Rusia

Los dueños del mundo

Compartí esta noticia !

Alaska, gélida e inhóspita tierra que alberga a la cumbre de líderes más importante del siglo XXI: Vladimir Putin y Donald Trump. En un momento clave de la historia, este encuentro demuestra mucho más que la esperanza de un futuro inmediato de cierta paz en el viejo continente, sino que, además, es una clara exposición del poder real del mundo.

Alaska, ¿tierra de paz?

Ambos mandatarios se reunieron por una premisa general y es la de lograr cierto acuerdo que conlleve a una paz lo más duradera posible en Ucrania.

Bases, condiciones, territorio y, sobre todo, salvaguardar vidas, son los ejes de este encuentro. Cierto es que la guerra en Ucrania se cobró muertes a granel y una herida que difícilmente cierre en lo inmediato y es una preocupación que Trump planteó desde su plataforma preelectoral, y hoy es uno de sus desafíos de mayor trascendencia a cargo de la potencia americana.

Para Putin parece ser un momento adecuado para comenzar a establecer puentes de diálogo directo y cierta parsimonia diplomática, tras los turbulentos años de Joe Biden y el apoyo irrestricto a Zelenski en su ensimismada decisión de intentar hacerle frente al gigante ruso en el campo de batalla.

¿Qué puede resultar de esta reunión? Sin hacer futurologia y nada por el estilo, simple análisis y opinión, comienzan a alinearse las bases para establecer los acuerdos finales de intervención en Ucrania que pueda garantizar el alto al fuego. Uno habla de intervención porque todos los caminos conducen a que, de una u otra forma, el país ucraniano va a terminar bajo la determinación de alguna potencia extranjera, algo que puede dañar sensiblemente al tejido social.

La primera reacción que se puede esperar de este encuentro son los posibles términos de partición y ocupación de Ucrania. Es sabida la situación que Kiev le debe mucho dinero a Washington por haber financiado la máquina bélica desde febrero de 2022, cifra que podría rondar los 100 millones de dólares, algo imposible de pagar para un país pobre devastado por la guerra. Paralelamente a esto, EEUU ya se aseguró la creación de un Fondo de Inversión y Reconstrucción, lo que le garantiza el acceso a los recursos naturales ucranianos, entre ellos los minerales de las famosas tierras raras que tiene dicho país. Esto, de concretarse, es lisa y llanamente una ocupación territorial.

Por el lado ruso, parece fácil detectar cómo se daría la hipotética ocupación. El famoso Donbás, regiones como Zaporiyia, Donetsk, Lugansk y Jerson son disputas claras en el panorama bélico y de las cuales Rusia no pretende salir de allí. Hay que recordar que parte del argumento ruso para iniciar las hostilidades en suelo ucraniano fue la persecución a los rusoparlantes en la zona del Donbás, lo cual da una característica cultural que podría servir como fundamento para la ocupación final. Además de eso, hay fines geopolíticos que determinan el exacerbado interés ruso por el suelo ucraniano. Además de la explotación de recursos naturales y las tierras raras, la hegemonía del Mar Negro es fundamental para el Kremlin. Con esto podría garantizar la maximización de sus exportaciones durante todo el año, sin tener que llevar a millonarias inversiones para usar las gélidas aguas del norte. Es un negocio redondo para Putin.

El trasfondo del encuentro

Así como Ucrania parece ser el eje principal, dentro de otros tantos de índole geopolítico, en la cumbre Putin – Trump, también es Ucrania el invisibilizado de la situación. Parece difícil de creer, pero uno de los países beligerantes no forma parte de la mesa de situación, debate y búsqueda de salida pacífica al conflicto armado.

El mensaje es claro: Ucrania no juega en la misma liga que EEUU y Rusia. Tal y como si se tratase de una discusión futbolera en algún bodegón o café argentino, Moscú y Washington representan a los grandes y Kiev a un equipo que no se acerca ni a los puestos de clasificación a las copas.

Esta es una postura tomada por Trump desde lo discursivo pero también desde sus acciones, trazando un camino de hechos que lleva a entender que para el republicano, Ucrania es un país con quien no discute a la par y que aprovechó las oportunidades generadas por una pésima lectura geopolítica del gobierno de Joe Biden. De hecho, el tenso desplante en conjunto con declaraciones explosivas que dio en su momento Trump frente a Zelenski fueron la gráfica perfecta para demostrar cuál es el valor que le da a Ucrania.

La reacción del mundo es algo interesante de ver. Para Europa es el declive absoluto en términos de hegemonía. Demostraron una total ligereza y falta de acción ante un conflicto armado en su territorio. Pese a escritos apoyos y envíos militares a Ucrania, cuando Putin les cortó el gas y cuando Trump anunció el cese de envío de armas a Ucrania, quedó al desnudo la absoluta incompetencia en el tablero geopolítico.

Esa falsa sensación de ser la capital cosmopolita del mundo, ayudada por la industria de la mega comunicación y explotada desde la globalización, quedó muy relegada por la incontenible crisis migratoria y ahora por la evidente falta de desarrollo militar y de posicionamiento comercial, como si lo tiene EEUU, Rusia, China, India y un puñado más de países. Europa se comió el cuento de la autonomía, solo para darse cuenta que era un simple dependiente de Washington y de Moscú.

A fin de cuentas, entre toda esta bacanal de poder del encuentro entre Putin y Trump, parecen ser los ucranianos de a pie, los civiles, quienes terminan pagando todos los platos rotos. Un pueblo pujante y con esperanzas pero conducidos a una guerra que nunca iban a ganar.

Compartí esta noticia !

Sin alto el fuego ni acuerdo: qué significa la cumbre de Alaska para Trump, Putin y Ucrania

Compartí esta noticia !

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, abandonaron Alaska este viernes sin llegar a un acuerdo para un alto el fuego en Ucrania.

Tras una reunión de casi tres horas, los líderes emitieron una declaración conjunta a los medios de comunicación antes de marcharse sin responder preguntas.

Con aviones de combate, alfombra roja y un eslogan esperanzador (“Buscando la paz”) en la pared, el presidente Donald Trump recibió a su homólogo ruso, Vladimir Putin, para una cumbre en Alaska cuyo resultado quedó completamente incierto tras su abrupto final.

Después de casi tres horas de reunión, ambos líderes salieron proclamando avances, pero abandonaron la conferencia de prensa sin explicar qué lograron exactamente.

Algo es evidente: no hubo acuerdo.

“Hubo muchos, muchos puntos en los que estuvimos de acuerdo; la mayoría, diría yo”, dijo Trump tras la intervención de Putin. “Un par de puntos importantes en los que aún no llegamos, pero hemos avanzado”.

“No hay acuerdo hasta que haya un acuerdo”, sentenció Trump.

Ambos se retiraron del escenario sin responder preguntas.

Fue un final inconcluso para una cumbre vistosa que, pese a las incógnitas, pareció dar la bienvenida definitiva de Putin al escenario diplomático.

Sin embargo, desde el inicio quedó claro lo difícil que será la tarea de Trump. Mientras los presidentes se saludaban en la pista de la Base Aérea Elmendorf, en Ucrania sonaban alertas por drones y aviones rusos, una señal de que Putin mantiene su ofensiva incluso mientras Trump le ofrecía honores en suelo estadounidense.

Puntos clave de la cumbre en Anchorage:

Avances, pero sin acuerdo

Ambos líderes ofrecieron un balance vago de una reunión que se extendió por horas.

“Tuvimos una reunión sumamente productiva y se acordaron muchos puntos”, dijo Trump. “Quedan muy pocos. Algunos no son tan significativos. Uno probablemente es el más importante, pero tenemos muy buenas posibilidades de lograrlo. No lo logramos, pero tenemos muy buenas posibilidades de lograrlo”.

Sin embargo, no quedó claro cuán cerca están de poner fin a la guerra en Ucrania.

Previo a las conversaciones, siempre fue más claro cómo se vería un resultado fallido que uno exitoso. Trump había prometido “levantarse e irse” si no le gustaba lo que Putin decía, amenazó con reducir la conferencia de prensa conjunta a una aparición en solitario y advirtió que habría “consecuencias severas” para Moscú si la guerra no terminaba.

No obstante, mientras volaba a Anchorage, Trump admitió que no sabía cómo se vería el éxito, sugiriendo que lo reconocería cuando lo viera.

Al final, el éxito fue tan difícil de identificar después de la cumbre como lo era al principio.

Sin noticias sobre una reunión con Zelensky

Trump no mencionó la posibilidad de una cumbre trilateral entre él, Putin y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, algo que previamente había señalado como su objetivo final.

Dijo que llamaría por teléfono a “las personas que considere apropiadas”, incluyendo a Zelensky, para informarles sobre las conversaciones.

Sin embargo, la única reunión futura mencionada durante su aparición fue un posible nuevo encuentro con Putin.

“Nos hablaremos muy pronto, y probablemente nos veremos de nuevo muy pronto”, dijo Trump.

“La próxima vez en Moscú”, respondió Putin en inglés, lo que parece excluir a Zelensky de la discusión.

Putin regresa al escenario diplomático

Poco después de su llegada a Estados Unidos, la sonrisa de Putin al asomarse por la ventana de la limusina de Trump lo decía todo: tras años de aislamiento occidental, estaba de regreso en la nación más poderosa del mundo.

Habían pasado 10 años desde la última visita de Putin a Estados Unidos y aún más desde que fue recibido para una cumbre presidencial importante. Tras la invasión a Ucrania en 2022, el líder ruso se convirtió en un paria para muchos mandatarios, no bienvenido en la mayoría de los países occidentales e incluso con una orden de arresto de la Corte Penal Internacional. (Alaska fue elegida en parte porque EE.UU. no es miembro de la CPI).

Pero el aislamiento de Putin terminó cuando su avión aterrizó en Anchorage. Con alfombra roja, un sobrevuelo de aviones de combate y aplausos del propio presidente de EE.UU., el mensaje de Trump fue claro: Putin estaba de vuelta. La televisión estatal rusa calificó el saludo sonriente como un “apretón de manos histórico”.

Aunque Putin sigue sin ser bienvenido en gran parte de Europa, la decisión de Trump de recibirlo —como líder de la mayor economía y el Ejército más poderoso del mundo— debilita más los intentos de aislamiento diplomático que cualquier otro mandatario podría lograr.

Esto quedó aún más claro cuando Putin subió a la limusina blindada de Trump, un gesto inusual que simbolizó su regreso a la diplomacia global. Incluso sin grandes avances, para él, fue una victoria.

La sorpresa llegó justo cuando Trump aterrizaba: ya no se reuniría con Putin a solas. En cambio, dos asesores se unieron a cada líder para las conversaciones bilaterales.

Esto fue diferente a lo anunciado a principios de semana, cuando la Casa Blanca dijo que la cumbre incluiría un componente a solas. Un funcionario estadounidense señaló que fue un cambio de último momento, pero no ofreció explicación sobre el motivo.

Las reuniones uno a uno de Trump con Putin durante su primer mandato estuvieron rodeadas de cierto misterio. Con solo un traductor en la sala, a menudo no quedaba claro qué se discutía exactamente. A veces, los asesores tenían dificultades para saber si los dos líderes habían llegado a algún acuerdo. Tras una de esas reuniones, en Alemania, Trump pidió a su intérprete que destruyera sus notas.

La incorporación de dos asesores a la sesión de este viernes —el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial, Steve Witkoff— podría aportar mayor claridad en los próximos días, especialmente si Rusia y EE.UU. ofrecen versiones distintas de lo ocurrido.

Aun así, hubo un momento que solo Trump y Putin podrán relatar: su breve trayecto juntos en la limusina presidencial, desde la pista hasta la sala de reuniones. Nadie más estuvo en el auto, salvo agentes del Servicio Secreto; nada de asesores ni traductores.

El contenido de esa breve charla solo lo saben ellos.

Compartí esta noticia !

Cumbre Trump-Putin: avances, pero sin acuerdo por Ucrania

Compartí esta noticia !

Las conversaciones se llevaron a cabo en un ambiente “respetuoso y constructivo”, dice Putin.

“No hay acuerdo hasta que haya un acuerdo”: el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ofrecen una conferencia de prensa en Alaska tras reunirse para conversar sobre la guerra en Ucrania. Ambos líderes se han elogiado mutuamente y han calificado la reunión de constructiva, pero “no hay acuerdo hasta que haya un acuerdo”, declaró Trump, añadiendo que próximamente llamará a la OTAN y a Kyiv.

Las negociaciones entre el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente de Estados Unidos Donald Trump se llevaron a cabo en un “ambiente respetuoso, constructivo y de mutuo respeto”, dijo Putin en una conferencia de prensa posterior a la reunión.

“Nuestras negociaciones se llevaron a cabo en un ambiente respetuoso, constructivo y mutuamente respetuoso, fueron muy exhaustivas y fructíferas”, dijo.

Putin reiteró su agradecimiento por la invitación de Trump para visitar Alaska.

“Es bastante lógico reunirnos aquí, porque nuestros países, aunque separados por océanos, son vecinos cercanos”, dijo el líder ruso.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, está considerando un lugar diferente para su próxima reunión con el presidente Donald Trump: Moscú.

La sugerencia de Putin de celebrar una cumbre posterior en la capital rusa —una solicitud que hizo en inglés— provocó una reacción ambivalente por parte de Trump.

El presidente de EE.UU., reconoció que aceptar esa propuesta sería muy controvertida, pero no la descartó por completo. “Esa es una pregunta interesante, me van a criticar un poco”, dijo Trump. “Pero creo que podría suceder”.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que está de acuerdo en que debe garantizarse la seguridad de Ucrania.

“Estoy de acuerdo con (el presidente de EE.UU.) Donald Trump en que la seguridad de Ucrania debe ser garantizada, y por supuesto, estamos listos para trabajar en eso”, dijo.

Agregó: “Me gustaría esperar que el acuerdo al que hemos llegado juntos nos ayude a acercarnos a ese objetivo y allane el camino hacia la paz en Ucrania.”

La llegada

Con un apretón de manos en la pista de aterrizaje de la base de la Fuerza Aérea Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska, el presidente de EE.UU., Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, iniciaron este viernes una muy anticipada cumbre en la que está en discusión la actual guerra en Ucrania y las posibilidades de un cese el fuego.

Luego de intercambiar saludos, los mandatarios posaron brevemente ante la prensa y se marcharon juntos en una limusina para acudir a su reunión a puerta cerrada.

Durante el encuentro, ambos mandatarios están acompañados de dos asesores cada uno.

En el caso de Rusia, se trata del ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, y el asesor de política exterior, Yuri Ushakov. A Trump, lo acompañan el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial, Steve Witkoff.

La reunión forma parte de las iniciativas que ha puesto en marcha Trump desde su regreso a la presidencia con miras a poner fin a la guerra en Ucrania, un objetivo que hasta la fecha se ha mostrado esquivo.

Cómo se desarrolló la jornada: Putin y Trump llegaron a las conversaciones de hoy en su avión presidencial, participando en una ceremonia de bienvenida cuidadosamente coreografiada en la alfombra roja antes de partir juntos en la limusina presidencial estadounidense.

Trump y Putin junto a sus traductores y los dos asesores que acompañan a cada uno.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, no fue invitado a participar en el encuentro, que Trump ha presentado como una especie de reunión preliminar para evaluar la disposición de Putin a lograr la paz.

En un mensaje publicado en su cuenta en X este viernes, Zelensky se mostró escéptico sobre las intenciones de Moscú y aseguró que Kyiv está listo para avanzar en la búsqueda del fin del conflicto.

“En el día de las negociaciones, los rusos también están matando. Y eso lo dice todo. Recientemente, hemos discutido con Estados Unidos y Europa qué puede realmente funcionar. Todos necesitamos un fin justo a la guerra. Ucrania está dispuesta a trabajar de la forma más productiva posible para poner fin a la guerra, y contamos con una postura firme de Estados Unidos. Todo dependerá de esto: los rusos tienen en cuenta la fuerza estadounidense. No se equivoquen: fuerza”, escribió.

Putin y Trump.
Pie de foto, Trump y Putin posaron brevemente para la prensa.

Rusia, por su parte, ha introducido en la agenda de discusión otros temas distintos a la guerra en Ucrania y más de interés bilateral para Washington y Moscú, como los acuerdos sobre control de armas nucleares y la posibilidad de cooperación económica entre los dos países.

Sin embargo, antes del encuentro, Trump dejó claro su interés en lograr avances en el conflicto de Ucrania y dijo que “no estará contento” si durante la reunión con Putin no se acuerda un alto el fuego.

Este es el primer cara a cara que sostienen Trump y Putin desde el regreso del mandatario estadounidense a la Casa Blanca. La última vez que se vieron en persona fue en junio de 2019, en el marco de una cumbre del G20 en Osaka (Japón).

Trump y Putin
Putin y Trump
Putin fue recibido por Trump en la pista de aterrizaje de la base aérea de Anchorage.
Compartí esta noticia !

Zelensky agradece a Milei y lo invita a Kiev para fortalecer la relación bilateral

Compartí esta noticia !

El presidente argentino reafirmó su apoyo a las negociaciones para un armisticio entre Kiev y Moscú, en un contacto que coincidió con la inminente reunión entre Donald Trump y Vladimir Putin en Alaska.

El presidente Javier Milei mantuvo este jueves una conversación telefónica de 15 minutos con su par ucraniano, Volodímir Zelensky, en la que ratificó el compromiso de Argentina con las gestiones para alcanzar una paz “justa” y con garantías de seguridad en el marco del conflicto iniciado en 2022 tras la invasión rusa. El diálogo, calificado como “cordial” por fuentes oficiales, se produjo horas antes de que el líder estadounidense Donald Trump reciba al presidente ruso Vladimir Putin en Alaska para discutir una posible hoja de ruta hacia el armisticio

La comunicación entre Milei y Zelensky se da en un momento de alta expectativa internacional. Según detalló el mandatario ucraniano en la red social X, se abordaron los últimos contactos diplomáticos de Kiev con sus aliados y se ratificó que “Ucrania necesita una paz justa y garantías de seguridad fiables”.

Zelensky destacó que Milei “está dispuesto a colaborar personalmente” para alcanzar este objetivo. Por su parte, el presidente argentino manifestó su voluntad de contribuir activamente a la construcción de consensos internacionales que permitan avanzar en una resolución negociada del conflicto.

Durante la charla, ambos mandatarios discutieron la posibilidad de que Milei realice una visita oficial a Kiev. Zelensky expresó su interés en profundizar la cooperación económica, tecnológica y agrícola, áreas en las que identificó “múltiples oportunidades” para las relaciones bilaterales.

Asimismo, se acordó reanudar el formato de consultas políticas entre los ministerios de Relaciones Exteriores de ambos países, con el compromiso de que los equipos diplomáticos trabajen para concretarlas en el corto plazo.

Zelensky felicitó a Milei por “los importantes resultados” obtenidos en materia de desregulación económica y reducción de la inflación, y manifestó el interés de Ucrania en analizar esta experiencia como parte de su propia agenda de reformas.

“Ucrania está interesada en estudiar esta experiencia y conversamos sobre una posible oportunidad para hacerlo”, afirmó el mandatario ucraniano, poniendo en valor la gestión libertaria en el frente económico.

En el plano humanitario, Zelensky agradeció a Milei por la participación de Argentina en la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos, que busca garantizar el regreso seguro de menores trasladados forzosamente a territorio ruso. “Trabajaremos para que todos los niños ucranianos regresen a casa lo antes posible”, remarcó.

La relación entre ambos líderes se consolidó desde el inicio de la gestión de Milei, cuando Zelensky asistió a la asunción presidencial en diciembre de 2023 y recibió como obsequio una Januquiá, candelabro tradicional judío. Desde entonces, mantuvieron encuentros multilaterales, como en la Cumbre Global por la Paz celebrada en Suiza tras el G7 en Italia, donde Milei reafirmó su respaldo a la soberanía ucraniana.

No obstante, en febrero de este año Argentina se abstuvo de votar en la ONU una resolución que pedía el retiro “inmediato e incondicional” de las tropas rusas, buscando —según fuentes diplomáticas— “mantener un equilibrio” en sus relaciones internacionales.

La charla bilateral se produce en vísperas de la reunión prevista para este viernes entre Donald Trump y Vladimir Putin en la base militar Elmendorf-Richardson, Alaska. El objetivo declarado es definir una hoja de ruta hacia un cese del fuego, aunque persisten diferencias clave: Moscú exige el reconocimiento de la anexión de Donetsk, Luhansk, Kherson, Zaporizhzhia y Crimea, una condición que Kiev y las principales potencias europeas rechazan de plano.

El diálogo Milei–Zelensky refuerza el posicionamiento de Argentina como actor proactivo en foros internacionales sobre la paz en Ucrania, a la vez que abre una nueva agenda bilateral con énfasis en comercio, tecnología y cooperación humanitaria.

La eventual visita de Milei a Kiev, junto con la reactivación de consultas diplomáticas, marcaría un hito en la relación bilateral y consolidaría a la administración libertaria como un interlocutor relevante en la diplomacia de paz impulsada por Occidente.

Compartí esta noticia !

La cumbre que no fue: sin líderes, sin solución

Compartí esta noticia !

Parecía ser un evento que podía cambiar el rumbo en absoluto de este conflicto armado que ya lleva más de 3 años en actividad entre rusos y ucranianos, pero, hasta el momento, todo se diluyó. Un presidente ausente, otro presente y un tercero en discordia que dio la clave del fin de la guerra. 

El gran ausente 

Todos esperaban la foto. Los flashes de los medios internacionales apuntando hacia ese portón del recinto en Estambul que iba a alojar a ambas delegaciones con el afán de poder concretar, al menos, un principio de entendimiento de paz entre Rusia y Ucrania. De antemano, esto cayó en cuanto a expectativas posibles por una ausencia vital en cualquier acuerdo que pueda darse: Putin no fue. 

El máximo mandatario ruso no dio, aún, la foto esperada por todos los portales, en donde se vea cara a cara con su par ucraniano, Volodimir Zelenski. ¿Las razones? Pueden ser varias. Una de ellas es que Putin tiene muy bien entrenado a su plana mayor. Desde el arranque de esta guerra, su canciller, Serguéi Lavrov fue el encargado de encabezar las comitivas y de “dar la cara” ante el marco internacional que, en Occidente, fue completamente acusatorio siempre con Moscú. Lavrov sabe bien lo que tiene que hacer y cuida los intereses rusos bajo la tensa presión de ser la mano derecha de Putin, con todo lo que eso pueda significar, sin embargo, eso no es todo. 

El otro punto interesante a analizar es que Putin tiene, debido a la guerra en Ucrania, un pedido de captura por parte de la Corte Penal Internacional de La Haya, bajo la carátula de cometer o al menos de generar condiciones para crímenes de guerra en suelo ucraniano. Esta situación le vale la condición de no poder viajar a varios países del mundo que se encuentran bajo el manto de La Haya, aunque, paradójicamente, el país que es sede de esta cumbre (Turquía) no está adherido a la misma, por ende, no rige el pedido de captura. Tampoco se encuentran no acatando el Estatuto de Roma países importantes como Estados Unidos, China, Israel y hasta la propia Rusia de Vladimir Putin. 

El tercero en discordia

Más allá de toda condición que haya puesto o haya rechazado Putin, hay un tercer mandatario que dio en el clavo con la explicación de su ausencia, pero también dando a entender la clave del fin de este conflicto. 

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, fue taxativo y dijo, de forma textual: “No creo que vaya a pasar nada, les guste o no, hasta que él y yo nos reunamos. Pero vamos a tener que resolverlo porque están muriendo demasiadas personas”.

Trump lo deslizó, sin ningún tapujo y fiel a su estilo, que Putin no fue porque él no iba a estar y desnudó una realidad que a Ucrania y los países que lo apoyan en esta guerra les duele pero es algo fundamental. En la alta política mundial, Zelenski no es ni siquiera un invitado. Putin y Trump se reconocen como pares y como iguales, líderes de naciones fuertes, potencias militares y con un amplio espectro de influencia a nivel global, dotes de los cuales carece Ucrania desde todo punto de vista. Asimismo, Trump entiende (al igual que Putin) que son, junto a China y algún puñado de países más, los mandamases del nuevo modelo internacional multipolar, en donde Ucrania no tiene injerencia alguna. 

En varias ocasiones, Putin dio a entender que este conflicto arrancó por pretensiones ucranianas de cercanía hacia la OTAN y la UE, adhesiones que hoy en día no van a ocurrir. Además de que Trump fue muy explícito en cuanto a sus diferencias con Zelenski y a qué está guerra nunca hubiera ocurrido bajo su mandato. Este contexto es, lógicamente, desfavorable para Ucrania. Hay que caer en cuenta, de una vez por todas, que Zelenski no tiene validez por ninguno de los líderes y que el único apoyo mayoritario con el que cuenta hoy en día es de los países occidentales de Europa, entendiendo que una caída estrepitosa de Kiev, abre la puerta a posibles pretensiones imperialistas de Rusia sobre el resto del mapa europeo, y eso cambiaría en absoluto la equivalencia de fuerzas y la cierta tranquilidad con la que viven los países ricos del viejo continente. 

Para Putin y Trump, Zelenski es algo meramente secundario. Rusia buscará quedarse con la mayor cantidad de territorio posible en el contexto de la ocupación acontecida desde que arrancó la guerra y Estados Unidos buscará hacerse propio de los minerales y las tierras raras ucranianas para explotarlas en la industria tecnológica, bajo el marco de una guerra comercial con China.

¿Y Ucrania? Bien, gracias. Esta cumbre en la cual ambos líderes (Trump y Putin) dejaron plantado a Zelenski, es una vergüenza geopolítica tan grande como el paseo que le dio Trump en la última visita del líder ucraniano a EEUU, en donde le cantó todas las justas de su país en la cara y ante los ojos del mundo. Tomando lo último, aquí también quedó plantado ante los ojos del mundo. Un presidente que había sido ensalzado por los medios occidentales y financiada su maquinaria bélica por la endeble gestión Biden, hoy ve que ante la pureza política de Trump y Putin, es solo un ladrillo más en la pared. En términos futbolísticos, Zelenski venía bien pero no pudo ascender, y en primera solo juegan los grandes como Donald y Vladimir.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin