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Sáenz cuestionó al Gobierno nacional por eliminar las barreras sanitarias para la banana: “Fue una falta de respeto al interior productivo”

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La decisión del Gobierno nacional de eliminar un conjunto de normas fitosanitarias que durante más de tres décadas protegieron a la producción bananera del norte argentino abrió un nuevo frente de tensión con las provincias. El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, cuestionó con dureza la medida adoptada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y acusó a la administración nacional de avanzar sobre las economías regionales sin consultar a los territorios afectados.

En declaraciones a Radio Mitre, el mandatario calificó la resolución como “una locura de algún funcionario nacional que desde un escritorio deroga de un plumazo con un decreto algo que viene protegiendo a la producción bananera a nivel fitosanitario”. Para Sáenz, la decisión refleja un profundo desconocimiento de la realidad productiva del interior y una falta de articulación entre la Nación y las provincias.

El origen del conflicto es la Resolución 114/2026, firmada por el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta. La norma derogó ocho resoluciones consideradas “obsoletas” por el Gobierno nacional, entre ellas las resoluciones 99/1994 y 823/2006, que establecían restricciones sanitarias para el ingreso de bananas provenientes de países donde existen plagas cuarentenarias y extendían ese régimen de protección a las principales provincias productoras: Salta, Jujuy, Formosa y Misiones.

Desde la perspectiva oficial, la medida forma parte del proceso de simplificación normativa y desregulación impulsado por la administración nacional. Sin embargo, para los productores, el debate excede la eliminación de regulaciones administrativas y alcanza un aspecto estratégico: la preservación del patrimonio sanitario argentino.

Sáenz reclamó que las decisiones sobre actividades productivas sensibles sean discutidas previamente con las provincias. “Hay que decirle a los que están en Buenos Aires que de una vez consulten”, sostuvo el gobernador, quien calificó la decisión como “una falta de respeto y un desconocimiento total de lo que es la Argentina y las necesidades que tiene”.

La preocupación es compartida por toda la cadena bananera del norte. Días antes del pronunciamiento del mandatario salteño, la Asociación de Productores de Frutas y Hortalizas de Salta y Jujuy ya había advertido sobre las posibles consecuencias de la derogación. Su presidente, José Luis Checa, sintetizó el impacto inicial con una expresión que rápidamente ganó repercusión dentro del sector: “Nos agarramos la cabeza”.

El dirigente explicó que la principal preocupación radica en el eventual ingreso del Fusarium Raza 4 Tropical (R4T), conocido internacionalmente como “Mal de Panamá”, una enfermedad considerada una de las mayores amenazas para la producción mundial de bananas. El hongo afecta el sistema vascular de las plantas, no tiene tratamiento efectivo una vez instalado y puede inutilizar áreas productivas durante décadas. Según advirtió Checa, la presencia de la enfermedad en países como Ecuador y Perú incrementa el riesgo sanitario para Argentina.

Las advertencias también llegaron desde Formosa. El productor Pánfilo Ayala, integrante de la Federación Agraria Argentina en Laguna Naineck, expresó su preocupación por la apertura de las importaciones sin las restricciones sanitarias vigentes hasta ahora. Además, recordó que Argentina mantiene un estatus fitosanitario libre de enfermedades como la Sigatoka Negra, un hongo que obliga en otros países productores a realizar decenas de aplicaciones de fungicidas cada año, elevando considerablemente los costos de producción y el impacto ambiental de la actividad.

La discusión pone nuevamente en evidencia uno de los principales desafíos de las economías regionales: compatibilizar los procesos de apertura comercial con la protección de los sistemas sanitarios que constituyen una ventaja competitiva para la producción nacional. En sectores agrícolas altamente sensibles, la prevención suele representar la herramienta más eficiente y menos costosa frente a eventuales brotes de enfermedades que pueden comprometer miles de hectáreas y afectar el empleo rural.

La controversia se amplió además hacia otro eje de debate entre la Casa Rosada y las provincias. Durante la misma entrevista, Sáenz cuestionó el proyecto impulsado por el Gobierno para flexibilizar el régimen de propiedad de las tierras rurales y reafirmó la posición de los gobernadores en defensa de las competencias provinciales sobre los recursos naturales.

“Vamos a seguir defendiendo la tierra como una potestad y competencia de cada una de las provincias”, afirmó el mandatario, quien recordó que la Constitución Nacional reconoce que los recursos naturales pertenecen a las jurisdicciones provinciales. El planteo se suma al de otros gobernadores que vienen reclamando mayor participación en las decisiones vinculadas al uso de la tierra, la explotación de recursos estratégicos y el diseño de políticas para las economías regionales.

Más allá del debate político, el conflicto expone una cuestión de fondo: la necesidad de construir políticas sanitarias basadas en evidencia científica y consensos institucionales. Para las provincias productoras, la protección fitosanitaria no constituye una barrera comercial sino una herramienta para preservar la competitividad de un sector que genera empleo, sostiene cadenas de valor locales y abastece al mercado interno. En ese contexto, los productores reclaman que cualquier revisión normativa incorpore evaluaciones técnicas, diálogo federal y mecanismos de transición que permitan modernizar la regulación sin comprometer uno de los principales activos de la agricultura argentina: su condición sanitaria.

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Agricultura elimina ocho normas fitosanitarias históricas para simplificar el marco regulatorio del SENASA

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El Gobierno nacional profundizó el proceso de desregulación del sistema agropecuario al derogar ocho resoluciones fitosanitarias que, en algunos casos, llevaban más de tres décadas vigentes. La medida fue oficializada mediante la Resolución 114/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y forma parte del proceso de simplificación normativa impulsado por el Ministerio de Economía en línea con la Ley Bases.

La decisión no modifica las exigencias sanitarias actuales para productores, importadores o exportadores, sino que elimina normas que, según el diagnóstico oficial, habían perdido vigencia práctica porque fueron reemplazadas por procedimientos más modernos administrados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

El objetivo de la medida es reducir la dispersión normativa y facilitar la identificación de las reglas efectivamente vigentes para los distintos actores de la cadena agroalimentaria. En otras palabras, el Gobierno busca que productores, empresas, despachantes y organismos de control trabajen sobre un marco regulatorio actualizado, evitando superposiciones con disposiciones que ya habían sido absorbidas por nuevas regulaciones.

Las resoluciones derogadas habían sido dictadas entre 1992 y 2013 y regulaban aspectos muy específicos del comercio agroalimentario. Entre ellas figuraban la prórroga para implementar la Autorización Fitosanitaria de Importación (AFIDI), restricciones al ingreso de bananas provenientes de países con determinadas plagas cuarentenarias, requisitos para importar maquinaria agrícola usada, normas para la importación de papa semilla y el histórico Cuaderno Fitosanitario obligatorio para productores de manzanas y peras, un sistema manual de registro que fue reemplazado hace años por herramientas digitales de trazabilidad.

También quedaron sin efecto normas relacionadas con límites de residuos de plaguicidas y exigencias sanitarias para el ingreso y tránsito de frutos de banano en provincias como Misiones y Formosa, materias que actualmente se encuentran reguladas mediante esquemas fitosanitarios más recientes y alineados con estándares internacionales.

Desde Agricultura sostienen que el régimen sanitario argentino evolucionó significativamente durante las últimas décadas. La incorporación de análisis de riesgo fitosanitario, certificaciones electrónicas, sistemas informáticos de control y mecanismos modernos de trazabilidad permitió reemplazar procedimientos que respondían a una realidad técnica y comercial muy distinta de la actual.

En ese sentido, la resolución enfatiza que mantener formalmente normas que ya no tienen aplicación efectiva genera inseguridad jurídica, incrementa la complejidad administrativa y dificulta tanto el cumplimiento por parte del sector privado como las tareas de fiscalización estatal.

Para provincias con fuerte perfil agroexportador como Misiones, la medida tiene un impacto principalmente administrativo. La derogación no implica flexibilizar controles sanitarios ni reducir estándares de calidad, sino consolidar un digesto normativo más claro para operadores vinculados al comercio de frutas, productos vegetales, maquinaria agrícola e insumos agropecuarios.

El Gobierno también aclara que la eliminación de estas normas no afecta derechos adquiridos ni invalida actuaciones administrativas realizadas durante su vigencia. Se trata, en esencia, de una depuración del ordenamiento jurídico que busca reflejar la realidad regulatoria vigente y facilitar el acceso a la normativa aplicable.

La decisión se inscribe dentro de la estrategia oficial de revisión integral del marco regulatorio nacional, que combina desregulación, digitalización de procesos y simplificación administrativa como herramientas para reducir costos de cumplimiento, mejorar la competitividad del sector agroindustrial y fortalecer la seguridad jurídica en el comercio agroalimentario.

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INTA evalúa estrategias para frenar dos plagas clave del maíz en Misiones

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Las plagas cogollero (Spodoptera frugiperda) y chicharrita (Dalbulus maidis) se consolidaron en los últimos años como dos de las principales amenazas para la producción de maíz en América Latina y particularmente en las regiones subtropicales. Frente a este escenario, especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) realizaron un ensayo en la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul, en Misiones, con el objetivo de evaluar estrategias de manejo que permitan reducir su impacto y mejorar la productividad del cultivo.

El trabajo analizó el efecto combinado del manejo nutricional del cultivo y la aplicación de insecticidas sobre el rendimiento del maíz de la variedad Bautista INTA durante la campaña agrícola 2024–2025. En el estudio se evaluaron cuatro esquemas de fertilización y dos insecticidas en un diseño experimental factorial con repeticiones, lo que permitió comparar el desempeño de diferentes combinaciones tecnológicas en condiciones locales de producción.

Una amenaza creciente para el cultivo

El cogollero del maíz es una de las plagas más agresivas del cultivo. Sus larvas se alimentan de las hojas y del ápice de las plantas en las primeras etapas de desarrollo, lo que puede generar pérdidas significativas de rendimiento. Estudios citados en el informe indican que en América Latina esta plaga puede provocar reducciones de hasta 73% en la producción cuando no se controla adecuadamente.

Por su parte, la chicharrita del maíz representa un riesgo adicional debido a su capacidad para transmitir patógenos responsables del llamado “achaparramiento del maíz”, una enfermedad que puede provocar caídas de rendimiento de entre 50% y 90% en situaciones severas.

En ese contexto, el manejo integrado del cultivo aparece como una herramienta clave para minimizar las pérdidas productivas.

Fertilización y control químico: una estrategia combinada

Los resultados del ensayo mostraron que la combinación de fertilización y aplicación de insecticidas permitió mejorar la expresión del potencial productivo del maíz. En comparación con las parcelas testigo sin fertilización, todos los tratamientos nutricionales evaluados generaron incrementos significativos en el rendimiento del cultivo.

Los aumentos de productividad oscilaron entre aproximadamente 195% y 256% respecto al testigo sin fertilizar, lo que confirma la fuerte respuesta del maíz a la reposición de nutrientes en suelos con limitaciones de nitrógeno y fósforo, una situación frecuente en sistemas productivos de Misiones.

Sin embargo, el estudio no encontró diferencias estadísticas significativas entre la fertilización tradicional —basada en nitrógeno y fósforo— y los tratamientos que incorporaron potasio, silicio u otros complejos orgánicos con micronutrientes. Aun así, estas últimas alternativas mostraron una tendencia numérica hacia mayores rendimientos.

Diferencias en el control de plagas

En cuanto al manejo químico, los investigadores evaluaron dos alternativas: deltametrina y una combinación de insecticidas con tecnología Plinazolin.

Los resultados indicaron que el tratamiento basado en Plinazolin mostró mayor eficacia de control y una mayor residualidad frente a las plagas evaluadas. Esto se reflejó en una menor incidencia de chicharritas y una reducción más marcada de los daños causados por el cogollero.

No obstante, al analizar el rendimiento final del cultivo, no se detectaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos insecticidas, lo que sugiere que ambos productos permitieron mantener niveles productivos similares bajo las condiciones del ensayo.

El clima también condiciona los resultados

Uno de los factores que influyó de manera determinante en los resultados de la campaña fue el clima. El informe señala que durante el período crítico del cultivo se registró un marcado déficit hídrico que afectó la fijación y el llenado de los granos.

Como consecuencia, los rendimientos obtenidos en el ensayo fueron significativamente inferiores a los registrados en campañas anteriores en la misma localidad. Por ejemplo, el rendimiento promedio se ubicó en torno a 3.356 kg por hectárea, muy por debajo de los valores históricos cercanos a 7.600 kg por hectárea para la variedad evaluada en condiciones más favorables.

Resultados preliminares con valor para el manejo local

Los investigadores del INTA destacan que los resultados obtenidos constituyen una base importante para mejorar las estrategias de manejo del maíz en la región. La combinación de fertilización adecuada y control químico oportuno permitió reducir el impacto de las plagas y mejorar el rendimiento del cultivo.

Sin embargo, también subrayan que se trata de resultados preliminares y que será necesario continuar evaluando estas estrategias en diferentes campañas y ambientes productivos para validar su efectividad en el largo plazo.

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Startup misionera desarrolla biopesticida para frenar la plaga que amenaza la citricultura

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En un contexto en el que la citricultura enfrenta una de sus amenazas sanitarias más severas, una startup surgida de investigadores del CONICET avanza en el desarrollo de un biopesticida específico contra la chicharrita, el insecto que transmite la bacteria responsable del HLB, una enfermedad que puede devastar plantaciones de cítricos. El proyecto, impulsado por la empresa RNAgro y liderado en su dimensión científica por la biotecnóloga María José Blariza, se encuentra en etapa de patentamiento y ensayos regulatorios, con la expectativa de contar con un primer producto comercializable en aproximadamente 18 meses.

La iniciativa no surge de un laboratorio aislado sino de una línea de investigación científica que busca convertirse en tecnología aplicada. La pregunta que sobrevuela el desarrollo es estratégica: ¿puede una solución biotecnológica local cambiar el modo en que se combate una de las enfermedades más destructivas de la citricultura mundial?

De la investigación científica a la creación de una empresa biotecnológica

El origen del proyecto se encuentra en investigaciones desarrolladas dentro del CONICET, donde dos de los fundadores de la empresa trabajan como investigadores. A ese núcleo científico se sumó un tercer socio especializado en el área de negocios, lo que permitió transformar resultados de laboratorio en un emprendimiento tecnológico con potencial aplicación productiva.

Según explicó Blariza, el trabajo inicial consistió en estudiar genes involucrados en los procesos reproductivos y de supervivencia de insectos vectores de enfermedades. Esa línea de investigación permitió identificar mecanismos que, al ser intervenidos, podrían limitar la reproducción del insecto o incluso provocar su muerte.

A partir de esos resultados, el equipo decidió avanzar en una solución orientada a un problema concreto de la producción regional: el control de la chicharrita que transmite el HLB en cítricos.

La tecnología que desarrollan busca interferir en genes específicos del insecto, afectando su reproducción o su supervivencia. El rasgo distintivo del producto es su altísimo grado de especificidad: actúa únicamente sobre la plaga objetivo.

Ese punto es central en el planteo científico del proyecto. A diferencia de los pesticidas químicos tradicionales, el biopesticida está diseñado para no afectar otros organismos del ecosistema, como abejas u otros insectos beneficiosos.

Un biopesticida específico que se degrada sin dejar residuos

La tecnología que desarrolla RNAgro introduce un cambio conceptual en el control de plagas.

El producto se aplica sobre las plantaciones, entra en contacto con el insecto y genera el efecto biológico deseado —interrumpir la reproducción o reducir la supervivencia—, pero se degrada con el tiempo sin dejar residuos en las plantas, el suelo o los frutos.

Esto marca una diferencia relevante respecto de los pesticidas químicos tradicionales, que suelen tener impactos más amplios sobre el ambiente y la biodiversidad, además de generar residuos en los alimentos.

El enfoque responde a una tendencia global que busca reemplazar insumos químicos por soluciones más específicas y ambientalmente amigables, una transformación que Blariza describe como una “oleada verde” dentro de la agricultura moderna.

Además, el diseño molecular del biopesticida evita otro problema frecuente en el manejo de plagas: la aparición de resistencia.

Cuando los pesticidas convencionales se utilizan de manera intensiva, las poblaciones de insectos pueden desarrollar adaptaciones que reducen su eficacia. La estrategia genética, en cambio, apunta a intervenir procesos biológicos específicos que limitan esa capacidad de adaptación.

El HLB, la enfermedad que amenaza a toda la citricultura

La investigación se focaliza en una de las enfermedades más devastadoras para los cítricos: el HLB, causado por una bacteria que se disemina a través de la chicharrita.

La dinámica de la enfermedad presenta una dificultad adicional: los síntomas visibles en las plantas aparecen entre seis meses y un año después de la infección. Durante ese tiempo, el insecto vector puede trasladar la bacteria a numerosas plantas dentro de la misma plantación.

El resultado es una degradación progresiva de la producción: frutos deformes, con sabor ácido o agrio, que terminan fuera del circuito comercial.

La gravedad del problema ya se observó en otros países productores. En regiones citrícolas clave de Estados Unidos, como Florida, la enfermedad provocó caídas de producción cercanas al 90%, un antecedente que dimensiona el impacto potencial sobre economías regionales dependientes de esta actividad.

El protocolo actual frente a la detección de una planta infectada refleja esa gravedad: la única solución disponible es erradicar y quemar la plantación afectada.

Para los productores, esa medida implica un golpe económico inmediato que no sólo afecta a la explotación agrícola sino también a las familias que dependen de ella.

Ensayos regulatorios y una posible salida tecnológica para el sector

El desarrollo del biopesticida atraviesa ahora una etapa clave.

El equipo ya inició el proceso de solicitud de patente, mientras se preparan los ensayos regulatorios ante el SENASA, paso indispensable para validar el producto antes de su comercialización.

La estimación del equipo es contar con un primer MVP (producto mínimo viable) en aproximadamente 18 meses, con el objetivo de iniciar su aplicación inicialmente en Misiones.

La elección de la provincia no es casual. Según explicó Blariza, Misiones se considera la puerta de entrada del HLB en la región, lo que convierte al territorio en un escenario clave para la prevención y el control sanitario.

El impacto potencial, sin embargo, trasciende la provincia. Aunque el NOA —principal región productora de limones del país— todavía no registra la enfermedad, sí está presente el insecto vector, lo que abre la posibilidad de utilizar la tecnología como herramienta preventiva.

Una tecnología con potencial regional y global

El problema sanitario que intenta resolver la startup no es local.

El HLB afecta a grandes productores internacionales de cítricos como Estados Unidos, Brasil y China, donde la enfermedad generó pérdidas significativas en la producción.

Si los ensayos regulatorios confirman la eficacia del biopesticida, el desarrollo podría transformarse en una herramienta relevante no sólo para la citricultura argentina sino también para otros mercados internacionales.

Por ahora, el proyecto se encuentra en una etapa temprana de desarrollo empresarial. El equipo fundador está compuesto por investigadores del CONICET y profesionales del área de negocios, junto a colaboradores en el campo científico.

La evolución de los ensayos regulatorios, la validación tecnológica y la futura estrategia de escalamiento productivo marcarán el rumbo del emprendimiento.

Mientras tanto, el proyecto plantea una posibilidad concreta: que una solución biotecnológica desarrollada desde la investigación pública encuentre un lugar en la cadena productiva y abra una nueva estrategia contra una de las plagas más destructivas de la citricultura.

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Biofábrica ajusta su estrategia productiva para la campaña hortícola 2026

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Misiones prepara la campaña hortícola 2026 con foco en innovación, sanidad vegetal y transferencia tecnológica

Mientras atraviesa el período de receso productivo, Misiones avanza en la planificación técnica y operativa de la campaña hortícola 2026. En el Centro de Producción y Validación de Tecnologías Hortícolas se intensifican durante el verano las tareas de mantenimiento, acondicionamiento de infraestructura y preparación de suelos, con el objetivo de garantizar sistemas productivos eficientes, sanitariamente controlados y con tecnologías validadas para su posterior adopción por parte de los productores de la provincia.

La estrategia se inscribe en una lógica de planificación anticipada que busca fortalecer la producción hortícola misionera, mejorar rendimientos y reducir riesgos sanitarios, en un contexto donde la innovación aplicada y la adaptación a las condiciones locales resultan determinantes para la sostenibilidad del sector.

Preparación de suelos, sanidad y tecnología como base productiva

Durante los meses estivales, el Centro concentra prácticas consideradas clave para el éxito de la próxima campaña. Entre ellas se destacan el mantenimiento general de la infraestructura productiva, la preparación y acondicionamiento de suelos, la incorporación de materia orgánica, la solarización de invernaderos y superficies productivas, y la desinfección integral para reducir la presencia de plagas y posibles inóculos de enfermedades.

Estas acciones apuntan a mejorar la sanidad vegetal y el rendimiento de los cultivos, minimizando contingencias al inicio del ciclo productivo. En ese marco, el presidente de Biofábrica Misiones, Federico Miravet, subrayó la importancia estratégica de esta etapa: “Esta etapa de preparación es clave para garantizar sistemas productivos eficientes y tecnologías que luego puedan ser transferidas con confianza a los productores. Buscamos aumentar la producción para llegar a más chacras de la provincia”.

El enfoque combina validación técnica, eficiencia productiva y una fuerte orientación a la transferencia de conocimientos, pilares centrales del modelo de trabajo que Biofábrica impulsa junto a otros organismos provinciales.

Inicio de la campaña 2026: tomate injertado, pimiento y cultivos de invierno

La campaña productiva 2026 está prevista para comenzar en febrero, con la implantación de tomate injertado en diferentes tipos e híbridos —entre ellos platense, cherry y otros— y pimiento. Posteriormente, el cronograma contempla la incorporación de sandía y melón, con el objetivo de alcanzar cosechas durante el invierno.

El esquema productivo no se limita a la generación de volumen, sino que funciona como una “vidriera tecnológica” donde se evalúan distintos manejos productivos. La comparación entre injertos, híbridos y estrategias de conducción y manejo permite generar información adaptada a las condiciones agroecológicas de Misiones, que luego se traslada al sector productivo.

Esta metodología busca reducir la brecha entre el desarrollo tecnológico y su aplicación en las chacras, aportando evidencia concreta sobre rendimientos, sanidad y viabilidad económica de cada sistema.

Frutilla, sistemas semi hidropónicos y evaluación de largo plazo

En paralelo, el sistema de frutilla atraviesa un período de descanso relativo, aunque mantiene una cosecha parcial. Según el cronograma técnico, en febrero se realizará la limpieza del cultivo y en marzo se retomará plenamente la producción.

Uno de los ejes centrales es el inicio del tercer año de evaluación del sistema de frutilla en semi hidroponía. El objetivo es analizar el rendimiento sostenido del cultivo utilizando la misma inversión inicial y determinar si, a partir de 2027, será necesaria la renovación del sistema productivo.

La gerente de Biofábrica Misiones, Luciana Imbrogno, explicó el valor estratégico de estos ensayos prolongados: “Estos ensayos de varios años nos permiten medir la viabilidad real de las tecnologías y ofrecer recomendaciones basadas en resultados locales”. El enfoque de evaluación a mediano plazo resulta clave para evitar adopciones prematuras de tecnologías que no se adapten a las condiciones productivas de la provincia.

Capacitación técnica y articulación institucional

Durante las recorridas técnicas también se avanzó en la planificación del programa de capacitaciones 2026, que se desarrollará de manera articulada entre Biofábrica Misiones y el Ministerio del Agro y la Producción. El esquema contempla jornadas abiertas y espacios de formación técnica orientados a productores, técnicos y actores del sector.

Entre las capacitaciones previstas se destacan las jornadas sobre cultivo de tomate —manejo de injertos, conducción a dos y cuatro tallos y comparación de pies y copas—; producción de frutilla en semi hidroponía, con foco en manejo nutricional y sanitario; control del clima en invernaderos ante bajas temperaturas, incluyendo estufas, ventilación y doble techo; instalación de sistemas de riego y cosecha de agua; y cultivo de pimiento bajo Buenas Prácticas Agrícolas, con énfasis en manejo de suelo y solarización.

Estas instancias buscan fortalecer capacidades locales y mejorar la toma de decisiones productivas en un escenario de creciente exigencia técnica y sanitaria.

Ensayos de café y diversificación productiva

Finalmente, se constató el avance del ensayo de café, un cultivo que despierta un interés creciente en Misiones. Si bien su abordaje técnico será desarrollado en una instancia específica posterior, el seguimiento del ensayo se inscribe dentro de una estrategia más amplia de diversificación productiva y exploración de nuevas alternativas para el sector agropecuario provincial.

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