SANCOR

Interés de compañía peruana por quedarse con plantas de SanCor

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A la lista de posibles candidatos a quedarse con la cooperativa láctea SanCor, o con parte de ella, se le sumó un nuevo jugador. Se trata del Grupo Gloria, un conglomerado industrial peruano, que además de lácteos, produce cemento, papel y brinda servicios de logística.

Es más, según difundió el diario La Voz del Interior, esta compañía ya se posiciona como el principal candidato para ingresar en la cooperativa, y es el que ha mostrado mayor interés, según sostienen desde el Gobierno nacional. De esta manera, el grupo latinoamericano se suma a la lista en la que ya se anotaron Lactalis (Francia), Lala (México) y Fonterra (Nueva Zelanda).

El Grupo Gloria ya tiene presencia en la Argentina desde comienzos de 2005. En aquella oportunidad se asoció con el grupo Gonella para la construcción en la localidad de Esperanza (Santa Fe) de una planta de leche en polvo, con el nombre de Corlasa.

En agosto de 2010, la firma peruana tomó el control de la totalidad del paquete accionario. Además de la Argentina y Perú, tiene presencia productiva en Bolivia, Colombia, Ecuador, Puerto Rico y Uruguay, con una facturación anual que supera los u$s 2000 millones.

SanCor atraviesa una situación angustiante desde lo financiero, con fuertes deudas y atraso en el pago de salarios y a proveedores, que llevó al Gobierno a enviarle ayuda oficial por $ 450 millones (de los cuales ya transfirió $ 200 millones), y a exigir una fuerte reestructuración. Se prevé un “achique” de tamaño, tanto en plantas como en personal, situación que se intentará definir hacia fines de mayo cuando se reúnan las autoridades con sus asociados, en una asamblea extraordinaria.

Allí, el objetivo principal será aprobar el denominado “Plan SanCor” y el Fideicomiso Financiero de Administración, aprobado por el Consejo de Administración de la empresa en marzo de este año. De esta manera, se buscará facultar a dicho Consejo para que “negocien las condiciones, contrataciones, cláusulas contractuales, términos y condiciones y demás documentación para implementar el plan de restructuración”.

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El 2016 fue el año de menor producción lechera de la última década

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Los propios datos de la Subsecretaría de Lechería de la Nación muestran que 2016 fue el año de menor producción de al menos los últimos 9 años. La estimación de OCLA sobre la producción anual coincide en señalar esta baja en la producción, señalando una disminución del 10% respecto a 2015. La producción llegó a 9.710,81 miles de litros en 2016 mientras que en 2015 fueron 11.313,20 miles de litros.

Este descenso puede explicarse en parte por las lluvias ocurridas entre abril y mayo, que afectaron principalmente a las cuencas lecheras de Entre Ríos, Sur y Centro de Santa Fe, Noreste de Córdoba y Villa María. Pero las condiciones climáticas sólo agravaron la precaria situación del sector, que se encontraba ya afectado por la crisis internacional, lo cual condicionó las estrategias de las industrias lácteas en la reducción de la oferta de manteca entre fines de julio y agosto.

En este sentido, la devaluación de diciembre de 2015 no ayudó a mejorar las exportaciones. Como sucede en el sector vitivinícola o en frutas de pepita, la problemática externa se relaciona con la demanda, y especialmente en este caso responde a la sobreproducción de Nueva Zelanda y a la retracción de las importaciones por parte de China, que incluso han hecho caer el precio internacional de la leche en polvo entera.

Frente a esta situación, a pesar de la posible orientación derivada de comparar estructuras de costos y tener en cuenta las formas de elaboración de los subproductos de la industria hacia los productos más rentables como la manteca, lo que sí puede reconocerse es la ausencia de políticas que estimulen la producción y el consumo interno.

En un contexto de recuperación del precio internacional y aumento del precio de la leche cruda pagada al productor (aunque sólo por efecto de las inundaciones, lo cual no impacta sobre el beneficio a los mismos), el aumento de precios en góndola amplió el margen del eslabón comercializador en los últimos meses alcanzando los niveles de la brecha de noviembre de 2015 (el precio del producto en góndola sobre el precio al productor se incrementó de 458% a 482% entre junio de 2016 y enero de 2017).

Adicionalmente, los productores sufrieron el incremento sustancial de los costos, lo cual perjudicó sus niveles de rentabilidad. Entre los principales aumentos se encuentra el maíz, insumo para alimentar el ganado. Si bien el índice precio maíz/precio leche se redujo hoy respecto del punto máximo de enero de 2016, aún continúa 90% por encima del promedio de 2014/2015. En este marco, la estrategia del Gobierno pareciera residir en estirar los plazos esperando una caída del precio del maíz, evitando de esta manera intervenir en la cadena productiva y de comercialización lechera.

En efecto, en el complejo lácteo tanto pequeños productores como consumidores, los extremos de la cadena, son los más afectados por los márgenes crecientes de los eslabones concentrados. Los primeros porque sufrieron el sensible aumento de sus costos y porque no lograron mejorar su rentabilidad respecto de los precios de góndola, siendo afectados además por los efectos de las inundaciones en la producción (que aunque impacta incrementando el precio al productor no genera un ingreso adicional). Los consumidores, asimismo, perdieron porque los precios en góndola superaron ampliamente la variación salarial incluso moviéndose por encima de la variación de precios del conjunto de la economía.

De acuerdo a lo planteado en informes anteriores, la implementación del Régimen de Compensaciones para Productores Tamberos con la inclusión de todos los productores, sin discriminar por su escala de producción, cantidad de vacas o extensión de la unidad  productiva habilitó la transferencia de recursos a grandes productores, quienes obtuvieron una mayor participación sobre el total de subsidios otorgados al sector.

En un contexto de aumento de los costos de producción que no llega a cubrirse con el incremento del precio de la leche, pérdidas ocasionadas por el clima y continuidad de la crisis internacional, la política del Gobierno favoreció el proceso de concentración en la producción primaria de leche. Este proceso quedó expresado en la duplicación de la tasa de cierre de tambos en 2016 respecto a los últimos años. Según estimaciones de entidades del sector, a lo largo del último años se produjo el cierre de alrededor de 460 tambos, lo cual representa una caída del 4%, tratándose mayormente de los tambos de menor producción, por debajo de los 2.700 litros diarios.

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