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Román Queiroz: “El sector maderero está en emergencia con una caída del mercado del 32 por ciento”

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Al igual que la Cámara Argentina de la Construcción, que se declaró en emergencia por la parálisis de la obra pública, el sector forestal también está en “estado de emergencia”, señaló Román Queiroz, presidente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines. Los datos refuerzan el concepto: el mercado interno tuvo una caída interanual del 32 por ciento y el índice Interés del Mueble Argentino Online, refleja una contracción del 17 por ciento.

A diferencia de Domingo Paiva, sindicalista de la madera, quien había destacado que en el sector no hubo despidos, Queiroz marca que “sí hubo una fuerte reducción de horas trabajadas”

“Gente que trabajaba nueve horas por día, está trabajando seis. O gente que trabajaba cinco o seis días por semana, ahora trabajan cuatro. Ese es el primer paso, porque lo que menos nos gusta los industriales es despedir gente, porque también hay una cuestión de responsabilidad social que tenemos como industriales, pero, la crisis está, es cuestión de leer los diarios. No es que está todo el país en crisis y la foresto industria está encaminada. El mercado interno tuvo una caída, según encuestas que hicimos desde los observatorios de la Federación, de enero a enero,  del 32 por ciento. Treinta y dos por ciento es muchísimo, pero un diecinueve por ciento en los últimos dos meses. Es muy fuerte lo que pasó en los últimos dos meses, que ya veníamos con una cierta recesión, así que ni hablar de lo que se viene en febrero, marzo y abril, cuando salga esta famosa Ley Ómnibus, que me parece patética, lamentablemente, pero creemos que va a terminar saliendo. Y ahí el ajuste va a ser mayor aún, así que estamos preocupados. Estamos en estado de alerta”, detalló el empresario.

Queiroz reveló que corren riesgo en Misiones seis mil puestos de manera directa. “Cuando hablo de manera directa, hablo de los empleados directos que están en la industria, después hay un derrame muy fuerte que tiene que ver con los transportistas, los que cosechan la forestación, que va a ser mucho también; los mecánicos; las ventas de repuestos, todo esto. Hay un derrame muy grande que produce el sector y que, en la provincia si no hay un cambio de timón muy, muy fuerte, se va a ver afectada. Así que estamos muy preocupados, viendo día a día cuáles son las novedades y si el mercado interno se reactiva, porque el mercado interno está cada vez más deprimido y los pedidos, obviamente”, remarcó. 

“Hay que pararse en la Ruta 12 a ver cuántos camiones con mercadería pasan para el lado de Buenos Aires, ahí te vas a dar cuenta las mermas que hay”, enfatizó. 

¿Usted mantuvo reuniones en los últimos días, con funcionarios nacionales o provinciales, explicando la situación de cómo está atravesando este momento el sector?

Sí. Estuvimos la semana pasada en Buenos Aires, y en Posadas nos recibió el presidente de la Cámara de Diputados, Oscar Herrera Ahuad, a quien le expresamos nuestra preocupación, las necesidades del sector, para que el gobierno provincial se lo pueda trasladar al gobierno nacional. Para que haya una doble vía de reclamo, tanto del sector privado, como del sector público. Del Estado nacional nos venimos realmente muy preocupados porque la respuesta de los funcionarios es: ‘Vamos a sufrir’. Así, esa es la respuesta. ‘Vamos a sufrir’. No saben lo que es sufrir evidentemente, porque la gente que llega a fin de mes tranquilo no sabe lo que es sufrir. Los que sufren son los sectores más vulnerables, que terminan siendo los empleados. También nos dijeron que va a haber una apertura total y absoluta del mercado, lo que significa que la importación va a ser sin ningún miramiento, sin ninguna restricción. Y se van a poder importar, ya se pueden importar productos del exterior que compitan con los nuestros, sin tener que demostrar capacidad financiera, sin importar si los costos que tienen ellos en sus países de producción son menores. Pero son menores, no porque sean más eficientes, son menores porque tienen mucha menos presión fiscal y mucha menos carga laboral. Entonces, obviamente terminamos siendo más caros nosotros, pero por una estructura de costos mucho mayor. Cuando nos den las mismas herramientas que los países vecinos, ahí sí, abran en el mercado que somos competitivos. Pero, mientras tanto, si tenemos un costo laboral y fiscal mucho más fuerte que los países vecinos, como Chile, Paraguay y Brasil, es muy difícil. Te abren el mercado y competir es prácticamente imposible.  Así que bueno, todo esto se lo hemos transmitido a las autoridades nacionales y bueno, no queda otra”.

La mayoría de los países protegen a su industria, y acá ocurre completamente lo contrario…

Están con la política de la década del 90, donde había una apertura mundial de productos, que no existía la protección. Después se empezaron a proteger las economías regionales, Estados Unidos en California con los limones, en España con otros productos. En todos lados protegen sus economías regionales y acá parece que hacen lo contrario. Estamos con lo que pasó hace 30 años en el mundo y hoy el mundo es distinto, va cambiando, va mutando y las necesidades que tiene hoy cada país, la necesidad de cuidar su propia economía, son diferentes, con otra mirada. Pero, acá pareciera que no, pareciera que la única salida es que venga el producto más barato de afuera, sin importar la mano de obra que se pierde en nuestro país.

Los países justamente crecen porque van hacia el valor agregado, no hacia la primarización…

Exactamente. Eso es clave y es así, hay una mirada equivocada, o intencional, vaya uno a saber, pero cualquiera de las dos es grave. Si se equivocan es grave, porque la verdad es que un Estado no puede cometer semejante error. Y si es intencional es más grave aún no, porque no tienen miramientos sobre lo que está pasando en las economías regionales, no tienen empatía, no tienen nada. ¿Cuál es el único sector que se beneficia con las políticas de este Gobierno? El financiero, el único. El sector industrial, el sector comercial, nada, las grandes empresas también se benefician, porque tienen beneficios fiscales. Cuando hablo de los grandes, hablo de los que son Techint, los que son una Acindar, los que son Ledesma, los grandísimos monopolios. Y las pymes, que somos el 95% de las industrias en nuestro país, están todas perjudicadas, no hay rubro que se salve. Así que, ¿Quién termina pagando? El más vulnerable, el que menos recursos tiene, el asalariado que no llega a fin de mes. Ellos dicen: hay que sufrir, pero ¿Qué es sufrir? Sufrir es no comer, o no poder comprar un remedio, o no poder pagar la luz. Y esa gente capaz, que nunca le pasó eso, los que toman estas decisiones y ahí está el grave problema. El estallido social que puede pasar en cualquier momento, de autoconvocados, la gente va a salir a la calle sin necesidad de que un gremio, o que un sindicato los convoque. La gente va a salir a la calle a reclamar. Y esperemos que el Gobierno se dé cuenta que este no es el camino para la reconstrucción de un país.

Usted como integrante de la Unión Industrial Argentina también, ¿Qué se habla en el entorno de la Unión Industrial?

Yo estoy muy molesto con los dirigentes de la Unión Industrial Argentina. Estoy muy molesto, el estudio de abogados del presidente Daniel Funes Rioja, es el que redactó las reformas en el ámbito laboral para este gobierno. En la Unión Industrial están en los cargos jerárquicos los representantes de las multinacionales como Techint, como Acindar, como Ledesma. Esa es la gente que está al frente de la Unión Industrial, termina siendo una entidad cómplice de lo que está pasando en el en el país, en este momento. Así que obviamente uno sigue estando ahí en la Unión Industrial, para llevar su voz y entre un bloque de industrialistas tratar de levantar la voz y de pedir, de reclamar, desde la UIA al gobierno nacional. Pero, cuando hay intereses encontrados, incrustados, se hace muy difícil. No obstante, ya me conocen, yo nunca soy de bajar los brazos y siempre voy a usar la voz en favor de la industria nacional, porque soy industrialista, desde mi abuelo tengo una industria, así que lo vengo mamando desde que nací. Pero, la verdad que cuando del sector que tiene que defender a la industria que es la UIA, vos ves que hay intereses particulares con este Gobierno, ahí se hace difícil y es lo que termina molestando. Pero hay otras entidades también, como CAME es la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, que tienen otra mirada y hacen reclamos mucho más sensatos, mucho más realistas y coherentes. Hay que trabajar con esas entidades, para que lleven la voz de la industria al Gobierno Nacional.

La Cámara Argentina de la Construcción… También declaró hace algunas horas el estado de emergencia… 

Exactamente, hay 200.000 puestos de trabajo en riesgo. Doscientos mil es muchísimo, de manera directa siempre hablo, después el derrame para abajo se triplica a veces. La obra pública está en caída estrepitosa, no hay más fondos para obra pública que tengan que ver con Nación, después cada provincia puede tener su propia política independiente en cuanto a la obra pública. Pero es lo que la gente eligió. Evidentemente el modelo anterior para muchos estaba obsoleto, ahora habrá que hacerse cargo de lo que viene, de los próximos cuatro años, con suerte. Así, que habrá que esperar y habrá que tomar decisiones a medida que vayan apareciendo los acontecimientos.

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Queiroz: “La Argentina tiene potencial para ser un actor global en el mercado de la madera”

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(Por Leandro Selén) El presidente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima), Román Queiroz, afirmó que el país “tiene potencial para ser un actor global en el mercado” de la madera industrial, y reiteró que “el sector foresto industrial podría atraer inversiones por US$ 6.000 millones y duplicar el consumo actual”.

“Argentina tiene potencial para ser un actor principal en el mercado global porque contamos con buena logística, tenemos plantaciones forestales para explotar, buenos puertos, recursos humanos capacitados, servicios de transporte, energía y comunicaciones”, destacó Queiroz a Télam, y aseguró que “el sector cuenta con condiciones básicas para atraer inversiones por US$ 6.000 millones y duplicar el consumo actual de la madera”.

Hace un año atrás, Faima, junto con la Asociación Forestal Argentina (AFoA), y las de fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP) y de Máquinas, Equipos y Herramientas para la Industria Maderera (Asora) conformaron el Consejo Foresto Industrial Argentino (Confiar), en un sector que agrupa un patrimonio de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales y 53 millones de bosques nativos; exportaciones por US$ 550 millones; 100.000 empleos directos y 6.000 pymes.

¿Cuál es el balance del primer año de Confiar?

Román Queiroz: Es muy bueno. El objetivo era buscar una estrategia foresto industrial de cara al 2030 junto con el sector público, y abordar los temas del sector con más fuerza y con resultados más satisfactorios. Así fue. Tuvimos reuniones con (el ministro de Desarrollo Productivo, Matías) Kulfas, y la Mesa Foresto Industrial del Ministerio. Y abordamos temas muy importantes, como la propuesta de Confiar para la estrategia nacional de mitigación del cambio climático: plantar más árboles y el uso de la madera en la fabricación de papel, en la construcción y en la generación de bioenergía.

¿Qué quedó pendiente?

R.Q.: El financiamiento de la ley 25.080 de promoción de inversiones forestales y enriquecimiento de bosques nativos. Se aprobó con media sanción en el Senado un proyecto que puede financiar parcialmente los objetivos de expansión de plantaciones forestales comerciales y el enriquecimiento de bosques nativos en forma sostenible. Pero quedó trabada en Diputados, porque Juntos por el Cambio dice que el proyecto crea un impuesto, con lo cual la cámara iniciadora debe ser la de Diputados. Pero el Senado dice que no es un impuesto, sino una tasa del 0,5%, que deben realizar los asegurados sobre los seguros automotores. La fortaleza del sector está en todas sus partes. No tiene sentido fomentar la forestación, si no se hace la industrialización. No es bueno exportar rollos de madera, sino la madera industrializada.

¿Cómo se encuentra la industria forestal argentina a nivel regional?

R.Q.: Tiene mucho potencial para crecer mucho más de cómo estamos hoy. En comparación con Uruguay, Brasil y Chile estamos lejos, pero con un potencial enorme para crecer como sector. Argentina tiene potencial para ser un actor principal en el mercado global porque contamos con buena logística, tenemos plantaciones forestales para explotar, buenos puertos, recursos humanos capacitados, servicios de transporte, energía, comunicaciones. Argentina tiene mucho potencial dentro del sector, pero necesitamos de inversiones para alentar este desarrollo. En Confiar venimos trabajando fuerte para lograr la consolidación y el desarrollo del sector.

¿Qué nivel de inversiones se puede generar en el sector?

R.Q.: Hay que dar confianza a los inversores. Argentina tiene una economía con muchos vaivenes. Hay que garantizar que las inversiones realmente se hagan. El sector cuenta con condiciones básicas para atraer inversiones por US$ 6.000 millones y duplicar el consumo actual de la madera industrial. Hay que generar confianza, resolver la cuestión de la deuda con el FMI, y generar condiciones para Argentina sea un país atractivo para invertir.

¿Qué efecto se generaría sobre el empleo?

R.Q.: Indudablemente que el NEA (Noreste Argentino) se vería muy favorecido si estas inversiones llegan, con la generación de mucha mano de obra. Este es un sector de mano de obra intensiva, a diferencia del agrícola ganadero. Además, derrama sobre el servicio de flete y la industria mecánica.

¿Qué proyectos hay hacia adelante?

R.Q.: Continuar con la ley de 25.080. Conseguir los fondos. Este fue el peor año en la historia para el financiamiento. Hay que buscar los mecanismos para que la forestación, acompañada de la industrialización, pueda dar un salto. Hubo años que se forestó mucho y la industrialización no acompañó. Y eso provocó una baja en los precios. Ahora se compuso el valor de la materia prima, por las exportaciones. El gran desafío de Confiar es lograr una ley que industrialice la madera que se foresta a través de la ley 25.080. Y crear condiciones básicas para atraer inversiones.

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