Selva Viva

Nacieron dos pecarí de collar en el refugio El Puma

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La comunidad del refugio El Puma de Candelaria está de festejos porque el viernes pasado nacieron dos pecaries de collar.

El pecarí de collar o morito (Pecari tajacu) es un tayassuido (la familia a la que pertenecen los cerdos silvestres o “jabalíes” de América) de amplia distribución que se encuentra desde el sur de Estados Unidos hasta el centro de Argentina. Se trata de un mamífero ampliamente adaptable que habita desiertos, bosques secos y selvas húmedas desde el nivel del mar hasta los 2.400 m. Aunque también habita pastizales abiertos, parece necesitar una cierta cobertura arbórea o arbustiva que le sirva de refugio y de fuente de alimento. Su dieta es bastante amplia y está compuesta por frutos, hojas, tubérculos y, en menor medida, de otros animales.

El pecarí de collar ha mostrado una importante capacidad de adaptación a la presencia de humanos y a la transformación moderada de sus ecosistemas naturales. Por ejemplo, en Estados Unidos no resulta raro verlos en el interior de las ciudades y áreas periurbanas. Como los otros pecaríes, el de collar es un animal sociable que vive en grupos cuyo tamaño varía desde los 2 a los 30 ejemplares. Sus áreas de campeo varían entre 24 y 800 hectáreas.

El pecarí de collar está catalogado en la lista roja de UICN como una especie de “preocupación menor”, mientras que en la Argentina se considera como una especie de riesgo bajo o “potencialmente vulnerable”. La especie se considera como extinta en Corrientes, Entre Ríos, buena parte de Santa Fe, sur de Córdoba y el SE de Santiago del Estero, mientras que todavía es relativamente abundante en algunos sectores de Santa Fe, el centro norte de Misiones, Chaco, Formosa, Tucumán, norte de Santiago del Estero, este de Jujuy, Salta, SE de Catamarca, sur de La Rioja, este de San Juan, oeste y norte de Córdoba, San Luis y NE de Mendoza.

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Por primera vez, prueban la relación entre la nutrición y las infecciones parasitarias en primates

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Investigadores del CONICET analizaron cambios en el estado de la salud en respuesta a la alimentación de monos caí del Parque Nacional Iguazú. Señalan que el estudio de esta interacción es crucial para comprender las enfermedades y su frecuencia en humanos y animales.

Un nuevo estudio de investigadores del CONICET comprobó que el estado nutricional afecta las dinámicas de los parásitos en los monos caí (Sapajus nigritus). Los resultados del trabajo, que fue publicado en la revista Scientific Reports, constituyen la primera demostración experimental de la relación causa-efecto entre estos factores en un primate.

Si bien existen antecedentes de estudios epidemiológicos que muestran que personas mal alimentadas son más propensas a padecer enfermedades parasitarias, no había evidencia que demuestre que la nutrición pobre aumenta el riesgo de infección, ya sea en humanos o en cualquier otro primate. La investigación fue desarrollada por un grupo interdisciplinario de biólogos y veterinarios de las provincias de Misiones y Santa Fe.

Entender la interacción entre nutrición y parasitismo es de crucial importancia para comprender los fenómenos de salud y enfermedad, como así también para predecir las variaciones en la frecuencia y el impacto en distintos grupos. Este conocimiento, explican los investigadores, es vital para la salud de seres humanos, de animales domésticos y también para la conservación de poblaciones silvestres.

“Este estudio fue el primero en investigar experimentalmente las interacción entre la nutrición y el parasitismo en una especie cercana al hombre” destaca la investigadora asistente del Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UNaM), Ilaria Agostini. Una de las variables que afecta esta relación, explica, es la disponibilidad de alimento ya que, cuando disminuye, los animales podrían tener que enfrentar cambios en sus demandas fisiológicas, que repercuten en sus defensas inmunológicas y en su susceptibilidad hacia las enfermedades.

Por otro lado, los parásitos son otros actores fundamentales en estas dinámicas, pudiendo afectar a la salud de los animales estudiados. Sin embargo, los resultados de este estudio confirmaron que cuando existen buenas condiciones nutricionales, el hospedador puede ser capaz de contrarrestar las infecciones parasitarias, así como también sus daños, como resultado de una robusta defensa inmunológica.

Estos efectos recíprocos entre la condición física de un individuo y el grado de infección parasitaria pueden desatar un “círculo vicioso”, en el que la salud del hospedador se deteriora cada vez más, aumentando las probabilidades de infecciones severas y pudiendo desencadenar en la muerte del individuo. “Nuestros resultados apoyan esta hipótesis, que hasta hoy ha sido escasamente demostrada. Un aumento en la provisión de alimentos contribuyó a disminuir hasta la mitad el riesgo de infección por dos de los parásitos gastrointestinales más comunes en estos monos”, indica Agostini.

Otra parte del estudio pretendió demostrar que los parásitos afectan la condición corporal de los monos. “Aunque el antiparasitario fue eficaz para reducir la cantidad y diversidad de parásitos, no encontramos que esta disminución tenga un efecto en las condiciones físicas de los monos caí en nuestro estudio”, explica otro de los autores del estudio, el investigador principal del CONICET y director del IBS, Mario Di Bitetti.

Dado el estrecho parentesco con los humanos, las poblaciones silvestres de primates no-humanos proporcionan un modelo ideal para entender la interacción entre nutrición y parásitos, permitiendo comprender el impacto que tienen los patógenos sobre las poblaciones humanas. “Este tipo de dinámica podría tener efectos catastróficos en una población, por lo cual es tan importante entender estos mecanismos a los fines de conservar especies amenazadas”, agrega Agostini.

“En el futuro, debería haber mayores esfuerzos para evaluar estas relaciones bajo condiciones naturales de limitación de alimento o infección parasitaria más severas para poder obtener evidencias completas de los efectos sinérgicos de la disponibilidad de alimento y el parasitismo en los primates no-humanos”, finaliza el investigador independiente del CONICET en el Instituto de Ciencias Veterinarias del Litoral (ICIVET, CONICET – UNL), Pablo Beldomenico.

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Monos en riesgo: tienen menos diversidad y podrían ser más vulnerables a la fiebre amarilla

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Un estudio de investigadores del IBS detectó que las poblaciones de carayá –la especie más común de Argentina- están reducidas y empobrecidas genéticamente. Recomiendan aumentar su grado de alerta y adoptar medidas de conservación.

Las poblaciones de monos carayá –la especie más extendida en Argentina- están reducidas y tienen poca variabilidad genética, según determinó un nuevo estudio de investigadores del CONICET. Esta situación podría ser la causa de que presenten una mayor susceptibilidad a la fiebre amarilla, una enfermedad selvática que se registra de manera recurrente en Sudamérica y que también afecta a humanos.

La investigación, que fue publicada hoy en la revista PLOS One, se centró en animales de la región noreste de Argentina y del sur de Paraguay. Los autores del trabajo destacan la necesidad de declarar a la especie Alouatta caraya como “Vulnerable” y proponen estrategias de manejo y conservación.

La subsistencia de éstos y otros monos que habitan en la región se ve dificultada por las mismas causas que afectan a distintos mamíferos, como el yaguareté. “La deforestación resultante de la agricultura y ganadería a gran escala y las inundaciones de bosques ribereños para la construcción de represas, son algunos de los factores que causaron el deterioro del hábitat de la especie. A eso también se suma tráfico de fauna para comercio de mascotas y la cacería”, señala la investigadora adjunta del Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UNAM), Luciana Oklander, primera autora del estudio, del que también participaron grupos del Centro de Bioinvestigaciones (CEBIO, UNNOBA – CONICET) y del Servicio de Huellas Digitales Genéticas, Facultad de Farmacia y Bioquímica, Universidad de Buenos Aires (UBA).

Además de la importante función que cumplen de cada uno de los animales que componen el ecosistema selvático, los monos desempeñan un rol epidemiológico clave para el abordaje de la fiebre amarilla. Son considerados “centinelas”, que alertan sobre los brotes que ocurren en la selva y que pueden llegar a zonas urbanas a través de picaduras de mosquitos. La aparición de animales muertos es la primera señal de que el virus que causa la enfermedad está circulando y que es necesario extremar las medidas de prevención, como la vacunación.

En uno de los grupos analizados por los investigadores se detectó un alto índice de endogamia, es decir, de parentesco entre los individuos que se reproducen. Esta población fue posteriormente diezmada por un brote de fiebre amarilla, lo que podría establecer una relación causal entre la escasa variabilidad genética y la susceptibilidad a la enfermedad.

“Las poblaciones estudiadas tienen un tamaño efectivo reducido y pueden estar empobrecidas genéticamente para hacer frente a eventos como futuros brotes de fiebre amarilla, que podrían afectar rápidamente a todos los individuos. Más allá del riesgo ecológico que implica perder a estos monos, también se generaría una situación de riesgo para la salud humana”, advierte Oklander.

Para analizar la estructura genética de los carayás – que son monos aulladores que presentan pelaje negro en los machos y dorado en las hembras-, los investigadores recolectaron muestras en las distintas poblaciones. “Trabajamos mayormente con muestras de materia fecal, que son no invasivas y nos permiten estudiar a los animales sin capturarlos ni dañarlos. Las procesamos en laboratorios de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y extrajimos el ADN para dos tipos de amplificaciones. Por una parte, el ADN mitocondrial nos permitió determinar el linaje materno y la estructura genética en tiempos más lejanos. Por otro lado, analizamos el ADN nuclear mediante el estudio de microsatélites, que nos permitió estudiar el parentesco entre los individuos y detectar endogamia”, detalla Oklander.

Más protección

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es la institución más importante para determinar el grado de amenaza de una especie y considera que los monos carayá están en un nivel de “menor preocupación” a escala mundial. “De acuerdo a los resultados de nuestra investigación, consideramos que esa clasificación subestima el estado en el que se encuentran las poblaciones remanentes, por lo que proponemos una reclasificación del estatus global de la especie a “vulnerable””, señala Carolina Miño, investigadora asistente del CONICET en el IBS y otra de las autoras del artículo.

“Confiamos en que este estudio será una herramienta importante para que proteja a la especie. Esto va a permitir que se pueda trabajar con distintos organismos del estado y otras asociaciones para establecer políticas de manejo de las poblaciones y acciones para mejorar el hábitat deteriorado”, finaliza.

Foto portada gentileza Luciana Oklander

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La experiencia de la selva misionera en la Reserva Natural Yacutinga

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Las flotadas en kayak por arroyos encerrados por la jungla, que se prolongan al Iguazú abierto, y el senderismo por varios circuitos de la selva paranaense, con observación e identificación de flora y fauna, son las actividades centrales para el turismo en la Reserva Natural Yacutinga, en el extremo noreste de Misiones y del país.

La selva subtropical es conservada en una alta expresión de pureza en ese espacio ubicado entre Comandante Andresito y el río Iguazú, vecina a dos comunidades guaraníes y que junto a parques nacionales de Argentina, Brasil y Paraguay conforma el Corredor Verde de la Selva Paranaense.

Este espacio establecido como reserva natural por iniciativa privada a fines de los 90 acomoda sus 560 hectáreas entre las 60 mil del Parque Nacional Iguazú brasileño -río por medio- y las 18.000 del argentino, al oeste, hasta otras extensas superficies protegidas allende la frontera en Paraguay.

Pese a su modesta superficie en comparación con las áreas fiscales mencionadas, Yacutinga cumple la función ambiental de no dejar brechas sin protección entre esas reservas, lo que garantiza la continuidad en el espacio de la vida natural.

Los servicios turísticos que ofrece son aún más sustentables que los de las áreas de visita de los grandes parques Iguazú brasileño y argentino, debido en gran medida a que su limitada capacidad no permite actividades masivas que puedan alterar el ambiente.

A diferencia de esos importantes centros del turismo, en Yacutinga el ambiente llama a la calma en cualquiera de las actividades, ya sea canotaje, trekking, identificación de insectos nocturna o, más aún, las sesiones de yoga que se ofrecen a los huéspedes que alberga en sus 16 cabañas.

De los trekkings en que participó Télam, el primero no fue de los más silenciosos, por lo que la observación se ajustó sólo a la particular flora del lugar, ya que los animales escapaban antes de llegar a ellos, al oir al vociferante grupo que se acercaba.

Tras una tormenta nocturna, el sendero de tierra colorada estaba cubierto por más hojas de lo habitual y se podía hablar de un trekking literalmente “blando”, sobre un colchón natural en medio de la jungla cerrada.

La altísima humedad resultaba sofocante cuando comenzó a subir la temperatura pese a que el fuerte sol difícilmente tocaba el suelo bajo el techo que conforman los “emergentes”, árboles de más de 30 metros de altura, como el guatambú, el incienso, el pindó y el emblemático palo rosa, entre otros.

Más abajo, al alcance de la mano, el guía Saúl Antúnez Almeida, baqueano de la selva, mostraba algunas curiosidades, como una liana que en realidad es raíz de filodendro, que los guaraníes llama “weimbé” y utilizan para hacer canastos y otras artesanías.

Lo que parecía una rama delgada en la maraña del sotobosque, era un caña que llaman “pitinga”, fina como un sorbete y que se la usa como tal para beber agua potable tras hacer un corte en el tronco de una “ortiga grande”.

Otra liana que colgaba retorcida entre las ramas, también brindaba agua potable, pero que caía de a gotas luego que Antúnez la cortara de un golpe con el machete que siempre lleva colgado de su cintura, para dejarla a la altura de la boca.

Luego mostró el “árbol extrangulador” o “matapalo”, que envuelve los troncos de otras especies y las va consumiendo en un largo proceso, y como ejemplo señaló un incienso de unos 35 metros de altura víctima de este parásito gigante, que supone llevó unos 150 años en cubrirlo y consumir su energía.

Del mismo árbol virtualmente muerto colgaban numerosas lianas más finas que las anteriore, pero suficientemente resistentes para soportar el peso de un adulto, y Funes invitó a los visitantes a hacer la “experiencia Tarzán”, aunque sin trasladarse de un árbol a otro.

Más tarde, otro paseo por un sendero similar, aunque más silencioso, fue ideal para observar la fauna y ver grupos de monos carayá o aulladores y también los caí, algo más pequeños, que pasaban entre las copas y observaban desde lo alto a los humanos mientras comían frutos y se comunicaban a los gritos.

También se podía oír el gran concierto de cientos de aves autóctonas y observar algunas de las más coloridas y comunes en la zona, como tucanes, urracas, boyeros y colibríes, pero también otras de difícil avistaje.

 

Entre éstas, un arapazú, que anda siempre detrás de los monos y al que Antúnez atrajo al imitar su silbido, pero el pájaro cuya presencia inusual sorprendió hasta al guía fue un carpintero de cabeza amarilla, al que se pudo ubicar por su martilleo en un tronco, gracias al silencio del grupo.

Este carpintero es tan difícil de avistar como la yacutinga, una pava de monte en riesgo de extinción, de la cual tomó el nombre esta reserva creada para la preservación de la selva subtropical misionera.

Luego de conocer varios tipos de hojas de efectos curativos, para dolores musculares, heridas, picaduras, mal de garganta, problemas digestivos y otros problemas de salud, enseñó algunos hongos comestibles y venenosos y bajó un fruto de mamón, con el que luego harían dulce en la cocina.

También identificó algunas de los 86 tipos de orquídeas del lugar -varias terrestres y la mayoría epífitas- varios tipos de insectos, como orugas, hormigas, arañas, infinidad de mariposa y otros que descubría bajo troncos caídos y ramas que movía con su machete.

El viaje concluyó con una remada en kayaks dobles por el arroyo San Francisco, dentro de la Reserva, para salir luego al sol y al río abierto Iguazú y bordear su costa hasta llegar a un embarcadero donde finalizó el paseo.

 
 
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Brasil: Las privatizaciones tienen en la mira los tesoros naturales

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El gobierno quiere acelerar el desembarco de inversiones y sumar aerolíneas y cadenas de hoteles. Las cataratas del Iguazú, en la agenda.

La ola privatizadora de Brasil se encamina a toda velocidad hacia el inmenso relicario de bellezas naturales en manos del Estado, una veta inexplorada de cientos de islas, riberas marinas y parques naturales vírgenes para el turismo.

El ambicioso plan corre por cuenta del ministro de Turismo, Marx Beltrãao, que se mostró convencido de que Brasil debe reducir la presencia estatal en la economía y acelerar las negociaciones para el desembarco de grandes aerolíneas y cadenas hoteleras.

“Brasil tiene centenares de áreas que son patrimonio del Estado, que no tienen nada instalado y con un gran potencial turístico”, dijo Beltrãao.

“Nuestro objetivo es identificarlas y transformarlas en áreas de interés turístico y darlas en concesión: planificar dónde estarán los bares, los restaurantes, los shoppings, hoteles, resorts, todo lo que se pueda construir allí, y el gobierno va a poder recaudar en lugares que prácticamente eran sólo paisaje”, añadió.

Beltrãao pretende avanzar rápido, pero sin “locura”, dijo. Aún resuenan en el gobierno las feroces críticas contra un intento reciente de por abrir una reserva amazónica a la explotación minera, que debió ser archivado bajo un la presión de ambientalistas y celebridades. El plan de concesiones comenzará en la zona de la triple frontera que forman la Argentina, Brasil y Paraguay, lindera con las Cataratas del Iguazú, uno de los destinos más visitados del país.

La agenda incluye, en un camino que luce largo y muy competitivo, desarrollar el mercado de transatlánticos, regular los vuelos cháarter, conceder más aeropuertos a privados y abrir el mercado aéreo a empresas que tengan 100% de su capital en manos extranjeras.

El Foro Económico Mundial ubica a Brasil como el segundo destino entre los más competitivos de América latina, detrás de México, y en el puesto 27 a nivel mundial, cinco lugares por detrás de ese “rival” en un negocio que aporta el 10% del PBI global.

En 2016, Brasil se anotó un modesto récord de 6,8 millones de visitantes extranjeros, impulsado por los Juegos Olímpicos de Río. Ese mismo año, México tuvo 35 millones, según datos de su Secretaría de Turismo. “Es muy poco”, se lamentó Beltrãao, que viajará a París al foro de tTurismo de la OCDE el 2 y 3 de octubre “para aprender” y para “sentarse con los mexicanos”.

“Queremos traer uno de los programas que hizo México [N.deR.: el que desarrolló la región del balneario Cancún] y transformar áreas para atraer el turismo y la inversión.”

Mientras el país aspira a potenciar el turismo, Río de Janeiro se hunde cada día en una saga de violencia narco que obligó a convocar al ejército. “Río está pasando por la peor crisis económica, política y de seguridad. Un año atrás estaba en su cenit, con el turismo floreciendo, miles de empleos, todos felices. Río es la postal de Brasil, la puerta de entrada, y cuando se habla de Río repercute en el mundo. El objetivo es recuperarlo con turismo”, afirmó.

El ministro proyecta pasar en el próximo lustro de los actuales 60 millones de turistas domésticos por año a 100 millones, duplicar las visitas de extranjeros y crear cuatro millones de empleos.

Sus planes están en sintonía con los del presidente Michel Temer, que abrió a los privados actividades como la explotación petrolera yo el sector eléctrico. Pero su agenda reformista quedó empantanada luego de que la Fiscalía General lo denunció por supuestamente integrar una organización delictiva para desviar fondos públicos, la última bomba de una crisis política que ya lleva tres años alimentada por investigaciones sin precedentes sobre la corrupción en el Estado.

Los planes de Beltrãao deberán esperar, al menos, a que la Cámara de Diputados termine de procesar esa denuncia, la segunda que recibe Temer en apenas dos meses.

Fuente NotiFe

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