SEGURIDAD ALIMENTARIA

Herrera Ahuad llevó la mirada de la salud al debate sobre fertilización y calidad de los alimentos

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El diputado nacional por Misiones, Oscar Herrera Ahuad (Encuentro Misionero – Innovación Federal) imprimió una perspectiva sanitaria y humana al debate legislativo sobre fertilización y nutrición de cultivos desarrollado en la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados de la Nación.

Frente a especialistas del sector agropecuario, el legislador destacó que el verdadero desafío para la Argentina es impulsar políticas que permitan aumentar la producción sin resignar la calidad nutricional de los alimentos que llegan a la mesa de los ciudadanos.

La producción en calidad por sobre la producción en cantidad, que también se puede hacer producción en cantidad y producción en calidad”, expresó durante su intervención.

Apoyándose en su experiencia profesional como médico pediatra, Herrera Ahuad vinculó directamente el debate productivo con las consecuencias que observa en la salud infantil cuando existen carencias nutricionales.

Soy médico, soy pediatra y justamente lo vemos muchísimo en el control antropométrico de los chicos cuando no tienen la suficiente calidad de alimentos, sobre todo en lo que hace a minerales en su dieta”, señaló.

El legislador valoró especialmente que durante la reunión se haya incorporado el concepto de “hambre oculto”, al considerar que pone en evidencia la necesidad de discutir no solo cuánto produce el país, sino también qué calidad tienen esos alimentos.

En ese sentido, afirmó que este tipo de debates permiten ampliar la mirada sobre las políticas públicas destinadas al sector agropecuario y fortalecer una agenda que articule producción, nutrición y salud.

Esto nos abre los ojos un montón, sobre todo a quienes tenemos la expectativa y la esperanza de que el consumo que tenemos día a día tenga cantidad, pero a su vez tenga muy buena calidad”, concluyó.

Con esta participación, Herrera Ahuad reforzó una posición que integra el desarrollo productivo con el bienestar de las personas, promoviendo una visión de largo plazo en la que la sustentabilidad del suelo y la calidad alimentaria sean objetivos complementarios del crecimiento agropecuario.

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SENASA elimina restricciones históricas para la producción de margarinas

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Una resolución del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) modificó una normativa que llevaba casi seis décadas vigente y eliminó una serie de requisitos técnicos aplicados a la elaboración de margarinas en Argentina. Aunque se trata de un cambio regulatorio específico, la decisión apunta a reducir procesos considerados obsoletos por la evolución tecnológica de la industria alimentaria y podría traducirse en menores costos operativos para fabricantes de grasas y derivados.

La Resolución 475/2026 derogó tres exigencias incluidas en el Reglamento de Inspección de Productos, Subproductos y Derivados de Origen Animal, aprobado originalmente en 1968. Según argumenta el organismo sanitario, los avances en los sistemas de producción, control de calidad y trazabilidad vuelven innecesarias determinadas obligaciones que habían sido diseñadas para prevenir adulteraciones y fraudes en una industria muy diferente a la actual.

La medida no modifica los estándares de inocuidad alimentaria ni los controles sanitarios vigentes, pero sí elimina barreras regulatorias que el propio SENASA considera superadas por la tecnología disponible.

La actualización elimina tres disposiciones vinculadas a la elaboración de margarinas.

Por un lado, desaparece la obligación de incorporar determinadas sustancias testigo utilizadas históricamente para identificar posibles adulteraciones. También se elimina una restricción relacionada con el uso de manteca de leche en determinados procesos industriales y se deroga una exigencia específica incorporada décadas atrás como mecanismo de prevención de fraude comercial.

La argumentación oficial es clara: los métodos modernos de control permiten garantizar la autenticidad y composición de los productos mediante herramientas más precisas que las previstas por una regulación diseñada en los años sesenta.

Para la industria, esto implica simplificar procesos productivos, reducir intervenciones innecesarias y mejorar atributos de calidad del producto final sin afectar los mecanismos de fiscalización sanitaria.

Qué impacto puede tener sobre la cadena alimentaria

Aunque la resolución está dirigida específicamente al segmento de margarinas y grasas industriales, sus efectos alcanzan a una cadena mucho más amplia.

Las margarinas son un insumo utilizado por industrias panificadoras, fabricantes de galletitas, productos de pastelería, alimentos procesados y gastronomía industrial.

Cuando una regulación reduce costos de producción o elimina procesos redundantes, el beneficio no queda exclusivamente en el fabricante primario. También puede mejorar la competitividad de los sectores que utilizan esos insumos como materia prima.

En un escenario donde la industria alimentaria continúa buscando eficiencia para sostener márgenes de rentabilidad, cualquier reducción de costos regulatorios adquiere relevancia.

La medida forma parte de una tendencia observada durante los últimos meses en distintas áreas del Gobierno nacional: revisar normativas históricas para eliminar requisitos considerados incompatibles con las tecnologías actuales de producción y control.

A diferencia de los grandes centros industriales, donde existe una elevada integración productiva, las economías regionales suelen absorber con mayor intensidad los costos regulatorios debido a menores escalas de producción.

En provincias como Misiones, donde el sector alimenticio está compuesto principalmente por PyMEs, cooperativas y empresas familiares vinculadas a la molienda, panificación, elaboración de alimentos y gastronomía, cualquier reducción de costos en insumos industriales termina impactando sobre la estructura de costos de múltiples actividades.

No se trata de un efecto inmediato ni necesariamente visible para el consumidor final, pero sí de una mejora incremental en la competitividad de la cadena alimentaria.

Además, la decisión ratifica una señal regulatoria que el sector privado sigue de cerca: la disposición de los organismos nacionales a actualizar marcos normativos que habían quedado desfasados respecto de la realidad tecnológica.

Una regulación menos rígida para una industria más moderna

La resolución del SENASA no implica una desregulación sanitaria. El organismo mantiene intactas sus facultades de fiscalización y control sobre la inocuidad de los alimentos.

La diferencia es que cambia el enfoque. En lugar de exigir procedimientos específicos diseñados para otra época, la normativa pasa a apoyarse en tecnologías modernas de control de calidad y trazabilidad.

Para los fabricantes, esto representa una mayor flexibilidad productiva. Para los consumidores, el objetivo declarado es mantener los mismos estándares de seguridad alimentaria con productos de mejor aceptación y procesos más eficientes.

Lo que habrá que observar en los próximos meses es si esta actualización normativa se replica en otros segmentos de la industria alimentaria. Existen numerosos reglamentos técnicos construidos bajo parámetros productivos del siglo pasado que hoy podrían estar generando costos sin aportar mejoras reales en materia sanitaria.

La competitividad industrial ya no depende solamente de impuestos o financiamiento. También está vinculada a la capacidad del Estado para adaptar las regulaciones a las tecnologías que utiliza el sector productivo.

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Blindaje de origen y valor agregado: implementan nuevo protocolo para la miel fraccionada

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A través de la Resolución 61/2026, la Secretaría de Agricultura de la Nación oficializó la actualización del Protocolo de Calidad para Miel Fraccionada. Para Misiones y la región, la normativa no solo redefine los estándares físico-químicos para acceder al Sello “Alimentos Argentinos”, sino que se posiciona como una herramienta estratégica para desacoplar el precio del productor regional de los vaivenes de los commodities a granel, permitiendo capturar renta mediante el envasado en origen.

La miel argentina, reconocida globalmente por su excelencia, enfrenta hoy un mercado internacional de una selectividad quirúrgica. La sustitución del protocolo vigente desde 2007 por el nuevo Código SAA 013 responde a la necesidad de blindar la genuinidad del producto frente a la competencia de jarabes adulterados y exigencias sanitarias crecientes. Para el sector apícola de Misiones, donde la producción se caracteriza por su origen en la selva paranaense y montes nativos, esta actualización técnica permite certificar atributos diferenciales que son, en esencia, la ventaja comparativa real frente a la producción masiva de la región pampeana.

Parámetros técnicos: el rigor como activo comercial

El nuevo protocolo impone límites estrictos que funcionan como un filtro de calidad para el mercado externo, elevando el estándar de las salas de fraccionamiento locales:

Humedad Controlada: Se establece un máximo general del 18%, con excepciones técnicas para mieles de Chilca (19%) y de Caá-tay (20%). Esto es vital en el NEA, donde la humedad ambiental desafía la estabilidad del producto.

Frescura y Pureza: El Hidroximetilfurfural (HMF), indicador de deterioro por calor o envejecimiento, se fija en un máximo de 25 mg/kg.

Inocuidad Microbiológica: El recuento de hongos y levaduras debe ser inferior a 10 UFC/g, un parámetro crítico para prevenir la fermentación en envases destinados a góndola.

Genuinidad: Se ratifica el uso de Cromatografía en Capa Fina (TLC) para detectar adulteraciones con jarabes de glucosa o maíz, garantizando que el producto sea 100% fruto de la abeja melífera.

Misiones y el desafío del fraccionamiento

A diferencia del esquema productivo de Buenos Aires, enfocado mayormente en la exportación de tambores de 300 kg, el NEA tiene la oportunidad de capitalizar este protocolo para fortalecer su esquema de fraccionamiento local. En una provincia con asimetrías fronterizas marcadas, donde los costos de logística encarecen la competitividad, exportar miel fraccionada (envases ≤ 2,5 kg) bajo el sello de calidad permite ingresar a nichos de mercado (delicatesen o turismo rural) con precios que triplican al valor del granel.

La intervención del INTI NEA en la confección de este protocolo asegura que las particularidades de las mieles de monte —a menudo con niveles de acidez o coloración distintos a las de pradera— estén contempladas, evitando que el rigor técnico se convierta en una barrera de acceso para el pequeño productor misionero.

Impacto en la cadena de valor

Aseguramiento de la Inocuidad: Es obligatoria la implementación del sistema HACCP (APPCC) en la sala de procesamiento, desde la recepción del tambor hasta la distribución final.

Trazabilidad Total: El sistema debe permitir rastrear el producto desde la colmena hasta el consumidor, garantizando la seguridad jurídica ante reclamos internacionales.

Envase Sustentable: Se prioriza el uso de vidrio con cierre hermético o materiales reciclables grado alimentario como el PET, alineándose con las tendencias de consumo consciente.

La adopción voluntaria de este protocolo es el camino más corto para que las cooperativas apícolas misioneras logren el valor agregado en origen. Lo que hay que seguir de cerca es la capacidad de las PyMEs locales para financiar la adecuación de sus salas de extracción y fraccionamiento a las normas de SENASA citadas en el protocolo. En un escenario de “dólar quieto”, la diferenciación por calidad certificada es la única vía para que la miel del NEA no quede atrapada en la guerra de precios de los commodities globales.

Protocolo Calidad Miel Argentina by CristianMilciades

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El Ministerio de Trabajo y la Estación de Carne impulsan la formación profesional y el empleo local en Posadas

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La ministra de Trabajo y Empleo de la provincia, Silvana Giménez, visitó las instalaciones de la “Estación de Carne” en su sede de la Av. Quaranta. Durante el encuentro con la socia gerente de la firma, Amalia María Benítez, se destacó el rol del comercio local como un motor generador de empleo para la ciudad de Posadas.

La Estación de Carne, que ya cuenta con tres sucursales estratégicamente ubicadas (Centro, Av. Quaranta y Rotonda), se consolida no solo como un proveedor integral para el público general, sino también como un aliado clave para el sector gastronómico, abasteciendo a chefs, bares y restaurantes de la región.

Uno de los puntos centrales de la visita fue la puesta en valor de los productos con sello local. Amalia Benítez destacó la incorporación de cortes de producción 100% misionera, como búfalo, cordero y pescado, resaltando la calidad y el trabajo de los productores de la provincia.

“En la Estación de Carne trabajamos todas las carnes: rojas, blancas, pescados y pollos. Desde el año pasado innovamos con carne de búfalo, cordero y pescado de productores locales misioneros. Nuestro objetivo es poner en valor el recurso humano; por eso, junto al Ministerio, acordamos realizar cursos de formación profesional para el sector. Queremos fusionar la tradición de nuestros carniceros con la capacitación técnica en seguridad y procesos, para volcar ese conocimiento a la sociedad”, afirmó Amalia Benítez.

Como resultado de la reunión, se acordó una agenda de trabajo conjunta para dictar capacitaciones específicas destinadas a profesionalizar el oficio del carnicero y fortalecer las herramientas de quienes trabajan en el sector. Esta articulación busca potenciar la inserción laboral y garantizar estándares de calidad en la atención y manipulación de alimentos en la capital provincial.

Desde el Gobierno de Misiones se continúa promoviendo el trabajo articulado con el sector privado, acompañando a las empresas locales en su crecimiento y apostando a la generación de empleo a través de la capacitación y el desarrollo productivo en toda la provincia.

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El Banco Mundial advierte que la gestión del agua define el futuro alimentario y laboral global

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El sistema alimentario global enfrenta un límite estructural que ya no es técnico sino político: cómo es la gestión del agua. En un informe publicado este año, el Grupo del Banco Mundial advirtió que, bajo las prácticas actuales, la agricultura solo puede sostener a menos de la mitad de la población mundial proyectada.

El dato central tensiona la agenda global: si no se redefine la gestión hídrica, alimentar a 10 mil millones de personas hacia 2050 será inviable. Pero el mismo documento abre otra dimensión: un reequilibrio inteligente podría generar hasta 245 millones de empleos. La pregunta es si los gobiernos están dispuestos a rediseñar reglas, subsidios y prioridades productivas.

Un nuevo mapa del poder productivo global

El informe introduce un marco que cambia el enfoque tradicional: ya no se trata solo de producir más, sino de producir donde el agua lo permite y de manera eficiente. La lógica es directa, pero políticamente sensible. Clasifica a los países según su estrés hídrico y su rol en el comercio alimentario —exportadores o importadores— para definir dónde expandir la agricultura, dónde invertir en riego y dónde, incluso, dejar de producir para importar.

El diagnóstico es contundente. Hoy coexisten dos distorsiones: regiones con escasez hídrica que sobreexplotan sus recursos y otras con abundancia de agua que subutilizan su potencial productivo. Ese desbalance, según el Banco Mundial, es el principal obstáculo para sostener el crecimiento de la oferta de alimentos.

En términos concretos, el documento plantea cuatro líneas de acción: expandir la agricultura de secano donde hay disponibilidad de agua, invertir en riego donde puede generar empleo y crecimiento, reequilibrar el uso hídrico en zonas críticas para preservar ecosistemas y, en algunos casos, priorizar el comercio por sobre la producción local.

La propuesta no es solo técnica. Reordena incentivos, redefine cadenas globales de valor y cuestiona modelos productivos instalados.

Inversión, regulación y el rol del sector privado

El informe también delimita el campo de acción institucional. Sostiene que la transformación del sistema no puede depender exclusivamente del financiamiento público. Hoy, los gobiernos destinan cerca de 490.000 millones de dólares anuales a la agricultura, en su mayoría en subsidios. Sin embargo, la expansión y modernización del riego requerirá entre 24.000 y 70.000 millones de dólares adicionales por año hasta 2050.

La clave, entonces, pasa por redirigir esos recursos y habilitar nuevas reglas de juego. El Banco Mundial plantea un esquema basado en financiamiento mixto, reformas regulatorias y alianzas público-privadas para atraer capital privado. En ese esquema, los propios agricultores aparecen como actores centrales, dispuestos a coinvertir cuando existen condiciones de previsibilidad, acceso a mercados y reducción de riesgos.

Detrás de esa arquitectura hay una redefinición del rol del Estado: menos subsidio generalizado y más direccionamiento estratégico de recursos.

Impacto geopolítico y nuevas asimetrías

El reordenamiento que propone el informe no es neutro. La proyección de 245 millones de empleos adicionales, concentrados principalmente en África subsahariana, reconfigura el mapa del desarrollo. Esa región, históricamente rezagada, aparece como el principal espacio de expansión agrícola si se corrigen las asimetrías en el uso del agua.

Al mismo tiempo, países con alto estrés hídrico podrían enfrentar presiones para modificar sus matrices productivas, lo que abre tensiones en términos de soberanía alimentaria, comercio internacional y políticas domésticas.

La discusión también impacta en la gobernabilidad global. Redefinir dónde se producen los alimentos implica alterar flujos comerciales, inversiones y cadenas logísticas. En ese escenario, las decisiones sobre agua dejan de ser sectoriales para convertirse en un eje de política económica y estratégica.

Un escenario abierto: entre la oportunidad y la resistencia

El informe no plantea una hoja de ruta cerrada, sino un marco de decisiones que dependerá de la capacidad política de cada país. La combinación de reformas, inversión y participación privada aparece como condición necesaria, pero no suficiente.

Queda por verse cómo reaccionarán los gobiernos frente a la necesidad de reasignar recursos, modificar subsidios y aceptar una mayor integración al comercio global en materia alimentaria. También será clave observar si el sector privado responde con la escala que el modelo requiere.

En paralelo, la tensión entre productividad y sostenibilidad seguirá en el centro del debate. Reequilibrar el uso del agua implica tomar decisiones que pueden generar costos en el corto plazo, aunque prometan beneficios a largo plazo.

El desafío ya no es técnico. Es político. Y se juega en múltiples niveles: nacional, regional y global.

Nourish and Flourish – Water Solutions to Feed 10 Billion People on a Livable Planet by CristianMilciades

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