La SAP alerta por la caída de la vacunación y el riesgo de reaparición de enfermedades
La caída sostenida en las coberturas de vacunación en Argentina encendió una señal de alerta en el sistema de salud. En un contexto atravesado por la reaparición de enfermedades inmunoprevenibles y un incremento de la mortalidad infantil, la Sociedad Argentina de Pediatría advirtió sobre el deterioro de uno de los pilares históricos de la salud pública.
El pronunciamiento se dio en el marco de la Semana de la Vacunación en las Américas 2026, impulsada por la Organización Panamericana de la Salud, que se desarrolla entre el 25 de abril y el 2 de mayo. Allí, los especialistas pusieron el foco en un fenómeno que ya muestra consecuencias concretas: la disminución de la inmunidad colectiva.
La evidencia es contundente. La vacunación ha permitido salvar más de 150 millones de vidas en los últimos cincuenta años a nivel global y fue determinante para erradicar enfermedades como la viruela, además de eliminar en Argentina patologías como la poliomielitis, la rubéola y el síndrome de rubéola congénita.
También fue clave en la drástica reducción de la hepatitis A, cuya incidencia cayó más del noventa por ciento tras la incorporación de la vacuna al calendario nacional.
Sin embargo, ese avance histórico hoy enfrenta un retroceso. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación citados por la Sociedad Argentina de Pediatría, uno de cada tres niños no recibió el refuerzo de la vacuna quíntuple correspondiente a los quince meses, mientras que apenas la mitad de los niños de cinco años contaba con el esquema completo al momento de ingresar a la escuela.
El panorama se agrava en el caso de las personas gestantes. En 2025, las coberturas de la vacuna contra la tos convulsa y el tétanos neonatal alcanzaron el setenta y siete por ciento, mientras que la inmunización contra el virus sincicial respiratorio —principal causa de bronquiolitis en lactantes— llegó apenas al sesenta y cinco por ciento. Niveles muy por debajo del noventa y cinco por ciento recomendado por la Organización Mundial de la Salud para garantizar la inmunidad colectiva.
Las consecuencias ya son visibles. Durante 2025 se registró el mayor número de casos de tos convulsa desde 2019, con once niños fallecidos. Ninguno de ellos había recibido las vacunas correspondientes. A su vez, los casos de hepatitis A se multiplicaron por cuatro en las primeras semanas de 2026 en comparación con los años previos, en un contexto de menor cobertura inmunológica.
“Cuando baja la vacunación, aumenta el riesgo de brotes”, advirtió la infectóloga Alejandra Gaiano, quien subrayó que el sistema ya está viendo “las consecuencias en tiempo real”.
El fenómeno no responde a una única causa. Entre los factores identificados aparecen las dificultades de acceso al sistema de salud, la pérdida de percepción del riesgo frente a enfermedades que parecían erradicadas y, especialmente, la circulación de información no basada en evidencia.
“La desinformación es uno de los principales desafíos actuales. Existe abundante evidencia científica que respalda la seguridad y eficacia de las vacunas”, sostuvo la pediatra Guadalupe Pérez, al tiempo que llamó a reforzar el vínculo entre la población y los profesionales de la salud.
En este escenario, la Sociedad Argentina de Pediatría plantea la necesidad de recuperar una estrategia integral de inmunización, que no se limite a la infancia sino que abarque todas las etapas de la vida. La vacunación, remarcan, debe volver a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria.
El mensaje es claro: la vacunación no solo protege a quien recibe la dosis, sino que constituye una barrera colectiva frente a enfermedades potencialmente graves. Y ese escudo, advierten los especialistas, hoy comienza a debilitarse.



