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Soja y maíz en la región núcleo, el clima pone en jaque la campaña gruesa 2025/26

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La campaña gruesa 2025/26 ingresa en una fase crítica en la región núcleo: unas 450.000 hectáreas de soja de primera se encuentran en condición regular como consecuencia del déficit hídrico y las lluvias erráticas, mientras que el maíz temprano registra pérdidas de hasta 50% del rendimiento en zonas del sudeste cordobés. El escenario, documentado en el Informe Semanal N° 953 de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), advierte que si no se producen lluvias en el corto plazo, podrían concretarse recortes significativos en el potencial productivo.

Déficit hídrico, calor extremo y deterioro acelerado de la soja de primera

El reporte correspondiente a la semana al 22 de enero de 2026 revela que las lluvias de los últimos siete días fueron altamente irregulares, dejando a un 65% de la región casi al margen de las precipitaciones, con registros superiores a 15 mm solo en el noreste y sur del área núcleo. Se destacaron Carlos Pellegrini con 55 mm y Chacabuco con 42 mm, mientras que amplias zonas permanecieron con aportes mínimos.

Como consecuencia directa, los lotes de soja de primera en condición regular aumentaron 13 puntos porcentuales en una semana, alcanzando el 15% del área total, equivalentes a unas 450.000 hectáreas. En paralelo, los cuadros en buenas condiciones representan el 40%, los muy buenos otro 40% y los excelentes apenas el 5%.

A este cuadro se sumó un marcado repunte térmico, con máximas que alcanzaron los 37°C, configurando un combo crítico de escasez de agua y calor intenso. La escasez hídrica afecta ya al 20% del área, mientras que la condición regular se extiende al 65%, dejando solo al 15% con reservas adecuadas u óptimas, principalmente en el norte de la región.

En términos fenológicos, el cultivo comienza a transitar su período más sensible: 5% del área ya se encuentra en plena fructificación (R4), el 55% en inicio de fructificación (R3) y el resto en floración (R2). “La falta de lluvias que afecta a gran parte de la región núcleo desde fines de diciembre pone en jaque el rinde potencial”, señala el informe, advirtiendo que el nivel de pérdida dependerá estrictamente de las lluvias de los próximos siete días.

Los relevamientos zonales describen un deterioro progresivo. En Baradero advierten que “la planta se quedó en altura, está apretada por la falta de agua”, con abortos de hojas inferiores que podrían avanzar hacia las flores. En Piedritas ya se registran pérdidas de área foliar y cultivos manchoneados, mientras que en San Gregorio y Bigand alertan que, sin lluvias inmediatas, los lotes de menor productividad no lograrán cerrar surco, con pérdidas importantes de potencial.

Maíz temprano: la heterogeneidad marca la campaña y emergen recortes severos

En el maíz 2025/26, el panorama es igualmente complejo y profundamente heterogéneo. Actualmente, 6 de cada 10 lotes se mantienen entre muy buenos y excelentes, aunque esa condición cayó 8 puntos porcentuales en la última semana. Los cuadros regulares ya explican el 9% del área y apareció un 1% de lotes en mal estado.

Donde el agua llegó a tiempo, los rindes se sostienen firmes: se habla de 120 qq/ha en Corral de Bustos y Monte Buey, hasta 140 qq/ha en Carlos Pellegrini, y sin grandes penalidades en sectores de Colón y Junín. Sin embargo, el propio informe resume que “la campaña va a terminar siendo muy buena, aunque podría haber sido mucho mejor”, luego de una cosecha fina récord y un escenario hídrico favorable hasta Navidad.

El escenario se torna crítico en los ambientes más restrictivos y, especialmente, en la franja central de la región núcleo. Allí, los técnicos estiman pérdidas de rinde del 30 al 50% en el sudeste cordobés, con rendimientos que rondarían los 70 qq/ha o menos, particularmente al norte y este de Marcos Juárez. En San Gregorio se proyectan recortes de entre 25 y 30% en ambientes flojos y del 10% en los mejores lotes, mientras que en San Pedro y Baradero esperan rindes de 70 a 75 qq/ha.

Un dato clave es que, en los cuadros más castigados por la sequía, la cosecha podría adelantarse a los primeros días de febrero, lo que implica que las lluvias previstas para la próxima semana llegarían demasiado tarde para revertir el deterioro productivo.

Pronóstico climático: ola de calor y lluvias que llegan con lo justo

El escenario climático inmediato no ofrece alivio pleno. Según el informe, a partir del domingo 25 de enero se configurará una ola de calor, con temperaturas máximas entre 35 y 38°C y mínimas elevadas, condición que se mantendría por más de tres días consecutivos.

Recién desde el lunes 26 se espera la presencia de un sistema frontal frío, débil y estacionario, que favorecería la ocurrencia de precipitaciones aisladas e intermitentes en la región núcleo. En ese marco, el consultor Elorriaga advierte que “hay grandes probabilidades de que, en el inicio de la última semana del mes, el frente frío quiebre el bloqueo permitiendo que las lluvias avancen sobre la zona núcleo”.

No obstante, el propio relevamiento climático indica que, con el estado actual de los perfiles, en los próximos quince días se requerirían más de 100 mm generalizados, y entre 120 y 160 mm en el sector centro-oeste, para alcanzar condiciones de humedad óptimas, un volumen que hoy luce exigente frente a los pronósticos disponibles.

Soja de segunda: el ajuste hídrico también condiciona el potencial

La soja de segunda no escapa a la presión del clima. En Carlos Pellegrini y Bigand se advierte la necesidad urgente de lluvias para evitar una mayor desaceleración del crecimiento, aunque el cultivo aún se mantiene “en carrera” si se registran aportes hídricos en el corto plazo.

En Bombal, el rastrojo de la excelente cosecha de trigo permitió conservar mejor la humedad, al punto que los técnicos señalan que “al remover las plantas, la tierra aún se mantiene húmeda”. En contraste, en Colón se observan mayores síntomas de estrés, especialmente en suelos overos y de menor calidad.

Impacto económico y proyección productiva: un equilibrio cada vez más frágil

El deterioro productivo en soja y maíz en la región núcleo —corazón agrícola del país— introduce una variable crítica en la proyección de oferta de granos para 2026. Si se consolidan los recortes de rinde, el impacto se trasladará al volumen exportable, al ingreso de divisas y al nivel de actividad de la cadena agroindustrial, con implicancias directas sobre la recaudación fiscal y el balance externo.

Además, la creciente heterogeneidad territorial complejiza la gestión productiva y financiera de los establecimientos, profundizando la brecha entre zonas favorecidas y castigadas por el clima. En ese contexto, la dependencia de eventos climáticos puntuales se vuelve determinante para definir si la campaña logra sostener un desempeño “muy bueno”, como aún proyectan algunos técnicos, o si deriva en un ajuste más profundo.

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La Bolsa de Rosario anticipa la tercera mayor cosecha de maíz en 15 años

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La región núcleo apunta a una producción de maíz de 14,8 millones de toneladas en la campaña 2025/26, un 20% más que el ciclo anterior, según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicado el 15 de enero de 2026. La primera estimación confirma una recuperación significativa frente a la campaña pasada, impulsada por mayor superficie sembrada y mejores rindes, aunque la interrupción de las lluvias a fines de diciembre y comienzos de enero le quitó al cultivo temprano la posibilidad de alcanzar un nuevo récord. Aun así, el volumen proyectado se ubica como la tercera mayor cosecha de los últimos 15 años, con impacto directo en la oferta exportable y en el ingreso de divisas del complejo cerealero.

La estimación inicial marca 14,8 Mt, es decir 3,3 millones de toneladas más que las 11,5 Mt obtenidas en la campaña 2024/25. El guarismo, sin embargo, queda por debajo de las 15,5 Mt que se proyectaban al inicio de la siembra, cuando el escenario hídrico y térmico era más favorable. Desde el 24 de diciembre, el corte casi total de las lluvias coincidió con el llenado de granos del maíz temprano, limitando el rendimiento potencial en los principales núcleos productivos.

Más superficie y mejores rindes, pero con estrés hídrico puntual

El crecimiento interanual de la producción se explica, en primer lugar, por un aumento del 10% en la superficie sembrada, y en segundo término por una recuperación del rinde promedio, hoy estimado en 98 qq/ha, frente a los 82 qq/ha del ciclo anterior. La comparación con 2024/25 resulta clave: en aquella campaña, el bloqueo pluvial fue más prolongado y afectó severamente al norte bonaerense durante el período crítico y el llenado de granos. En cambio, en el ciclo actual la falta de lluvias se concentró hacia el final del período crítico, cuando muchas espigas ya mostraban un buen cuajado.

Además, el cultivo partió de mejores reservas de agua en el suelo y de un maíz que había recibido precipitaciones recurrentes a lo largo del ciclo. En el cálculo de esta primera estimación se incluye también un 10% de maíz tardío y de segunda, implantado en tiempo y forma y con todo su potencial productivo aún por delante. Con estos elementos, la campaña 2025/26 se perfila como la tercera mayor cosecha de la región núcleo en los últimos 15 años, aunque con un balance agridulce: sin la interrupción de las lluvias de fines de diciembre y principios de enero, los rindes récord parecían al alcance de la mano.

Lluvias por debajo de lo normal y reservas de agua ajustadas

El informe de la BCR advierte que los primeros 14 días de enero dejaron un 48% menos de lluvias en la región núcleo. El promedio fue de 13 mm, cuando la media histórica para el período es de 60 mm. Algunas estaciones de la red GEA en el sudeste de Córdoba —como Labordeboy, Canals y Guatimozín— no registraron precipitaciones, mientras que los mayores acumulados se midieron en Colonia Almada (47 mm), General Pinto (41 mm) y Ramallo y Pergamino (40 mm). En el sur de Santa Fe, Bigand acumuló 26 mm.

Como consecuencia, las reservas hídricas a un metro de profundidad se ubican mayoritariamente entre escasas y sequía, con pocos focos regulares asociados a lluvias aisladas. El contraste es marcado con otras regiones: desde el centro de Córdoba y Santa Fe hacia el norte, las precipitaciones fueron recurrentes y abundantes, incluso con anegamientos e inundaciones en Chaco, Corrientes y Santiago del Estero, y desbordes de ríos en el noroeste cordobés. En La Pampa, el sudoeste bonaerense y San Luis, los registros oscilaron entre 30 y 50 mm.

A diferencia de enero de 2025, cuando la falta de lluvias afectaba al 90% de la región pampeana, este año la retracción pluvial aparece claramente delimitada al corazón de la zona núcleo, especialmente en el sudeste cordobés y sudoeste santafesino, con un núcleo similar en el centro-este bonaerense. Según el consultor Elorriaga, “en el centro de la región pampeana no logran sincronizarse la circulación cálida y húmeda del norte con la fría del sur patagónico, condición clave para el desarrollo de lluvias y tormentas”.

Estado de los cultivos: maíz firme, soja bajo alerta

En términos generales, el 65% de los lotes de maíz temprano se mantiene entre condiciones muy buenas y excelentes, aunque en la última semana los cuadros excelentes retrocedieron 2 puntos porcentuales, mientras que los regulares avanzaron hasta representar el 7% del área. En zonas como Carlos Pellegrini y Bombal, el cultivo sostiene un muy buen potencial, con espigas prácticamente completas. En contraste, en el centro-sur santafesino y el sudeste cordobés ya se detectan fallas en el llenado de granos. En María Susana, los rindes promedio rondarían los 100 qq/ha, un 20% por debajo del año pasado, mientras que en Corral de Bustos los maíces tempranos muestran una marcada removilización de reservas.

La soja de primera ingresó en su período crítico con señales de alerta. El 20% del cultivo ya inició la fructificación (R3) y el resto transita la floración. En la última semana, los lotes calificados como excelentes y muy buenos se redujeron en 10 puntos porcentuales, hasta representar el 65% del total. La falta de agua en esta etapa podría comprometer el rinde, especialmente en ambientes de menor calidad. Aun así, el escenario es menos crítico que el de la campaña pasada, cuando la sequía provocó pérdidas de plantas y aborto de flores en el noreste bonaerense.

La soja de segunda mantiene un buen comportamiento general y atraviesa aún una etapa de baja demanda hídrica, aunque en algunas zonas ya se observan signos incipientes de estrés. Su evolución quedará condicionada a la dinámica climática de las próximas semanas.

Pronóstico y señales hacia adelante

Para el período comprendido entre el 15 y el 21 de enero, se espera el pasaje de dos frentes fríos, con chaparrones y tormentas aisladas durante el jueves y el domingo. Las temperaturas máximas podrían ubicarse entre 32 y 35°C, mientras que las mínimas descenderían hasta 10–13°C hacia el lunes 19. Si bien estos eventos podrían aportar alivio parcial, los técnicos advierten que, de mantenerse el actual escenario, en los próximos 15 días se requerirán más de 100 mm de manera generalizada, y entre 120 y 160 mm en el oeste, para recomponer condiciones óptimas de humedad en el suelo.

En este contexto, la campaña maicera 2025/26 avanza con una clara mejora productiva interanual, pero bajo un equilibrio frágil entre potencial y clima. El resultado final dependerá de que las lluvias previstas logren alcanzar las zonas más comprometidas de la región núcleo, en un momento clave para consolidar rindes y sostener el aporte del maíz al complejo agroexportador.

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Convivir con la naturaleza, la lección climática de la caatinga en Brasil

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Escribe Mario Osava / Inter Press Service –  “El trabajo de recoger semillas me salvó de la depresión”, que le produjo el suicidio de su hija a los 29 años, confesó Maria do Desterro Soares, de 64 años, quien vive en la comunidad rural y pobre de Jatobá, en el noreste de Brasil.

Atrajo para la actividad a su hermana menor, Maria de Jesus Soares, de 45 años, que perdió el marido en un accidente de automóvil y también lucha para no caer en la depresión. Las dos caminan juntas cerca de dos horas, para arribar a los bosques donde abundan las semillas.

Ganan poco, cerca de 1000 reales (185 dólares) en un “año bueno”, pero “es mi trabajo, mi placer, es lo que quiero y me gusta hacerlo”, sostuvo María do Desterro, que también hace helados y medicamentos para gripe y otras enfermedades con jugos, tés, cáscaras y miel de extracción local.

Ella es una de las 121 personas capacitadas por la Asociación Caatinga (AC) hasta 2023 para la recolección y manejo de semillas de plantas nativas de ese bioma exclusivo de Brasil, como forma de generar ingresos y restaurar los bosques.

“La reserva es un gran depósito de agua. Hicimos una investigación sobre el escurrimiento evitado, es decir el agua que esa área de 6285 hectáreas puede contener, y la cantidad es sorprendente. Son 4780 millones de litros al año”: Gilson Miranda.

La asociación, fundada en 1998 para proteger la caatinga, el bioma característico de la región semiárida en el noreste del país, gestiona la Reserva Natural Serra das Almas (RNSA) y disemina las tecnologías sociales de convivencia con la ecorregión del Semiárido en las comunidades aledañas.

La caatinga ocupa 10 % del extenso territorio brasileño y en ella viven 27 millones de personas. Su vegetación es en general baja, de ramas y troncos retorcidos, que parece muerta en la estación seca y se vuelve verde pocos días después de una lluvia. Pero cuenta también con grandes árboles que alcanzan decenas de metros de altura.

Maria do Desterro Soares y su hermana menor, Maria de Jesus Soares, extraen las semillas del coco de buriti, una palmera también conocida como moriche, presente en varias partes de Brasil, incluido su bioma exclusivo de la caatinga. Las dos comenzaron a cosechar semillas para alejar la depresión y ahora lo hacen por placer y para contribuir al ambiente. Imagen: Mario Osava / IPS

Convivencia, no combate a la naturaleza

Convivir, en lugar de combatir las sequías, es un principio orientador de las acciones que están mejorando la vida en la región más pobre de Brasil, el Nordeste, en una lección climática para el país y el mundo.

La consigna, puesta en marcha por las organizaciones de la sociedad civil, impulsó varias tecnologías sociales como solución para la escasez de agua. La más conocida es la cisterna de acopio del agua de lluvia para uso doméstico, cuya construcción desde 2003 superó 1,2 millones de unidades.

La cisterna, la bioagua (un equipo que limpia el agua de uso doméstico para su reúso en las siembras), la fosa séptica verde (tanque de hormigón con tierra, filtros y un pie de banano), el horno solar y el fogón ecoeficiente son los cinco equipos en diseminación.

El sitio web de la AC informa que se implantaron 1481 de esas “tecnologías”.

La AC cuenta con la RNSA para la educación ambiental y fuente de ingresos con el turismo ecológico. En sus alrededores, actúa en 40 comunidades donde viven cerca de 4000 familias, implantando las tecnologías sociales y buscando apoyo a la conservación de la reserva y toda la caatinga.

Con sede en Fortaleza, capital del nordestino estado de Ceará, y Crateús, en el oeste de ese mismo estado y cerca de la RNSA, la asociación se distingue de otras organizaciones no gubernamentales al disponer de esa unidad de conservación de 6285 hectáreas de bosques tupidos y cuatro nacientes de riachuelos.

La fosa séptica verde, también llamada cantero bioséptico, trata el agua servida de los sanitarios con microorganismos que procesan los excrementos, dejando el agua lista para regar los cultivos en la región semiárida del Nordeste de Brasil. Imagen: Mario Osava / IPS

La caatinga mitiga el cambio climático

“La reserva es un laboratorio a cielo abierto, donde tienen lugar varias investigaciones sobre la fauna, la flora, el carbono, el agua, para que tengamos conocimiento de la importancia de esa área, y también de toda la caatinga”, definió Gilson Miranda, biólogo y gestor del RNSA por la Asociación Caatinga.

De 2015 a 2022, la caatinga removió casi mitad del carbono removido de la atmosfera en todo el Brasil, realzó, basado en un estudio de la Universidad Estatal de São Paulo que apuntó la participación de cerca de 40 % en la captura de gases invernadero.

Es que el rápido reverdecer de la vegetación, indicador de la intensa actividad fotosintética, cuando llueve, hace de la caatinga un importante sumidero de gases invernadero, distinto de la Amazonia, un inmenso reservorio de carbono.

“Por eso preservar y conservar la caatinga es estratégico en un escenario de adaptación climática”, sostuvo Miranda en diálogo con IPS.

Ese bioma, exclusivo de Brasil, ocupa un área de 844 453 kilómetros cuadrados.

El agua es otra riqueza de la Serra das Almas, convertida en una Reserva Particular del Patrimonio Natural (RPPN) en el año 2000.

“La reserva es un gran depósito de agua. Hicimos una investigación sobre el escurrimiento evitado, es decir el agua que esa área de 6285 hectáreas puede contener, y la cantidad es sorprendente. Son 4780 millones de litros al año”, destacó Miranda.

Alrededor de las nacientes hay árboles muy altas y verdes que discrepan de la visión usual del bioma. La gameleira (Ficus gomelleira), uno de esos árboles, alcanza hasta 40 o 50 metros, según Jair Martins, el guía de los turistas en las caminatas por los seis senderos de la Sierra das Almas

Esa agua, retenida en el suelo por los bosques, en realidad escurre lentamente. Las cuatro nacientes preservadas en la reserva no secan, pero no logran perennizar los riachuelos que alimentan el rio Poti, cuyo cauce pasa a este y al norte de la Serra das Almas.

Tampoco esa humedad es suficiente para mantener verde la vegetación de la caatinga, tupida en el local, pero muy seco en diciembre, con el verde de algunos arbustos o árboles más resistentes al estrés hídrico.

Maria Clemente da Silva solo pudo cultivar su huerto cuando tuvo acceso al bioagua, porque el suministro de agua de la red pública se limita a tres horas diarias en Jatobá, una comunidad pobre ubicada en la caatinga brasileña. Imagen: Mario Osava / IPS

La sequía atenuada

En los alrededores de la RNSA, la sequía se siente aún más.

Maria Clemente da Silva, de 59 años, cuenta con el bioagua para completar el agua con que irriga su pequeño huerto. La red pública solo suministra agua durante dos a tres horas por día, insuficiente para el cultivo de hortalizas, como lechuga y cebolletas, o frutales como papaya, banano, acerola, naranja y cajú, también llamado anacardo o merey.

A unos cien metros detrás de su casa, un bosque de árboles altos y muy verdes revelan que, con agua, la vegetación de la caatinga gana exuberancia. Es la humedad que quedó en un bajón de un río que prácticamente secó a causa de la deforestación y los incendios provocados para “limpiar” la tierra, explicó Elisabete de Souza Soares.

El agua es la carencia más sentida, según Souza y las otras mujeres que hablaron a IPS y a un grupo de estudiantes de periodismo que visitaron la comunidad Jatobá, en el municipio de Buriti dos Montes, del estado de Piauí, vecino a Ceará, donde las acciones socioambientales de la AC benefician la población y la protección de la RNSA.

Todas obtuvieron las cisternas, el pequeño fogón ecológico de tres quemadores y otras “tecnologías” que rebajaron las dificultades en sus vidas. “Antes de la cisterna, buscábamos agua de un chafariz (fuente con caños) a un kilómetro de distancia, en latas sobre la cabeza”, recordó Souza.

Cuando estaba embarazada de su hija Maria, hace 11 años, ella pensó en mudarse de la comunidad donde siempre vivió en busca de agua. “Ahora no salgo de acá, donde nací”, asegura.

La vegetación seca en diciembre, cuando se produce el climax del estiaje anual, presenta algunos arbustos o árboles resistentes que mantienen manchas verdes en los bosques de la caatinga, en la región del Nordeste de Brasil. Imagen: Mario Osava / IPS

La Asociación Caatinga adoptó el modelo integral de conservación con amplia participación de la población local, incluso en los beneficios económicos del trabajo dentro de la RNSA, como guiar ecoturistas y otros servicios.

El enfoque de la AC es siempre socioambiental, un componente principal en la protección de la reserva y la caatinga en general, sostuvo Miranda.

Dentro de la reserva hay un modesto hotel para alojar hasta 36 personas. El turismo local tiende a expandirse por el fomento de los gobiernos de los estados de Ceará y Piauí, que comparten la Reserva Natural Serra das Almas.

El cercano rio Poti discurre entre un cañón de 140 kilómetros de largo y se ha transformado en una gran atracción turística.

La reserva es un legado de la familia estadounidense Johnson, dueña de la empresa SC Johnson, que por tener la cera vegetal entre los insumos de sus productos para la limpieza y conservación de muebles, importaba la cera de carnaúba, una palmera abundante en Ceará y Piauí, además de otro estado del Nordeste, Rio Grande do Norte.

En 1998 el líder de la cuarta generación de la familia, Samuel Johnson, repitió una expedición a Ceará que el padre había hecho en 1935 y decidió constituir un Fondo para la Conservación de la Caatinga, con parte de su fortuna. Esa decisión dio pie a la RNSA y la Asociación Caatinga, compuesta por especialistas ambientales en el bioma.

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Por el calor y la sequía, se recuerdan los riesgos de las quemas

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En vista de las elevadas temperaturas, la sequía acumulada y las condiciones meteorológicas pronosticadas para los días próximos, se insta a la población a ser consciente de los riesgos relacionados con las quemas. Actualmente, en todo el territorio misionero, están en vigor normativas diversas y legislaciones que prohíben explícitamente la práctica de quemas.

La ciudadanía debe asumir la responsabilidad necesaria para prevenir situaciones de riesgo. En caso de identificar focos de incendio, se solicita comunicarse de inmediato al número de emergencia 911, disponible las 24 horas del día. Alternativamente, se puede efectuar la denuncia correspondiente llamando al 0800-888-2483 de la Municipalidad de Posadas, en horario de lunes a viernes de 7 a 19 horas.

Es fundamental comprender que la quema de residuos y pastizales no solo afecta al suelo y su microfauna, sino que también conlleva serios daños a la biodiversidad y provoca la destrucción de infraestructuras de servicios y productividad. Las condiciones climáticas actuales favorecen la propagación descontrolada de los incendios, consumiendo todo a su paso.

Se enfatiza la importancia de evitar la formación de minibasurales en los barrios y abstenerse de la quema de residuos o la provocación de incendios, acciones que ponen en peligro tanto viviendas como la seguridad de las personas debido a su potencial propagación.

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“Hay que prepararse para que los veranos intensos dañen los menos posible los yerbales”

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Se prevén períodos secos prolongados, con estrés hídrico y riesgo de incendios para los próximos años. Por eso, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), a través del Servicio de Extensión Yerbatero (SEY), inició una serie de charlas orientadas a brindar, a los productores y a todos los interesados, conocimientos para prevenir y actuar con eficiencia.  

“Tenemos que aprender de la experiencia, y la experiencia reciente, además de los informes que realizan expertos en el clima, nos indica que tenemos que prepararnos para períodos de seca, con falta de agua e incendios, como el que tuvimos recientemente”, indicó Nelson Dalcolmo, director por la Producción en el INYM.  

En ese marco “es que surgen las capacitaciones de manejo de fuego que ponemos en marcha, además del trabajo que hacen nuestros técnicos con los productores para que el agua de lluvia quede en las chacras y prácticas para restablecer, en la medida de los posible, el equilibrio ambiental”, agregó Dalcolmo. 

La primera capacitación en manejo de fuego para productores yerbateros se concretó ayer (17 de mayo) en Itacaruaré.  

Manejo inteligente de la chacra y acción comunitaria fueron algunas de las recomendaciones que brindó en la charla el licenciado Luis Besold, de la Subsecretaria de Desarrollo Forestal del Ministerio del Agro de Misiones, con quien charlamos:   

¿Cuál es el eje de la capacitación? 

Apuntamos a crear conciencia en nuestros productores yerbateros en el manejo inteligente de las chacras, mejorando la planificación y las respuestas a potenciales incendios que pueden llegar a ocurrir, es decir que estén preparados para prevenir y para actuar ante posibles incendios, y no perder bienes y producción. Esto se traduce en interpretar la dinámica de fuego, saber usar el fuego como una herramienta, saber actuar en caso de iniciarse un incendio, es decir contar con un protocolo de actuación.  

También brindarles a nuestros productores una perspectiva de lo que se viene, y que de pasar lo que se prevé, lograr que el impacto sea el menor posible en sus chacras. 

¿Cuáles serían esas acciones y a qué se refiere con manejo inteligente de la chacra? 

Significa tener en buenas condiciones los caminos, contar con reservorios de agua, una producción ordenada, es decir ir mejorando la planificación de la chacra, y estar preparados para posibles incendios, contar con personas que sepan cómo actuar y puedan organizarse entre los productores en cada colonia; cuidarse entre todos. 

Puso énfasis en trabajar de manera comunitaria. ¿Por qué? 

La organización local es fundamental para brindar la primera respuesta en caso de ocurrir un incendio, y que esa respuesta tenga un resultado favorable. Esta organización debe estar ligada al trabajo comunitario entre los vecinos, ya que son los que más cerca están del hecho y por lo tanto lo que hagan en ese territorio determinará la expansión o no del fuego. Para ello, es preciso armar redes de alerta temprana y que los productores sepan qué hacer, qué identificar en un incendio (por ejemplo, qué material es el que se está quemando, entre otras cosas), qué datos son importantes tener en cuenta al informar a los bomberos y al actuar para reducir ese fuego en la chacra. 

¿Muchos productores se preguntarán por qué aprender sobre el tema ahora, en pleno otoño y en un año donde se pronostica mucha lluvia? 

El cambio climático es uno de los mayores desafíos de estos tiempos. Los informes, análisis, de expertos indican que el clima presentará episodios extremos en todo el mundo.  

El próximo verano será más tranquilo, no quiere decir que no habrá incendios, sí que será más tranquilo que los últimos que tuvimos, pero para los próximos años se prevén veranos muy severos, períodos secos prolongados, lo que implica estrés hídrico por aumento de temperatura y riesgos de incendios, es decir una situación crítica ante la cual debemos prepararnos con conocimientos, herramientas y coordinación para trabajar de manera comunitaria, y evitar que el fuego avance. 

Resumiendo, tendremos temporadas de altas temperaturas e incendios más extensas y críticas en los próximos años. Necesitamos anticiparnos. Hay que prepararse para que los veranos intensos dañen lo menos posible la producción yerbatera, para que el impacto del calor y la falta de agua sea el menor posible. 

Manejo ambiental, clave 

La zona Sur en la región productora fue una de las más afectadas por la última sequía. La ingeniera Vanesa Ortega, del Servicio de Extensión Yerbatero del INYM, recordó que toda el área comprendida por los departamentos San Javier, Concepción de la Sierra y Apóstoles, fue afectada por incendios y déficit hídrico”, y ese escenario, destacó que “los yerbales con manejo ambiental, es decir con suelo y caminos sistematizados, cubiertas verdes, y con árboles, fueron los que mejor resistieron el largo período seco”. 

Precisamente, uno de los ejes principales del Servicio de Extensión yerbatero del INYM es el impulso a prácticas amigables con el ambiente para lograr yerbales sustentables. “Trabajamos los yerbales de manera integral, es decir la yerba como parte de un sistema, atendiendo y cuidando el suelo, la planta y el ambiente, y con la premisa de que el agua útil es el que filtra en el suelo, para lo cual llevamos adelante prácticas que hacen que el agua de lluvia efectivamente quede en la chacra”, explicó la ingeniera. 

Además de los nombrados, participaron productores y productoras, la secretaria de Gobierno, Lorena Alvez; el ingeniero Alejandro Giménez, del SEY del INYM, e integrantes de la Comisaría de Itacaruraré. 

Este viernes 19 de mayo habrá otra charla, en este caso para productores, bomberos, fuerza de seguridad y demás interesados, a partir de las 8,30 horas, en la Casa de la Cultura de Concepción de la Sierra. 

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