retenciones al campo

Pese a la cosecha récord, el campo liquidó menos dólares, ingresaron US$ 16.297 millones en siete meses

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La liquidación de divisas del sector agroexportador volvió a mostrar en julio una dinámica negativa en la comparación interanual, pese al fuerte desempeño productivo de la campaña agrícola. Según los datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), las empresas del complejo agroindustrial ingresaron US$ 2.918 millones durante el mes, un 3% menos de dólares que en julio de 2025.

El dato adquiere mayor dimensión al observar el acumulado. Durante los primeros siete meses de 2026, el ingreso de dólares generado por el sector agropecuario alcanzó los US$ 16.297 millones, cifra que representa una disminución del 16% respecto del mismo período del año anterior.

La fotografía, sin embargo, necesita ser leída con cuidado. La menor liquidación no necesariamente refleja una contracción equivalente en la capacidad productiva o exportadora del campo. La comparación interanual está condicionada por un factor extraordinario que alteró fuertemente el calendario comercial de 2025: la vigencia del Decreto 38/2025, que estableció una reducción temporal de los derechos de exportación.

Desde CIARA explicaron que julio del año pasado estuvo caracterizado por la finalización de ese esquema transitorio y, como consecuencia, por un flujo de ventas destinadas a la exportación y de registro de contratos de ventas externas superior al promedio histórico para ese mes.

Ese efecto de calendario es determinante para interpretar los números de 2026. En lugar de replicar el comportamiento excepcional de julio de 2025, el actual ciclo se desarrolla sin un esquema temporal de reducción de retenciones que haya concentrado decisiones comerciales en un período determinado.

“2026 tiene el perfil de ser una campaña agrícola normal gracias a la ausencia de esquemas temporales”, señalaron desde CIARA.

La diferencia entre ambos escenarios permite observar una cuestión central para el ingreso de divisas: la producción récord no se traduce automáticamente, ni de manera lineal, en liquidación inmediata. Entre la cosecha y el ingreso efectivo de dólares intervienen las decisiones de comercialización, los contratos de exportación, los precios internacionales, las condiciones tributarias y el momento elegido por las empresas para concretar sus operaciones.

El resultado de los primeros siete meses, por lo tanto, combina una base productiva favorable con un patrón de comercialización diferente al de 2025. El sector agroexportador continúa siendo una de las principales fuentes de generación de divisas de la economía argentina, pero el ritmo de ingreso mensual debe analizarse considerando el momento en que se registran las ventas y las condiciones que las incentivan.

El desafío para la política económica consiste en que esa capacidad exportadora se traduzca en un flujo de divisas más estable y previsible. La experiencia de los últimos dos años muestra que los cambios temporales en los derechos de exportación pueden acelerar el registro de operaciones y concentrar liquidaciones, pero también generan comparaciones interanuales difíciles de interpretar cuando las condiciones vuelven a normalizarse.

Así, el dato de julio y el acumulado hasta julio no alcanzan por sí solos para describir la fortaleza del complejo agroindustrial. El punto relevante es observar cómo evoluciona la comercialización durante los próximos meses y cuánto de la producción récord se transforma efectivamente en exportaciones y en ingreso de dólares.

En ese sentido, la normalización del calendario comercial planteada por CIARA abre una ventana para evaluar el desempeño del agro sin el efecto extraordinario de un régimen transitorio. La evolución de las liquidaciones durante el segundo semestre permitirá determinar si la menor comparación interanual de los primeros siete meses responde principalmente al efecto estadístico de 2025 o si comienza a configurar una tendencia más persistente en el ingreso de divisas.

Comunicado Divisas Julio 2026 a4 Ciara Cec by CristianMilciades

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Iraeta se enojó porque no lo aplaudían en Maizar: “Si no le ponemos flow, volvemos al pantano”

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La relación entre el Gobierno nacional y el campo volvió a exhibir señales de tensión. Esta vez, el protagonista fue Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, quien durante su exposición en el congreso Maizar dejó una frase que rápidamente se viralizó: “Si no le ponemos un poco de flow a la República Argentina, no vamos a salir nunca del pantano”.

El episodio ocurrió en medio de un clima de frialdad por parte de productores y empresarios agropecuarios frente a los recientes anuncios oficiales sobre baja de retenciones. Desde el escenario, y ante una reacción apagada del auditorio, Iraeta lanzó incluso un pedido explícito de aplausos: “Empezá a aplaudir, así aplaude alguien”, dijo, intentando romper la incomodidad del momento.

El funcionario, hombre de confianza de Javier Milei para el área agropecuaria, dejó en claro su malestar por la escasa reacción positiva del sector luego de las medidas anunciadas por el Gobierno. “Bajaste la retención hace tres días y es como si no hubieras hecho nada”, sostuvo durante su discurso.

La intervención expuso un dato político relevante: pese a que la administración libertaria eliminó restricciones a exportaciones, redujo aranceles y comenzó a delinear un cronograma de baja de retenciones, todavía persiste un nivel importante de desconfianza dentro del agro, uno de los sectores históricamente más enfrentados con los gobiernos kirchneristas y, al mismo tiempo, uno de los principales aliados electorales de Milei.

En ese contexto, Iraeta buscó transmitir un mensaje de respaldo político al rumbo económico del oficialismo. “Cambiemos el ánimo”, reclamó ante productores y empresarios, insistiendo en que el sector debe acompañar el proceso para evitar un eventual regreso de políticas intervencionistas.

El funcionario también apeló a una narrativa histórica sobre el vínculo entre el Estado y el agro. Sostuvo que durante años el campo fue tratado como “el villano de una historia mal contada” y acusó a gobiernos anteriores de utilizar al sector como fuente permanente de recursos fiscales.

Uno de los momentos más comentados llegó cuando reconoció el desgaste que implica ocupar un cargo público en medio de las críticas permanentes. “Leés un tuit de un productor que está del mismo lado y te dan ganas de agarrar el sulky a patadas”, expresó.

La escena reflejó la complejidad del momento político y económico que atraviesa el vínculo entre el Gobierno y el agro. Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, avanza con un cronograma de reducción de retenciones y el oficialismo busca consolidar apoyo en sectores productivos, persisten reclamos por competitividad, presión fiscal y falta de rentabilidad en distintas cadenas agroindustriales.

Iraeta reconoció además que existen “limitantes presupuestarias” y admitió que todavía quedan desafíos pendientes para mejorar la situación del sector. Sin embargo, insistió en que el Gobierno está haciendo “lo imposible” para devolverle competitividad al campo.

Más allá de la anécdota de los aplausos, el episodio dejó al descubierto un dato de fondo: el Gobierno necesita que el campo no solo acompañe las medidas económicas, sino también que valide políticamente el rumbo libertario en un contexto donde las tensiones productivas, fiscales y cambiarias siguen atravesando al interior profundo de la Argentina.

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