Tanta Tinta Posadas

Del exilio al regreso: Teatro Colibrí trae a Misiones cuatro décadas de arte titiritero y una historia de resiliencia latinoamericana

Compartí esta noticia !

Esa es la esencia del Teatro Colibrí, una de las agrupaciones históricas de marionetas de Venezuela, que este fin de semana desembarcará en Posadas con dos funciones que forman parte de la gira internacional “Retorno al Nido”, un recorrido artístico que atraviesa Argentina, Uruguay y Brasil antes del regreso definitivo de la compañía a su país de origen.

Las presentaciones tendrán lugar el sábado 30 de mayo en Tanta Tinta con El pequeño circo más grande del mundo y el domingo 31 en el Centro Cultural Vicente Cidade con Érase una vez, dos espectáculos construidos sobre una característica que distingue al grupo desde hace más de cuatro décadas: la ausencia de palabras.

“No trabajamos con personajes principales y antagonistas. Trabajamos con imágenes, música y objetos que permiten que cada espectador construya su propia historia”, explica Jica Rivas, integrante de la nueva generación familiar que hoy sostiene el legado artístico iniciado por Betty Osorio y Humberto Rivas, discípulos directos del legendario titiritero argentino Javier Villafañe.

La propuesta desafía las convenciones tradicionales del teatro infantil. No busca transmitir una moraleja cerrada ni imponer una interpretación única. Por el contrario, apela a la imaginación como herramienta narrativa. “Son obras para personas de uno a cien años”, resume Rivas. La frase sintetiza una filosofía artística que convierte al espectador en protagonista del relato.

La llegada a Posadas no es un episodio aislado. Forma parte de una travesía iniciada hace años, cuando la familia abandonó Venezuela en medio de una profunda crisis económica. Lo que originalmente iba a ser una gira de apenas doce meses terminó transformándose en un proyecto de vida que se extendió por gran parte de América Latina.

Argentina ocupó un lugar central en ese recorrido. Primero como escenario artístico y luego como espacio de arraigo. Córdoba se convirtió en su base de operaciones desde donde desplegaron funciones, talleres y encuentros culturales en distintas provincias.

La experiencia argentina dejó una huella profunda en la familia, no solamente por el respaldo recibido desde el ámbito cultural, sino también por las oportunidades de formación y desarrollo que encontraron en el país.

“Hay cosas que en otros lugares de América Latina parecen imposibles. Acá existe una licenciatura en títeres, una tecnicatura en escenografía, carreras vinculadas a oficios artísticos que en otros países ni siquiera se imaginan”, señala Rivas.

Esa valoración excede el campo artístico. Durante la entrevista con Economis, tanto Jica Rivas como Lugdwin Echeverría destacaron el entramado cultural argentino, la formación de públicos construida durante décadas y el acceso de niños y jóvenes a experiencias artísticas en escuelas, jardines y centros culturales.

En Argentina descubrimos algo extraordinario: generaciones enteras crecieron viendo títeres. Hay abuelos que llevan a sus nietos porque ellos mismos fueron espectadores cuando eran chicos. Esa construcción cultural no es casual. Es el resultado de muchos años de trabajo”, sostienen.

La historia familiar también estuvo atravesada por un desafío personal que reforzó el vínculo con el país. Su hijo Tiago, nacido en Argentina, fue diagnosticado dentro del espectro autista. La experiencia de inclusión educativa y acceso a tratamientos especializados terminó convirtiéndose en uno de los principales motivos para permanecer varios años más de lo previsto.

“Lo que vimos acá fue impresionante. Nuestro hijo pudo integrarse desde el primer día a una escuela común, acompañado por profesionales y compañeros. Descubrimos un sistema que entiende la inclusión como algo natural”, relata Echeverría.

Ahora, después de casi una década de residencia en Argentina, la familia se prepara para regresar a Venezuela. No lo hacen impulsados por razones económicas ni políticas, aclaran, sino por una decisión afectiva y vital: reencontrarse con sus raíces y trasladar a su país muchas de las experiencias acumuladas durante estos años.

Queremos volver. Queremos que nuestros hijos crezcan cerca de sus abuelos. Y también sentimos la necesidad de llevar todo lo aprendido. Venezuela necesita reconstruir espacios culturales y creemos que podemos aportar desde ahí”, explican.

La gira que los trae a Misiones tiene entonces un significado especial. No es solamente una serie de funciones. Es una despedida simbólica de un territorio que los recibió cuando salieron de Venezuela y que terminó transformándose en una segunda casa.

En Posadas, el público encontrará mucho más que marionetas. Encontrará una experiencia construida desde la poesía visual, la música latinoamericana, el trabajo artesanal y la convicción de que el arte puede seguir derribando fronteras cuando la política, la economía o las diferencias culturales parecen levantar nuevas barreras.

Después de recorrer miles de kilómetros por Sudamérica, Teatro Colibrí llega a Misiones para recordar una verdad simple: cuando una historia está bien contada, no necesita palabras para emocionar.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin