en el mercado interno. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, sostuvo que estos factores serán determinantes para el desempeño anual.

La liquidación de la cosecha gruesa aparece como una fuente clave de dólares para fortalecer las reservas. Además, las emisiones de deuda de empresas y provincias en el exterior superarían los 3.200 millones de dólares, contribuyendo a la capacidad de intervención del Central.

“Luego del freno en las emisiones de obligaciones negociables durante febrero y marzo, en un contexto de mayor volatilidad internacional, el mercado retomó dinamismo a partir de abril. En lo que va de mayo, las colocaciones ya superan los USD 1.600 millones -más de lo emitido durante todo el mes de abril-, reflejando una mejora en las condiciones financieras locales”, destacó un reporte de la consultora Invecq.

El desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 1.000 millones a comienzos de esta semana corta llevó las reservas brutas del BCRA a más de USD 47.000 millones, el nivel más alto desde 2019.

La semana anterior, el directorio del FMI aprobó la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas (EFF) por USD 20.000 millones, lo que permitió la llegada de nuevos fondos a las reservas.

Al cierre de este jueves, las reservas brutas llegaron a USD 48.511 millones, una suba diaria de 644 millones de dólares. Este monto marca el valor más elevado en casi siete años y supera el máximo registrado en febrero por la actual gestión.

Antes de finalizar la semana, el Gobierno deberá realizar el pago correspondiente al Bopreal Serie 3, equivalente al 34% del capital emitido, por un total cercano a 1.020 millones de dólares, más un 3% de interés. Este compromiso implicará que el efecto positivo del desembolso del FMI se compense casi en su totalidad con esa obligación.

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Milei ratificó el “apretón monetario” y aseguró que el Gobierno ya eliminó el 95% del cepo

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El presidente Javier Milei volvió a cerrar filas sobre el núcleo de su programa económico y aseguró que el Gobierno continuará endureciendo la política monetaria para “derrotar la inflación”. Lo hizo durante un evento organizado por VALO en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), donde además sostuvo que la Argentina ya eliminó “prácticamente el 95% del cepo” y reivindicó el ajuste fiscal como base de la estabilización económica.

La exposición del mandatario funcionó como una señal política y financiera. En medio de discusiones sobre el ritmo de recuperación económica, la dinámica del dólar y la sustentabilidad del esquema cambiario, Milei buscó transmitir previsibilidad hacia los mercados y reafirmar que no habrá modificaciones de rumbo.

“Tenemos una política de apretón monetario y estamos convencidos de seguir en ese camino hasta derrotar la inflación. No vamos a ceder ni un ápice”, sostuvo el jefe de Estado.

El Gobierno endurece el mensaje monetario

Durante su intervención, Milei insistió en que la administración nacional mantiene como prioridad absoluta la desaceleración de los precios, aun cuando reconoció que todavía persisten “rezagos” derivados de la expansión monetaria previa y de los controles cambiarios.

Según explicó, el Ejecutivo logró frenar los mecanismos de emisión monetaria hacia mediados de 2024, aunque advirtió que aún permanecen efectos residuales en la economía. En paralelo, defendió la política de esterilización monetaria aplicada por el Banco Central para evitar que la acumulación de divisas presione sobre la inflación.

En ese marco, el Presidente afirmó que, de no haber comprado “8.500 millones de dólares”, el tipo de cambio oficial se ubicaría en torno a los $1.100.

La definición no es menor: el Gobierno vuelve a colocar la política monetaria en el centro de la estrategia económica y refuerza la idea de que la estabilidad cambiaria y la desaceleración inflacionaria seguirán prevaleciendo sobre cualquier intento de expansión de liquidez o estímulo vía gasto público.

Uno de los puntos más sensibles del discurso estuvo vinculado al esquema cambiario. Milei aseguró que el país avanza hacia “un esquema de mayor libertad cambiaria”, aunque admitió que aún persisten restricciones parciales.

La declaración se complementa con las recientes definiciones del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien había señalado que eliminar totalmente las restricciones para empresas no aparece entre las prioridades inmediatas de la autoridad monetaria.

El Gobierno, de acuerdo con las exposiciones oficiales, busca preservar el equilibrio externo mientras sostiene el proceso de desinflación. Esa estrategia explica por qué la administración libertaria mantiene foco en la acumulación de reservas y en la estabilidad financiera antes que en una liberalización total del mercado cambiario.

Milei también remarcó que el mercado paralelo “es completamente legal” y defendió el actual esquema de regulación cruzada para operar en distintos segmentos financieros.

Superávit fiscal y disputa política

El Presidente volvió a vincular el equilibrio fiscal con la baja del riesgo país, la reducción de tasas de interés y la posibilidad de atraer inversiones. Según planteó, la política de “déficit cero” permite consolidar solvencia macroeconómica y mejorar las condiciones de financiamiento.

En esa línea, reivindicó el trabajo del ministro de Economía, Luis Caputo, y del titular del Banco Central, Santiago Bausili, al asegurar que el Gobierno logró ordenar las cuentas públicas “en el primer mes”.

La lectura política del discurso también dejó un mensaje hacia la oposición. Milei responsabilizó a sectores políticos por episodios recientes de volatilidad financiera y afirmó que existieron intentos de “romper el equilibrio fiscal” mediante proyectos legislativos.

Pese a ello, sostuvo que la economía “resistió” shocks internos y externos y aseguró que los indicadores de marzo y abril comenzaron a mostrar señales de recuperación.

En su exposición, Milei sostuvo que la inflación podría haber escalado a niveles extremadamente altos si no se aplicaba el ajuste fiscal y monetario implementado desde el inicio de la gestión.

Además, afirmó que la reducción de la inflación tuvo impacto sobre los indicadores sociales y aseguró que la pobreza descendió respecto de los máximos registrados en 2024.

El Presidente también defendió la reforma laboral sancionada este año y vinculó el crecimiento futuro con la expansión del sector privado y la inversión empresarial.

“Sin empresarios no hay nada”, afirmó.

Un programa que entra en fase de validación política

El discurso de Milei dejó una definición central: el Gobierno considera que el programa económico ya superó su etapa defensiva y busca consolidar una fase de estabilización prolongada.

La tensión ahora pasa por otra dimensión: si el esquema de ajuste monetario y fiscal logra sostener actividad económica, empleo y recuperación del consumo sin perder respaldo político.

Con inflación todavía elevada, restricciones cambiarias parciales y señales mixtas en el mercado laboral, la evolución de los próximos indicadores económicos será determinante para medir si la estrategia oficial logra traducir estabilización financiera en crecimiento sostenido.

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