Santiago Bausili

Milei ratificó el “apretón monetario” y aseguró que el Gobierno ya eliminó el 95% del cepo

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El presidente Javier Milei volvió a cerrar filas sobre el núcleo de su programa económico y aseguró que el Gobierno continuará endureciendo la política monetaria para “derrotar la inflación”. Lo hizo durante un evento organizado por VALO en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), donde además sostuvo que la Argentina ya eliminó “prácticamente el 95% del cepo” y reivindicó el ajuste fiscal como base de la estabilización económica.

La exposición del mandatario funcionó como una señal política y financiera. En medio de discusiones sobre el ritmo de recuperación económica, la dinámica del dólar y la sustentabilidad del esquema cambiario, Milei buscó transmitir previsibilidad hacia los mercados y reafirmar que no habrá modificaciones de rumbo.

“Tenemos una política de apretón monetario y estamos convencidos de seguir en ese camino hasta derrotar la inflación. No vamos a ceder ni un ápice”, sostuvo el jefe de Estado.

El Gobierno endurece el mensaje monetario

Durante su intervención, Milei insistió en que la administración nacional mantiene como prioridad absoluta la desaceleración de los precios, aun cuando reconoció que todavía persisten “rezagos” derivados de la expansión monetaria previa y de los controles cambiarios.

Según explicó, el Ejecutivo logró frenar los mecanismos de emisión monetaria hacia mediados de 2024, aunque advirtió que aún permanecen efectos residuales en la economía. En paralelo, defendió la política de esterilización monetaria aplicada por el Banco Central para evitar que la acumulación de divisas presione sobre la inflación.

En ese marco, el Presidente afirmó que, de no haber comprado “8.500 millones de dólares”, el tipo de cambio oficial se ubicaría en torno a los $1.100.

La definición no es menor: el Gobierno vuelve a colocar la política monetaria en el centro de la estrategia económica y refuerza la idea de que la estabilidad cambiaria y la desaceleración inflacionaria seguirán prevaleciendo sobre cualquier intento de expansión de liquidez o estímulo vía gasto público.

Uno de los puntos más sensibles del discurso estuvo vinculado al esquema cambiario. Milei aseguró que el país avanza hacia “un esquema de mayor libertad cambiaria”, aunque admitió que aún persisten restricciones parciales.

La declaración se complementa con las recientes definiciones del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien había señalado que eliminar totalmente las restricciones para empresas no aparece entre las prioridades inmediatas de la autoridad monetaria.

El Gobierno, de acuerdo con las exposiciones oficiales, busca preservar el equilibrio externo mientras sostiene el proceso de desinflación. Esa estrategia explica por qué la administración libertaria mantiene foco en la acumulación de reservas y en la estabilidad financiera antes que en una liberalización total del mercado cambiario.

Milei también remarcó que el mercado paralelo “es completamente legal” y defendió el actual esquema de regulación cruzada para operar en distintos segmentos financieros.

Superávit fiscal y disputa política

El Presidente volvió a vincular el equilibrio fiscal con la baja del riesgo país, la reducción de tasas de interés y la posibilidad de atraer inversiones. Según planteó, la política de “déficit cero” permite consolidar solvencia macroeconómica y mejorar las condiciones de financiamiento.

En esa línea, reivindicó el trabajo del ministro de Economía, Luis Caputo, y del titular del Banco Central, Santiago Bausili, al asegurar que el Gobierno logró ordenar las cuentas públicas “en el primer mes”.

La lectura política del discurso también dejó un mensaje hacia la oposición. Milei responsabilizó a sectores políticos por episodios recientes de volatilidad financiera y afirmó que existieron intentos de “romper el equilibrio fiscal” mediante proyectos legislativos.

Pese a ello, sostuvo que la economía “resistió” shocks internos y externos y aseguró que los indicadores de marzo y abril comenzaron a mostrar señales de recuperación.

En su exposición, Milei sostuvo que la inflación podría haber escalado a niveles extremadamente altos si no se aplicaba el ajuste fiscal y monetario implementado desde el inicio de la gestión.

Además, afirmó que la reducción de la inflación tuvo impacto sobre los indicadores sociales y aseguró que la pobreza descendió respecto de los máximos registrados en 2024.

El Presidente también defendió la reforma laboral sancionada este año y vinculó el crecimiento futuro con la expansión del sector privado y la inversión empresarial.

“Sin empresarios no hay nada”, afirmó.

Un programa que entra en fase de validación política

El discurso de Milei dejó una definición central: el Gobierno considera que el programa económico ya superó su etapa defensiva y busca consolidar una fase de estabilización prolongada.

La tensión ahora pasa por otra dimensión: si el esquema de ajuste monetario y fiscal logra sostener actividad económica, empleo y recuperación del consumo sin perder respaldo político.

Con inflación todavía elevada, restricciones cambiarias parciales y señales mixtas en el mercado laboral, la evolución de los próximos indicadores económicos será determinante para medir si la estrategia oficial logra traducir estabilización financiera en crecimiento sostenido.

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Bausili ratificó el plan económico y descartó priorizar el fin del cepo para empresas

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El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, ratificó este lunes la continuidad del programa económico del Gobierno nacional y sostuvo que la inflación seguirá en descenso, en una señal política destinada a reforzar la estrategia económica de la administración de Javier Milei.

Durante una conferencia realizada en el Salón Bosch del BCRA para presentar el Informe de Política Monetaria (IPOM) y los estados contables del ejercicio 2025, el funcionario dejó además una definición relevante para el sector privado: el levantamiento del cepo cambiario para empresas no figura entre las prioridades inmediatas de la autoridad monetaria.

La exposición, compartida con el vicepresidente del Central, Vladimir Werning, buscó transmitir estabilidad en medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad financiera. Según planteó Bausili, Argentina logró atravesar ese escenario sin repetir episodios de estrés cambiario observados en otros momentos de crisis.

“El tipo de cambio se mantuvo estable, las tasas domésticas cayeron y el superávit energético actuó como amortiguador”, sostuvo el titular del BCRA al describir el comportamiento reciente de la economía local.

El Gobierno sostiene el esquema cambiario para empresas

Uno de los mensajes más sensibles para el mercado fue la confirmación de que el Banco Central no considera prioritario flexibilizar las restricciones cambiarias que aún afectan a personas jurídicas.

“No está entre nuestras prioridades eliminar las restricciones cambiarias para las empresas o que las personas jurídicas puedan atesorar dólares. Estamos enfocados en el sector externo”, afirmó Bausili.

La definición implica que continuarán vigentes mecanismos regulatorios como las limitaciones para operar simultáneamente en mercados oficiales y financieros durante períodos determinados. Según explicó el funcionario, la prioridad oficial es garantizar el funcionamiento del comercio exterior y evitar tensiones sobre las reservas.

Incluso, ante consultas sobre la posibilidad de mantener el esquema actual por tiempo indefinido, Bausili respondió que “podría quedar así”, dando a entender que el Gobierno no considera el cepo corporativo como un obstáculo inmediato para la dinámica económica.

La posición marca una diferencia respecto de la flexibilización otorgada a personas físicas desde abril de 2025 y confirma que la apertura cambiaria avanza de manera segmentada y bajo control del Banco Central.

Inflación, empleo y reforma laboral

En paralelo, el titular del Central insistió en que el proceso de desaceleración inflacionaria continuará durante los próximos meses. El Gobierno interpreta ese comportamiento como el principal sostén político y económico del programa libertario.

Bausili vinculó además la baja de la pobreza registrada en el segundo semestre de 2025 con la reducción de la inflación. Según indicó, el BCRA estima que casi seis puntos porcentuales de esa caída estuvieron directamente asociados a la estabilización monetaria.

Sobre el mercado laboral, reconoció que hubo deterioro en el empleo formal, aunque señaló que la reciente Ley de Modernización Laboral aprobada por el Congreso apunta a revertir esa tendencia y dinamizar la contratación registrada.

Según los datos presentados durante la conferencia, la tasa de desempleo se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, un nivel que el funcionario calificó como históricamente bajo, aunque superior al del año anterior.

Otro de los puntos abordados fue la continuidad del swap con China, cuyo vencimiento opera en agosto. Bausili confirmó que el Gobierno negocia una extensión “en los mismos términos”, sin modificaciones estructurales.

El funcionario también relativizó el peso del denominado “carry trade” en el sistema financiero argentino y aseguró que las inversiones especulativas de corto plazo representan una porción marginal del mercado local.

Según explicó, el stock estimado de inversiones de no residentes en títulos públicos de corto plazo ronda los USD 2.000 millones sobre un mercado de capitales cercano a USD 60.000 millones.

Además, defendió las restricciones existentes para desalentar el ingreso de capitales golondrina y sostuvo que el esquema argentino es, incluso, más flexible que el de otros países de la región donde las empresas ni siquiera pueden operar cuentas en dólares localmente.

Estabilidad como activo central del oficialismo

La conferencia del Banco Central tuvo un fuerte componente político. Más allá de los datos técnicos, el mensaje central apuntó a consolidar la idea de continuidad y previsibilidad del programa económico en un momento donde el Gobierno busca fortalecer expectativas de estabilidad.

La frase de Bausili —“no hay manera de cambiar el rumbo”— funcionó como una señal hacia el mercado, el empresariado y los actores financieros que siguen de cerca la sostenibilidad del esquema cambiario y fiscal.

La decisión de mantener controles para empresas también revela que el oficialismo prioriza preservar el equilibrio externo antes que avanzar hacia una liberalización total del mercado de cambios. Ese equilibrio aparece hoy como una de las principales variables que monitorea el Gobierno para evitar tensiones sobre reservas y tipo de cambio.

En provincias con fuerte dependencia del comercio exterior y economías regionales, como Misiones, la continuidad de restricciones cambiarias para empresas mantiene relevancia sobre sectores exportadores e importadores que operan con insumos dolarizados.

Aunque el BCRA aseguró que las importaciones funcionan con fluidez y que las exportaciones mantienen niveles elevados, el sostenimiento del actual esquema cambiario seguirá siendo una variable observada por industrias, forestales, yerbateras y firmas vinculadas al comercio fronterizo del NEA.

También el comportamiento de la inflación continuará teniendo impacto directo sobre consumo, costos logísticos y actividad comercial en una región particularmente sensible a las variaciones de precios y al tipo de cambio.

El Gobierno busca mostrar que la etapa de emergencia quedó atrás y que el programa económico ingresó en una fase de consolidación. Sin embargo, el propio Bausili reconoció que persisten riesgos internacionales asociados al conflicto en Medio Oriente y a eventuales tensiones comerciales globales.

La evolución de la inflación, la dinámica del empleo formal, la estabilidad cambiaria y la renovación del swap con China aparecen como variables centrales para medir si el esquema oficial logra sostenerse sin sobresaltos durante la segunda mitad del año.

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Caputo acelera vínculos con Silicon Valley y Chevron mientras el Gobierno busca consolidar inversiones bajo el RIGI

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El ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo este martes una serie de reuniones con actores clave del ecosistema financiero y energético internacional, en un movimiento que el Gobierno busca capitalizar como señal de confianza externa hacia la Argentina de Javier Milei.

En el Palacio de Hacienda, Caputo recibió primero al empresario estadounidense Peter Thiel, uno de los nombres más influyentes de Silicon Valley, y luego a directivos de Chevron, compañía que evalúa una inversión de más de US$ 10.000 millones en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Las reuniones ocurrieron en un contexto donde el oficialismo intenta consolidar dos objetivos simultáneos: mostrar capacidad de atracción de capitales internacionales y reforzar políticamente el alineamiento del Gobierno con sectores empresariales globales vinculados a tecnología, energía e innovación.

Peter Thiel y el vínculo entre Milei y el ecosistema libertario global

Durante el encuentro con Thiel participaron también el viceministro de Economía, José Luis Daza, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili.

Según informó Caputo, la conversación giró sobre “numerosos temas de actualidad económica y geopolítica”.

La presencia de Thiel en Buenos Aires tiene una dimensión que excede lo estrictamente financiero. Cofundador de PayPal y primer gran inversor externo de Facebook, el empresario construyó influencia en el ecosistema tecnológico global a partir de inversiones en compañías como Uber, Airbnb, Spotify y SpaceX.

Semanas atrás ya había mantenido una reunión con Milei en la Casa Rosada, donde —según trascendió— se deslizó la posibilidad de inversiones en Argentina.

La cercanía ideológica entre Thiel y el Presidente también agrega una dimensión política al vínculo. El empresario estadounidense es identificado con posiciones libertarias y respaldó públicamente a figuras como Donald Trump.

En términos de poder, el acercamiento funciona además como una validación simbólica para la narrativa oficial de inserción internacional basada en desregulación económica, apertura de mercados y atracción de capital privado.

Chevron y el RIGI: el Gobierno busca mostrar volumen inversor

Horas después, Caputo recibió a ejecutivos de Chevron para avanzar en conversaciones sobre el proyecto de inversión anunciado recientemente por la compañía bajo el esquema del RIGI.

Del encuentro participó además el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González.

Según informó el ministro, la empresa comunicó expectativas de mejoras de eficiencia durante el próximo año y una reducción del diferencial de costos respecto de la cuenca de Permian, uno de los principales polos petroleros de Estados Unidos.

Caputo confirmó además que dialogaron sobre el proyecto de inversión superior a los US$ 10.000 millones que la empresa había anticipado durante el viaje oficial del equipo económico a Estados Unidos.

El dato adquiere relevancia porque el Gobierno necesita mostrar casos concretos de adhesión al RIGI para fortalecer políticamente un régimen que el oficialismo considera central para atraer dólares, incrementar exportaciones y sostener el ingreso de capitales.

Energía, tecnología y geopolítica: la agenda que prioriza Economía

La simultaneidad de ambas reuniones refleja la hoja de ruta que intenta consolidar el Ministerio de Economía: captar inversiones en sectores considerados estratégicos y posicionar a la Argentina como un destino competitivo para capitales vinculados a energía, innovación y economía digital.

En el plano institucional, el Gobierno también busca convertir esos encuentros en señales hacia el mercado internacional, en momentos donde la administración Milei necesita sostener expectativas favorables sobre estabilidad macroeconómica y capacidad de financiamiento externo.

La presencia de figuras con fuerte peso global como Thiel aporta además un componente reputacional que el oficialismo intenta capitalizar tanto en el frente económico como político.

El impacto potencial para el NEA y las economías regionales

Aunque las reuniones estuvieron centradas en sectores tecnológicos y energéticos, la estrategia oficial de atracción de inversiones también podría tener efectos indirectos sobre las provincias y economías regionales.

El Gobierno apuesta a que un mayor ingreso de capitales permita sostener actividad económica, infraestructura y demanda de servicios asociados. En regiones como el NEA y Misiones, donde la economía depende fuertemente del consumo, la producción primaria y el comercio, cualquier mejora en disponibilidad de divisas o recuperación de inversión privada podría generar efectos secundarios sobre cadenas logísticas y actividad empresarial.

Sin embargo, hasta el momento no se anunciaron proyectos específicos vinculados a la región.

Un escenario que el Gobierno necesita convertir en resultados

La administración nacional busca transformar reuniones y anuncios en señales concretas de inversión real. El desafío político pasa ahora por demostrar que el RIGI y la agenda de apertura económica pueden traducirse en desembolsos efectivos y no sólo en gestos de respaldo empresarial.

La evolución de los proyectos anunciados, el avance regulatorio y la estabilidad macroeconómica serán variables determinantes para medir si el Gobierno logra convertir ese acercamiento con actores globales en resultados económicos sostenibles.

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El BCRA acelera compras de dólares y lleva las reservas al nivel más alto desde marzo

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El Banco Central de la República Argentina volvió a cerrar una jornada con saldo positivo en el mercado cambiario y profundizó el proceso de recomposición de reservas en medio de un escenario de menor presión sobre el dólar.

Este martes 12 de mayo, la autoridad monetaria compró u$s70 millones y llevó las reservas internacionales brutas a u$s46.185 millones, el nivel más alto desde principios de marzo. La mejora diaria fue de u$s42 millones.

Con este resultado, el BCRA acumuló 85 ruedas consecutivas con saldo comprador y elevó el total adquirido en mayo a u$s536 millones. En lo que va de 2026, las compras netas ya alcanzan u$s7.687 millones.

La secuencia fortalece uno de los principales objetivos económicos del Gobierno de Javier Milei: sostener estabilidad cambiaria mientras recompone reservas sin recurrir a intervenciones defensivas agresivas sobre el mercado.

El dólar oficial profundiza la baja y se aleja del techo de la banda

La jornada volvió a mostrar una dinámica favorable para el Banco Central. El dólar oficial mayorista cayó $7,40 y cerró en $1.384 para la venta, una baja equivalente al 0,5%.

La cotización quedó además 24,7% por debajo del techo del esquema de bandas cambiarias, que este martes se ubicó en $1.725,41. Se trata de la mayor distancia respecto del límite superior en casi un año.

Ese dato es relevante porque amplía el margen operativo del BCRA para seguir comprando divisas sin necesidad de vender reservas para contener la cotización.

Según explicó Gustavo Quintana, de PR Corredores de Cambio, durante gran parte de la rueda predominó una tendencia vendedora que incrementó la oferta de dólares y presionó a la baja al tipo de cambio.

En el segmento contado se negociaron u$s447,082 millones, mientras que el mercado de futuros movió u$s1.046 millones.

Qué sostiene la calma cambiaria

La estabilidad del mercado cambiario durante los primeros meses del año se apoyó sobre dos pilares: las compras oficiales del Banco Central y el atractivo financiero del carry trade.

La estrategia de posicionarse en instrumentos en pesos para aprovechar tasas elevadas y luego dolarizar ganancias ganó fuerza durante el arranque del año, favorecida por un tipo de cambio oficial relativamente estable.

Sin embargo, el propio mercado empieza a detectar señales de agotamiento parcial de ese esquema.

La aceleración de la inflación, la apreciación cambiaria y la reducción de tasas fueron erosionando parte de la rentabilidad del carry trade. En ese contexto, operadores financieros advierten que las tasas reales negativas vuelven más delicado el equilibrio cambiario.

Por ahora, la abundancia de oferta de divisas sigue actuando como factor de contención. La liquidación de exportaciones del agro, las colocaciones de deuda corporativa y las compras oficiales continúan sosteniendo el ingreso de dólares al sistema.

El Gobierno gana margen financiero, pero el mercado mira el segundo semestre

La acumulación de reservas funciona además como una señal política y financiera para el equipo económico liderado por Luis Caputo y el presidente del BCRA, Santiago Bausili.

La recomposición de divisas fortalece la capacidad del Gobierno para afrontar tensiones cambiarias y sostener expectativas de estabilidad macroeconómica en un año donde el oficialismo busca consolidar desaceleración inflacionaria y recuperación financiera.

Sin embargo, el mercado sigue observando la sostenibilidad de ese esquema hacia el segundo semestre. Parte de la estabilidad actual depende de factores que podrían perder intensidad con el correr de los meses, especialmente si disminuye la oferta proveniente del agro o se reduce el incentivo financiero de permanecer en pesos.

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El Banco Central compra dólares, pero la deuda y los pagos externos frenan la suba de reservas

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El Banco Central volvió a intervenir en el mercado de cambios con saldo comprador, pero la acumulación de reservas sigue enfrentando un límite estructural: los pagos de deuda del Tesoro y las obligaciones financieras del Estado. Este lunes, la autoridad monetaria adquirió USD 50 millones en el Mercado Libre de Cambios, lo que extendió a 49 ruedas consecutivas la presencia compradora del organismo. Sin embargo, el stock de reservas internacionales cayó hasta USD 44.788 millones, perforando el umbral de los USD 45.000 millones.

La caída no respondió a presiones cambiarias sino a pagos por USD 450 millones a organismos multilaterales, entre ellos el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento. El episodio revela una tensión que atraviesa la estrategia económica del Gobierno: mientras el Banco Central compra divisas para fortalecer el balance externo, el Tesoro utiliza parte de esos recursos para cumplir con el calendario de deuda pública.

El movimiento expone una pregunta que comienza a instalarse en el debate económico: hasta qué punto la acumulación de reservas podrá sostenerse si el cronograma de pagos continúa absorbiendo divisas del sistema financiero.

Un Banco Central comprador en un mercado con oferta de dólares

Desde el inicio de la cuarta fase del programa monetario en enero, el Banco Central acumuló USD 3.348 millones en compras de divisas, equivalente a más de un tercio de la meta anual prevista para 2026.

La estrategia oficial combina dos mecanismos. Por un lado, el organismo compra dólares en el mercado cambiario. Por otro, el Tesoro intenta neutralizar el impacto monetario de esas operaciones mediante colocaciones de deuda en pesos.

La coordinación busca evitar que la emisión de pesos asociada a la compra de divisas se traduzca en presiones sobre el dólar o sobre los precios. En las últimas licitaciones, el Ministerio de Economía decidió no expandir la base monetaria con el objetivo de preservar la estabilidad cambiaria.

En paralelo, el Banco Central estableció un límite diario de compra equivalente al 5% del volumen negociado en el mercado de cambios, además de acuerdos con empresas y entidades financieras para canalizar parte de las operaciones fuera del segmento mayorista.

La política responde a una lógica de intervención gradual: acumular reservas sin provocar movimientos bruscos en el tipo de cambio.

El dólar sigue bajando y amplía la distancia con el techo de la banda

El contexto cambiario muestra, por ahora, señales de estabilidad.

El dólar mayorista retrocedió cuatro pesos hasta $1.396, una caída de 0,3% en la jornada, mientras que en lo que va de 2026 acumula una baja de 59 pesos (4,1%). En el mercado minorista, el billete cerró en $1.415 para la venta en el Banco Nación, con una baja de cinco pesos.

Con esos valores, el tipo de cambio oficial se ubica 236,48 pesos por debajo del techo de la banda cambiaria, fijado en $1.632,48. La distancia, equivalente a 16,9%, es la mayor desde julio del año pasado.

El mercado opera con una oferta sostenida de divisas. Parte de esos ingresos proviene de liquidaciones del sector agroexportador, que se anticipan a la etapa de mayor volumen de ventas externas. También influyen las colocaciones de deuda de empresas y provincias en el exterior, que desde las elecciones legislativas de octubre de 2025 acumularon USD 11.000 millones.

Las tasas de interés en pesos, que se mantienen elevadas, completan el escenario: desalientan la dolarización y refuerzan la demanda de activos en moneda local.

La deuda pública condiciona la acumulación de divisas

El otro frente que condiciona la política cambiaria es la deuda pública.

Durante febrero, la Administración Central registró operaciones por USD 45.738 millones, entre financiamiento y pagos de capital e intereses. En ese contexto, el stock de deuda de la administración central se ubicó en USD 472.135 millones, con un aumento de USD 11.200 millones respecto de enero.

Sin embargo, el indicador más seguido por el mercado muestra otra dinámica: la deuda consolidada en relación al PBI bajó a 56,9%, una reducción de 2,3 puntos porcentuales en el mes.

La explicación combina varios factores: la evolución del tipo de cambio, ajustes contables vinculados a bonos indexados y la capitalización de intereses.

En paralelo, el cronograma de vencimientos continúa concentrando pagos relevantes. El 27 de febrero el Tesoro afrontó más de USD 1.000 millones en vencimientos de Bopreales y USD 878 millones en intereses del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Hacia adelante, el calendario marca otro punto crítico: un vencimiento superior a USD 4.200 millones previsto para julio.

Según el equipo económico, el financiamiento para cubrir esos compromisos ya estaría asegurado mediante fuentes adicionales de crédito que serán anunciadas en los próximos días.

El desafío del programa económico

La estrategia oficial intenta sostener tres objetivos simultáneos: acumular reservas, mantener la estabilidad cambiaria y cumplir con los pagos de deuda sin generar tensiones financieras.

Para lograrlo, el Gobierno depende de varios factores externos: el ingreso de divisas por exportaciones, el acceso al financiamiento internacional y la capacidad del Tesoro para renovar sus vencimientos en el mercado.

Analistas del sector financiero advierten que la coordinación entre el Banco Central y el Tesoro seguirá siendo un elemento clave para el desempeño económico en el corto plazo.

El esquema funciona mientras exista oferta suficiente de dólares y demanda de instrumentos en pesos. Si alguno de esos equilibrios se altera, el margen de maniobra se reduce.

Un equilibrio que todavía está en construcción

El comportamiento del dólar en las últimas semanas sugiere que el programa económico logró estabilizar el frente cambiario.

Sin embargo, la dinámica de reservas y deuda muestra que esa estabilidad depende de una ingeniería financiera delicada. Cada pago de deuda impacta sobre el balance del Banco Central, mientras que cada intervención cambiaria obliga a recalibrar la política monetaria.

El verdadero test llegará en los próximos meses, cuando coincidan la temporada alta de liquidación del agro, el calendario de vencimientos de deuda y las decisiones de política monetaria global.

En ese cruce de variables se definirá si la estrategia oficial logra consolidar la acumulación de reservas o si el equilibrio actual se vuelve más difícil de sostener.

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