Secretaría de Finanzas

Economía licita deuda en pesos y dólares para sostener financiamiento y captar cobertura cambiaria

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El Gobierno convocó a una nueva licitación de instrumentos del Tesoro para el 27 de mayo con títulos en pesos, ajustados por inflación y bonos en dólares. La estrategia combina financiamiento de corto plazo, señales al mercado y búsqueda de estabilidad financiera en un contexto de fuerte seguimiento sobre reservas y tipo de cambio.

La Secretaría de Finanzas lanzó una nueva convocatoria para licitar instrumentos del Tesoro Nacional denominados en pesos y en dólares estadounidenses, en una operación prevista para el miércoles 27 de mayo que incluirá letras capitalizables, bonos CER, títulos dólar linked y bonos soberanos en moneda estadounidense.

La operación aparece en un momento sensible para la estrategia financiera del Gobierno nacional: sostener financiamiento en el mercado local, administrar vencimientos y mantener demanda por instrumentos públicos en medio de una economía todavía atravesada por tensiones cambiarias e inflación residual.

El menú financiero diseñado por Economía combina cobertura inflacionaria, cobertura cambiaria y deuda hard dollar, una señal que el mercado sigue de cerca para medir expectativas sobre tasas, reservas y estabilidad monetaria.

Qué instrumentos ofrecerá el Tesoro

La licitación incluirá ocho instrumentos distintos, distribuidos entre deuda en pesos y títulos vinculados al dólar.

Entre los instrumentos en pesos aparecen: una nueva LECAP con vencimiento el 15 de septiembre de 2026; dos BONCER ajustados por CER con vencimientos en marzo y septiembre de 2027; y un bono TAMAR a tasa variable con vencimiento en agosto de 2028. A eso se suman dos letras dólar linked: una con vencimiento en julio de 2026; otra en marzo de 2027.

El tramo más observado por el mercado será el de bonos en dólares estadounidenses: BONAR 2027 (AO27), y BONAR 2028 (AO28). Ambos deberán suscribirse exclusivamente en dólares.

El Gobierno busca pesos, dólares y señal política al mercado

La estructura de la licitación muestra una estrategia financiera múltiple.

Por un lado, el Tesoro intenta captar liquidez en pesos mediante instrumentos de corto y mediano plazo.

Por otro, ofrece títulos ajustados por CER y dólar linked para absorber demanda de cobertura frente a inflación y tipo de cambio.

Finalmente, vuelve a buscar financiamiento directo en dólares mediante reaperturas de BONAR.

El AO27 tendrá un tope de emisión de USD 200 millones en primera vuelta, mientras que el AO28 contará con un máximo inicial de USD 150 millones.

La operación incluirá además una segunda vuelta por adhesión para ambos bonos.

Cobertura cambiaria y tasas: la lectura del mercado

La presencia de nuevas letras dólar linked vuelve a mostrar que el Gobierno busca mantener instrumentos de cobertura cambiaria dentro del mercado formal.

Estos títulos permiten suscribir en pesos, pero ajustan capital según evolución del tipo de cambio oficial de referencia del Banco Central.

La decisión aparece alineada con un contexto donde el mercado sigue monitoreando: acumulación de reservas, ritmo de crawling peg, y sostenibilidad financiera del programa económico.

Al mismo tiempo, la continuidad de bonos CER refleja que la inflación todavía sigue siendo un componente central de las decisiones de inversión.

La licitación mantendrá el esquema de doble tramo: competitivo, y no competitivo. El tramo no competitivo estará limitado a: hasta VNO $50 millones para instrumentos en pesos; y hasta USD 50.000 para instrumentos en dólares.

La Secretaría de Finanzas precisó además que las ofertas deberán presentarse mediante agentes registrados ante la Comisión Nacional de Valores.

Financiamiento interno y presión sobre el mercado

La licitación funciona como un termómetro de confianza financiera.

Un buen nivel de adhesión permitiría al Tesoro renovar vencimientos y sostener financiamiento sin incrementar presión monetaria.

Por el contrario, tasas elevadas o baja demanda podrían reflejar mayor cautela del mercado respecto de inflación, tipo de cambio o sostenibilidad fiscal.

La operación también influye sobre: curvas de tasas, costo del crédito, y expectativas de devaluación.

La licitación del 27 de mayo funcionará como una prueba relevante para la estrategia financiera del Gobierno.

El resultado permitirá observar: apetito por deuda en pesos, demanda de cobertura cambiaria, capacidad de captar dólares, y percepción de riesgo sobre el programa económico.

La combinación de instrumentos muestra que el Ejecutivo todavía necesita equilibrar múltiples frentes al mismo tiempo: financiamiento, reservas, inflación y estabilidad cambiaria.

El comportamiento del mercado frente a esta licitación será uno de los indicadores más observados por bancos, fondos de inversión y sectores productivos en las próximas semanas.

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Lanzan una nueva licitación de bonos en pesos y en dólares estadounidenses

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Economía busca extender el financiamiento en pesos y dólares con una nueva licitación de deuda hasta 2029. El Ministerio de Economía oficializó un nuevo llamado a licitación de deuda pública para el miércoles 13 de mayo, con una batería de instrumentos en pesos y dólares que incluyen letras capitalizables, bonos ajustados por CER, títulos duales atados a inflación o tasa TAMAR, instrumentos dólar linked y reaperturas de BONAR con vencimiento en 2027 y 2028.

La operación llega en un momento donde el Gobierno de Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo buscan consolidar la estrategia de financiamiento en moneda local y, al mismo tiempo, captar divisas sin perder el control sobre el frente fiscal.

El esquema combina instrumentos de corto y mediano plazo y refleja una señal política y financiera: el Ejecutivo intenta sostener el acceso al mercado mientras enfrenta menores márgenes fiscales y una economía todavía condicionada por la volatilidad cambiaria y la desaceleración de ingresos tributarios.

Qué instrumentos ofrece el Tesoro

La Secretaría de Finanzas pondrá en licitación ocho instrumentos diferentes:

  • LECAP en pesos con vencimiento en septiembre de 2026.
  • Bonos CER con vencimiento en mayo y septiembre de 2027.
  • Bonos duales CER/TAMAR con vencimientos en 2028 y 2029.
  • LELINK dólar linked ajustada al tipo de cambio oficial.
  • BONAR 2027 y BONAR 2028, denominados y pagaderos en dólares.

El instrumento más novedoso es el bono dual CER/TAMAR 2028, que pagará al vencimiento la mejor opción entre inflación medida por CER o tasa TAMAR más un adicional de 3%. La estructura busca captar inversores que buscan cobertura tanto frente a inflación persistente como ante eventuales subas de tasas.

La licitación tendrá ofertas competitivas y no competitivas. Las primeras estarán orientadas a grandes jugadores financieros, mientras que las segundas apuntan a personas físicas o jurídicas con menor especialización financiera.

El Gobierno refuerza la deuda en pesos mientras busca dólares frescos

La estrategia oficial muestra un doble objetivo. Por un lado, extender plazos de financiamiento en moneda local para reducir presión inmediata sobre vencimientos. Por otro, captar dólares mediante los BONAR AO27 y AO28, que tendrán suscripción exclusivamente en moneda estadounidense.

El BONAR 2027 tendrá un tope de precio equivalente a una tasa nominal anual del 5%, mientras que ambos títulos podrán ampliar colocación mediante una segunda vuelta prevista para el 14 de mayo.

El diseño financiero refleja además un intento de diversificar riesgo entre distintos perfiles de inversores: Los bonos CER apuntan a quienes buscan cobertura inflacionaria. Los dólar linked funcionan como resguardo ante movimientos del tipo de cambio oficial. Los BONAR buscan atraer liquidez en dólares. Los duales permiten cubrirse tanto de inflación como de subas de tasas.

Señal de mercado en medio del ajuste fiscal

La licitación aparece apenas días después de que el Gobierno modificara el Presupuesto 2026 y profundizara recortes sobre distintas partidas para sostener la meta de superávit fiscal comprometida con el FMI.

Ese contexto le agrega relevancia política a la operación. El Tesoro necesita renovar vencimientos y sostener financiamiento sin depender de emisión monetaria directa, mientras el mercado sigue evaluando la capacidad del Ejecutivo para mantener equilibrio fiscal con caída de recaudación y desaceleración inflacionaria.

La presencia de títulos ajustados por CER y dólar linked también deja una lectura implícita: pese al discurso oficial de estabilización, el propio menú financiero reconoce que los inversores continúan demandando cobertura frente a inflación y tipo de cambio.

Un mercado que sigue demandando cobertura

El menú presentado por Economía deja expuesto un dato central: el mercado todavía privilegia instrumentos atados a inflación, tasas o dólar antes que deuda completamente a tasa fija de largo plazo.

La licitación del miércoles servirá como termómetro político y financiero para medir hasta dónde el Gobierno puede seguir financiándose en el mercado local sin deteriorar las condiciones de deuda ni aumentar presión sobre el tipo de cambio.

Entre las variables que observará el mercado aparecen: Nivel de demanda de los bonos en dólares. Tasas de corte de los instrumentos CER y duales. Participación del sector privado. Capacidad de rollover del Tesoro. Señales sobre expectativas inflacionarias y cambiarias.

La respuesta de los inversores puede transformarse en una referencia clave para las próximas decisiones de financiamiento del segundo semestre.

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El Gobierno activa un canje de deuda en dólares y busca estirar vencimientos a días del cierre de abril

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El Ministerio de Economía puso en marcha una jugada de corto plazo sobre el frente financiero: autorizó el canje de la “Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 30 de abril de 2026” por un bono similar con vencimiento el 30 de junio de 2026. La operación, formalizada el 20 de abril mediante la Resolución Conjunta 22/2026, se ejecutará el 21 de abril con liquidación el 24. El dato es preciso y político a la vez: el Gobierno busca correr un vencimiento inminente en moneda vinculada al dólar sin emitir nuevo flujo de pesos. ¿Es una señal de control sobre la deuda en pesos o una necesidad de oxígeno financiero en el corto plazo?

Ingeniería financiera bajo marco legal flexible

El canje se apoya en el artículo 45 del Presupuesto 2026, que habilita la emisión de Letras del Tesoro dentro del mismo ejercicio, y en el esquema introducido por el decreto 331/2022 —modificado por el decreto 846/2024— que permite suscribir deuda con otros instrumentos públicos, independientemente de la moneda.

Ese punto no es menor: la operación se estructura como una “suscripción en especie”. Los tenedores de la letra (LELINK D30A6) entregan ese título y reciben a cambio el “Bono del Tesoro Nacional vinculado al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 30 de junio de 2026” (TZV26). No hay desembolso directo de fondos, sino una reconfiguración de pasivos.

El procedimiento será competitivo, con ofertas en dólares por cada valor nominal de USD 1.000. El precio de la letra a canjear se definirá el mismo día de la licitación. La arquitectura incluye además mecanismos de penalización en caso de incumplimiento, con débitos en pesos según el tipo de cambio de referencia del Banco Central.

Un movimiento para descomprimir el calendario inmediato

El objetivo explícito es claro: diferir un vencimiento concentrado a fin de mes. La letra involucrada fue emitida en septiembre de 2025 y forma parte del esquema de instrumentos dólar linked que el Tesoro viene utilizando para captar financiamiento en pesos ajustado al tipo de cambio.

Al extender el plazo dos meses —del 30 de abril al 30 de junio— el Gobierno gana tiempo en el programa financiero 2026 sin alterar la lógica del instrumento. Se mantiene la indexación al dólar, se evita un pago inmediato y se preserva la posibilidad de seguir administrando vencimientos con herramientas similares.

El diseño también busca sostener la participación del mercado. La operación es voluntaria, pero la estructura técnica —incluyendo la continuidad en el tipo de activo— apunta a facilitar la adhesión de los tenedores actuales.

Impacto y señales al mercado

En términos políticos y económicos, la medida refuerza la estrategia de administración activa de la deuda en pesos. El Gobierno no introduce un instrumento nuevo ni modifica condiciones estructurales, pero interviene sobre los tiempos, que en contextos de alta concentración de vencimientos se vuelven un factor crítico.

El uso de instrumentos dólar linked sigue siendo central. Permite ofrecer cobertura cambiaria sin recurrir directamente a deuda en moneda extranjera. Sin embargo, también mantiene latente la exposición a la dinámica del tipo de cambio.

La coordinación entre la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda, como órgano conjunto del sistema de administración financiera, muestra además un manejo centralizado de estas decisiones. La operación no pasa por el Congreso: se inscribe dentro de las facultades delegadas en el Presupuesto y en los decretos vigentes.

Un tablero que se mueve en plazos cortos

El foco inmediato estará en el nivel de adhesión que logre la licitación del 21 de abril. Ese dato marcará si el Gobierno logra descomprimir completamente el vencimiento o si deberá complementar con nuevas herramientas.

También será clave observar cómo evoluciona el uso de estos canjes en el resto del año. Si se consolidan como mecanismo recurrente, podrían convertirse en una pieza estructural de la estrategia financiera.

Por ahora, la señal es de gestión activa del corto plazo. El Gobierno gana tiempo, ordena el calendario y evita tensiones inmediatas. Lo que queda abierto es si ese margen se traducirá en mayor estabilidad o si anticipa nuevas intervenciones en un esquema que sigue dependiendo de la renovación constante de deuda.

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Deuda: el Gobierno capta $9,92 billones y reordena vencimientos en una licitación clave del Tesoro

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El Gobierno nacional logró adjudicar $9,92 billones en la última licitación de deuda del Tesoro realizada el 15 de abril, en una operación que combinó emisión de nuevos instrumentos, reaperturas y un canje de títulos para extender vencimientos. La decisión, instrumentada bajo las Resoluciones Conjunta 20/2026 y 21/2026, no solo buscó captar liquidez sino también reconfigurar el perfil de deuda en un contexto donde el manejo de los plazos se vuelve tan relevante como el volumen colocado.

El dato central es doble: por un lado, la demanda superó los $11,80 billones en instrumentos en pesos y dólar linked, lo que permitió seleccionar ofertas por debajo del total ofertado; por otro, el Tesoro avanzó con una conversión significativa de títulos con vencimientos en 2026 y 2027 hacia papeles más largos. En paralelo, se adjudicaron USD 295,57 millones en bonos en dólares, con una segunda vuelta prevista para el 16 de abril.

La señal es clara: el equipo económico busca sostener el financiamiento en el mercado local mientras descomprime vencimientos inmediatos. Pero el equilibrio no es lineal. Economía le sacó liquidez al mercado, al absorber más pesos de los que necesitaba para el próximo viernes (cuando se realice la liquidación). Esto se enmarca en la necesidad de “sacar todos los pesos de la calle hasta que colapse el índice de inflación”, tal como anunció el presidente Javier Milei durante su paso por el Summit 2026 de AmCham (Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina).

Financiamiento y tasas: entre la liquidez y el costo

La licitación mostró un menú amplio de instrumentos, con fuerte concentración en pesos. La nueva letra capitalizable a agosto de 2026 absorbió $4,44 billones con una tasa efectiva mensual de 2,00% (TIREA 26,82%), mientras que los bonos ajustados por CER y los atados a tasa TAMAR también captaron volumen relevante.

Los instrumentos a tasa variable (TAMAR) marcaron rendimientos elevados, con TIREA superiores al 33%, lo que expone el costo implícito de sostener la demanda en un contexto de tasas reales positivas. A la vez, los bonos CER a 2028 y 2029 consolidan la estrategia de indexación como ancla para los inversores.

En el tramo dólar linked, el Tesoro adjudicó la totalidad de las ofertas (USD 458 millones), reflejando interés por cobertura cambiaria aun con precios por debajo de la par (USD 835,50 por cada 1.000).

En el segmento en dólares, la licitación de BONAR 2027 y 2028 mostró un recorte significativo vía prorrateo: se adjudicaron USD 296 millones sobre USD 741 millones ofertados. La decisión de limitar la colocación sugiere una administración selectiva del endeudamiento en moneda dura.

Conversión de deuda: patear vencimientos sin ruido

El otro eje de la operación fue la conversión de títulos próximos a vencer. Con 133 ofertas recibidas, el Tesoro logró canjear bonos como el TZXD6, TZXM7 y el dual TTS26 por instrumentos con vencimiento en 2028.

El volumen más significativo se concentró en la Opción 1: se adjudicaron $14,42 billones en el BONCER TZXM8, lo que implicó rescatar $4,74 billones del bono con vencimiento en diciembre de 2026. A esto se suman otras conversiones menores y la emisión de un nuevo bono TAMAR a febrero de 2028.

La lógica es explícita: reducir presión en el corto plazo y trasladar compromisos hacia adelante. El marco legal que habilita estas operaciones —especialmente el decreto 846/2024— permite incluso suscripciones en especie, lo que amplía el margen operativo del Tesoro.

Respaldo del mercado, pero a un precio

El resultado exhibe un dato político clave: el Gobierno mantiene acceso al financiamiento en el mercado doméstico, con un nivel de ofertas que supera ampliamente lo adjudicado. Esa relación sugiere confianza relativa de los inversores en la continuidad del programa financiero.

Sin embargo, ese respaldo no es gratuito. Las tasas elevadas en instrumentos variables y la indexación creciente implican compromisos futuros más exigentes. El Tesoro consigue rollover y financiamiento adicional, pero consolida una estructura de deuda sensible a tasas e inflación.

Al mismo tiempo, la decisión de acotar la colocación en dólares marca un límite: el endeudamiento en moneda extranjera sigue siendo administrado con cautela, probablemente para evitar señales de vulnerabilidad externa.

Un equilibrio en construcción

La operación del 15 de abril combina tres movimientos simultáneos: captar pesos, ofrecer cobertura (CER y dólar linked) y estirar vencimientos. Es una arquitectura que busca estabilidad en el corto plazo sin resignar margen de maniobra.

La próxima señal será la segunda vuelta de la licitación en dólares y, más importante aún, la capacidad de sostener este nivel de demanda en futuras colocaciones. El calendario de vencimientos no se detiene y el costo financiero empieza a acumularse.

En ese contexto, el interrogante no es solo si el Tesoro logra financiarse, sino a qué precio y con qué composición de riesgo hacia adelante.

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Finanzas logra captar USD 131 millones en la segunda vuelta de Bonar y consolida su estrategia en dólares

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El mercado convalida la deuda en dólares y marca el precio del riesgo. El Gobierno nacional consiguió adjudicar la totalidad de los USD 130,90 millones ofertados en la segunda vuelta de la licitación de los Bonar 2027 (AO27) y Bonar 2028 (AO28), en una operación que vuelve a poner en el centro la estrategia de financiamiento en moneda dura. La colocación, informada por la Secretaría de Finanzas, incluyó 684 ofertas y cerró con un valor efectivo adjudicado cercano a USD 131 millones.

El dato central no es solo el volumen —acotado en términos absolutos— sino la validación del instrumento: el Tesoro logró colocar el 100% de lo ofertado en dos bonos en dólares con perfiles distintos. En un contexto donde el acceso al financiamiento sigue condicionado, la pregunta es si este resultado consolida una curva en dólares o si simplemente refleja una ventana táctica de liquidez.

Dos bonos, dos señales: continuidad y costo del financiamiento

La licitación combinó la reapertura del Bonar 2027 y la emisión del Bonar 2028, con resultados que permiten leer el comportamiento del mercado.

El AO27 concentró la mayor demanda: recibió ofertas por USD 95 millones y fue adjudicado en su totalidad, con un valor efectivo de USD 97 millones. El precio de corte se ubicó en USD 1.015,33 por cada valor nominal de USD 1.000, con una tasa nominal anual del 5,00% y un rendimiento efectivo anual (TIREA) del 5,12%. Tras la operación, el stock en circulación alcanza los USD 745 millones.

En paralelo, el AO28 —nuevo instrumento— captó USD 36 millones, también adjudicados en su totalidad, pero con condiciones más exigentes: el precio de corte fue de USD 942,00 por cada USD 1.000, con una TNA del 8,52% y una TIREA del 8,86%. El monto en circulación queda en USD 186 millones.

La diferencia entre ambos bonos no pasa desapercibida. Mientras el AO27 se coloca por encima de la par y con tasas moderadas, el AO28 exige un rendimiento significativamente mayor. El mercado fija así una prima clara por plazo y riesgo, marcando el costo creciente de extender vencimientos en dólares.

Estrategia financiera y lectura de poder

La operación refuerza la estrategia del Gobierno de sostener financiamiento en moneda extranjera, incluso en montos relativamente contenidos. La colocación total sugiere que existe demanda, aunque segmentada y sensible a condiciones.

En términos políticos, la Secretaría de Finanzas logra un resultado que le permite mostrar capacidad de colocación sin recurrir a mecanismos extraordinarios. No hay señales de rechazo ni necesidad de convalidar tasas fuera de mercado en el tramo más corto, lo que otorga margen para sostener la narrativa de normalización financiera.

Sin embargo, la brecha entre el AO27 y el AO28 introduce un límite. El mercado acompaña en el corto y mediano plazo, pero exige mayores retornos a medida que se extiende el horizonte. Esa diferencia no es solo técnica: condiciona la capacidad del Tesoro para estructurar deuda más larga sin encarecer el perfil financiero.

Una señal acotada en un escenario más amplio

La segunda vuelta de la licitación aparece como un movimiento táctico dentro de una estrategia más amplia. El monto captado no redefine el frente financiero, pero sí aporta una señal sobre el acceso al mercado en dólares.

Habrá que observar si este patrón se sostiene en futuras colocaciones y si el Gobierno logra ampliar montos sin deteriorar tasas. También será clave ver cómo evoluciona la demanda en instrumentos nuevos, como el AO28, que todavía está construyendo referencia en el mercado.

Por ahora, el resultado deja una foto clara: hay apetito por deuda en dólares, pero con condiciones. Y en ese equilibrio, entre volumen, plazo y tasa, se juega buena parte de la estrategia financiera en los próximos meses.

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