Rigen nuevas reglas para la meteorología aeronáutica en Argentina: qué cambia y por qué impacta en la seguridad de los vuelos
Desde este 1° de agosto, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) puso en vigencia un nuevo marco operativo para el Servicio de Meteorología Aeronáutica, una actualización técnica que busca alinear a la Argentina con los estándares internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y fortalecer la seguridad operacional en todos los vuelos que despegan, aterrizan o sobrevuelan el espacio aéreo nacional.
La medida, oficializada mediante la Resolución 533/2026, aprueba el documento Procedimientos Generales de Meteorología (PROGEN-MET), que pasa a complementar la nueva Parte 203 de las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil (RAAC), también vigente desde este viernes. El objetivo es unificar criterios, modernizar la elaboración de información meteorológica y brindar datos más precisos para la toma de decisiones de pilotos, controladores aéreos y operadores aeroportuarios.
Aunque se trata de una norma de carácter técnico y dirigida principalmente a quienes prestan servicios de navegación aérea, su impacto trasciende al sector aeronáutico. La calidad y precisión de la información meteorológica es uno de los pilares de la seguridad aérea, especialmente en un contexto de fenómenos climáticos cada vez más extremos y variables.
El nuevo procedimiento incorpora los lineamientos contenidos en el documento PANS-MET (DOC 10157) de la OACI, recientemente adoptado a nivel internacional, estableciendo criterios homogéneos para la observación, elaboración y difusión de información meteorológica destinada a la navegación aérea.
Entre las novedades se encuentran nuevos procedimientos para la emisión de reportes meteorológicos utilizados en la aviación, la estandarización de la codificación internacional de fenómenos climáticos y criterios más precisos para informar eventos que pueden afectar las operaciones aéreas, como tormentas, niebla, granizo, cenizas volcánicas, lluvias intensas o formación de hielo. También se actualizan los protocolos para los informes METAR y SPECI, fundamentales para la planificación y el desarrollo seguro de los vuelos.
El documento técnico detalla cómo deberán notificarse los distintos fenómenos meteorológicos, utilizando abreviaturas y parámetros uniformes a nivel mundial. Por ejemplo, establece criterios específicos para reportar lluvias, lloviznas, nieve, granizo, neblina, humo, tormentas eléctricas, chubascos, remolinos de arena, cenizas volcánicas y distintos niveles de intensidad de cada fenómeno.
La resolución también define responsabilidades para la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), que actúa como proveedor de los servicios de navegación aérea, y para la Dirección Nacional de Inspección de Navegación Aérea de la ANAC, encargada de fiscalizar el cumplimiento de estos procedimientos en todo el territorio nacional.
Desde el punto de vista operativo, la medida no modifica derechos ni obligaciones para pasajeros o aerolíneas comerciales, sino que reorganiza la manera en que se produce y distribuye la información meteorológica utilizada durante todas las etapas de un vuelo. Sin embargo, especialistas coinciden en que contar con información climática más estandarizada y precisa contribuye a reducir riesgos, mejorar la planificación de rutas, optimizar los tiempos operativos y disminuir cancelaciones o demoras provocadas por condiciones meteorológicas mal interpretadas.
En un escenario donde el transporte aéreo depende cada vez más de herramientas predictivas y de información en tiempo real, la actualización normativa representa un paso hacia una mayor integración de Argentina con los sistemas internacionales de navegación aérea.
La resolución entró en vigencia este 1° de agosto de 2026, marcando el inicio de una nueva etapa en la gestión meteorológica de la aviación argentina, con foco en la seguridad, la interoperabilidad y la modernización tecnológica.
