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Biofábrica ajusta su estrategia productiva para la campaña hortícola 2026

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Misiones prepara la campaña hortícola 2026 con foco en innovación, sanidad vegetal y transferencia tecnológica

Mientras atraviesa el período de receso productivo, Misiones avanza en la planificación técnica y operativa de la campaña hortícola 2026. En el Centro de Producción y Validación de Tecnologías Hortícolas se intensifican durante el verano las tareas de mantenimiento, acondicionamiento de infraestructura y preparación de suelos, con el objetivo de garantizar sistemas productivos eficientes, sanitariamente controlados y con tecnologías validadas para su posterior adopción por parte de los productores de la provincia.

La estrategia se inscribe en una lógica de planificación anticipada que busca fortalecer la producción hortícola misionera, mejorar rendimientos y reducir riesgos sanitarios, en un contexto donde la innovación aplicada y la adaptación a las condiciones locales resultan determinantes para la sostenibilidad del sector.

Preparación de suelos, sanidad y tecnología como base productiva

Durante los meses estivales, el Centro concentra prácticas consideradas clave para el éxito de la próxima campaña. Entre ellas se destacan el mantenimiento general de la infraestructura productiva, la preparación y acondicionamiento de suelos, la incorporación de materia orgánica, la solarización de invernaderos y superficies productivas, y la desinfección integral para reducir la presencia de plagas y posibles inóculos de enfermedades.

Estas acciones apuntan a mejorar la sanidad vegetal y el rendimiento de los cultivos, minimizando contingencias al inicio del ciclo productivo. En ese marco, el presidente de Biofábrica Misiones, Federico Miravet, subrayó la importancia estratégica de esta etapa: “Esta etapa de preparación es clave para garantizar sistemas productivos eficientes y tecnologías que luego puedan ser transferidas con confianza a los productores. Buscamos aumentar la producción para llegar a más chacras de la provincia”.

El enfoque combina validación técnica, eficiencia productiva y una fuerte orientación a la transferencia de conocimientos, pilares centrales del modelo de trabajo que Biofábrica impulsa junto a otros organismos provinciales.

Inicio de la campaña 2026: tomate injertado, pimiento y cultivos de invierno

La campaña productiva 2026 está prevista para comenzar en febrero, con la implantación de tomate injertado en diferentes tipos e híbridos —entre ellos platense, cherry y otros— y pimiento. Posteriormente, el cronograma contempla la incorporación de sandía y melón, con el objetivo de alcanzar cosechas durante el invierno.

El esquema productivo no se limita a la generación de volumen, sino que funciona como una “vidriera tecnológica” donde se evalúan distintos manejos productivos. La comparación entre injertos, híbridos y estrategias de conducción y manejo permite generar información adaptada a las condiciones agroecológicas de Misiones, que luego se traslada al sector productivo.

Esta metodología busca reducir la brecha entre el desarrollo tecnológico y su aplicación en las chacras, aportando evidencia concreta sobre rendimientos, sanidad y viabilidad económica de cada sistema.

Frutilla, sistemas semi hidropónicos y evaluación de largo plazo

En paralelo, el sistema de frutilla atraviesa un período de descanso relativo, aunque mantiene una cosecha parcial. Según el cronograma técnico, en febrero se realizará la limpieza del cultivo y en marzo se retomará plenamente la producción.

Uno de los ejes centrales es el inicio del tercer año de evaluación del sistema de frutilla en semi hidroponía. El objetivo es analizar el rendimiento sostenido del cultivo utilizando la misma inversión inicial y determinar si, a partir de 2027, será necesaria la renovación del sistema productivo.

La gerente de Biofábrica Misiones, Luciana Imbrogno, explicó el valor estratégico de estos ensayos prolongados: “Estos ensayos de varios años nos permiten medir la viabilidad real de las tecnologías y ofrecer recomendaciones basadas en resultados locales”. El enfoque de evaluación a mediano plazo resulta clave para evitar adopciones prematuras de tecnologías que no se adapten a las condiciones productivas de la provincia.

Capacitación técnica y articulación institucional

Durante las recorridas técnicas también se avanzó en la planificación del programa de capacitaciones 2026, que se desarrollará de manera articulada entre Biofábrica Misiones y el Ministerio del Agro y la Producción. El esquema contempla jornadas abiertas y espacios de formación técnica orientados a productores, técnicos y actores del sector.

Entre las capacitaciones previstas se destacan las jornadas sobre cultivo de tomate —manejo de injertos, conducción a dos y cuatro tallos y comparación de pies y copas—; producción de frutilla en semi hidroponía, con foco en manejo nutricional y sanitario; control del clima en invernaderos ante bajas temperaturas, incluyendo estufas, ventilación y doble techo; instalación de sistemas de riego y cosecha de agua; y cultivo de pimiento bajo Buenas Prácticas Agrícolas, con énfasis en manejo de suelo y solarización.

Estas instancias buscan fortalecer capacidades locales y mejorar la toma de decisiones productivas en un escenario de creciente exigencia técnica y sanitaria.

Ensayos de café y diversificación productiva

Finalmente, se constató el avance del ensayo de café, un cultivo que despierta un interés creciente en Misiones. Si bien su abordaje técnico será desarrollado en una instancia específica posterior, el seguimiento del ensayo se inscribe dentro de una estrategia más amplia de diversificación productiva y exploración de nuevas alternativas para el sector agropecuario provincial.

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Preocupación en el sector yerbatero: recomiendan monitoreos y podas para frenar el mal de la tela

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Una especialista del INTA Montecarlo advirtió sobre la necesidad de intensificar los monitoreos y las prácticas de manejo para evitar la propagación del hongo que afecta severamente a los yerbales. La recomendación surge en un contexto de mayor sensibilidad sanitaria en los sistemas productivos de Misiones, donde la enfermedad, conocida como “mal de la tela”, puede generar pérdidas relevantes en calidad y rendimiento si no se detecta y controla a tiempo.

Una enfermedad fúngica de rápida propagación que exige monitoreos constantes

En diálogo con este medio, Delia Dummel, investigadora del Grupo de Sanidad Vegetal del INTA Montecarlo, explicó que el mal de la tela “es una enfermedad que es producida por un hongo”, cuyo nombre técnico —según precisó— “es bastante difícil”, pero que presenta un comportamiento bien identificado en campo.

La especialista detalló que el patógeno infecta la planta de yerba mate y provoca inicialmente “un micelio blanco que a medida que va prosperando coloniza las hojas y los tallos y los termina secando”. Como consecuencia, las hojas se desecan pero permanecen adheridas al tallo debido al crecimiento del micelio, que forma una trama visible: “por eso le dicen también mal de la tela, porque este hilo, si lo miramos en la hoja y se lo retira, queda como una tela finita”, explicó.

Dummel remarcó que la principal forma de diseminación es el contacto directo entre plantas, lo que convierte la vigilancia permanente en una herramienta crítica para evitar que el foco avance a sectores sanos del yerbal.

Recomendaciones sanitarias: recorrida de lotes, poda estratégica y aplicaciones con criterio técnico

La investigadora insistió en que la primera línea de defensa es la observación sistemática del cultivo: “la recomendación ahora es que el productor vaya al campo, recorra, haga los monitoreos”. En los casos donde se detecten síntomas incipientes, la medida inmediata es retirar el material afectado para reducir la carga de inóculo.

Si el productor identifica sectores más comprometidos, Dummel sugiere postergar la poda de esa zona para el final de las labores, evitando movilizar estructuras infectadas y disminuir el riesgo de dispersión.

En relación con el control químico, indicó que su implementación debe formar parte de un manejo integrado, y que solo se recomienda cuando las prácticas culturales no resultan suficientes. “Respetar las indicaciones del marbete es fundamental”, subrayó, tanto en dosis como en tiempos y condiciones de aplicación.

Asimismo, recordó que las intervenciones deben realizarse cuando hay brotación nueva, etapa en la que la planta es más susceptible. Sobre los tiempos de resguardo, advirtió: “hay que respetar el tiempo de carencia, que generalmente oscila entre cuarenta y cinco y sesenta días según el producto”.

Impacto productivo y riesgos para la cadena yerbatera: la urgencia de sostener la sanidad del cultivo

El avance del mal de la tela preocupa porque su progresión puede comprometer tanto la estructura vegetativa como la calidad del material cosechado. En un escenario de alta presión sanitaria, el INTA busca instalar la necesidad de protocolos más estrictos de monitoreo y manejo dentro de los yerbales, especialmente en establecimientos de menor escala donde la enfermedad suele detectarse tardíamente.

La advertencia coincide con un contexto regional en el que las condiciones ambientales favorecen el desarrollo de enfermedades fúngicas, y donde la yerba mate —base económica y cultural del NEA— requiere resguardar su sanidad para evitar pérdidas evitables en un cultivo de ciclo largo.

Para el sector productivo, las recomendaciones del INTA apuntan a minimizar daños, evitar la expansión del patógeno y proteger la sustentabilidad de los yerbales, mientras se fortalecen estrategias de prevención que reducen costos y aumentan la eficiencia del control.

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