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Directora de la COP30: “Necesitamos una mejor estrategia para abandonar los combustibles fósiles”

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Por Fermin Koop / Dialogue Earth – Ana Toni, directora ejecutiva de la COP30, habló sobre sus expectativas para la próxima cumbre climática de la ONU en Brasil

Del 10 al 21 de noviembre, Brasil será la sede de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, la COP30, en la ciudad amazónica de Belém. Es la primera vez que una cumbre de este tipo se celebra en la Amazonía, y esta elección simbólica y estratégica ha situado a la naturaleza, los pueblos indígenas y el Sur Global en el centro de la diplomacia climática internacional.

La COP30 discutirá el cumplimiento del nuevo objetivo anual de financiación climática acordado en la COP29: 300.000 millones de dólares al año en financiación pública para el clima de los países desarrollados a los países en desarrollo —tres veces el objetivo anterior— para 2035.

También se prestará especial atención a los vínculos entre la mitigación del cambio climático y la protección de la biodiversidad, así como a la transición energética.

Ana Toni hablando desde un atril

Ana Toni hablando en Brasilia

Otro tema central será la presentación y la aplicación de los planes nacionales climáticos, dado que se espera que todas las partes del Acuerdo de París presenten la próxima versión de estos planes, denominados contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), antes de septiembre.

Ana Toni es la secretaria nacional de Cambio Climático de Brasil. Su nombramiento como directora ejecutiva de la COP30 le ha otorgado un papel clave en la configuración de los resultados de la conferencia. En conversación con Dialogue Earth, Toni habló sobre las prioridades del gobierno brasileño para la cumbre, el papel de los combustibles fósiles en la transición energética y la difícil pero necesaria lucha por una mayor financiación para el clima.

Dialogue Earth: ¿Cómo sería una COP30 exitosa desde la perspectiva del Sur Global?

Ana Toni: Hay tres cuestiones que nos gustaría que se abordaran, que son prioritarias para los países en desarrollo. En primer lugar, la adaptación. Este es un tema clave para el Sur Global. Esperamos avanzar en el Objetivo Mundial de Adaptación [un marco internacional con objetivos de progreso] y también en la financiación de la adaptación, la transferencia de tecnología, el desarrollo de capacidades y las soluciones basadas en la naturaleza para la adaptación. En segundo lugar, para proteger el clima, necesitamos proteger la naturaleza. Esto es importante no solo para los países amazónicos, sino también para otros del Sur Global. En tercer lugar, acelerar la implementación de manera generalizada.

Ha hecho hincapié en la necesidad de romper las “barreras” de las negociaciones sobre el clima. ¿Qué significará eso a nivel práctico en la COP30?

Hemos tomado decisiones importantes desde que se creó la CMNUCC (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) y sabemos lo que tenemos que hacer. Durante el balance global de la COP28 [la evaluación de los progresos colectivos de los países de la COP28 en relación con los objetivos a largo plazo del Acuerdo de París], acordamos medidas importantes, como detener la deforestación, triplicar las energías renovables y abandonar los combustibles fósiles. Ahora debemos garantizar su aplicación y que todo el mundo acelere el ritmo. Todos tienen que participar en la aceleración de la acción.

Pero muchas de las tareas necesarias no vendrán de la CMNUCC ni de la COP, como por ejemplo la reforma de los bancos multilaterales.

El presidente de Brasil, Lula da Silva, ha declarado recientemente que el país seguirá produciendo y exportando combustibles fósiles mientras continúe la demanda mundial. ¿Cómo encaja eso en la transición energética?

Todos los países acordaron abandonar los combustibles fósiles; ese es nuestro punto en común. No debemos dar marcha atrás, ya que existe un acuerdo. Lula afirmó que debemos dejar de depender de los combustibles fósiles. Existe una dependencia del consumo, a pesar de que existen alternativas más baratas y limpias, y una dependencia de los ingresos procedentes de los combustibles fósiles, como las regalías que obtienen los países. Los únicos ingresos de Guyana provienen de los combustibles fósiles*. Necesitamos una estrategia mejor sobre cómo se llevará a cabo la transición. Todos los países deben debatir esta cuestión, especialmente en sus NDC, como ha hecho Brasil.

La financiación de la acción contra el cambio climático es fundamental para los pedidos del Sur Global en la COP30. ¿Qué tipo de avance espera ver?

Las señales de los países financiadores van en la dirección contraria: están recortando su presupuesto de ayuda y aumentando el gasto militar. No hay indicios de que vayan a revisar esta postura en la COP. No debemos engañarnos: el compromiso financiero de 300.000 millones de dólares ya se acordó en la COP29, y ahora la cuestión es garantizar que se entreguen los fondos.

También estamos en proceso de movilizar 1,3 billones de dólares y va muy bien. Se han celebrado varias consultas, los países han presentado sus propuestas y hemos creado un círculo de ministros de Finanzas. Esperamos que los presidentes de la COP29 y la COP30 elaboren una hoja de ruta sólida para alcanzar la cifra de 1,3 billones de dólares. Lo que suceda después con la hoja de ruta depende de las partes.

Han surgido críticas sobre la infraestructura, la falta de accesibilidad y la preparación de Belém. ¿Cómo está respondiendo a esas preocupaciones y qué se está haciendo para garantizar que la COP30 sea un éxito desde el punto de vista logístico?

Lula anunció con mucha anticipación, en la COP28, que la COP se celebraría en Belém. Queremos mostrar cómo es la Amazonía, ya que mucha gente tiene ideas diferentes sobre lo que es. La mayor parte de las emisiones de Brasil proviene de la deforestación, y nosotros no queremos ocultarlo. Celebramos la COP en el mismo lugar que es fuente de esas emisiones, pero también una solución al cambio climático. No tengo ninguna duda de que, a pesar de los problemas logísticos, podremos recibir a todo el mundo cómodamente.  

¿Cree que las tensiones geopolíticas mundiales distraerán la atención de la COP30?

Las guerras militares y arancelarias desviarán la atención de la COP e influirán negativamente en el resultado de la cumbre. Nos están quitando energía y recursos financieros, pero es la realidad con la que tenemos que lidiar. Haremos todo lo posible para reforzar el multilateralismo reuniendo a todos los países para hablar sobre el clima. Necesitamos que todos se sumen.

* Nota del editor: Según datos publicados por el Banco Mundial, el petróleo representaba aproximadamente el 88 % de las exportaciones totales de Guyana en 2022. Otras exportaciones de Guyana son el azúcar, el oro, la bauxita, el camarón, la madera y el arroz.

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Cambio climático, el calor mata, aunque lo hace en silencio

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La agencia meteorológica de la ONU señala que hay, muchas posibilidades de que el fenómeno refrescante de las aguas del Pacífico regrese entre ahora y noviembre, pese a lo cual se espera que las temperaturas en ciertas regiones sigan siendo superiores a lo normal.

El fenómeno climático de enfriamiento conocido como La Niña podría volver entre ahora y noviembre, pero no detendrá la tendencia al calentamiento global causado por la actividad humana, según afirmaron el martes expertos meteorológicos de la ONU.

Los últimos datos compartidos por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indican que hay un 55% de probabilidades de que las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial se enfríen hasta alcanzar los niveles de La Niña entre septiembre y noviembre.

Alrededor del 90 % del exceso de calor del calentamiento global se almacena en el océano, lo que convierte el contenido calorífico del océano en un indicador crítico del cambio climático.

«Para el periodo comprendido entre octubre y diciembre de 2025, la probabilidad de que se den condiciones de La Niña aumenta ligeramente hasta alrededor del 60 %. Hay pocas posibilidades de que se desarrolle El Niño entre septiembre y diciembre», afirmó la OMM en una actualización.

Según la agencia de la ONU, hay menos probabilidades (45 %) de que las temperaturas del Pacífico se mantengan como en los últimos seis meses, cuando ni el enfriamiento de La Niña ni su contraparte, el calentamiento de El Niño, causaron picos o descensos inusuales en las temperaturas de la superficie del mar.

Información que salva vidas

La previsión de la agencia de la ONU sobre el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur es una importante herramienta de inteligencia climática que podría “salvar miles de vidas si se utiliza para orientar las medidas de preparación y respuesta”, indicó la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.

“La información también podría traducirse en un ahorro de millones de dólares en agricultura, energía, salud y transporte”, afirmó.

Por importante que sea La Niña y El Niño en la configuración de nuestro clima al alterar las temperaturas de la superficie del océano y afectar a los cambios en los vientos, la presión y los patrones de precipitaciones, el cambio climático inducido por el ser humano sigue «aumentando las temperaturas globales, exacerbando los fenómenos meteorológicos extremos y afectando a los patrones estacionales de precipitaciones y temperaturas», señaló la OMM.

Cada año de la última década ha sido uno de los diez más cálidos registrados, advirtió la agencia de la ONU a principios de este año, siendo 2024 el más caluroso hasta la fecha, con “temperaturas excepcionales en la superficie terrestre y marina y en el calor del océano”.

Citando seis conjuntos de datos internacionales, la OMM afirmó que la temperatura media global de la superficie era 1,55 °C superior a la media de 1850-1900.

“Las temperaturas abrasadoras de 2024 requieren medidas climáticas pioneras en 2025”, afirmó en ese momento el Secretario General de la ONU, António Guterres. “Aún hay tiempo para evitar lo peor de la catástrofe climática. Pero los líderes deben actuar, ahora”, insistió.

Otros fenómenos climáticos clave que influyen en la temperatura global son la Oscilación del Atlántico Norte, la Oscilación Ártica y el Dipolo del Océano Índico. Su impacto en las temperaturas superficiales y las precipitaciones es monitoreado por la OMM y publicado en las Global Seasonal Climate Updates (GSCU), (Actualizaciones Climáticas Estacionales Globales) periódicas.

La última actualización indica que, de septiembre a noviembre, se espera que las temperaturas sean superiores a lo normal en gran parte del hemisferio norte y en gran parte del hemisferio sur.

Las predicciones de precipitaciones serán similares a las que se observan normalmente durante un episodio moderado de La Niña, según la evaluación de la OMM.

Pobreza infantil y juvenil de América Latina

Al menos 5,9 millones de niños y jóvenes de América Latina vivirán en la pobreza para 2030 debido al impacto del cambio climático global, alertan la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en un nuevo informe.

En el escenario más optimista, en el que los gobiernos implementan acciones rápidas para limitar las emisiones, al menos 5,9 millones de personas menores de 25 años adicionales podrían estar en situación de pobreza para 2030.

Pero si los gobiernos implementan muy pocas o demasiado tarde las acciones acordadas en sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, la cifra podría triplicarse a 17,9 millones.

“Los niños, niñas y adolescentes sostienen el mayor peso del cambio climático. No sólo porque sus cuerpos en desarrollo son más vulnerables a fenómenos meteorológicos extremos como olas de calor que resecan el terreno y agravan incendios a inundaciones o sequías, entre otros, sino también porque estos eventos interrumpen los medios de vida de su familia y su educación”, afirmó el Director Regional de UNICEF.

Roberto Benes advirtió que, “si los niños y jóvenes no cuentan con los recursos para satisfacer sus necesidades básicas para desarrollar su potencial, y con sistemas adecuados de protección social, se perpetuarán las inequidades en la región”.

Conclusión

La mitad de la población mundial sufre consecuencias adversas por las altas temperaturas.

El calor extremo no es solo una incomodidad: es una amenaza directa a la salud humana y a la estabilidad económica mundial para los países, especialmente aquellos en desarrollo.

Los gobiernos tienen la obligación de asistir a la población en caso de fenómenos meteorológicos extremos, ya que el derecho a la vida, la seguridad y un nivel de vida adecuado incluye la protección contra desastres causados por la naturaleza. Esta responsabilidad abarca la adopción de medidas urgentes para proteger a las personas y asegurar una transición justa en la lucha contra el cambio climático.

Se recomienda a los gobiernos de América Latina tomar acciones para impulsar políticas climáticas y de protección de la infancia y juventudes, entre ellas, aumentar la financiación climática para la infancia.

Fuente ONU/AAPN

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Los sitios icónicos del Patrimonio Mundial amenazados por los riesgos hídricos del cambio climático

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Escribe Busani Bafana / Inter Press Service – Desde las cataratas Victoria, en la frontera entre Zambia y Zimbabue, conocidas como localmente como «el humo que truena», hasta las impresionantes pirámides de Egipto, pasando por el romántico Taj Mahal de la India, al igual que otros sitios icónicos a nivel mundial, se enfrentan a una amenaza creciente: el riesgo hídrico.

Varios sitios del Patrimonio Mundial podrían perderse para siempre si no se toman medidas urgentes para proteger la naturaleza, por ejemplo, mediante la restauración de paisajes vitales como los humedales, advierte un nuevo informe del Instituto de Recursos Mundiales (WRI) tras un análisis que indica que las sequías y las inundaciones están amenazando esos emblemas globales.

Los sitios del Patrimonio Mundial son lugares de excepcional importancia cultural, histórica, científica o natural, reconocidos y preservados para las generaciones futuras mediante su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Alrededor de 73 % de los 1172 sitios del Patrimonio Mundial no marinos están expuestos al menos a un riesgo hídrico grave, como sequías, inundaciones o crecidas de ríos o costas. Según un análisis realizado con datos de Aqueduct del WRI, alrededor de 21 % de esos sitios afrontan el doble problema de exceso y escasez de agua.

Se prevé que en promedio los sitios del Patrimonio Mundial expuestos a niveles altos o extremadamente altos de estrés hídrico aumente de 40 % a 44 % para 2050, pero los impactos serán mucho más graves en regiones como Medio Oriente y el norte de África, partes del sur de Asia y el norte de China, según el informe.

Los resultados de la investigación destacan que los riesgos hídricos amenazan a muchos de los más de 1200 sitios del Patrimonio Mundial de la Unesco.

El Taj Mahal, por ejemplo, se enfrenta a una escasez de agua que está aumentando la contaminación y agotando las aguas subterráneas, lo que está dañando al más famoso monumento funerario del mundo.

Mientras, en 2022, una gran inundación cerró todo el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, y costó más de 20 millones de dólares en reparaciones de infraestructura para reabrirlo.

En el mismo continente americano, las inundaciones fluviales están afectando a la ciudad desértica de Chan Chan, en Perú. Según la plataforma Aqueduct del WRI, el sitio de la Unesco y su región circundante en La Libertad se enfrentan a un riesgo extremadamente alto de inundaciones fluviales.

Para 2050, se espera que la población afectada por las inundaciones anuales en un año promedio sin actividad del fenómeno de El Niño en La Libertad se duplique de 16 000 a 34 000 debido a una combinación de actividad humana y cambio climático. En un año con El Niño activo, ese aumento puede ser mucho mayor.

Además, el Parque Nacional del Serengeti en Tanzania, rico en biodiversidad, la ciudad sagrada de Chichén Itzá en México y la medina de Fez en Marruecos se enfrentan a riesgos hídricos cada vez mayores que no solo ponen en peligro los sitios emblemáticos, sino también a los millones de personas que dependen de ellos para su alimentación, sus medios de vida o su conexión con su cultura, o que simplemente disfrutan viajando a estos destinos.

A caballo entre la frontera entre Zambia y Zimbabue, las cataratas Victoria fueron inscritas en la lista del Patrimonio Mundial en 1989 por su ecosistema vital y su importancia como fuente de sustento para miles de personas, además de ser un importante atractivo turístico.

A pesar de su reputación de una cascada de agua masiva, Mosi-oa-Tunya, como se conoce a las cataratas Victoria antes que llegara a ellas el explorador escocés David Livingstone y les pusiera el nombre con que se las conoce en Occidente,  se ha enfrentado a sequías recurrentes durante la última década y, en ocasiones, se ha secado hasta quedar reducida a un hilo de agua.

El informe de WRI recuerda que la selva tropical que rodea Mosi-oa-Tunya/cataratas Victoria alberga una rica diversidad de fauna y flora que podría perderse.

Según el WRI, las cataratas Victoria han sufrido sequías recurrentes en 2016, 2019 y 2024.

Las investigaciones sobre los patrones de precipitaciones cerca de Mosi-oa-Tunya/cataratas Victoria muestran que el inicio de la temporada de lluvias, normalmente en octubre, se está retrasando. Esto significa que, en un año de sequía, el alivio tarda más en llegar y, cuanto más dura la sequía, más afecta a la población, los cultivos y la economía de la zona.

Un análisis de Aqueduct reveló que las cataratas Victoria tienen un riesgo medio de sequía, por debajo de los más de 430 sitios del Patrimonio Mundial de la Unesco que tienen un riesgo alto de sequía. Esto se debe principalmente a que la densidad de población relativamente baja y el desarrollo humano limitado en las inmediaciones del sitio reducen la exposición general.

«Sin embargo, el sitio se enfrenta a una presión cada vez mayor por el desarrollo de infraestructuras relacionadas con el turismo, y los datos muestran que la probabilidad de que se produzca una sequía es alta, una conclusión reforzada por las numerosas sequías recientes que han azotado la región», señala el informe.

El WRI detalla, no obstante, que «no solo se prevé que el cambio climático haga que estas sequías sean más frecuentes, sino que la recuperación sea más lenta, especialmente en lugares que no están preparados».

«Es posible que el tiempo entre sequías no sea suficiente para que el ecosistema se recupere, lo que es especialmente preocupante para Mosi-oa-Tunya/Cataratas Victoria», anticipa el informe.

Restaurar la naturaleza, una solución para mitigar los riesgos hídricos

El informe recomienda actuar con rapidez para restaurar los paisajes vitales a nivel local que favorecen un agua saludable y estable, e invertir en soluciones basadas en la naturaleza, como plantar árboles para restaurar los bosques de cabecera o revitalizar los humedales para capturar las aguas de las inundaciones y recargar los acuíferos. El compromiso político es clave para que esto suceda.

Además, se ha instado a los países a promulgar políticas nacionales de conservación para proteger los paisajes vitales del desarrollo insostenible a nivel mundial, y es necesario elevar el estatus del agua como bien común global, al tiempo que se establecen acuerdos transfronterizos equitativos sobre el reparto del agua entre países.

Zimbabue acogió en julio la 15 reunión de la Conferencia de las Partes (COP15) de la Convención de Ramsar, justamente en las cataratas Victoria, bajo el lema «Proteger los humedales para nuestro futuro común».

La COP15 de la Convención Ramsar, también conocida como la Convención sobre los humedales, subrayó entre sus conclusiones que la protección de los recursos hídricos mundiales es ahora más urgente que nunca.

Samantha Kuzma, responsable de datos de Aqueduct en el WRI, dio en una entrevista con IPS un dato positivo: «la voluntad política de invertir en la naturaleza existe en todo el mundo».

«Hay comunidades comprometidas que están encontrando formas de proteger y restaurar paisajes vitales como los humedales. El problema es que estos esfuerzos son fragmentarios. A nivel mundial, no vemos la voluntad política a la escala necesaria para lograr un cambio real y duradero», detalló.

Según el Banco Mundial, el mundo necesita movilizar hasta siete billones (millones de millones) de dólares para 2030 para que la infraestructura hídrica mundial cumpla los compromisos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con el agua y aborde décadas de inversión insuficiente.

En la actualidad, casi 91 % del gasto anual en agua proviene del sector público, incluidos los gobiernos y las empresas estatales, y menos de 2 % corresponde al sector privado, según el Banco Mundial, que señala la importancia de un compromiso firme con la reforma del sector del agua mediante políticas, instituciones y regulaciones progresistas, y una mejor planificación y gestión del capital existente asignado al sector.

«Nos encontramos en un punto en el que la inacción es más costosa que la acción», destacó Kuzma, para hacer después hincapié en que el mundo debe comprender mejor el papel fundamental del agua en el sostenimiento de las economías, ya que su valor está en todas partes y es invisible hasta que se ve amenazado.

«Tomemos como ejemplo los sitios del Patrimonio Mundial de la Unesco. Su valor ecológico y cultural es incalculable y, en términos puramente pragmáticos, a menudo son el eje de las economías locales», afirmó Kuzma.

«Cualquier cierre o daño tendrá un efecto dominó inmediato en las comunidades. Se puede afirmar con seguridad que, a nivel mundial, estamos fallando en lo que respecta a la protección de la naturaleza. Pero para cambiar el rumbo, primero debemos comprender por qué», concluyó.

Busani Bafana corresponsal galardonado en múltiples ocasiones con sede en Bulawayo, Zimbabue, con más de 10 años de experiencia, especializado en periodismo ambiental y de negocios y reportajes en línea.
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A una década de París, se impulsa una nueva acción climática 

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A una década de París, se impulsa una nueva acción climática El Acuerdo de París marcó una nueva era en la respuesta colectiva de los gobiernos al cambio climático concertada para involucrar a los sectores de la economía, la sociedad y todos los niveles de gobierno en la consecución de objetivos climáticos multilaterales.

En unos meses se cumplirán diez años del tratado internacional denominado “Acuerdo de París” (adoptado por 196 Partes en la COP21 en París, el 12 de diciembre de 2015 que entró en vigor el 4 de noviembre de 2016) jurídicamente vinculante. El Acuerdo transformó la política del cambio climático alejando un sistema de objetivos de arriba hacia abajo e introduciendo un marco más flexible basado en planes nacionales, compromisos voluntarios y objetivos compartidos.

Este enfoque abrió un espacio para que ciudades, regiones, empresas, inversores y la sociedad civil contribuyeran de forma más directa. También revitalizó la cooperación internacional, contribuyó a ampliar la base de la acción climática global y limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius.

Desde entonces, la acción climática se ha expandido drásticamente. Las empresas han establecido objetivos de cero emisiones netas y las ciudades han puesto en marcha programas locales de adaptación y resiliencia. Las comunidades indígenas han restaurado ecosistemas dañados y las instituciones financieras han comenzado a transferir capital. En todos los sectores y regiones, el número de iniciativas ha aumentado para apoyar la formulación de políticas nacionales.

Sin embargo, la experiencia de la última década ha demostrado que, si bien el marco ha ampliado la participación y ha generado avances significativos, no ha resuelto la necesidad de una mayor coordinación, una ejecución más clara y un apoyo más consistente para impulsar aún más la acción en todo el mundo. Muchas iniciativas siguen operando de forma aislada, con mecanismos limitados para comprender el progreso colectivo o conectar esfuerzos entre sectores.

Para abordar este problema, los Campeones de Alto Nivel sobre el Clima y la Asociación de Marrakech han lanzado un programa de trabajo que se centra en alinear la acción climática ya en marcha en todos los sistemas de los que todos dependemos.

Este programa constituye la columna vertebral operativa del recién lanzado… “Agenda de acción brasileña de la COP30”, que pone los esfuerzos existentes en un foco más nítido en torno a 30 objetivos compartidos alineados con el inventario Mundial.

Los objetivos de la Agenda de Acción de la COP30 se agrupan en seis ejes principales:
-transición energética, industrial y de transporte;
-gestión de bosques, océanos y biodiversidad;
-transformación de los sistemas agrícolas y alimentarios;
-desarrollo de la resiliencia de las ciudades, la infraestructura y el agua;
-fomento del desarrollo humano y social; y
-un enfoque transversal en facilitadores como las finanzas, la tecnología y el desarrollo de capacidades.

Los objetivos abarcan desde triplicar la capacidad de energía renovable y detener la deforestación hasta lograr el acceso universal a una cocina limpia y garantizar sistemas de agua seguros, sostenibles y equitativos.

El esfuerzo está estrechamente vinculado a los procesos de planificación nacional en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Acuerdo de París. Al alinear las iniciativas voluntarias con las Nationally Determined Contributions (NDCs) – Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) y los National Adaptation Plans NAPs – Planes Nacionales de Adaptación (PNA), el programa de trabajo busca conectar la ambición global con la implementación local, garantizando que la acción climática no solo sea más audaz, sino también mejor coordinada entre los niveles de gobierno y sectores de la sociedad.

El programa de trabajo está diseñado, además, para apoyar la implementación donde más importa, amplificando enfoques efectivos y ayudando a los actores del ecosistema climático a comprender cómo su trabajo se conecta con los sistemas que impulsan la vida cotidiana. Cada objetivo cuenta con el apoyo de Grupos de Activación, conformados por iniciativas que ya trabajan en ese espacio. Estos grupos son responsables de identificar barreras, coordinar esfuerzos de implementación, compartir soluciones prácticas e informar sobre los avances.

Los avances se vienen compartiendo a lo largo del año y se revisarán en noviembre 2025 durante la COP30 que se realizará en la ciudad de Belém, Brasil como parte de un esfuerzo más amplio para definir un enfoque más coherente, responsable y duradero para la acción climática.

Conclusión

Combatir el hambre y promover la seguridad alimentaria, por ejemplo, es un factor clave de resiliencia y un objetivo a largo plazo según al Artículo 2.1 (b) del Acuerdo de París.

La naturaleza multifacética del desafío climático exige soluciones innovadoras que se adapten a las circunstancias regionales, nacionales y locales para beneficiar a más comunidades y países.

Se debe impulsar la acción climática global mediante la coordinación de los esfuerzos de las empresas, la sociedad civil y todos los niveles de gobierno.

Debemos todos, gobiernos, empresas, inversores, ONGs, académicos y ciudadanos intensificar nuestra respuesta global al cambio climático.

Fuente: ONU/CMNUCC/AAPN

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Cumbre amazónica defiende el bosque, pero deja intacto al petróleo

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Inter Press Service – La cumbre de los ocho países de la Amazonia, realizada este viernes 22, adoptó una declaración en favor del bosque, del clima y de los pueblos indígenas, pero sin plantear el abandono de la explotación petrolera como pidieron organizaciones ambientalistas y de los pueblos originarios.

La Declaración de Bogotá anunció el compromiso de los Estados amazónicos de “avanzar hacia una transición energética justa, ordenada y equitativa”, pero “teniendo en cuenta las circunstancias y capacidades nacionales” y sin mencionar metas, plazos o mecanismos para su instrumentación.

A esta quinta cumbre de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (Otca), establecido hace 45 años, acudieron los presidentes de Bolivia, Luis Arce; de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el anfitrión Gustavo Petro, y la vicepresidenta de Ecuador, María José Pinto.

Cancilleres y otros ministros acudieron en representación de los restantes miembros, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela.

La declaración apuntó hacia la 30 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), el próximo noviembre con Lula como anfitrión, pues se realizará en Belém, junto a la desembocadura del Amazonas y en un área de prospección petrolera.

La cumbre acordó reforzar con urgencia las acciones que vienen realizando los países amazónicos frente a la crisis climática, y articular sus acciones nacionales para proteger la Amazonia, con base en el conocimiento científico pero integrado con los saberes ancestrales de los pueblos indígenas y comunidades tradicionales.

Lula dijo que “necesitamos calibrar qué queremos de la COP30. Por un lado, tenemos a quienes quieren actuar, pero no tienen recursos; por otro, quienes tienen recursos, pero no quieren actuar. Es importante que esta COP sea la más seria de todas y que sea considerada la COP de la verdad”.

En un mensaje a las naciones del Norte industrializado, agregó que “quienes quieren mantener el bosque en pie tienen que ayudarnos a pagar para mantenerlo”.

Los pueblos originarios de la región lograron en la cumbre la adopción del Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas (Mapi), para consulta permanente y además para que en las reuniones de la Otca no participen solo representantes gubernamentales sino también una representación de los indígenas.

Sin embargo, no prosperó el pedido de medio centenar de organizaciones ambientalistas, indígenas y de derechos humanos, que se reunieron en los días previos en Bogotá, para que los gobiernos de la Otca adoptasen un cese programado de la producción de hidrocarburos en la Amazonia.

Colombia habría propuesto incluir la renuncia a la producción de combustibles fósiles como un objetivo de la Amazonia, pero se opusieron Brasil, Ecuador y Perú, que actualmente extraen o proyectan extraer más crudo en esa cuenca, amén de que el resto de socios también son productores de hidrocarburos.

Alex Rafalowicz, director ejecutivo de la campaña “Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles”, opinó que “los presidentes amazónicos desaprovecharon la oportunidad de reconocer que la extracción de petróleo y gas es una de las mayores amenazas para la Amazonia”.

Diana Chávez, dirigente de la Nacionalidad kichwa de Pastaza , en Ecuador, también observó que “más de 50 organizaciones exigimos en Bogotá declarar la Amazonia libre de combustibles fósiles, pero la declaración final ignora este reclamo y omite al petróleo y al gas, principales amenazas para la selva y nuestros derechos”.

Los presidentes apoyaron el surgimiento del Fondo Bosques Tropicales para Siempre, la promoción de “una economía orientada al desarrollo sostenible” en la Amazonia, y expresaron preocupación por el auge de los delitos ambientales, en particular el tráfico de fauna y flora silvestres, y la minería ilegal.

Petro expuso que “ayer tuvimos un día difícil en Colombia, derivado de la acción armada del narcotráfico”, en alusión a atentados contra las fuerzas del orden que dejaron al menos 18 muertos- y aseguró que “después del cambio climático, el segundo enemigo que hay en Colombia se llama narcotráfico”.

Propuso por ello que se considere la “defensa con armas” de la Amazonia, contra los grupos que ejecuten acciones ilegales en la cuenca, y que se establezca en la subregión un tribunal ambiental.

Arce habló de fortalecer la acción colectiva y dijo que “debemos dejar atrás la diplomacia burocrática y procedimental que nos bloquea e inmoviliza. Es hora de proyectar a la Otca como el instrumento más poderoso que tenemos para enfrentar los retos estratégicos de la región. Para ello se requiere el coraje y la valentía”.

La próxima cumbre de la Otca se realizará el año 2027 en Ecuador.

 

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