Riesgo país

Arranque de 2026: el BCRA compró USD 218 millones, baja el dólar y crece la atención sobre las reservas

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La primera semana completa de 2026 marcó el debut del nuevo año con señales relevantes en el frente cambiario y monetario. El tipo de cambio oficial cerró en $1.465, con una baja semanal del 0,7%, mientras el Banco Central (BCRA) retomó las compras de divisas y acumuló USD 218 millones, en el marco de la nueva Fase de Re-monetización. Sin embargo, el impacto positivo de la intervención monetaria quedó parcialmente neutralizado por las ventas previas del Tesoro, el uso creciente de operaciones REPO y un esquema de liquidez en pesos aún tensionado, según el análisis de la consultora Ecolatina.

Dólar, banda cambiaria y recomposición de reservas: señales iniciales del nuevo esquema

Durante las primeras ruedas de la semana, el tipo de cambio spot mostró una trayectoria descendente y comenzó a recuperar terreno desde el jueves, hasta finalizar en $1.465, lo que lo ubicó 5,0% por debajo del techo de la banda cambiaria ($1.537,58). En paralelo, el dólar informado por el BCRA —bajo la nueva metodología de promedio ponderado— cerró en $1.466, con una caída semanal del 0,2%.

Este comportamiento estuvo directamente vinculado al inicio de la recomposición de reservas por parte del BCRA, tal como estaba previsto en la nueva fase monetaria. Tras no intervenir el 2 de enero, fecha de inicio formal del esquema, la autoridad monetaria volvió al mercado el lunes siguiente con compras por USD 21 millones, las primeras tras ocho meses, y sostuvo la racha durante toda la semana hasta alcanzar USD 218 millones.

Como contrapartida, el Central inyectó $0,32 billones en pesos, equivalentes al 0,7% de la Base Monetaria. La intervención promedio superó el 5% del volumen operado, umbral señalado por el equipo económico para evitar presiones alcistas sobre el tipo de cambio. Si bien las compras del lunes (5%) y miércoles (2%) se mantuvieron dentro de ese parámetro, el martes (14%), jueves (11%) y viernes (8%) lo superaron, con un promedio semanal del 8%, lo que sugiere que el BCRA pudo haber operado parcialmente por fuera del mercado.

Tesoro, REPO y reservas netas: el equilibrio frágil del frente financiero

A pesar del retorno del BCRA al mercado, las compras no alcanzaron para compensar las ventas previas del Tesoro. Desde el anuncio de la nueva fase monetaria, Hacienda revirtió su posición compradora en el MULC y, entre mediados de diciembre y comienzos de enero, habría vendido USD 336 millones, concentrando las mayores operaciones el 29 de diciembre (USD 226 millones) y el 2 de enero (USD 266 millones), jornada en la que el Central no intervino.

Así, al consolidar la posición Tesoro + BCRA en lo que va de enero, la intervención neta arroja un saldo negativo de USD 51 millones. El hecho de que el Central haya comprado por encima del 5% del volumen diario refuerza la hipótesis de una recompra indirecta de los dólares previamente vendidos por el Tesoro.

En este contexto se inscriben los pagos de deuda soberana y la constitución de un nuevo REPO. Al 6 de enero, los depósitos en dólares del Tesoro ascendían a USD 2.209 millones, con una suba diaria de USD 533 millones, atribuida al ingreso por privatizaciones de hidroeléctricas. Para afrontar vencimientos por USD 4.300 millones, el BCRA concretó un REPO por USD 3.000 millones con bancos privados, utilizando BONARES 2035 y 2038 como colateral, a 372 días de plazo y una tasa SOFR + 400 puntos básicos, equivalente a un 7,4% anual en dólares.

Si bien la tasa resultó inferior a la de REPOs previos y a la última colocación del Tesoro, la operación incrementa los compromisos futuros: los vencimientos en moneda dura por este instrumento de cara a 2027 se elevan en USD 6.700 millones, monto que deberá ser descontado progresivamente en la medición de Reservas Internacionales Netas (RIN).

En paralelo, el BCRA comunicó la cancelación del tramo activado del swap con el Tesoro de Estados Unidos por USD 2.500 millones, confirmada luego por el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, en la red X. El balance semanal del Central mostró una caída equivalente en la línea de “Otros Pasivos” y un aumento en las obligaciones con Organismos Internacionales, aunque la falta de información impide determinar si la nueva deuda tiene vencimiento menor a un año y, por ende, si debe descontarse de las RIN. La precisión llegará con la planilla mensual de reservas enviada al FMI.

Liquidez en pesos, tasas y expectativas: la clave pasa por la confianza

Para completar el esquema de pagos, el Tesoro habría recurrido al BCRA para adquirir los dólares restantes. Esto se reflejó en un aumento de $2,4 billones en sus depósitos en pesos en el Central, que alcanzaron los $6,5 billones. Tras cubrir la totalidad de los vencimientos, quedaría un remanente de $3,4 billones, con el que llegará a la licitación de Finanzas del miércoles 14 de enero, donde enfrentará vencimientos cercanos a los $9,5 billones.

El dato es relevante en un contexto de escasez de liquidez en pesos, producto del aumento estacional de la demanda de dinero en diciembre. Esta situación volvió a tensionar las tasas, con cauciones negociándose por encima del 100% de TNA, y redujo la capacidad de absorción del BCRA: el rubro “Otros Pasivos” cayó de casi $4 billones a fines de noviembre a apenas $0,12 billones al 7 de enero, reflejando la necesidad de pesos del sistema financiero.

La licitación próxima aparece, así, como una oportunidad para inyectar liquidez, moderar la volatilidad de tasas y aliviar la presión financiera, aunque con la contracara de un rollover menor al 100% y una reducción de depósitos en moneda local.

Brecha cambiaria y futuros: señales de estabilidad relativa

En el cierre de la semana, los dólares alternativos acompañaron la baja del oficial. El dólar minorista retrocedió 0,1% hasta $1.483, el MEP con AL30 cayó 1,0% ($1.486), el CCL con CEDEARs bajó 1,1% ($1.525) y el blue se deslizó -1,6% ($1.505). Con estos valores, la brecha cambiaria promedio se estabilizó en torno al 3%.

Los futuros de dólar también se movieron en línea con el spot: los contratos entre enero y marzo retrocedieron 1,8%, y los vencimientos desde abril 2026, otro 2,0%. Las devaluaciones implícitas quedaron en +1,5% para enero, +4,0% para febrero y +6,7% para marzo.

Reservas, riesgo país y acceso al crédito

Según Ecolatina, el factor decisivo hacia adelante será la confianza del mercado en el esquema económico. Una eventual reinvención de cupones, sumada a una recomposición sostenida de reservas, podría derivar en una baja adicional del Riesgo País, condición necesaria para que el Tesoro vuelva a los mercados internacionales y pueda refinanciar los próximos vencimientos de deuda. El arranque de 2026 deja señales mixtas: una mejora incipiente en el frente cambiario, pero con desafíos estructurales aún abiertos en reservas, liquidez y financiamiento.

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Tras el pago de bonos, la clave es si los dólares vuelven al sistema financiero

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Argentina enfrenta este viernes un pago de US$ 4.300 millones en capital e intereses de bonos de la deuda pública, un movimiento clave para la dinámica financiera de corto plazo. La atención del mercado no está puesta en el cumplimiento —ya descontado— sino en qué harán los inversores con esos fondos, especialmente los privados que concentran la mayor parte del cobro, en un contexto de Riesgo País aún elevado y con fuertes vencimientos por delante en 2026.

Cómo se distribuyen los US$ 4.300 millones y por qué importa

Del total que se paga hoy, unos US$ 700 millones están en manos de organismos públicos, por lo que el mercado descuenta que esos dólares permanecerán dentro del sistema financiero, incluso sin impacto directo sobre las reservas.

La verdadera incógnita está en el destino de los US$ 3.700 millones restantes, que corresponden a tenedores privados de bonos. Allí se concentra la expectativa sobre si habrá reinversión en activos argentinos, ya sea en bonos soberanos, instrumentos financieros locales o, en menor medida, otros activos vinculados al mercado doméstico.

Este punto es central porque, más allá del cumplimiento de los compromisos, la sostenibilidad financiera no depende solo de pagar, sino también de lograr que los dólares que salen vuelvan a circular dentro del sistema, reduciendo tensiones cambiarias y financieras.

Efecto técnico sobre los bonos y señales del mercado

Desde el mercado financiero advirtieron que en la jornada de este viernes podría registrarse una caída en el precio de los bonos argentinos, aunque aclararon que se trata de un efecto estrictamente técnico, vinculado a la modalidad del pago de capital e intereses.

Según explican operadores, este movimiento no debe interpretarse como una salida de capitales ni como un cambio en la percepción de los inversores, sino como un ajuste habitual posterior a los pagos de deuda.

Sin embargo, el contexto general sigue siendo delicado. A pesar de haber cumplido con todos los vencimientos recientes, el Riesgo País se mantiene en torno a los 580 puntos, un nivel que impide el regreso de Argentina a los mercados voluntarios de deuda y limita la capacidad de financiamiento externo en condiciones normales.

El desafío de fondo: vencimientos 2026 y riesgo soberano

La preocupación estructural del Gobierno continúa siendo el alto nivel del riesgo soberano, que no cede incluso luego de los pagos realizados. Este indicador refleja que el mercado aún percibe incertidumbre sobre la capacidad de financiamiento futuro, más allá del cumplimiento inmediato.

El dato que sobrevuela todas las decisiones es el calendario próximo: durante 2026, Argentina deberá afrontar vencimientos en moneda extranjera por más de US$ 16.300 millones. En ese marco, la reacción de los inversores privados ante el pago de hoy funciona como un termómetro clave para evaluar el grado de confianza y la posibilidad de estabilizar el frente financiero sin recurrir a nuevas fuentes extraordinarias de financiamiento.

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Domingo Cavallo advierte que sin reformas monetarias no habrá crecimiento sostenible en 2026

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El ex ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo sostuvo que el inicio de un crecimiento “vigoroso y sostenible” de la economía argentina en 2026 es posible, pero advirtió que el resultado dependerá de manera decisiva de la secuencia y profundidad de las reformas que impulse el Gobierno. En un extenso análisis publicado en el inicio del año, remarcó que el ajuste fiscal y los incentivos a la inversión ya logrados son condiciones necesarias, aunque insuficientes, si no se avanza con rapidez en un nuevo régimen monetario y cambiario y en la reducción del riesgo país.

Ajuste fiscal y presupuesto 2026: un punto de partida, no de llegada

Cavallo reconoció como un “gran logro” haber alcanzado el equilibrio fiscal en un plazo breve y contar con un régimen de incentivos fiscales para grandes inversiones en sectores como energía, minería y tecnologías avanzadas. Sin embargo, advirtió que el Gobierno “no debe dormirse en los laureles”.

En ese marco, destacó la aprobación del Presupuesto 2026 como un primer paso clave para consolidar la eliminación del déficit fiscal lograda en los dos años previos. Según su análisis, la ejecución de ese presupuesto y el acompañamiento de las provincias al ajuste nacional se verán facilitados si se acelera la reprivatización de empresas estatizadas tras el abandono de la convertibilidad.

Para Cavallo, el uso de los recursos obtenidos por esas privatizaciones debería orientarse a incrementar la inversión en infraestructura pública, que viene mostrando un deterioro acumulado. Ese esquema permitiría, además, fortalecer la negociación fiscal con las provincias, que son las más afectadas por la falta de infraestructura vial, ferroviaria, fluvial y marítima.

Régimen monetario, cepo y riesgo país: el núcleo del debate

El ex ministro identificó como “segundo paso imprescindible” la sanción, preferentemente por ley, de un nuevo régimen monetario y cambiario similar al que funciona en Perú. Consideró que este complemento institucional del Presupuesto 2026 es central para liberar al mercado cambiario y a la expansión del crédito al sector privado de “trabas burocráticas y manejos impredecibles”.

En ese escenario, sostuvo que el Banco Central debería acumular reservas propias a un ritmo rápido y que la tasa de riesgo país debería descender a no más de 300 puntos básicos. Alcanzado ese nivel, afirmó, las tasas de interés reales en pesos y en dólares podrían ubicarse en valores compatibles con la tasa de crecimiento potencial de la economía.

Cavallo fue explícito al señalar que sin una liberalización cambiaria y financiera completa será muy difícil que las expectativas de los inversores privados acompañen tanto la estabilidad macroeconómica como un crecimiento sostenido. En ese punto, coincidió con análisis que advierten sobre los límites de utilizar el tipo de cambio como ancla nominal en un contexto donde aún persisten restricciones cambiarias para las empresas.

Inflación, mercado interno y salida del “callejón”

En relación con la política antiinflacionaria, Cavallo sostuvo que la reducción del riesgo país es más relevante que una baja inmediata de la inflación. Argumentó que, mientras el riesgo país se mantenga elevado, siempre existirá la amenaza de un salto devaluatorio o la necesidad de contenerlo con tasas de interés excesivamente altas.

Advirtió además que no resulta prudente anunciar metas de inflación demasiado ambiciosas mientras persista el cepo cambiario, ya que ello podría derivar en una política monetaria excesivamente contractiva y en una mayor recesión del mercado interno. En cambio, propuso fijar metas ambiciosas en materia de riesgo país, como condición para un plan de estabilización y crecimiento sostenible.

Respecto de la reactivación del mercado interno, señaló que esta dependerá de mantener tasas de interés reales que no superen el crecimiento potencial de la economía y de una expansión del crédito al sector privado que facilite la inversión familiar y empresaria. En ese marco, volvió a destacar la inversión en infraestructura como un motor adicional del crecimiento, financiada mediante privatizaciones y concesiones de obras y servicios públicos.

Finalmente, Cavallo rechazó la idea de que la estrategia económica actual conduzca a un “callejón sin salida”. Reconoció riesgos de atraso cambiario y un posible efecto estanflacionario transitorio si se elimina el cepo, pero sostuvo que una salida ordenada, con un régimen monetario, cambiario y financiero consistente, permitiría retomar un sendero de estabilidad con crecimiento. En clave política, advirtió que cuanto antes se adopten esas decisiones, mejores serán las perspectivas del Gobierno de Javier Milei de cara al proceso electoral de 2027.

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El BCRA cierra un REPO por USD 3.000 millones a una tasa del 7,4% anual y refuerza las reservas

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó este miércoles 7 de enero de 2026 una nueva operación de financiamiento internacional por USD 3.000 millones mediante un pase pasivo (REPO) con seis bancos internacionales de primera línea. La operación, a 372 días y con una tasa equivalente a SOFR más 400 puntos básicos (7,4% anual), fortalece las reservas internacionales y refuerza la estrategia de normalización financiera en un contexto de ordenamiento macroeconómico.

La transacción se realizó utilizando parte de la tenencia de títulos BONARES 2035 y 2038 como colateral y se inscribe en el conjunto de medidas impulsadas por el BCRA desde el inicio de la gestión para robustecer la posición de reservas y optimizar la liquidez en moneda extranjera.

Detalles de la operación: plazo, tasa y sobredemanda

El REPO fue adjudicado por el monto total licitado de USD 3.000 millones, a un plazo de 372 días, con una tasa de interés equivalente a la SOFR en dólares estadounidenses más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que resulta en una tasa anual del 7,4%.

La licitación evidenció una fuerte demanda: el BCRA recibió ofertas por USD 4.400 millones, aproximadamente 50% por encima del monto licitado. Aun así, y considerando las proyecciones de fortalecimiento de las reservas internacionales, la autoridad monetaria decidió no ampliar el monto adjudicado, priorizando una gestión prudente del endeudamiento y del perfil de liquidez.

Señales al mercado y normalización del acceso al crédito

El interés de bancos internacionales de primera línea constituye una señal relevante para el mercado, ya que afianza el proceso de normalización del acceso al crédito externo. Este movimiento se alinea con la caída del riesgo país observada en paralelo al ordenamiento macroeconómico consistente y sostenible, según destacaron desde la entidad.

Desde una perspectiva institucional, la operación ratifica la capacidad del BCRA para acceder a instrumentos de financiamiento en condiciones de mercado, administrar con eficiencia su liquidez en moneda extranjera y reforzar la solidez de su balance. En términos prácticos, el REPO contribuye a mejorar la posición de reservas internacionales, un ancla clave para la estabilidad financiera y la previsibilidad cambiaria.

Impacto y proyección

La concreción de este REPO mejora el colchón de reservas en el corto y mediano plazo, reduce tensiones financieras y fortalece la credibilidad del programa económico ante inversores internacionales. A su vez, la decisión de no ampliar la adjudicación pese a la sobredemanda refuerza el mensaje de disciplina financiera y gestión cautelosa del pasivo.

En un escenario donde la consistencia macroeconómica resulta determinante para sostener el acceso al crédito, la operación por USD 3.000 millones se consolida como un hito operativo que respalda la estrategia del BCRA de normalización financiera y fortalecimiento de reservas.

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Expectativas en alza, pero con cautela, qué condiciona la inversión en Argentina

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Un informe privado detectó una mejora incipiente en las expectativas de inversión en Argentina, aunque advirtió que el interés de los inversores permanece fuertemente condicionado a la implementación de reformas estructurales, la evolución del escenario político y la capacidad del país de transformar el ajuste fiscal en crecimiento sostenido. El relevamiento señala que, si bien el clima inversor muestra señales de recomposición, la estabilidad institucional y la agenda de reformas siguen siendo determinantes para consolidar ese proceso en el mediano y largo plazo.

El diagnóstico surge del Índice y Análisis de Riesgo País de América Latina 2025, elaborado por la Fundación Libertad y la Universidad Internacional de Florida, que mide percepciones de expertos regionales a través de una escala de 1 a 5. El documento describe a la Argentina como “un país en transición”, atravesado por costos económicos y sociales visibles, definiciones políticas pendientes y un escenario de inversión que empieza a recomponerse, pero aún lejos de una consolidación plena.

Inversión de largo plazo, con cautela y condiciones

Según el informe, el 63,3% de los especialistas recomienda invertir en Argentina bajo una perspectiva de largo plazo, una señal relevante en términos de expectativas, mientras que un 10% desaconseja directamente la inversión, al considerar que persisten riesgos estructurales que exceden el signo político del gobierno de turno.

El estudio remarca que el optimismo relativo se apoya en la corrección de desequilibrios macroeconómicos, pero advierte que la sustentabilidad de ese proceso depende de su traducción en crecimiento económico estable. En ese sentido, el documento subraya que la recuperación de expectativas no es automática ni garantizada, y que los inversores mantienen una postura de cautela ante la falta de definiciones de fondo en áreas clave.

La consolidación de un clima de negocios más favorable, según los expertos consultados, está atada a la capacidad del país de ofrecer reglas claras, previsibilidad normativa y estabilidad institucional, factores que siguen siendo evaluados con atención por los mercados.

Riesgo político, elecciones y gobernabilidad

En el plano político-institucional, el informe identifica a la polarización extrema y la desconfianza hacia la dirigencia como los principales ejes del riesgo país. En este marco, las elecciones legislativas aparecen como un punto crítico para el rumbo económico y regulatorio.

El análisis estima que el oficialismo necesitaría obtener entre el 40% y el 45% de los votos para facilitar la aprobación de leyes en el Congreso, reducir los bloqueos legislativos y disminuir el riesgo país, un indicador clave para el financiamiento y la inversión.

La lectura de los expertos es que la gobernabilidad legislativa será determinante para avanzar con reformas estructurales y sostener un programa económico consistente en el tiempo. Sin ese respaldo político, advierte el informe, el margen para consolidar expectativas positivas se reduce sensiblemente.

Economía real, empleo y reformas pendientes

En el frente económico, el relevamiento marca un cambio significativo en las preocupaciones dominantes: el desempleo desplazó a la inflación como el principal problema identificado por los especialistas. Si bien se reconoce una desaceleración en el ritmo de aumento de precios, el informe advierte que ese logro tuvo como contrapartida un estancamiento de la actividad económica y una mayor fragilidad laboral.

Los consultados coincidieron en que la sostenibilidad de las expectativas depende de la implementación de reformas estructurales clave, en particular en los planos laboral, previsional y tributario. Estas transformaciones son vistas como necesarias para mejorar la competitividad, reducir costos sistémicos y generar condiciones más favorables para la inversión productiva.

En el plano social, el estudio señala la existencia de una conflictividad latente, a la vez que advierte sobre el impacto del crimen organizado como un factor de riesgo adicional para la estabilidad y el clima de negocios.

Factores internacionales y agenda externa

A nivel internacional, el informe subraya la importancia estratégica de la relación de Argentina con Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI), actores centrales para el financiamiento, la credibilidad externa y el acceso a los mercados. Al mismo tiempo, identifica riesgos asociados a la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, un factor que también incide en las decisiones de inversión en América Latina.

En conjunto, el documento concluye que Argentina exhibe una ventana de oportunidad, pero que su aprovechamiento dependerá de decisiones políticas y económicas aún pendientes. El desafío central, según el análisis, será convertir el ajuste fiscal en crecimiento sostenido, empleo y estabilidad institucional, condiciones indispensables para que las expectativas de inversión se transformen en flujos reales de capital.

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