Selva Viva

Sudamérica: una región plantadora de árboles, pero solo de dos especies

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Escribe Matias Avramow en Dialogo Chino – Los cultivos de pino y eucalipto proliferan en Brasil, Chile, Argentina y Uruguay, lo que ha llevado a los expertos a pedir cambios para reducir las amenazas a la biodiversidad, los suelos y el agua.

En el mundo es cada vez más frecuente escuchar un principio simple para actuar contra la crisis climática: plantar árboles. Los bosques son los mayores sumideros de dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero que principalmente impulsa el calentamiento global. En 2018, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas afirmó que una forestación significativa puede contribuir a los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura media mundial a 1,5C. Para ello se necesitarían cientos de millones de hectáreas de nuevos árboles.

Sudamérica es una de las principales regiones de plantación de árboles a nivel global, con la segunda mayor superficie del mundo después de Asia concentrada en Brasil, Argentina, Chile y Uruguay. Sin embargo, aunque el 15% de los aproximadamente 131 millones de hectáreas de plantaciones de árboles del mundo se encuentran en Sudamérica, no han ayudado a resolver los problemas de deforestación de la región ni han demostrado ser muy eficaces para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Esto se da porque la mayoría de las plantaciones en Sudamérica son exclusivamente productivas y, en la mayoría de los casos, monocultivos industriales de pinos y eucaliptos. En otras palabras, se produce una única especie en áreas gigantes, con técnicas que aceleran el crecimiento como el uso de fertilizantes y pesticidas. Estas prácticas favorecen la degradación del suelo y la destrucción de la vegetación autóctona natural.

“Estos monocultivos no recuperan el carbono de la misma manera que los bosques naturales secundarios. Se puede eliminar un poco [de carbono], pero no fomentan la biodiversidad porque son especies exóticas”, explica a Diálogo Chino Carlos Nobre, científico del sistema terrestre en el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Sao Paulo y destacado investigador en temas forestales en Brasil.

Millones de hectáreas de especies exóticas

En América del Sur, el 97% de las plantaciones son de especies exóticas, principalmente pino y eucalipto, que se utilizan sobre todo para obtener madera y pasta de papel, respectivamente. Brasil, Argentina, Uruguay y Chile albergan algunas de las mayores superficies plantadas de la región: durante el siglo pasado los cuatro países introdujeron estas especies para desarrollar sus industrias papelera y maderera, con la ayuda de subvenciones e iniciativas gubernamentales para promover su uso.

Mauricio Aguilera, ingeniero forestal de Chile, señala que las plantaciones en su país surgieron para combatir la erosión causada por la agricultura y quema de vegetación nativa antes de 1950. Después de este proceso se comenzó a plantar especialmente pino y eucalipto y se industrializó su producción. Esto ocurrió también en otros países, donde se plantaron árboles en tierras degradadas, dando lugar a un rápido crecimiento de los campos forestales.

Hoy en día, entre los cuatro países suman alrededor de 16,8 millones de hectáreas de plantaciones forestales totales. La mayoría se concentra en Brasil (67%), luego en Chile (19%), Argentina (7,1%) y Uruguay (7,1%). El Eucalyptus globulus, de rápido crecimiento, ha proliferado en la región y en sus sectores forestales: las plantaciones de eucalipto para la producción de pasta de papel predominan en todos estos países excepto en Chile, donde predomina el pino.

Según Hivy Ortiz, que desarrolla iniciativas regionales de agricultura sostenible y resiliente en América Latina y el Caribe para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el panorama de la industria forestal de la región ha cambiado a lo largo de los años. “Los programas de plantaciones originalmente estaban asociados a incentivos forestales. Ahora son, en su mayoría, inversiones privadas”, explica a Diálogo Chino.

Según un reporte del Banco Mundial, en 2021 la mitad de las exportaciones forestales se enviaron a Estados Unidos (28.6%) y China (23.2%). La otra mitad se distribuyó entre 204 países. La mayor parte de esta industria forestal se compone de una combinación de capitales nacionales e internacionales.

“El pino y el eucalipto, en sus lugares de origen, pueden tardar en crecer hasta 28 años porque son sitios más áridos o de latitudes más cercanas a los polos, pero en la mayor parte de Sudamérica se demora cuatro veces menos y por eso también plantar aquí se vuelve tan atractivo”, asegura Mónica Bedoya, administradora ambiental en la Universidad de Tecnológica de Pereira, en Colombia.

¿Qué impactos generan las plantaciones?

En la última década, científicos y organizaciones han advertido sobre los problemas relacionados con las plantaciones de pinos y eucaliptos que desplazan a los bosques nativos. Las consecuencias incluyen la facilitación de la propagación de enfermedades e incendios, al mismo tiempo que consumen grandes cantidades de agua y perjudican los niveles de biodiversidad. “En estos terrenos solo crece eso. Tú estás debajo y no crece nada más”, asegura Bedoya.

Cuatro personas de pie en una plantación de pinos verdes pequeños

Personas trabajando en un vivero de pinos en Los Ángeles, en el centro-sur de la región chilena del Biobío. El pino es la especie más plantada en el país (Imagen: Jean-Pierre Degas / Alamy)

La Universidad Politécnica Salesiana de Ecuador informa que la invasión de plantaciones de pinos y eucaliptos puede poner en peligro zonas de gran biodiversidad. Esto se debe a que aceleran el estrés hídrico local y modifican los suelos mediante, por ejemplo, la salinización y la acidificación.

En Brasil, las plantaciones de eucalipto están muy asociadas a la degradación del suelo en los bosques de la zona de la Mata Atlántica. Paulo Amaral, ingeniero forestal de Imazon, asegura que en esa región queda alrededor de un 6% de bosque nativo.

Según Aguilera, la industria se centra en la eficiencia: reforestar la misma tierra, plantando más árboles, a un ritmo más rápido y en espacios más reducidos.

Aguilera explica que esta eficiencia ha permitido reducir ciertos impactos, pero en el agua y en el suelo confiesa que aún persisten daños. “Efectivamente puede que hayan secado quebradas y aguas de consumo humano de algunas personas que viven en el campo. Posiblemente, porque se plantaron a una densidad muy alta, porque se ubican cerca de las fuentes de agua”, reconoce.

La alta densidad de plantaciones, añade Aguilera, también puede promover incendios forestales, que en el caso de los pinos es un proceso natural, pero que al haber tantos árboles juntos, puede generar estragos como los incendios de 2017 y 2023 en Chile.

¿Pueden existir beneficios ambientales?

En Chile, algunos expertos forestales destacan como un gran beneficio la capacidad de reducir la presión de deforestación al bosque nativo. “Si no fuera por estas plantaciones con especies exóticas, nosotros tendríamos muchos menos bosques originales”, asegura el ingeniero forestal chileno Edison Garcia Rivas.

Chile, a diferencia de Brasil, tiene un territorio más limitado. Por ello, las plantaciones se sitúan entre cordilleras, constituyendo una quinta parte de la cubierta forestal chilena. Desde que se eliminaron los subsidios a la industria en 2012, la expansión de las plantaciones en los bosques nativos ha disminuido sustancialmente.

Esto mismo sucede en el caso de Uruguay. Según asegura a Diálogo Chino el director nacional forestal de Uruguay, Carlos Faroppa, “desde hace años, nuestro país tiene deforestación cero”. Esto, explica, se debe a que la vegetación original del país nunca tuvo mucha cobertura boscosa, predominando varios tipos de pastizales, y también a “la serie de regulaciones que el gobierno viene implementando desde hace años”. Faroppa se refiere a las medidas y certificaciones de exportación que apoyan la gestión sostenible de la producción.

En el caso de Brasil y Argentina, las plantaciones aún no juegan un rol benéfico para la protección de los bosques, aunque no se descarta la posibilidad. Amaral asegura que las plantaciones en la Amazonía pueden “ser una forma de proteger los suelos en etapas iniciales, aunque nunca a largo plazo”.

Ana Di Pangracio, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) en Argentina, considera que las actividades forestales deben estar mejor reguladas y se debe incentivar la siembra de árboles nativos. “En Argentina, y estoy segura que en el resto de la región, algo que se debe a nivel de gestión es el ordenamiento del territorio”, añade.

Ortiz no ve a las plantaciones forestales como una actividad altamente degradante, pero advierte: “tienen la función principal de reducir la amenaza al bosque nativo, siempre que se produzca de forma controlada y manejada, sin talar bosque nativo para poner plantaciones”, explica.

Planes de restauración

Existen proyectos incipientes destinados a la restauración de los bosques nativos en Sudamérica desde hace más de una década. La mayoría consisten en remover los incentivos a industrias como la forestal y plantear nuevos marcos normativos que busquen la restauración a través de prácticas productivas mixtas, protección de zonas específicas de bosques y, en casos de zonas muy perturbadas, la plantación de bosques nativos.

Brasil, Chile y Uruguay ya no subsidian la industria forestal y algunos, como Chile, apuntan hacia una producción mixta tanto agropecuaria como silvícola. Daniela Manuschevic, jefa de la división de especies y biodiversidad del Ministerio de Ambiente de Chile, explica: “Las plantaciones multifuncionales buscan conservar y producir tanto productos forestales no madereros como hongos y berries”. Esta sustitución de los monocultivos ayuda a la restauración del suelo, lo que aumenta las tasas naturales de captura de carbono.

En cuanto a las iniciativas de reforestación, uno de los ejemplos más emblemáticos es el de Re.green, en Brasil, que busca plantar un millón de hectáreas en la Amazonía y los bosques del Atlántico. Según Rodrigo Rodrigues, investigador de la Universidad de Sao Paulo, este es uno de los más grandes proyectos y va en consonancia con los objetivos de deforestación cero en Brasil.

Algunos de los esfuerzos de reforestación de América Latina son grandes iniciativas estatales, financiadas por el Estado o por fondos medioambientales como el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Fondo Verde para el Clima. En Brasil, Chile, Uruguay y Argentina existen proyectos más pequeños y principalmente financiados por empresas privadas. Carlos Nobre destaca el caso de Vale, una empresa minera de hierro que se comprometió a plantar 500.000 hectáreas de bosques nativos.

Cuando la deforestación continúa y los suelos degradados se vuelven cada vez más impermeables, Manuschevich afirma que las consecuencias para las ciudades o pueblos pueden ser “catastróficas”. Y concluye con una sencilla declaración de intenciones: “En el contexto del cambio climático, ya sean precipitaciones o sequías extremas, los bosques multifuncionales y diversos nos proveen un seguro, una posibilidad de que los impactos no sean tan severos”.

Matias Avramow periodista ambiental mexicano.

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El rewilding en San Sebastián de la Selva: “Un sueño hecho realidad”

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La selva Misionera es el punto de seducción imprescindible para quienes visitan sus senderos, caminando sobre la tierra colorada, entre las huellas de un yaguareté, y escuchando los cantos místicos de las diferentes especies de aves bajo la sombra del monte verde.

En Misiones se encuentra el 52% de la biodiversidad del país, declarada la capital de la biodiversidad a nivel nacional. Lamentablemente se encuentra en constante amenaza por la pérdida, alteración y degradación, en los últimos 37 años ha perdido casi el 17% de los bosques nativos.

Frente a esta problemática cada vez existen más entidades y personas comprometidas en reparar el daño causado por el hombre al medio ambiente. Matías Romano es un fotógrafo de naturaleza, conservacionista y apasionado por hacer las cosas necesarias para un futuro mejor. “El hacer tiene un impacto muy positivo para las personas y también para el ambiente, es como realmente creo que todos como sociedad estamos aprendiendo a cuidar la selva”, planteo en una entrevista con Economis.

Relacionado con la naturaleza desde los 9 años, a través de la observación de aves y la fotografía de lo natural. Su sueño era tener una reserva natural, a diferencia de los niños de su edad que se pasaban pensando en videojuegos o algún deporte, a él le llamaba la atención la naturaleza, los animales e insectos de todo tipo.

Gracias al entendimiento y el apoyo incondicional de su mamá, que lo incentivo a seguir sus sueños, empezó desde muy joven a adentrarse en el mundo de las expediciones, las fotografías, y el cuidado de cada especie.

A sus 30 años conoció Misiones, provincia que lo enamoró a primera vista, y vio en ella la posibilidad de realizar su sueño. “Misiones es el ecosistema más biodiverso de la Argentina y es un lugar de la selva súper atrapante y al mismo tiempo el bosque atlántico, particularmente tiene una problemática de conservación linda para trabajar y es un ambiente que responde bien a la restauración”.

La selva misionera le pareció el lugar ideal para crear una reserva, esto se convirtió en un proyecto familiar y surgió Bayka una reserva que restaura uno de los lugares de mayor biodiversidad del mundo y abre sus puertas para que los visitantes puedan conectar con la naturaleza. Bayka representa más que solo la restauración del bosque, es el hacer de Matías para ser parte del cambio y darle a sus hijas un enseñanza de cuidado y respeto por la naturaleza, como así también un mundo más amigable con el medio ambiente, es por eso que el nombre de la reserva lleva las iniciales de sus dos hijas.

“Una reserva en la selva misionera con toda su biodiversidad era una expresión máxima de ese amor por la naturaleza, la provincia es maravillosa, ese fue un poco el disparador, toda la vida estuve relacionado con ese mundo, y una reserva o trabajar en la conservación o la restauración de un área era algo que me interesó siempre, necesitaba poder llevarlo a la práctica de alguna forma y decidir materializar mi visión del futuro que quiero tener en el planeta en un sitio. Y las hijas de uno representan ese futuro en el trabajo de conservación o restauración ecológica tiene que ver con apuntar a hacia trabajar por un mundo mejor aunque sea en un sitio”, expresó Matías.

Bayka Argentina es una empresa ambiental que busca ser parte de la solución, construyendo realidad a través de acciones concretas, mediante la ejecución de proyectos y planes de responsabilidad socio ambiental, y empresaria. Convencidos de que el hacer es el camino que conduce a los cambios y a la construcción de una cultura respetuosa y sostenible.

Este es un proyecto que busca vincular empresa y personas con la conservación y regeneración de los ambientes a través de programas de responsabilidad ambiental y carbono neutralidad, es el resultado de muchos que creen que es posible generar cambios hacia una nueva economía basada en prácticas sustentables que promuevan la protección de los ecosistemas, la biodiversidad, y el cuidado de los recursos naturales.

Teniendo la misión de sumar nuevos actores a la protección de los bosques nativos, con el compromiso de compensar sus emisiones mientras contribuyen a la regeneración de ecosistemas naturales y la conservación de la biodiversidad. Proyectando convertirse en referentes del cambio, liderando la creación y la ejecución de proyectos de compensación, regeneración y conservación de los ambientes nativos.

San Sebastián de la Selva, fue el lugar donde Matias pudo plasmar el proyecto Bayka, la reserva está ubicado en Andresito, pleno corazón de la selva misionera, este lugar era una chacra mas del monton de Misiones, fue en sus inicios dedicada a la explotación forestal y la actividad ganadera, las cuales fueron las causantes de la completa deforestación del 30% de su superficie total, lo que impactó de manera negativa en el normal funcionamiento del ecosistema. “Cuando lo vi, me enamoré y fui comprando 100 hectáreas totales de a poco, con la idea de llevar adelante un proyecto de restauración ambiental para que la selva pudiera cicatrizar”.

“La reserva San Sebastián ya tenía todo una parte deforestada y no por maldad, sino porque en ese momento era la manera que una chacra familiar funcionara teniendo esa parte para tener ganadería y nosotros como la ubicación de la reservas es en el centro del corredor biológico, consideramos que la restauración de la parcela merecía ponerse como prioridad la restauración ecológica y la conservación, entonces empezamos a trabajar en ese punto en los últimos 10 años”, precisó Romano.

Sostuvo que San Sebastián es un lugar conocido, ya que siempre se trabajo con ecoturismo, es un lugar que se puede visitar, para hacer fotografía, conectar con la naturaleza y observar aves, complementando la experiencia con la restauración ecológica como parte del trabajo. “Trabajamos con biólogos para conocer que estamos conservando y en la parte que estaba deforestada nos armamos nuestro propio vivero que viene creciendo año tras año, en los últimos 10 años creció un montón, lo vamos expandiendo y con esa producción de plantas más algunas que compramos a productores de la zona pudimos ir plantando y restaurando toda la selva, el cual es un proceso, pero hemos plantado toda la superficie que nos encontramos al principio deforestada”.

En la reserva vienen trabajando desde el 2013 en la regeneración ambiental mediante plantaciones masivas de especies nativas, obteniendo progresos significativos en el transcurso de los años. Han plantado más de 50.000 árboles nativos junto a ONGs, empresas y personas comprometidas con la conservación de unos de los ambientes más diversos y amenazados de Argentina.

“En el lugar donde antes había ganadería hoy pasa un puma, un pecarí, hoy de a poco las especies nativas van volviendo a medida que se va restaurando, entonces no es que tenemos ya los árboles de 25 metros de alto, pero sí una cobertura vegetal suficiente como para que alguna de esas especies empiecen poco a poco a utilizar el sitio y eso para nosotros es un indicador ambiental de que la restauración está dando sus frutos, tenemos plantado el 100% de la superficie que fue deforestada en su momento”, expresó Matías.

En la reserva plantan árboles nativos y árboles que tienen características puntuales para que su crecimiento sea rápido y que funcionen bien en un lugar que tiene mucho más sol que el normal de la selva y menos retención de humedad, también el problema de competir con el paso. “No podemos plantar cualquier árbol, sino que a lo largo de los años fuimos aprendiendo de algunos que funcionan bien como puede ser el Timbó, el zoita o azota caballo y así fuimos seleccionando árboles que cumplan ese rol de reforestación ambiental”.

En cuanto a los voluntariados, explicó que en realidad tienen que ver, que en la reserva se realizan muchas actividades de vivero, de reforestación, actividades de monitoreo con cámaras trampa y demás que muchas veces hay jóvenes que están estudiando carreras afines, como ser guardaparque o la Licenciatura en Ciencias Ambientales, biólogos y ese es un espacio de poder estar en la reserva y conocer las tareas que se realizan ahí dentro, más con características de escuela, y de poder implementar ya que en muchas carreras de estas características durante el estudio no se tocan ciertos temas. Desde la reserva se da la oportunidad de contacto con el campo.

Recientemente en el mes de septiembre, en la parte de la Plantación Primavera 2023, se realizó la incorporación de 6000 plantines de árboles nativos de distintas especies, gracias a las empresas, proyectos, al equipo bayka y a los voluntarios que ponen el corazón por un mundo mejor.

Matías vive en Buenos Aires y reparte su tiempo en venir a Misiones para estar trabajando en la reserva, estos proyectos representan para él la clave para contribuir con lo mucho o poco a la mejora del ecosistema. Bayka es un proyecto de familia, una que eligió dedicar tiempo, recursos, ideas y sueños a la restauración ambiental.

Informe de Paola Czerevin

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Yacyretá trabaja junto a otros organismos por la calidad del agua

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La Entidad Binacional Yacyretá llevó a cabo la segunda jornada “Ecosistemas Acuáticos” para analizar los avances en el monitoreo de la calidad del agua del río Paraná. Por parte de la EBY estuvieron presentes el Subjefe DOC, Dr. Adrián Bellone, la Jefa del Sector de Medio Ambiente, Ing. Cinthia Bogarín y profesionales de las sedes de Posadas e Ituzaingó.

También participaron miembros de la COMIP, UNNE, APA, COFES, Obras Públicas, CONICET e IUSM-PNA, UNaM, Aguas de Corrientes S.A, SAMSA y Municipalidad de Posadas.

Profesionales de estos organismos e instituciones disertaron sobre diferentes temáticas relacionadas con proyectos ambientales, la importancia del monitoreo de la calidad del agua, el monitoreo y evaluación del fitoplancton en el río Paraná y el análisis del ictioplancton del embalse Yacyretá. Dentro del programa se incluyeron temas relacionados con la evaluación de los recursos pesqueros y los programas de calidad del agua.

Cinthia Bogarín destacó: “Avanzamos con las disertaciones técnicas de distintos referentes científicos y organismos que tienen convenios y trabajos colaborativos con la Entidad Binacional Yacyretá”.

Desde Yacyretá se manifestó la necesidad de llevar a cabo estos encuentros interinstitucionales que permiten intercambiar conocimientos y experiencias, así como reflexionar sobre el cuidado y la preservación del agua y la biodiversidad, además de coordinar gestiones relacionadas con el recurso hídrico.

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“Águilas de Misiones”; un proyecto para conocer y conservar las especies de la selva paranaense

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La provincia de misiones es un área que cautiva a biólogos, naturalistas y científicos debido al buen estado de conservación de la selva paranaense. Esta genera una gran fuente de información científica sobre la misma.

Emmanuel Grassi es oriundo de Buenos Aires, graduado en la licenciatura de biología en la Facultad de Ciencias Exactas Químicas y Naturales de la UBA, posteriormente realizó el Doctorado en ciencias biológicas con biodiversidad de hongos de Misiones y sus aplicaciones biotecnológicas, además es un amante de la fotografía de naturaleza.

El proceso de especialización lo llevó a tener cierto amor por la tierra colorada, y quedarse en ella, conoció el proyecto de ley de biodiversidad, del Instituto Misionero de Biodiversidad, en el cual empezó a trabajar y, posteriormente se quedó con el cargo de director general ejecutivo.

En el año 2017 vino a misiones y un tiempo después se sumó su esposa quien también es bióloga formando parte del instituto. Para Grassi la motivación del proyecto pasa por poder trabajar en el instituto que tiene como objetivo principal la transferencia científica y proyectos que impacten en el territorio que sean de interés para el misionero.

Dentro de esos objetivos está el proyecto de Águilas de Misiones que surgió entendiendo que hay una necesidad de estudiar un grupo de especies en las cuales el común de los investigadores o la mayoría de proyectos vigentes no estaban estudiando, particularmente, al águila harpía.

“Este desafío nace entendiendo que tenemos que poder dar respuesta de cuál es la situación poblacional, si es que existe o está extinta el Águila harpía en la provincia. Empezamos a trabajar y se amplía un poco más a las cinco águilas porque naturalmente como resultado de la búsqueda del Águila Harpía, también vamos a estar monitoreando y trabajando con otras águilas”, argumentó Grassi.

Emanuel precisó que el fin del proyecto es entender sobre la ecología de las especies de las Águilas, cual es la supervivencia actual de las especies en Misiones. “Hay muchas personas que tienen miedo que les roben los animales de corral, gallinas y demás, lo cual puede ser cierto pero hay que trabajar el concepto de que debemos aprender a convivir y mejorar las formas de control, sin necesidad de matar o dañar al animal que puede estar como instinto natural intentando depredar algo que se metió en su territorio”.

Emanuel dijo además que ligado a otros objetivos este proyecto tiene varios ejes de trabajo, como el de monitoreo, generar espacio para la reproducción extinto con el desarrollo de recintos para la cría de Águilas, en especial el águila harpía es el mayor desafío.

Sostuvo que se encuentran en relación con otras instituciones de Brasil, trabajando con Itaipú y la fundación SPVS. También participando en capacitaciones de la USN de la organización internacional para la conservación de la naturaleza, para entender cuales son los mecanismos para una posible reintroducción si fuese necesario porque los resultados del monitoreo dicen que está muy diezmada y que el contexto ecológico aún no es posible.

“Acertados en los contactos con las colaboraciones en las propuestas y el momento justo. Tenemos que darle más relevancia al conocimiento que tiene la sociedad, trabajar con la sociedad que es algo que lo estamos haciendo, cercana a los puntos donde podrían estar, zonas como Pozo Azul, Andresito, El Soberbio, San pedro, cercanías a los parques naturales protegidos, y seguir motivando”, dijo Grassi.

Explicó que este proyecto tuvo una inversión inicial importante que fue aportada por la provincia para comprar algunos equipamientos. Y que el trabajo en el territorio se realiza con el especialista Julián Baigorria, que se hace regularmente con un presupuesto.

“El tiempo va acompañando un poco, los tiempos de otros proyectos y particularmente también se adapta a los tiempos donde estos animales se hacen más visibles como en esta época que empiezan a tener comportamientos reproductivos, entonces se los puede ver más fácil. Después tenemos la época más cercana a los momentos en donde puede haber crías. Por lo tanto es importante la colocación de nidos para asegurar que esas medidas están siendo se están desarrollando positivamente”, planteó el biólogo.

El proyecto que se creó a fines del año 2021, tuvo su mayor desarrollo durante el año 2022 donde pudo generar vínculos, también un trabajo en el territorio, generando manuales y guías que se pueden descargar desde la página web.

“Durante el año pasado con las guías de Águilas compartimos experiencias en Brasil, con capacitaciones de la OSN donde pudimos hacer nexos con Itaipú con las fundaciones que son las dos instituciones que en la Mata Atlántica Brasileña están en proceso de reintroducción, bastante avanzado con ellos, después pudimos compartir una experiencia de trabajo colaborativo acá en Iguazú que fue el taller de Águilas en particular en el taller de Águila Harpía y seguimos trabajando en cualquier acción de restauración o de regeneración necesita de que todos estemos involucrados a identificar cuáles son las problemáticas y ver si están solucionadas”, preciso Emanuel.

Expuso que no tiene mucha lógica insertar un ave que necesita árboles de gran porte si es que no los tiene, ya que en la provincia hay árboles que todavía sustentan nidos como el del águila, que pesa más de doscientos kilos en su mayor tamaño.

“Seguimos trabajando en proyectos que tienen continuidad en el instituto que van a estar para largo plazo siempre porque se tratan del monitoreo y el monitoreo no tiene un fin o una fecha de caducidad, excepto de que la población esté estable y se pueda determinar varios años seguidos, muy posiblemente estos proyectos sigan acompañando al instituto durante mucho tiempo”, explicó el especialista.

El proyecto Águila de Misiones tiene como objetivo concientizar a la población sobre la importancia de estas especies para el medio ambiente y el hombre. A partir de esto se pretende recabar información sobre posibles nidos activos de anguilas en la provincia.

Desde el proyecto se pretende generar información actualizada sobre la situación y distribución de las águilas misioneras, identificando amenazas más importantes para su subsistencia en el largo plazo, diseñando e implementando medidas de protección de los bosques tendientes a minimizar o erradicar estas amenazas.

“Si logramos conservarlas, estaremos conservando la selva y todos los servicios ecosistémicos que nos presta, como aire puro, agua fresca y control de las temperaturas extremas, sequías e inundaciones”, finalizó Emanuel.

Julian Baigorria licenciado en ciencias biológicas, y especialista en Águilas también se encuentra trabajando dentro de este proyecto junto a Emanuel y un gran equipo, explicó que lo último que estan haciendo es genética de los animales que hay, en el caso del Águila en Misiones que está en cautiverio y están haciendo genética del individuo para compararlo con otros que están de cautiverio en Iguazú y eventualmente pensar en un programa de cría en cautiverio.

“Gestionamos fondos para construir dos cámaras de cría, de grandes águilas que se hicieron en Guira Oga en Puerto Iguazú, dónde está preparado para eventualmente recibir ahí las Arpías, trabajando en coordinación con la gente de Itaipú que sostienen el centro de cría de Águila Harpía más grande. Uno de los más grandes y más exitosos del mundo. Lo que se plantea eventualmente, es que nos cedan un par de parejas productivas para empezar un stand de cría de Águila Harpía en Argentina y pensar en liberaciones por si se extingue restaurar la población que había, sería reintroducir el águila de Misiones”, precisó Julian.

Remarcó que hacer un refuerzo poblacional es muy necesario porque en estos dos últimos años la especie de Águila Harpía está muy seriamente amenazada, en cincuenta años de la especie no hay datos desde hace veinte años de nido,al igual que el Águila Morena no hay datos, entonces la situación es complicada. Las otras águilas no tanto pero por lo que ven sólo están donde hay bosques.

“Estamos aprovechando la cámara de cría y pusimos ahí una pareja de águila coronada que estaba en Guira Oga donde no tenían un recinto de cría, a veces tenían aptitud reproductiva pero no tenían la infraestructura para poder reproducirse en cautiverio. Ahora estamos aprovechando hasta que lleguen las otras águilas harpías”,

Además dijo que se encuentran esperando que en el Iberia puedan arrancar una especie de proyecto de consolación de esta águila que también está muy amenazada, el águila coronada es una de las aves más amenazadas del país que llega al sur de la provincia de Misiones. “Nosotros somos los primeros que tenemos una pareja en una cámara de cría para águilas, Entonces de nacer un pichón sería el primer pichón nacido cautiverio de la especie sería un logro enorme para el proyecto y para la provincia de Misiones”.

Con respecto a los logros dijo que vienen teniendo en el proyecto reuniones internacionales sobre reinserción de Águila Harpía, “estas reuniones son talleres o seminarios que se hacen para juntar a los expertos a nivel mundial sobre la especie y mediado por la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza se decide si se puede y como se debería hacer. Nosotros estuvimos invitados porque somos un proyecto hermano del proyecto que están haciendo en el estado de Paraná y probablemente como las especies, probablemente las águilas si se liberan puedan cruzar a Argentina, nosotros somos como parte del proyecto, que cooperaremos con el proyecto brasilero.

Conjuntamente contó que realizaron una primera reunión para la Consolación de las Águilas de Misiones, donde mostraron los adelantos del proyecto. Reunieron a los expertos de Argentina para debatir un poco la problemática de las especies y cuáles serían las estrategias para conservarlas presentando información novedosa.

“Nosotros estamos trabajando con los datos y las campañas a campo, estamos expandiendo un poco la distribución de las águilas conocidas en la provincia de Misiones, empezando qué tipo de ambiente necesitan con conexión, sin conexión, cuanto nivel de forestación toleran, también actualizando un poco la situación poblacional de las especies por eso estamos viendo como que pareciera que hay dos especies que están bastante mal”, manifestó.

Insistió que hay que abordar urgente el tema desde la educación, ser más abarcativa en todas las escuelas e ir pensando en algo más a nivel provincial que llegue a todos para que la gente empiece a conectarse un poco más con el monte y también desde el proyecto hacer más difusión activa y cambiar un poquito esa percepción de los poco que la conocen, al menos la percepción que puede ser negativa porque es un predador, por lo que la gente tiene esa negatividad con los predadores.

“Estamos tratando de cambiar la percepción, y ser los primeros en tratar de reproducir seriamente al águila coronada, haber conseguido los fondos para poder construir estos recintos y a futuro estamos con una segunda reunión ya más seria sobre sobre Águilas de Misiones en particular sobre el águila Harpía que se va a hacer ahora en noviembre, seguimos campañas y gestiones para traer a los individuos, y capacitar a la gente”, comentó Baigorria.

Águilas vistas en la selva;

Las Águilas que habitan en la Selva Paranaense son; El Águila Crestuda Negra (Spizaetus tyrannus), el Águila Cretuda Real (Spizaetus ornatus), el Águila Viuda (Spizaetus melanoleucus), el Aguila Harpia (Harpia harpyja) y el Aguila Monera (Morphnus guianensis) estas son consideradas depredador tope, es decir que están al tope de la cadena alimenticia. Tienen gran efecto en el ecosistema, ya que no solo captura especies que se alimentan de plantas sino también depredadores más pequeños.

Las Águilas también controlan plagas como roedores y palomas, beneficiando a los productores que ven menos afectados sus cultivos. Además se alimentan de pequeños o medianos mamíferos predadores que si no son controlados por predadores tope pueden llegar a números poblacionales extraordinarios afectando negativamente a otras especies beneficiosas para el hombre como aves dispersoras de semillas o murciélagos que controlan las poblaciones de insectos perjudiciales. Por lo que la presencia de águilas en la selva es un indicador del estado de la conservación de la misma.

Aguila Harpia;

Es el aguila mas grande y poderosa de la selva paranaense, con un largo aproximado de 70cm en el macho y 90-110cm en la hembra, de coloración gris oscura a negra en el dorso, alas, pecho y penacho, mientras que la cara, mentón y penacho de color grisáceo. Es considerada una de las superpredadores junto al yaguareté, dominando ampliamente el dosel arbóreo superior, donde se dedica a capturar a sus presas.

Se alimenta de pequeños y medianos mamíferos, entre los que se encuentran diferentes especies. Habita en las selvas tropicales y subtropicales, sin embargo solo hay registro para Argentina en Misiones en el Parque Nacional del Iguazú, Reserva de Biosfera Yabotí, Parque Provincial Urugua-í y Reserva Privada Urugua-ì.

Es una especie codiciada por los zoólogos, por su singularidad y rareza, además la situación en argentina de esta especie es de peligro crítico en la categorización de las aves en el país según su estado de conservación.

Informe de Paola Czerevin

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Agosto fue el mes más caluroso de la historia

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Los científicos también informaron de un quinto récord mensual consecutivo de las temperaturas globales de la superficie del mar.

Los récords de temperatura siguen derrumbándose.

El mes pasado fue el agosto más cálido del planeta en los 174 años de registros de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

La temperatura global de la superficie durante el mes fue 2,25 grados Fahrenheit, o 1,25 grados Celsius, por encima de la media del siglo XX.

“Ciertamente estamos estableciendo récords que son significativamente mayores”, dijo Karin Gleason, climatóloga de la NOAA.

Los meses de junio y julio fueron también los más cálidos registrados a nivel mundial, lo que significa que el hemisferio norte vivió su verano más cálido registrado y el hemisferio sur su invierno más cálido.

La temperatura global de la superficie del mar alcanzó un récord por quinto mes consecutivo.

En Estados Unidos, el mes de agosto fue el noveno más cálido jamás registrado.

Pero Florida, Luisiana y Misisipi fueron especialmente calurosos: los tres estados experimentaron el agosto más cálido de su historia.

Por qué es importante:

Las catástrofes relacionadas con el clima tienen un costo enorme.

En agosto se formaron 19 tormentas con nombre en todo el mundo, ocho de las cuales alcanzaron la categoría de ciclón tropical.

Seis de estas tormentas, incluidos dos huracanes, se produjeron en el océano Atlántico, más de lo habitual en la región.

En lo que va de 2023, Estados Unidos ha sufrido 23 catástrofes meteorológicas y climáticas que han costado más de 1.000 millones de dólares cada una en daños, la mayor cifra jamás registrada en un año, incluso ajustada a la inflación.

Entre ellos figuran el huracán Idalia, de categoría 3, en Florida y los incendios forestales de Hawaii el mes pasado.

Los incendios forestales de Maui se vieron exacerbados por los vientos del huracán Dora y se cree que han matado a 97 personas.

El sur de California también tuvo su primera alerta de tormenta tropical durante el huracán Hilary a finales de agosto.

En 48 horas llovió en muchas zonas más de lo que suele llover en todo el año.

Antecedentes:

Las temperaturas más cálidas provocan menos tormentas, pero más fuertes.

El efecto del cambio climático en los huracanes no es sencillo.

Al cambiar los patrones de los vientos, puede que haya menos tormentas tropicales.

Pero cuando se formen, recibirán más energía de un océano más caliente y se volverán más fuertes, a veces en un solo día o en unas pocas horas.

Es probable que más huracanes alcancen la categoría 3 o superior, como Idalia.

¿Qué vendrá después?

Probablemente otro año récord.

Según los científicos de la NOAA, es casi seguro que 2023 sea el año más cálido o el segundo más cálido registrado después de 2016.

Se espera que las condiciones de El Niño, que liberan calor adicional en la atmósfera y se asocian con años más cálidos en promedio, duren al menos hasta el invierno del hemisferio norte.

“Esperamos que el calor continúe durante el resto de 2023”, dijo Gleason.

Dependiendo de cuánto tiempo persista El Niño, además del calentamiento global constante provocado por el cambio climático, “es posible que 2024 sea aún más cálido que 2023”, dijo.

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