TANZANIA

Los científicos no dan crédito: descubren que un bosque africano se regenera sin plantar un solo árbol

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Cuando se piensa en África, la imagen dominante suele asociarse con paisajes áridos, suelos degradados y una vegetación cada vez más escasa. Sin embargo, en distintas regiones del continente -y particularmente en el centro de Tanzania- comienza a consolidarse una experiencia que desafía esa percepción: los bosques están regresando sin necesidad de plantar nuevos árboles.

Durante décadas, la respuesta frente a la desertificación fue casi siempre la misma: campañas masivas de forestación, grandes presupuestos y millones de plantines. Pero los resultados, en muchos casos, fueron limitados. En ese contexto, una técnica más simple y eficaz empezó a ganar terreno: en lugar de plantar, regenerar lo que ya existe bajo la superficie.

En zonas secas de Tanzania, el proceso no parte desde cero. Bajo la tierra sobreviven raíces y tocones de árboles nativos que fueron talados hace décadas. De ellos brotan nuevos tallos que, si son correctamente manejados, pueden volver a convertirse en árboles. Esta técnica se conoce como Farmer Managed Natural Regeneration (FMNR), o en su versión local, Kisiki Hai, que en suajili significa “tocón vivo”.

El método consiste en identificar esos tocones activos, seleccionar uno o dos brotes fuertes y eliminar el resto para concentrar la energía de la planta. A partir de allí, el crecimiento se acelera, aprovechando un sistema radicular ya desarrollado que permite una mayor resistencia a las condiciones climáticas adversas.

El origen de este enfoque se remonta a los años 80, cuando el agrónomo australiano Tony Rinaudo trabajaba en Níger y observó que más del 80% de los árboles plantados no sobrevivían en ambientes áridos. La clave fue cambiar la mirada: lo que parecían arbustos eran, en realidad, árboles intentando rebrotar desde raíces vivas. Ese hallazgo permitió replantear la estrategia y dio lugar a un modelo mucho más eficiente.

En Tanzania, los datos de la FAO muestran que gran parte de los bosques no son producto de plantaciones, sino de regeneración natural. Incluso en territorios degradados, el suelo conserva una biomasa subterránea significativa. El problema no es la desaparición total de los árboles, sino la pérdida de volumen y la falta de manejo sostenido.

Los resultados son concretos. En regiones como Dodoma, los agricultores que aplican FMNR logran recuperar sombra en pocos años, mejorar la retención de agua, reducir la erosión y enfriar el suelo. Todo esto se traduce en una mejora directa de la productividad agrícola, un factor clave para comunidades que no pueden esperar una década a que una plántula sobreviva.

En este esquema, el rol del agricultor es central. No se trata de una intervención puntual, sino de una práctica continua que implica podar, proteger y observar el terreno en cada temporada. Por eso, el modelo se adapta mejor a sistemas productivos locales que a proyectos externos basados en infraestructura.

Organizaciones como la LEAD Foundation impulsan la formación de “agricultores campeones” que replican el conocimiento dentro de sus comunidades. La lógica es clara: no se distribuyen árboles, se transmite saber. Y es precisamente esa diferencia la que explica por qué, en algunas regiones de África, el bosque no se planta: simplemente vuelve.

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Un misionero “suelto” en Tanzania

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A partir de agosto un joven misionero partirá hacia Tanzania para comenzar dos años de intercambio estudiantil. En una charla con Economis, Amador Abiuso explicó que se prepara para iniciar esta nueva etapa en su vida, deseando aprovechar al máximo esta oportunidad única de crecimiento personal y académico en el extranjero.

El Joven Misionero seleccionado para un intercambio en Tanzania. El joven argentino Amador Abiuso, es de Posadas y ha logrado acceder a una beca parcial en el prestigioso programa de intercambio United World Colleges (UWC). Amador, de 18 años de edad, ha sido seleccionado para estudiar en un colegio ubicado en Tanzania, África, como parte de esta oportunidad educativa internacional.

Amador, manifestó que siempre ha sentido interés por el intercambio estudiantil y el contacto con diferentes culturas, decidió postularse a varios programas de intercambio. Fue a través de la recomendación de su abuela y la página web de UWC que descubrió esta beca que parecía “un sueño hecho realidad”.

El proceso de postulación constó de cinco etapas, en las cuales fue evaluado en diversos aspectos. La primera etapa consistió en un examen escrito virtual que abarcaba áreas como comprensión lectora, conocimientos de historia, literatura, geografía, matemáticas y ciencias.

En cuanto a los requisitos de idioma, el jóven destacó que no era necesario tener conocimientos previos de inglés para postularse. Además, durante el proceso de postulación, tuvo que realizar producciones escritas y videos en los que demostró su potencial creativo y compartió detalles sobre su vida y sus intereses.

Luego de superar las primeras etapas, participó en un campamento en Mendoza, donde tuvo la oportunidad de interactuar con otros postulantes y compartir experiencias. Finalmente, se llevaron a cabo entrevistas virtuales tanto con Amador como con su familia, como parte de la última etapa del proceso de selección.

El programa de becas de UWC ofrece dos tipos de experiencias: el curso residencial de dos años en un colegio de la red UWC, y los cursos cortos de dos años, que otorgan becas parciales o completas. Abiuso ha sido seleccionado para el curso residencial parcial, lo que implica que también debe contribuir económicamente para cubrir los gastos.

Estudiará en un colegio en Tanzania, donde tendrá la oportunidad de sumergirse en una atmósfera cultural diversa y vivir experiencias enriquecedoras. Además, destacó los hermosos paisajes de la región, como el Monte Kilimanjaro y las costas con exuberante vegetación.

El joven misionero partirá hacia Tanzania en agosto, cuando comienza el ciclo lectivo en ese país. Aunque siente altas expectativas, desea manejar su experiencia con calma y disfrutar de todas las oportunidades que se le presenten.

Amador busca difundir su logro para inspirar a otros jóvenes a explorar estas oportunidades educativas internacionales. Además, aún necesita cubrir algunos gastos, como los pasajes y la adquisición de una computadora y una cámara fotográfica para aprovechar al máximo su experiencia en África.

Con su entusiasmo y determinación, Amador Abiuso se prepara para iniciar esta nueva etapa en su vida, deseando aprovechar al máximo esta oportunidad única de crecimiento personal y académico en el extranjero.

Para quienes tienen interés en las becas de intercambio podrán encontrar más información en http://www.ar.uwc.org/ para consultas se puede comunicar a través de email a consultas@ar.uwc.org 

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