S&P Merval

Wall Street marca récords, pero los activos argentinos no reaccionan y exponen fragilidad local

Compartí esta noticia !

Mientras los principales índices de Wall Street alcanzaron nuevos máximos históricos este miércoles 22 de abril, los activos argentinos operaron en terreno negativo y sin capacidad de acoplarse al optimismo global. El S&P Merval cayó 1,4% hasta los 2.898.691 puntos, los ADRs registraron bajas de hasta 6% y el dólar se mantuvo en $1.400 en el Banco Nación. En paralelo, el Banco Central volvió a intervenir con compras por USD 105 millones. El contraste plantea una tensión clave: ¿el esquema económico logra estabilizar variables, pero no convence al mercado?

Mercado internacional en alza, pero sin derrame local

El contexto global jugó a favor. El S&P 500 avanzó 0,8% y el Nasdaq 1,4%, impulsados por expectativas de distensión en el conflicto en Medio Oriente tras la prórroga de la tregua anunciada por Donald Trump. A esto se sumó un rebote del petróleo del 3%, con el Brent superando los USD 101,40 por barril.

Sin embargo, ese clima no se tradujo en mejoras para los activos argentinos. Las acciones locales en Wall Street mostraron un comportamiento dispar, con caídas lideradas por el sector financiero: BBVA (-6%), Banco Macro (-4,1%) y Grupo Financiero Galicia (-3,4%). En contraste, el sector energético logró sostenerse parcialmente, con subas moderadas como YPF (+0,1%) y Vista Energy (+1,2%).

El desacople no es menor. Mientras los mercados globales descuentan una eventual estabilización geopolítica, los inversores locales continúan focalizados en variables domésticas.

Dólar contenido y BCRA activo: el ancla cambiaria en el centro

En el plano local, el tipo de cambio mostró estabilidad. El dólar mayorista cerró en $1.378, con una suba marginal del 0,2%, mientras que el minorista se mantuvo en $1.400 por tercer día consecutivo. En el mercado informal, el dólar blue avanzó a $1.415.

El Banco Central intervino nuevamente, absorbiendo USD 105 millones —el 25,4% de la oferta— en una rueda con menor volumen operado, que totalizó USD 414,2 millones. Las reservas brutas crecieron USD 62 millones, hasta los USD 45.841 millones.

El esquema cambiario muestra consistencia operativa: el tipo de cambio se mueve dentro de un rango acotado, con margen respecto al techo de la banda ($1.690,29), lo que permite al BCRA seguir acumulando divisas. Pero esa estabilidad no alcanza, por ahora, para mejorar la percepción sobre los activos.

Actividad económica en retroceso y señales mixtas

El dato que tensiona el escenario es el nivel de actividad. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en febrero una caída de 2,1% interanual y de 2,6% respecto a enero.

El deterioro estuvo impulsado por la contracción de la industria manufacturera (-8,7%) y el comercio (-7%), sectores que restaron 2,2 puntos a la variación anual. En contraste, los rubros ligados a exportaciones mostraron dinamismo: minería (+9,9%) y agro (+8,4%).

La lectura es clara: el crecimiento se sostiene en sectores vinculados a la demanda externa, mientras el consumo interno sigue debilitado. Esta dualidad impacta directamente en la valuación de activos, especialmente en bancos y empresas orientadas al mercado local.

Entre la estabilidad financiera y la falta de confianza

En términos de correlación de fuerzas, el Gobierno mantiene control sobre variables clave: tipo de cambio estable, intervención activa del Banco Central y acumulación de reservas. Sin embargo, el mercado accionario refleja otra dinámica, más ligada a expectativas de crecimiento y sostenibilidad económica.

Los bonos soberanos mostraron leves mejoras —con subas promedio de 0,1%— y el riesgo país cerró en 532 puntos sin cambios relevantes. Es un equilibrio frágil: estabilidad sin impulso.

Hacia adelante, el foco estará en dos frentes. Por un lado, si la estabilidad cambiaria logra consolidarse sin tensiones. Por otro, si la actividad económica logra revertir la caída en sectores clave.

El mercado global muestra señales de optimismo. Argentina, por ahora, sigue operando con su propia lógica.

Compartí esta noticia !

Acciones argentinas suben hasta 6% y desafían la crisis global, pero el riesgo país y las reservas marcan un límite

Compartí esta noticia !

En una jornada atravesada por la volatilidad global por el conflicto en Medio Oriente, los activos argentinos mostraron un comportamiento atípico: subieron hasta 6% en Wall Street y el S&P Merval avanzó 2,8%, mientras los principales mercados internacionales caían hasta 2,8%. El dato no es menor en el actual escenario económico: con un riesgo país que se mantiene por encima de los 600 puntos —cerró en 602 tras tocar 632— y reservas que perforaron los USD 44.000 millones, el mercado local exhibe señales de resiliencia, pero también deja abierta una incógnita clave: ¿se trata de un rebote táctico o de un voto de confianza al programa económico?

Desacople en un contexto global adverso

El contexto externo no ofrecía margen para el optimismo. La escalada de tensiones en Medio Oriente impactó en los precios energéticos y en la dinámica financiera global. El petróleo Brent llegó a superar los USD 111 y cerró en USD 108,30, mientras que el gas natural subió 2,3%. En paralelo, Wall Street retrocedió entre 0,3% y 0,4% y los mercados europeos profundizaron caídas de hasta 2,8%.

Sin embargo, en ese escenario, los activos argentinos se movieron en sentido inverso. El S&P Merval trepó 2,8% hasta los 2.768.681 puntos, impulsado por el sector energético. En Nueva York, los ADR reflejaron ese movimiento: YPF avanzó 5,3% y Vista Energy 5,1%, mientras que Banco Francés lideró con una suba de 6,4% y Edenor con 6%.

La explicación inmediata aparece vinculada a la dinámica del petróleo, que favorece a las compañías energéticas, pero también a señales locales. Las declaraciones del ministro de Economía, que aseguró tener cubiertos los próximos vencimientos de deuda por unos USD 9.000 millones sin acudir al mercado internacional, aportaron un ancla en medio de la incertidumbre.

Entre la deuda y el dólar: señales cruzadas del programa

El comportamiento positivo de las acciones contrastó con la deuda soberana. Los bonos en dólares —Globales y Bonares— retrocedieron en promedio 0,5%, con mayores pérdidas en los títulos de mayor duración. Esa divergencia no es menor: mientras la renta variable muestra apetito, el mercado de deuda mantiene cautela.

El riesgo país sintetiza esa tensión. Aunque recortó sobre el cierre, se mantuvo en 602 puntos básicos, lejos de niveles compatibles con un acceso pleno al crédito internacional.

En paralelo, el frente cambiario mostró estabilidad, pero con matices. El dólar mayorista cerró en $1.394,50, con una brecha de 17,4% respecto del techo de la banda cambiaria ($1.637,01), la mayor desde julio del año pasado. El dólar minorista se mantuvo en $1.415 en el Banco Nación y el blue retrocedió a $1.430.

El Banco Central, por su parte, extendió a 52 ruedas su racha compradora y sumó USD 132 millones en la jornada, acumulando más de USD 3.600 millones en 2026. Sin embargo, ese esfuerzo no se tradujo en una mejora del stock: las reservas cayeron USD 793 millones hasta USD 43.702 millones, afectadas principalmente por la baja en la cotización del oro (-4,8%) y del yuan (-0,4%).

El dato refuerza una paradoja del programa: el Central compra divisas, pero no logra consolidar reservas, una variable central para la credibilidad macroeconómica.

El mercado financiero y la estrategia oficial

La jornada dejó otra señal relevante: el intento del Gobierno de profundizar el mercado de capitales. Desde la Comisión Nacional de Valores se anticipó la creación de un ETF que replique el panel líder de la Bolsa local y cotice en el exterior. La iniciativa apunta a atraer flujos hacia la renta variable argentina y aumentar la liquidez del mercado.

Al mismo tiempo, informes privados empiezan a marcar límites en la estrategia en pesos. Según Adcap, los bonos indexados mostraron una sobreperformance de entre 12% y 15% desde fines de enero, impulsados por la estabilidad cambiaria, pero advierten que esa dinámica podría agotarse sin una apreciación adicional de la moneda.

La recomendación de rotar hacia activos en moneda dura sugiere que, detrás del repunte accionario, persiste una lectura defensiva del mercado.

Un equilibrio frágil en medio de tensiones externas

El desacople de los activos argentinos frente a la caída global introduce un dato político y económico relevante. El Gobierno logra sostener, al menos en el corto plazo, un clima de relativa estabilidad en el mercado local, apoyado en señales de financiamiento y en un tipo de cambio contenido.

Sin embargo, las variables estructurales siguen bajo presión: reservas en descenso, riesgo país elevado y un contexto internacional volátil que impacta en energía, commodities y flujos financieros.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos frentes. Por un lado, si el flujo de dólares —clave para sostener la acumulación del Banco Central— logra consolidarse. Por otro, si las herramientas anunciadas, como el ETF o las fuentes de financiamiento alternativas, logran traducirse en mayor ingreso de capitales.

El mercado, por ahora, parece otorgar margen. Pero lo hace con cautela.

Compartí esta noticia !

Acciones argentinas suben hasta 7% y el riesgo país baja a 555 puntos en una jornada marcada por el optimismo global

Compartí esta noticia !

Las acciones argentinas protagonizaron este martes una jornada de fuerte recuperación en los mercados financieros, con subas que alcanzaron hasta el 7%, mientras el riesgo país retrocedió a 555 puntos básicos y el dólar mayorista cayó a $1.400. El movimiento coincidió con un cambio en el humor global de los inversores tras declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien planteó la posibilidad de un final inmediato del conflicto en Medio Oriente.

El rebote de los activos argentinos ocurrió en un contexto en el que el Gobierno intenta consolidar estabilidad cambiaria y reconstruir la confianza financiera. La combinación de acciones en alza, bonos recuperándose y un dólar a la baja abre una pregunta que atraviesa al mercado: ¿se trata de una mejora coyuntural impulsada por factores externos o de un proceso de normalización más profundo en la economía argentina?

En esa tensión se mueve hoy el tablero financiero.

Suba del Merval y rebote de los ADR

El principal indicador bursátil local, el S&P Merval, registró un avance de 2,6% en pesos, hasta 2.700.255,24 puntos, mientras que medido en dólares subió 3,3%, hasta 1.846,32 unidades.

El impulso provino principalmente del sector energético. Entre los papeles con mejor desempeño se destacaron:

  • Metrogas, con un alza de 6,8%
  • Transportadora de Gas del Norte, que avanzó 6,6%
  • Central Puerto, con una suba de 6,1%
  • Sociedad Comercial del Plata, que ganó 5,7%

En el exterior, los ADR de empresas argentinas que cotizan en Nueva York también reflejaron el cambio de clima inversor. Algunos de estos certificados treparon hasta 7,3%, en línea con la recuperación del apetito por activos emergentes.

El movimiento no se explicó por factores domésticos inmediatos, sino por un giro en las expectativas globales. El eventual fin de la guerra en Medio Oriente planteado desde Washington funcionó como catalizador para una recomposición del riesgo en los mercados.

Bonos y riesgo país: la variable clave para el financiamiento

El mejor ánimo inversor también impactó en la deuda argentina. Los bonos soberanos registraron subas de hasta 1,5%, lo que permitió una caída de 28 unidades en el riesgo país, que cerró en 555 puntos básicos.

El indicador, elaborado por JPMorgan Chase, mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos argentinos y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos, considerados libres de riesgo. Cuando esa brecha se reduce, el mercado interpreta que disminuye la percepción de riesgo sobre la capacidad de pago del país.

Aun así, el nivel actual sigue siendo alto para un retorno pleno al financiamiento internacional. Con estos valores, la Argentina debería ofrecer tasas superiores al 9% anual en dólares para colocar deuda externa.

El Gobierno, al menos por ahora, intenta evitar ese escenario. La estrategia oficial prioriza reducir la dependencia de los mercados internacionales y fortalecer las fuentes de financiamiento internas.

Dólar en baja y compras del Banco Central

En paralelo, el mercado cambiario mostró señales de estabilidad. El tipo de cambio mayorista retrocedió $16 y cerró en $1.400, con un volumen operado de USD 458 millones en el Mercado Libre de Cambios.

El valor quedó 15,96% por debajo del techo de la banda cambiaria, fijado en $1.623,48 por el Banco Central de la República Argentina. Esto implica que el dólar aún podría subir $223,48 antes de que la autoridad monetaria deba intervenir.

El tipo de cambio minorista también registró una baja. Cerró en $1.420 para la venta y $1.370 para la compra.

La tendencia descendente se extendió a los otros segmentos del mercado:

  • Dólar blue: $1.420
  • Dólar MEP: $1.421,05
  • Contado con liquidación: $1.465,24

En ese escenario de menor presión cambiaria, el Banco Central compró USD 67 millones en el mercado oficial.

La autoridad monetaria acumula más de USD 3.100 millones de compras en lo que va de 2026 y logró encadenar 45 jornadas consecutivas con saldo comprador.

Desde el inicio de la cuarta fase del programa monetario, en enero, el Banco Central sumó USD 3.120 millones, lo que representa más del 30% del objetivo de acumulación previsto para el año.

Reservas, deuda y el delicado equilibrio financiero

A pesar de ese flujo comprador, las reservas no crecieron de forma lineal. Parte de las divisas adquiridas se utilizaron para cubrir compromisos de deuda del Tesoro, que recurre al Banco Central para obtener dólares destinados a esos pagos.

En la última jornada, las reservas internacionales alcanzaron los USD 46.043 millones, con un incremento diario de USD 275 millones.

El mercado vinculó esa suba principalmente con variaciones en las cotizaciones de activos internacionales, entre ellos el oro, cuyo precio se aproximó a USD 5.200 por onza.

Las proyecciones oficiales ubican la meta de acumulación de reservas para 2026 entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, un objetivo que dependerá de dos variables centrales: la demanda de pesos y el ingreso de divisas al sistema financiero.

Un equilibrio que aún depende del contexto global

La jornada dejó un mensaje claro: los activos argentinos siguen altamente sensibles al contexto internacional.

Las declaraciones desde Estados Unidos alcanzaron para impulsar acciones, bonos y divisas en el mercado local. Pero ese mismo factor revela una fragilidad estructural: gran parte del movimiento responde todavía a señales externas más que a cambios estructurales internos.

En las próximas semanas, los inversores observarán tres indicadores con atención: la evolución del riesgo país, la capacidad del Banco Central para seguir comprando divisas y el comportamiento del dólar dentro de la banda cambiaria.

Si esas variables continúan alineadas, el Gobierno podría consolidar el clima financiero favorable. Si se alteran, el mercado volverá a poner a prueba la resistencia del esquema económico.

Compartí esta noticia !

Rebote de acciones y bonos argentinos en Wall Street: el riesgo país cae 6,8% y el mercado espera señales del Gobierno

Compartí esta noticia !

En una jornada marcada por la volatilidad internacional, los activos argentinos lograron cortar una racha de cuatro caídas consecutivas y registraron un rebote en Wall Street. Los ADRs de empresas locales subieron hasta 4,5%, los bonos soberanos en dólares recuperaron terreno y el riesgo país cayó 6,8% hasta los 534 puntos básicos, su mayor descenso desde el 27 de octubre.

El movimiento se produce en un contexto global complejo. La escalada del conflicto en Medio Oriente —con operaciones militares de Estados Unidos e Israel sobre Irán— mantiene en alerta a los mercados financieros y empuja a los inversores a refugiarse en activos considerados más seguros. En ese escenario, la mejora de los papeles argentinos aparece como un respiro táctico más que como un cambio de tendencia consolidado.

La pregunta que empieza a circular entre operadores y analistas es si este rebote marca un punto de inflexión o si se trata apenas de un ajuste técnico en un mercado todavía condicionado por factores externos y por la estrategia financiera del Gobierno.

Bonos en recuperación y atención sobre la estrategia del Ministerio de Economía

El repunte se observó con mayor claridad en la deuda soberana. En el segmento de renta fija, los bonos en dólares mostraron subas relevantes: el Bonar AL41 avanzó 2,5% y el Global GD41 lo hizo 2,4%.

Esa dinámica permitió una caída significativa del riesgo país —indicador que mide el diferencial de rendimiento de la deuda argentina frente a los bonos del Tesoro estadounidense— hasta los 534 puntos básicos.

Detrás del movimiento aparece un factor político y financiero clave: el mercado espera definiciones sobre la estrategia de financiamiento del Gobierno y, en particular, del Ministerio de Economía. Según fuentes del mercado, los inversores siguen de cerca la posibilidad de mecanismos alternativos de financiamiento, en lugar de recurrir a canjes de títulos cortos o emisiones internacionales.

Ese debate se produce en un contexto en el que el acceso al crédito externo sigue condicionado por el nivel del riesgo país, lo que convierte cada señal de política financiera en un elemento decisivo para los precios de los activos.

Mercado global en modo “risk-off”

La recuperación de los activos argentinos se dio en paralelo a un clima global todavía tenso.

El economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Francos, señaló que el mercado internacional continúa operando en un escenario “altamente turbulento” por la escalada bélica en Medio Oriente, que presiona al alza a las commodities energéticas y golpea a los activos de mayor riesgo.

Aunque las acciones internacionales mostraban cierta recuperación en el premarket de la jornada, la incertidumbre geopolítica sigue siendo el principal factor que condiciona las decisiones de inversión.

Ese clima global de risk-off explica, en parte, la volatilidad que vienen mostrando los activos argentinos durante las últimas ruedas.

ADRs y acciones locales: comportamientos divergentes

El rebote fue más visible en los papeles argentinos que cotizan en Nueva York que en el mercado local.

Entre los ADRs, las subas estuvieron lideradas por Telecom Argentina, con un avance de 4,5%. El podio de ganancias lo completaron Grupo Supervielle con 3,2% y Pampa Energía con 2,8%.

En cambio, el índice S&P Merval cerró con una leve baja del 0,7%, en 2.579.970,37 puntos, mientras que medido en dólares se mantuvo prácticamente estable en 1.757,70 puntos.

Entre las acciones locales se destacaron las caídas de Transportadora de Gas del Sur (-3,1%) y Bolsas y Mercados Argentinos (-2,5%). En el extremo opuesto, Ternium registró una suba de 5%.

Los papeles bancarios, por su parte, operaron de forma mixta. El economista Gustavo Ber explicó que el sector financiero fue uno de los más castigados en las ruedas previas, en parte por su mayor sensibilidad a los cambios de humor del mercado global y también por balances que generaron lecturas cautelosas entre los operadores.

El frente cambiario también muestra señales de calma

En paralelo, el mercado cambiario registró movimientos que refuerzan la percepción de una relativa estabilidad de corto plazo.

El dólar blue cerró en $1.395 para la compra y $1.415 para la venta, tras caer $10 y marcar su nivel más bajo desde principios de noviembre. Por segunda jornada consecutiva, el tipo de cambio informal quedó por debajo del dólar oficial minorista.

En el segmento mayorista, referencia del mercado, el dólar terminó la jornada en $1.400,50.

Los dólares financieros también mostraron brechas acotadas: el dólar CCL cerró en $1.468,71, con una brecha de 4,9% frente al oficial. El dólar MEP finalizó en $1.425,47, con una brecha de 1,8%.

Según operadores del mercado, parte de la presión bajista del dólar paralelo se explica por una mayor demanda de pesos vinculada a obligaciones de principios de mes.

Entre la volatilidad global y las señales del Gobierno

El rebote de los activos argentinos llega en un momento en que el mercado financiero local observa con atención dos variables centrales: la evolución del conflicto en Medio Oriente y las definiciones del Gobierno en materia de financiamiento y política monetaria.

Las compras de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina y la dinámica de las tasas en pesos siguen siendo piezas clave en ese esquema. En un contexto donde las licitaciones del Tesoro funcionan como regulador de liquidez, cada movimiento de política económica puede reconfigurar las expectativas.

Por ahora, el mercado parece haber encontrado una pausa después de varios días de presión. Pero la combinación de tensión geopolítica, financiamiento externo limitado y sensibilidad de los activos locales deja abierta una incógnita que todavía no tiene respuesta definitiva.

Compartí esta noticia !

La Bolsa porteña cae por quinta rueda y el riesgo país roza los 600 puntos en medio de la guerra en Medio Oriente

Compartí esta noticia !

La Bolsa porteña cae por quinta rueda y el riesgo país sube a 598 puntos tras la escalada bélica iniciada por Estados Unidos e Israel en Medio Oriente, tras los ataques a Irán.

La escalada bélica en Medio Oriente volvió a golpear a los mercados y la Argentina quedó atrapada en la ola vendedora. Este martes, la Bolsa porteña encadenó su quinta caída consecutiva: el índice S&P Merval retrocede 3% en pesos y 3,7% en dólares, hasta los 2.552.000 puntos, su nivel más bajo desde el 27 de octubre, inmediatamente después de las elecciones legislativas.

En paralelo, los bonos soberanos en dólares —Bonares y Globales— ceden en promedio 2%, mientras el riesgo país elaborado por JP Morgan sube 32 unidades y alcanza los 598 puntos básicos, el valor más alto desde el 12 de diciembre.

El dato es más que financiero. En un contexto internacional convulsionado por la guerra aérea entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el mercado argentino vuelve a exhibir su vulnerabilidad estructural. La tensión externa acelera las dudas internas.

Shock global y energía en el centro del tablero

Las explosiones en Teherán y Beirut, junto con la expansión del conflicto hacia El Líbano, dispararon ventas masivas en los principales mercados del mundo. Los índices de Wall Street registran pérdidas de hasta 2%, mientras el precio del crudo salta alrededor de 8%.

El Brent del Mar del Norte se ubica cerca de los USD 84 por barril, su máximo desde julio de 2024. La suba responde a la interrupción del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo mundial, y a la ofensiva aérea que ya provocó la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.

Irán calificó la ofensiva como un ataque no provocado y respondió con misiles y drones contra países árabes vecinos, además de restringir la navegación en la zona. Estados Unidos ordenó evacuar personal no esencial de varios países del Golfo y cerró misiones diplomáticas tras ataques con drones.

La dimensión energética del conflicto altera expectativas de inflación global y endurece las condiciones financieras para economías emergentes como la Argentina.

Mercado local bajo presión y señales de fragilidad

En ese marco, la plaza local profundiza su corrección. El retroceso del S&P Merval lo devuelve a niveles previos al rebote poslegislativo, borrando buena parte del impulso político que siguió a la última votación.

Los bonos soberanos acompañan la caída y el riesgo país se acerca a los 600 puntos. Ese umbral no es simbólico: marca una brecha de tasas que encarece cualquier intento de financiamiento externo y condiciona la estrategia fiscal y monetaria.

La correlación es directa. A mayor tensión global y suba del petróleo, mayor presión sobre activos de riesgo. En el caso argentino, esa sensibilidad se amplifica por la dependencia del crédito y la necesidad de sostener expectativas de estabilidad.

Volatilidad, liderazgo y margen de maniobra

La guerra agrega un factor que ningún programa económico controla: la duración del conflicto. Una fuente citada por Reuters indicó que la campaña israelí fue planificada para dos semanas y que avanzaba más rápido de lo previsto, con el objetivo de derrocar al sistema gobernante iraní.

Si el conflicto se extiende o compromete de forma sostenida el suministro energético, la volatilidad podría profundizarse. Para la Argentina, el escenario combina tres variables críticas: precios internacionales en alza, presión financiera externa y sensibilidad política doméstica.

El mercado ya dio una señal. La pregunta es cuánto margen conserva el frente económico para absorber un shock externo prolongado sin que la tensión financiera se traslade a otras variables.

Por ahora, la Bolsa cae, el riesgo país escala y el petróleo se mantiene en máximos. El tablero global se mueve con velocidad y los activos locales reflejan, una vez más, que la estabilidad interna depende también de factores que se deciden lejos de Buenos Aires.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin