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Los Rolling, la guinda del Wanda: los eventos ya son un 15% de sus ingresos

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Los Rolling Stones ya ensayan en el Wanda Metropolitano. El estadio del Atlético de Madrid marca el inicio de su gira europea ‘Sixty’, el punto fuerte de un verano lleno de actividad en el coliseo rojiblanco, por donde pasarán Alejandro Sanz o Vetusta Morla. En una temporada, más de 100 actos entre espectáculos, convenciones e incluso graduaciones universitarias. El 15% de los ingresos del estadio ya son extrafutbolísticos, detalla a EFE el director de Explotación del Atlético, Fernando Fariza.

“De todos los ingresos que genera el estadio, incluyendo fútbol y no fútbol, los conciertos y los eventos ya suponen un 15%… En el Calderón había conciertos pero no eventos. Dentro del crecimiento que hemos tenido en los últimos años, una parte importante es esto, es una línea de ingresos fuerte que antes no existía”, explica el ejecutivo del conjunto rojiblanco a EFE.

El abanico es inmenso: desde el partido de rugby entre la selección española y los ‘Classic All Blacks’ neozelandeses, eventos corporativos cada semana -en algunos momentos, hasta cuatro actos empresariales diferentes han coincidido de forma simultánea, gracias a los diferentes espacios que tiene el coliseo-, los conciertos de este verano o hasta graduaciones universitarias, como la de la Universidad Politécnica que se produjo la semana pasada, con más de 40.000 personas durante dos días.

Eso durante una temporada “muy atípica”, aún con restricciones de la pandemia -durante la cual el estadio sirvió de punto de vacunación- e incertidumbre en las empresas, que todavía no han recuperado el ritmo de sus eventos corporativos. En una campaña normal, el Wanda Metropolitano acogía entre 250 y 300 actos no futbolísticos al año. Calculan en el club rojiblanco que entre todas esas actividades, 1,5 millones de personas pueden acudir al estadio al año. Incluyendo los partidos del Atlético, son 3 millones de personas.

90 TRÁILERS PARA LOS ROLLING STONES

La misma noche en la que acabó el duelo de rugby entre la selección española y los ‘Classic All Blacks’ comenzó el montaje del escenario para los Rolling Stones. Una superproducción. Seis días de montaje con 90 tráilers metiendo materiales, 15 camerinos, 2.500 metros cuadrados de oficinas de producción instaladas en el interior del estadio, donde habitualmente se sitúa la zona mixta.

En los grandes montajes luce más el estadio del Atlético, porque durante su construcción se tomaron varias decisiones para mejorar sus capacidades operativas: se dejaron dos grandes bocanas para que pudieran entrar tráilers al césped y almacenes accesibles con toros mecánicos. “El esqueleto del estadio es fantástico, se diseñó para ser un recinto multiusos”, subraya Fariza.

Desde los grandes espacios, a los pequeños detalles: 45.000 pequeñas luces sirven de balizas en todos los escalones para cumplir las condiciones de seguridad en condiciones de oscuridad como las que se producen en los conciertos. Elementos que facilitan el montaje a cualquier operador de grandes espectáculos. Durante estos días hay casi 700 personas del evento, y en el día del concierto puede haber otras 1.000.

Unos 53.000 espectadores acudirán a ver a Jagger y los suyos el miércoles. Algunos lo harán también desde el césped, que se ha recortado al máximo para dejar “casi una pradera” durante el verano de conciertos. Luego se cambiará el verde para el inicio de la próxima temporada futbolística.

Por eso, en ese periodo, el Atlético trata de añadir el máximo de actividades posibles. A los Rolling Stones le seguirá Alejandro Sanz, el festival infantil ‘Tu primer festival’, el grupo madrileño Vetusta Morla o el trigésimo aniversario de Cadena 100.

Y no solo se trata de este fin de semana. Las grandes giras internacionales se cierran con mucha antelación. “Estamos cerrando conciertos del año 2023 y 2024”, asegura Fariza. En sus previsiones están cerrar una decena de conciertos internacionales y nacionales para el próximo verano. La reactivación de las giras internacionales tendrá su parte ahí. En el Wanda Metropolitano esperan el regreso de Aerosmith, que canceló su gira de este año.

DERBI MADRILEÑO POR LOS EVENTOS

La reforma del Santiago Bernabéu augura un competidor de nivel para el coliseo rojiblanco, pero desde la entidad rojiblanca no sienten preocupación. Consideran que Madrid tiene actividad de sobra, que falta recintos de gran tamaño. Solo Ifema o el WiZink Center pueden acoger acontecimientos de un tamaño similar.

“En la ciudad de Madrid hay tantos eventos que hay necesidad de recintos”, señala Fariza, que subraya las ventajas de su estadio: 4.000 plazas de párking, espacio para aparcar tráilers en su aparcamiento para autobuses, con capacidad para 150. “Tenemos nuestras ventajas competitivas”, subraya el responsable de la explotación del Wanda Metropolitano, donde la música sonará con fuerza este verano.

Por Miguel Ángel Moreno

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Adiós al legendario Charlie Watts, el jazzero oculto bajo el traje de Rolling Stone

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(por Hernani Natale) Amante y cultor del jazz a pesar de ser miembro original de una de las bandas de rock más famosas de la historia, y dueño de un bajo perfil inusual dentro del ambiente, Charlie Watts escribió un capítulo inolvidable y único entre las grandes estrellas del mundo del espectáculo, cuya dimensión real tal vez recién sea valorada en su totalidad a partir de su sorpresiva muerte, ocurrida hoy en Londres.

La noticia la dio a conocer su agente a través de una lacónica nota en donde pedía respeto hacia el dolor de su familia y de los integrantes de The Rolling Stones, la banda en donde desarrolló 58 años de carrera, sin dar mayores detalles de los motivos, en una actitud que precisamente se condice con la manera en que el baterista se manejó a lo largo de su vida.

Es que el fundamental músico supo mantenerse al margen de los escándalos públicos y su andar estuvo lejos del hedonismo que caracterizó al resto de sus compañeros de grupo. Acaso, la fidelidad demostrada a la mujer con la que se unió a principios de los ´60 sea una de las pruebas más cabales de eso.

Ese transitar por los márgenes no debería asombrar tanto si se tiene en cuenta que en realidad la pasión musical y la filosofía artística de Watts estaban ligadas al jazz, más allá de que su fama mundial se debía a que era parte de una las maquinarias más grandes que dio el rock.

Es que tanto en sus primeros años de formación musical, como a partir de los ’80 cuando formó su propia agrupación, el músico tuvo a este género por sobre el rock como su principal fuente de inspiración, algo que subyace en las interpretaciones encaradas para el combo encabezado por Mick Jagger y Keith Richards.

Más allá de eso, y a pesar de su casi inadvertida presencia, el baterista se estableció como una figura clave en el engranaje de esa gran maquinaria rockera que es Los Rolling Stones, a partir de un sutil y único toque de tambor y una fuerte pero serena personalidad que en muchas ocasiones encauzó desmedidos egos dentro de la banda.

Nacido en Londres, Watts desarrolló desde muy chico un gusto por el jazz y el rhythm & blues, por lo que sintió que el mundo le sonreía cuando fue convocado en 1961 por Alexis Korner para ser parte de la Blues Incorporated, uno de los más importantes grupos en el Reino Unido de ese género.

Al ver su desempeño en ese combo, los jóvenes Jagger, Richards, Brian Jones, Bill Wyman e Ian Stewart entendieron que ese swing en la batería era el que necesitaba la banda de blues que estaban formando y fueron por él.

Los famosos riffs de Richards y los meneos de caderas de Jagger encontraron su atinado y definitivo ritmo en los particulares tambores de raigambre negra de Watts, los mismos que renovarían la sonoridad del grupo en 1981 desde la introducción de “Start Me Up”.

Con un pasado como estudiante de arte y una familia estable, mientras sus compañeros vivían de manera desenfrenada, más aun en épocas de giras, el baterista optaba por mantenerse encerrado dibujando en cuartos de hotel. Mientras todos se codeaban con la crema rockera de la época, él prefería perderse en clubes de jazz.

Esto no impidió, sin embargo, que cayera en una fuerte adicción a la heroína y el alcohol a finales de los `70 y gran parte de los `80, pero en su caso fue más producto de demonios internos personales que un condimento a un alocado andar.

Sin embargo, incluso en su peor momento, Watts siguió siendo el único capaz de ponerle freno a los egos de Jagger y Richards, tal como lo confirma una famosa anécdota con el vocalista en una gira de los `80.

Fue cuando el cantante llamó a su habitación en la madrugada para reclamar que “su baterista” debía estar a disposición porque quería ensayar. Sin inmutarse, Watts se levantó, se afeitó, se vistió de traje, fue a la habitación del vocalista y le pegó una trompada, para luego aclararle: “No soy tu baterista. Vos sos mi cantante”. Dicen que Jagger nunca más lo llamó así.

Fue por aquellos años en los que el grupo entró en un incierto impasse y en el que Watts finalmente formó sus propias bandas de jazz con las que hasta el día de hoy despuntaba el vicio.

Sin embargo, Watts siempre estuvo firme al pie del cañón cuando ese monstruo llamado The Rolling Stones volvía a ponerse en marcha, del mismo modo que la banda supo esperarlo y acompañarlo en sus momentos más difíciles, como cuando enfrentó en 2004 un cáncer de garganta.

Por eso llamó la atención cuando semanas atrás anunció que no iba a ser parte de la gira que el grupo retomaría en septiembre por Estados Unidos, luego del parate obligado por la pandemia de coronavirus, por problemas de salud.

Es cierto que a lo largo de historia, The Rolling Stones se reinventó tras la temprana muerte de Brian Jones en 1969, supo capear la pérdida de un fundador y figura clave en su organización como lo era el pianista Ian Stewart en los ´80, y pudo reemplazar sin sobresaltos al bajista Bill Wyman cuando se bajó del barco. Pero sin Charlie Watts, esta vez sí que nada será igual.

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