Tesoro Nacional

Finanzas refuerza el programa financiero con nuevas emisiones y ampliaciones de deuda interna

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Tras la licitación de ayer, el Gobierno lanza nueva colocación de deuda por más de USD 7.400 millones y $8 billones

El Ministerio de Economía dispuso una emisión y ampliación de Letras y Bonos del Tesoro para cubrir las necesidades del programa financiero. La operación incluye instrumentos en pesos y títulos vinculados al dólar con vencimientos entre noviembre de 2025 y enero de 2026.

Letras en dólares y en pesos para reforzar el financiamiento del Tesoro

El Ministerio de Economía, a través de una Resolución Conjunta 51/2025 de las Secretarías de Finanzas y de Hacienda, aprobó una nueva licitación de deuda pública destinada a cubrir las necesidades del programa financiero nacional. La medida fue publicada en el Boletín Oficial el 16 de octubre de 2025 y prevé captar fondos tanto en pesos como en instrumentos vinculados al dólar estadounidense.

El Gobierno dispuso la emisión de una nueva Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar cero cupón, con vencimiento el 30 de enero de 2026, por hasta USD 3.700 millones de valor nominal original (VNO). La licitación se realizará el 15 de octubre, y la fecha de emisión será el 17 de octubre de 2025.

Según el texto oficial, la letra estará denominada en dólares, pero se suscribirá y pagará en pesos al tipo de cambio de referencia del Banco Central (Comunicación “A” 3500). Tendrá un plazo de 105 días, sin devengar intereses (“cero cupón”), y amortización íntegra al vencimiento.

La colocación se regirá por los procedimientos establecidos en la resolución conjunta 9/2019, que regula la emisión de instrumentos de deuda pública, y se negociará en A3 Mercados S.A. y otros mercados locales autorizados.

Ampliaciones de títulos existentes: pesos y dólar linked

Además de la nueva emisión, la resolución dispone tres ampliaciones de instrumentos ya vigentes, por un monto total que supera los USD 3.750 millones y $8 billones en valor nominal original:

  • Letra del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento el 10 de noviembre de 2025, por hasta $4,5 billones (VNO), originalmente emitida por la resolución conjunta 6/2025.
  • Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar cero cupón con vencimiento el 28 de noviembre de 2025, ampliada por hasta USD 3.750 millones (VNO), según la resolución conjunta 47/2025.
  • Bono del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento el 30 de enero de 2026, por hasta $3,5 billones (VNO), emitido originalmente bajo la resolución conjunta 65/2024.

Estas ampliaciones —según la cartera económica— se encuentran dentro de los límites de endeudamiento previstos en los artículos 37 y 38 de la Ley de Presupuesto 27.701, prorrogada para el ejercicio 2025 mediante el Decreto 1131/2024 y sus sucesivas modificaciones.

El objetivo es mantener la continuidad del financiamiento interno en un contexto de restricciones en los mercados externos y de necesidad de refinanciar vencimientos próximos.

Estrategia de financiamiento

La emisión forma parte de la estrategia del Ministerio de Economía de diversificar la base de inversores y reducir el riesgo de corto plazo mediante instrumentos ajustados al tipo de cambio o capitalizables en pesos.

Desde comienzos de 2025, el Tesoro ha concentrado sus colocaciones en letras dólar-linked —que protegen a los inversores ante una eventual devaluación— y en bonos en pesos capitalizables, para mantener la demanda del sistema financiero local.

La decisión también se inscribe en el marco de la Ley 24.156 de Administración Financiera y del Decreto 1344/2007, que asignan a las Secretarías de Finanzas y Hacienda la coordinación de las operaciones de crédito público.

Según la norma, las nuevas letras y bonos gozarán de todas las exenciones impositivas vigentes, y los pagos se cursarán a través del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que actuará como agente de registro y liquidación de los títulos.

La resolución fue firmada por el secretario de Finanzas, Pablo Quirno Magrane, y el secretario de Hacienda, Carlos Jorge Guberman, quienes autorizaron a las direcciones técnicas del Tesoro a suscribir la documentación operativa.

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Economía amplía letras intransferibles en dólares para pagar deuda con el BCRA

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El Ministerio de Economía dispuso la ampliación de la emisión de la Letra del Tesoro Nacional Intransferible en Dólares Estadounidenses con vencimiento al 7 de enero de 2030, por un monto de USD 3,2 millones, a fin de cancelar parte del servicio de intereses de las letras en cartera del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La medida fue oficializada mediante la Resolución Conjunta 46/2025 de la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda, publicada este 17 de septiembre en el Boletín Oficial.

La decisión se enmarca en lo dispuesto por el artículo 9 del Decreto 1104/2024, que autoriza a reemplazar durante el ejercicio 2025 los pagos de amortización de capital y el 60% de los servicios de intereses de las letras intransferibles en poder del BCRA por nuevos títulos públicos emitidos a la par, con plazo a cinco años y amortización íntegra al vencimiento.

El 40% restante de los intereses debe abonarse en efectivo, lo que refleja la estrategia oficial de administrar la deuda intraestatal mediante canjes automáticos que eviten la salida inmediata de divisas y, al mismo tiempo, preserven el equilibrio financiero.

Cabe recordar que estas letras fueron emitidas originalmente en 2021 (Decreto 622/2021) para financiar al Tesoro y se transformaron en uno de los principales instrumentos de deuda intraestatal.

Deuda intraestatal y marco normativo

La Resolución Conjunta firmada por Pablo Quirno Magrane (Secretario de Finanzas) y Carlos Jorge Guberman (Secretario de Hacienda) autoriza la ampliación de la emisión de la letra intransferible 2030 por un monto exacto de USD 3.215.138 de valor nominal original (VNO).

La operación será registrada a la par y devengará intereses desde la fecha de colocación, conforme a la tasa que perciben las reservas internacionales del BCRA, con un tope de la tasa SOFR TERM a un año más 0,71513%, menos un punto porcentual.

El texto oficial también habilita a los titulares de la Oficina Nacional de Crédito Público y otras direcciones de la Secretaría de Finanzas a suscribir la documentación necesaria para instrumentar la operación.

El Ministerio de Economía justificó la medida en las disposiciones de la Ley 24.156 de Administración Financiera y la Ley 27.701 de Presupuesto General de la Administración Nacional, que rige para el ejercicio 2025 con las modificaciones de distintos decretos dictados entre 2023 y 2024.

El mecanismo de reemplazo de deuda en dólares por títulos intransferibles busca aliviar el flujo de caja del Tesoro Nacional y sostener el programa de déficit cero definido como ancla fiscal del gobierno.

Con esta resolución, la cartera económica mantiene la política de canjes automáticos con el BCRA, reforzando la utilización de deuda intraestatal como herramienta de financiamiento y evitando mayores tensiones sobre las reservas internacionales.

El esquema de letras intransferibles genera un doble efecto: por un lado, permite al Tesoro posponer pagos en dólares, reduciendo la presión sobre las reservas; por otro, incrementa el stock de deuda intraestatal, consolidando al BCRA como uno de los principales acreedores del Estado.

Si bien la medida no afecta directamente a los mercados internacionales, es leída como un movimiento defensivo para sostener la estabilidad cambiaria en un contexto de volatilidad y crecientes compromisos financieros externos.

Analistas advierten que este tipo de operaciones, aunque efectivas en el corto plazo, trasladan obligaciones al futuro y concentran riesgos en la relación Tesoro–BCRA. A la vez, consolidan un mecanismo de financiamiento que refuerza la dependencia del sistema público de deuda intraestatal.

Continuidad del esquema de financiamiento intraestatal

De cara a los próximos meses, se prevé que el Tesoro continúe utilizando la ampliación de letras intransferibles como herramienta para refinanciar vencimientos con el Banco Central y otras entidades estatales.

El desafío estará en equilibrar la necesidad de liquidez inmediata con la sostenibilidad de largo plazo, en un año marcado por la presión del pago de intereses y la incertidumbre sobre el acceso a los mercados internacionales de crédito.

La audiencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el cumplimiento del programa fiscal y monetario podría incorporar este tipo de operaciones al análisis sobre la consistencia de la estrategia de financiamiento del país.

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El Tesoro reestructura deuda en pesos con el BCRA y amplía emisiones por $9 billones

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El Ministerio de Economía dispuso, a través de la Resolución Conjunta 42/2025, un canje de deuda con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que permitirá extender vencimientos de corto plazo hacia 2026 y reducir la presión financiera inmediata. La medida incluye la ampliación de dos letras del Tesoro (LECAP) por hasta $4,5 billones cada una, consolidando un paquete de conversión que busca mejorar el perfil de la deuda en pesos.

El canje se enmarca en el artículo 37 de la Ley 27.701 de Presupuesto 2023, prorrogada para 2025, y en lo dispuesto por el Decreto 331/2022 y sus modificatorias, que habilitan operaciones de conversión de deuda utilizando distintos instrumentos.

El Ministerio de Economía —a través de la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda— fundamentó la decisión en la necesidad de administrar los vencimientos concentrados en el último trimestre de 2025. En particular, se busca descomprimir el pago de la Letra del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento el 12 de septiembre de 2025 (LECAP S12S5), originalmente emitida por la Resolución Conjunta 52/2024.

El canje ofrece al BCRA una canasta diversificada de instrumentos con vencimientos posteriores:

  • 20% en la LECAP S10N5 (10 de noviembre de 2025).
  • 40% en la LECAP S16E6 (16 de enero de 2026).
  • 40% en la LECAP S27F6 (27 de febrero de 2026).

Según el artículo 3° de la resolución, los precios de la operación se determinaron en base a las pantallas de BYMA del 5 de septiembre de 2025, con liquidación prevista para el 8 de septiembre.

Ampliación de emisiones y rol del BCRA

Para viabilizar la conversión, se autorizó la ampliación de la emisión de la LECAP S16E6 y de la LECAP S27F6 por hasta $4,5 billones de valor nominal original cada una. De este modo, el Tesoro garantiza la disponibilidad de instrumentos suficientes para cubrir el traspaso de títulos en manos del BCRA.

La medida fue firmada por los secretarios Pablo Quirno Magrane (Finanzas) y Carlos Jorge Guberman (Hacienda), y faculta a la Oficina Nacional de Crédito Público y dependencias técnicas a instrumentar los contratos.

Fuentes oficiales explicaron que este esquema “apunta a administrar de manera prudente la curva de vencimientos en pesos y reforzar la coordinación entre Tesoro y Banco Central en un contexto de elevada volatilidad financiera”.

El canje tiene tres implicancias principales:

  1. Alivio inmediato: evita un pago concentrado en septiembre de 2025 que podía tensionar las cuentas públicas y el mercado cambiario.
  2. Extensión de plazos: traslada vencimientos al inicio de 2026, suavizando el perfil de deuda local.
  3. Señal de coordinación: ratifica el rol del BCRA como actor central en la absorción y manejo de deuda pública.

Desde el mercado, la operación se interpreta como parte de una estrategia más amplia para sostener la demanda de títulos en pesos y reforzar la estabilidad cambiaria hacia el proceso electoral de 2025. Sin embargo, analistas advierten que la concentración de vencimientos en el verano 2026 podría convertirse en un nuevo punto de tensión si no se acompaña con un programa de financiamiento más integral.

De acuerdo con el propio Ministerio de Economía, la conversión se enmarca dentro de los límites de endeudamiento autorizados por la Ley de Presupuesto. En lo inmediato, se espera que esta operatoria brinde previsibilidad y reduzca la presión sobre reservas internacionales.

Hacia adelante, el desafío será sostener la confianza de inversores institucionales y privados en los instrumentos en pesos. Si el Tesoro logra encadenar nuevas operaciones de financiamiento en el mercado local, podría consolidar una estrategia de rolleo ordenado de la deuda doméstica.

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El dólar oficial bajó a $1.375 tras la intervención del Tesoro en el mercado cambiario

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La decisión del Gobierno de participar activamente en el mercado de cambios se reflejó en una leve baja del dólar oficial, que retrocedió $10 y cerró en $1.375 en el Banco Nación. El Tesoro busca garantizar liquidez en medio de la volatilidad electoral

La jornada cambiaria de este martes estuvo marcada por la confirmación de que el Tesoro Nacional intervendrá directamente en el mercado libre de cambios. El anuncio lo realizó el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a través de un comunicado oficial: “El Tesoro Nacional anuncia que a partir del día de la fecha participará en el mercado libre de cambios con el fin de contribuir a su liquidez y normal funcionamiento”.

El mensaje fue difundido después de la apertura de la rueda, cuando operadores financieros ya advertían una oferta inusual de divisas. En la práctica, la medida implica que el Estado utilizará parte de su poder de fuego financiero para contener la presión cambiaria en un escenario electoral marcado por la incertidumbre.

Evolución de las cotizaciones: dólar oficial y paralelos en retroceso

La decisión oficial se reflejó de inmediato en los precios de referencia. El dólar oficial minorista cerró en $1.375 para la venta en el Banco Nación, con una caída de $10 respecto al lunes. En el segmento mayorista, la divisa retrocedió 0,8% y finalizó en $1.361.

En el mercado informal, el dólar blue también acompañó la tendencia bajista, con un retroceso del 1,5% que lo ubicó en $1.330 para la compra y $1.350 para la venta.

Los tipos de cambio financieros marcaron descensos generalizados:

  • MEP: $1.367,63 (-0,6%)
  • CCL: $1.371,55 (-1,4%)

En paralelo, las reservas internacionales del Banco Central cerraron la jornada en US$40.761 millones, un nivel que se mantiene bajo fuerte observación del mercado.

La medida fue definida en el Palacio de Hacienda en coordinación con el Banco Central (BCRA), en un intento por neutralizar movimientos bruscos en el tipo de cambio que podrían amplificar tensiones inflacionarias.

El trasfondo es eminentemente político: el Gobierno busca evitar sobresaltos en el dólar a pocas semanas de las elecciones nacionales. En el equipo económico consideran que la estabilidad cambiaria es crucial para sostener expectativas y limitar la dolarización de carteras.

El propio presidente Javier Milei había señalado que el tipo de cambio debía mantenerse dentro de la banda de flotación vigente, aunque sin intervención directa. La decisión de habilitar al Tesoro a vender divisas implica un giro táctico y abre el debate sobre la sostenibilidad de la medida en un contexto de reservas limitadas.

La reacción inmediata en los mercados fue una corrección a la baja de las cotizaciones, pero la medida también generó escepticismo. Analistas advierten que el uso de reservas para moderar el dólar puede ser eficaz en el corto plazo, pero compromete la política monetaria hacia adelante.

Algunos economistas señalan que el Tesoro corre el riesgo de “dinamitar” su poder de intervención si la presión cambiaria se intensifica. En cambio, sectores vinculados a la actividad real valoran la decisión porque contribuye a reducir la volatilidad en las próximas semanas, clave para evitar un nuevo traslado a precios.

De cara al futuro inmediato, el Gobierno apuesta a sostener la calma cambiaria hasta las elecciones del 26 de octubre, en la convicción de que la estabilidad del dólar es un factor determinante para el clima político y económico.

¿Estabilidad transitoria o riesgo mayor?

El interrogante que plantean los analistas es si el esquema de intervención será suficiente para frenar la demanda de cobertura o si, tras los comicios, el Ejecutivo deberá convalidar un ajuste cambiario más profundo.

En este sentido, el nivel de reservas y la dinámica de los flujos comerciales serán determinantes. El mercado seguirá de cerca la consistencia entre el discurso de no intervención y la práctica de utilizar divisas del Tesoro para evitar que la cotización escale.

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El Gobierno se vio obligado a intervenir en el mercado para frenar la escalada del dólar

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El gobierno nacional decidió intervenir en el marcado para frenar la escalada del dólar y en las primeras operaciones la divisa cede $ 10 con relación al cierre y la cotización oficial en el Banco Nación es de $ 1.335 para la compra y $ 1.375 para la venta.

“El Tesoro Nacional anuncia que a partir del día de la fecha participará en el mercado libre de cambios con el fin de contribuir a su liquidez y normal funcionamiento”, señaló el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a través de redes sociales.

La comunicación de Quirno se produjo luego de la apertura de la rueda y cuando operadores de mercado comenzaban a advertir de una inusual presencia de oferta de dólares.

El dólar mayorista también retrocede a $ 1,353 y $ 1,362, mientras que los minoristas en los bancos acceden a una cotización promedio de $ 1.360 y $ 1.390 respectivamente.

Por su parte, el “blue” opera a $ 1.350 y $ 1.370. El MEP vale $ 1.360 y el Contado con Liquidación $ 1.370.

La decisión es un golpe duro para el equipo económico, que hasta hace poco se jactaba de que el “dólar flotaba” sin intervención y que, por lo tanto, el precio era el acorde a una negociación libre entre privados.

Es recordada una intervención en el canal de streaming Neura donde los funcionarios del Palacio de Hacienda en pleno realizaron un símil stand up con esta consigna.

También cabe recordar que a principios de julio el ministro de Economía, Luis Caputo, había desafiado al mercado y a los minoristas con la ya celebra frase: “Si te parece barato, comprá, campeón. No te la pierdas”. En ese momento, el dólar estaba a $ 1.235, por lo cual aumentó $ 135, generando una buena ganancia para los que le hicieron caso.

Si bien no hay precisiones, se suponen que la intervención se realizará con dólares que el Tesoro Nacional tiene depositado en el Banco Central. Son dólares comprados con superávit comercial y que están “ahorrados” para hacer frente al pago de un vencimiento de deuda por casi US$ 5.000 millones en enero.

La situación sería diferente en caso de que se usaran los dólares depositados en el Banco Central, que son los que llegaron como parte del acuerdo con el FMI. Esos dólares no pueden utilizarse para intervenir en el mercado.

Pero de todas maneras, mediante diferentes operaciones podrían llegar a aplicarse complicando la relación con el organismo.

Luego de la comunicación de Quirno, ningún funcionario del ministerio de Economía –habitualmente activos en redes sociales- se pronunciaron sobre una medida que desanda el relato oficial desde prácticamente la asunción del nuevo gobierno.

La decisión fue replicada de inmediato por el presidente Javier Milei y su equipo económico, encabezado por Luis Caputo (ministro de Economía) y Santiago Bausilli (presidente del BCRA). Según fuentes oficiales, el movimiento busca garantizar estabilidad en el tipo de cambio de cara a las elecciones legislativas del 7 de septiembre en Buenos Aires y, sobre todo, a las nacionales del 26 de octubre.

En la mesa chica de la Rosada lo definieron como un paso transitorio: “Es un período de zozobra, con mucho ruido. Buscamos generar tranquilidad y paz”, admitió una fuente presidencial.

De la ortodoxia monetaria a la intervención directa

Hasta ahora, el Gobierno había evitado reconocer una intervención explícita en el mercado. El esquema se apoyaba en:

  • Política monetaria contractiva: con tasas de interés en niveles récord.
  • Operaciones en el mercado de futuros: con posiciones del BCRA estimadas en USD 5.200 millones.
  • Altos niveles de encajes bancarios que restringían la liquidez.

Sin embargo, el avance del dólar —que llegó a $1.385 con una suba de $20 en una sola jornada— obligó a cambiar la estrategia. Incluso, informes de la consultora 1816 habían detectado ventas de divisas por parte del Tesoro días previos, presuntamente destinadas al pago de deudas provinciales.

Federico Furiase, director del BCRA, defendió el giro señalando que era necesario terminar con la capacidad del mercado de “mover el precio con apenas USD 30 millones diarios”.

Reacciones del mercado y críticas de economistas

El anuncio fue recibido con fuerte escepticismo en el ámbito financiero. Analistas consideran que la intervención contradice la promesa de mantener un régimen de flotación administrada con bandas cambiarias.

La economista Natalia Motyl calificó la medida de “totalmente estúpida” y agregó: “Dinamitas el Tesoro sólo para controlar el dólar por una cuestión electoral. Es un delirio electoralista que compromete los pocos dólares que quedan”.

Otros especialistas como Christian Buteler, Gabriel Caamaño y Carlos Maslatón coincidieron en que el Gobierno pierde consistencia discursiva: “Ahora tendremos bandas, dentro de las bandas”, ironizó Buteler.

Además, se recuerda que el Banco Central mantiene reservas netas negativas por USD 8.000 millones, lo que limita la capacidad real de sostener este esquema en el tiempo.

En el oficialismo admiten que la meta es contener la cotización del dólar en la previa electoral. El temor central es que una derrota amplia en Buenos Aires —superior a 5 puntos— dispare expectativas negativas hacia las presidenciales de octubre.

Los economistas advierten que la estrategia tiene un costo elevado:

  • Puede comprometer las ya debilitadas reservas.
  • Incrementa la percepción de discrecionalidad monetaria.
  • Abre la puerta a un ajuste posterior vía devaluación o nuevas restricciones.

En el corto plazo, la señal de intervención logró moderar la suba del dólar y dio un respiro a los mercados. Sin embargo, las acciones y bonos argentinos continuaron en baja, reflejando la desconfianza persistente sobre la sustentabilidad de la política económica.

El escenario más probable es que, tras las elecciones, el Gobierno se vea obligado a redefinir el esquema de bandas cambiarias y la estrategia de acumulación de reservas, en un contexto político cargado de incertidumbre.

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