SANTA FE

Santa Fe rumbo a una campaña agrícola récord

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La economía de Santa Fe forma parte del núcleo más productivo de la Región Pampeana, siendo el sector agroindustrial un factor fundamental de su desempeño y de su relevancia a nivel nacional e internacional. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, entre los principales cultivos, es la segunda provincia productora de trigo y la tercera a nivel de importancia en soja y maíz. A ello se agrega que sobre su territorio se encuentra uno de los principales polos agroexportadores del mundo a la vera del río Paraná.

Dada la relevancia de nuestra provincia en la producción agroindustrial, Santa Fe no es la excepción al gran desempeño que muestra el sector durante la campaña actual a nivel nacional. En este sentido, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) y estimaciones de GEA-BCR, se estima preliminarmente que el área sembrada de los principales cultivos extensivos en Santa Fe asciende a 6,68 millones de hectáreas para la campaña 2025/26. Esto implica un incremento del 2,2% respecto a la campaña previa y de más del 11% respecto a las últimas cinco, marcando un récord histórico para nuestra provincia.

Sin embargo, diferenciando por cultivo, se evidencia que únicamente tres de los nueve bajo análisis incrementaron su área sembrada respecto al ciclo comercial previo, aunque con un crecimiento tan elevado que llevaron al número total de hectáreas hasta un récord. El cultivo que mayor aumento interanual registró fue el maíz, con 1,25 millones de hectáreas sembradas, posicionándose 52% (↑427.885 ha) por encima de la campaña 2024/25. Esto se debe a que la base de comparación del año previo es muy baja, siendo que la superficie implantada cayó en ese entonces ante los temores de los productores por la chicharrita, que había diezmado la producción del año anterior. No obstnate, cuando se compara con el promedio de las cinco campañas previas, el área estimada de siembra para 2025/26 también crece de forma considerable.

El otro cultivo que aumentó notablemente su superficie sembrada es el girasol, que está mostrando resultados impresionantes a nivel nacional, y nuestra provincia no es la excepción. Así, el área estimada de siembra de la oleaginosa para la campaña 2025/26 totaliza 505.600 hectáreas en Santa Fe, lo que implica un sólido incremento del 48% (↑164.000 ha) respecto a 2024/25 y se ubica 81% por encima del promedio. De esta manera, se evidencia que el girasol se está expandiendo hacia nuevas zonas del país, que aprovechan la resistencia del cultivo ante climas adversos y su menor exigencia de insumos químicos. Mientras que, en el caso del trigo, el área también habría crecido en el ciclo 2025/26 hasta las 1.513.000 hectáras, lo cual marca un aumento de 9% respecto a la campaña previa (↑124.129 ha).

El mayor número de hectáreas sembradas con maíz, girasol y trigo desplazó la siembra de otros cultivos. Siguiendo las estimaciones de SAGyP y GEA-BCR, en el caso de la soja, se estima que el área implantada habría descendido un 11% (↓391.828 ha) respecto a la campaña 2024/25, aunque se mantuvo en línea con el promedio. Al mismo tiempo, se evidenciaron disminuciones en el área sembrada de algodón (↓91.700), sorgo (↓71.000), cebada (↓10.600), maní (↓6.000) y arroz (↓1.250).

El aumento del área sembrada se complementa con condiciones climáticas óptimas en el desarrollo de los cultivos, generando un impulso en los rindes. Como resultado, el volumen de producción esperado para la campaña 2025/26 de Santa Fe se proyecta de forma preliminar en un total de 29,1 Mt para los principales cultivos extensivos. De concretarse, implicaría un sólido incremento del 31% frente al año anterior y se ubicaría 53% por encima del promedio del último lustro, alcanzando un máximo sin precedentes.

El mayor aumento absoluto se observa en el maíz, que crecería un 76% interanual y alcanzaría una producción de 9,19 Mt, la más elevada en la historia. En el caso del trigo, a pesar de un leve crecimiento en el área sembrada, la producción habría crecido 78% hasta un récord de 7,27 Mt. Adicionalmente, el girasol también alcanzaría un récord de producción en Santa Fe, con una cosecha de 1,1 Mt, 48% superior a la campaña 2024/25 y duplicando el promedio de las cinco previas (+113%). El resto de los cultivos, por el contrario, verían decrecer su producción.

Dada la cercanía a los puertos de la producción agrícola en Santa Fe y la concentración de cerca del 80% de la capacidad de procesamiento de oleaginosas del país en la región del Up-River, el incremento en la producción de granos se traduce en mayores exportaciones. En este sentido, las ventas externas de productos agroindustriales, entendidas como la suma de Productos Primarios (PP) y Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), totalizaron 5 Mt en el primer bimestre de 2026. Este volumen implica un crecimiento del 11% respecto al mismo período de 2025 y del 36% respecto del promedio, siendo un máximo desde, al menos, 2018. En términos de valor, las mismas totalizaron U$S 2.237 millones en el período bajo análisis, con un crecimiento interanual algo menor (+8%) y ubicándose únicamente por detrás del mismo período de 2021.

Más allá de las exportaciones con origen provincial, la zona del Up-River, comprendida por las terminales portuarias del Gran Rosario que se extienden desde Timbúes, al norte, hasta Arroyo Seco, al sur, son el canal de salida de la mayor parte de los productos agroindustriales que se producen en el país y se comercializan al resto del mundo. En efecto, en 2025, tres de cada cuatro embarques de granos, subproductos y aceites se realizaron desde esta región.

En este contexto, la abundante producción agrícola que se proyecta tanto a nivel provincial como nacional, con una cosecha histórica estimada en 165,9 Mt, dejaría como resultado un récord de exportaciones de productos agroindustriales desde el Gran Rosario. Para la campaña 2025/26, se proyectan ventas externas por 84,8 Mt desde la zona del Up-River, comprendidas por 48,7 Mt de granos, 28,9 Mt de subproductos y 7,3 Mt de aceites.

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Crimen escolar en Santa Fe: el Gobierno confirma vínculo con redes internacionales

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El crimen ocurrido en una escuela de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, sumó en las últimas horas un dato clave que cambia el eje de la investigación y que el Gobierno dio a conocer este miércoles en una rueda de prensa que dejó a muchos atónitos por lo inesperado del caso.

En los hechos, el adolescente que asesinó a un compañero no actuó de manera aislada, sino que formaba parte de una comunidad digital internacional que promueve y glorifica la violencia extrema.

Así lo confirmaron autoridades nacionales y provinciales durante una conferencia de prensa en la que participaron el gobernador Maximiliano Pullaro, la ministra de Seguridad Nacional Alejandra Monteoliva y representantes de la Policía Federal Argentina.

La propia ministra fue contundente al definir el caso como “un caso inédito en el país”, lo que obligó a un trabajo coordinado entre fuerzas provinciales y federales.

Qué contó el Gobierno sobre la investigación

En un primer momento, el hecho había sido interpretado como un posible caso de bullying o incluso como un episodio de desborde psicológico. Sin embargo, el avance de la investigación descartó esas hipótesis iniciales.

Según explicó Pullaro, “en principio parecía ser un brote psicótico, posteriormente se habló de que la motivación podía ser el bullying”, pero el análisis de pruebas digitales permitió reconstruir un escenario mucho más complejo.

“No fue un brote psicótico de este adolescente, no tiene que ver con el bullying”, afirmó el gobernador, y agregó que el joven:

“participaba de una red internacional de una subcultura digital que se denomina TCC (True Crime Community)”.

Qué es la TCC y por qué preocupa (no solo en Santa Fe)

De acuerdo a lo detallado por las autoridades, la TCC es una subcultura digital que gira en torno a la fascinación por crímenes violentos, especialmente tiroteos masivos en escuelas.

Monteoliva explicó que estas comunidades están integradas mayormente por jóvenes y adolescentes, y que funcionan a escala global: “Tiene que ver con comunidades virtuales que se centran en el estudio y análisis de asesinatos, de tiroteos masivos (…) organizaciones nihilistas, misantrópicas, que tienden a llevar actos de violencia”.

Además, advirtió que el fenómeno no es nuevo en el país, aunque nunca había derivado en un hecho de estas características. “En los últimos dos años, la Policía Federal junto con el FBI registró e identificó 15 casos y hay cuatro en análisis”, precisó.

Cómo operan estas comunidades

El jefe de la Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA), Guillermo Díaz, explicó que estas redes siguen una lógica escalonada.

Primero, se produce una etapa de fascinación por hechos reales, que tiene como punto de partida histórico la masacre de Columbine, en Estados Unidos. Luego, ese contenido se difunde en plataformas digitales como Discord o Telegram.

“El principal problema es la imitación”, señaló Díaz, y agregó que en una fase posterior algunos integrantes pasan directamente a planificar ataques. “Estos chicos pasan a ser héroes”, remarcó.

Nuevos implicados y medidas judiciales

La investigación también permitió detectar la participación de otro menor vinculado a estos grupos digitales. El joven fue detenido mientras circulaba por la Ruta Nacional 11 junto a sus padres.

En su domicilio se realizaron allanamientos donde se secuestraron dispositivos electrónicos y material relacionado con estas subculturas.

Además, los peritajes sobre el celular del atacante resultaron claves para establecer conexiones y reconstruir el entramado digital en el que se movía.

Un fenómeno global que excede fronteras

Las autoridades insistieron en que el problema no puede analizarse únicamente desde lo local. “No tiene que ver con lo que pueda suceder en una comunidad, escuela, provincia o país”, sostuvo Pullaro, sino con una lógica global que encuentra en internet su principal espacio de expansión.

En ese sentido, Monteoliva remarcó la necesidad de una respuesta integral: “Una respuesta a este tipo de casos excede e involucra a todas las partes: familia, escuela, educadores, comunicadores. Todos tenemos una función que cumplir”.

Otra línea de preocupación: el fenómeno incel

Durante la investigación también surgió otro dato relevante: en algunos casos, estos grupos digitales se vinculan con el movimiento incel (célibes involuntarios), caracterizado por el odio hacia las mujeres y hacia quienes mantienen relaciones afectivas.

Según Díaz, este tipo de ideología puede escalar hacia conductas violentas, lo que suma un nuevo nivel de alarma dentro de estas comunidades.

Un caso que marca un antes y un después

Mientras la causa judicial continúa en curso y se analizan más dispositivos electrónicos, el caso de San Cristóbal ya es considerado un punto de inflexión.

“Es un fenómeno nuevo, diferente, que tenemos que abordar”, advirtió Pullaro.

El desafío ahora, coinciden las autoridades, será anticiparse a este tipo de dinámicas antes de que vuelvan a traducirse en hechos de violencia en el mundo real.

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Bahco deja de fabricar en Santa Fe y reconfigura su negocio en Argentina

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La decisión de Bahco de discontinuar la producción en su planta de Santo Tomé, Santa Fe, y reconvertir ese establecimiento en un nodo exclusivamente comercial, logístico y de servicio vuelve a poner sobre la mesa un movimiento que ya se repite en distintos sectores: multinacionales que dejan de fabricar en la Argentina, pero no se van del mercado. Esta vez, el impacto inmediato alcanza a aproximadamente 40 trabajadores, según informó la propia compañía, y deja una pregunta que excede a una sola firma: cuánto margen conserva la industria para sostener producción local en un contexto económico que empuja a las empresas a rediseñar su presencia sin romper del todo su vínculo con el país.

La medida fue comunicada por SNA Europe Argentina, administradora local de la marca, y marca un cambio estructural en el rol que tenía la planta santafesina dentro del esquema del grupo. Ya no fabricará herramientas. Seguirá operativa, pero bajo otra lógica. El dato es políticamente sensible porque no se trata de un cierre total ni de una retirada completa, sino de una mutación del modelo de negocios: menos industria, más importación, distribución y postventa. En términos de poder económico, eso también reordena la relación entre empleo, producción y mercado interno.

De planta fabril a base logística: qué cambia en Santo Tomé

La empresa informó que la actividad industrial en Santo Tomé quedará desactivada y que la producción será transferida a otras plantas del grupo. El establecimiento, sin embargo, continuará funcionando para sostener la distribución, las ventas y el servicio. Es un cambio de perfil que altera el lugar que ocupaba la sede dentro de la estructura productiva de la compañía.

En el comunicado oficial, la firma vinculó la decisión con “la necesidad de adaptar nuestro modelo operativo para asegurar la sustentabilidad del negocio en el actual contexto económico”. Esa formulación, habitual en los anuncios corporativos, traduce una decisión concreta: la compañía considera que producir localmente dejó de ser la mejor ecuación para su operación en Argentina, aunque sí le resulta estratégico conservar presencia comercial.

El impacto sobre el empleo aparece como la consecuencia más directa. Los 40 colaboradores alcanzados por la reestructuración fueron notificados, de acuerdo con el texto de la empresa, el miércoles 18 de marzo. Bahco aseguró además que cumplirá con las obligaciones legales correspondientes. No hay, en el material base, detalles sobre indemnizaciones, retiros o eventuales reubicaciones, pero sí queda claro que la fabricación dejará de formar parte de la actividad del predio.

Una decisión empresaria con lectura industrial

El caso de Bahco se inscribe en una secuencia más amplia que ya muestra a distintas compañías reemplazando producción nacional por esquemas centrados en importación y distribución. No es un dato menor. Cuando una firma decide conservar marca, ventas y logística, pero desactivar la fábrica, el mensaje de fondo es que el mercado sigue siendo atractivo, aunque no necesariamente lo sea el proceso industrial local.

Ese punto vuelve relevante el anuncio más allá del establecimiento de Santo Tomé. La planta integraba desde hace años el entramado industrial de la región, por lo que su salida de la producción no solo afecta a los trabajadores involucrados de manera directa. También altera una pieza del tejido económico local y reduce densidad fabril en una provincia con peso histórico en la industria.

La empresa no habla de retiro ni de crisis terminal. Habla de reorganización. Pero en política económica las palabras importan menos que el sentido del movimiento. Y aquí el movimiento es claro: la producción se va a otras plantas del grupo, mientras Argentina conserva funciones de comercialización y abastecimiento. Es una racionalización empresaria que, al mismo tiempo, deja en evidencia el deterioro relativo de la competitividad industrial como plataforma de manufactura.

El mercado argentino sigue, la producción no

Bahco forma parte de un grupo internacional con presencia global, y sus productos se fabrican mayoritariamente en plantas propias en Europa. Ese dato ayuda a leer la decisión desde una lógica corporativa más amplia. El grupo no abandona la marca ni el mercado argentino; reubica la producción donde entiende que puede operar con mejores condiciones y deja en el país la etapa más cercana al cliente final.

Ahí aparece una diferencia clave. No estamos frente a una empresa que cierra y desaparece, sino ante una multinacional que conserva negocio, pero modifica la cadena de valor que desarrolla localmente. Para la economía regional y para la discusión industrial, esa diferencia importa: el consumo puede sostenerse, el canal comercial también, pero la pérdida de fabricación reduce empleo de calidad, capacidades productivas y peso industrial en el territorio.

La compañía remarcó que garantizará el abastecimiento de herramientas, soluciones de almacenamiento, accesorios y postventa en todo el país. Es decir, busca transmitir continuidad hacia el mercado. El problema es que esa continuidad no evita el retroceso de la función productiva, que era precisamente el componente con mayor impacto sobre empleo e integración local.

Repercusiones: menos fábrica, más fragilidad en el frente industrial

El anuncio generó preocupación en el ámbito local por dos razones que se superponen. La primera es el empleo directo: los 40 trabajadores afectados concentran el impacto inmediato de la decisión. La segunda es más estructural y tiene que ver con el mensaje hacia el entramado productivo. Cada planta que deja de fabricar y pasa a un esquema de distribución confirma una tendencia que complica el frente industrial, incluso cuando la empresa insiste en que su negocio en Argentina seguirá activo.

En la correlación de fuerzas, este tipo de decisiones fortalece la lógica empresarial de centralizar producción en otras geografías y condiciona a los territorios que dependen de actividad fabril para sostener empleo y dinamismo económico. También deja a los actores locales con menos herramientas de negociación: cuando una firma no abandona el país pero sí la producción, el margen de presión pública baja, porque la compañía puede argumentar que mantiene operaciones y abastecimiento.

Desde el punto de vista económico, la decisión no incorpora en el texto base menciones a políticas públicas, incentivos o conflictos regulatorios específicos. Por eso la lectura debe mantenerse en ese límite: lo que se observa es una reestructuración empresaria en medio de un contexto donde otras firmas tomaron caminos similares. No hay elementos, en el material dado, para atribuir el cierre fabril a una sola causa puntual, pero sí para registrar que el “actual contexto económico” fue el argumento explícito utilizado por la empresa.

Una señal para mirar más allá de Santo Tomé

La historia de Bahco, nacida en 1892 y con una trayectoria de más de un siglo, agrega otra capa a la noticia. No se trata de una marca marginal, sino de una compañía con peso histórico en el mercado de herramientas. Que una firma de ese perfil decida resignar producción local y conservar solo la operación comercial no es un dato anecdótico. Funciona como síntoma de un cambio más profundo en la forma en que algunas multinacionales evalúan su permanencia en Argentina.

Lo que habrá que seguir en las próximas semanas no es solo la implementación concreta de esta reestructuración, sino el efecto espejo que pueda generar. Cada movimiento de este tipo reabre la discusión sobre cuántas plantas más pueden migrar hacia modelos de importación y distribución, y qué capacidad tiene el entramado industrial para resistir esa transición.

Por ahora, Bahco deja una señal nítida: el mercado argentino todavía merece presencia, pero la fábrica ya no ocupa el mismo lugar en esa ecuación. Lo que sigue en discusión es si ese corrimiento será un caso puntual o una pieza más de una tendencia que todavía no termina de mostrar toda su dimensión.

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El arroz exporta más, pero enfrenta márgenes en rojo en plena normalización de precios

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El complejo arrocero alcanzó en 2025 su mayor volumen exportado desde 2016 y el valor más alto desde 2014, con US$ 259 millones, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. Sin embargo, la campaña 2025/26 arranca con caída de área y márgenes negativos. ¿Puede el sector sostener el impulso comercial en un contexto de costos en alza y precios internacionales en baja?

El volumen exportado de arroz en 2025 fue el más alto desde 2016. Incluso a pesar de los menores precios FOB, el valor exportado consiguió la mejor marca desde el año 2014. Sin embargo, aún con estas positivas cifras, los márgenes están bajo presión.

1 – Perspectivas productivas para el arroz 2025/26

En línea de largada de la cosecha de arroz en Corrientes, la campaña 2025/26 marca una caída en el área sembrada a 200.000 hectáreas, por debajo de los últimos dos años. En efecto, los precios internacionales excepcionalmente altos de la campaña 2024/25 habían impulsado las siembras hasta 234.000 hectáreas, por lo que el ciclo actual registra una merma interanual del 14%, aunque se mantiene en el promedio de los últimos diez años.  

Corrientes y Entre Ríos se reparten más del 70% del hectareaje total sembrado con arroz. Santa Fe mantuvo su tercer puesto, no logrando acercarse a su pico de participación registrado entre las campañas 2011/12 y la 2015/16. Mientras tanto, aunque Formosa sigue manteniendo un share pequeño, la actividad mostró gran dinamismo y mantuvo un crecimiento sostenido en el terreno implantado a lo largo de las últimas dos décadas.

En el eje de la producción y siguiendo el gráfico anterior, la cosecha de arroz proyectada para la campaña 2025/26 alcanzaría las 1,31 Mt, según datos de USDA. Aun augurando los segundos rindes más altos de la década, la cifra de producción es 20% inferior a la del periodo anterior, en línea con la mencionada caída en el área implantada. Se matiza el dato cuando tenemos en cuenta que la 2024/25 fue la segunda cosecha más alta del siglo. Con esto presente,el guarismo sigue una tónica similar al promedio de los últimos cinco años.

Aunque la actividad mostró un retroceso en Santa Fe, el sector y el gobierno provincial trabajan de manera conjunta para desarrollar su potencial y ganar participación en los mercados de exportación. En este marco, el gobierno provincial destaca el desarrollo y la comercialización de la nueva semilla “Aldebarán”, creada en San Javier con su patrocinio, como un claro reflejo de este esfuerzo. Actualmente, se ha consolidado como la segunda variedad más exportada desde la provincia. A través de su multiplicación y exportación, se busca generar un círculo virtuoso de reinversión de los beneficios obtenidos, que serán destinados a financiar actividades de investigación y desarrollo (I+D) y brindar acompañamiento técnico.

2 – La compresión de los márgenes de producción toma centralidad en la nueva campaña 2025/26

El esquema productivo del complejo arrocero enfrenta una serie de desafíos bajo la coyuntura actual. Por un lado, el costo de la energía y los alquileres se movieron al alza en tanto que el precio internacional del arroz entró en una dinámica bajista, más cerca de su media histórica. Recordemos que las campañas anteriores se caracterizaron por precios elevados para la exportación, que hicieron viable expandir la extensión de los cultivos manteniendo una rentabilidad favorable.

En el siguiente gráfico se aprecia cómo en la previa al periodo de siembra (tercer trimestre del año) se hundieron los ingresos asociados a la actividad, mientras que los costos cayeron en menor proporción. Esto determinó que los márgenes de la actividad sean negativos para el promedio de la nación. De acuerdo con estadísticas de SAGyP, desde el tercer trimestre de 2024 no se registran márgenes netos positivos para la actividad, para ninguno de sus métodos de producción (con pozo profundo eléctrico, pozo profundo gasoil y represa gasoil). Se eligió este periodo para la comparativa por ser el lapso inmediatamente anterior al comienzo de las labores de siembra, dentro del cual se toman las decisiones de asignación de tierras para cultivos.

En el gráfico que sigue, se ilustra la caída en el precio FOB promedio para las dos principales variedades de arroz exportadas por la Argentina, que explican aproximadamente el tres cuartas partes de las exportaciones.

El origen de estos fenomenalmente altos precios del arroz en los mercados internacionales en 2024 se encontraba, por un lado, en las restricciones a la exportación de arroz desde India, que es el principal proveedor mundial. Este abastece a los mercados de aproximadamente el 40% de los stocks comerciados. El otro factor que influyó fue la escasez hídrica en las plantaciones asiáticas, producto de El Niño. Ambos hechos confluyeron en mayores precios internacionales, que beneficiaron a la actividad interna. Superados esos escenarios, los precios tendieron a normalizarse.

Se espera que los precios internacionales del arroz continúen bajo presión en 2026. Según información de la agencia Reuters, los principales exportadores —India, Tailandia y Vietnam— intensificarán la competencia para colocar sus excedentes en los mercados externos, en un contexto de cosecha mundial récord que además se suma a elevados stocks iniciales de la campaña.

3 – El valor exportado por el complejo arrocero en 2025 tocó un máximo desde 2014 con USE 259 millones.

A pesar de los precios más debilitados, en el plano comercial las noticias fueron positivas. Entre enero y diciembre de 2025, Argentina logró anotar el volumen exportado de arroz más alto desde 2016, con 502.000 tn embarcadas. El arroz no parbolizado y el arroz descascarillado no parbolizado mantuvieron su histórico protagonismo: el primero totalizó exportaciones por 242.000 tn, cuando el segundo registró 156.000 tn. El tándem representa el 80% del total exportado. Destaca además la vuelta a la escena del arroz c/cáscara no parbolizado, que acumuló envíos por primera vez desde 2019, esta vez con un quantum de 65.000 tn.

Los valores exportados presentan cifras todavía más auspiciosasen 2025 se exportaron U$S 259 millones, siendo el registro más alto desde 2014. Asimismo, la cifra es 33% superior al 2024 y 38% superior al promedio del último lustro, en la misma ventana temporal.

Desentrañando el hito comercial por sus componentes, vemos que el gran registro se explica sobre todo por la fortaleza de los volúmenes exportados, más que por precios. Recordando la imagen comparativa de precios de exportación para las dos principales variables de arroz exportadas, el precio FOB promedio por tonelada exportada es sensiblemente menor al visto en 2024. En ambos casos es también menor al promedio de los últimos cinco años.

Desagregando entre los destinos a los que llegaron las exportaciones, la producción argentina amplió su llegada a puertos americanos. La participación de los destinos de América aumentó a 60%, contra el 51% del año pasado, mientras la exportación a Europa descendió a de 37% en 2024 a 31% en 2025, siguiendo datos de Softrade. Los tres principales orígenes dentro de nuestro continente fueron Chile, Brasil y Costa Rica, cuando en el viejo continente España, Países Bajos y Portugal acapararon la mayoría de las compras.

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Femicidios en Argentina 247 víctimas en 2025 y ningún mes con menos de 15 casos

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Durante 2025 se registraron en Argentina 247 víctimas de femicidio, según el Informe Anual del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, correspondiente al período comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre. El relevamiento confirma que, pese a una leve reducción respecto del pico alcanzado en 2023, la violencia de género extrema mantiene una presencia sostenida a lo largo de todo el año, sin que ningún mes registre menos de 15 casos.

El informe consolida un diagnóstico estructural: la problemática no muestra quiebres estacionales ni descensos significativos, lo que refuerza la necesidad de políticas públicas persistentes, focalizadas y con alcance territorial efectivo.

Tipología de los crímenes y continuidad temporal

Del total de 247 víctimas contabilizadas en 2025, el Observatorio identificó 200 femicidios directos, 17 femicidios vinculados, 4 transfemicidios, 9 suicidios feminicidas y 17 casos asociados a contextos de narcotráfico y crimen organizado. Esta clasificación permite dimensionar la diversidad de escenarios en los que se manifiesta la violencia letal por razones de género.

Si bien las cifras de 2024 y 2025 muestran una baja en relación con el máximo registrado en 2023, el informe advierte que la violencia se mantiene constante durante los doce meses del año. En términos estadísticos, durante 2025 se cometió un femicidio cada 35 horas, lo que equivale a un promedio semanal de 4,7 víctimas.

Este dato pone de relieve la persistencia de la violencia extrema como fenómeno estructural, más allá de variaciones coyunturales en los registros anuales.

El hogar como principal escenario de riesgo

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la localización de los hechos. Según el Observatorio, el 60% de los femicidios ocurrieron en el domicilio de la víctima o en la vivienda compartida con el agresor, lo que confirma que el espacio privado continúa siendo el entorno más inseguro para las mujeres.

En relación con el vínculo entre víctima y victimario, en el 84% de los casos existía una relación previa, predominantemente parejas o exparejas. En contraste, solo el 5,5% de los femicidios fueron cometidos por personas desconocidas, un dato que refuerza la centralidad de la violencia intrafamiliar y de pareja dentro del fenómeno.

El impacto de estos crímenes trasciende a las víctimas directas. El informe contabilizó 133 niñas y niños que quedaron sin madre como consecuencia de los femicidios registrados durante el año, una dimensión colateral que profundiza las consecuencias sociales de la violencia de género.

Distribución territorial y tasas provinciales

En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires encabezó el registro con 95 casos, seguida por Santa Fe con 30 femicidios. Sin embargo, el análisis por tasa en relación con la población femenina modifica el mapa del riesgo.

Al considerar la incidencia proporcional, las provincias con los índices más elevados de femicidios durante 2025 fueron Santa Cruz, Misiones y Neuquén, lo que evidencia disparidades territoriales significativas y la necesidad de enfoques diferenciados en el diseño de políticas públicas.

Un insumo clave para las políticas públicas

El Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación fue creado en 2016 y sostiene de manera continua su tarea de monitoreo y sistematización de datos. El objetivo central de este trabajo es producir estadísticas confiables que permitan diseñar, evaluar y ajustar políticas públicas destinadas a prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género, en línea con la legislación nacional vigente y los compromisos internacionales asumidos por la institución.

El informe anual 2025 vuelve a poner en evidencia que, aun en contextos de reducción relativa de los registros, la violencia femicida continúa siendo un problema estructural, persistente y territorialmente desigual, que exige respuestas institucionales sostenidas y basadas en evidencia.

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