rodrigo paz

Bolivia evita el estado de excepción y refuerza el despliegue militar en medio de una crisis que ya golpea el abastecimiento

Compartí esta noticia !

El Gobierno de Bolivia decidió no avanzar con un estado de excepción tras una de las jornadas de mayor tensión política desde la asunción de Rodrigo Paz Pereira. La definición se tomó luego de una reunión entre autoridades del Ejecutivo, la Policía y las Fuerzas Armadas, mientras continúan los enfrentamientos en La Paz, los bloqueos en rutas estratégicas y el deterioro del abastecimiento de combustibles, alimentos y medicamentos.

La administración boliviana optó por reforzar el despliegue de seguridad y endurecer los operativos contra los sectores movilizados, aunque evitó activar mecanismos extraordinarios previstos por la Constitución. El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, aseguró que no habrá suspensión de derechos constitucionales y sostuvo que el Ejecutivo buscará contener la violencia sin profundizar la confrontación institucional.

La decisión aparece en un momento delicado para la gobernabilidad de Paz Pereira. Las protestas ya llevan varias semanas y reúnen a sectores sindicales, organizaciones campesinas, movimientos indígenas, mineros y grupos vinculados al expresidente Evo Morales, que exigen la renuncia del mandatario y rechazan las reformas impulsadas por el Gobierno.

Una crisis política que se transformó en conflicto económico

La tensión dejó de ser exclusivamente política. Los bloqueos en seis de los nueve departamentos bolivianos comenzaron a afectar la circulación de mercaderías y el abastecimiento interno, mientras el sector productivo y exportador presiona para que el Ejecutivo recupere el control de las rutas.

El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, Klaus Frerking, alertó sobre daños al aparato productivo y reclamó garantizar el libre tránsito. Al mismo tiempo, entidades empresarias y sectores vinculados al turismo pidieron medidas más severas frente a los cortes y disturbios.

Según información oficial, más de 100 personas fueron detenidas tras los enfrentamientos registrados en La Paz, donde hubo incendios de vehículos policiales, destrozos en oficinas públicas y ataques a comercios. La Policía también informó arrestos de manifestantes que portaban importantes sumas de dinero en efectivo, en el marco de investigaciones sobre el financiamiento de las protestas.

El Gobierno atribuyó buena parte de la conflictividad a grupos provenientes del Chapare, bastión político de Evo Morales. Desde el oficialismo, además, comenzaron a endurecer el discurso. El ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, calificó a algunos grupos movilizados como “hordas delincuenciales”, aunque el Ejecutivo sostuvo que mantendrá abiertos los canales de diálogo.

El trasfondo económico y el desgaste del gobierno

Las protestas se producen en medio de un escenario de fuerte deterioro económico. Entre los reclamos aparecen el desabastecimiento de combustibles, la falta de dólares, la inflación y el impacto de reformas impulsadas por el Gobierno.

Uno de los episodios que amplificó el malestar fue el conflicto por la calidad de los combustibles. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) reconoció problemas vinculados a combustibles adulterados o de baja calidad y los atribuyó, entre otros factores, a vacíos normativos, corrosión en los sistemas de almacenamiento y componentes detectados en combustibles importados.

A eso se sumó el rechazo de comunidades originarias y organizaciones rurales a la denominada Ley 1720 de “reconversión de tierras”, cuestionada por sectores sociales que la consideran favorable a intereses latifundistas. Aunque el Senado avanzó con una supuesta derogación, el conflicto no se desactivó y derivó en nuevas movilizaciones.

La crisis boliviana escaló además al plano geopolítico. El vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, afirmó que en Bolivia existe “un golpe de Estado en marcha” impulsado por sectores ligados al crimen organizado y expresó respaldo explícito al presidente Rodrigo Paz.

El funcionario aseguró haber mantenido una conversación telefónica con el mandatario boliviano y sostuvo que existen fuerzas “antiinstitucionales” que buscan desestabilizar al país. También pidió mayor involucramiento regional y destacó el posicionamiento de Argentina frente al conflicto.

Las declaraciones estadounidenses introducen un nuevo elemento de presión sobre el escenario boliviano. El conflicto deja así de ser una crisis interna para adquirir dimensión regional, en un contexto donde el oficialismo busca sostener legitimidad institucional mientras enfrenta protestas crecientes y un deterioro económico visible.

El rol de Evo Morales y la disputa por el control político

En paralelo, Evo Morales volvió a respaldar públicamente las movilizaciones y definió las protestas como “una sublevación del pueblo”. El exmandatario cuestionó las reformas económicas de Paz Pereira y denunció una orientación “neoliberal” del Gobierno.

Desde el Ejecutivo boliviano acusan a Morales y a sectores del Movimiento al Socialismo (MAS) de promover los bloqueos y la conflictividad para debilitar a la actual administración.

La disputa excede así la protesta callejera y comienza a configurarse como una pulseada por el control político en un país que atraviesa apenas los primeros seis meses de gestión presidencial.

Impacto regional y atención en el NEA

Aunque el conflicto se desarrolla en Bolivia, el escenario es seguido de cerca por sectores productivos y comerciales del norte argentino. Bolivia mantiene vínculos logísticos, energéticos y comerciales con provincias del NEA y el NOA, por lo que una profundización de la crisis podría afectar flujos de abastecimiento, transporte y comercio fronterizo.

Por ahora no existen reportes oficiales sobre impactos directos en Misiones o el NEA. Sin embargo, el deterioro institucional boliviano y los problemas de circulación en rutas estratégicas empiezan a generar preocupación en sectores vinculados al comercio regional y al transporte.

El Gobierno boliviano apuesta a recuperar control territorial sin activar un estado de excepción. La decisión busca evitar una escalada institucional mayor, aunque también expone los límites políticos del Ejecutivo frente a un conflicto que combina protestas sociales, deterioro económico y disputa de poder.

Las próximas semanas serán determinantes para medir si el refuerzo militar y policial logra contener las movilizaciones o si la crisis deriva en una profundización de la confrontación política y social.

Compartí esta noticia !

Que cambios que propone Rodrigo Paz para Bolivia

Compartí esta noticia !

BBC Mundo – La elección de Rodrigo Paz como presidente de Bolivia este domingo marca el inicio de una nueva era política en el país, aunque la magnitud del cambio que se aproxima aún es incierta.

Con 54,5% de los votos en el balotaje presidencial según el conteo rápido del Tribunal Supremo Electoral, el centrista Paz venció al conservador Jorge Quiroga, que obtuvo 45,5%, para poner fin a 20 años de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS).

Si bien Paz, del Partido Demócrata Cristiano, era la opción más moderada de esta segunda vuelta electoral. Algunas de sus propuestas suponen un claro viraje de las políticas que rigieron a Bolivia por dos décadas.

Hasta ahora senador, Paz tiene 58 años, fue alcalde de la ciudad de Tarija de 2010 a 2020 y antes diputado. Estudió economía, relaciones internacionales y gestión pública en Estados Unidos.

En estas elecciones dio la sorpresa al pasar al balotaje en agosto con la mayor porción de votos válidos y ganar el domingo contra lo que preveían algunas encuestas. Gracias al apoyo clave de votantes de clase media y baja.

Muchos optaron por él desilusionados con el MAS. Que cambió de forma radical el poder en Bolivia cuando su líder cocalero, Evo Morales, fue electo el primer presidente indígena del país en 2006.

Desde entonces esa fuerza de izquierda solo tuvo una breve pausa en el gobierno entre la salida de Morales en 2019 —por una crisis política que sus seguidores calificaron de golpe de Estado y sus opositores de intento de fraude electoral— y el triunfo de su heredero Luis Arce en 2020.

Pero en los últimos años el MAS se debilitó por una disputa interna de Morales con Arce y un deterioro económico que llevó al país a su primera recesión en 40 años, y recibió apenas 3% de los votos en la primera vuelta.

Esta elección fue entonces un parteaguas para Bolivia, con un balotaje entre dos candidatos relacionados con el viejo establishment que Morales enfrentó.

Paz es hijo y sobrino nieto de expresidentes. Nació en España durante el exilio de su padre, Jaime Paz Zamora, quien volvió a Bolivia tras el fin de una dictadura militar y gobernó entre 1989 y 1993.

Está claro entonces que el deseo de la gran mayoría de los bolivianos es que haya un cambio de rumbo.

Pero, ¿qué propone el hombre que eligieron para llevarlo a cabo?

1. “Capitalismo para todos”

Una de las banderas de la campaña de Paz fue el impulso de un “capitalismo para todos” en Bolivia.

Eso comprendería medidas como una reducción de cargas tributarias y de aranceles, facilitar el acceso a créditos y adoptar un sistema de banda cambiaria con máximos y mínimos.

“El capitalismo para todos es platita para la gente, estabilidad para que bajen los precios, reglas claras para producir con un Estado que te ayuda”, definió Paz en un debate que mantuvo con Quiroga antes del balotaje.

Ese énfasis en un proyecto capitalista contrasta con el socialismo profesado por los gobiernos del MAS. Que impulsaron la intervención del Estado en la economía y tomaron medidas nacionalistas

“Hay un cambio de lo que fue el modelo económico. Pasaremos del capitalismo de Estado y de camarilla, a una economía abierta. En la cual se acepte a la inversión privada y extranjera”, señala Carlos Toranzo, un economista y analista político boliviano.

Rodrigo Paz saluda a simpatizantes
Pie de foto, Paz tuvo un apoyo clave de sectores populares para ganar la presidencia de Bolivia en estas elecciones.

“Los bolivianos, incluidos aymaras y quechuas, aman al mercado y la acumulación”, dice Toranzo a BBC Mundo.

Sin embargo, muchos se preguntan cómo aplicará Paz las medidas que prometió con el déficit fiscal cercano al 10% del PIB que prevé reducir. Tras descartar financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) como planteaba Quiroga.

Paz ha dicho que los recursos del Estado alcanzan “si no roban” y anticipó que usará créditos por más de US$3.500 millones que Bolivia ya tiene aprobados de organismos multilaterales, que el gobierno saliente nunca utilizó por “ineficiencia”.

También indicó que levantará los subsidios al combustible, excepto los dirigidos a los “sectores vulnerables” de la sociedad.

Esos subsidios caracterizaron a los gobiernos de MAS y el año pasado llegaron a US$2.000 millones. Pero muchos los consideran insostenibles debido a los problemas fiscales del país y a la escasez actual de combustibles.

Un recorte de esas subvenciones también podría aumentar la inflación y el malestar social.

Fila de vehículos en una estación de servicio de Bolivia
Pie de foto, La escasez de combustibles en Bolivia ha provocado largas filas en las estaciones de suministro.

Cuando el gobierno de Morales decidió eliminar la mayoría de los subsidios al combustible en 2010, hubo fuertes alzas en los precios del diésel y la gasolina. Estallaron protestas y finalmente dio marcha atrás.

La nueva dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB) advirtió la semana pasada que rechaza la idea de eliminar o modificar la subvención a los hidrocarburos.

Ante el riesgo de que surjan protestas callejeras, Paz deberá lograr apoyo firme a sus reformas con un Congreso fragmentado, donde carece de mayorías.

2. Descentralizar el presupuesto

Otro cambio que prometió Paz fue la descentralización de los recursos públicos.

Su “Agenda 50/50” proyecta una distribución equitativa del presupuesto nacional entre el Estado central, que hoy concentra más del 80% del total, las regiones del país y las universidades públicas.

“El 50/50 es un presupuesto con las regiones”, sostuvo Paz en el debate con Quiroga.

Pese a que durante los gobiernos del MAS la autonomía regional quedó consagrada en la Constitución y en leyes aprobadas, eso nunca se concretó plenamente en la práctica, según expertos.

“Cuando usted tiene regímenes con demasiada mayoría parlamentaria y regímenes de caudillo, jamás hay posibilidad de descentralizar el poder”, observa Toranzo.

Pero agrega que Paz, obligado a pactar para gobernar con apoyo de gobernaciones y alcaldías, deberá apostar a la descentralización.

Rodrigo Paz saluda a simpatizantes
Pie de foto, Paz se propone descentralizar el presupuesto boliviano, dando mayores partidas a distintas regiones del país.

Gabriela Keseberg Dávalos, una analista política en La Paz, señala que la “Agenda 50/50” del presidente electo “responde un poco también a los pedidos sobre todo del oriente boliviano”, motor clave para la economía del país.

“No va a ser sin conflictos, eso es seguro”, dice en diálogo con BBC Mundo.

Paz prometió también “descentralizar a la policía” y presentó como figura clave para eso a su vicepresidente, Edman Lara. Un exoficial de esa fuerza de seguridad que ha denunciado corrupción en su interior y formuló declaraciones polémicas en la campaña.

3. Reformar el Estado

Paz ha propuesto además una serie de medidas dentro del sector público que en la práctica supondrían una reforma del Estado boliviano.

Su programa prevé por ejemplo congelar las actividades de las empresas públicas con déficits operativos. Además, implementar un sistema digital para las compras estatales y aumentar los controles anticorrupción.

“Yo le voy a cortar todos los beneficios a los políticos y al Estado tranca”, prometió Paz en campaña y sostuvo que el país destina más de US$1.300 millones a “gastos superfluos”.

Edman Lara, vicepresidente electo de Bolivia, saluda a seguidores
Pie de foto, Edman Lara, vicepresidente electo de Bolivia, es un expolicía que protagonizó polémicas en la campaña y hasta discrepancias con Paz.

Su idea de impulsar una reforma judicial es una señal de que podría buscar eliminar la elección popular de jueces que ha politizado el sistema, señalan los analistas.

Pero advierten que este cambio, al igual que otros que ha planteado el presidente electo, requerirían reformar la Constitución y respaldo legislativo.

El resultado de las elecciones en Bolivia anuncia “un cambio de era, pero veremos si es sustentable”, dice Keseberg Dávalos.

“En algunas cosas (Paz) es un poco drástico”, señala, “y en otras no se sabe bien cómo lo va a hacer”.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin