La prestigiosa distinción fue otorgada por el Claustro Doctoral Global en reconocimiento a las iniciativas realizadas a favor de la paz, y la creación del Sistema de Transparencia Comunitaria -metodología para la mitigación de conflictos socio-ambientales-.
Con gran emoción, Rodolfo Tarraubella -Presidente de Fundación EcoConciencia y Director Ejecutivo de CIFAL Argentina –entidad del ecosistema ONU- recibió la distinción del Doctorado Honoris Causa que otorga el Claustro Doctoral Global con sede en México.
El Lic. en Finanzas con especialización en Biodiversidad y Cambio Climático, fue el único extranjero que recibió este galardón que reconoce su arduo trabajo en relación a la sustentabilidad, las finanzas sostenibles y en favor de la paz.
En su comunicado oficial, el Claustro Doctoral Global, explica que ha decidido reconocer la historia de vida de Rodolfo Tarraubella en honor a su destacada labor humanitaria entregándole la Venera Social y Humanitaria en grado de Orbis Terrarum Doctoratus Honoris Causa, denominada “LÁZARO CÁRDENAS” en grado DOCTORATUS HONOREM.
“Esta distinción llega como un estímulo luego de 26 años de labor y un largo camino recorrido. A lo largo de este tiempo, nos hemos enfocado en generar conciencia sobre la importancia de la preservación de la biósfera, impulsando la gestión social que empodera a las comunidades, facilitándoles el diálogo con las empresas y los gobiernos, y mitigando de esta forma los antagonismos socio-ambientales. Nuestra misión es Transformar el Conflicto en Energía Solidaria haciendo Visible lo Invisible”, expresó el Presidente de Fundación EcoConciencia y Director Ejecutivo de CIFAL Argentina –entidad del ecosistema ONU-.
El reconocimiento destaca específicamente su rol como generador de: Herramientas para la construcción de paz: Sistema de Transparencia Comunitaria para la mitigación de conflictos socio-ambientales. Herramientas para la generación de sostenibilidad: Centro de Innovación y Excelencia para la Integración de los ODS a la Estrategia Corporativa. Estrategias para la orientación del financiamiento sostenible: Iniciativa para el Desarrollo de Bonos Verdes y Financiamiento Climático en Argentina y Latinoamérica.
En el mismo acto, le fue entregada también la Presea Benito Juárez García por el conjunto de instituciones universitarias que conforman la Organización. Entre ellas: el Centro Universitario Morelos, la Universidad Mexicana de Educación a Distancia, la Universidad Togatorum y el Centro Universitario Inglés. Otras entidades académicas de educación superior que conforman el Claustro Doctoral Global son el Consejo Nacional de Organizaciones A.C. y el INEDSO (Instituto Nacional de Estudios sobre Derecho Social). Las mismas participaron en calidad de testigos de Honor.
La ceremonia se llevó a cabo el pasado viernes 18 de marzo en el Club de Periodistas ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Rodolfo Tarraubella es el mayor experto en el país en finanzas verdes, como se denomina a los mecanismos para obtener fondos que están vinculados a proyectos de reducción o mitigación del impacto ambiental.
Esta noche desde las 20 dictará una conferencia en la Fundación Osde, donde buscará seguir concientizando sobre los mecanismos financieros que se abren a partir del acuerdo de París, que comprometió a las grandes naciones industrializadas a reducir sus emisiones de carbono y mitigar el impacto climático (el recalentamiento no puede superar los 2° de la temperatura media del siglo XIX). Si bien los compromisos de París no son obligatorios, hay una presión social y política muy fuerte, dice este experto.
“Hay una sanción social y política muy fuerte de no respetar los acuerdos de París y se vio con la intención de Trump de retirarse del acuerdo, sus propios gobernadores y hasta las empresas dijeron que no estaban de acuerdo y respetarán los compromisos de París”, sostiene Tarraubella, quien pone en duda de que los EE.UU vayan a retirarse efectivamente de este pacto global.
“Recién lo podrán hacer efectivo 3 años posteriores a la ratificación, o sea, en Noviembre de 2019, y entraría en vigor un año posterior, noviembre de 2020, justo cuando vence el mandato de Trump”, advierte.
Tarraubella es un experto en bancos que en los 90 se empezó a volcar al espacio donde las finanzas se mezclan con el Medio Ambiente. En 1992 sacó la primera tarjeta “ecológica”, emitida por MasterCard y el Banco Lloyds. “Por cada compra hacían una donación a una ONG”, comenta.
Hoy está a cargo de la Secretaría de Sustentabilidad y Finanzas Climáticas de la agencia de la ONU, Cifal Argentina, dirige la Fundación EcoConciencia y es consultor de empresas y gobiernos.
En una entrevista con Economis, Tarraubella contestó al siguiente interrogante. ¿Cómo puede hacer Misiones para cobrarle al mundo contaminante por la preservación de su selva?
“Misiones mantiene su selva a expensas de sus territorios productivos, paga un costo, porque deja de producir, y tiene necesidades que cubrir de su población, es legítimo que la provincia diga al que contamina, ‘yo mantengo mi selva, pero vos ¿cuánto me vas a pagar por mantener mis territorios verdes que absorben dióxido de carbono?’”, señaló Tarraubella, recién llegado de Buenos Aires en su segunda visita a la provincia en menos de tres meses.
Tarraubella dice que hoy por hoy hay una valuación del llamado “costo social del carbono”, que es el daño que se causa a la sociedad por cada tonelada de gases efecto invernadero ( CO2 y otros) que se emiten a la atmósfera, y “está valuado en 41 dólares”
En el futuro, las industrias contaminantes que deban cumplimentar los acuerdos de reducción van a tener que pagar a otro país, entidad u organismo que tiene un proyecto de reducción de emisiones de carbono. El espíritu es la compensación. Una industria que gana mucho dinero pero emite mucho CO2 tiene que pagar a otro que reduce y compensa.
“Cualquier cosa por debajo de los 41 dólares les va a convenir pagar, si pusiéramos un impuesto al carbono equivalente al costo social del carbono”, explicó Tarraubella.
“Misiones tiene que empezar a hacer gestiones para que la Nación desarrolle primero un mercado internacional de reducción de emisiones, así le puede vender la reducción de emisiones a una fábrica en Estados Unidos, por ejemplo”, señaló.
El otro punto que debe empezar a explorar la provincia es el de certificar cuánto dióxido de carbono absorbe su selva. “Hay que cuantificarlo, demostrar cuánto dejaría de absorverse si no se mantuviera esta magnífica extensión de selva verde”, señaló.
Otros mecanismos que debe explorar la provincia es empezar a tender líneas con el Fondo Verde para el Clima, que está constituido por compromisos de 100.000 millones de dólares anuales a partir del 2020 y financiará proyectos de mitigación, adaptación y resiliencia al cambio climático.
Una vez más, un proyecto verde es un proyecto que tiende a mitigar el impacto del cambio climático y otros impactos ambientales. Por ejemplo, un aserradero utiliza la biomasa forestal para hacer energía, y reemplaza a una central termoeléctrica que consume petróleo para generarla, y de ese modo, emite menos gases efecto invernadero y otros gases más contaminantes.
“Actualmente, cualquier país ya tienen disponible una línea de tres millones de dólares no reintegrables solamente para preparar proyectos, hay que utilizar estos mecanismos, pero hay que conocerlos también, el otro día estaba en Tucumán y funcionarios de medio ambiente comentaban que no estaban enterados de todas las facilidades disponibles de estos mecanismos”, explicó Tarraubella.
Qué es el Acuerdo de París
El Acuerdo de París, entró en vigor el 4 de noviembre de 2016. Supone compromisos (denominados Contribuciones Nacionales Designadas) de reducir emisión de gases de efecto invernadero y quien no cumpla esos compromisos, aunque no tiene un cargo punitivo formal, pero si político y social, seguramente será sancionado por la comunidad internacional.
La oportunidad para Misiones es esta: cuando el mundo se obligue generando un nuevo mercado de carbono, en virtud del Acuerdo de Paris, para cumplir sus compromisos de reducción de emisiones, los países y las empresas deberán comprar “bonos de carbono” a los que emitieron bonos de carbono reduciendo sus emisiones.. ¿Puede Misiones certificar la reducción de emisiones que significa el costoso mantenimiento de su franja selvática?
“El Acuerdo de Paris obliga a las partes a presentar nuevas contribuciones (compromisos) de reducción de CO2, en 2020 y otra vez en 2025, y a presentar sus balances de los avances de mitigación en 2023 y 2028, por lo que estimamos que para 2020 se va a volver a instaurar el mercado de reducción de emisiones en donde el que contamina le tiene que comprar créditos al que no contamina”, dice Tarraubella.
El experto dice que habrá una suerte de bonos denominados ITMOs (Internationally Transferred Mitigation Outcomes) pero Misiones tendría que certificar lo que se ahorra en emisiones de dióxido de carbono, que resultarían de la no preservación de la selva.
Es decir, la provincia tiene que lograr demostrar que sus políticas generan esa mitigación del impacto ambiental que otros, en otras partes del mundo, deterioran con sus actividades. Tarde o temprano, los segundos deberán pagarle a los primeros.
Mercado interno
Pero antes, Tarraubella dijo que muchos países, incluido la Argentina, van a ir desarrollando un mercado interno de mitigación de emisiones de carbono. Un mercado en el cual, por ejemplo, una empresa como YPF o Edenor le podría pagar a una provincia como Misiones para compensar sus emisiones de carbono.
¿Podrá Misiones algún día llegar a cobrarle al mundo los servicios ambientales que presta su franja selvática? ¿Obtener recursos por hacer el esfuerzo de evitar la deforestación? Hace ya dos décadas que se habla de esta posibilidad, pero hasta el momento fue más una ilusión, que una realidad tangible.
Sucedió cuando aparecieron los bonos de carbono y ahora nuevamente esa ilusión vuelve a revivir de la mano de los “bonos verdes”, algo que todavía no se sabe bien qué es, pero cuyo nombre es una promesa de fondos vinculados a la preservación del medio ambiente.
Las nuevas perspectivas aparecen a partir del Acuerdo de París, que entró en vigor el 4 de noviembre de 2016, y más allá del desplante de Donald Trump (recién podrá salir del pacto en 2019 y se haría efectivo en 2020 la salida). Además, en los Estados Unidos hay un creciente rechazo a la decisión de presidente de salir del acuerdo, entre buena parte de la clase política, republicanos incluidos. El clima cambia, el calentamiento global avanza y no es un “cuento chino” como dice Trump.
El Acuerdo de Paris supone compromisos (denominados Contribuciones Nacionales) de reducir emisión de gases de efecto invernadero y quien no cumpla esos compromisos seguramente será sancionado por la comunidad internacional.
La oportunidad para Misiones es esta: cuando el mundo se obligue, en virtud del Acuerdo de Paris, a bajar las emisiones de carbono, los que sigan contaminando, deberán comprar “créditos” a los que no contaminan, para tener un balance neutro. ¿Puede Misiones certificar la reducción de emisiones que significa el costoso mantenimiento de su franja selvática?
Rodolfo Tarraubella es considerado el máximo experto argentino en “bonos verdes” y estuvo esta semana en Posadas dictando un seminario sobre este tema a personal de la Entidad Binacional Yacyretá y otras personas interesadas que fueron invitadas a participar.
Tarraubella es un experto en bancos que en los 90 se empezó a volcar al espacio donde las finanzas se mezclan con el Medio Ambiente. En 1992 sacó la primera tarjeta “ecológica”, emitida por MasterCard y el Banco Lloyds. “Por cada compra hacían una donación a una ONG”, comenta.
Hoy está a cargo de la Secretaría de Sustentabilidad y Finanzas Climáticas de la agencia de la ONU, Cifal Argentina, dirige la Fundación EcoConciencia y es consultor de empresas y gobiernos. A pedido de Economis, respondió al interrogante.
Tarraubella dice que Misiones “podría llegar a cobrar” por preservar su selva. Es decir, obtener recursos por la mera preservación de su franja de monte, que le cuesta mucho a la provincia, con una población que crece y que demanda tierras y genera presión social. La colonización en Misiones se terminó hace tiempo y ya no hay tierras para repartir. Por eso a la provincia le cuesta defender a capa y espada sus áreas protegidas.
“El Acuerdo de Paris obliga a las partes a presentar nuevas contribuciones (compromisos) de reducción de CO2, en 2020 y otra vez en 2025, y a presentar sus balances de los avances de mitigación en 2023 y 2028, por lo que estimamos que para 2020 se va a volver a instaurar el mercado de reducción de emisiones en donde el que contamina le tiene que comprar créditos al que no contamina”, dice Tarraubella.
El experto dice que habrá una suerte de bonos denominados ITMOs (Internationally Transferred Mitigation Outcomes) pero Misiones tendría que certificar lo que se ahorra en emisiones de dióxido de carbono, que resultarían de la no preservación de la selva.
Es decir, la provincia tiene que lograr demostrar que sus políticas generan esa mitigación del impacto ambiental que otros, en otras partes del mundo, deterioran con sus actividades. Tarde o temprano, los segundos deberán pagarle a los primeros.
“Hay que contabilizar como emisiones retenidas, por evitar la deforestación, hay que medirlo año tras año, contra una línea base. Demostrar cual sería la diferencia si no hubiera implementado su política de preservación. Va a haber un mecanismo, son los ITMOs, serán como bonos de carbono, la sigla significa algo así como Transferencias Internacionales de Resultados de Mitigación que va a permitir obtener recursos.
Ya hay 18 países trabajando, incluidos Australia, Canadá, Japón, Corea, México, Nueva Zelanda y EE.UU en un mercado de ITMOs.
Mercado interno
Pero antes, Tarraubella dijo que muchos países, incluido la Argentina, van a ir desarrollando un mercado interno de mitigación de emisiones de carbono. Un mercado en el cual, por ejemplo, una empresa como YPF o Edenor le podría pagar a una provincia como Misiones para compensar sus emisiones de carbono.
“En México está sucediendo, por ejemplo, el nuevo aeropuerto de México va a demandar una inversión de 12.000 millones de dólares, y ellos quieren ser neutros en el impacto ambiental, como no pueden lograrlo por si solos, van a comprar (compensar) en el mercado interno créditos para así poder mostrar un balance neutro de emisiones”, dijo Tarraubella.
Para el experto, primero hay que desarrollar el mercado interno. “Hay que apuntar al mercado nacional de reducción de emisiones, el internacional lo vemos después. El Banco Mundial que te da dinero para generar estos mercados, a través del UNFCCC (Convención de ONU sobre el Cambio Climático).
A continuación, reproducimos una parte de la entrevista que Economis mantuvo con Tarraubella.
-¿Cuál es la diferencia entre bonos de carbono y bonos verdes?
-El carbono seria reducción de emisiones de gas de efecto invernadero, certificadas. Vos que no tenés emisiones, las reducís y se la vendes a alguien que tiene obligación de reducir. Y bonos verdes es otra cosa, es el dinero orientado a hacer aplicado a proyectos verdes, fundamentalmente en aquellos proyectos que tengan mitigación, adaptación y resiliencia al cambio climático.
-Por ejemplo, ¿Aña Cuá puede emitir un bono verde como anunció Humberto Schiavoni, el titular de la EBY?
-Hablé algo con Humberto Shiavoni, me preguntó cómo estamos para esto, le hice una serie de preguntas para tener una calificación si se puede o no puede. Como es un proyecto que está eficientizando la represa, no genera una nueva represa, sino que ya aprovechamos lo que tenemos, voy a generar más energía con esta modificación, sin dióxido de carbono, voy a ser que la red eléctrica argentina tenga menos impacto por emisión. Puede ser que Aña Cuá pueda emitir un bono verde. Pero para certificarlo hay que estudiarlo a fondo. Si hay impacto en la red ictícola, etc.
-¿Argentina emitió bonos verdes?
-Todavía, no, hace poco hubo una emisión de la Rioja que la presentaron así, pero no tiene certificación. Es como decir que tenés ISO-9000 pero no lo certificaste.
-¿Hay ventajas al buscar financiación con un bono verde?
-Las finanzas verdes premian al que hace las cosas bien. Porque las tradicionales premian al que gana más, hay dinero para el que mejor le va con las finanzas tradicionales. El proyecto verde puede implicar un proceso más caro, no necesariamente, pero tiene otro tipo de consideración a partir de esto por parte del sistema financiero. Porque cada vez hay más fondos que tienen que ir si o si a financiar proyectos verdes.
-¿Las tasas son más altas?
-Al contrario, tienden a ser más bajas, porque hay una cartera de grandes de fondos de inversión que tienen que ir a estos proyectos. El acuerdo de París dice que “enverdezcan” sus carteras, el G-20 también sacó un reporte de “enverdecimieto” de carteras. Leonardo di Caprio, por ejemplo, le dijo a su asset manager (asesor de inversiones), “descarbonizame la cartera”. Es decir, desinvertí en proyectos contaminantes e invertí en proyectos sustentables. Se empieza a poner de moda, después otros siguen a los pioneros. Hoy estuvimos mirando 420 nombres de empresas que quieren invertir en verde, fondos gigantes como Allianz.
-En Argentina todo esto es muy nuevo…
-Argentina recién en febrero de este año sacó un comunicado donde lanzó lo que se llama “El Sistema Financiero que necesitamos” e impulsó a la transformación, instó a los bancos a que empiecen a pensar en prestarle y premiar al que ofrece un proyecto verde. A pesar de todo eso, el sistema financiero privado argentino no reaccionó. Sí el Estado, con tres decisiones, en el reporte del G-20 del año pasado se tocó este tema, y también el año pasado la Bolsa de Comercio firma un acuerdo donde se compromete a que haya una pizarra para bonos verdes.
Martin Boerr
Schiavoni trajo a Tarraubella para empezar a explorar las primeras posibilidades de emitir bonos verdes en Misiones. Inclusol el titular de la EBY estudia la posibilidad de emitir bonos verdes para financiar parte de Aña Cuá y la ampliación de la represa con tres turbinas extra.