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Argentina busca reposicionarse como destino de inversión y Misiones emerge como nodo estratégico

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El informe “Doing Business in Argentina 2026”, elaborado por el estudio jurídico Marval O’Farrell Mairal, plantea que Argentina atraviesa una etapa de transición hacia un esquema económico más abierto al capital privado y a la inversión extranjera, aunque todavía convive con restricciones cambiarias, exigencias regulatorias y un marco macroeconómico en proceso de estabilización. El documento remarca que el país mantiene ventajas estructurales difíciles de replicar a escala global: abundancia de recursos naturales, capacidad exportadora, potencial energético, desarrollo agroindustrial y una posición estratégica dentro de América Latina.

Uno de los ejes centrales del reporte es la transformación normativa impulsada desde fines de 2023. Marval destaca modificaciones relevantes en materia de contratos, inversiones extranjeras, acceso al mercado cambiario y seguridad jurídica para operaciones en moneda extranjera. El trabajo sostiene que el Gobierno argentino avanza gradualmente hacia una flexibilización de controles y una mayor previsibilidad para los negocios internacionales, especialmente en sectores vinculados a exportaciones, energía, minería, infraestructura y economía del conocimiento.

El informe también dedica una parte sustancial a explicar las condiciones operativas para compañías extranjeras: constitución de sociedades, régimen impositivo, protección de inversiones, legislación laboral, mercado de capitales, arbitraje internacional y mecanismos de resolución de disputas. En paralelo, pone especial énfasis en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y en los programas de promoción exportadora, considerados herramientas clave para captar proyectos de largo plazo en industrias estratégicas. Según el análisis de Marval, la combinación entre recursos naturales, reformas regulatorias y necesidad global de alimentos, energía y minerales vuelve a colocar a Argentina como uno de los mercados emergentes con mayor potencial de expansión en Sudamérica.

El documento, de más de 140 páginas, describe las principales condiciones legales, fiscales y regulatorias para operar en el país y señala que Argentina mantiene oportunidades relevantes en agricultura, energía, minería, turismo, infraestructura y economía del conocimiento. El reporte también destaca la magnitud territorial del país, su diversidad climática y la existencia de amplias áreas con potencial productivo e industrial.

Dentro de ese mapa de oportunidades, Misiones comienza a ganar un posicionamiento singular por una combinación poco frecuente en América Latina: biodiversidad, masa forestal, frontera internacional, disponibilidad hídrica, desarrollo de bioeconomía y estabilidad política relativa dentro del contexto argentino.

El informe subraya que Argentina está impulsando inversiones vinculadas a infraestructura, energías renovables, exportaciones y proyectos estratégicos de agregado de valor. En ese escenario, Misiones aparece alineada con varias de las tendencias globales que hoy dominan la agenda de inversión internacional.

Uno de los capítulos con mayor potencial es el mercado de carbono. La provincia posee más del 50 por ciento de la biodiversidad argentina y una de las mayores superficies de selva protegida del continente. Ese activo ambiental comenzó a transformarse en una ventaja económica concreta a partir de las negociaciones internacionales para comercializar créditos de carbono bajo estándares globales.

Misiones ya negocia operaciones vinculadas al mercado CORSIA de aviación internacional y busca convertirse en uno de los primeros gobiernos subnacionales de América Latina en monetizar servicios ecosistémicos a gran escala. Para inversores internacionales especializados en sostenibilidad, climate finance y activos ambientales, el distrito se convierte en una plataforma emergente de alto interés.

A eso se suma la economía forestal. La provincia concentra el principal polo forestal del país, con industrias vinculadas a madera, biomasa, celulosa, construcción sustentable y generación energética. El contexto internacional favorece además la expansión de materiales renovables y productos sustitutos de origen vegetal, un segmento donde Misiones tiene capacidad de escalar exportaciones y atraer capital tecnológico.

El turismo sustentable es otro de los ejes que comienzan a captar atención. El reporte de Marval destaca el peso del turismo dentro de las oportunidades argentinas. En ese capítulo, Misiones posee una ventaja diferencial por el posicionamiento global de las Cataratas del Iguazú, la selva paranaense y una creciente red de lodges, glampings y desarrollos orientados al segmento premium de naturaleza y bienestar.

La provincia también adquiere valor geopolítico por su ubicación fronteriza. Limita con Brasil y Paraguay y forma parte de uno de los corredores comerciales más dinámicos del Mercosur. La expansión de infraestructura logística, los proyectos portuarios sobre el río Paraná y la posibilidad de conexión bioceánica aumentan el interés sobre actividades vinculadas a comercio exterior, warehousing, distribución regional y plataformas de exportación.

Otro factor observado por inversores es la creciente convergencia entre tecnología y bioindustria. Misiones viene impulsando desarrollos en biotecnología vegetal, agricultura regenerativa, trazabilidad y producción sustentable, en línea con la demanda internacional de cadenas de valor verdes y certificadas.

El informe también señala que el Gobierno argentino avanza hacia una flexibilización gradual de restricciones cambiarias y una mayor seguridad jurídica para contratos en moneda extranjera. Para grandes inversores, especialmente en infraestructura, energía y exportaciones, la previsibilidad cambiaria y contractual continúa siendo uno de los principales factores de análisis.

En paralelo, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una de las herramientas centrales para atraer proyectos de largo plazo, particularmente en sectores exportadores y estratégicos. Aunque el régimen se orienta principalmente a minería, energía e industria pesada, provincias con capacidad exportadora y recursos ambientales, como Misiones, podrían encontrar espacios para integrarse a nuevas cadenas de inversión internacional.

La transición global hacia economías descarbonizadas, la búsqueda de activos naturales estratégicos y la necesidad de diversificar cadenas de suministro colocan a regiones como Misiones en una posición diferente a la de ciclos anteriores. Ya no sólo se trata de recursos naturales: el valor creciente está en la sostenibilidad, la trazabilidad ambiental y la capacidad de generar valor agregado verde.

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Iván Espósito, CEO de Suzano Argentina: “El sector forestal argentino tiene enorme potencial, pero necesita previsibilidad”

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La industria forestal no se piensa en meses ni en balances trimestrales. Se mide en ciclos largos, en bosques que tardan años en madurar y en inversiones que sólo encuentran sentido cuando existe previsibilidad. En ese terreno, la mirada de Suzano sobre la Argentina combina entusiasmo y prudencia.

La compañía brasileña, uno de los mayores productores mundiales de celulosa y papel, emplea a más de 40 mil personas en el mundo, pero apenas unas cien en Argentina. La diferencia no responde a falta de interés, sino a una lógica de expansión que exige tiempo, escala y reglas claras.

“Argentina volvió a posicionarse como un mercado estratégico. La ven mejor desde afuera y hay mucho entusiasmo con el equilibrio macroeconómico y con la posibilidad de una economía más ordenada. Pero en industrias como la forestal, donde una inversión empieza a mostrar retorno en ocho o diez años, la previsibilidad no es un detalle: es la condición principal”, explicó Iván Espósito, CEO de Suzano Argentina, en diálogo con Economis.

La firma acaba de consolidar su operación local bajo una nueva identidad: la histórica Stenfar pasó a llamarse Suzano Argentina, en una decisión que busca integrar plenamente la filial al esquema global de la multinacional y ampliar su presencia en el mercado local.

La entrevista con Iván Espósito se realizó apenas horas después del anuncio del megaproyecto de Arpulp en Ituzaingó, una inversión proyectada en 2.000 millones de dólares que prevé la construcción de la planta de fibra larga de pino más grande del mundo, con capacidad estimada en 800 mil toneladas anuales y tecnología de última generación. Para el CEO de Suzano, el anuncio excede a una sola empresa y representa una señal estratégica para todo el país. “Para Argentina es sumamente positivo el anuncio de la pastera en Corrientes”, afirmó. A su juicio, proyectos de esa escala fortalecen la competitividad regional, muestran la verdadera capacidad de desarrollo del sector forestal y consolidan al NEA como plataforma exportadora.

El proyecto cuenta con respaldo del fondo Pegasus para estructurar el financiamiento internacional y, según explicó Alejandra Aranda, CEO de Arpulp, en 2026 se realizará un estudio ambiental bajo estándares internacionales de máxima exigencia; en 2027 avanzará la ingeniería básica y de detalle, mientras que la construcción está prevista entre 2028 y 2030. “El mercado se abrió, hay reacomodamiento y más oferta. Eso obliga a ser más eficientes y bajar los costos de operación”, resume Espósito, convencido de que la escala y la competitividad serán decisivas en la nueva etapa de la industria forestal.

El negocio forestal exige una lógica distinta a la de otros sectores industriales. No se trata sólo de montar una planta: primero hay que esperar que crezcan los árboles.

“La forestación demanda entre seis y siete años como mínimo en nuestra región. Después viene la inversión industrial, la transformación y recién ahí aparece el retorno. Estamos hablando de proyectos con horizonte de diez años. Por eso el largo plazo importa tanto”, señala Espósito.

Suzano opera bajo una política de producción cien por ciento renovable y en Brasil invierte miles de millones de dólares en toda su cadena forestal e industrial. Allí, además, encuentra algo que considera central: previsibilidad.

“Brasil tiene algo que para este tipo de decisiones vale muchísimo: previsibilidad. Más allá de Lula, más allá del modelo económico, más allá de las disputas políticas, existe estabilidad. El modelo político está descontado. Eso permite proyectar”, resume.

La comparación no es menor. Para una empresa acostumbrada a inversiones de gran escala, la diferencia entre un entorno previsible y otro sujeto a cambios pendulares puede definir una decisión.

El RIGI como herramienta clave

En ese escenario, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones aparece como una herramienta observada con atención por el sector.

“El RIGI es clave para el largo plazo y para procesos de modernización. Ayuda a construir condiciones más razonables para inversiones de capital intensivo. El problema es que no todas las inversiones son gigantescas. También existen proyectos intermedios, de 50, 70 u 80 millones de dólares, que siguen necesitando financiamiento y reglas claras”, advierte.

La mirada empresarial no pasa únicamente por los beneficios fiscales, sino por la posibilidad de sostener un marco de confianza.

“A la Argentina la veo con mucho entusiasmo desde afuera. Si se consolidan algunas reformas y esa estabilidad se sostiene en el tiempo, el país se vuelve mucho más atractivo”, insiste.

Tissue, packaging y exportación: dónde está el futuro

Mientras el papel tradicional para impresión pierde espacio en todo el mundo, la reconversión del sector apunta hacia dos grandes motores: el tissue y el packaging.

El tissue -papel higiénico, servilletas, toallas descartables y productos de consumo masivo- aparece como uno de los segmentos más dinámicos a nivel global.

“Tissue es un fenómeno para explorar. Es una categoría que crece mucho y no descartamos evaluar inversiones en Argentina”, adelanta Espósito.

También el packaging gana protagonismo, impulsado por el comercio electrónico, la logística y la necesidad de envases más eficientes para exportación.

Todo lo vinculado al packaging tiene muchísimo futuro. En un país con potencial exportador fuerte, como Argentina, especialmente en agroindustria, alimentos y frutas, mejorar embalajes también mejora competitividad”, sostiene.

Para Suzano, allí aparece una oportunidad concreta para la región y particularmente para el NEA.

En una provincia como Misiones, donde la base forestal forma parte de la estructura productiva, el diagnóstico tiene una lectura directa: hay mucho espacio para crecer.

“El sector forestal argentino tiene enorme potencial. No hubo grandes proyectos en los últimos años y todavía existe una brecha enorme de escala. Suzano en Brasil tiene cinco veces más capacidad que muchos jugadores locales”, explica.

La apuesta, sostiene, debe mirar menos al mercado interno y más a la exportación.

“Hay que enfocarse en exportación. El negocio forestal necesita escala y competitividad internacional. Tissue, packaging, reconversión industrial y una mirada exportadora son parte de ese camino”.

En esa visión, el papel no es una industria del pasado, sino una industria que cambia de forma.

“La industria del papel tiene futuro. Lo que cambia son los usos. La innovación está ahí: nuevos productos, nuevos procesos, mayor eficiencia y una lógica más sustentable”.

Con una estructura aún pequeña en el país, Suzano no plantea una expansión acelerada, sino una construcción gradual. “Tenemos más de 40 mil empleados en el mundo y cerca de cien en Argentina. Es un camino que toma tiempo. La estrategia hoy es consolidar presencia, ganar eficiencia, acercarnos más al cliente y construir una operación más robusta para el largo plazo”.

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Invertí Misiones: el mini Rigi con el que la Provincia buscará seducir a nuevos inversores

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Misiones se apresta a discutir la creación de su propio mini RIGI, una iniciativa para atraer y consolidar inversiones, con un paquete de incentivos fiscales diseñado a medida de las potencialidades de la economía de la tierra colorada. 

El RMCIE fija pisos mínimos de inversión diferenciados por sector, lo que permite segmentar el tipo de proyectos a captar: desde USD 200.000 para economía del conocimiento, pasando por USD 600.000 en industrialización y manufactura avanzada, hasta USD 1,5 millones en turismo estratégico y conectividad y USD 2 millones en energías renovables. Esta escala confirma que la provincia no apunta exclusivamente a grandes capitales, sino que busca abrir la puerta a inversiones medianas con capacidad de generar impacto directo en el entramado productivo local.

En materia de incentivos, el régimen incorpora un esquema concreto sobre Ingresos Brutos: cinco años de exención total más cinco años adicionales con una bonificación del 50%, condicionados al aporte real del proyecto en términos de empleo, proveedores locales y valor agregado en origen. A esto se suman criterios explícitos de evaluación -innovación, sostenibilidad, biodiversidad y transparencia- que refuerzan la idea de un régimen con control efectivo. No es solo un paquete de beneficios: es un sistema que premia resultados y busca alinear la inversión privada con los objetivos estructurales de desarrollo de Misiones.

La iniciativa, presentada por la diputada Paula Franco, del espacio Encuentro Misionero, fue bautizada “Invertí Misiones”, que crea el Régimen Misionero Complementario de Inversiones Estratégicas (RMCIE), una iniciativa que, si bien se presenta como complementaria del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), introduce una lógica distinta: menos centrada en el volumen de inversión y más enfocada en el impacto concreto sobre la economía local.

La norma no rompe con el esquema nacional, pero sí marca una diferencia conceptual. Mientras el RIGI -establecido por la Ley 27.742- apunta a atraer grandes capitales mediante estabilidad fiscal, cambiaria y regulatoria por largos períodos, el régimen misionero pone el foco en lo que sucede dentro del territorio. El acceso a los beneficios provinciales no es automático: está condicionado a resultados verificables en términos de empleo, encadenamientos productivos y sostenibilidad ambiental. 

En otras palabras, no alcanza con invertir; hay que demostrar que esa inversión deja valor en la provincia.

Ese matiz no es menor y revela una definición política. El modelo que impulsa Misiones busca evitar la lógica de enclave -proyectos de gran escala con escaso impacto local- y, en cambio, prioriza inversiones que transformen la matriz productiva. Por eso, el diseño del RMCIE delimita sectores estratégicos con un criterio claro: energías renovables, economía del conocimiento, turismo de alta gama con mejora de conectividad y, especialmente, industrialización de base agraria.

Es en este último punto donde aparece la impronta más distintiva del régimen. La ley incorpora conceptos poco habituales en esquemas de promoción, como el desarrollo de complejos industriales “visitables” en cadenas tradicionales -yerba mate, té o forestoindustria-, la consolidación de un “complejo mandioquero” orientado a la producción de almidones y alimentos funcionales, y la transformación de frutas tropicales y caña de azúcar con estándares de exportación. La lógica es explícita: pasar de exportar materia prima a exportar valor agregado.

El contraste con el RIGI es evidente, aunque no confrontativo. El esquema nacional privilegia la escala y la previsibilidad para grandes inversiones, mientras que el misionero introduce una condicionalidad más exigente y territorial. Incluso en materia de control, la ley provincial establece mecanismos estrictos: el incumplimiento de las condiciones implica la caducidad automática de los beneficios, la devolución de los tributos no abonados, intereses y posibles sanciones adicionales. Es un régimen que ofrece incentivos, pero también exige resultados.

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