tasa de interés

El Banco Central profundiza la contracción monetaria: cae la base y el dinero en circulación mientras crecen reservas y crédito hipotecario

Compartí esta noticia !

La política monetaria del Banco Central de la República Argentina volvió a mostrar en febrero una señal clara de endurecimiento: menos pesos en la economía, compras de dólares que fortalecen reservas y un crédito que empieza a mostrar comportamientos divergentes según el sector. El Informe Monetario Mensual de febrero de 2026, cuyo cierre estadístico fue el 6 de marzo, revela que la base monetaria cayó 0,8% en términos reales y que el agregado monetario amplio M3 privado se contrajo 1,1%, reflejando una menor demanda de dinero y una estrategia de absorción de liquidez.

Al mismo tiempo, la autoridad monetaria compró USD 1.557 millones en el mes y acumuló USD 2.715 millones en el primer bimestre, lo que impulsó el crecimiento de reservas internacionales hasta USD 45.566 millones. En paralelo, el crédito al sector privado dejó de expandirse en términos reales después de dos meses de crecimiento.

El cuadro general plantea una pregunta relevante para la economía argentina: si la estrategia de contracción monetaria puede sostener la estabilidad financiera sin frenar la incipiente recuperación del crédito y la actividad.

Menos pesos en la economía: el Banco Central mantiene el sesgo contractivo

El informe confirma que la política monetaria mantiene un sesgo restrictivo. Durante febrero, la Base Monetaria se redujo en $1,8 billones entre fines de enero y fines de febrero, acumulando seis meses consecutivos de contracción real.

El principal factor detrás de esta dinámica fue el impacto de las operaciones fiscales. En particular, el Tesoro depositó en su cuenta del Banco Central recursos obtenidos en licitaciones de deuda, lo que absorbió liquidez del sistema financiero. Además, la autoridad monetaria realizó operaciones en el mercado secundario que reforzaron ese efecto contractivo.

Aunque el Banco Central compró divisas al sector privado —una operación que normalmente expande la cantidad de dinero— ese impacto quedó neutralizado por las operaciones fiscales y financieras. El resultado fue una reducción del dinero disponible en términos reales.

Esta estrategia se reflejó también en los agregados monetarios. El M3 privado, que incluye circulante y depósitos del sector privado, cayó 1,1% real en febrero y se ubicó en 12,6% del PIB, un nivel apenas superior al mínimo observado en abril de 2024.

La contracción se concentró en los medios de pago —especialmente depósitos transaccionales— mientras que los depósitos a plazo y las colocaciones remuneradas mostraron variaciones marginales.

Reservas en alza y depósitos en dólares en máximos

Mientras el dinero en pesos se contrae, el balance en moneda extranjera del sistema financiero muestra una tendencia opuesta.

Las reservas internacionales cerraron febrero en USD 45.566 millones, con un incremento mensual de USD 1.062 millones. El principal factor fue la compra de divisas del Banco Central en el mercado, aunque también contribuyó la suba del precio del oro.

El informe también muestra un crecimiento sostenido del ahorro en dólares dentro del sistema financiero: Los depósitos en dólares del sector privado alcanzaron USD 38.367 millones, un máximo histórico reciente, con una suba interanual del 24%. Los préstamos en dólares al sector privado crecieron 50% interanual, hasta USD 20.245 millones.

Este comportamiento refleja un sistema financiero con mayor profundidad en moneda extranjera, un fenómeno que convive con la contracción monetaria en pesos.

Crédito: estabilidad general y divergencias entre sectores

El crédito en pesos al sector privado se mantuvo estable en términos reales durante febrero, luego de dos meses de expansión. En términos interanuales, sin embargo, el financiamiento muestra una recuperación significativa: creció 19,8% real y representa 8,9% del PIB.

El informe identifica dinámicas distintas según el tipo de financiamiento:

Crédito comercial: Creció 1,3% real mensual, con impulso de los documentos para capital de trabajo.

Crédito hipotecario: Continúa la tendencia expansiva con 1,4% de crecimiento real mensual. En términos interanuales se disparó 141,2%, impulsado principalmente por préstamos ajustados por UVA.

Crédito al consumo: Cayó 0,6% real en febrero, debido a bajas en préstamos personales y financiamiento con tarjetas.

El contraste sugiere que el crédito vinculado a inversión o vivienda muestra mayor resiliencia que el consumo financiado, un patrón habitual en etapas de política monetaria restrictiva.

Tipo de cambio y tasas: señales de estabilidad monetaria

El informe también señala que el tipo de cambio nominal cerró febrero en $1.409 por dólar, ubicándose por debajo del límite superior de la banda de flotación cambiaria.

En paralelo, las tasas de interés de corto plazo mostraron cierta volatilidad durante el mes, con un aumento a mediados de febrero que luego se revirtió. La tasa mayorista TAMAR para depósitos a plazo fijo se ubicó en torno al 31,1% nominal anual al cierre del período.

Este comportamiento sugiere que el mercado monetario mantiene niveles de liquidez relativamente controlados.

La estrategia monetaria en perspectiva

Los datos de febrero muestran un esquema monetario que combina tres pilares: Contracción real del dinero en circulación para sostener la estabilidad nominal. Acumulación de reservas mediante compras de divisas. Y recuperación gradual del crédito, aunque con diferencias entre segmentos.

    La señal institucional es clara: el Banco Central busca consolidar un régimen de disciplina monetaria mientras intenta sostener el funcionamiento del sistema financiero.

    Sin embargo, el verdadero test de la estrategia no está en las estadísticas mensuales sino en la dinámica de los próximos meses. La evolución del crédito, la estabilidad del mercado cambiario y la capacidad de mantener reservas en crecimiento marcarán si el actual equilibrio monetario logra sostenerse sin frenar la actividad económica.

    Informe Monetario Mensual Febrero de 2026 by CristianMilciades

    Compartí esta noticia !

    El Gobierno baja tasas y aumenta la intervención cambiaria para contener al dólar en el inicio de marzo

    Compartí esta noticia !

    El inicio de marzo expone un nuevo movimiento táctico en la política económica: el Gobierno redujo las tasas de interés en pesos y al mismo tiempo intensificó su intervención cambiaria para contener la presión sobre el dólar. El tipo de cambio oficial cerró la semana en $1.416, con una suba de 1,4% semanal, mientras el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Tesoro volvieron a operar activamente en distintos segmentos del mercado.

    El diagnóstico, elaborado por la consultora Ecolatina, muestra una dinámica que empieza a definir el tono del frente monetario: menor tasa en pesos, mayor liquidez y presencia oficial en los mercados para evitar un salto cambiario. La pregunta que sobrevuela la estrategia es si el equipo económico podrá sostener ese equilibrio en un contexto de demanda de dinero debilitada y actividad interna aún incierta.

    Baja la tasa y sube la intervención

    Inicia un marzo con una serie de movimientos en el plano cambiario-monetario. El tipo de cambio de cambio se estabilizó por encima de los $1.400 que registró la semana previa, cerrando en la jornada de hoy en $1.416 (+1,4% semanal).

    El reciente cambio de estrategia que motivó una baja de las tasas de interés en pesos y un aumento del dólar produjo una intervención de las autoridades económicas. El Tesoro reapareció en el mercado de cambios vendiendo divisas y el BCRA volvió a intervenir en el dollar linked. De todas formas, las operaciones por el momento no afectaron una liquidez bancaria que luce holgada y las tasas se mantienen en torno al 20% TNA. En otro orden, con datos por febrero cerrado la Base Monetaria volvió a caer nominalmente, producto de una esterilización de las compras de dólares vía BCRA (Pases y mercado secundario) y el Tesoro (licitaciones y superávit fiscal). En este sentido, la compra de divisas está siendo contra mayor deuda pública. Esto ocurre porque la demanda de dinero nominal y real no logra recuperarse.

    Para que el programa de compras prosiga sin sobresaltos, será fundamental mantener las expectativas de devaluación a raya, máxime en un año donde los drivers de la actividad interna (y la demanda de dinero que tiene como contrapartida) cada vez están menos claros. Asimismo, para que esta estrategia sea más sostenible en el tiempo será clave retornar a los mercados internacionales de deuda para despejar el perfil de vencimientos en moneda dura y robustecer las perspectivas de Reservas del BCRA. 

    Inicia un marzo con una serie de movimientos en el plano cambiario-monetario. El tipo de cambio se estabilizó por encima de los $1.400 que registró la semana previa, cerrando en la jornada de hoy en $1.416 (+1,4% semanal). No obstante, con un techo de la banda aumentando el ritmo de deslizamiento (ajusta a la inflación de 2,9% de enero) la distancia a la banda superior se mantiene en torno al 15% que viene oscilando desde finales de febrero.

    Detrás de esta suba, se evidenciaron movimientos en tándem del BCRA y el Tesoro. Mencionábamos la semana pasada que desde mediados de febrero se notó un cambio en la estrategia monetaria, con las autoridades inyectando con mayor determinación liquidez en el mercado (vía licitación de Finanzas y operaciones del BCRA) para contener una tasa en pesos que se posicionó por encima del 40% TNA (hoy en 20% TNA) a costa de un aumento del tipo de cambio.

    Respecto al aumento del dólar, se superpuso a esta recalibración monetaria un mayor ruido externo tras los episodios y la escalada bélica de medio oriente, que repercutió en la cotización de las divisas. En concreto, el dólar actuó como refugió global y subió 1,6% en términos nominales en la semana, revirtiendo la tendencia que venían presentando las monedas emergentes. Por caso, Brasil se depreció nominalmente 2,4% desde la irrupción del conflicto, corrigiendo parcialmente la apreciación que venía presentando a lo largo del 2026 (+7%).

    En este contexto, el Tesoro reapareció en el mercado de cambios. El pasado 23 de febrero los depósitos del Tesoro en dólares subieron USD 119 M, al tiempo que los depósitos en pesos (expresados en dólares) bajaron USD 132 M, por lo que estimamos que las compras fueron por al menos USD 126 M. Sin vencimientos relevantes por delante, lo importante ocurrió luego: durante las tres ruedas posteriores, el Tesoro se desprendió de la misma cifra en el mercado cambiario, justo en momento donde el dólar (producto de la recalibración mencionada) acumuló un alza del 2,7%.

    Por estas razones, estimamos que la estrategia fue contener la presión alcista de la divisa en un contexto donde el equipo económico apostó por lanzar más liquidez al mercado. Y decimos esto porque, a pesar de que por esas fechas se producían vencimientos de deuda en dólares provinciales (puntualmente Buenos Aires por poco más de USD 350 M), no se registraron movimientos inusuales en los depósitos en dólares del sector público. Por el contrario, a finales de febrero se redujeron USD 355 M, indicando que los mencionados vencimientos se cancelaron con depósitos prexistentes (es decir, las provincias no salieron “a demandar”).

    En cuanto al BCRA, habría vuelto a ofrecer cobertura cambiaria en el mercado. En una semana atravesada por el ruido externo, se registraron operaciones inusualmente elevadas en la curva de dólar linked (en especial en el instrumento con vencimiento a abril), lo que indicaría que la autoridad monetaria optó por contener el alza en el dólar oficial y por retirar parcialmente la liquidez inyectada a finales de febrero.

    Más allá de ello, hasta el momento las operaciones no fueron de una magnitud suficiente para afectar a las tasas en pesos, que se mantuvieron en el orden del 20% TNA. De hecho, el colchón de liquidez luce lo suficientemente “holgado” para que los bancos puedan administrar con comodidad las obligaciones de encajes en pesos. Visto en números, luego de que los Pases que tienen las entidades con el Central se ubicaran al cierre de febrero en $2,6 bn (día donde el Tesoro inyectaba los $0,5 bn correspondientes a la subasta), el stock por dichas operaciones se redujo hasta los $0,98 bn al 4 de marzo (último dato disponible). En contraposición, la obligación de integración en pesos en el BCRA subió en la misma cuantía durante el mismo lapso. Por lo tanto, los bancos cuentan con una liquidez suficiente para rotar desde Pases a encajes y cumplimentar las obligaciones, y un colchón de liquidez cercano al $1 bn (más del doble de lo que exhibieron en gran parte de febrero).

    En otro orden, con datos monetarios cerrados por febrero podemos confirmar que la estrategia de compra de divisas del Central a cambio de deuda pública se mantuvo firme. De hecho, lejos de ello la estrategia se profundizó. Yendo al detalle, la Base Monetaria cayó $1,8 bn en términos corrientes durante el segundo mes del año, producto principalmente de una mayor esterilización del BCRA mediante la rueda de simultáneas (-$3,5 bn) de los pesos emitidos por las compras de divisas (+$2,2 bn) y en menor medida del rollover obtenido por Finanzas (-$1,2 bn).

    El cambio respecto a enero es que la inyección de liquidez de mediados de febrero implicó que la autoridad monetaria tenga una postura expansiva en el mercado secundario (al menos +$0,5 bn) y, por lo tanto, las compras en el MULC no tuvieron como contrapartida la cobertura cambiaria ofrecida en aquel entonces. Respecto a esto, habrá que ver si la reciente nueva intervención en dollar linked se convierte en una postura sistemática u obedece a factores puntuales debido a la coyuntura internacional.

    Parte de esta estrategia obedece a una demanda de dinero que no termina de aparecer. Los diferentes agregados monetarios (proxy de la demanda dinero) cayeron en mayor medida durante el mes pasado. El M2 Privado Transaccional (circulante + depósitos no remunerados) cayó a 0,2% mensual sin estacionalidad y el M3 Privado (M2 + plazos fijos) descendió 1,1% s.e., mientras que el M2 Privado (circulante + depósitos sin excluir remunerados) fue el único en subir (+0,7% s.e.).

    El punto está en que sin una recuperación de la actividad interna y el consumo no habrá demanda que compense la emisión de Base. Los indicadores de consumo (autos, escrituras, etc.) no terminan de despegar y el panorama del crédito no luce alentador (moras históricamente elevadas), sumado a una actividad anclada principalmente en actividades primarias que no dan espacio a que emerja una demanda de dinero por motivos transaccionales en el corto plazo. Incluso, el leve “oxígeno” para actividades domésticas que puede implicar la reciente suba del tipo de cambio no tuvo como contrapartida una depreciación real. De hecho, se apreció, fruto de la aceleración de la inflación y una depreciación nominal que estuvo por debajo de los socios comerciales (nos apreciamos 2% con Brasil desde el conflicto en medio oriente).

    Para peor, la demanda nominal de dinero no tiene una recuperación clara. El M2 Privado transaccional y el M2 Privado acumulan una baja del 2,0% y 4,7% en lo que va de 2026, respectivamente, mientras que el M3 fue el único que creció (+1,6%) fruto del comportamiento de los plazos fijos (+9,9%) que fueron constituidos a una tasa de interés real en terreno positivo. Es decir, la demanda de pesos no está apareciendo ni siquiera para convalidar un contexto de mayores precios (necesito más $ para comprar la misma cantidad), algo que está detrás del cálculo de las compras por USD 10.000 M que estimó el BCRA en el relanzamiento del programa.

    En suma, la política monetaria es contractiva. La inyección de pesos por compra de divisas se las esteriliza en mayor cuantía mediante las operaciones del Central (Pases + mercado secundario) y el Tesoro (licitaciones y superávit fiscal). Para que el programa de compras prosiga sin sobresaltos, será fundamental mantener las expectativas de devaluación a raya, máxime en un año donde los drivers de la actividad interna (y la demanda de dinero que tiene como contrapartida) cada vez están menos claros. Asimismo, para que esta estrategia sea más sostenible en el tiempo será clave retornar a los mercados internacionales de deuda para despejar el perfil de vencimientos en moneda dura y robustecer las perspectivas de Reservas del BCRA.  

    Sube del dólar oficial

    El tipo de cambio spot finalizó en $1.416 (+1,4% semanal). Por otro lado, el BCRA compró USD 291 M en la semana y las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se ubicarían en terreno negativo por USD 500 M.

    La brecha cambiaria se estabiliza

    Los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista subió 0,7% ($1.436) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar CCL operado con CEDEARs ascendió 1,3% ($1.479) y, por el contrario, el dólar MEP operado con AL30 se redujo 0,4% ($1.431) y el blue bajó 0,7% ($1.415). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 2%.

    Los futuros de dólar suben

    Los contratos a futuro del dólar acompañaron al movimiento del spot. En detalle, los contratos con vencimiento entre marzo a mayo subieron 0,5% y aquellos con vencimiento desde junio 2026 aumentaron 0,7%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación del +1,7%, +4,0% y +6,3% para marzo, abril y mayo, respectivamente.

    Compartí esta noticia !

    Economía no logra el rollover total y libera $1,26 billones al mercado mientras valida tasas por debajo del 6% en dólares

    Compartí esta noticia !

    Economía refinanció el 93,32% de los vencimientos y colocó US$150 millones al 5,89%: señal de liquidez controlada en plena estrategia de estabilización

    El Ministerio de Economía no consiguió renovar el 100% de los vencimientos en la última licitación de febrero y dejó en el sistema una inyección neta de pesos equivalente al 6,68% de lo que debía afrontar. En números concretos: adjudicó $6,74 billones frente a vencimientos que exigían un rollover total mayor, lo que implicó una tasa de refinanciación del 93,32%.

    La decisión no parece accidental. En paralelo, el Tesoro convalidó tasas relativamente bajas en los instrumentos ajustados por CER y logró colocar US$150 millones del nuevo BONAR 2027 a una TIREA del 5,89% (5,74% TNA), por debajo del 6% que el mercado estimaba como referencia. El movimiento combina dos señales: más liquidez en pesos en el corto plazo y validación de rendimientos en dólares alineados con la curva del Banco Central.

    El dato importa porque ocurre en un contexto donde el equipo de Luis Caputo busca consolidar la baja de tasas cortas y mejorar las dinámicas cambiarias sin resignar acceso al financiamiento. No es solo una licitación: es parte de una secuencia de administración fina de la liquidez.

    Una licitación con instrumentos indexados y foco en dólares

    La Secretaría de Finanzas informó que recibió ofertas por $8 billones y adjudicó $6,74 billones en instrumentos en pesos y dólares. La estrategia excluyó títulos a tasa fija y se concentró en papeles ajustados por CER, dólar linked y un bono en dólares con integración exclusivamente en moneda estadounidense.

    En el tramo CER, el mayor volumen se concentró en la letra con vencimiento el 15 de mayo de 2026 (X15Y6 – nueva), que captó $3,82 billones a una TIREA de 1,91%. También se colocaron $0,95 billones al 5,06% (vencimiento 31 de julio de 2026) y $0,9 billones al 6,99% (30 de noviembre de 2026). Los bonos cero cupón con ajuste por CER a 2027 y 2028 se adjudicaron a 7,19% y 8,78%, respectivamente.

    En el segmento dólar linked, el bono cero cupón con vencimiento el 30 de junio de 2027 (TZV27 – nuevo) obtuvo USD 118 millones, con una TIREA de 7,81%. En cambio, el bono dólar linked a junio de 2028 fue declarado desierto, una señal de demanda más selectiva en plazos largos.

    El dato más observado fue el BONAR 2027 (AO27 – nuevo). Recibió ofertas por USD 866 millones y adjudicó USD 151 millones (VNO USD 150 millones) a un precio de corte de USD 1.004,50 por cada VNO USD 1.000. La TIREA cerró en 5,89%, con un factor de prorrateo de 85,6860971428571%. Además, Economía habilitó una segunda vuelta por hasta USD 100 millones adicionales, por adhesión al mismo precio de corte.

    La arquitectura de la licitación muestra una intención clara: sostener instrumentos indexados para cobertura inflacionaria en pesos y, al mismo tiempo, captar dólares en el mercado local para afrontar compromisos de julio.

    Más pesos en circulación y tasas comprimidas: el efecto económico

    El rollover del 93,32% implica que el Tesoro dejó sin absorber alrededor de $1,26 billones respecto de los vencimientos del día. Esa liquidez adicional puede aliviar tensiones en el mercado monetario y contribuir a la baja de tasas cortas, una dinámica que el Gobierno viene insinuando con intervenciones previas.

    Desde el punto de vista financiero, la validación de rendimientos bajos en los tramos cortos CER refuerza la idea de que el mercado no exige primas crecientes para seguir financiando al Tesoro en moneda local ajustada por inflación. Esto ayuda a contener el costo cuasifiscal y ordena la curva en pesos.

    En dólares, el resultado del AO27 es relevante. Colocar al 5,89% —por debajo del umbral del 6%— acerca el pricing a los instrumentos comparables del Banco Central y se despega de referencias más exigentes. Para el Gobierno, significa financiar vencimientos en moneda dura en el mercado interno sin tensionar reservas.

    Sin embargo, el hecho de que el bono dólar linked 2028 haya quedado desierto sugiere que la demanda tiene límites cuando se extiende el horizonte temporal. El mercado acompaña, pero discrimina plazo y riesgo.

    Una señal calibrada al mercado

    El equipo económico eligió no forzar el rollover total. Esa decisión puede leerse como un gesto de confianza en la mejora de las variables cambiarias y en la capacidad de absorber pesos sin generar presión inmediata. Al mismo tiempo, evita convalidar tasas más altas para capturar el 100% de los vencimientos.

    En términos políticos, la operación consolida el rumbo de financiamiento en el mercado local y la estrategia de buscar dólares domésticos para cubrir deuda en moneda extranjera. No corrige el esquema previo; lo ajusta. Introduce liquidez donde antes se priorizaba absorción plena.

    El mensaje es doble. Hacia los inversores, que el Tesoro puede colocar deuda en dólares a tasas por debajo de lo esperado. Hacia el sistema financiero, que el Gobierno tolera una expansión moderada de pesos en un contexto de tasas descendentes.

    Resta observar si esta combinación —rollover parcial y tasas comprimidas— se sostiene en próximas licitaciones o si responde a una ventana puntual de mercado. La señal ya fue enviada. El equilibrio entre liquidez, financiamiento y estabilidad cambiaria seguirá bajo examen.

    Compartí esta noticia !

    Con $9,6 billones en vencimientos, el Tesoro sale a renovar deuda y prueba la demanda por pesos

    Compartí esta noticia !

    El Tesoro Nacional enfrenta esta semana un desafío central para la estabilidad financiera: renovar vencimientos por $9,6 billones mediante una licitación que pone 11 títulos sobre la mesa y vuelve a medir la confianza del mercado en la deuda en pesos. En un contexto de liquidez ajustada, tasas exigentes y expectativas cruzadas sobre inflación y tipo de cambio, la operación se convierte en un termómetro clave para el arranque del calendario financiero del año.

    Vencimientos concentrados y una licitación que marca el pulso del mercado

    El calendario financiero de enero vuelve a tensionar la agenda del Tesoro. Esta semana deberá afrontar pagos por aproximadamente $9,6 billones, con el mercado atento a la capacidad oficial de sostener el roll over, administrar el costo financiero y evitar episodios de estrés en pesos.

    Con ese objetivo, la Secretaría de Finanzas, dependiente del Ministerio de Economía, lanzó la primera licitación del año, que se realizará el miércoles 14 de enero, con liquidación prevista para el viernes 16. La estrategia combina letras y bonos en pesos, instrumentos ajustados por CER, títulos a tasa TAMAR y letras vinculadas al dólar, en un intento por captar demanda en distintos perfiles de inversores.

    El diseño de la oferta apunta a diversificar vencimientos, estirar duration y sostener la demanda por instrumentos en moneda local, incluso si eso implica convalidar rendimientos elevados. La recepción de ofertas se abrirá a las 10 y cerrará a las 15 del miércoles 14.

    Los 11 títulos en juego: pesos, CER, tasa y dólar linked

    La licitación incluye nueve instrumentos en pesos y dos letras vinculadas al dólar, combinando reaperturas y emisiones nuevas:

    Instrumentos en pesos

    • Letra del Tesoro capitalizable con vencimiento 27 de febrero de 2026 (S27F6 – reapertura).
    • Letra del Tesoro capitalizable con vencimiento 29 de mayo de 2026 (S29Y6 – reapertura).
    • Letra del Tesoro capitalizable con vencimiento 30 de noviembre de 2026 (S30N6 – reapertura).
    • Bono del Tesoro capitalizable con vencimiento 30 de junio de 2027 (nuevo).
    • Letra del Tesoro a tasa TAMAR con vencimiento 31 de agosto de 2026 (M31G6 – reapertura).
    • Letra del Tesoro ajustada por CER a descuento con vencimiento 29 de mayo de 2026 (X29Y6 – reapertura).
    • Letra del Tesoro ajustada por CER a descuento con vencimiento 30 de noviembre de 2026 (X30N6 – reapertura).
    • Bono cero cupón ajustado por CER con vencimiento 30 de junio de 2027 (TZX27 – reapertura).
    • Bono cero cupón ajustado por CER con vencimiento 30 de junio de 2028 (TZX28 – reapertura).

    Instrumentos en dólares

    • Letra del Tesoro vinculada al dólar cero cupón con vencimiento 27 de febrero de 2026 (nueva).
    • Letra del Tesoro vinculada al dólar cero cupón con vencimiento 31 de marzo de 2026 (nueva).

    La combinación de instrumentos busca capturar expectativas heterogéneas: cobertura frente a inflación, apuestas a tasas reales positivas y resguardo cambiario en un contexto de transición del esquema macroeconómico.

    Liquidez ajustada, tasas en la mira y el desafío del roll over

    La licitación se da en un escenario donde la liquidez del sistema en pesos luce ajustada, lo que eleva la atención no solo sobre el menú de instrumentos sino también sobre las tasas que el Tesoro esté dispuesto a convalidar.

    “La licitación se da en un contexto en que aún la liquidez del sistema en pesos luce ajustada, por lo que la expectativa estará no sólo sobre qué instrumentos se ofrecen sino también en la licitación propiamente dicha, sobre las tasas convalidadas”, señalaron desde SBS.

    El test llega, además, luego de que el Gobierno afrontara el pago de u$s4.200 millones a bonistas privados, lo que convirtió a esta licitación en la segunda gran prueba financiera del año. El foco del mercado estará puesto en si la administración central logra un roll over favorable, condición clave para evitar mayor presión sobre tasas, financiamiento monetario o nuevas tensiones en el mercado de deuda en pesos.

    En ese marco, la operación funciona como un termómetro de confianza: no solo mide la disposición de los inversores a renovar posiciones, sino también el costo al que el Tesoro puede financiarse en el inicio del año y la viabilidad de su estrategia para ordenar el frente financiero sin sobresaltos.

    Compartí esta noticia !

    Rappallini llamó a dejar de “correr atrás del dólar” y avanzar con reformas estructurales

    Compartí esta noticia !

    Rappallini afirmó que el dólar a $1.500 está en equilibrio y pidió avanzar con reformas laborales e impositivas para mejorar la competitividad.

    El presidente de la UIA advirtió que Argentina no puede “vivir corriendo atrás del dólar” y reclamó reducir los costos internos para sostener la actividad industrial y el empleo.

    El titular de la UIA planteó un “dólar de equilibrio” y un llamado a reformas estructurales

    El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, afirmó que el dólar a $1.500 refleja un nivel de equilibrio para la economía, aunque advirtió que el verdadero desafío está en la reducción de los costos laborales e impositivos. El dirigente industrial consideró que el país debe “dejar de correr atrás del tipo de cambio” y enfocarse en transformaciones estructurales que devuelvan competitividad a la producción nacional.

    “No podemos estar siempre corriendo atrás del dólar. Se tiene que realmente trabajar sobre los costos internos y así vamos a tener una Argentina mucho más competitiva. El foco tiene que estar puesto en las reformas estructurales”, expresó Rappallini en su cuenta oficial de X (ex Twitter).

    En ese sentido, señaló que “el dólar en $1.500 está en equilibrio”, pero que “si tenemos un costo alto en términos laborales e impositivos, no hay dólar que alcance”. El titular de la UIA reiteró que la industria necesita previsibilidad macroeconómica, pero también un entorno regulatorio y fiscal que incentive la inversión productiva.

    Reclamo por menor presión impositiva y reactivación del crédito

    En declaraciones a Radio Mitre, Rappallini sostuvo que, en el corto plazo, es “necesario reducir las tasas de interés y reactivar la economía”, afectada por la turbulencia financiera y la caída del consumo en los últimos meses. “Si se logra estabilizar la economía y bajar las tasas, el empleo y la producción van a empezar a recuperarse”, aseguró.

    El dirigente explicó que el freno del consumo en el último trimestre impactó con fuerza sobre distintas ramas industriales, especialmente las vinculadas al mercado interno. “Venimos de meses complejos, con una pérdida que había subido casi a 3.000 puestos de trabajo”, detalló.

    En este contexto, la UIA insiste en que la competitividad no depende sólo del tipo de cambio, sino de un paquete integral de medidas estructurales, entre las que destacan:

    • Simplificación tributaria y reducción de cargas sobre la producción.
    • Modernización laboral, con esquemas que incentiven la contratación formal.
    • Recuperación del crédito productivo, hoy restringido por las altas tasas.
    • Estabilidad macroeconómica, como condición básica para la inversión.

    “El dólar puede estar en equilibrio, pero si el entorno fiscal y laboral no cambia, la competitividad sigue siendo baja”, enfatizó Rappallini.

    El costo argentino, eje de la agenda industrial

    Las declaraciones del titular de la UIA se enmarcan en el debate sobre el “costo argentino”, un concepto que reúne la carga impositiva, los costos logísticos, la presión regulatoria y las rigideces del mercado laboral. La entidad fabril considera que estos factores restan dinamismo al entramado industrial y dificultan la generación de empleo formal.

    De acuerdo con el planteo de Rappallini, el desafío para 2026 será alcanzar un modelo de estabilidad sostenida, con tasas de interés más bajas, incentivos al crédito productivo y reformas que reduzcan el peso de los costos internos. “El dólar no resuelve nada si no hay un marco que promueva la inversión y el trabajo”, sintetizó.

    Compartí esta noticia !

    Categorías

    Solverwp- WordPress Theme and Plugin