revolución de mayo

(R)evolución de Mayo

Compartí esta noticia !

¿Tanta gloria puede entrar en un país de más de 45 millones de habitantes? Campeones del mundo, destacados en ciencia, literatura, automovilismo, música, fútbol, y cuantas argentinidades más. Toda esa genialidad contenida del argentino es parte de un proceso amplio de construcción de su identidad. Inquieta y rebelde, con ansias independentista, un poco del sentimiento que por 1810 sumergía a los futuros miembros de la Primera Junta.

¿El pueblo quiere saber?

Durante muchas décadas, la enseñanza de la historia oficial acerca de la Revolución de Mayo se basó en una serie de mitos que concentraron a la figura heroica de miembros como Belgrano, Paso y Saavedra, entre otros, ensalzando una gesta cargada de emotividad y de conceptos épicos, como la lluvia y el pueblo en las calles.

Lo cierto de todo ello es que se gozó de la construcción de un relato que fue suficiente para generar un símbolo de unidad e identitario en el proceso de construcción del Estado argentino durante el siglo XIX. Mitre y sus cercanos sabían eso y lo ejecutaron de dicha manera. Aunque hoy, el revisionismo histórico y las amplias formas de acceder al conocimiento a partir de la hiperconectividad, son herramientas suficientes como para entender un poco mejor el devenir revolucionario de Mayo de 1810.

No fue una revolución demasiado popular como otras que podrían mencionarse en el vasto mundo de la historia universal. Revoluciones como la rusa o la francesa gozaron de una conjunción de sectores de clase para poder derrocar a un enemigo común, materializado en las monarquías. Sin embargo, la Revolución de Mayo casi que vino de rebote y con oportunismo. En 1808, Fernando VII es capturado por Napoleón, poniendo en jaque sus dominios. Esta situación en el extranjero posibilitó, sumado a una serie de críticas de los porteños por el uso del puerto de Buenos Aires que estaba destinado al único comercio con España, a un estallido institucional que tuvo como resultado la huida del Virrey Cisneros y la posterior generación de un primer gobierno patrio incipiente.

El pueblo tampoco estaba en las calles ni estaba muy enterado de lo que pasaba. La imagen de los paraguas que se replicaban en la plaza de Mayo es irrisoria. Verdaderamente hubo un cambio institucional con ansias de independencia más que una revolución. Peleas internas tuvieron lugar entre saavedristas y morenistas. Entre seguir siendo parte de España o romper los lazos. Belgrano quería un rey inca. Confusión hasta en la propia proclama. Sin embargo, acá estamos, 215 años después, productos más de una evolución que de una revolución.

Los argentinos somos eso: evolución constante. Un pueblo dinámico y con tendencia a la alternancia. Quizás los acontecimientos de Mayo de 1810 calaron hondo en la memoria colectiva o en el inconsciente que forma parte del ser nacional, heredando el oportunismo, los intereses propios y la picardía de saber levantarse cuando es el momento indicado. Más que revolución, una evolución de un pueblo que desde el vamos presentó grietas que se fueron resignificando con las etapas históricas y donde, pareciera ser que la última palabra siempre la tuvo Buenos Aires.

La otra “Revolución”

Es cierto que los acontecimientos de Mayo de 1810 abrieron las puertas a un proceso histórico que decantó con la ansiada independencia del 9 de julio de 1816. En el medio, la extensión de los hechos, guerras y la creación incipiente de las primeras instituciones propias. Sin embargo, hubo una gesta paralela y con un carácter aún más federal que la Revolución de Mayo y la Independencia.

Un año antes del Congreso de Tucumán, exactamente el 29 de julio de 1815, tuvo lugar el Congreso de los Pueblos Libres, también conocido como Congreso de Oriente. El mismo se realizó en Concepción del Uruguay, actual territorio de Entre Ríos y estuvo encabezado por José Gervasio Artigas. Ese gran caudillo tuvo una idea de Estado o de al menos de gobernar distinto al Centralismo porteño, en donde el protagonismo pasaba por las provincias que formaban parte de la Liga de los Pueblos Libres (Actual territorio de Uruguay, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fé y parcialmente Córdoba).

Este congreso sentó las bases de la declaración de independencia de España y de cualquier otra potencia extranjera, poniendo en el centro a la autodeterminación de los pueblos. Otro tema de suma importancia era la creación de un mercado común regional y el impulso de una reforma agraria profunda. Esta última hablaba de la redistribución de las tierras confiscadas a enemigos en manos de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, algo muy innovador para la época. Y finalmente, pero no menos importante, hablaba de la soberanía particular de los pueblos, algo ponderado más adelante, pero que en 1815 hacía un ruido enorme y ponía a las provincias en el centro de la escena. Toda esta intentona no llegó a buen puerto por traiciones internas y el asedio portugués, pero, sin lugar a dudas, fue un hecho absolutamente revolucionario.

La Revolución de Mayo fue un hito importantísimo en la región pero no por el hecho en sí, sino por los caminos que abrió luego, incentivando a la región a marcar procesos independentistas (propios y ajenos), hasta la idiosincrasia de las provincias pero, por sobre todo, marcando el pulso del argentino actual. Tras 215 años, ¿cómo vería Belgrano al país? Sería contrafáctico poder aseverar algo con total claridad, aunque sí es algo que es seguro, y es que aún vería muchas contradicciones que en Mayo de 1810 estaban presentes, y donde una puja por el dominio del puerto de Buenos Aires se terminó transformando en un país con el eterno y profundo sueño de ser una potencia mundial. Argentina, no lo entenderías.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin