SANTA FE

Aprueban préstamo de CAF a Santa Fe por US$150 millones para mejorar el puerto de Rosario

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El Gobierno nacional aprobó un préstamo de la Corporación Andina de Fomento (CAF) a Santa Fe por US$150 millones para mejorar la infraestructura portuaria en Rosario, mediante el Decreto 389/2026 publicado este miércoles en el Boletín Oficial.

En la normativa, el presidente Javier Milei dio el aval a la rúbrica de un contrato de garantía entre Argentina y la CAF junto con la suscripción de un contrato de contragarantía entre el Ejecutivo y la administración santafesina.

El texto oficial precisó que la CAF “ha propuesto al Gobierno Nacional la suscripción de un Contrato de Garantía con la finalidad de que la República Argentina afiance las obligaciones financieras que el Gobierno de la provincia de Santa Fe contraiga como consecuencia de la suscripción del mencionado Contrato de Préstamo CAF”.

En ese marco, detalló que el Contrato de Contragarantía suscripto entre Nación y Santa Fe apunta “a la necesidad de asegurar el pago de los compromisos emergentes del Contrato de Préstamo CAF referido y de preservar el crédito público de la República Argentina”.

Al respecto, estipuló que “para el caso de no producirse la cancelación respectiva, el Gobierno de la provincia de Santa Fe autorizará al Gobierno Nacional a efectuar las gestiones correspondientes para el débito automático de los fondos de la Cuenta de Coparticipación Federal de Impuestos o del régimen que la reemplace, por hasta el total del monto adeudado”.

La asistencia financiera tiene como objetivo general “fortalecer la integración metropolitana del Gran Rosario con su complejo portuario, impulsándolo como nodo estratégico del desarrollo productivo de la Provincia, a través de la implementación de un programa integral de mejoras a la infraestructura logística urbana y metropolitana”.

En los considerandos del decreto, se argumentó que el Banco Central analizó el efecto de la operación y manifestó que “implica un impacto limitado en términos macroeconómicos sobre los flujos de la balanza de pagos internacionales” y, por ende, concluyó que dicho impacto “será acotado y consistente con la dinámica prevista para las operaciones externas”.

En la misma dirección se pronunció la Oficina Nacional de Crédito Público del Ministerio de Economía al informar que no tiene objeciones sobre el financiamiento a partir de que el costo financiero del préstamo, “basado en la información disponible y los supuestos realizados, es inferior al que la República podría obtener en el mercado”.

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En la era Milei, Argentina perdió 24.437 empresas y más de 205 mil empleos privados

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La destrucción del entramado empresario y del empleo privado registrado se convirtió en uno de los datos más sensibles de la economía real. Según el informe semanal del Instituto Argentina Grande, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 cerraron 24.437 empresas en el país, una caída equivalente al 4,8% del total. El ritmo promedio marca una pérdida de alrededor de 30 empresas por día, más de una por hora.

El deterioro no fue homogéneo, pero sí federal. La caída alcanzó a 23 de las 24 jurisdicciones. La provincia de Buenos Aires concentró el mayor impacto absoluto, con 5.374 empresas menos. Le siguieron Córdoba, con 4.159 firmas menos, y Santa Fe, con una pérdida cercana a las 2.774 empresas. En el otro extremo, Neuquén aparece como la única provincia con saldo positivo.

En términos relativos, la foto es todavía más dura para las economías provinciales de menor escala. La Rioja encabeza el ranking de deterioro empresario con una caída del 20,3%, seguida por Catamarca, con 15,5%, y Chaco, con 13,6%. También aparecen con retrocesos de dos dígitos Tierra del Fuego, Jujuy, Formosa y Misiones. En Misiones, el informe registra 1.034 empresas menos, una contracción relativa del 10,5%.

Ranking de destrucción de empresas
Noviembre 2023 – febrero 2026 | Variación absoluta
Puesto Provincia Empresas perdidas
1Buenos Aires-5.374
2Córdoba-4.159
3Santa Fe-2.774
4Ciudad Autónoma de Buenos Aires-2.082
5Mendoza-1.457
6Chaco-1.088
7Misiones-1.034
8Entre Ríos-935
9Corrientes-752
10Chubut-562
Total país: -24.437 empresas. Fuente: Instituto Argentina Grande en base a SRT.

El empleo privado registrado siguió la misma trayectoria. Desde noviembre de 2023 se perdieron 205.680 puestos formales en el sector privado, una baja nacional del 3,3%. La destrucción equivale a 254 empleos privados registrados por día. La provincia de Buenos Aires volvió a explicar el mayor volumen absoluto, con 73.370 empleos menos. Le siguieron Córdoba, con 15.460, Santa Fe, con 11.570, y Misiones, con 10.100 empleos destruidos.

Ranking de destrucción de empleo privado registrado
Noviembre 2023 – febrero 2026 | Variación absoluta
Puesto Provincia Empleos perdidos
1Buenos Aires-73.370
2Ciudad Autónoma de Buenos Aires-36.300
3Córdoba-15.460
4Santa Fe-11.570
5Misiones-10.100
6Santa Cruz-9.690
7Salta-7.620
8Chaco-6.970
9Chubut-6.180
10Tierra del Fuego-5.130
Total país: -205.680 empleos privados registrados. Fuente: Instituto Argentina Grande en base a SIPA.

La lectura relativa muestra otra dimensión del ajuste. Santa Cruz fue la provincia más golpeada en empleo formal, con una caída del 15,9%. Le siguieron Tierra del Fuego, con 13,2%, Formosa, con 11,5%, Misiones, con 9,3%, y Chaco, con 9,0%. Sólo Neuquén y Río Negro lograron crear empleo privado registrado en el período analizado.

El dato central es que la crisis no se limita a un sector ni a una región: combina cierre de empresas, destrucción de empleo formal, debilidad del mercado interno, caída de la construcción y deterioro de las pequeñas y medianas empresas. En ese mapa, Misiones aparece entre las jurisdicciones con mayor pérdida relativa de empresas y empleo, lo que expone la fragilidad de una economía provincial intensiva en comercio, servicios, agroindustria y pymes.

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Santa Fe rumbo a una campaña agrícola récord

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La economía de Santa Fe forma parte del núcleo más productivo de la Región Pampeana, siendo el sector agroindustrial un factor fundamental de su desempeño y de su relevancia a nivel nacional e internacional. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, entre los principales cultivos, es la segunda provincia productora de trigo y la tercera a nivel de importancia en soja y maíz. A ello se agrega que sobre su territorio se encuentra uno de los principales polos agroexportadores del mundo a la vera del río Paraná.

Dada la relevancia de nuestra provincia en la producción agroindustrial, Santa Fe no es la excepción al gran desempeño que muestra el sector durante la campaña actual a nivel nacional. En este sentido, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) y estimaciones de GEA-BCR, se estima preliminarmente que el área sembrada de los principales cultivos extensivos en Santa Fe asciende a 6,68 millones de hectáreas para la campaña 2025/26. Esto implica un incremento del 2,2% respecto a la campaña previa y de más del 11% respecto a las últimas cinco, marcando un récord histórico para nuestra provincia.

Sin embargo, diferenciando por cultivo, se evidencia que únicamente tres de los nueve bajo análisis incrementaron su área sembrada respecto al ciclo comercial previo, aunque con un crecimiento tan elevado que llevaron al número total de hectáreas hasta un récord. El cultivo que mayor aumento interanual registró fue el maíz, con 1,25 millones de hectáreas sembradas, posicionándose 52% (↑427.885 ha) por encima de la campaña 2024/25. Esto se debe a que la base de comparación del año previo es muy baja, siendo que la superficie implantada cayó en ese entonces ante los temores de los productores por la chicharrita, que había diezmado la producción del año anterior. No obstnate, cuando se compara con el promedio de las cinco campañas previas, el área estimada de siembra para 2025/26 también crece de forma considerable.

El otro cultivo que aumentó notablemente su superficie sembrada es el girasol, que está mostrando resultados impresionantes a nivel nacional, y nuestra provincia no es la excepción. Así, el área estimada de siembra de la oleaginosa para la campaña 2025/26 totaliza 505.600 hectáreas en Santa Fe, lo que implica un sólido incremento del 48% (↑164.000 ha) respecto a 2024/25 y se ubica 81% por encima del promedio. De esta manera, se evidencia que el girasol se está expandiendo hacia nuevas zonas del país, que aprovechan la resistencia del cultivo ante climas adversos y su menor exigencia de insumos químicos. Mientras que, en el caso del trigo, el área también habría crecido en el ciclo 2025/26 hasta las 1.513.000 hectáras, lo cual marca un aumento de 9% respecto a la campaña previa (↑124.129 ha).

El mayor número de hectáreas sembradas con maíz, girasol y trigo desplazó la siembra de otros cultivos. Siguiendo las estimaciones de SAGyP y GEA-BCR, en el caso de la soja, se estima que el área implantada habría descendido un 11% (↓391.828 ha) respecto a la campaña 2024/25, aunque se mantuvo en línea con el promedio. Al mismo tiempo, se evidenciaron disminuciones en el área sembrada de algodón (↓91.700), sorgo (↓71.000), cebada (↓10.600), maní (↓6.000) y arroz (↓1.250).

El aumento del área sembrada se complementa con condiciones climáticas óptimas en el desarrollo de los cultivos, generando un impulso en los rindes. Como resultado, el volumen de producción esperado para la campaña 2025/26 de Santa Fe se proyecta de forma preliminar en un total de 29,1 Mt para los principales cultivos extensivos. De concretarse, implicaría un sólido incremento del 31% frente al año anterior y se ubicaría 53% por encima del promedio del último lustro, alcanzando un máximo sin precedentes.

El mayor aumento absoluto se observa en el maíz, que crecería un 76% interanual y alcanzaría una producción de 9,19 Mt, la más elevada en la historia. En el caso del trigo, a pesar de un leve crecimiento en el área sembrada, la producción habría crecido 78% hasta un récord de 7,27 Mt. Adicionalmente, el girasol también alcanzaría un récord de producción en Santa Fe, con una cosecha de 1,1 Mt, 48% superior a la campaña 2024/25 y duplicando el promedio de las cinco previas (+113%). El resto de los cultivos, por el contrario, verían decrecer su producción.

Dada la cercanía a los puertos de la producción agrícola en Santa Fe y la concentración de cerca del 80% de la capacidad de procesamiento de oleaginosas del país en la región del Up-River, el incremento en la producción de granos se traduce en mayores exportaciones. En este sentido, las ventas externas de productos agroindustriales, entendidas como la suma de Productos Primarios (PP) y Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), totalizaron 5 Mt en el primer bimestre de 2026. Este volumen implica un crecimiento del 11% respecto al mismo período de 2025 y del 36% respecto del promedio, siendo un máximo desde, al menos, 2018. En términos de valor, las mismas totalizaron U$S 2.237 millones en el período bajo análisis, con un crecimiento interanual algo menor (+8%) y ubicándose únicamente por detrás del mismo período de 2021.

Más allá de las exportaciones con origen provincial, la zona del Up-River, comprendida por las terminales portuarias del Gran Rosario que se extienden desde Timbúes, al norte, hasta Arroyo Seco, al sur, son el canal de salida de la mayor parte de los productos agroindustriales que se producen en el país y se comercializan al resto del mundo. En efecto, en 2025, tres de cada cuatro embarques de granos, subproductos y aceites se realizaron desde esta región.

En este contexto, la abundante producción agrícola que se proyecta tanto a nivel provincial como nacional, con una cosecha histórica estimada en 165,9 Mt, dejaría como resultado un récord de exportaciones de productos agroindustriales desde el Gran Rosario. Para la campaña 2025/26, se proyectan ventas externas por 84,8 Mt desde la zona del Up-River, comprendidas por 48,7 Mt de granos, 28,9 Mt de subproductos y 7,3 Mt de aceites.

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Crimen escolar en Santa Fe: el Gobierno confirma vínculo con redes internacionales

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El crimen ocurrido en una escuela de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, sumó en las últimas horas un dato clave que cambia el eje de la investigación y que el Gobierno dio a conocer este miércoles en una rueda de prensa que dejó a muchos atónitos por lo inesperado del caso.

En los hechos, el adolescente que asesinó a un compañero no actuó de manera aislada, sino que formaba parte de una comunidad digital internacional que promueve y glorifica la violencia extrema.

Así lo confirmaron autoridades nacionales y provinciales durante una conferencia de prensa en la que participaron el gobernador Maximiliano Pullaro, la ministra de Seguridad Nacional Alejandra Monteoliva y representantes de la Policía Federal Argentina.

La propia ministra fue contundente al definir el caso como “un caso inédito en el país”, lo que obligó a un trabajo coordinado entre fuerzas provinciales y federales.

Qué contó el Gobierno sobre la investigación

En un primer momento, el hecho había sido interpretado como un posible caso de bullying o incluso como un episodio de desborde psicológico. Sin embargo, el avance de la investigación descartó esas hipótesis iniciales.

Según explicó Pullaro, “en principio parecía ser un brote psicótico, posteriormente se habló de que la motivación podía ser el bullying”, pero el análisis de pruebas digitales permitió reconstruir un escenario mucho más complejo.

“No fue un brote psicótico de este adolescente, no tiene que ver con el bullying”, afirmó el gobernador, y agregó que el joven:

“participaba de una red internacional de una subcultura digital que se denomina TCC (True Crime Community)”.

Qué es la TCC y por qué preocupa (no solo en Santa Fe)

De acuerdo a lo detallado por las autoridades, la TCC es una subcultura digital que gira en torno a la fascinación por crímenes violentos, especialmente tiroteos masivos en escuelas.

Monteoliva explicó que estas comunidades están integradas mayormente por jóvenes y adolescentes, y que funcionan a escala global: “Tiene que ver con comunidades virtuales que se centran en el estudio y análisis de asesinatos, de tiroteos masivos (…) organizaciones nihilistas, misantrópicas, que tienden a llevar actos de violencia”.

Además, advirtió que el fenómeno no es nuevo en el país, aunque nunca había derivado en un hecho de estas características. “En los últimos dos años, la Policía Federal junto con el FBI registró e identificó 15 casos y hay cuatro en análisis”, precisó.

Cómo operan estas comunidades

El jefe de la Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA), Guillermo Díaz, explicó que estas redes siguen una lógica escalonada.

Primero, se produce una etapa de fascinación por hechos reales, que tiene como punto de partida histórico la masacre de Columbine, en Estados Unidos. Luego, ese contenido se difunde en plataformas digitales como Discord o Telegram.

“El principal problema es la imitación”, señaló Díaz, y agregó que en una fase posterior algunos integrantes pasan directamente a planificar ataques. “Estos chicos pasan a ser héroes”, remarcó.

Nuevos implicados y medidas judiciales

La investigación también permitió detectar la participación de otro menor vinculado a estos grupos digitales. El joven fue detenido mientras circulaba por la Ruta Nacional 11 junto a sus padres.

En su domicilio se realizaron allanamientos donde se secuestraron dispositivos electrónicos y material relacionado con estas subculturas.

Además, los peritajes sobre el celular del atacante resultaron claves para establecer conexiones y reconstruir el entramado digital en el que se movía.

Un fenómeno global que excede fronteras

Las autoridades insistieron en que el problema no puede analizarse únicamente desde lo local. “No tiene que ver con lo que pueda suceder en una comunidad, escuela, provincia o país”, sostuvo Pullaro, sino con una lógica global que encuentra en internet su principal espacio de expansión.

En ese sentido, Monteoliva remarcó la necesidad de una respuesta integral: “Una respuesta a este tipo de casos excede e involucra a todas las partes: familia, escuela, educadores, comunicadores. Todos tenemos una función que cumplir”.

Otra línea de preocupación: el fenómeno incel

Durante la investigación también surgió otro dato relevante: en algunos casos, estos grupos digitales se vinculan con el movimiento incel (célibes involuntarios), caracterizado por el odio hacia las mujeres y hacia quienes mantienen relaciones afectivas.

Según Díaz, este tipo de ideología puede escalar hacia conductas violentas, lo que suma un nuevo nivel de alarma dentro de estas comunidades.

Un caso que marca un antes y un después

Mientras la causa judicial continúa en curso y se analizan más dispositivos electrónicos, el caso de San Cristóbal ya es considerado un punto de inflexión.

“Es un fenómeno nuevo, diferente, que tenemos que abordar”, advirtió Pullaro.

El desafío ahora, coinciden las autoridades, será anticiparse a este tipo de dinámicas antes de que vuelvan a traducirse en hechos de violencia en el mundo real.

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Bahco deja de fabricar en Santa Fe y reconfigura su negocio en Argentina

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La decisión de Bahco de discontinuar la producción en su planta de Santo Tomé, Santa Fe, y reconvertir ese establecimiento en un nodo exclusivamente comercial, logístico y de servicio vuelve a poner sobre la mesa un movimiento que ya se repite en distintos sectores: multinacionales que dejan de fabricar en la Argentina, pero no se van del mercado. Esta vez, el impacto inmediato alcanza a aproximadamente 40 trabajadores, según informó la propia compañía, y deja una pregunta que excede a una sola firma: cuánto margen conserva la industria para sostener producción local en un contexto económico que empuja a las empresas a rediseñar su presencia sin romper del todo su vínculo con el país.

La medida fue comunicada por SNA Europe Argentina, administradora local de la marca, y marca un cambio estructural en el rol que tenía la planta santafesina dentro del esquema del grupo. Ya no fabricará herramientas. Seguirá operativa, pero bajo otra lógica. El dato es políticamente sensible porque no se trata de un cierre total ni de una retirada completa, sino de una mutación del modelo de negocios: menos industria, más importación, distribución y postventa. En términos de poder económico, eso también reordena la relación entre empleo, producción y mercado interno.

De planta fabril a base logística: qué cambia en Santo Tomé

La empresa informó que la actividad industrial en Santo Tomé quedará desactivada y que la producción será transferida a otras plantas del grupo. El establecimiento, sin embargo, continuará funcionando para sostener la distribución, las ventas y el servicio. Es un cambio de perfil que altera el lugar que ocupaba la sede dentro de la estructura productiva de la compañía.

En el comunicado oficial, la firma vinculó la decisión con “la necesidad de adaptar nuestro modelo operativo para asegurar la sustentabilidad del negocio en el actual contexto económico”. Esa formulación, habitual en los anuncios corporativos, traduce una decisión concreta: la compañía considera que producir localmente dejó de ser la mejor ecuación para su operación en Argentina, aunque sí le resulta estratégico conservar presencia comercial.

El impacto sobre el empleo aparece como la consecuencia más directa. Los 40 colaboradores alcanzados por la reestructuración fueron notificados, de acuerdo con el texto de la empresa, el miércoles 18 de marzo. Bahco aseguró además que cumplirá con las obligaciones legales correspondientes. No hay, en el material base, detalles sobre indemnizaciones, retiros o eventuales reubicaciones, pero sí queda claro que la fabricación dejará de formar parte de la actividad del predio.

Una decisión empresaria con lectura industrial

El caso de Bahco se inscribe en una secuencia más amplia que ya muestra a distintas compañías reemplazando producción nacional por esquemas centrados en importación y distribución. No es un dato menor. Cuando una firma decide conservar marca, ventas y logística, pero desactivar la fábrica, el mensaje de fondo es que el mercado sigue siendo atractivo, aunque no necesariamente lo sea el proceso industrial local.

Ese punto vuelve relevante el anuncio más allá del establecimiento de Santo Tomé. La planta integraba desde hace años el entramado industrial de la región, por lo que su salida de la producción no solo afecta a los trabajadores involucrados de manera directa. También altera una pieza del tejido económico local y reduce densidad fabril en una provincia con peso histórico en la industria.

La empresa no habla de retiro ni de crisis terminal. Habla de reorganización. Pero en política económica las palabras importan menos que el sentido del movimiento. Y aquí el movimiento es claro: la producción se va a otras plantas del grupo, mientras Argentina conserva funciones de comercialización y abastecimiento. Es una racionalización empresaria que, al mismo tiempo, deja en evidencia el deterioro relativo de la competitividad industrial como plataforma de manufactura.

El mercado argentino sigue, la producción no

Bahco forma parte de un grupo internacional con presencia global, y sus productos se fabrican mayoritariamente en plantas propias en Europa. Ese dato ayuda a leer la decisión desde una lógica corporativa más amplia. El grupo no abandona la marca ni el mercado argentino; reubica la producción donde entiende que puede operar con mejores condiciones y deja en el país la etapa más cercana al cliente final.

Ahí aparece una diferencia clave. No estamos frente a una empresa que cierra y desaparece, sino ante una multinacional que conserva negocio, pero modifica la cadena de valor que desarrolla localmente. Para la economía regional y para la discusión industrial, esa diferencia importa: el consumo puede sostenerse, el canal comercial también, pero la pérdida de fabricación reduce empleo de calidad, capacidades productivas y peso industrial en el territorio.

La compañía remarcó que garantizará el abastecimiento de herramientas, soluciones de almacenamiento, accesorios y postventa en todo el país. Es decir, busca transmitir continuidad hacia el mercado. El problema es que esa continuidad no evita el retroceso de la función productiva, que era precisamente el componente con mayor impacto sobre empleo e integración local.

Repercusiones: menos fábrica, más fragilidad en el frente industrial

El anuncio generó preocupación en el ámbito local por dos razones que se superponen. La primera es el empleo directo: los 40 trabajadores afectados concentran el impacto inmediato de la decisión. La segunda es más estructural y tiene que ver con el mensaje hacia el entramado productivo. Cada planta que deja de fabricar y pasa a un esquema de distribución confirma una tendencia que complica el frente industrial, incluso cuando la empresa insiste en que su negocio en Argentina seguirá activo.

En la correlación de fuerzas, este tipo de decisiones fortalece la lógica empresarial de centralizar producción en otras geografías y condiciona a los territorios que dependen de actividad fabril para sostener empleo y dinamismo económico. También deja a los actores locales con menos herramientas de negociación: cuando una firma no abandona el país pero sí la producción, el margen de presión pública baja, porque la compañía puede argumentar que mantiene operaciones y abastecimiento.

Desde el punto de vista económico, la decisión no incorpora en el texto base menciones a políticas públicas, incentivos o conflictos regulatorios específicos. Por eso la lectura debe mantenerse en ese límite: lo que se observa es una reestructuración empresaria en medio de un contexto donde otras firmas tomaron caminos similares. No hay elementos, en el material dado, para atribuir el cierre fabril a una sola causa puntual, pero sí para registrar que el “actual contexto económico” fue el argumento explícito utilizado por la empresa.

Una señal para mirar más allá de Santo Tomé

La historia de Bahco, nacida en 1892 y con una trayectoria de más de un siglo, agrega otra capa a la noticia. No se trata de una marca marginal, sino de una compañía con peso histórico en el mercado de herramientas. Que una firma de ese perfil decida resignar producción local y conservar solo la operación comercial no es un dato anecdótico. Funciona como síntoma de un cambio más profundo en la forma en que algunas multinacionales evalúan su permanencia en Argentina.

Lo que habrá que seguir en las próximas semanas no es solo la implementación concreta de esta reestructuración, sino el efecto espejo que pueda generar. Cada movimiento de este tipo reabre la discusión sobre cuántas plantas más pueden migrar hacia modelos de importación y distribución, y qué capacidad tiene el entramado industrial para resistir esa transición.

Por ahora, Bahco deja una señal nítida: el mercado argentino todavía merece presencia, pero la fábrica ya no ocupa el mismo lugar en esa ecuación. Lo que sigue en discusión es si ese corrimiento será un caso puntual o una pieza más de una tendencia que todavía no termina de mostrar toda su dimensión.

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