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El INDEC confirmó que los patentamientos crecieron 36,5% en todo 2025

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El mercado automotor mostró una recuperación sostenida hacia el cierre de 2025. Según datos oficiales del INDEC, los patentamientos de vehículos crecieron 11,6% interanual en el cuarto trimestre y acumularon una expansión del 36,5% en el conjunto del año, en un contexto de recomposición parcial de la demanda y reordenamiento del sector tras un período de fuerte contracción.

El dato confirma una mejora relevante en la dinámica del mercado automotor argentino, con impacto directo sobre la actividad industrial, el comercio, el empleo y la recaudación tributaria asociada al sector. La evolución de los patentamientos se consolida así como uno de los indicadores más claros de reactivación relativa del consumo durable durante 2025, aunque todavía en un escenario macroeconómico restrictivo.

Un cierre de año con señales positivas para el mercado automotor

De acuerdo con el informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), durante el cuarto trimestre de 2025 los patentamientos de vehículos registraron un incremento interanual del 11,6%. Este desempeño permitió consolidar una tendencia de recuperación que se fue afirmando a lo largo del año y que culminó con una suba acumulada del 36,5% en comparación con 2024.

El crecimiento interanual del último trimestre resulta significativo, ya que se produce sobre una base todavía condicionada por la caída del poder adquisitivo, la retracción del crédito y los cambios en las reglas de comercio exterior que afectaron a la oferta de vehículos durante los últimos años. En ese marco, el repunte de los patentamientos refleja una mejora en las expectativas de determinados segmentos de consumidores y empresas, así como una mayor normalización en la disponibilidad de unidades.

Contexto económico y factores que explican la suba

La evolución de los patentamientos debe analizarse en el contexto de un proceso de recomposición parcial de la actividad económica durante 2025. Tras un período de fuerte ajuste, el mercado automotor comenzó a mostrar signos de reactivación, impulsado por una combinación de factores que incluyen una mayor previsibilidad en el abastecimiento, cambios en la estructura de precios relativos y una demanda que, en algunos segmentos, comenzó a anticipar decisiones de compra.

El acumulado anual del 36,5% marca un punto de inflexión respecto de los años previos, en los que las restricciones externas, la escasez de divisas y la inestabilidad macroeconómica habían golpeado con fuerza al sector. En términos institucionales, el comportamiento de los patentamientos también resulta clave para evaluar el impacto de las políticas económicas sobre la industria automotriz y su cadena de valor, uno de los complejos productivos más relevantes del país.

Impacto sectorial y proyección para 2026

El crecimiento de los patentamientos tiene efectos directos sobre la producción industrial, la red de concesionarios, los servicios asociados y la recaudación impositiva vinculada a la actividad automotriz. Además, funciona como un indicador adelantado del nivel de confianza y de la capacidad de gasto de hogares y empresas.

No obstante, el desempeño positivo convive con desafíos estructurales: el mercado aún se encuentra lejos de los niveles históricos más altos y sigue condicionado por la evolución del ingreso real, el acceso al financiamiento y la estabilidad de las reglas de juego. En ese sentido, la evolución de los patentamientos durante el último trimestre de 2025 deja una señal favorable, pero también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la recuperación en un escenario económico todavía en transición.

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El acero cerró 2025 en alza por Vaca Muerta, pero la presión importadora enciende alertas

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La industria siderúrgica argentina finaliza 2025 con un balance mixto. La producción de acero crudo mostró una recuperación interanual sólida, motorizada principalmente por la demanda del sector energético vinculada a Vaca Muerta, aunque el escenario general sigue atravesado por señales de alerta: debilidad en la construcción y la industria automotriz, sobreoferta en consumo masivo y una creciente presión importadora que amenaza la provisión local de insumos de acero. Así lo advirtió la Cámara de la Industria del Acero en su último informe sectorial.

El desempeño del sector adquiere relevancia económica e institucional por su rol estratégico como proveedor transversal de la actividad productiva, en un contexto donde la apertura comercial y la normalización macroeconómica redefinen las condiciones de competencia para la industria nacional.

Producción siderúrgica: suba interanual del acero crudo y señales dispares en laminados

De acuerdo con los datos oficiales de la Cámara de la Industria del Acero, en noviembre de 2025 la producción de acero crudo alcanzó las 374.900 toneladas, lo que representó un incremento del 0,4% respecto de octubre y una suba del 10,7% interanual, frente a las 338.500 toneladas registradas en igual mes de 2024. Este desempeño confirma una mejora sostenida en el tramo final del año, asociada principalmente a la demanda energética.

En contraste, la producción de laminados terminados en caliente —que incluye planos y no planos— fue de 334.300 toneladas, con una caída del 1,1% mensual frente a octubre, aunque con un avance interanual del 0,7%. El comportamiento heterogéneo refleja la dispar dinámica de los sectores demandantes de acero.

En el caso del hierro primario, la producción de noviembre se ubicó en 214.900 toneladas, apenas 0,2% por encima de octubre, pero con una fuerte caída del 21,6% interanual, lo que marca un retroceso significativo frente a noviembre de 2024, cuando se habían producido 274.200 toneladas.

Por su parte, los planos laminados en frío mostraron uno de los retrocesos más pronunciados: en noviembre se produjeron 82.800 toneladas, un 30,9% menos que en octubre y una baja interanual del 10,6%, reflejando la debilidad de los sectores vinculados al consumo y a la industria manufacturera.

Sectores demandantes: energía en alza, construcción y autos en retroceso

El informe sectorial expone con claridad el contraste entre los distintos motores de demanda de acero. La construcción continúa sin mostrar una recuperación sostenida, con fuertes oscilaciones mensuales. En noviembre, los despachos de cemento cayeron 13,7% respecto de octubre y 4,2% interanual, lo que limita el arrastre positivo sobre la siderurgia.

En el sector automotor, la situación es aún más contractiva. La producción de noviembre registró una baja del 19,6% mensual y un descenso del 29,3% interanual. En el acumulado de los primeros once meses de 2025, la producción mostró una caída del 0,9% frente a 2024, consolidando un escenario de menor utilización de insumos siderúrgicos.

El segmento de maquinaria e implementos agrícolas cerró el año con una tendencia a la desaceleración, aunque el balance anual resulta ligeramente superior al de 2024. Para 2026, las expectativas del sector se apoyan en un escenario de mayor estabilidad económica y en el impacto de una buena cosecha, factores que podrían recomponer la demanda de acero.

En contraste, el sector energético se consolidó como el principal sostén de la actividad siderúrgica. La demanda de acero creció en las áreas vinculadas a Vaca Muerta, impulsada por la entrada en operación de proyectos de transporte de hidrocarburos que permitieron resolver los “cuellos de botella” del sistema. Este proceso explica buena parte de la mejora interanual del acero crudo durante el último tramo de 2025.

Consumo masivo, sobreoferta y presión importadora: el principal foco de alerta

Uno de los puntos más sensibles del informe es la situación de los sectores vinculados al consumo masivo, en particular el de línea blanca. La cámara siderúrgica advirtió que el rubro finaliza 2025 en un momento crítico, caracterizado por fuerte caída de volúmenes, sobreoferta y presión importadora, un combo que impacta de manera directa sobre la producción local de acero.

La posibilidad de una recuperación en 2026 aparece condicionada casi exclusivamente a la normalización del crédito y a una mejora del ingreso real, variables clave para recomponer la demanda interna de bienes durables.

En el frente energético, si bien las perspectivas son positivas por la expectativa de nuevos proyectos en 2026, la Cámara alertó que la presión importadora podría impactar fuertemente en la provisión local de insumos de acero, poniendo en tensión la capacidad de la industria nacional para capturar plenamente el efecto multiplicador de Vaca Muerta.

Un cierre de año con señales de crecimiento y riesgos estructurales

El balance de la siderurgia en 2025 muestra una recuperación parcial, apalancada por la energía, pero todavía limitada por la debilidad de sectores clave como la construcción, el automotor y el consumo masivo. La advertencia sobre las importaciones se inscribe en un debate más amplio sobre competitividad, integración al comercio internacional y sostenibilidad de la industria local.

En ese marco, el desempeño del acero vuelve a funcionar como termómetro de la economía real: crece donde hay inversión en infraestructura energética, pero sufre donde la demanda interna no logra recomponerse y la competencia externa gana terreno.

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