Coatí Lodge, naturaleza, calma y una inédita apuesta a las tarifas en pesos

Coatí Lodge, un paraíso natural a orillas del río Uruguay en El Soberbio

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A la vera del majestuoso Río Uruguay, en la localidad de El Soberbio, se encuentra Coatí Lodge, un refugio natural fundado por Fernando Lagos y su esposa Aisea Quinterno. Este emprendimiento, arraigado en 28 hectáreas de selva, arroyos y senderos, ofrece a los visitantes una experiencia única de conexión con la naturaleza y total tranquilidad.

En una entrevista exclusiva con Economis, Fernando Lagos compartió la esencia de Coatí Lodge, destacando que el establecimiento es atendido personalmente por los dueños, quienes trabajan arduamente para garantizar la mejor atención a sus visitantes. A pesar de la inestabilidad económica del país, Lagos anunció que los precios se mantendrán sin cambios hasta diciembre, demostrando su compromiso con ofrecer accesibilidad a todos los amantes de la naturaleza.

La tarifa por noche en Coatí Lodge es de 10,000 pesos por persona. Sin embargo, se aplican descuentos para estancias más prolongadas: 8,000 pesos por persona para dos noches y 6,000 pesos por persona para tres noches. Además, los misioneros nativos disfrutan de un descuento adicional del 10%, aceptándose todos los medios de pago. Lagos expresó su deseo de fomentar la visita a El Soberbio, invitando a los huéspedes a descubrir la belleza del lugar.

Las cabañas de madera, totalmente equipadas, ofrecen un entorno encantador. Cada una cuenta con su propia parrilla, y dos de ellas disponen de aire frío-calor. Equipadas con cocina, heladera, vajilla, sábanas, toallas, baño privado, balcón, hamaca paraguaya y reposera, las cabañas se complementan con Wi-Fi y una cuidadosa selección de libros de autores misioneros.

Aunque actualmente no ofrecen servicios gastronómicos, los propietarios aspiran a inaugurar una cocina única en el Lodge en el futuro cercano. Lagos subrayó que el objetivo es proporcionar a los visitantes una experiencia completa, desde el hospedaje hasta la posibilidad de disfrutar de una deliciosa comida en el propio establecimiento.

El acceso al predio es posible en automóvil, con un trayecto de 2000 metros de camino de tierra, situado a 5 kilómetros de El Soberbio.

Historia de Coatí Lodge: un sueño hecho realidad

Fernando Lagos, originario de Córdoba y graduado en Comunicación, llegó a Misiones en 2009 para trabajar en el Ministerio de Agricultura. En ese tiempo, conoció a Aisea Quinterno, una española que se convertiría en su esposa y compañera de vida. El amor los llevó a establecerse en El Soberbio, donde adquirieron una chacra que eventualmente se transformaría en Coatí Lodge.

Lo lindo era eso, venir a Misiones, encontrarse con amigos de diferentes lugares, y poder compartir momentos agradables”. recuerda Fernando.

Aisea nació en España en el año 1983, pero su madre es argentina nativa, y en ese entonces volvió a vivir al país después de permanecer 30 años fuera, por lo que su hija aquel 10 de noviembre del 2010 decidió visitarla.

“Casualmente mis amigos eran amigos de la familia de Aisea, una noche hubo una de esas reuniones en las coincidimos, nos conocimos, compartimos largas charlas, también interés con los amigos y gente de afuera. Después de un hermoso amanecer nos fuimos caminando al Río Uruguay hasta la costanera, entre charla y charla nos enamoramos”.

Cuenta Fernando que en ese momento comenzaron una relación la cual él sabía seria para siempre, ella viajó a España en marzo para resolver todos los pendientes que tenía allá y volvió a Misiones en mayo del 2011, porque cupido había flechado los corazones y ya no había espacio para la distancia. Vivieron unos meses en Aristóbulo del Valle y después se mudaron a El Soberbio, donde con ayuda de la familia compraron una chacra que hoy es el Coatí Lodge, siendo los primeros años un lugar de campo, en ese entonces compartían el espacio con la suegra de Fernando, pero esta viajaba mucho mientras que ellos se quedaban más tiempo en el pueblo contemplando y creando ideas para el lugar.

“Una de las razones por la cual vivimos y apostamos por El Soberbio es la posibilidad de ver una y otra vez ese precioso amanecer a orillas del Río Uruguay, el mismo que pudimos observar hace 13 años atrás cuando nos enamoramos, fuimos familia, tuvimos hijos, plantamos y cosechamos”.

Los años transcurrieron y en el 2013 junto a unos amigos compraron otra chacra cerca de Coatí un poco más chica, en donde construyeron unas casas. En el 2015 el objetivo ya tomó más forma y empezaron a trabajar con el turismo, ya que ambos aparte de sus profesiones, tenían experiencia en el rubro porque trabajaron en algún momento en gastronomía, como así también les encanta vacacionar, y cada vez que lo hacen buscan descansar en todo sentido, por lo que les pareció un buen negocio invertir en un espacio de desconexión para el turista, y vieron en el Coati esa posibilidad que con un par de cabañas podría ser el lugar perfecto para descansar aparte de darles la posibilidad de seguir creciendo.

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La familia creció con la llegada de tres hijos misioneros: Orion en 2013, Jazmin en 2015, y Ciro en 2018. La pareja decidió dedicarse por completo al turismo en 2015, construyendo su primera cabaña y marcando el inicio de Coatí Lodge como un refugio para aquellos que buscan un contacto auténtico con la naturaleza.

Fernando recuerda que “en el 2015 el país pasó por una situación bastante confusa, venía Mauricio Macri, y no sabíamos muy bien cómo iba a seguir la economía, yo trabajaba en el estado pero estaba bastante difícil necesitaba buscarme una opción comercial, optamos y comenzamos con la primer cabaña que fue sin duda fue la mejor inversión”.

Coatí Lodge, además de ser un destino turístico, tiene una historia arraigada en la producción agroecológica. Con 28 hectáreas de selva que se reforestaron hace 40 años y cuatro circuitos de senderos, el Lodge ofrece a los visitantes una experiencia inmersiva en la biodiversidad de la región.

En sus inicios en el alojamiento explicó Fernando trabajaban con dólares, a 100 dólares por noche, “en ese momento era otro cambio”, hacían excursiones con los guaraníes, eran paseos por distintos saltos no exclusivamente el salto del Moconá como hoy día. “En el 2018 las cosas fueron cambiando, construimos otra cabaña y fuimos avanzando bastante. En ese momento dejé mi trabajo en el estado y me dediqué por completo al emprendimiento”.

“Tenemos 4 circuitos de senderos, uno que va por el arroyo Tararira, es un sendero húmedo y desarrollado dónde se ven distintos animales e insectos, después hay una pequeña cascada, que caminando por el sendero se puede pasar por la parte de arriba de la misma y llegar a otra cascada un poco mas grande, seria como un circuito cascada, un tercer circuito que pasa por la zona de la producción de citronela y por último un monte que si bien hay un arroyito es más seco donde se ven especies de bromelia, soyta, distintos tipos de árboles e insectos”.

La familia Lagos, comprometida con la sostenibilidad, cultiva alimentos para consumo propio y de los animales residentes. Forman parte de un grupo ecológico bajo una certificación participativa, cumpliendo con la ley provincial agroecológica. Fernando destaca la importancia de plantar árboles y proteger el entorno natural.

Es una chacra de 28 hectáreas la cuál para poder cuidarla necesitan ayuda, por lo que cuentan con la colaboración de compañeros como Don Rogelio, que es un vecino que siempre está trabajando en conjunto

“Rogelio y su familia, nos ayuda en lo que es mantener el lugar, abrir senderos y demás porque tiene más conocimiento del monte. Nosotros también trabajamos. Yo corto el pasto de todo el lugar, decoramos, no construimos nosotros, pero intentamos que más o menos se haga lo que pensamos, en este momento hay tres cabañas, las mismas están ubicadas más o menos a cincuenta metros una de la otra, tiene un arroyo que se llama la ruta que pasa veinte metros de donde hay una olla que es todo con un piso de piedra en alhaja en la cual te podes bañar”.

Fernando resaltó la importancia para el mundo de plantar árboles por su parte en el alojamiento van plantando árboles nativos, también frutales, la producción agroecológica es de gran relevancia en la familia de Feranando, por lo que en Coatí hacen cultivos anuales en poroto, mandioca, sandía, batata. “Estamos dentro de un sistema único de certificación participativa que es parte de una ley provincial agroecológica, formamos parte de un grupo ecológico. Desde que se compró la chacra nunca usamos veneno o algún tipo de agrotóxico”.

“Tratamos de cuidar y limpiar lo máximo posible el lugar donde estamos, cultivamos la comida que consumimos, por lo menos gran parte de ella. También lo comen los animales, esa comida es como que está protegida justo entre el monte, por lo que es un gran lugar para cultivar. Hacemos lo que podemos, porque tenemos también varias ocupaciones aparte e intentamos hacer lo mejor posible”.

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Aunque Coatí Lodge ha enfrentado desafíos, como la incertidumbre económica y la pandemia, el emprendimiento ha prosperado. Con una explosión de trabajo después de la reapertura tras la pandemia, Coatí Lodge sigue siendo un destino apreciado por aquellos que buscan una experiencia única, sostenible y tranquila.

Aparte de las cabañas, si los visitantes quieren realizar alguna actividad especial, combinan la misma acompañando a veces a los guaraníes en las recorridas a algún salto que quieran conocer y esté abierto al público. Este servicio tiene un costo aparte. También está la opción de ligar a los huéspedes directamente con aquellos que ofrecen estos servicios locales, como por ejemplo la actividad de kayak de los cuales tienen tres contactos y ofrecen distintas propuestas, son los guiados, libres y caminatas con kayak en paraíso. Así diferentes propuestas para que los huéspedes puedan vivir una linda experiencia. Después de la pandemia, fue una explosión de trabajo en el lugar, en verano la ocupación fue sorprendente, algo que se sigue manteniendo.

“Creo que todo estaba escrito desde ese momento que nos conocimos con Aisea, todo partió desde ese momento que nos conocimos en este mismo lugar, vimos el imponente amanecer frente al Río, Misiones nos unió, nuestros hijos van a la escuela rural y tienen muchos amigos, es muy lindo, son chicos de Selva, pero les encanta jugar a la play tienen sus luchas con las imágenes y las tablets como todo el mundo con las pantallas, miran netflix pero juegan mucho afuera, andan en bici, juegan con los trompos, van al río, acostumbrados a tener árboles, también cosechan, una vida bastante única modernos pero selváticos a la vez”.

Aunque no tiene problema en acompañar en los senderos, Lagos expresó que les gusta mas cuando los visitantes se enfrentan a la selva solos, como lo hicieron ellos y cuando logra conectar con todo lo que es eso sus aromas, sus texturas, sus colores, sus sonidos y cuando conectan con eso el día de la noche las fiestas cambia todo el tiempo si uno está atento a eso como que también empieza a estar atento a otras cosas personales digamos y se va trabajando digamos y conectando con ese todo que es la naturaleza la madre tierra.

“La localidad tiene esa particularidad, mucha gente que viene de afuera, un micromundo que llega al mundo del Soberbio, un lugar privilegiado para vivir, desarrollar, nos sentimos dichosos porque conocemos gente de otra parte del mundo que nos visita. Nosotros vivimos en otros lugares, yo en Córdoba y mi esposa en Europa y solo El Soberbio es el lugar que puedo recomendar para vivir con total seguridad, tranquilidad y la unión que hay entre las culturas, tiene mucha riqueza y conocimiento, saber potenciar eso genera resultados muy buenos. El lugar en sí es increíble”.

Para Fernando El Soberbio tiene una cultura particular, que para entender la relación de frontera hay que entenderla más socioculturalmente y no solo comprender como el lado de Brasil o Argentina, sino como un territorio cultural en el que ambos son protagonistas, desde ese punto apreciar y valorar más lo que hay para mostrar localmente.

“Culturalmente lo que se puede potenciar es mucho más, va por ese camino, también incentivando a nivel estatal y privado lo que es la zona. Ahora llegaron unos postes de luz esto significa la creación de hoteles grandes y está bueno porque cuanto más desarrollo haya más capacidad de oferta tenemos y si tenemos más ofertas tenemos también ese nicho de demanda que busca este tipo de emprendimiento que son de relajación, comer sano, tranquilo, escuchar pájaros, ríos, caminar en la tierra colorada. Y esto lo digo porque ha sido una experiencia en primera persona. Me parece que esa es la clave”.

Fernando Lagos, además de su rol en Coatí Lodge, trabaja actualmente en Agricultura Familiar, contribuyendo al desarrollo sostenible de la región. Su amor por El Soberbio, expresado en la conexión con la naturaleza y la cultura local, lo ha convertido en un defensor apasionado de este rincón único de Misiones.

Coatí Lodge es más que un lugar para alojarse; es un testimonio de amor por la naturaleza, la conexión cultural y la determinación de construir un sueño que crece en armonía con la tierra colorada.

Informe por Paola Czerevin

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