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Mercuria se quedó con el negocio de Raízen Argentina: el detrás de escena legal de una de las mayores transacciones del mercado

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La venta del negocio de downstream de Raízen en Argentina a Mercuria Energy Group por un valor preliminar de US$ 1.420 millones no solo representa una de las mayores operaciones corporativas registradas en el país en los últimos años. También constituye una señal relevante sobre el interés de grandes jugadores globales por activos estratégicos vinculados a la energía, la logística y la comercialización de combustibles en Argentina.

Detrás de la transacción existe además una compleja ingeniería legal y financiera que involucró a algunos de los estudios jurídicos más importantes de América Latina y Estados Unidos. En ese esquema, el estudio Marval, O’Farrell & Mairal tuvo un rol central como asesor de Raízen en la estructuración y negociación de la operación, mientras que Pérez Alati, Grondona, Benites & Arntsen (PAGBAM) representó a Mercuria Energy Group en la adquisición.

La operación fue anunciada oficialmente el 4 de junio ante la Bolsa de San Pablo y contempla la compra del 100% del negocio de downstream de Raízen en Argentina, una decisión que implica un cambio de control sobre una porción significativa de la infraestructura energética nacional.

La estructura jurídica diseñada para concretar la compraventa incluyó la adquisición total del capital accionario de Raízen Argentina S.A.U., Raízen Energía S.A., Estación Lima S.A. y Deheza S.A.I.C.F. e I., además de una participación estratégica en Terminales Marítimas Patagónicas S.A. (TERMAP), una pieza clave para la logística de hidrocarburos en el sur del país.

Con esta adquisición, Mercuria —uno de los mayores traders independientes de energía y materias primas del mundo— incorpora una red de activos que le permite integrarse verticalmente en el mercado argentino. El paquete incluye la refinería de Dock Sud, una planta de lubricantes en la Ciudad de Buenos Aires, terminales de almacenamiento de combustibles en Arroyo Seco y Santa Fe, instalaciones de abastecimiento aeronáutico y más de 800 estaciones de servicio que operan bajo la marca Shell.

La magnitud del negocio adquiere una dimensión estratégica al considerar que esa red representa aproximadamente el 18% del mercado argentino de despacho de combustibles. A ello se suman unidades de comercialización para clientes corporativos, provisión de combustibles para aviación y negocios vinculados al suministro de asfaltos y productos químicos para uso industrial.

La operación refleja además una tendencia que viene consolidándose en el mercado energético global: el creciente interés de compañías especializadas en trading y comercialización por expandir su presencia sobre activos físicos de infraestructura, asegurando control sobre toda la cadena de valor, desde la logística hasta la llegada al consumidor final.

Desde el punto de vista jurídico, la complejidad del proceso exigió la intervención de equipos multidisciplinarios especializados en derecho societario, regulatorio, tributario, ambiental, laboral, financiero y de propiedad intelectual.

En representación de Raízen, el equipo de Marval fue liderado por los socios Santiago Soria, Diego Chighizola y Bárbara Ramperti, acompañados por las asociadas Delfina Majdalani y Julia Mulville. La firma movilizó además especialistas de diversas áreas para abordar los desafíos técnicos de una transacción que involucra activos regulados, permisos ambientales, contratos laborales, financiamiento y cuestiones impositivas de elevada complejidad.

La participación de Marval se complementó con el asesoramiento internacional de los estudios Cleary Gottlieb Steen & Hamilton LLP y Pinheiro Neto Advogados, este último uno de los principales estudios jurídicos de Brasil, país donde Raízen tiene su casa matriz.

Por el lado comprador, PAGBAM encabezó la representación de Mercuria a través de un equipo liderado por el socio Alan Arntsen junto a Manuel Benites, Pedro Eugenio Aramburu y Juan Ignacio Dighero, con apoyo de especialistas en áreas regulatorias, litigios, financiamiento, real estate, seguros y comercio exterior.

Mercuria también contó con asesoramiento internacional de los estudios Sullivan & Cromwell LLP, Herbert Smith Freehills Kramer y Lefosse, conformando una estructura legal global acorde a una transacción de esta magnitud.

Aunque el acuerdo ya fue anunciado públicamente, la operación aún debe atravesar diversas instancias regulatorias antes de su cierre definitivo. Entre ellas figuran autorizaciones gubernamentales, aprobaciones judiciales y evaluaciones regulatorias en distintas jurisdicciones, un proceso habitual en adquisiciones que involucran activos estratégicos y posiciones relevantes de mercado.

Para el mercado energético argentino, el ingreso de Mercuria marca un movimiento de peso. La compañía suiza, con presencia global en comercialización de petróleo, gas, electricidad y materias primas, suma ahora una plataforma operativa integrada que le permitirá participar de manera directa en uno de los segmentos más relevantes de la economía argentina.

La dimensión de la operación también envía una señal hacia el mundo financiero. En un contexto donde Argentina busca recuperar inversiones y reconstruir credibilidad macroeconómica, una transacción superior a los US$ 1.400 millones aparece como una de las apuestas corporativas más importantes registradas desde el inicio del actual ciclo económico.

Más allá del cambio de manos, el verdadero dato de fondo es que uno de los principales activos energéticos del país logró atraer capital internacional de gran escala. Y detrás de esa negociación, la arquitectura jurídica diseñada por estudios como Marval y PAGBAM resultó determinante para transformar una compleja red de activos industriales, comerciales y logísticos en una de las operaciones corporativas más relevantes de la historia reciente argentina.

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Shell cambia de dueño en Argentina: grupo suizo compra la red de 894 estaciones por USD 1.420 millones

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La petrolera Shell dejará de controlar uno de los negocios más relevantes del mercado argentino de combustibles. Tras varios meses de negociaciones, el grupo brasileño Raízen confirmó la venta de toda su operación downstream en Argentina al fondo suizo Mercuria Energy Group por un valor estimado de USD 1.420 millones.

La operación comprende la red de 894 estaciones de servicio Shell, que representan aproximadamente el 18% del mercado argentino de combustibles, además de la refinería de Dock Sud, una planta de lubricantes en la Ciudad de Buenos Aires, instalaciones aeroportuarias en Ezeiza y Aeroparque y terminales de almacenamiento y despacho de combustibles en Arroyo Seco y Santa Fe.

Se trata de una de las transacciones más importantes registradas en el sector energético argentino en los últimos años y consolida la presencia de Mercuria en América Latina.

Hasta ahora, las operaciones de comercialización de combustibles de Shell en Argentina estaban bajo control de Raízen, un joint venture integrado en partes iguales por la multinacional Shell y el conglomerado brasileño Cosan.

La petrolera anglo-neerlandesa había separado años atrás sus actividades locales en dos grandes segmentos: por un lado, la exploración y producción de hidrocarburos, especialmente en Vaca Muerta; por otro, la refinación y comercialización de combustibles, que quedaron bajo la órbita de Raízen.

Con esta venta, Mercuria pasará a controlar toda la cadena downstream de la marca en Argentina.

Quién es Mercuria

Fundada en Ginebra en 2004, Mercuria se ha convertido en uno de los mayores grupos independientes de comercialización de energía y materias primas del mundo.

La compañía opera en más de 50 países y registra ingresos anuales superiores a los USD 140.000 millones. Su actividad abarca petróleo crudo, combustibles refinados, gas natural, gas natural licuado, electricidad, energías renovables y metales.

En América Latina mantiene operaciones en México, Panamá, Argentina y otros mercados estratégicos, con activos vinculados al almacenamiento, transporte y distribución de productos energéticos.

“Mercuria cuenta con la solidez financiera, la capacidad operativa y la visión de largo plazo necesarias para respaldar y hacer crecer este negocio”, señaló Brian Falik, director global de inversiones de la compañía, al anunciar la adquisición.

Mercuria ya tiene una presencia significativa en el mercado energético argentino. Es socio mayoritario de Integra Capital, grupo de inversiones encabezado por José Luis Manzano, que a su vez participa en la petrolera Phoenix Global Resources, una de las operadoras con actividad en Vaca Muerta.

Dentro del sector energético se considera que la relación previa entre Mercuria e Integra Capital facilitó las negociaciones con Raízen para concretar la adquisición de la red Shell.

La compañía brasileña informó a los mercados que los recursos obtenidos serán destinados a fortalecer su estructura financiera y optimizar la asignación de capital.

Según comunicó la empresa, la decisión forma parte de una estrategia global orientada a simplificar operaciones, concentrar inversiones y priorizar mercados considerados estratégicos para el crecimiento futuro del grupo.

Falta la aprobación regulatoria

Aunque el acuerdo ya fue anunciado oficialmente, la operación todavía deberá atravesar los procesos habituales de revisión y aprobación regulatoria.

El cierre definitivo está previsto para el actual ejercicio fiscal y dependerá de la autorización de los organismos competentes y del cumplimiento de las condiciones establecidas para este tipo de transacciones.

Para el mercado argentino de combustibles, el desembarco de Mercuria representa el ingreso de uno de los mayores traders energéticos del mundo al control directo de una de las principales redes de comercialización del país, en un contexto de creciente competencia entre las grandes petroleras y de expansión de las inversiones vinculadas a Vaca Muerta.

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Shell y QP se retiran de CAN_107 y el Gobierno recupera un bloque offshore

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El Gobierno nacional decidió dar por terminado el permiso de exploración hidrocarburífera en el área offshore CAN_107 y recuperar su control directo, tras la renuncia de las empresas adjudicatarias. La medida quedó formalizada el 18 de marzo de 2026 a través de la Resolución 73/2026 de la Secretaría de Energía, que declara extinguida la concesión otorgada en 2019 a SHELL ARGENTINA S.A. y QP OIL AND GAS S.A.U.

El dato central no es solo administrativo. La decisión implica que el Estado vuelve a tener disponibilidad plena sobre un bloque adjudicado en la primera ronda offshore, luego de que las compañías resolvieran no avanzar al segundo período exploratorio. En un contexto donde la política energética busca maximizar renta y actividad, la salida abre una incógnita: ¿se trata de una retirada puntual o de una señal más amplia sobre los riesgos y tiempos del offshore argentino?

De la adjudicación al repliegue: un ciclo completo en CAN_107

El área CAN_107 forma parte del paquete de bloques licitados en el marco del Concurso Público Internacional Costa Afuera N° 1 (Ronda 1), convocado en 2018 bajo el régimen de la Ley 17.319. En 2019, el Gobierno adjudicó ese bloque a un consorcio integrado por SHELL ARGENTINA y QP OIL AND GAS.

Desde entonces, el proyecto atravesó distintas etapas. El primer período exploratorio fue extendido en dos oportunidades: primero por dos años en 2022 y luego por doce meses en 2025. Esa secuencia ya reflejaba que los plazos originales no alcanzaban para completar las tareas previstas.

Finalmente, el 4 de diciembre de 2025, las empresas notificaron su decisión de no avanzar al segundo período exploratorio y renunciar al permiso. La Secretaría de Energía evaluó el cumplimiento de las obligaciones asumidas y confirmó que: Se realizaron la totalidad de las inversiones comprometidas. Se abonó el canon de exploración 2025 por $383.036.825,91. Y no se registraron observaciones ambientales

Con esos elementos, el Gobierno aplicó los artículos 81 y 85 de la Ley 17.319, que habilitan la extinción del permiso y la reversión del área al Estado.

Un retiro ordenado, pero con impacto en la política energética

La resolución describe un proceso sin incumplimientos. No hubo sanción ni conflicto contractual: las empresas cumplieron con sus compromisos y decidieron no continuar.

Sin embargo, el dato político es otro. CAN_107 era parte del núcleo de la estrategia offshore lanzada en 2018, que buscaba posicionar a la Argentina en la exploración en aguas profundas.

La salida de dos actores relevantes del proyecto —tras completar la primera fase— introduce una señal que no pasa desapercibida: el desarrollo offshore sigue enfrentando incertidumbres operativas, económicas o estratégicas que condicionan las decisiones de inversión.

Al mismo tiempo, el Estado recupera un activo que puede volver a licitar, reasignar o mantener bajo evaluación. Esa capacidad de decisión reabre el juego, pero también obliga a redefinir los próximos pasos.

Reconfiguración de actores y margen de decisión estatal

La reversión del área CAN_107 fortalece la posición del Estado en un punto específico del mapa energético: recupera control directo sin conflicto y con cumplimiento previo de obligaciones por parte de los privados.

En términos institucionales, la Secretaría de Energía reafirma su rol como autoridad de aplicación, ejecutando el marco previsto en la ley de hidrocarburos y cerrando el ciclo administrativo del permiso.

Pero la salida también reordena el tablero. Sin adjudicatarios en ese bloque, el Gobierno queda frente a varias alternativas: Relanzar el área en futuras rondas offshore. Redefinir condiciones de exploración. Y reconfigurar el esquema de incentivos

Cada opción tiene implicancias distintas en términos de atracción de inversiones, tiempos de desarrollo y perfil del sector.

Un punto de inflexión en el offshore argentino

El caso CAN_107 no es aislado dentro de la dinámica de proyectos exploratorios, donde es habitual que las empresas evalúen resultados antes de avanzar a etapas más costosas. Pero sí funciona como un indicador.

La política energética argentina, según la Ley 17.319 y la Ley 26.741, busca maximizar la renta de los recursos y garantizar el abastecimiento. En ese equilibrio, el offshore aparece como una apuesta de largo plazo, con altos niveles de inversión y riesgo.

La decisión de las empresas de no continuar —pese a haber cumplido con las obligaciones— sugiere que ese equilibrio todavía está en construcción.

Mientras tanto, el Gobierno recupera el área y mantiene la potestad de decidir su destino. Lo que ocurra con CAN_107 en los próximos meses será una señal relevante para el mercado: no solo por el activo en sí, sino por lo que refleje sobre las condiciones reales del offshore argentino.

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