TACUAPI LODGE

Tacuapí Lodge: dos décadas de turismo de naturaleza

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Enclavado en el corazón de las Sierras Centrales, sobre el Corredor Verde de Misiones, Tacuapí Lodge cumple 20 años como referente pionero del turismo sustentable en la región. Rodeado por 100 hectáreas de selva preservada y con un modelo de ocupación pensado para generar el menor impacto ambiental posible, este refugio natural conjuga experiencia, conservación y confort en estado puro.

A diferencia del turismo convencional, Tacuapí ofrece una experiencia profundamente conectada con el entorno. Sus cabañas —distribuidas con un promedio de entre 4 y 5 hectáreas por persona alojada— brindan privacidad, silencio y armonía con la naturaleza. Para celebrar sus dos décadas, el lodge ya prepara promociones especiales y descuentos de hasta el 20% para el próximo mes de agosto.

La historia comenzó en 2004, cuando Julio Benítez y su esposa Alejandra, ambos viajeros apasionados por la naturaleza, decidieron fundar un espacio de alojamiento que fuera coherente con sus ideales. Tras recorrer en travesía 4×4 destinos como Moconá, Iberá, Iguazú, el Pantanal y Machu Picchu, sintieron que era hora de crear algo propio, sin cruzar el continente: un lugar auténtico, en plena selva misionera.

“En los años 90, Misiones no ofrecía alojamientos verdaderamente inmersos en la naturaleza. Había hoteles en los pueblos, pero nada que te permitiera vivir la selva desde adentro”, recuerda Julio. Ese vacío fue el germen de un proyecto que con el tiempo se convirtió en una empresa familiar con identidad y misión clara.

Tacuapí Lodge abrió sus puertas en 2006, tras un año de construcción lleno de desafíos. Hoy, no es solo un emprendimiento turístico, sino una propuesta de vida que sus hijos también abrazaron. En 2008, su singularidad atrajo a una productora alemana que filmó allí un reality show, y desde entonces sigue siendo elegido por productores audiovisuales que buscan escenarios selváticos reales y accesibles.

El reconocimiento llegó también en 2015, con la certificación en Turismo Sustentable otorgada por Rainforest Alliance, un hito que validó su compromiso con el ambiente y la comunidad. Para alcanzarla, Tacuapí debió cumplir exigentes criterios: gestión de residuos, control de huella de carbono, vinculación con comunidades aborígenes y proveedores locales, formalización laboral y cumplimiento de todas las normativas fiscales.

“No se trata solo de estar en un lugar lindo. Hacer turismo sustentable exige mucho más: implica responsabilidad, inversión continua y un enfoque empresarial serio”, subraya Benítez. De hecho, buena parte del personal que integra su equipo fue formado localmente, con énfasis en valores, sostenibilidad y adaptación al entorno.

“Prefiero contratar a personas de la zona. Tienen sabiduría natural: saben leer el clima, entienden el ritmo del monte. Un chef local conoce los productos y sus ciclos; un guía nativo interpreta la selva de otro modo. Esa experiencia es irremplazable”, dice.

Además de generar empleo directo, el lodge también impulsa el desarrollo de la economía local a través de alianzas con pequeños productores, mujeres emprendedoras que brindan servicios como lavandería externa —una opción elegida para reducir el uso de productos contaminantes dentro de la reserva— y proveedores de insumos regionales para su restaurante.

Las propuestas para los visitantes van desde senderismo interpretativo, rappel, cascadas y avistaje de aves, hasta viajes 4×4 a destinos como Machu Picchu o el Pantanal, siempre con seguros para pasajeros y empleados, y bajo un marco de seguridad responsable.

Tacuapí también forma parte de la Ruta de las Aves, un circuito que en los últimos años ganó notoriedad, aunque ornitólogos de Alemania, Holanda y Francia ya visitaban el lodge hace más de una década. “Tenemos reservas todos los años de turistas extranjeros que vienen a observar especies específicas. La selva preservada y los registros en blogs especializados nos posicionan entre los mejores destinos para birdwatching”, apunta Julio.

A pesar del reconocimiento, señala que en Argentina aún se confunden conceptos. “Muchas veces se cree que un lodge es simplemente una cabaña más. Pero no. Un lodge es un refugio inmerso en un entorno natural, lejos de la ciudad, con servicios de alto nivel y una filosofía de sustentabilidad real. Y eso tiene un costo”, advierte.

La diferencia de Tacuapí está a la vista: cabañas construidas con maderas implantadas y nativas, diseño respetuoso del ecosistema, alimentación regional de estación, visitas a comunidades originarias, agua potable con bajo contenido de cloro, energía, internet, aire acondicionado, calefacción, piscina con jacuzzi… Todo esto en medio de una selva viva y protegida.

“Cuando logramos la certificación de Rainforest Alliance supimos que íbamos en la dirección correcta. El mundo pide esto: naturaleza, autenticidad y responsabilidad”, concluye.

Hoy, con las hectáreas propias y alianzas con vecinos de Alemania e Italia que también preservan sus tierras, Tacuapí Lodge es un escudo contra el avance de la agricultura intensiva, los desmontes y la caza furtiva. Es, en definitiva, un ejemplo de que es posible hacer turismo con conciencia, sin resignar confort ni belleza.


Contacto
🌐 Sitio web: www.tacuapi.com.ar
📸 Instagram: @TacuapiLodge
📞 Teléfonos: +54 3743 15501645 / 3743 422484

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Entre el cielo y la tierra: Tacuapí, el Lodge de la Selva

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“La cena show de Año Nuevo lo podés tener con el show de estrellas en el cielo diáfano”, invita Alejandra Lucía Pautasso. Se trata del Lodge Tacuapí ubicado en medio de la selva y en el medio de Misiones, en Aristóbulo del Valle, acariciando el parque Salto Encantado.
 
Son 60 hectáreas de monte que se unen a las 13 mil del área protegida, con arroyos, cascadas y ollas de agua. El paisaje es de película y por eso allí se rodó el film “El Ardor” con Gael García Bernal y hasta un reality show emitido en un canal europeo.
 
“Comenzamos hace 20 años con travesías en la selva, con gente a la que nos gusta lo auténtico”, definió Alejandra. Así es el lodge: “confortable, no lujoso”. Aunque nada tiene que envidiarle a un hotel cinco estrellas.
 
Está certificado como un hotel sustentable por la marca Rainforest Alliance. Tiene menú para vegetarianos, ovo-lácteos vegetarianos, veganos, celíacos, alérgicos. Ofrece desayuno, almuerzo, cena. Las cabañas son un logro arquitectónico que une el confort a la intensidad de la selva. “Estudiamos los modelos de los lodge de Indonesia”, explicó Alejandra y agregó que no hay otros con certificación en el país “salvo grandes hoteles como el Amerian y otros once en Argentina”.
La certificación de Rainforest inspecciona el lodge todos los años en 153 criterios.

Pero la certificación más esperada es la de los turistas que pueden ser parte de la vida plena de pájaros, pequeños animales y la más variada flora que sólo la selva Paranaense puede ofrecer. Los arroyos y cascadas le dan el toque paradisíaco.
 
Tacuapí comenzó con tres cabañas, un restaurante y una pequeña pileta. Hoy ofrece siete cabañas con balcones en diferentes alturas, en una pendiente de ensueño. Los mil verdes de la selva, se pueden apreciar desde el yacuzzi en un voladizo de deck. La combinación perfecta de cielo y verde se logran desde la pileta y los platos deliciosos vienen de la chacra misionera.
 
“Este lugar era un coto de caza”
 
Tacuapí lodge tiene además un compromiso social. Cuando se instaló hace más de 13 años estaba rodeado de tabacales y el acceso a los servicios era nulo para las familias de la colonia. Con la presencia de este emprendimiento turístico, sus dueños lograron que los productores abandonaran la producción de tabaco y sean proveedores del lodge. “El 90 por ciento de los insumos se producen en las huertas de las familias de la zona, salvo la carne que debe estar certificada”, contó. Además, todo el personal que emplea el lodge es de la zona.
Lograron que pase el camión recolector de basura y también consiguieron recuperar la flora y fauna de esta la zona, tierra de cazadores que habían minado el lugar de trampas para animales. “Esto era un coto de caza. Muchos se ofendieron cuando llegamos”, contó Alejandra.

La conexión a internet es un problema en toda zona alejada del ejido urbano. Es el caso de todos los lodge de la selva.
“Pensamos que la tecnología iba a llegar; al día de hoy no la tenemos y eso nos dificulta la venta, por ejemplo. Por eso tenemos una oficina en Puerto Rico para que los turistas puedan pagar con tarjeta”, señaló Alejandra.
Literalmente “estamos sosteniendo” explicó. Estos cuatro años fueron dificultosos, pero “tenemos muchas estrategias de venta y todos los fines de semana estamos llenos. Todos los días tenemos ofertas y promociones diferentes, salvo en la temporada alta”, relató.
Volviendo a internet, Alejandra explicó que el problema también radica a la hora del empleo. “Hace unos años eso no era un problema, hoy hasta un nene de seis años usa internet y cualquier joven que venga a trabajar se siente aislado sin whatsapp, por ejemplo”, describió Pautasso.
De este problema, sacaron una fortaleza y trabajan con eventos donde se necesita desconectar. “Hicimos un evento de yoga, de constelaciones familiares, de coaching y reuniones donde se necesita todo apagado”, contó. “De una discapacidad pudimos fortalecernos”, destacó.

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