Copa Airlines anuncia la incorporación de internet de Starlink, convirtiéndose en la primera aerolínea de Latinoamérica en ofrecer conectividad WiFi de alta velocidad a bordo de sus aeronaves.
La primera aeronave equipada con Starlink realizó su vuelo inaugural el 4 de julio de 2026, marcando el inicio de una implementación progresiva en todas las aeronaves de la aerolínea, proceso que se estima concluirá durante el primer trimestre de 2027.
“Esta iniciativa responde a nuestro objetivo de cumplir consistentemente con las necesidades de nuestros pasajeros e innovar de manera continua para elevar la experiencia de su viaje. La aerolínea más puntual de América Latina es ahora la única con internet de alta velocidad Starlink en sus aeronaves” señaló Diana Mizrachi – Kopel, Directora Senior de Experiencia del Cliente.
Con internet de alta velocidad de Starlink, los pasajeros podrán disfrutar de una experiencia de conectividad durante todo el vuelo, con acceso a servicios como streaming de deportes, películas y series, aplicaciones de trabajo en la nube, navegación en tiempo real, videojuegos y mensajería continua.
Los miembros PreferMember Gold, Platinum y Presidential de ConnectMiles, así como los pasajeros que viajen en Clase Ejecutiva, disfrutarán de acceso gratuito al WiFi de alta velocidad de Starlink en las aeronaves equipadas con esta tecnología. Asimismo, los clientes de “Starlink Residential” y “Starlink Roam” podrán también conectarse sin costo.
Los demás pasajeros podrán adquirir el servicio de internet a bordo a través del portal de acceso de Starlink, con tarifas accesibles que permitirán a más viajeros mantenerse conectados durante su vuelo.
Copa Airlines continúa fortaleciendo su liderazgo de conectividad en la región, ahora no solo en tierra a través del líder Hub de las Américas en Panamá® sino también, junto a Starlink, en los aires del Continente.
Cetrogar anuncia la llegada del nuevo Starlink Mini Car Pack, una solución de internet satelital móvil diseñada para utilizarse dentro de vehículos y pensada para mantener la conectividad incluso en rutas, zonas rurales o lugares donde la señal celular suele ser limitada. El nuevo kit ya se encuentra disponible en sucursales seleccionadas y en cetrogar.com.ar a un precio de $299.000.
Se trata de un producto exclusivo para Argentina desarrollado para garantizar conectividad en movimiento. El Mini Car Pack integra el sistema portátil Starlink Mini con accesorios. Entre ellos, un adaptador de 12V para alimentación eléctrica en autos, camionetas y otros medios de transporte. Además, ofrece velocidades de descarga superiores a 200 Mbps y baja latencia.
En un país caracterizado por extensas rutas y caminos rurales, la incorporación de internet satelital en vehículos se presenta como una alternativa innovadora para mejorar la comunicación, el trabajo y la experiencia de viaje en zonas con poca cobertura.
Juan Manuel Almeida, Gerente Nacional de Marketing de Cetrogar, sostuvo que “la llegada del Starlink Mini Car Pack acerca una solución concreta para situaciones reales de la vida cotidiana. Tener conectividad en la ruta, en el campo o en zonas alejadas puede significar que una familia sepa que sus hijos llegaron bien, poder resolver una urgencia o conectarse a una reunión de trabajo desde cualquier lugar. En Cetrogar trabajamos para que más personas puedan acceder a este tipo de tecnología, por eso también acompañamos con opciones de financiación que faciliten el acceso y hagan que la conectividad no sea un privilegio”.
La empresa de internet satelital aplicó una rebaja en sus precios. La medida se lee como un fuerte gesto de apoyo al gobierno para mejorar la conectividad.
El magnate Elon Musk activó una significativa rebaja en los precios de su servicio de internet satelital, Starlink, en Argentina. La medida, que busca masificar el acceso a la conectividad en todo el territorio, se interpreta como un claro apoyo a la gestión libertaria y una apuesta por el mercado local, especialmente en zonas rurales o con poca infraestructura.
La baja de precios se aplica tanto al costo del equipo (la antena) como a los abonos mensuales, volviendo la tecnología satelital una opción más accesible para miles de argentinos.
¿Cuánto cuesta ahora tener el internet de Elon Musk?
La compañía oficializó los nuevos valores a través de su sitio web, con descuentos que alcanzan el 20% en el hardware y promociones en los planes de servicio.
Antena Starlink Mini: Pasó de costar $189.000 a $151.200 (una reducción del 20%). Este kit es itinerante y permite usar la antena en movimiento.
Abonos mensuales (promoción por 6 meses):Servicio itinerante de 50 GB: $44.100 por mes durante el primer semestre (luego, $63.000).Pack itinerante ilimitado: $87.500 por mes.
Esta estrategia comercial no solo busca captar nuevos usuarios, sino que también es una respuesta a la creciente competencia en el sector, principalmente del Proyecto Kuiper de Amazon, que amenaza con disputarle el mercado global.
Una apuesta por la conectividad total
El desembarco y ahora la expansión de Starlink en Argentina fue una de las banderas del gobierno de Javier Milei para abrir los mercados y mejorar la infraestructura de comunicaciones. La decisión de Musk de bajar los precios es vista como una señal de confianza y un impulso a esa política.
A nivel global, la empresa de SpaceX sigue creciendo a un ritmo acelerado. Ya cuenta con más de 7 millones de clientes en 150 países y una constelación de más de 7.500 satélites activos, demostrando su liderazgo en un sector que será clave para el futuro del país.
Por Ana Ionova y María Silvia Trigo. Ana Ionova reportó desde Río de Janeiro, y María Silvia Trigo desde Santa Cruz, Bolivia, New York Times. Las páginas web se cargan a paso de tortuga. Las transmisiones de video fallan y se congelan. Fuera de las ciudades más grandes de Bolivia, a veces la señal de internet más cercana está a horas de distancia, por peligrosas carreteras de montaña.
Así que cuando Starlink, de Elon Musk, ofreció a Bolivia una conexión a internet rápida y asequible, transmitida desde el espacio, muchos esperaban que el país andino de 12 millones de habitantes lo celebrara. En cambio, Bolivia dijo no, gracias.
Starlink, el servicio de internet por satélite de SpaceX, la empresa espacial privada de Musk, ha realizado notables avances en Sudamérica, al extenderse a casi todos los países y llevar internet de alta velocidad a los rincones más remotos de la región, llegando incluso a indígenas aislados que viven en lo más profundo de la selva amazónica.
Sin embargo, el avance de Starlink se ha visto obstaculizado por Bolivia, que se negó a concederle una licencia de operación el año pasado. Expertos y funcionarios citaron su preocupación por el dominio descontrolado que el servicio ejerce en todos los lugares donde se ha establecido. En su lugar, el país optó por confiar en su propio vetusto satélite de fabricación china.
La decisión de rechazar Starlink ha desconcertado y enfurecido a la población de Bolivia, donde las velocidades de internet son las más lentas de Sudamérica y cientos de miles de personas siguen sin conexión. Sin conexión a internet, la gente suele tener dificultades para recibir educación y carece de acceso a empleos y ayuda rápida en caso de catástrofes naturales.
Pero al impedir la entrada de Starlink, Bolivia se ha unido a otras naciones que han empezado a dar la voz de alarma sobre SpaceX y la influencia política que Musk puede ejercer mediante su control de una red de telecomunicaciones utilizada por gobiernos, militares y personas de todo el mundo.
Starlink, que no respondió a las solicitudes de comentarios, también se ha enfrentado a bloqueos en el Caribe, Europa y Sudáfrica. Musk afirma que “no hay sustituto para Starlink” y utiliza X, la plataforma de redes sociales de la que también es propietario, para promover sus políticas de derecha. Además, ha sido explícito sobre el poder que ostenta.
“Los países se han dado cuenta de que no pueden confiar solo en un actor”, dijo Antoine Grenier, director global de espacio en Analysys Mason, una consultora con sede en Inglaterra.
Poco más de la mitad de los hogares bolivianos tienen internet de banda ancha, frente al 87 por ciento de Brasil y el 94 por ciento de Chile. Más del 90 por ciento de los bolivianos utiliza teléfonos móviles para conectarse a internet, pero en las zonas rurales, donde la señal puede ser irregular, muchos no tienen forma de hacerlo.
“A veces, la gente tiene que subirse a un árbol o a una roca para captar la señal”, dijo Patricia Llanos, profesora universitaria y geógrafa, quien a menudo dirige equipos de investigadores de campo en la región amazónica de Bolivia. “Es un gran problema para nosotros”.
En otras partes del mundo, Starlink ha ayudado a llevar internet a muchos lugares. En solo unos años, SpaceX ha lanzado más de 7300 satélites pequeños al espacio, y conecta a más de cinco millones de personas en 125 países.
Pero a pesar de su éxito en otros lugares, Starlink es visto con recelo por el gobierno de Bolivia.
La preocupación, según las autoridades y los expertos bolivianos, es que Starlink pueda dar paso a una competencia injusta y socavar la soberanía del país al ceder demasiado control a una poderosa empresa extranjera, la cual podría intentar utilizar su influencia para inclinar la normativa boliviana a su favor.
Starlink “tiene superioridad tecnológica” sobre los servicios de internet de Bolivia, dijo Iván Zambrana, director de la Agencia Boliviana Espacial, propietaria del satélite nacional de fabricación china y que lo opera desde su lanzamiento en 2013. Pero los reguladores deben establecer normas que garanticen que Starlink contribuye a la economía de Bolivia y “entren al mercado a competir en igualdad de condiciones” sin perjudicar a los proveedores locales de internet, añadió.
“Cualquier empresa que venga a hacer negocios en el país se va a llevar un pedazo del pastel, pastel que ahora mismo está entre los que estamos aquí”, dijo Zambrana en una entrevista.
El servicio de Starlink se ha convertido en un éxito en gran parte de Sudamérica, en gran medida porque puede resultar difícil y costoso llevar la infraestructura tradicional de internet a zonas remotas. En pueblos a los que solo se puede llegar en barco o por caminos de tierra, los kits compactos de Starlink ofrecen una forma más barata y práctica de conectar hogares, escuelas y hospitales a internet.
En Brasil, su mayor mercado en América Latina, Starlink ha crecido hasta superar los 250.000 suscriptores desde su llegada en 2022, según cifras de la empresa.
Pero Brasil ha empezado a buscar alternativas, al temer una dependencia excesiva de Starlink. El año pasado, después de que X, de Musk, desafiara las órdenes del Supremo Tribunal Federal del país de eliminar publicaciones de derecha en redes sociales que difundían desinformación, Brasil llegó a un acuerdo con SpaceSail, un rival chino que actualmente está desarrollando su propio sistema de internet satelital.
En Bolivia, Zambrana restó importancia a la necesidad de Starlink, e insistió en que el satélite chino que utiliza es fiable y proporciona cobertura de internet en todo el país. “No hay lugar donde no se presten estos servicios”, dijo.
Pero los expertos dicen que, en realidad, el viejo satélite no es rival para Starlink. Su señal es lenta y desigual, y la instalación de antenas y parabólicas en zonas rurales es cara y difícil.
Ahora, el satélite gestionado por Bolivia se acerca al final de su vida útil, y se prevé que podría quedarse sin combustible y desconectarse ya en 2028.
Bolivia todavía evalúa cómo sustituir el satélite, pero ha mantenido conversaciones preliminares con SpaceSail de China sobre la posibilidad de utilizar la red de satélites que está construyendo, dijo Hugo Siles, embajador de Bolivia en China.
“Hemos venido trabajando con China porque sentimos que hay una absoluta comodidad en cuanto a la normativa boliviana y respecto a la soberanía”, dijo Siles en una entrevista.
SpaceSail, que no respondió a una solicitud de comentarios, tiene previsto lanzar 648 satélites de órbita baja este año y hasta 15.000 para 2030, según cifras publicadas por el gobierno municipal de Shanghái, propietario de SpaceSail.
“Si alguien va a poder competir con Starlink en un futuro próximo, serán ellos”, dijo Gregory Falco, profesor adjunto de ingeniería mecánica y aeroespacial en la Universidad de Cornell.
Por ahora, la presión para conectar a los bolivianos es cada vez mayor, y los legisladores reconsideran si el país debe permitir que Starlink opere en él.
Starlink parece optimista sobre sus posibilidades. En su mapa de ubicaciones de servicio, incluye a Bolivia como uno de los países donde su internet satelital estará disponible en 2025.
Sería una buena noticia para Adrián Valencia, de 45 años, maestro de Quetena Chico, un pueblo de 1000 habitantes en la región meridional de Bolivia.
Valencia, quien dirige la única escuela secundaria del pueblo, que atiende a unos 200 alumnos, dijo que la mala conexión a internet del pueblo lo obliga a conducir seis horas hasta la ciudad más cercana para subir los videos educativos que graba para sus alumnos.
“El internet es pésimo”, dijo. Eso socava la educación y la alfabetización digital de sus alumnos. “Si no tenemos acceso a internet”, añadió, “es como si no supiéramos leer”.
Algunos hoteles locales incluso han pasado de contrabando enrutadores Starlink a través de la frontera desde el vecino Chile. Aunque la señal llega a partes de la frontera boliviana, Starlink suele cortar internet al cabo de unos meses.
Mientras Llanos, la geógrafa, preparaba recientemente un taller en una remota región forestal a siete horas de La Paz, ella también esperaba recurrir a Starlink, y pidió a sus colegas que le trajeran un enrutador. Sin embargo, no pudieron conseguir uno a tiempo, así que los 80 participantes utilizaron walkie-talkies para comunicarse durante la formación.
“Aunque tengamos un satélite en el espacio”, dijo Llanos, refiriéndose a la nave espacial china, “seguimos sin tener forma de conectarnos”.
“Es una cosa muy grande para nosotros, tener conexión para emergencias, porque estamos muy lejos del pueblo, es importante. También para los chicos, porque pueden estudiar y aprender muchas cosas”. Las palabras son de Osmar Silva, cacique de la reserva Itaomirí, ubicada a pocos metros de los Saltos del Moconá, en plena reserva de Yabotí. Ahí llegó internet. Quince chicos del aula satélite, tendrán el mismo acceso que un estudiante de ciudad.
El miércoles, en plena tormenta y con el arroyo Yaboti en crecida, el equipo de Marandú llegó a la escuela rural, en medio de una comunidad mbya. No había luz, ni obviamente, conectividad de internet. Hasta ahora. En un avance sin precedentes para la inclusión digital en zonas rurales, Misiones alcanzó esta semana la conexión de 60 escuelas a internet mediante tecnología satelital.
La más reciente se encuentra en la comunidad guaraní, en el corazón de la reserva de biosfera Yabotí, entre San Pedro y El Soberbio. Allí, en medio de la selva, se instaló un equipo Starlink que brinda conectividad de alta velocidad a una escuela sin acceso a electricidad de red ni señal de telefonía móvil. Para la comunidad significa mantener contacto con el afuera, pero la llegada de internet es relevante también por lo simbólico en tiempos en los que se debate sobre el rol del Estado. “Estado suficiente”, fue la definición del gobernador Hugo Passalacqua, en contraste con la motosierra que derrumba los servicios públicos que dependen de la Nación.
La instalación se realizó bajo condiciones climáticas extremas, en medio de intensas lluvias y con la crecida del arroyo Yabotí, lo que hizo intransitables los caminos de acceso. “Llegamos en plena tormenta. La escuela funciona con paneles solares porque no hay energía eléctrica convencional. Ahora no solo tiene internet la escuela, sino toda la comunidad que la rodea”, explicaron desde el equipo técnico que lidera la iniciativa.
Tecnología satelital de última generación
Las antenas Starlink instaladas en estos entornos rurales logran una velocidad inigualable en tecnología satelital de hasta 300 Mbps. Además, pueden conectarse más de 100 dispositivos simultáneamente. Pero el aspecto más destacado, según los técnicos, es que la conexión se integra al piso tecnológico de cada escuela, permitiendo una distribución eficiente de la red hacia los diferentes dispositivos internos, como computadoras, servidores y pizarras digitales.
El modelo de conectividad de Misiones combina dos ejes: el despliegue progresivo de la red provincial de fibra óptica a través de Marandú Comunicaciones y, de forma complementaria, la conexión satelital en zonas de difícil acceso.
“Conectamos con Starlink en lugares extremos, mientras la red de fibra óptica sigue su avance. Cuando la fibra llega, ese punto puede migrar a una conexión terrestre y el equipo satelital se reutiliza en otro destino. Así usamos los recursos del Estado de forma eficiente y planificada”, explicaron.
Además de garantizar conectividad educativa, el desarrollo de la red terrestre permite que proveedores locales -cooperativas, pymes y emprendedores- se transformen en ISP (Internet Service Providers) que ofrezcan servicios en cada municipio, generando empleo y competencia regional.
Misiones también mantiene contactos con Qianfan, una empresa china que desarrolla el sistema satelital Space Sail, en vistas de sumar nuevas tecnologías de conectividad en zonas rurales. “Así como fuimos pioneros con Starlink y Amazon -que comenzaría a operar en Misiones en diciembre o primeros meses del año que viene-, queremos ser los primeros en probar este servicio”, señalaron.
Con cada escuela conectada, se abren nuevas oportunidades pedagógicas y sociales para cientos de chicos que hasta hace poco estaban totalmente aislados digitalmente. Con 60 escuelas rurales ya conectadas y nuevas instalaciones previstas esta semana en Alba Posse, El Soberbio y Fracrán, el plan de conectividad educativa de Misiones avanza con firmeza hacia una provincia más equitativa e integrada.