SPAGNUOLO

Destrozando utopías

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Dudé mucho en escribir esta nota. Aún pienso que nadie, o muy pocos, la leerán con verdadero interés.
Vivimos tiempos complicados, con un gobierno que el pueblo eligió y que hace del insulto, la descalificación procaz y la crueldad una práctica cotidiana. Pero lo más grave es que nos están destruyendo las utopías, los sueños. Al intentar naturalizar hechos aberrantes, terminan por banalizar las utopías que supimos sostener y que formaban parte ineludible de la política.

No concebíamos un pensamiento político sin utopías, aquellas que estimulaban nuestras ansias de militancia y lucha para construir una sociedad más justa, en la que reinara la solidaridad de verdad, y no el vedetismo berreta que hoy nos tortura en la pantalla chica de un celular.
Con tristeza veo que a muchos les produce más efecto y placer el brillo del consumismo, que reemplaza a las utopías de la justicia social.

La injusticia y el maltrato al que son sometidos nuestros discapacitados y sus familias eran intolerables para los jóvenes de las décadas del 60 y del 70, cuando la militancia, llena de contenidos y de utopía humanizadora, luchaba por una sociedad más justa.
Hoy se está vaciando la política de aquellos ideales que nos interpelaban y nos estimulaban a luchar por un Estado que, como sociedad organizada, fuera capaz de asistir, contener y promover a los más vulnerables. Sentíamos que era posible la escalera de movilidad social ascendente y nos repetíamos que, al subir un peldaño, siempre había que mirar hacia atrás para dar la mano al que venía más abajo.

Lo que hace hoy el gobierno nacional con nuestros discapacitados es inhumano e intolerable desde todo punto de vista. Basta con observar cómo se trata a los niños, a los ancianos y a las personas con discapacidad para saber de qué sociedad se trata.

Debemos movilizarnos todos, sobre todo los jóvenes, que aún tienen la posibilidad de recrear la esperanza y las nuevas utopías. No dejemos que nos roben los sueños.

Para terminar, quiero recurrir a las palabras de Ernesto Sábato en su libro Antes del fin: “Solo quienes sean capaces de sostener la utopía, serán aptos para el combate decisivo: el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido”.

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Malena Galmarini: “Si siguen con estas políticas de descuido, va a haber más personas con discapacidad en la Argentina”

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La candidata a senadora bonaerense por la Primera Sección Electoral de Fuerza Patria, Malena Galmarini, cuestionó las políticas del gobierno nacional y advirtió que “los que más sufren son las personas con discapacidad”.

En diálogo con Ahora Dicen (Futurock), remarcó la necesidad de “ponerle un freno a Milei” y criticó la eliminación de las PASO, al considerar que “le quitan a la ciudadanía la posibilidad de elegir”. También defendió la renovación política: “Decidí no competir en Tigre para dar lugar a un candidato joven”.

Galmarini destacó que la relación entre Sergio Massa y Cristina Kirchner “maduró porque los une un modelo de país”, y señaló que “los grandes hacedores de ese vínculo fueron Macri y Milei, que empujaron la unidad frente al riesgo que representan sus políticas”.

Además, apuntó contra Daniel Scioli con una anécdota: “Hicimos una conexión de gas para una escuela isleña que estaba al lado de su casa, y descubrimos que en realidad se había hecho a su casa. Después, cuando había que reformar la escuela, la licitación se cayó porque el frente no combinaba con la suya. Ejemplos como esos hay miles”.

Finalmente, reafirmó: “Hace 20 años una pensión por discapacidad dependía de que se diera de baja otra. Hoy es un derecho y hay que garantizarlo. Si el Gobierno sigue con estas políticas de descuido, habrá más personas con discapacidad en la Argentina”.

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El “Coimasgate” y el deterioro acelerado de la gestión Milei

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El escándalo bautizado como Coimasgate -o Karinagate, en alusión a la hermana del presidente- irrumpe en un escenario donde el gobierno libertario ya atravesaba un desgaste sostenido. A las crisis no cerradas del Libragate, el veto rechazado a la ley de emergencia en discapacidad y la tragedia del fentanilo contaminado, se suma ahora un caso de corrupción que, a diferencia de otros, utiliza palabras cargadas de sentido inmediato en la sociedad argentina: coimas y corrupción. Conceptos simples de entender que golpean de lleno la credibilidad oficial.

El relevamiento nacional de Zuban Córdoba muestra con crudeza cómo se procesa esta crisis. Un 62,3% de los consultados considera improvisada la respuesta del gobierno, y apenas un tercio la juzga como preparada. En términos políticos, esta percepción equivale a una deslegitimación del manejo presidencial en una crisis que, lejos de apagarse, amenaza con ramificarse en múltiples frentes.

Rechazo social y exigencia de renuncias

El estudio confirma un repudio mayoritario hacia los funcionarios señalados: 65,5% de los argentinos cree que Karina Milei y los hermanos Menem deberían renunciar y ponerse a disposición de la justicia. El dato adquiere mayor peso al observar que el reclamo no proviene solo de la oposición, sino que también atraviesa al círculo de poder económico y mediático. En paralelo, 69,9% de la población afirma que no pondría “las manos en el fuego” por los involucrados, marcando distancia de la reacción presidencial de blindaje político. El 56 por ciento cree que Milei debería ser sometido a un juicio político y el 60 cree que el Gobierno quedó debilitado.

El deterioro de la reputación ya se traduce en fuga de apoyo electoral. Un 12,8% de los votantes que acompañaron a Milei en el ballotage de 2023 asegura que ya no lo volverá a votar tras el escándalo, cifra que se suma a otro 13% que había roto con el oficialismo antes del caso. En un año electoral, incluso un 3% de fuga puede definir un resultado. 

La erosión se cristaliza en otro indicador: 47,4% de los encuestados percibe al gobierno de Milei como más corrupto que los anteriores, contra apenas un 22% que lo considera libre de corrupción.

El Coimasgate no se limita al plano político. Seis de cada diez argentinos creen que el escándalo impactará negativamente en los mercados y en la confianza de los inversores. Esa expectativa alimenta la noción de una policrisis, concepto acuñado por el consultor Mario Riorda para describir situaciones donde se entrelazan incertidumbre judicial, daño reputacional y consecuencias económicas.

Los datos revelan además un deterioro profundo en la imagen gubernamental: 66% considera que la reputación y credibilidad de la gestión Milei ha empeorado tras el caso. Para la mayoría, la Casa Rosada lo tomó como “un tema más” y no como una crisis central a resolver.

Argentina acumula experiencias históricas donde la percepción de corrupción quebró el contrato social entre gobierno y sociedad. El Coimasgate se inscribe en esa serie: un 56% avala incluso la posibilidad de un juicio político a Milei por este caso, un registro de magnitud que traduce la pérdida de autoridad simbólica.

El gobierno enfrenta, así, un escenario en el que la desconfianza se multiplica: hacia la transparencia institucional, hacia la estabilidad económica y hacia la capacidad presidencial de sostener la gobernabilidad. En un país con memoria política marcada por la corrupción, el término coima no admite grises.

El informe concluye que la crisis erosiona al oficialismo en tres dimensiones simultáneas: legitimidad política, estabilidad económica y viabilidad electoral. Tres frentes donde el margen de error se reduce al mínimo y donde cada gesto puede acelerar -o frenar- la caída de confianza.

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