Riesgo país

Bonos argentinos se disparan hasta 7% con el respaldo político y financiero de Donald Trump

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Bonos argentinos suben hasta 7% y el riesgo país quedó al borde de perforar los 1.000 puntos tras la reunión Milei–Trump

El encuentro entre Javier Milei y Donald Trump en Nueva York impulsó una fuerte recuperación de los bonos en dólares y llevó al riesgo país a su menor nivel en años. El mercado espera definiciones sobre la asistencia financiera del Tesoro de Estados Unidos para afrontar los próximos vencimientos de deuda.

Rally financiero tras el respaldo político de Washington

Los bonos soberanos en dólares extendieron este martes 23 de septiembre su tendencia alcista, con subas de hasta 6,8% en el Bonar 2029, mientras el riesgo país medido por el JP Morgan cayó 6,1% a 1.023 puntos básicos, rozando el umbral clave de los 1.000.

La reacción del mercado estuvo directamente vinculada a la reunión de 15 minutos en Nueva York entre Javier Milei y Donald Trump, en la que el presidente estadounidense calificó al mandatario argentino como “un líder verdaderamente fantástico y poderoso”, celebró la baja de la inflación y lanzó un contundente mensaje: “Tiene mi completo y total respaldo para la reelección como presidente. ¡Nunca los defraudará!”.

El respaldo político vino acompañado de la confirmación de que la administración norteamericana trabaja en un auxilio financiero bilateral, un esquema que se negocia con el Tesoro de Estados Unidos y que busca asegurar el pago de compromisos de deuda. Argentina enfrenta vencimientos por USD 4.000 millones en enero y USD 4.500 millones en julio de 2026, dentro de un calendario total que supera los USD 27.500 millones hasta fines del año próximo.

El anuncio disparó expectativas sobre un eventual ingreso de liquidez que permita al Banco Central recomponer reservas y ganar margen de maniobra en la política cambiaria.

Analistas privados señalaron que el interrogante central pasa por el formato de la ayuda de Estados Unidos y si la misma habilitará al BCRA a iniciar un “sendero virtuoso de acumulación de reservas con tipo de cambio flexible”, eliminando las bandas y los controles cambiarios remanentes.

En paralelo, el Gobierno argentino avanza con la reducción temporal a cero de las retenciones a granos y carnes, una medida orientada a acelerar liquidaciones de exportaciones y anticipar el ingreso de dólares, aunque con un costo fiscal estimado en 0,15 puntos del PBI en recaudación. La estrategia oficial apunta a reforzar las reservas en un año de fuerte exigencia por pagos de deuda.

Bolsa local y ADRs: reacciones dispares

En el mercado bursátil, el S&P Merval avanzó 0,2% hasta los 1.815.381 puntos, aunque medido en dólares ganó 2% y se acercó a los 1.300 puntos. Las subas fueron lideradas por Metrogas (+12,2%), BYMA (+8%) y Transener (+6,9%), mientras que entre las bajas destacaron Loma Negra (-4,4%), Supervielle (-3,6%) y Cresud (-2,9%).

En Wall Street, los ADRs argentinos cerraron con resultados mixtos. Se destacaron las alzas de Edenor (+2,6%), Banco BBVA (+2,4%), YPF (+2%) y Central Puerto (+2%), en tanto que otros papeles se mostraron más estables.

El espaldarazo político de Trump y la expectativa por un auxilio financiero norteamericano abren una ventana de alivio para la deuda argentina. Sin embargo, la sostenibilidad de la mejora dependerá de cómo se estructure la asistencia, el ritmo de acumulación de reservas y la evolución del frente fiscal.

En los próximos meses, el mercado estará atento a tres ejes:

  1. Los términos concretos del apoyo de Estados Unidos.
  2. La capacidad del BCRA para sostener el flujo de divisas.
  3. El efecto político del respaldo internacional en el clima electoral argentino.
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Mercados en alerta: bonos argentinos se hunden hasta 15% y el riesgo país supera los 1.450 puntos

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Los activos financieros argentinos atravesaron una semana de extrema volatilidad, con caídas de hasta el 15% en bonos soberanos y retrocesos generalizados en ADRs, que impulsaron al riesgo país por encima de los 1.450 puntos básicos, su nivel más alto en un año. La incertidumbre sobre la capacidad de pago de la deuda, sumada a la intervención del Banco Central con ventas de reservas, encendió las alarmas entre los inversores locales e internacionales.

El golpe a los bonos y la reacción del mercado

El derrumbe se concentró en los títulos en dólares: el Global 2030 perdió 3,2% en la última rueda de la semana, seguido por el Global 2029 (-2,3%) y el Bonar 2030 (-1,8%). En contraste, los bonos más largos, como el Global 2046 (+2,2%) y el Global 2041 (+1,3%), lograron revertir parte de las pérdidas.

En el balance semanal, el golpe fue mucho más fuerte: el Bonar 2030 cayó 14,6%, el Global 2035 retrocedió 12,9% y el Global 2038 perdió 11,8%. Solo el Bonar 2035 consiguió salvar la semana con una tenue ganancia del 0,2%.

La tensión se desató el jueves, cuando los bonos se hundieron hasta 13,4% en una sola jornada, disparando el riesgo país por encima de los 1.400 puntos y marcando un máximo en doce meses. El salto acumulado del índice supera ya el 60% desde la derrota electoral de La Libertad Avanza en las legislativas bonaerenses, un factor que aceleró el “panic selling” en la plaza financiera.

Señales oficiales y dudas de los inversores

El ministro de Economía, Luis Caputo, buscó enviar una señal de calma en medio de la tormenta. En una entrevista en streaming, ratificó que el Gobierno sostendrá la estrategia cambiaria acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), garantizó que el BCRA intervendrá en el techo de la banda cambiaria y aseguró que se cumplirán los vencimientos de deuda de enero. Sin embargo, evitó precisar con qué fuentes de financiamiento se afrontarán esos compromisos.

Los analistas, no obstante, advierten que el mercado ya descuenta escenarios más complejos. Para Mauro Fiorenzano, de ConoSur Investments, “sorprenden las caídas de todos los activos argentinos, cuesta entender qué está priceando el mercado”. Según explicó, la magnitud de las bajas en la curva de pesos da la sensación de que los operadores descuentan una eventual reestructuración.

En la misma línea, Rafael Di Giorno, de Proficio Investment, atribuyó el desplome al efecto combinado de ventas por pánico y la creciente incertidumbre política: “Si bien se descontaba que Diputados rechazara los vetos sobre financiamiento universitario y emergencia pediátrica, el número de votos en contra del Gobierno fue mayor al previsto”. La confirmación de que el BCRA vendió dólares en el techo de la banda alimentó la percepción de fragilidad.

ADRs, Merval y el impacto político

La corrección también golpeó a las acciones argentinas en Wall Street: el Grupo Financiero Galicia cayó 3%, seguido por Banco Macro (-2,9%) y Supervielle (-2,5%). En sentido contrario, Telecom Argentina (+3,4%) e IRSA (+3,2%) lograron subas gracias a anuncios corporativos que entusiasmaron a los inversores.

En la plaza local, el S&P Merval retrocedió 0,7% hasta los 1.683.959 puntos, con fuertes bajas en Transener (-5,2%), Transportadora de Gas del Sur (-4,8%) y BBVA (-4,7%). Medido en dólares, el índice también perdió 0,9%, a 1.074 puntos.

El economista Gustavo Ber advirtió que los ADRs bancarios “se mantienen en el centro de la volatilidad, con reacciones efímeras que rápidamente dan paso a nuevas liquidaciones”, mientras que los papeles locales permanecen “desconectados del mundo” debido a la incertidumbre política interna.

Incertidumbre hacia fin de año

La combinación de factores políticos, fiscales y cambiarios configura un cuadro de alta vulnerabilidad. La falta de acumulación de reservas en el BCRA, el calendario de vencimientos de deuda en dólares y el ruido legislativo tras los reveses de La Libertad Avanza constituyen un cóctel explosivo para el corto plazo.

En este contexto, la capacidad del Gobierno para enviar señales creíbles de disciplina fiscal y financiera será clave para evitar que la desconfianza se convierta en una profecía autocumplida de crisis de deuda. El mercado ya dio su veredicto: hasta que no haya definiciones concretas, la presión sobre bonos, acciones y tipo de cambio seguirá marcando la agenda.

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Rebote en Wall Street: acciones argentinas suben hasta 4% tras la intervención cambiaria del Tesoro

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Tras la intervención del Tesoro en el mercado cambiario, los ADRs y bonos argentinos recuperan terreno mientras el riesgo país cede levemente. La volatilidad electoral sigue condicionando el humor financiero.

Las acciones argentinas en Wall Street y la plaza local lograron un rebote de hasta 4% este jueves, luego de jornadas de fuertes caídas e incertidumbre. El repunte coincidió con las ventas de dólares del Tesoro en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), medida que introdujo un “techo implícito” en $1.362 para contener la volatilidad cambiaria en la recta final hacia las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre.

El S&P Merval avanzó 2,2% y se ubicó en 1.976.583,53 unidades, mientras que medido en dólares trepó 1,5% a 1.431 puntos, aunque acumula en la semana una caída de 2,3% en moneda dura. En Nueva York, los ADRs lideraron la recuperación: YPF (+4%), Supervielle (+3,6%), Grupo Galicia (+3%), BBVA (+2,4%) y Transportadora de Gas (+2,3%). La única excepción negativa fue IRSA (-0,3%).

Bonos y riesgo país: leve alivio tras la tormenta

El mercado de deuda también mostró señales de estabilización. Los bonos globales registraron mayoría de subas, con incrementos de hasta 0,6% en el Global 2030, aunque con caídas en el Global 2041 (-1,5%) y el 2029 (-0,4%).

El riesgo país, indicador elaborado por J.P. Morgan, retrocedió 5 puntos y cerró en 893 unidades, luego de haber trepado un 8,3% el martes y tocar su nivel más alto desde abril en la previa del ajuste cambiario.

Según un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI), “cuanto más cerca estamos de las elecciones en la Provincia de Buenos Aires, es lógico que la volatilidad aumente para los activos locales, en especial para los de renta variable”.

La reacción positiva del mercado llega tras el anuncio del secretario de Finanzas, Pablo Quirno, de intervenir en el mercado de cambios incluso dentro de las bandas de flotación. El Tesoro ya colocó más de u$s350 millones en ventas de divisas en los últimos días, financiadas con superávit fiscal y con aval del FMI, para enfrentar movimientos especulativos y reducir la presión sobre el dólar.

El repunte de las acciones y la baja del riesgo país ofrecen un respiro coyuntural, pero no disipan el trasfondo de incertidumbre: la definición electoral en Buenos Aires y el impacto político de los comicios aparecen como el principal factor de riesgo que monitorean tanto inversores como bancos internacionales.

En la City porteña la lectura es clara: si bien el rebote es una señal de alivio, la sostenibilidad dependerá de los resultados electorales y de la capacidad del Gobierno para administrar reservas y expectativas sin agotar el “poder de fuego” del Tesoro en las próximas semanas.

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Mercado cambiario: el “techo de Quirno” frente a la prueba electoral del 7 de septiembre

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El Gobierno de Milei rompe con la promesa de flotación pura y habilita ventas del Tesoro para contener la volatilidad en plena recta final electoral.

El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, confirmó esta semana que el Tesoro Nacional interviene en el mercado cambiario, aun dentro de las bandas de flotación, lo que supone un giro relevante respecto de la promesa inicial de “dólar libre”. Con ventas acumuladas por u$s352 millones desde mediados de agosto y un “techo implícito” en $1.362, el Gobierno busca evitar que episodios de iliquidez generen saltos bruscos del tipo de cambio en los días previos a las elecciones legislativas del 7 de septiembre.

La estrategia, diseñada por el ministro de Economía Luis Caputo, apunta a garantizar liquidez y sostener la calma financiera en medio de la incertidumbre electoral. Sin embargo, el poder de fuego disponible —reservas del Tesoro por unos u$s1.700 millones— genera dudas sobre su sostenibilidad en un mercado que negocia más de u$s500 millones diarios.

Del dólar flotante a la intervención quirúrgica

La decisión se oficializó tras un episodio puntual: el lunes 1° de septiembre, un banco de capitales chinos (ICBC) intentó subir el precio del dólar mayorista $40 con apenas u$s30 millones, lo que encendió las alarmas oficiales. Según Quirno, “seguimos con el mismo programa, pero intervenimos para prevenir episodios de iliquidez”.

El Tesoro ya había vendido u$s120 millones el martes y u$s50 millones el miércoles, operaciones que —según aclaró el funcionario— no involucran fondos del Banco Central ni del FMI, sino superávit fiscal.

La jugada marca un contraste con la Comunicación “A” 8311 del BCRA, que había restringido la operatoria de bancos a fin de mes, generando tensión en el mercado spot. El martes, tras el anuncio de intervención, el dólar mayorista corrigió 0,8% y cerró en $1.361, estabilizándose en torno al nuevo “techo de Quirno”.


Tensiones con el mercado: expectativas vs. anclas oficiales

El dólar mayorista cerró en $1.362,5, mientras que el minorista se ubicó en $1.382,69 y el blue subió a $1.365. En paralelo, el MEP y el CCL avanzaron 0,6%, quedando en $1.377,95 y $1.379,51, respectivamente.

En los contratos de futuros, el mercado descuenta un dólar de $1.406 en septiembre y $1.557 en diciembre, lo que supera el techo de la banda cambiaria de $1.526. Ese descalce refleja la tensión entre la estrategia oficial de anclaje electoral y las expectativas de devaluación.

El riesgo país saltó 140 puntos básicos en la semana, en paralelo a un aumento de los rendimientos de las Lecaps del 49% al 60%, para luego estabilizarse en torno al 50%.

El rol del FMI y la City

Quirno insistió en que el esquema cuenta con aval del Fondo Monetario Internacional: “Estas operaciones fueron consultadas y aprobadas. No hay forma de que nos volteen, tenemos fundamentos macro sólidos”, dijo en una entrevista televisiva.

Los bancos de inversión, sin embargo, advierten riesgos. J.P. Morgan calificó las elecciones bonaerenses como “evento de riesgo clave” y alertó sobre la baja liquidez, mientras que el Citi señaló que una victoria opositora amplia podría erosionar la disciplina fiscal y forzar nuevas medidas de contención.

El “techo de Quirno” en $1.362 aparece como un dique de contención temporal frente a la volatilidad preelectoral. En la Casa Rosada confían en que un resultado ajustado con el kirchnerismo será interpretado como triunfo político y permitirá descomprimir tensiones cambiarias.

Sin embargo, en la City porteña señalan que, a este ritmo de intervención, las municiones del Tesoro podrían agotarse en menos de dos semanas. El lunes posterior a los comicios será clave para medir la efectividad del esquema y la reacción del mercado.

El economista Federico Glustein anticipa que el Gobierno mantendrá esta estrategia “al menos hasta las elecciones legislativas de octubre, con el objetivo de sostener un dólar por debajo de $1.400”. Pero advierte: “Si el resultado electoral difiere de lo esperado, podría haber un nuevo episodio de tensión cambiaria que obligue a reforzar la intervención”.

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Dólar: el oficial cerró a $1.360 y el blue quedó en $1.345, con reservas en caída

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El mercado cambiario cerró el mes con tensiones renovadas. A pesar de las medidas regulatorias y la intervención del Banco Central, el dólar oficial finalizó agosto en $1.360 en Banco Nación, marcando una suba de $15 en la última jornada. El movimiento refleja el delicado equilibrio entre política monetaria, expectativas electorales y la presión de los mercados paralelos.

La rueda del viernes mostró oscilaciones significativas. El dólar minorista en Banco Nación arrancó en baja —tocando un mínimo de $1.335 en la mañana—, pero luego se recuperó y terminó en $1.360 para la venta y $1.320 para la compra. El promedio en bancos se ubicó en $1.341, mientras que el dólar mayorista cerró en $1.343, acumulando en agosto una baja del 2,2%.

En el segmento financiero, el dólar MEP avanzó 0,5% hasta $1.351,07 y el contado con liquidación (CCL) subió 0,6% a $1.356,06. Por su parte, el dólar blue retrocedió levemente y se mantuvo en torno a los $1.345, prácticamente en línea con el oficial .

La evolución se dio en paralelo con una nueva caída de reservas: el Banco Central perdió casi USD 300 millones, quedando con un stock de USD 40.961 millones. Este dato alimentó la incertidumbre respecto de la capacidad de intervención oficial en el mercado cambiario durante el tramo final del año.

Impacto en bonos, acciones y riesgo país

La tensión cambiaria repercutió sobre los activos financieros. El índice S&P Merval retrocedió 1,4% en la última rueda de la semana, revirtiendo parte de la recuperación parcial que había mostrado el día anterior. En lo que va del año, el panel líder acumula una pérdida superior al 22% medida en pesos, reflejando la desconfianza inversora en un contexto electoral incierto.

En el mercado de deuda, los bonos soberanos se mantuvieron sin repuntes relevantes, en línea con la cautela generalizada. El riesgo país se estabilizó en torno a los 850 puntos básicos, un nivel elevado que muestra el escepticismo del mercado sobre la sostenibilidad de la deuda argentina .

Al mismo tiempo, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street registraron subas de hasta 6,3%, evidenciando cierta diferenciación entre inversores externos e internos respecto a la dinámica del mercado local.

Expectativas políticas y desafíos hacia adelante

La inestabilidad del dólar coincidió con una semana marcada por denuncias políticas y la cercanía de las elecciones legislativas de septiembre. Analistas sostienen que el tipo de cambio se convirtió en un termómetro de la confianza en la capacidad del Gobierno para sostener su programa económico.

“El Banco Central está interviniendo de manera quirúrgica para evitar saltos bruscos, pero el margen se reduce ante la caída de reservas y el aumento de la dolarización preelectoral”, señaló un operador del mercado consultado.

El ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del BCRA, Santiago Bausili, buscan transmitir calma con un esquema de tipo de cambio administrado. Sin embargo, la brecha reducida entre el oficial y el blue sugiere que los mecanismos de control cambiario podrían enfrentar nuevas presiones si se intensifica la demanda de divisas.

Con el cierre de agosto, el mercado anticipa un septiembre de alta sensibilidad. La estabilidad del dólar oficial dependerá de la capacidad del Gobierno para sostener las intervenciones, controlar la emisión monetaria y, sobre todo, anclar expectativas en medio del calendario electoral.

El escenario plantea un dilema: si bien el oficialismo logró mantener una brecha cambiaria relativamente contenida, la pérdida de reservas y el aumento de la volatilidad financiera dejan abierta la posibilidad de un reacomodamiento más brusco en caso de que la incertidumbre política se profundice.

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