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Posadas excluyó al 36% del padrón de agentes de retención y percepción y reduce cargas administrativas

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La Municipalidad de Posadas actualizó el padrón de Agentes de Retención y Percepción de la Tasa de Comercio y excluyó de oficio a 212 contribuyentes. La medida alcanza aproximadamente al 36% del padrón vigente y constituye uno de los principales avances del paquete de alivio fiscal impulsado por el Municipio durante 2026.

La decisión apunta a un problema que excede la discusión sobre la presión tributaria: el costo administrativo de cumplir con las obligaciones fiscales. Para comercios, empresas y emprendimientos, dejar de estar alcanzados por un régimen de retención y percepción implica reducir trámites y tareas vinculadas con la gestión tributaria cotidiana, especialmente cuando esa obligación ya no guarda relación con la escala o la participación efectiva del contribuyente en el sistema de recaudación.

La actualización fue realizada luego de una agenda de trabajo sostenida entre la Municipalidad, la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP) y otras entidades representativas del comercio y la producción. El objetivo planteado fue avanzar en una estructura tributaria más simple, que reduzca cargas administrativas y acompañe la competitividad de las empresas locales.

La exclusión se definió a partir de criterios objetivos vinculados con el volumen de ingresos, el comportamiento fiscal, el cumplimiento de las obligaciones tributarias, las características de la actividad y la participación efectiva de cada contribuyente dentro del régimen de recaudación.

El universo alcanzado por la medida es amplio y comprende comercios minoristas y mayoristas, industrias, empresas constructoras, establecimientos de salud, farmacias, veterinarias, profesionales, inmobiliarias, agencias de viajes, hoteles, restaurantes, empresas de transporte, estaciones de servicio y firmas vinculadas con la logística, entre otras actividades.

El cambio concentra ahora el régimen de Agentes de Retención y Percepción en aquellos contribuyentes cuya participación mantiene una relevancia tributaria efectiva. De este modo, la administración municipal busca evitar que empresas de menor escala sostengan obligaciones administrativas que, bajo los criterios definidos para la actualización del padrón, dejaron de justificarse.

La política forma parte de una agenda más amplia de modernización, simplificación administrativa y alivio fiscal que la Municipalidad de Posadas desarrolla durante 2026 para acompañar al comercio, la industria, los servicios y las distintas actividades productivas.

En esa misma línea, el Municipio prorrogó hasta el 31 de diciembre el Régimen Especial de Facilidades de Pago para la Tasa de Comercio y puso en marcha un Régimen Especial de Regularización para la Tasa General de Inmuebles (TGI) y la Tasa de Barrido y Limpieza (TBL), con reducciones de intereses y multas destinadas a facilitar la regularización de obligaciones tributarias.

El enfoque plantea una diferencia relevante: el alivio no se limita a una reducción directa de impuestos, sino que también busca disminuir el costo de cumplimiento. Para las empresas, simplificar procedimientos puede liberar tiempo y recursos que pueden volver a destinarse a la operación, la inversión y el empleo.

Con la exclusión de 212 contribuyentes, Posadas avanza así sobre uno de los componentes menos visibles de la relación entre el Estado y el sector privado: la carga burocrática. El desafío hacia adelante será sostener una administración tributaria que preserve la capacidad de recaudación, pero concentre las exigencias donde resulten efectivamente necesarias y facilite el cumplimiento para el resto del entramado productivo.

La medida, anunciada tras el trabajo conjunto con las entidades empresarias, refuerza además una lógica de gestión basada en el diálogo con el sector privado. En un escenario de actividad económica exigente, la simplificación tributaria aparece como una herramienta de política pública de bajo costo fiscal potencial y con capacidad para reducir fricciones que afectan especialmente a las empresas de menor escala.

Para Posadas, el objetivo es que la relación tributaria deje de ser solamente una instancia de recaudación y se convierta también en una herramienta de facilitación de la actividad económica. La actualización del padrón de agentes constituye, en ese sentido, una aplicación concreta de esa estrategia: menos obligaciones donde ya no resultan necesarias y mayor focalización de los mecanismos de recaudación.

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Empresarios misioneros no creen que la economía argentina crezca en el corto plazo

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El clima de negocios en Misiones atraviesa uno de sus momentos más complejos del último año. La última encuesta provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), basada en 256 empresarios de todos los sectores, revela un fuerte deterioro en las expectativas, con un salto en el pesimismo sobre la evolución de la economía argentina y señales concretas de parálisis en el mercado laboral.

El dato más contundente es el salto en la desconfianza: el descreimiento sobre el crecimiento de la Argentina en los próximos seis meses alcanzó su nivel más alto del último año. Apenas el 32% de los encuestados cree que el país crecerá, mientras que el 24% considera que no lo hará y un 38% se mantiene en la incertidumbre.

El panorama es aún más crítico cuando se observa la mirada sobre la economía provincial: sólo el 9% de los empresarios cree que Misiones crecerá en el corto plazo, frente a un 49% que descarta esa posibilidad y un 34% que no logra proyectar una tendencia.

La percepción inflacionaria es prácticamente unánime: el 99% de los empresarios detectó aumentos de precios en marzo. Este dato confirma que, pese a la desaceleración de algunos indicadores oficiales, la dinámica inflacionaria sigue presente en la economía real.

En paralelo, crecen las señales de estrés financiero. El 33% reportó un leve aumento en la mora de pagos de sus clientes y otro 21% indicó que el incremento fue significativo. Solo el 30% percibe estabilidad.

El sistema de pagos también muestra tensiones: entre quienes operan con cheques, el 26% recibe rechazos con frecuencia y el 25% de manera ocasional, lo que evidencia un deterioro en la cadena de pagos.

El movimiento económico de marzo se mantuvo mayormente en terreno “regular” (47%), consolidando una tendencia de estancamiento. Apenas el 12% lo calificó como positivo (11% bueno y 1% muy bueno), mientras que el 38% lo ubicó en terreno negativo (23% malo y 15% muy malo).

Por sectores, Turismo y Servicios lograron sostener un desempeño regular, mientras que Comercio, Industria y Producción mostraron resultados mayormente negativos, en línea con la debilidad del consumo interno.

Uno de los indicadores más relevantes del informe es la virtual congelación del empleo: el 88% de las empresas no adoptó medidas sobre su personal, es decir, no contrata ni despide. Solo el 10% prevé despidos y apenas el 1% evalúa incorporar trabajadores.

Entre las principales barreras para contratar, los empresarios señalan las cargas laborales (27%), la inestabilidad económica (24%), el riesgo sindical (13%) y el temor a juicios laborales (11%). El dato refleja no sólo un problema de costos, sino también de incertidumbre jurídica y macroeconómica.

La estructura de costos aparece como el principal condicionante de la actividad. A nivel nacional, las principales preocupaciones son la carga tributaria (24%), el costo laboral (21%) y la recesión (18%), seguidas por la corrupción (10%) y las dificultades de financiamiento (9%).

En el plano provincial, el diagnóstico se mantiene: la carga tributaria (30%) y las barreras arancelarias (28%) lideran las preocupaciones, mientras que la corrupción (17%) y los problemas de infraestructura (9%) completan el cuadro.

A nivel municipal, el foco está puesto en la informalidad y la competencia desleal (21%), junto con tasas e impuestos locales (14%), el impacto del comercio fronterizo (12%) y la burocracia administrativa (11%).

Un diagnóstico estructural

El informe de la CEM no sólo describe una coyuntura adversa, sino que expone un problema estructural: la combinación de alta presión fiscal, costos laborales elevados, incertidumbre económica y debilidad del consumo configura un escenario donde las pymes operan sin margen.

El dato final sintetiza el momento: sin expectativas de crecimiento, con inflación percibida de manera casi unánime y con el empleo congelado, el sector empresario de Misiones enfrenta un escenario de resistencia más que de expansión.

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