TIPO DE CAMBIO

El REM del BCRA proyecta 2,3% de inflación para diciembre y un sendero descendente en 2026

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) difundió este miércoles 7 de enero de 2026 el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a diciembre de 2025, que anticipa una inflación mensual de 2,3% para diciembre y consolida un escenario de desaceleración gradual de los precios a lo largo de 2026. El informe, elaborado a partir de las proyecciones de 44 consultoras y entidades financieras, también traza expectativas sobre empleo, tipo de cambio y comercio exterior, claves para la política económica del año en curso.

Inflación de diciembre y núcleo: señales de desaceleración gradual

Según el REM, la inflación de diciembre se ubicaría en 2,3%, lo que implica una baja respecto del 2,5% registrado en noviembre. El relevamiento se realizó entre el 23 y el 30 de diciembre de 2025 y contempló la opinión de 32 consultoras y centros de investigación locales e internacionales, junto con 12 entidades financieras del país.

Los analistas que integran el denominado “Top 10” —aquellos que mejor proyectaron la inflación en el pasado— estimaron una suba de precios de 2,4% para diciembre, apenas 0,1 puntos porcentuales por encima del relevamiento previo. En cuanto al IPC Núcleo, el conjunto de participantes ubicó la variación mensual en 2,3%, con un ajuste al alza de 0,3 puntos respecto del REM anterior, mientras que el Top 10 también proyectó 2,3%.

Más allá de estas correcciones marginales, el REM ratifica una tendencia descendente: para enero de 2026 se espera una inflación general de 2%, y los analistas prevén que el proceso de desaceleración continúe hasta junio de 2026, cuando la inflación mensual alcanzaría el 1,5%.

Proyecciones para 2026: empleo, tipo de cambio y comercio exterior

El informe del BCRA no se limita a las expectativas de precios. En materia laboral, la tasa de desocupación abierta para el cuarto trimestre de 2025 fue estimada en 6,8% de la Población Económicamente Activa. Para el cuarto trimestre de 2026, el conjunto de participantes proyecta una tasa de 6,9%, lo que representa una corrección a la baja de 0,4 puntos porcentuales frente al relevamiento previo. El Top 10, en tanto, fue aún más optimista y ubicó la desocupación esperada en 6,6%.

En el frente cambiario, la mediana de las proyecciones de tipo de cambio nominal se situó en $1.484,3 por dólar para el promedio de enero de 2026. Este dato funciona como referencia clave para la planificación financiera y las decisiones de inversión en un contexto de normalización macroeconómica.

Respecto del comercio exterior, el REM proyecta para 2026 exportaciones de bienes por USD 91.407 millones, lo que implica USD 907 millones más que en la encuesta anterior. Las importaciones, en tanto, alcanzarían USD 80.442 millones, con una corrección a la baja de USD 1.056 millones. De este modo, el superávit comercial anual esperado se eleva a USD 10.965 millones, USD 1.963 millones por encima de la estimación previa.

Contexto y repercusiones: señales para la política económica

El Relevamiento de Expectativas de Mercado es seguido de cerca por el Gobierno, el sistema financiero y el sector privado, ya que condensa la visión de los principales analistas sobre la evolución de variables clave. La confirmación de una inflación en desaceleración y de expectativas relativamente ancladas refuerza el marco de previsibilidad macroeconómica, mientras que las proyecciones de superávit comercial y estabilidad cambiaria delinean un escenario más favorable para 2026.

Al mismo tiempo, las cifras de empleo y actividad continúan siendo un termómetro sensible del impacto social del proceso de ajuste y ordenamiento macroeconómico. En ese equilibrio entre estabilización y crecimiento se juegan buena parte de las decisiones de política económica del año.

Relevamiento Expectativas Mercado Dic 2025 by CristianMilciades

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Arranca 2026 con bandas móviles y un dólar oficial a $1.475, según Ecolatina

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Con el inicio formal de 2026, comenzó una nueva etapa del programa económico. Según el análisis de la consultora Ecolatina, las bandas cambiarias comenzaron a deslizarse en función de la inflación pasada correspondiente a noviembre de 2024 (T-2). Como resultado, el techo de la banda se ubicó en $1.529,03 y el piso en $914,78. En este nuevo esquema, el tipo de cambio oficial mayorista cerró en $1.475, con una suba del 1,5% respecto del viernes previo y quedó a apenas 3,7% del límite superior, dejando atrás el equilibrio transitorio de $1.400–$1.450 que había caracterizado al período post-electoral.

El inicio de esta fase marca un punto clave para el mercado cambiario, ya que reabre interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema, el comportamiento de las expectativas de devaluación y la capacidad de generar oferta genuina de divisas en un contexto de regulaciones vigentes y estrechez externa.

Bandas móviles y primeras señales del mercado cambiario en 2026

El foco inmediato estará puesto en cómo se reequilibra el mercado cambiario durante las primeras semanas del año. Con un tipo de cambio operando cerca del techo de la banda y una oferta que aún no muestra señales de recuperación, el principal desafío será mantener contenidas las expectativas de devaluación.

Tras el anuncio de la Fase de Re-monetización del 15 de diciembre, el Tesoro revirtió su postura compradora en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para comenzar a contener la cotización del dólar, estableciendo un techo operativo en torno a los $1.450. Con datos parciales hasta el 23 de diciembre, Ecolatina estima que el Tesoro acumuló ventas por USD 124 millones, en contraste con las compras por USD 525 millones realizadas durante la primera quincena de diciembre y los USD 247 millones adquiridos en noviembre de 2025, según el informe del MULC publicado por el BCRA.

Como consecuencia de esta dinámica, los depósitos en dólares del Tesoro se ubicaron en USD 2.187 millones al 26 de diciembre. No obstante, es probable que estos saldos se hayan reducido en las ruedas posteriores, especialmente el 29 de diciembre, cuando el volumen operado en el mercado alcanzó los USD 903 millones, el nivel más alto desde el 22 de octubre, en la semana de las elecciones legislativas. Con estos niveles, los depósitos cubrirían cerca del 50% de los vencimientos de deuda soberana del 7 de enero y podrían acercarse al 70% en caso de concretarse el ingreso de USD 700 millones correspondientes a la privatización de las hidroeléctricas.

Canje de bonos, REPO y el rol del BCRA en la contención cambiaria

En paralelo, el Tesoro y el Banco Central realizaron un canje de títulos públicos con vistas a la licitación en pesos prevista para el 14 de enero. La operación consistió en el intercambio de bonos en dólares bajo legislación local (AL35 y AE38) en manos del Tesoro por bonos CER que estaban en poder del BCRA. Este movimiento habilita la posibilidad de una eventual operación de REPO, ya que los títulos recibidos podrían utilizarse como colateral, tal como ocurrió en operaciones anteriores con BOPREAL serie 1-D.

Según fuentes oficiales citadas por Ecolatina, el BCRA podría constituir un REPO por hasta USD 7.000 millones, lo que permitiría cubrir eventuales faltantes de financiamiento en el corto plazo y atender compromisos de deuda sin recurrir a una mayor presión sobre el mercado cambiario.

En cuanto a la dinámica del MULC, los datos de noviembre ofrecen algunas señales relevantes. El Sector Privado No Financiero fue demandante neto de divisas por USD 453 millones, muy por debajo del rojo de USD 3.700 millones registrado en octubre, en pleno clima de incertidumbre electoral. La Cuenta Corriente volvió a mostrar un déficit de USD 234 millones, afectada por la estrechez del saldo comercial de bienes, que fue de apenas USD 535 millones, luego de la fuerte reducción en la liquidación del agro tras la eliminación temporaria de retenciones en septiembre.

La Cuenta Financiera tampoco logró compensar el déficit, con un rojo de USD 221 millones, aunque mejoró sensiblemente frente al promedio negativo de USD 3.400 millones del bimestre previo. Esta mejora respondió a una menor demanda de divisas para ahorro y a un mayor ingreso neto por préstamos financieros, que sumaron USD 1.379 millones, el valor más alto bajo la actual administración y desde julio de 2017.

Expectativas, brecha cambiaria y señales de sostenibilidad del esquema

En el detalle de la Formación de Activos Externos (FAE), la demanda neta alcanzó los USD 1.119 millones, el nivel más bajo desde el relajamiento de las restricciones cambiarias en abril de 2025. Entre los factores explicativos se destacan una mayor cantidad de personas vendiendo billetes, un mercado más calmo tras el proceso electoral, una menor oferta de divisas y el efecto de la restricción cruzada de 90 días, que redujo la demanda para arbitraje y llevó su participación al 25% de los egresos, frente a más del 40% promedio entre mayo y septiembre.

En diciembre, la estrechez en el ingreso de divisas por bienes continuó predominando. El agro liquidó apenas USD 1.015 millones, según CIARA-CEC, el valor más bajo para un diciembre desde 2009 a precios actuales. Si bien la producción de trigo sería récord, resta evaluar si logra compensar el adelantamiento de liquidaciones ocurrido en septiembre. Por el lado financiero, el ingreso de divisas se moderó: en diciembre se emitieron USD 1.300 millones en obligaciones negociables en dólares, frente a USD 3.600 millones en noviembre.

En este contexto, el tipo de cambio oficial cerró en $1.475, mientras que los dólares financieros también mostraron subas. El dólar minorista alcanzó los $1.485 (+0,6%), el MEP con AL30 operó en $1.502 (+1,1%), el CCL con CEDEARs llegó a $1.543 (+0,8%) y el dólar blue se mantuvo estable en torno a $1.530. La brecha cambiaria promedio se ubicó en la zona del 5%.

Los contratos de futuros acompañaron el movimiento del spot. Los vencimientos entre enero y marzo subieron 4,3%, mientras que los contratos desde abril de 2026 avanzaron 5,4%. Las devaluaciones implícitas cerraron en +2,7% para enero, +5,2% para febrero y +7,8% para marzo.

En suma, la nueva fase no despeja la incógnita cambiaria. En el corto plazo, el equipo económico podrá recurrir a la intervención en futuros, al mercado secundario y a señales de compra por parte del BCRA para contener la presión. Sin embargo, el desafío estructural seguirá siendo aumentar el flujo de oferta real y financiera en el MULC, lo que requerirá un desmantelamiento gradual de las regulaciones cambiarias vigentes y un esquema que resulte sostenible en el tiempo.

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La recaudación tributaria cerró 2025 con un crecimiento del 39,4% y superó los $183 billones

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La recaudación tributaria mostró un desempeño sólido tanto en diciembre como en el acumulado anual de 2025. En el último mes del año, los ingresos alcanzaron los $16.527.268 millones, con una suba interanual del 27%, mientras que en el total del ejercicio el Estado recaudó $183.109.217 millones, lo que representa un incremento del 39,4% respecto de 2024. El resultado estuvo impulsado principalmente por el desempeño del IVA, el Impuesto a las Ganancias, la Seguridad Social y los tributos asociados al comercio exterior, en un contexto atravesado por cambios normativos, variaciones del tipo de cambio y ajustes en regímenes de anticipos y alícuotas.

Diciembre 2025: fuerte aporte del IVA y Ganancias, con impacto de cambios normativos

Durante diciembre, el Impuesto al Valor Agregado Neto recaudó $5.436.360 millones, con una variación interanual del 21,5%. En su desagregación, el IVA Impositivo creció 25,1%, mientras que el IVA Aduanero avanzó 11,7%. Según el informe oficial, la evolución del IVA estuvo influida por distintos factores que atenuaron el crecimiento, como el ingreso extraordinario registrado en diciembre de 2024 por la moratoria prevista en la Ley 27.743, un mayor acogimiento de deuda corriente a planes de pago y mayores devoluciones vinculadas al Régimen de Comercialización de Granos.

En el caso del IVA Aduanero, incidió positivamente el incremento del tipo de cambio, aunque el crecimiento se vio moderado por la derogación, a partir de marzo de 2025, de la suspensión de los certificados de exclusión, que en el año anterior habían incrementado la recaudación de percepciones aduaneras.

El Impuesto a las Ganancias registró uno de los desempeños más destacados del mes, con una suba interanual del 43,8% y una recaudación de $3.680.713 millones. En diciembre venció el primer anticipo de las sociedades con cierre de ejercicio en junio y el tercer anticipo de personas humanas del período fiscal 2025. El informe señala que la recaudación se vio favorecida por mayores ingresos de anticipos de Ganancias de sociedades, producto de la modificación del régimen de anticipos implementada por la Resolución General 5.685/2025, que elevó la alícuota aplicada en el séptimo anticipo al 11,11%, frente al 8,33% utilizado el año anterior. También incidió positivamente el incremento de las retenciones impositivas, mientras que volvió a atenuar la comparación interanual el efecto de la moratoria de 2024.

En materia de Seguridad Social, los ingresos alcanzaron $3.898.608 millones, con un aumento interanual del 29,5%, explicado principalmente por el crecimiento de la remuneración bruta promedio, aunque nuevamente con impacto moderador de la moratoria del año previo y del mayor uso de planes de pago.

Informe Recaudación Diciembre ARCA by CristianMilciades

Comercio exterior y tributos específicos: impacto de alícuotas y tipo de cambio

Los Derechos de Exportación mostraron una fuerte caída interanual del 45% en diciembre, con ingresos por $325.273 millones. El informe atribuye este desempeño a la baja de aranceles dispuesta por el Decreto 526/2025, al adelantamiento de pagos generado por la reducción temporal de alícuotas establecida por el Decreto 38/2025 —vigente hasta el 30 de junio— y a la suspensión de alícuotas prevista en el Decreto 682/2025, que llevó a que pagos habituales de diciembre se cancelaran anticipadamente a tasa cero. A su vez, a partir del 12 de diciembre se aplicaron nuevas reducciones de alícuotas mediante el Decreto 877/2025, que alcanzaron, entre otros productos, a la soja, el trigo y el maíz.

En contraste, los Derechos de Importación y otros tributos aduaneros totalizaron $591.291 millones en diciembre, con un crecimiento interanual del 47,7%, impulsados por el incremento del tipo de cambio. También mostró una evolución positiva el Impuesto a los Créditos y Débitos, que recaudó $1.379.096 millones, con una suba del 35,9%, aunque el informe aclara que el mes contó con un día hábil menos respecto de diciembre de 2024.

Otros tributos relevantes fueron Bienes Personales, que alcanzó $97.207 millones (+6,0%), y el Impuesto a los Combustibles, con ingresos por $615.016 millones y una variación interanual del 37,6%, explicada en mayor medida por las actualizaciones del impuesto.

Balance anual 2025: crecimiento del 39,4% y presión sobre bases tributarias

En el acumulado del año, la recaudación de recursos tributarios ascendió a $183.109.217 millones, con un crecimiento interanual del 39,4%. El desempeño estuvo explicado principalmente por mayores ingresos de IVA Impositivo, el Impuesto a los Débitos y Créditos, Ganancias —especialmente por mayores retenciones—, Seguridad Social, asociada al aumento de la remuneración bruta promedio, y la recaudación aduanera vinculada a importaciones, favorecida por el aumento del volumen importado y del tipo de cambio.

El informe oficial aclara que, de no haberse registrado ingresos extraordinarios en 2024, la variación interanual de la recaudación en 2025 habría sido cercana al 50%, lo que refleja la magnitud del crecimiento sobre bases tributarias más exigentes.

Desde el punto de vista económico e institucional, los datos consolidan un escenario de fuerte expansión nominal de los recursos del Estado, con impacto directo sobre la coparticipación, el financiamiento del gasto público y la relación fiscal con las provincias. Al mismo tiempo, el desempeño desigual entre tributos internos y vinculados al comercio exterior refleja el efecto combinado de la política tributaria, los cambios normativos y la dinámica macroeconómica a lo largo del año.

Informe Recaudación Anual ARCA by CristianMilciades

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Desde enero, el dólar se moverá por inflación: cómo funcionarán las nuevas bandas cambiarias

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Desde el 1° de enero, el Gobierno pondrá en marcha un nuevo esquema de bandas cambiarias ajustadas por inflación, una modificación clave de la política cambiaria que apunta a evitar la profundización del atraso del dólar y a abandonar su rol como ancla del resto de los precios de la economía. La decisión responde a reclamos del mercado y se inscribe en un proceso de normalización gradual del frente cambiario, con implicancias directas sobre reservas, expectativas e inflación.

La medida introduce un cambio sustantivo en el mecanismo de actualización: las bandas dejarán de ajustarse al 1% mensual y pasarán a moverse según la inflación oficial medida por el INDEC con dos meses de rezago, comenzando en enero con el 2,5% correspondiente a noviembre.

Cómo funcionarán las nuevas bandas y qué valores se esperan

Hasta ahora, las bandas cambiarias se ubicaban con un piso de $916 y un techo de $1.526. Con el nuevo criterio de actualización, y tomando como referencia la inflación de noviembre (2,5%), se estima que el techo podría escalar hasta alrededor de $1.564 hacia fines de enero.

Para febrero, el ajuste proyectado sería del 2,1%, en línea con la inflación prevista para diciembre de 2025 según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central entre unos 40 economistas. Este esquema introduce una mayor sincronía entre precios y tipo de cambio, con el objetivo de reducir distorsiones acumuladas.

En el mercado, el dólar mayorista se ubica actualmente en torno a los $1.455, y las expectativas ya reflejan el nuevo marco: para fines de febrero, los contratos de futuros operaron en $1.522, lo que implica un alza mensual del 2%; para marzo, se negociaron valores cercanos a $1.555, nuevamente con un incremento del 2% mensual.

Reservas, FMI y disciplina fiscal: el trasfondo de la decisión

Uno de los ejes centrales del nuevo esquema será acelerar la compra de reservas, una condición señalada como prioritaria por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Con bandas que se mueven al ritmo de la inflación, el Gobierno busca estimular una mayor oferta de divisas y liberalizar gradualmente la demanda, reduciendo presiones sobre el mercado oficial.

Economistas consultados señalaron que, en este nuevo marco cambiario, será clave mantener el orden fiscal, sostener la aprobación del Presupuesto 2026 y capitalizar el respaldo político obtenido en las últimas elecciones de medio término, además del apoyo internacional, especialmente de Estados Unidos. La consistencia entre política fiscal y cambiaria aparece como condición necesaria para evitar tensiones adicionales.

Turismo, demanda de dólares y señales del verano

La atención inmediata del mercado estará puesta en la demanda de divisas para turismo exterior, uno de los factores que podría tensionar el tipo de cambio durante el verano. Especialistas consideran que la dinámica del turismo emisivo ofrecerá una señal concreta sobre cómo debería acomodarse el valor del dólar bajo el nuevo esquema.

En paralelo, el Gobierno busca dejar atrás el uso del dólar como ancla nominal, una estrategia que ayudó a desacelerar la inflación, pero que también acentuó el atraso cambiario y afectó la competitividad.

Más cambios en 2026: blanqueo, mercado financiero y deuda

El debut de las nuevas bandas coincide con otros cambios relevantes en el frente financiero. A partir de 2026, se liberarán los depósitos por menos de USD 100.000 del último blanqueo de las Cuentas Especiales de Regularización de Activos (CERA), tanto en bancos como en Alycs, por un volumen que superaría los USD 20.000 millones. Parte de esos fondos podría redirigirse a inversiones financieras e inmobiliarias, ampliando la oferta de capitales.

Asimismo, continúa la normalización del mercado cambiario, con mayor flexibilización de operaciones en divisas y una profundización del acceso al financiamiento externo. En ese marco, tanto empresas como el propio Gobierno avanzaron en la emisión de títulos de deuda en el mercado internacional, como el Bonar 2029.

Un giro clave para las expectativas

El nuevo esquema de bandas ajustadas por inflación marca un punto de inflexión en la política cambiaria. Si logra alinear el tipo de cambio con la dinámica de precios, fortalecer reservas y sostener la disciplina fiscal, podría contribuir a ordenar expectativas. El desafío será administrar la transición sin reavivar presiones inflacionarias ni comprometer la estabilidad lograda.

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El dólar mejora, pero no alcanza: la mirada industrial sobre las nuevas bandas del BCRA

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La decisión del Banco Central (BCRA) de actualizar las bandas cambiarias desde 2026 fue recibida con cautela por el sector industrial. Si bien los industriales reconocen que el nuevo esquema mejora respecto del régimen previo y evita una apreciación persistente del tipo de cambio real, advierten que el dólar, por sí solo, no alcanza para recomponer la competitividad sin una política productiva integral que atienda costos, tecnología y estructura sectorial.

A partir del 1° de enero de 2026, el BCRA ajustará mensualmente las bandas de flotación en función del último dato de inflación informado por el INDEC, con dos meses de rezago. En paralelo, pondrá en marcha un programa de acumulación de reservas alineado con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado de cambios. El escenario base prevé elevar la base monetaria del 4,2% al 4,8% del PBI hacia diciembre de 2026, lo que podría abastecerse con compras de hasta u$s10.000 millones, extensibles a u$s17.000 millones si la demanda de dinero creciera un punto adicional del producto.

El nuevo esquema cambiario y sus límites para la industria

Desde la óptica industrial, la corrección del esquema de bandas representa un alivio parcial. Federico Poli, economista y director de la consultora Sistémica, sostuvo que el régimen anunciado “puede leerse como una mejora respecto del vigente” y que, “en el mejor de los casos, podrá evitar, con rezagos temporales, que la moneda local siga apreciándose”. En su análisis, la indexación permitiría recuperar competitividad en el largo plazo, aunque al ritmo de la inflación internacional.

Sin embargo, Poli advirtió que el anuncio también puede interpretarse como una oportunidad perdida. Señaló que no se avanzó hacia un esquema de flotación que permita corregir la apreciación acumulada del tipo de cambio y remarcó que el valor del dólar debería ser determinado por el mercado y no por decisiones administrativas. “Su determinación es extremadamente compleja y depende de múltiples factores difíciles de prever”, explicó.

En el plano macroeconómico, el economista destacó que la estabilidad de precios es una condición necesaria para el crecimiento y reconoció avances en materia de desregulación que “permitieron reducir costos a partir de una mayor competencia y desburocratización”. No obstante, subrayó que la producción enfrenta hoy un escenario “complejo”, en el que las necesidades del sector productivo quedaron relegadas frente a la urgencia de la estabilización macroeconómica.

Entre los factores que afectan la competitividad, Poli mencionó políticas de incentivo a las importaciones vinculadas a la aduana, como el relajamiento de normas de seguridad, sanitarias y fitosanitarias, la eliminación de precios de referencia y la menor presencia del sector privado. A ello se suma la quita del Impuesto PAIS, que redujo el tipo de cambio real de importación, y el mantenimiento de retenciones junto con la falta de devolución de impuestos como el IVA y los reintegros, que continúan “castigando” a las exportaciones industriales.

Estructura productiva, RIGI y el debate de fondo

El debate trasciende el nivel del dólar y se inserta en una discusión más amplia sobre el perfil productivo del país. Poli remarcó que la Argentina no puede sostenerse únicamente sobre sectores primarios como el agro, el petróleo, el gas o la minería. “Somos una economía de tamaño medio, con 46 millones de habitantes y un tejido productivo diverso”, afirmó, y sostuvo que la industria es clave para el empleo, la innovación tecnológica y la seguridad de abastecimiento.

En ese marco, consideró un “contrasentido histórico” debilitar la base industrial en un contexto global en el que China refuerza su estructura productiva y Estados Unidos “reconoce como un error haberla perdido en los años noventa”. Por eso, planteó la necesidad de un diálogo del Gobierno con las cadenas de valor para identificar problemáticas específicas y diseñar políticas activas de competitividad, especialmente frente a la aceleración de la digitalización y la inteligencia artificial.

Una mirada complementaria aportó Cristian Desideri, exministro de Producción de la provincia de Santa Fe, quien calificó al nuevo techo de la banda como “más razonable que el esquema anterior”, pero advirtió que confiar en el tipo de cambio como única herramienta es un error conocido. “Pensar que solo por la mejora del tipo de cambio aumentarás la competitividad industrial es una condición necesaria, pero no suficiente”, afirmó, y enumeró problemas estructurales de escala, déficits tecnológicos y logísticos en distintas cadenas de valor.

Desideri introdujo además el debate sobre el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), previsto en la Ley Bases, como el instrumento elegido para la transformación de la estructura productiva. Trazó un paralelismo con el modelo peruano de los años noventa, impulsado para desarrollar el sector del cobre, que inicialmente fortaleció proveedores locales pero terminó derivando en un régimen con beneficios impositivos extendidos, baja demanda de empleo y escaso compromiso local.

Según su análisis, el RIGI argentino replica esa lógica, con un piso de inversión de u$s200 millones orientado principalmente a gas, energía no convencional y minería. “Se orientan a la especialización de eslabones cortos y no a la diversificación de productos de eslabones largos”, explicó, y advirtió que, sin valor agregado, la economía queda expuesta a las fluctuaciones de los precios internacionales. En ese contexto, afirmó no visualizar “un interés por lo industrial en su concepción integral”, sino “una ventanilla de ingreso de dólares de exportación”.

Actividad industrial, empleo y señales de alerta

Las advertencias del sector llegan en un momento de debilidad de la actividad. Según FIEL, la industria manufacturera cayó 6,1% interanual en noviembre, el peor registro en 16 meses, con fuertes bajas en químicos, plásticos y neumáticos. La industria automotriz mostró la contracción más profunda, afectada por la menor producción, la caída de ventas y el retroceso de exportaciones a Brasil. Aunque hubo una mejora desestacionalizada del 0,4%, el índice industrial acumula en 2025 una caída de 0,5%.

La metalurgia tampoco logra revertir la tendencia. En noviembre, la actividad cayó 4,2% interanual y la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 44,4%, uno de los niveles más bajos de la serie histórica, según ADIMRA. El impacto es más severo en las pymes, que cuentan con menor espalda financiera para atravesar el proceso. “Eso deriva en suspensiones, despidos y cierres de empresas”, advirtió Daniel Rosato. En la provincia de Buenos Aires, la utilización de la capacidad instalada promedió 58% entre enero y octubre, casi seis puntos por debajo del promedio de la última década.

En este escenario, desde la Confederación General Empresaria Argentina (CGERA), Marcelo Rodríguez coincidió en que un tipo de cambio más alto puede aportar competitividad, pero relativizó su efecto. “El dólar alto ayuda cuando está extremadamente alto, pero hoy no creo que sea el factor que frene importaciones”, afirmó. Además, advirtió que si la banda acompaña a la inflación, el impacto puede diluirse rápidamente: “Si el dólar llega a $1.600, puede no significar nada y hasta aumentar costos para la industria”.

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