swap con China

Activos argentinos en baja: el Merval perforó los 2.000 puntos y subió el riesgo país

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Los activos argentinos atravesaron una jornada negativa, en contraste con el desempeño de algunos de los principales mercados internacionales. El S&P Merval cayó 1% hasta 3.156.331,80 puntos, mientras que medido en dólares retrocedió 0,8% y volvió a perforar la barrera de los 2.000 puntos. La presión también alcanzó a los bonos soberanos y llevó al riesgo país a 428 puntos básicos.

La rueda dejó una señal relevante para el mercado local: pese a un escenario externo que mostró algunos indicadores favorables, los activos argentinos todavía encuentran dificultades para sostener una dinámica positiva. La economista Elena Alonso señaló que el comportamiento reciente del Merval muestra que, por el momento, el mercado argentino no logra aprovechar plenamente el buen clima internacional.

Entre las acciones que encabezaron las bajas se ubicaron BBVA, con una caída de 2,6%; Banco Macro, que retrocedió 2,4%; Transportadora de Gas del Norte, con una baja de 2,4%, e YPF, que perdió 2%. La tendencia también se reflejó en Wall Street, donde los ADR argentinos operaron mayormente en terreno negativo: Banco Macro cayó 2%, YPF cedió 2% y BBVA bajó 1,7%.

La debilidad se extendió a la deuda soberana. Los bonos argentinos en dólares negociados en Wall Street registraron bajas generalizadas de hasta 0,6%. El Global 2041 encabezó los retrocesos, seguido por los Global 2035 y 2038, ambos con pérdidas de 0,5%, mientras que el Global 2046 cayó 0,4%.

En ese contexto, el riesgo país elaborado por J.P. Morgan aumentó siete puntos y llegó a 428 unidades. El indicador vuelve así a ganar relevancia para una economía que busca reducir el costo de financiamiento y recuperar acceso sostenido a los mercados internacionales de crédito.

La presión también se observó en otros instrumentos. Según el análisis de SBS, los activos dollar-linked retrocedieron en promedio 0,2%, mientras que la deuda ajustada por CER cayó 0,15% en el tramo corto y 0,35% en el largo. Los títulos a tasa fija permanecieron prácticamente estables, mientras que los instrumentos floaters mostraron las mayores pérdidas, particularmente en el tramo largo.

El comportamiento de los activos locales se produjo mientras Wall Street presentó una dinámica mixta. El Dow Jones alcanzó un nuevo máximo histórico, mientras que la evolución del oro y la baja de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense configuraron un escenario externo que, en principio, ofrecía mejores condiciones para los mercados emergentes.

El oro registró además una fuerte suba y alcanzó máximos de casi siete semanas. El metal precioso avanzó 3,8% hasta US$4.309,55 por onza, mientras el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se ubicó cerca de mínimos de una semana. En paralelo, el dólar operó cerca de sus niveles más bajos en seis semanas frente a otras monedas.

La mejora en la cotización del oro tuvo un efecto directo sobre las reservas internacionales argentinas. El stock del Banco Central superó los US$50.000 millones y alcanzó un nuevo máximo desde 2019, favorecido por la revalorización del metal y por una compra de US$8 millones en el mercado.

El frente externo también incorporó una novedad vinculada con China. El Banco Central renovó el swap de monedas con el país asiático por RMB 130.000 millones y mantuvo activa la utilización de RMB 35.000 millones, equivalentes a unos US$5.000 millones, que Argentina utiliza desde 2023. La extensión del vencimiento, que pasó de tres a cinco años, amplía el horizonte de esa herramienta de liquidez internacional.

El contraste entre reservas en ascenso y activos financieros bajo presión muestra una de las tensiones centrales del mercado argentino. La acumulación de reservas y la mejora de algunos indicadores externos constituyen señales relevantes para la solvencia, pero no necesariamente se traducen de manera inmediata en una menor percepción de riesgo sobre los títulos argentinos.

Para los inversores, el foco queda puesto entonces en la capacidad de la economía para transformar la mejora de las variables externas y la acumulación de reservas en una reducción sostenida del riesgo país. Mientras ese proceso no se consolide, la volatilidad seguirá funcionando como un filtro sobre las expectativas y los activos argentinos continuarán mostrando una sensibilidad mayor que la de los mercados internacionales.

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Argentina renovó el swap con China por US$ 19.000 millones

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La Argentina renovó el swap de monedas con China por US$ 19.000 millones con un plazo de vencimiento de cinco años.

“El Banco de la República Popular de China (PBoC, por sus siglas en inglés) y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) firmaron la renovación de su acuerdo bilateral de swap de monedas por un monto de RMB 130 mil millones”, informó el BCRA en un comunicado. 

El BCRA afirmó: “A diferencia de los acuerdos previos, en esta oportunidad se extiende de 3 a 5 años el plazo de vencimiento del nuevo acuerdo, lo que permitirá brindar una mayor previsibilidad sobre la continuidad de esta herramienta”.

“La activación por RMB 35 mil millones (US$ 5 mil millones) iniciada a principios de 2023 se mantiene vigente para respaldar la estabilidad financiera en Argentina y dar soporte al comercio y la inversión entre ambos países”, aclaró la autoridad monetaria.

El BCRA también destacó que “la renovación de estos acuerdos afianza la estrecha cooperación entre ambas instituciones y la excelente relación que han mantenido en los 17 años transcurridos desde el primer acuerdo firmado en 2009”. De esta forma, no se verán afectadas las reservas brutas del Banco Central.

A mediados de junio, Santiago Bausili, titular de la autoridad monetaria, se había reunido con su par de China, Pan Gongsheng, a través del del simposio internacional organizado por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y el PBoC.

Junto a otros presidentes de bancos centrales, el encuentro sirvió para darle forma final al acuerdo anunciado esta tarde para conseguir otro plazo de extensión. En base a las autoridades asiáticas, el eje central del evento trató “sobre la situación económica global y la cooperación económica y financiera bilateral“.

El swap de monedas tenía como fecha de finalización este 6 de agosto. El BCRA había utilizado un tramo equivalente a US$ 5.000 millones para reforzar reservas y sostener la estabilidad cambiaria, y la devolución total estaba prevista para este año de manera escalonada. Según los últimos balances del BCRA, el monto pendiente se redujo a unos US$ 675 millones.

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Bausili ratificó el plan económico y descartó priorizar el fin del cepo para empresas

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El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, ratificó este lunes la continuidad del programa económico del Gobierno nacional y sostuvo que la inflación seguirá en descenso, en una señal política destinada a reforzar la estrategia económica de la administración de Javier Milei.

Durante una conferencia realizada en el Salón Bosch del BCRA para presentar el Informe de Política Monetaria (IPOM) y los estados contables del ejercicio 2025, el funcionario dejó además una definición relevante para el sector privado: el levantamiento del cepo cambiario para empresas no figura entre las prioridades inmediatas de la autoridad monetaria.

La exposición, compartida con el vicepresidente del Central, Vladimir Werning, buscó transmitir estabilidad en medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad financiera. Según planteó Bausili, Argentina logró atravesar ese escenario sin repetir episodios de estrés cambiario observados en otros momentos de crisis.

“El tipo de cambio se mantuvo estable, las tasas domésticas cayeron y el superávit energético actuó como amortiguador”, sostuvo el titular del BCRA al describir el comportamiento reciente de la economía local.

El Gobierno sostiene el esquema cambiario para empresas

Uno de los mensajes más sensibles para el mercado fue la confirmación de que el Banco Central no considera prioritario flexibilizar las restricciones cambiarias que aún afectan a personas jurídicas.

“No está entre nuestras prioridades eliminar las restricciones cambiarias para las empresas o que las personas jurídicas puedan atesorar dólares. Estamos enfocados en el sector externo”, afirmó Bausili.

La definición implica que continuarán vigentes mecanismos regulatorios como las limitaciones para operar simultáneamente en mercados oficiales y financieros durante períodos determinados. Según explicó el funcionario, la prioridad oficial es garantizar el funcionamiento del comercio exterior y evitar tensiones sobre las reservas.

Incluso, ante consultas sobre la posibilidad de mantener el esquema actual por tiempo indefinido, Bausili respondió que “podría quedar así”, dando a entender que el Gobierno no considera el cepo corporativo como un obstáculo inmediato para la dinámica económica.

La posición marca una diferencia respecto de la flexibilización otorgada a personas físicas desde abril de 2025 y confirma que la apertura cambiaria avanza de manera segmentada y bajo control del Banco Central.

Inflación, empleo y reforma laboral

En paralelo, el titular del Central insistió en que el proceso de desaceleración inflacionaria continuará durante los próximos meses. El Gobierno interpreta ese comportamiento como el principal sostén político y económico del programa libertario.

Bausili vinculó además la baja de la pobreza registrada en el segundo semestre de 2025 con la reducción de la inflación. Según indicó, el BCRA estima que casi seis puntos porcentuales de esa caída estuvieron directamente asociados a la estabilización monetaria.

Sobre el mercado laboral, reconoció que hubo deterioro en el empleo formal, aunque señaló que la reciente Ley de Modernización Laboral aprobada por el Congreso apunta a revertir esa tendencia y dinamizar la contratación registrada.

Según los datos presentados durante la conferencia, la tasa de desempleo se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, un nivel que el funcionario calificó como históricamente bajo, aunque superior al del año anterior.

Otro de los puntos abordados fue la continuidad del swap con China, cuyo vencimiento opera en agosto. Bausili confirmó que el Gobierno negocia una extensión “en los mismos términos”, sin modificaciones estructurales.

El funcionario también relativizó el peso del denominado “carry trade” en el sistema financiero argentino y aseguró que las inversiones especulativas de corto plazo representan una porción marginal del mercado local.

Según explicó, el stock estimado de inversiones de no residentes en títulos públicos de corto plazo ronda los USD 2.000 millones sobre un mercado de capitales cercano a USD 60.000 millones.

Además, defendió las restricciones existentes para desalentar el ingreso de capitales golondrina y sostuvo que el esquema argentino es, incluso, más flexible que el de otros países de la región donde las empresas ni siquiera pueden operar cuentas en dólares localmente.

Estabilidad como activo central del oficialismo

La conferencia del Banco Central tuvo un fuerte componente político. Más allá de los datos técnicos, el mensaje central apuntó a consolidar la idea de continuidad y previsibilidad del programa económico en un momento donde el Gobierno busca fortalecer expectativas de estabilidad.

La frase de Bausili —“no hay manera de cambiar el rumbo”— funcionó como una señal hacia el mercado, el empresariado y los actores financieros que siguen de cerca la sostenibilidad del esquema cambiario y fiscal.

La decisión de mantener controles para empresas también revela que el oficialismo prioriza preservar el equilibrio externo antes que avanzar hacia una liberalización total del mercado de cambios. Ese equilibrio aparece hoy como una de las principales variables que monitorea el Gobierno para evitar tensiones sobre reservas y tipo de cambio.

En provincias con fuerte dependencia del comercio exterior y economías regionales, como Misiones, la continuidad de restricciones cambiarias para empresas mantiene relevancia sobre sectores exportadores e importadores que operan con insumos dolarizados.

Aunque el BCRA aseguró que las importaciones funcionan con fluidez y que las exportaciones mantienen niveles elevados, el sostenimiento del actual esquema cambiario seguirá siendo una variable observada por industrias, forestales, yerbateras y firmas vinculadas al comercio fronterizo del NEA.

También el comportamiento de la inflación continuará teniendo impacto directo sobre consumo, costos logísticos y actividad comercial en una región particularmente sensible a las variaciones de precios y al tipo de cambio.

El Gobierno busca mostrar que la etapa de emergencia quedó atrás y que el programa económico ingresó en una fase de consolidación. Sin embargo, el propio Bausili reconoció que persisten riesgos internacionales asociados al conflicto en Medio Oriente y a eventuales tensiones comerciales globales.

La evolución de la inflación, la dinámica del empleo formal, la estabilidad cambiaria y la renovación del swap con China aparecen como variables centrales para medir si el esquema oficial logra sostenerse sin sobresaltos durante la segunda mitad del año.

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Hacienda acelera cobertura de vencimientos y la deuda pública trepa a USD 496.676 millones

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La deuda bruta de la Administración Central alcanzó en abril de 2026 los USD 496.676 millones, con un incremento neto de USD 4.100 millones respecto de marzo, en un escenario marcado por la volatilidad cambiaria y la necesidad oficial de asegurar financiamiento para los próximos vencimientos.

Según informó la Secretaría de Finanzas, encabezada por Federico Furiase, el 99,5% de los compromisos —equivalentes a USD 494.141 millones— permanece en situación de pago normal. Durante el mes, el Estado realizó operaciones globales por USD 74.200 millones, combinando emisiones, refinanciaciones y coberturas financieras.

La suba del stock respondió principalmente a tres factores: diferencias de cambio por valuación de divisas, el retraso temporal de un desembolso de USD 1.000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la decisión de anticipar colocaciones de bonos locales para cubrir los vencimientos previstos para julio y enero.

Detrás de la dinámica contable aparece una señal política y financiera más profunda: el Gobierno busca fortalecer la capacidad de pago futura antes de enfrentar un calendario de compromisos que el mercado observa con creciente atención.

Aunque el Palacio de Hacienda sostiene que el programa económico es sostenible gracias al superávit fiscal financiero, analistas privados continúan monitoreando la concentración de vencimientos proyectada para 2027, estimada en USD 23.000 millones.

La preocupación no pasa únicamente por el tamaño de la deuda, sino por la capacidad de acumular reservas internacionales suficientes para afrontar obligaciones en moneda extranjera sin tensionar el mercado cambiario.

En paralelo, el Gobierno intenta consolidar una estrategia dual: mejorar el perfil financiero del Tesoro y reducir gradualmente pasivos considerados más frágiles dentro del sector público consolidado.

Esa lógica explica por qué el Ejecutivo decidió reforzar los depósitos oficiales en el Banco Central, que crecieron USD 2.529 millones en abril y alcanzaron USD 7.435 millones.

Según los datos oficiales, el 53% de la deuda corresponde a compromisos en moneda extranjera y el 47% restante a títulos emitidos en moneda local.

El Gobierno apuesta al “desendeudamiento interno”

Uno de los movimientos más relevantes para mayo será la utilización de los $24,4 billones transferidos por el Banco Central al Tesoro en concepto de dividendos del ejercicio 2025.

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, $6 billones se destinarán a fortalecer los depósitos del Tesoro en el BCRA, mientras que los $18,4 billones restantes se usarán para recomprar Letras Intransferibles por un valor nominal equivalente a USD 21.700 millones.

La operación apunta a reducir deuda intra-sector público y mejorar el balance consolidado entre el Tesoro y la autoridad monetaria. En términos políticos, también busca consolidar uno de los principales argumentos de la administración de Javier Milei: mostrar un proceso de saneamiento financiero sin recurrir a expansión monetaria.

El Gobierno sostiene que, pese al aumento de USD 71.383 millones en la deuda bruta desde noviembre de 2023, el incremento neto consolidado fue de apenas USD 2.290 millones, debido al traspaso de pasivos remunerados del BCRA hacia el Tesoro durante 2024.

El swap con China entra en la recta final de renegociación

Otro dato relevante del balance oficial es la fuerte reducción del tramo utilizado del swap de monedas con China.

Según el Banco Central, la porción efectivamente utilizada cayó de USD 5.000 millones a USD 675 millones tras cancelaciones parciales realizadas durante 2025 y comienzos de 2026.

Al cierre de 2024, el saldo activo equivalía a USD 3.084 millones. Para el 14 de enero de este año, el remanente ya se había reducido significativamente.

Sin embargo, la línea total por USD 19.089 millones continúa vigente bajo la modalidad de descubierto financiero. El acuerdo bilateral expira el próximo 6 de agosto, una fecha que el mercado seguirá de cerca porque involucra una herramienta clave para la administración de reservas internacionales.

La reducción del tramo utilizado permite al Gobierno exhibir menor dependencia financiera inmediata respecto de China, aunque la continuidad del acuerdo todavía forma parte de la ecuación estratégica del Banco Central.

Qué impacto puede tener en la economía real

La evolución de la deuda pública y de las reservas internacionales tiene efectos directos sobre variables sensibles para la economía argentina: estabilidad cambiaria, acceso al crédito, tasas de interés y capacidad de financiamiento del sector privado.

Para las economías regionales del NEA y particularmente para Misiones, la estabilidad financiera nacional incide sobre costos logísticos, crédito productivo y dinámica del comercio exterior. Sectores como la forestoindustria, la yerba mate y el turismo dependen de un entorno macroeconómico menos volátil para sostener inversión y competitividad.

A su vez, cualquier tensión sobre reservas o refinanciación de deuda impacta sobre el costo financiero de empresas exportadoras y cadenas productivas vinculadas al mercado internacional.

El Gobierno intenta mostrar una transición desde un esquema de endeudamiento corto y monetización hacia otro basado en superávit fiscal y reordenamiento del balance del Banco Central.

La evolución de las reservas, el tratamiento de los vencimientos de 2027, la renovación del swap con China y la capacidad de sostener depósitos en el BCRA serán variables centrales para medir la consistencia de esa estrategia.

Por ahora, el mercado observa un proceso de reconfiguración financiera que combina reducción de pasivos internos, mayor cobertura de vencimientos y búsqueda de estabilidad monetaria, aunque todavía condicionado por la necesidad de fortalecer reservas y consolidar acceso al financiamiento.

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